Dividido en dos partes. Nuevas escenas. Espero que sea de su agrado.


II

Un ayer como hoy

PARTE 2:

Volviendo a la escuela, el resto fue normal. Ciertamente Kaoru cumplió su promesa, Miyako esperaba en la puerta de salida, mientras que Kento aún no se presentaba.

- ¿Por qué aun no llega Kento? –pregunta Sakamoto desde la esquina de la calle.

- Tranquilízate, estoy seguro en un momento llegará –tratando de tranquilizarlo-. (Aunque a mí también me preocupa que vaya a desperdiciar esta oportunidad) Verás que él vendrá.

- "Chicos" –se escucha una voz en el espacio-. "Chicos".

- Oyes eso.

- Es nuestro amigo –voltea para mirar alrededor-. Allí está, detrás de aquel arbusto.

Kento sufría de los nervios y de la terquedad, y los dos amigos que fueron al arbusto que se encontraba al frente del colegio trataban de sacarlo.

- Rápido, entra y habla con ella –lo jalaba de las manos-, o acaso quieres que se te vaya de nuevo la oportunidad.

- De todas las cosas raras que has hecho, esta es la más anormal de todas ¿En serio le pediste a Kaoru que fuera tu pareja para el baile?

- Solo lo está pensando, es increíble lo que logras con la verdad en voz alta. Ahora ve, o le hablaré yo –hay un momento de suspenso, patea a Kento desde su escondite y sale con la cara enrojecido.

Entrando en escena, huérfano y casi sin esperanza de encontrar de nuevo tal vez la felicidad ya no tenía nada que perder, sus amigos le deseaban suerte desde lejos.

- ¿De quién me hablo Kaoru que dijo que esperara? Espero que se apresure, tengo que visitar a Taka –a punto de tomar la decisión de irse ve a un chico saliendo de un arbusto y tambaleando-. Oh, creo que es él. ¡Hola!

- Ehh… Ehh… Hola, me llamo Ken, Ken Torazuki, pero todos mis amigos me llaman Kento –viéndola frente a frente sudando por las manos-. Tú también puedes llamarme así, si tú quieres –agacha la cabeza y se sonroja.

- ¿En serio? Qué bien, porque temía confundirme con un amigo mío que es el hijo del profesor Utonium.

- Entonces, ¿de verdad conoces al profesor Utonium? ¿Cómo?

Miyako que creyendo que él no sabía nada sobre el secreto decidió mentir para cubrir la verdad, y claro está que ella ya era una maestra.

- Tengo un taller que tomo para sacar puntos extras, es que casi todo el tiempo no puedo estar en clases.

- ¿Será por la vida de súper heroína? –mira con esa espera de que ella se asuste.

- Yo… eh… ¿De qué me estás hablando? –consiguió asustarla.

- No, nada, nada –al verla muy asustada trata de callar su error-, es que te pareces en mucho a una de las chicas superpoderosas.

Habiendo un minuto de silencio, Kento miro los árboles que se veían al frente del colegio, y pensó llevarla hasta allí.

- ¿Qué te parece si caminamos un rato?

Ella acepta aunque por un cierto tiempo, y pasan otros cinco minutos hasta llegar al parque donde supuestamente se conocieron Takaaki y Miyako.

- Este sitio me trae recuerdos –toma por casualidad su mano-, cuando era niña siempre venía a este parque.

Miyako de pronto se siente como si su mente volara al pasado para así vivir aquel recuerdo como si hubiese sido ayer, y es adonde nos dirigimos. Aquella lluvia que recién acababa de cesar, y que por el parque se encontraba una niña saltando sobre un pequeño charco sosteniendo un paraguas.

- La, la, la, la, la… ¡Ah, pero que lindas! –decía al ver unas burbujas pasar sobre ella.

- ¡Largo de aquí! Estamos jugando fútbol.

Unos niños malos y de aspecto callejero querían botar al grupo de niñas que jugaban tranquilamente en el parque.

- No, no pueden. El parque es para todos.

- ¡Déjenlas en paz!

Ahí es cuando su amigo de la infancia, Taka, aparece por primera vez en la vida de Miyako. Se enfrenta contra los niños, pero su estado de salud no solo le impidió seguir luchando, sino que fue lo que lo salvó de una paliza.

