Las chicas terminaron con la preparación de la comida y ya tenían todo listo, solo faltaba esperar a los chicos. Las tres chicas y la maestra se habían sentado a beber un poco de té en lo que esperaban a los chicos.

Tras cuchichear un poco la primera señal de vida masculina se hace presente. Un energético Kuwabara entra saludando a todas, especialmente a Yukina.

-Por fin llegaron- Keiko sorbe un poco de su té –Ahora solo faltan Yusuke y Hiei-

-Sentimos llegar tarde- Kurama se dirige al lugar en dónde están las chicas y toma asiento entre Keiko y Genkai. Por su parte, Kuwabara va a sentarse a un lado de Yukina.

-Chicos ¿Les sirvo un poco de té?- ofrece amablemente Yukina.

-Si no es mucha molestia- dicen los chicos casi al mismo tiempo.

-No es ninguna- La chica se para a servirles un poco de té.

La maestra Genkai dirige su mirada a Kurama -¿Cómo se encuentra tu madre?-

Kurama muestra una gran noticia, no esperaba presumirles de su nueva hermanita tan rápido –Muy bien, ayer por la tarde nació el bebé-

Genkai solo esbozo una pequeña sonrisa, pero las otras tres gritaron con gran emoción.

-¡Pero qué felicidad!- Botan se mueve con mucha emoción -¡Una nueva vida siempre es motivo de gran felicidad!

-Botan tiene mucha razón- dice Yukina quien ya había terminado de servir el té y había regresado a su lugar.

-¿Y siempre qué fue? ¿Un niño o una niña?- pregunta Keiko.

-Fue una linda niña-

-¿Y a quién se parece?- ahora es el turno de Botan para preguntar.

-No lo sé, pero de seguro cuando crezca se parecerá a mi madre-

-¿Y cuál es su nombre?- pregunta Genkai quien usualmente se mantiene al margen de la conversación. Tras escuchar esa pregunta todos quedaron esperando una respuesta, incluso Kuwabara ya que antes había olvidado preguntarlo. Sí, todos quedaron esperando una respuesta….

Kurama no supo que responder, lo único que pudo hacer fue bajar la cabeza y tras pensar unos segundos recordó que a causa del ajetreo por el parto y de la emoción por conocer a su nueva hermanita nunca preguntó por su nombre. Aún cabizbajo y muy avergonzado no le quedó más remedio que contestar con la verdad –Ol…olvidé…. Preguntarles a mis padres por su nombre-

Un nuevo silencio se apodero de la habitación, todos habían quedado en shock, era casi imposible de creer que alguien no preguntara por el nombre de un familiar.

Todos empiezan a reír –Pero que despistado te has vuelto, Kurama- Botan mueve las manos a manera de burla.

-Creo que ni siquiera yo hubiera pasado por alto ese detalle- Kuwabara rasca su cabeza mientras muestra una gran sonrisa.

Los chicos pasaron un momento de pequeñas burlas entre ellos y un Kurama presumiendo fotos de él con su hermanita.

-¡Saludos, personas del mundo mortal!- todos voltean a ver a Yusuke que va entrando a lado de Hiei.

Todos se levantan para recibirlos. –Yusuke, por un momento pensé que no vendrías- Keiko reclama muy enojada al mismo tiempo que se acerca para recibirlo con un abrazo que le es bien correspondio.

-Lo siento, pero Hiei no quería dejar de besar… digo de pelear contra Mukuro- Hiei solo pudo mirar a Yusuke con odio.

Kurama mira a través de la ventana –Esta oscureciendo ¿Qué tal si nos vamos ya?-

Todos asienten. Los chicos cargan con la canasta de comida y se dirigen a una pequeña montaña que se encuentra detrás del templo.

Yusuke y Keiko van a la delantera; Kurama, Botan, Hiei, Kuwabara y Yukina caminan detrás de ellos, y la maestra Genkai camina aún más atrás de todos ellos.

-Todos ellos son despistados algunos más que otros pero son muy buenos chicos. Aún les queda toda una vida por vivir…- ríe un poco –por supuesto a Hiei, Yukina y a Yusuke mucha más vida que a los demás…Espero que ya no tengan que meterse en algún otro problema en el que tengan que arriesgarlo todo, espero que no tengan que sufrir nuevamente por lo que son, espero que tengan una vida plena- piensa mientras observa al grupo de chicos llegar casi a la cima de la pequeña montaña.

