Capítulo 4

- Mugen company, habla Kaolinet Murakami – escuchó la voz fresca y en tono profesional de la recepcionista que le había contestado.

- ¡Hola Kaolinet! ¿Cómo estás? Habla Seiya Kou – dijo alegremente y con confianza el pelinegro, mientras sus hermanos lo miraban atónitos.

- Es un confianzudo – replicó Yaten

- Lo sé – dijo Taiki

- ¡Joven Seiya! – la voz de la recepcionista se escuchaba nerviosa, pues los hijos de su jefe eran muy apuestos y a todas en la empresa les gustaban - ¿En qué puedo ayudarlo?

- Oye ¿podrías comunicarme con mi papá?

- Si joven, un momento.

La música de espera sonó mientras Seiya volteaba a ver a sus hermanos guiñándoles un ojo y levantando su pulgar.

Sabía que su padre, el "Faraón 90" de los negocios le daría el dinero suficiente para cumplir su capricho.

- Diga

- ¡Faraón! – gritó Seiya alegremente

- ¡Hola muchacho! ¡Qué milagro que me hablas! ¿Cómo están tus hermanos y tú?

- Estos inútiles están bien

- ¡Oye! – sus hermanos protestaron al oír aquello

- Ya sabes, el pobre Seiya debe de cuidar que Tai y Yaten no se metan en problemas y hagan bien las cosas.

- ¡Eso no es cierto papá! – gritó el castaño

- ¡Seiya es un mentiroso! – lo apoyó el platinado

Faraón soltó una sonora carcajada - ¡Me da gusto saber que se siguen llevando tan bien! Dime hijo, ¿qué se te ofrece? Porque sé perfectamente que quieres algo.

- ¡Ay papá cómo crees! – el pelinegro movió la mano como si su padre lo pudiera ver – bueno en realidad si se me ofrece algo. Se acerca el cumpleaños de mi novia.

- ¿Sigues con la niña rubia de odangos, la del corazón puro?

- ¿La del corazón puro? ¿De qué hablas? - preguntó el pelinegro algo perplejo

- ¡De nada, de nada muchacho! Dime, ¿sigues con ella o ya cambiaste de modelito?

- Serena es el amor de mi vida y no pienso cambiarla papá – sonrió el chico.

- Me da gusto oírte hablar así, muchacho – el Faraón sonrió – y supongo que como cada año yo tengo que patrocinar la sorpresa, ¿no?

- ¡Haz dado en el clavo! – sonrió Seiya

- Descarado – espetaron sus hermanos.

- Bien, ¿éste año que va a ser? ¿Una casa voladora como la película de Up? ¿Acostarse en una tabla en el mar como Jack y Rose en Titanic? ¿Algo al más puro estilo Rápido y Furioso y después bailarán kuduramente* en la calle?

- ¡No papá! Quiero darle a mi Bombón sus 50 sombras de Kou

- ¡Pero qué pícaro salió mi muchacho! ¡Ese es mi hijo! – celebró el Señor Kou - ¿piensas darle duro contra el muro y hacerla gritar de placer?

- Papá… - Seiya se puso rojo ante aquellos comentarios y sus hermanos pusieron más atención a la plática.

- Tu madre gritaba y se estremecía cada que le daba una nalgada…

- ¡Papá! ¡No quiero enterarme de sus cosas! – protestó Seiya poniendo una cara de desagrado mientras sus hermanos se reían de él.

- Bueno, bueno, está bien. Entonces, ¿qué necesitas?

- Pues me pregunto si me puedes prestar el penthouse de la Starlight Tower y depositarme el dinero suficiente como para alquilar una limusina, vestirme como Christian Grey y equipar un cuarto con los artilugios necesarios para el "regalito"

- ¡Por supuesto muchacho! Cuenta con ello, solo que por favor te pones tu globito porque aún soy muy joven para ser abuelo – rió el Faraón.

- ¡Por supuesto papá! ¡Muchas gracias!

- Mañana a primera hora tendrás el depósito. Ahora pásame a tus hermanos, quiero saludar a mi genieciello y a mi pequeño zoquete.

- ¡Geniecillo! ¡Zoquete! Les habla el Faraón – les dijo Seiya a sus hermanos, pasándoles el auricular.