- ¿Te encuentras bien? Esos bravucones ya se fueron.

- Estoy bien… –lo mira y entre ambos se sonríen.

El recuerdo permanecerá por siempre en la memoria de Miyako, y con ello la realidad vuelve a despertarla antes de que terminara aquel recuerdo incompleto y haciéndola volver a aquel balcón donde seguía hablando con Kento.

- Qué bueno que al final todo saliera bien –resolviendo sus dudas-. ¿Y aún sigues viendo a Takaaki?

- Por supuesto, él es mi mejor amigo, después de Octi claro.

- ¿Tu peluche de felpa?

- ¡No lo llames así! Es mi amigo.

- Bien, bien. (Será mejor que no hable más de recuerdos)

De repente el silencio abarca la atmósfera del lugar.

- Hay algo que no me cuerda bien, me parece o creo haberte visto antes.

Kento se sentía olvidado, pero no podía enojarse con ella.

- Aquella vez cuando te vi acompañado a Takaaki a esa fiesta.

- ¡Ah, ya me acuerdo de ti! –se ve en un momento de flashback el día de la fiesta-. Aquel que vi aquella noche hace un año. Entonces ¿qué querías decirme después de todo este tiempo?

- Yo, pues… la verdad… (No puedo decirle ahora lo que aun siento por ella) lo olvide –que tímido es-, pero no quiero olvidar lo que diré ahora. Miyako, muchas veces dudaba de mí mismo sobre si este día llegaría, eres una gran mujer, una gran amiga, y yo, solo una persona que se convirtió en un extraño para muchos que creyeron que nunca existí. En pocas palabras, estoy tan nervioso que evito esta pregunta por la cual he venido a verte… ¿Quieres ser mi pareja para el baile?

Kento cerró los ojos girando la cabeza hacia abajo creyendo que lo había echado todo a perder. Y desde lejos los espiaban sus amigos, el del cabello castaño y el cómico maníaco.

- No lo va a lograr, fue muy directo.

- Claro que no, lo hizo en el momento correcto. Mírala como está ella, Sakamoto.

Los ojos de ella se enrojecían, un frío corría por el cuerpo de Kento haciéndolo sentir el pánico en sus dedos delgados y gastados. Ella ve el cielo como si quisiera adivinar la hora, tal vez para poder escapar, aunque ella no es así.

- Bueno, si tanto tiempo has esperado por mí, supongo que te debo ese favor. Además, es una gran oportunidad para al fin conocerte mejor.

Por lo que yo vi sus sentimientos no habían cambiado casi nada, pues en su corazón lo invadían esos sentimientos recuperados por aquella caminata por el parque, aquel parque donde nacieron las primeras burbujas de amor. En ese momento suena el cinturón de Miyako, era la llamada de emergencia del profesor.

- Me disculpas tengo que irme, es una emergencia –sale corriendo del lugar, no sin antes dar la respuesta-. Y mi respuesta es sí, voy a ir al baile contigo.

- (Acaso esto es un sueño, o el destino decidió darme un regalo después de tanto tiempo) –-su mente y su boca no podían controlarse y con un grito salta-. ¡Sí!. Hay no –ve su reloj-, voy a llega tarde al trabajo –y trata de salir disparado.

- Has oído eso Kotaro, le ha aceptado la invitación, eso significa que irán juntos de la mano. ¡Felicidades amigo mío! –salen del escondite.

- ¿Le has conseguido ya esa reliquia que tanto has buscado? Porque no creo que con una simple rosa la puedas conquistar, créeme, ya lo han intentado muchos.

- Sí que saben meter sus narices en todo, y en cuanto al regalo… ¡No! –su grito arroja un viento que malogra el peinado de sus amigos.

- Kento ¿Sabes cuánto me demoro para que mi cabello quede así? ¡12 minutos…! Y 43 segundos!

- Lo siento, pero tengo que irme, seguiré buscando después del trabajo.

Y sin nada más que decir deja a los dos amigos parados sin hacer otra cosa más que seguirle a escondidas. Mientras tanto, el profesor, Ken y el Mayor esperaban a las chicas en un lugar secreto, por una de las costas nubladas de la ciudad.

