Ahora se encontraban todos en la habitación de los padres, Shiori se encuentra descansando en la cama con el bebé en brazos y aun lado de ella, sentado, el menor de sus hijos y Kurama parado a un lado de la cama, junto a él su padrastro.
-Es tan hermosa, y tan pequeña- dice el menor de los Shuichi –mmm, aunque la verdad llegue a pensar que se parecería un poco a ti, hermano- era muy obvia la ausencia de cabello en la pequeña cabecita pero se podía notar por las muy delgadas y casi escasas cejas que definitivamente no sería pelirroja, sino una pequeña de cabello completamente oscuro.
Shiori ríe un poco e intenta explicar un poco el por qué la pequeña será de cabellos negros –Verás, la razón por la que tu hermana no tiene el mismo color de tu hermano mayor es porque Shuichi heredo su color de cabello y ojos de la madre de su padre, como quién dice: Shuichi abueleo-
Kurama se acerca un poco más a su madre y estira sus brazos -¿Puedo cargarla?-
-Por supuesto que sí- Shiori cuidadosamente le da a la niña y le enseña como sostenerla de una manera adecuada.
Kurama se veía muy feliz cargando a su pequeña hermana. –Si no te conociera y te viera así por primera vez, podría jurar que tú eres la mamá- dice en tono de burla su pequeño hermano causando una ligera risa a sus padres.
-No me importa- acaricia el suave rostro de la bebé –Algún día me gustaría tener una niña-
-Bueno, el que sea niño o niña será cosa del destino- dice el padre –Lo único que no puedes dejar al que será tendrá que ser el momento en el que te quieras convertir en padre.-
-Sí, eso es muy importante para los dos-Continua Shiori – No quiero que ninguno de los dos llegue un día con una mala noticia, saben que lo primero son los estudios-
Ambos chicos parecieron ignorar lo que sus padres les acababan de decir. El señor Hatanaka se acerca a Kurama y le pide a la niña –Es momento de recostarla y de que dejemos descansar a su madre-
-De acuerdo, sólo… - antes de que la acuestes podrías tomarme una foto con ella- Kurama sostiene ala bebé con su brazo izquierdo y con su otra mano procede a buscar su celular en su bolsillo, una vez que lo encontró se lo da a su padre.
-Después de él sigo yo- dice el hermano menor –Será mi nueva foto de perfil-
Su padre le ha tomado la foto Kurama, ahora le toca a Shuichi. Tras haber escuchado que esa sería la foto de perfil de su hermano pequeño –Shuichi, no creo que quieras ponerla, yo pondré mi foto con ella en mi perfil. ¿Recuerdas cómo te pusiste la última vez que subimos fotos similares y la tuya solo recibió el "me gusta" de nuestros padres, mientras que la mía recibió cientos de "me gusta"? Lloraste mucho- A Kurama se le había hecho costumbre hacerle burla a su pequeño hermano debido a su poca popularidad en las redes sociales.
Su pequeño hermano se tragó su orgullo un momento. Una vez ambos dejaron la habitación de sus padres, el pequeño hermano regresa al ataque –Hermano, yo tendré mi foto hoy, tú la puedes subir dentro de dos días-
-No-
-Le diré a mamá que no has ido a la universidad en casi dos semanas- el pequeño saco su carta final. Kurama lo observa detenidamente.
-Carga la foto hoy, yo la cargare en la noche-
-¡Me parece perfecto!- exclama lleno de emoción el menor.
-Saldré un rato-
Durante los últimos meses, Kurama seguía lamentándose el hecho de no poder haber actuado de manera diferente frente a Karasu pero eso no le impedía seguir con su vida, y aunque pudo dejar completamente las drogas seguía frecuentándose con Maya, a quien trataba de ayudar.
Desde que había conseguido entrar a la universidad a los únicos que frecuentaba eran a Keiko y Kuwabara quienes a pesar de estar en diferentes universidades se reunían para estudiar juntos de vez en cuando. Yusuke se encontraba trabajando duramente para poder pagar la boda y darle una vida feliz y sin preocupaciones a Keiko; Hiei cada vez visita con menos frecuencia a Kurama, y siempre visitas de entrada por salida, al chico de cabello negro le va muy bien en el mundo demoníaco junto a Mukuro; Shuichi Minamino, a pesar de sus recientes faltas en la universidad, se mantiene como el primer lugar de su generación; Keiko le pone mucho empeño a sus estudios y tiene el quinto lugar de su generación; Kuwabara, por su parte, bueno… él le echa muchas ganas a los estudios y no le va tan mal; Botan continua con su trabajo de recolectar almas y llevarlas al mundo espiritual, y el Sr. Koenma como siempre con mucho trabajo.