Justo antes de llegar Yusuke, despistadamente sujeta la mano de Keiko, ¡pero que linda pareja hacen! Keiko se sorprende y voltea hacia Yusuke, con la cara completamente roja. Yusuke solo puede sonreír ante tal inocente reacción.

Finalmente llegaron todos y contemplaron el maravilloso paisaje. Debido a que toda la propiedad de Genkai se encontraba totalmente alejada de la ciudad no había ninguna sola luz artificial, lo cual era muy bueno ya que les permitía observar el hermoso cielo estrellado que iluminaba el bosque completamente permitiéndoles observar con toda claridad las copas de los árboles y el bello paisaje verde que los rodeaba, mejor sitio para hacer su pequeña cena no pudieron haber encontrado.

Botan se dispone a preparar el lugar para que se sienten y acomodar la comida, cuando Kurama se da cuenta la detiene –Ustedes ya hicieron mucho, déjame todo a mí- le sonríe como nunca y le provoca un pequeño sonrojo a la chica.

Yusuke y Kuwabara se dispusieron a ayudar a su amigo a preparar las cosas, mientras que las chicas miraban asombradas el cielo estrellado y Hiei observaba como los otros chicos acomodaban todo.

Finalmente comenzaron a cenar, entre tantas risas y recuentos de sus aventuras y poniéndose al tanto de lo que había pasado últimamente en la vida de cada uno de ellos el ambiente se sentía tan agradable, de esos momentos que nunca quieres que terminen. Se sentían tan bien estando todos juntos.

Al finalizar de cenar, entre todos ayudaron a recoger lo que habían utilizado a excepción del mantel en el que se encontraban sentados.

-Kazuma- Yukina se acerca un poco a Kuwabara -¿Te gustaría que diéramos un pequeño paseo?- Kuwabara inmediatamente se puso colorado y muy emocionado.

-Por supuesto, pequeña Yukina- Kuwabara se levanta y acto seguido le da la mano a la chica para ayudarla a levantarse. Todos los demás observan algo confundidos a causa del "raro" comportamiento de Yukina. Por su parte Keiko solo puede sonreír malévolamente, el plan había entrado en acción.

Los chicos se despiden diciendo que volverán en unos cuantos minutos. Keiko se acerca a Yusuke y le susurra algo.

-De acuerdo- responde él.

Yusuke se despide por ambos diciendo que solo se irán por unos minutos. Antes de irse se acerca a Hiei, el chico solo podía observar el camino en el que se había ido el estúpido de Kuwabara con su hermana.

-Hiei, tal vez….- Yusuke no pudo terminar la frase ya que Hiei había salido corriendo.

-Oh, bueno. No hubo necesidad de decirle que se fuera- le dice Keiko en silencio a Yusuke.

-No tarden mucho ustedes tampoco- dice Kurama.

Una vez que la segunda pareja desapareció ya solo quedaban Kurama, Botan y Genkai sentados viendo las estrellas.

Genkai lanza una pequeña mirada a los dos chicos –Pero miren que hora es- Se levanta lentamente –A mi edad ya no puedo estar despierta a esta hora-

-Maestra, por favor, no diga eso- dice Botan.

-Quédese un poco más. Aún no comienza el espectáculo- Secunda Kurama.

-Lo siento, tal vez consiga verlo en el camino. Regresen todos juntos al templo- Tras eso comienza su camino.

-De acuerdo. Que descanse bien-

-Sí. Adiós-

Camino un poco y voltea a ver a los dos chicos quienes ya se habían acomodado para ver las estrellas. –Todos son unos ridículos, la juventud es magnifíca- piensa la maestra al recordar todo el plan que idearon Keiko y Yukina.

-Ya nos dejaron solos. ¿Quieres ir a dar un paseo?- le pregunta Kurama.

Botan se pone un poco nerviosa –No. Creo que no encontraremos mejor lugar para ver el gran show está noche, además cuando regresen ellos tiene que haber alguien aquí-

-Tienes razón-

Botan se arma de valor y voltea a ver directamente a los ojos verdes de Kurama, dejando a este muy sorprendido e incómodo por el repentino contacto visual –Kurama, ¿por qué estamos hablando hasta ahora?- la expresión de su cara se entristece un poco provocando que la expresión en la cara de Kurama también cambie.

-No siempre puedes arreglarle la vida a las personas, a veces hace falta un poco de reflexión interna. Eran mis problemas y yo tenía que buscar una forma de solucionarlos por mí mismo- responde mientras sonríe un poco.