- ¿A dónde dijo el profesor que teníamos que ir? –pregunta Buttercup en medio de la niebla-. ¿Qué tiene este lugar de especial?

- Acaso no lo recuerdas, fue por aquí donde encerramos a Mojo.

- Ah, cierto Blossom.

- Me pregunto si habrá cambiado con respecto a sus ambiciones.

- Eso vamos a averiguarlo Bubbles, y no se distraigan que casi llegamos.

Donde la neblina cubre el panorama y la vista de una pequeña isla oculta, detrás de las grandes rocas de aquel lugar una prisión, dentro un prisionero, y ese era Mojo Jojo. Por si se recuerda, este mono atacaba la ciudad más frecuente que cualquiera de los enemigos que han tenido las chicas durante mucho tiempo.

- ¡Ataca Mojo Robot!

Y con cada derrota que sufría, lo hacía volver más peligroso.

- ¡Bomba Robots! ¡Humanoides! ¡Láser Machines! ¡Ataquen!

- ¡Esto se acaba hoy Mojo! –desesperada vuela Blossom para derrotarlo.

Y una luz resplandece cuando ellas chocaron contra el ejército de robots de Mojo, dejándolo miserable por el suelo, arrastrándose llevando esa expresión de ira, lo cual siempre lo caracterizaba.

- Mis planes no han resultado como lo esperaba, otra vez. No importa, siempre habrá otra oportunidad, y juró que la próxima vez…

- Ya no habrá una próxima vez Mojo –pisándole Blossom por la espalda-. Lamento decirte que la paciencia de todo Tokio se agotó y es tiempo que pases un tiempo a solas para pensar en lo que hiciste.

- Pero eso no es justo. Aún no he usado todos mis planes.

- Pues no esperaremos a que uses todos, ya has causado demasiada destrucción.

Buttercup se encarga de desmayarlo con un golpe y lentamente lo ponían en una celda portátil que era llevado sobre un barco a aquella isla el cual ahora estaban visitando nuestras chicas.

- Era muy peligroso como para que siguiera libre –muy triste se siente Bubbles por no haber pensado en otra solución.

- Hola profesor, llegamos lo más rápido que pudimos. ¿Lograron averiguar quién es el creador de estos robots?

- Es Mojo ¿cierto? Buttercup ve el aspecto de la prisión-. No sabíamos cómo el tiempo descompuso este lugar, han pasado meses.

- Bueno, es que estamos cortos de presupuesto, pero lo que no importa es como se vea las paredes, sino las celdas, acompáñenme chicas –decía el Mayor.

Mientras caminaban lo único que se podían ver eran fotos del ser a quien custodiaban, derrota tras derrota de este villano lo había llevado a tomar medidas más estrictas. Continúan caminando, y casi llegando a la puerta donde estaba encerrado Mojo, el profesor las detiene por un momento.

- Antes de que entren ustedes a la celda de Mojo, se acuerdan de aquel cubo gris que trajeron al laboratorio –ellas afirman a la cuestión.

- No se pudo sacar la información a tiempo. Sin embargo, nos muestra claramente que no fue Mojo el creador, pero que sí fue construido en su cuartel secreto –determina Ken los puntos de la operación fallida.

- Sí, un cómplice.

La puerta de la celda de pronto es golpeada desde dentro es golpeada haciendo que Peach brinque del susto y comience a ladrar.

- Así que hagan lo que deban hacer para sacarle las respuestas a ese mono, el futuro podría depender de ello.

- De acuerdo profesor.

Todos menos las chicas se quedaron en frente de la puerta que cerrada con candados lectores de huellas se abrieran lentamente, una columna que cerraba el paso de la entrada era retirado lentamente. Dentro se observaba un paisaje más o menos tropical, era así como lo habían dejado los fabricantes ¿o no?

- Sal Mojo, solo queremos hablar… ¡Ahhhh! –cayendo con la clásico broma de la cáscara de banana-. ¡No nos obligues a usar la fuerza!