Kurama, tras haber recorrido un largo camino rumbo a la estación del metro finalmente había llegado a su destino, afuera de la estación se encontraba Kuwabara sentado en una pequeña banca a lado de la entrada.
Al ver a su amigo llegar se levanta inmediatamente y con la mano en alto le saluda – Hola, Kurama-
-¿Qué tal?- responde el pelirrojo –Lamento haber llegado tarde-
-No te preocupes. No tengo mucho de haber llegado-
-¿En dónde están Yusuke y Keiko?- Kurama piensa que tal vez ellos si se cansaron de esperar y decidieron irse.
-Bueno, Keiko dijo que se iría más temprano para ayudar a Yukina y a Botan a limpiar y preparar las cosas, y Yusuke dijo algo así como que iría al mundo demoníaco por Hiei- se rasca un poco la cabeza –Así que ya deberían de estar todos ahí-
-Será mejor que nos demos prisa, ¿qué clase de hombres seríamos si dejáramos que las chicas se encarguen de todo?-
Los dos chicos disfrutan en silencio del viaje, cuando Kuwabara voltea a ver a su amigo.
-Oye, Kurama-
Kurama voltea a verlo un poco sorprendido -¿Qué sucede?-
-¿Tu madre no daría a luz en estas fechas?-
-Así es, de hecho ayer por la mañana se internó y hoy llegó a la casa.-
La cara de Kuwabara muestra mucha felicidad -¡Qué grandioso! Espero que a tu madre no le moleste si voy a visitarla para conocer al bebé-
-Serás más que bien recibido- sonríe amablemente.
-Oye, oye- le susurra Keiko a Botan. Botan deja de envolver la comida y dirige su mirada a la chica.
-¿Qué sucede?-
-¿Sabías que también viene Kurama?- A la chica le hacía mucha ilusión el que sus dos amigos llegaran a salir juntos, ella adoraba como se veían al caminar juntos especialmente por la extravagancia del color de sus cabellos y el de sus ojos.
La barquera continua envolviendo la comida –Lo sé ¿Qué hay con eso?-
Se alteró un poco al escuchar la respuesta tan seca de su amiga -¡¿Qué quieres decir con qué hay con eso?!- cada vez alza un poco más la voz y se voltea completamente hacia su amiga hasta quedar prácticamente cara a cara -¿Es que acaso no te emociona ni un poquito?- Keiko golpea fuertemente la mesa provocando que la comida se balanceé un poco causando miedo a Botan y el que Yukina tuviera que asomarse a la cocina para ver que estaba sucediendo.
-Keiko, ten más cuidado… nos tomó casi todo el día preparar la comida-
Yukina entra a la cocina –Chicas, ¿sucede algo….?- es interrumpida por Keiko.
-Yukina ¿Qué harías si de repente te topas con el amor de tu vida de nuevo?- la pregunta de Keiko dejo con la boca abierta a las otras dos, más a Botan que a Yukina.
Botan comienza a hacer pucheros -¡Keiko, pero qué cosas dices!- Sin embargo la respuesta de Yukina fue más inocente -¿El amor de mi vida? ¿Cómo?-
Tras eso, Keiko se dio cuenta que Yukina no era una opción para preguntar.
-Olvídalo- Keiko baja la cabeza en resignación –Yukina, lo de ésta noche sigue en pie-
Yukina ríe inocentemente –Perfecto-
-¿Lo de ésta noche?- se pregunta Botan -¿Te refieres a lo de las estrellas?-
Keiko sonríe malévolamente –No, lo de "ésta noche" es diferente-
Botan mueve la cabeza repetidas veces -¿Qué es lo de ésta noche?- pregunta a las dos sin recibir respuesta alguna -¿Quiero saber qué es lo de ésta noche?-
-No. Es un secreto- Responde Keiko y Yukina la secuda –¡Secreto!-