50 sombras

El día del cumpleaños de Serena había llegado y ésta se encontraba nerviosa; Seiya le había pedido que se arreglara, pues le tenía una gran sorpresa, y obviamente, ella sufría por las sorpresas de su entusiasta novio.

Se puso un vestido rosa con un poco de vuelo, unos stilettos a juego y se cambió el peinado, llevando el largo cabello suelto. Su maquillaje era discreto.

Resignada, se sentó en el sofá de la sala a esperar a que Seiya pasara por ella.

- ¿A dónde te llevará Seiya? – le preguntó la señora Ikuko

- No lo sé mamá pero tengo miedo – le hizo pucheros

- Ay pues no vayas hija

- ¡No cómo crees! No puedo hacerle eso a Seiya. Él siempre hace su mejor esfuerzo aunque sus sorpresas no salgan tan bien como esperaba.

- Ese muchacho me cae bien. Medio atolondrado y todo pero es buena persona, además – la señora rió – nunca olvidaré ese día en el que salió del pastel.

- ¿Tu también lo recuerdas mamá? – Hizo cara de vergüenza

- ¡Cómo no lo voy a recordar! Tu padre casi muere – rió Ikuko – además de que pude apreciar su hermoso cuerpo.

- ¡Mamá! – Serena estaba escandalizada

- ¡Qué! Yo también tengo derecho a ver el menú – le guiñó un ojo – y espero no regresen muy tarde para que vengas a partir tu pastel con nosotros. Te prometo que nadie saldrá de él.

En ese momento, sonó el timbre.

- Creo que ya llegó – dijo con un tic nervioso la rubia

- Asi es. Que se diviertan y que la fuerza te acompañe – le hizo el saludo de la Guerra de las Galaxias, del cual Ikuko era fan.

- Gracias Ikuko Skywalker – respondió Serena, y resignada, se dirigió a la puerta.

50 sombras

- Sei… Seiya – dijo sorprendida la chica al ver a su novio enfundado en un elegante traje gris.

- Señorita, buenas tardes – le dijo él galantemente – hoy se ve más hermosa que nunca.

- Gracias – respondió ella, tragando saliva con dificultad. Volteó a un lado y se percató de la deslumbrante limusina que los esperaba.

- ¡¿Rentaste… rentaste una limusina?!

- Sí así es. Eso es solo una nimiedad para alguien como yo – dijo con arrogancia el pelinegro, quien ya estaba en su papel de Christian Grey – por favor.

Seiya le cedió el paso y galantemente le abrió la puerta del carro para que ella entrara. Acto seguido, entró él y el vehículo comenzó a andar.

- ¿A dónde vamos? – preguntó ella curiosa

- Ya lo verás – le respondió él normal, mirando al frente - ¿quieres algo de beber?

- Si, por favor. Una soda de toronja estaría bien.

- ¡Por favor mi amor! ¡Champagne es lo que una reina como tu debe tomar! – dijo el chico mientras le servía una copa.

- Seiya, ¿te encuentras bien?

- Mejor que nunca, Bombón.

50 sombras.

Serena iba pegada a la ventanilla, observando el panorama, intentando descifrar cuál era su destino, hasta que apareció ante sus ojos la Starlight Tower, el edificio más lujoso y emblemático de Japón. La rubia abrió mucho los ojos al comprobar que se dirigían hasta ahí.

- ¡¿Vamos a la torre Starlight?! – preguntó sorprendida "que no se le ocurra saltar desde lo más alto por favor -.-"pensó.

- Si así es – le contestó con indiferencia el pelinegro mientras bebía de su copa.

- Pero ¿por qué? – la chica no salía de su asombro.

- Porque ahí está tu sorpresa. ¿No te he dicho que mi papá es el dueño de un lujoso penthouse ahí?

50 sombras

La limusina entró al estacionamiento subterráneo del lujoso edificio, y cuando aparcó, el chofer descendió para abrir la puertezuela del vehículo para que Serena y Seiya salieran.

Un hombre de piel obscura enfundado en un traje negro y gafas de sol se acercó a ellos, saludando al pelinegro.

- Señor Kou, bienvenido.