- Ha pasado tanto tiempo –Bubbles ve los alrededores-, y al parecer el olor fue lo único que cambio, en un mal sentido.

- Chicas, vayan un poco más adelante. Está tranquilo y quieto, pero aun así tengan cuidado –hablaba el profesor desde un parlante del techo.

Una celda bien fortificada, y muy espacioso para ser sincero. El simio del cerebro gigante parecía contar con sus dedos.

- ¿Cómo les fue hoy día? –saluda con una sonrisa y una mirada algo demoníaca- Tuvieron problemas con algo eso se nota.

- ¡Dinos Mojo! ¡¿Quién te está ayudando?! –Blossom es la primera en amenazarlo.

- Dinos, porque aun en prisión nos permiten usar nuestros poderes.

- Mojo, si pudieras ser bueno una vez en la vida, tal vez te reducirían la condena –mira como si aún hubiera bondad en su corazón-. Por favor.

- Que bondad demuestras tierna jovencita, sigue así y pueda que tenga misericordia cuando conquiste el mundo –soltando una risa macabra.

Lo que nadie esperaba es que mientras perdían el tiempo en algo que iba a ser en vano, uno de los guardias camina por los pasillos oscuros y solitarios de la cárcel, sin percatarse que una sombra la seguía. El guardia de pronto siente el peligro y se da la vuelta junto con su linterna, pero no encuentra a nadie. Entonces decide ignorar el peligro y continua caminando hasta la puerta de acceso a la sala de control que se encontraba en una de las torres de la prisión.

- Ah, ya llegaste, ¿por qué te demoraste tanto? La prisión no es tan grande –lo regaña su compañero de trabajo, viendo toda el lugar por las cámaras.

- Sí lo sé, pero… –siente una mano que lo toma del pie-. ¡¿Qué es esto?! ¡Ahhhh!

- Ya déjate de bromas –voltea a mirar a su amigo que ya no está-. Oye, novato, acaso piensas afeitarme el bigote, todos en el trabajo me dicen que debería pero mi esposa dice que me queda bien.

Se acerca a la puerta sin rastro de su amigo, luego escucha las risas de una mujer.

- ¿Novato? –saca su pistola de su cinturón-. ¡¿Quién eres?! Muéstrate.

Desde la piel del guardia corría un escalofrío que lo incitaba a jalar del gatillo, pero entonces desde el pasillo oscuro sale corriendo como niña el mismo tipo que fue atacado hace un momento.

- ¡Auxilio! Esa cosa está por ahí, tuve suerte de poder escapar –se esconde detrás de él-. Ve tu primero a inspeccionar.

- Tranquilízate, es tu primer día aquí y ya actúas patético.

Saca entonces su linterna para iluminar el camino, con cada paso oía la respiración de un ser, y a los pocos metros de donde estaba ve tirado al suelo al novato de anteojos, amarrado y desmayado por asfixia.

- ¡¿Qué haces tú aquí?! –voltea de nuevo a la puerta de acceso-. Un momento.

Lo increíble es que por la luz reflejada del exterior veía la sombra del novato cambiando a la forma de una mujer, y que al instante esta cierra la puerta.

- No puede ser. ¡Abran la puerta! –se oye el sonido de un corto circuito-. Ha averiado el acceso –coge su wokitoki-. ¿Aló? ¿Aló? Necesito refuerzos, hay… una cosa que se hizo con la sala de controles de la prisión.

- Que la diversión comience –y por primera vez Sedusa hace acto de aparición.

Con un pañuelo se quita el resto del disfraz y empieza a desbloquear los códigos de seguridad para de alguna forma llegar a abrir el techo de la celda de Mojo. Mientras que donde estaba Ken, el profesor y el Mayor, un guardia se les acerca todo desesperado.

- ¡Tienen que salir de aquí! Algún monstruo se adentró en los pasillos y tomo el control del lugar –señalándoles hacia las cámaras que se movían sin control.

- Pero entonces, eso significa que… ¡Chicas, chicas!

El profesor trataba de comunicarse con ellas pero el micrófono estaba apagado bajo la voluntad de Sedusa, al igual que las puertas eléctricas, esto hacía que Mojo soltará una risa.