-No eran solo tuyos, soy tu amiga, somos tus amigos. A veces parece ser que no nos tienes la suficiente confianza-

-No digas eso. Solo eran mis problemas y ustedes no tenían por qué preocuparse por ellos-

-Pensé que después de lo que paso entre nosotros las cosas serían diferentes, pensé que me tendrías más confianza, que podríamos avanzar en nuestra relación- dice tristemente ella –Pero no pareces confiar en ninguno de nosotros, entiendo que todo fue doloroso… pero…- es interrumpida.

-Escucha bien. Realmente no pasó nada entre nosotros que pudiera dar pie a que algo podría avanzar entre tú y yo –esas palabras le dolieron mucho a Botan –Lo que pasó con mi madre y Karasu ya es cuento viejo.-

-Lo siento…-a duras penas salieron esas palabras.

-No, yo lo siento. No debí haber sido tan impulsivo en ese momento.-

Botan alejo completamente su mirada y la poso sobre el estrellado firmamento, sus ojos comenzaron a ponerse húmedos cuando de repente lo siento, los brazos de Kurama le rodeaban y lentamente acercaban su cuerpo al de él.

-De verdad lo siento, no fue el mejor momento para ti y mucho menos para mí- esconde su cara en los cabellos azules de la chica.

-Kurama…-Botan abraza los brazos del chicos –Sea como sea que haya sido, me duele no haber sido de alguna ayuda, me duele que hayas tenido que pasar por tanto tu solo…-

Kurama se separa un poco –Ya basta. Sólo olvidemos eso y sigamos ¿Te parece? No tiene sentido estar pensando en eso ya- acaricia la cabeza de la chica.

-De acuerdo- sonríe. De repente la mirada de ambos se dirige nuevamente al cielo.

-¡Qué hermoso!- grita emocionada la chica.

-Es una hermosa lluvia de estrellas- continua Kurama. Ambos miran completamente asombrados el magnífico evento que habían estado esperando.

En otra parte del bosque Hiei se encuentra sobre la rama de un gran árbol observando que no haya actividades extrañas entre Kuwabara y Yukina, cuando de repente el extraño movimiento en el cielo le llamo la atención y no pudo evitar posar su mirada en el cielo.

-¡Mira eso! ¡Ya comenzó!- muy emocionada Yukina hace que su compañero volteé la mirada hacia arriba.

-Sí, todo un misterio… cómo es posible que existan cosas tan maravillosas- dice Kuwabara.

-Lo que importa es que existen y que son muy bellas. Nunca había visto algo así en el mundo demoníaco-

-¿Es eso cierto?-

-Así es. Me alegra mucho compartir este lindo momento contigo, Kazuma- Tras esas últimas palabras Kuwabara solo pudo sonrojarse completamente, y siendo todo un caballero mantuvo una distancia apropiada de la chica, como buenos amigos, quién sabe… a lo mejor algún día su relación podría avanzar.

Keiko y Yusuke se encontraban camino hacia la montaña en donde habían dejado abandonados a sus amigos cuando también notaron el comienzo de la lluvia de estrellas.

-¡Qué romántico!- empieza Keiko –Tú y yo disfrutando de un espectáculo tan hermoso-

Yusuke rodea el cuerpo de la chica con su bazo derecho.

-Así es- Yusuke consigue que la chica quite la mirada del cielo y la dirija hacia él, cuando consiguió su objetivo y sus ojos se encontraron se dispone a decirle las palabras que seguramente no le había dicho en mucho tiempo, tal vez nunca –Te amo, Keiko.- esas palabras sonaron tan sinceras que la chica en agradecimiento por esas palabras puso sus labios contra los de él –Te amo, Yusuke-

Mientras los chicos se encontraban disfrutando de la lluvia de estrellas. En la casa de la ahora familia Hatanaka, se veía a la Sra. Shiori arrullando a su pequeña bebé cerca de la ventana cuando pudo notar una tenue luz pasar en el cielo.

-¿Viste eso pequeña Rika? Se llama estrella fugaz, y cuando ves una hay que pedir un deseo…- Antes de seguir hablando se dio cuenta que la bebé ya había caído dormida –Bueno, no pareció interesarte mucho la plática- Shiori se aleja de la venta y lleva a la niña a su cuna.

Kurama y Botan siguen contemplando la belleza en el cielo, de repente la chica recarga su cuerpo en el de su compañero con tal naturalidad y confianza que el chico tampoco muestra ningún tipo de sorpresa.

-Empecemos de nuevo- Kurama da un pequeño beso en la cabeza de la chica.

-Me parece más que perfecto- se acurruca más con él y lo toma de las manos.