- Gracias Taylor – contestó Seiya, mientras tomaba de la cintura a su novia y se dirigían al ascensor.

- ¿Taylor? – preguntó sorprendida – "¿Dónde he oído eso antes?" pensó

Una vez en el ascensor, Serena lo encaró.

- Bien Kou, ¿qué te traes? – la rubia se cruzó de brazos y enarcó una ceja, mirándolo inquisidoramente.

- ¡Calma Bombón! – dijo él, agitando las manos; volvía a ser Seiya – Todo es parte de tu sorpresa de cumpleaños. ¿Qué acaso no te gustan mis sorpresas? – el muchacho le hizo pucheros

- Bueno…- Serena se rascó la cabeza, apenada.

- ¿No te gustan? – Seiya se estaba compungiendo

- Por supuesto que si amor – dijo ella, tratando de sonar convincente – solo que a veces pues… son muy "sorprendentes" -.-

- Bomboncito, ¿confías en mi? – le preguntó seductoramente, rodeándole la cintura y depositándole un beso en el cuello que la hizo estremecer.

- Si Seiya, confió en ti – le respondió. Una placentera sensación recorrió su cuerpo.

- Bien – dijo el pelinegro sonriente, para volver a tomar su papel arrogante de Christian Grey.

Cuando las puertas del ascensor se abrieron, la rubia quedó maravillada con el lujoso penthouse cosmopolita: decorado con un estilo minimalista, se veía completamente hermoso. Su amplia ventana permitía ver una panorámica maravillosa de la ciudad, y más allá, un hermoso piano hacía juego con la decoración.

- ¡Dios mio Seiya! ¡Esto es hermoso!

- ¿Te gusta? – el muchacho esbozó una sonrisa, mientras la tomaba de la mano y la jalaba hacia la ventana del hall.

- ¡Por supuesto! – le contestó, mientras ponía las manos sobre el cristal de la ventana.

- Feliz cumpleaños, dulce Bombón – el chico la rodeó de la cintura y le besó el lóbulo de la oreja, haciendo que un cosquilleo se apoderara de ella.

- Seiya – gimió – mi mamá me dijo que regresara a tiempo para cortar el pastel – le dijo con dificultad.

- En ese caso – la volteó para que quedara frente a él – es mejor que te dé tu regalo de una vez.

El pelinegro la tomó de la mano y la llevó hacia una de las amplias habitaciones, la cual estaba cerrada bajo llave.

Al abrir la puerta, dejó el paso franco para que Serena pasara y prendió la luz.

La rubia se quedó parada en el umbral de la puerta, observando aquél cuarto de paredes rojas, en el cual en medio había una amplia cama con dosel y sábanas de seda. En una de las paredes había un estante con fustas, una pequeña cajonera y del techo pendía un aro del cual estaba amarrado un cordel con esposas. Junto a la cama, había un bol lleno de fresas y un cuenco más pequeño con crema batida.

Serena estaba atónita; no sabía que decir.

- Sei… Seiya… - dijo perpleja - ¿qué es esto?

- Feliz cumpleaños Señorita Tsukino – y acercándose a su oído, con voz ronca, le susurró – bienvenida a sus Cincuenta sombras de Kou.


*Kuduramente: hace alusión a bailar Danza Kuduro de Don Omar ft Lucenzo

Hola Bombones!

Pues la persona que financía todas y cada una de las sorprsas de Seiya para Serena es nada más y nada menos que Faraón 90, su papá! (recuerden que es un universo paralelo :p) y ahora si ya Serena va a vivir sus propias 50 sombras. ¿Les gustaría una sorpresa así oara regalo de cumpleaños? jeje 3:)

Espero que les haya gustado este capítulo, gracias a Milagros Montero, Briita Kou, Serenity Rose Kou, Corazón de Diamante, Bombón Kou, Kamisumi y a Marie Kim Winchester Kou por sus reviews y a Majho Durán, Anna Álvarez, Lizbeth Vara y Kary Martínez por sus comentarios vía facebook.

No se pierdan el próximo miercoles el final de éste fic y no olviden pasarse por mi página en FB, me encuentran como Gabiusa Kou.

Besos estelares! :*