- ¡¿Por qué te ríes?! –el mono no contesta y sigue riendo-. Deja de decir estupideces y responde –lo agarra Buttercup contra la pared.

- Solo les diré que deje mi legado a mis amigos que aún siguen afuera, ustedes ya deben saber de quienes hablo.

- Papá, esto es malo, al parecer los monstruos han unido fuerzas.

- Esto es más que malo –se escucha una explosión- ¿Qué fue eso?

Habían caído en la trampa y la explosión que se daba afuera de las paredes de la prisión era el regalo de bienvenida.

- Como no sabíamos dónde habían ocultado al primate, la única forma era atraer su atención con esos robots, y provocarlos a sacar respuestas llevándolos hacia donde lo ocultaban y así nosotros entrar y poder liberar al líder, ya que si todo sale mal será culpa de él.

Todo esto era escuchado mediante todos los parlantes de la cárcel por Sedusa, haciendo quedar como tontas a las chicas, Mojo mira fijamente el techo que se abría y saca de su capa una bomba apestosa que aturdió la concentración de las chicas, dándole la oportunidad de escapar por los sistemas de ventilación.

- Sigámoslo, no dejemos que escape –lanza su martillo tratando de golpearlo-. Ese aliento de banana.

- Chicas –hasta que Ken logro comunicarse-. Que alguien atrape a Sedusa.

- Yo iré por ella –Bubbles se ofrece y se separa del equipo-. Suerte.

Mojo salta y esquiva los ataques tratando de hacer tiempo, y no pasó mucho tiempo para que este lograra salir de la prisión, aunque se encontraba rodeado por grandes cantidades de mar. Esperaba un punto que brillara en la neblina, y a lo lejos aparece tal destello junto con una sombra que lentamente empieza a crecer hasta el tamaño de un robot, resultando ser el transporte del simio, y el piloto era nada menos que la Princesa. Rara fue la coincidencia que hayan sido dos humanos afectados por los rayos Z negros y que difícilmente controlen su transformación los que fueron a rescatar a Mojo Jojo.

- Hola a todos, ¿me están observando? –intentando ser el centro de atención una vez más-. Si no es así, tendré que tratar con otra cosa.

Oprimiendo el primer botón que encuentra, el robot empieza a lanzar todo su armamento estando fuera de control destruyendo grandes paredes de concreto, entre ellas la que esperaba Mojo del otro lado. La Princesa al verlo decide calmar su locura un momento y cambian de puesto, siendo ahora Mojo el que escapaba en el robot riéndose de nuestras heroínas y desapareciendo en la niebla.

- ¡Espero con ansias el dominio del mundo! –dejándolos sin nada más que decir.

Parecía que no había nada más que temer, pero desde donde Mojo estaba deja como regalo de despedida un par de misiles con las palabras grabadas por separado "Super" y "Apestosas". En fin, estos chocan contra las dos torretas delanteras del lugar cayendo hacia atrás siendo así la destrucción final de la vieja prisión, aunque antes de que la colisión terminara de llevarse a cabo, las chicas hicieron un acto más de valentía.

- ¡Bubble Catcher! –siendo la primera barrera de protección.

- ¡Holy Spin! –ayuda a juntar a todas las burbujas.

- ¡Sphere Power! –emitiendo su aura blanca para realizarlo una vez más.

Después del bang, de los escombros Buttercup daba la primera señal de supervivencia ayudando a los demás a salir de pequeños montones de tierra, mientras que Blossom sostenía a Sedusa y a la Princesa atadas en cuerdas.

- ¿Todos están bien? –pregunta Bubbles en voz alta.

- Parece que todos están aquí –viendo Buttercup que todo se había venido abajo-. Vaya que esto fue un error. ¿Y ahora qué hacemos?

- Primero lo primero, debemos llevar a estas dos a la normalidad.

Más tarde, en el laboratorio, el profesor preparaba el rayo Z.

- Tontas, no importa cuántas veces nos lleven a este lugar, siempre regresamos –tratando Sedusa de zafarse de las ataduras.

- Yo fui el centro de atención, fue tan divertido. El señor Mojo, fue el único en darme esa oportunidad.

- ¡Cállense las dos! –dirigiéndose Blossom al profesor-. ¡Apresúrense con eso!

Y usando la terapia basada en rayos Z, terminan desmayadas y devueltas a la normalidad. Las chicas también deciden dejar de usar sus poderes por el momento y vuelven de nuevo a sus antiguos trajes.

- Bueno, supongo que no hay problema, solo escapó un mono –veía Momoko el desastre que causó-, no creo que cambie mucho las cosas.

- ¡¿Cómo qué no?! –golpea Kaoru una mesa casi rota, rompiéndola por supuesto-. Ahora está más enojado con los humanos.

- Hoy no fue otro glorioso día –observaba Miyako la sombra de la isla desde el puntero del rayo que se usó una vez para la sustancia Z.

Si pensaban que las cosas iban mal, malas noticias les iba a llegar en el transcurso de los días. Apartándonos de lo que pudo acabar en otra tragedia, Kento se iba por centésima vez a la biblioteca, ya que había terminado su turno de trabajo en el supermercado.

- Hola Srta. Letter ¿Está teniendo un buen día hoy? –pregunta Kento entusiasmado.

- Hola joven Torazuki, es la tercera vez esta semana.

- Sí, es que aún no encuentro el libro que sigo buscando, ¿han llegado algunos nuevos este mes? –mirando las grandes columnas del conocimiento.

- Tienes suerte, han llegado varios esta mañana, pero aún no los he guardado en su respectivo lugar –enseñándole una gran columna de ellos en la puerta de atrás.

Kento no podía esperar a que se demorara en organizar los libros, así que se ofreció a ayudar a la señorita de lentes delgados y cabello marrón, que vestía del traje de una simple bibliotecaria, claro que con caderas, con el fin de tal vez encontrar ese libro que le hable de los ancestros de la familia de Miyako.

- Srta. Letter, déjame ayudarla. Como ya conozco muy bien la organización de los estantes, me será mucho más fácil.

- Muchas gracias, eres un buen chico. Ahora tendré que traer el otro grupo de libros que se encuentra afuera en el camión.

Sin nada más que perder empieza a correr mientras abre las páginas para buscar alguna pista. El tiempo voló como unas dos horas y como si fuera costumbre, luego de 63 libros sin alguna información, tiene ese desánimo de otro día fallido; pero entonces una sombra se hace notar en su presencia y él se pregunta si es otro niño que quiere causar problemas, haciéndole recordar a aquel niño mimado de la mirada maligna, su némesis.

- Si eres tú de nuevo, no vuelvas a causar problemas –sigue las pisadas que ensuciaban y perjudicaban el lugar-. Veo que aún no aprendes tu lección.

No sabía si era el quien pensaba que era, pero si notó a un enano encapuchado que sorprendentemente corría de manera silenciosa, mientras que Kento chocaba con cada mueble que se cruzaba haciendo más ruido que una feria de cohetes.

- ¡Te atraparé!

Entonces resbala y choca contra un estante haciendo caer los libros sobre él. Se enfurece y lo sigue hasta la sección de "Historia y Cultura", un rincón sin salida.

- Ya no tienes a donde ir, si sigues así yo...

Las pisadas lo llevaron hacia un libro que decía en la portada: "Luz y Oscuridad. Mitos y Leyendas". Con esas letras tan desgarradas con tiempo y polvo atrajeron la atención de Kento. Cuando lo levanta, las huellas terminan desapareciendo.

- Kento, ¿por qué corrías? Causaste un gran desorden allá atrás.

- Lo siento Srta. Letter –voltea para mirar el libro-. Pero creo que lo encontré.

- Ay bueno, te perdono, pero prométeme que lo arreglarás luego.

- Claro que sí, muchas gracias.

Se queda a leer el libro, abriendo por primera vez, después de tantas semanas el resultado de su búsqueda sin pensar en lo que iba a desencadenar; como si el libro lo hubiese estado esperando, la duda solamente está en… ¿Por qué ahora y por qué a él? A Kento no le importa y solo sigue leyendo.


En el episodio 3 donde aparecen los RRBZ, a petición de todos los que son fans de esta serie. Los invito a que se pasen al siguiente capítulo.