Siempre hay que agradecer a Dios por tener un día más de vida, y también agradecer que Hayan seguido hasta este capítulo,y al ser un nuevo capítulo en este foro solo he reactualizado el prólogo de saludos, pues bien, hola a todos, jejeje, Tengan mucha paciencia si quieren a los RRBZ, hasta creo que recibí una amenaza en mi correo por eso, y le he vuelto a recalcar que si aparecerán. Dios, perdónalos porque no saben lo que hacen.


III

Ruinas de Tokio

PARTE 1:

- Solo falta dos días, tengo que reunir a los chicos –mostrándose muy alterado.

Kento mismo lo había dicho, dos días para que llegara el baile de invierno, los preparativos ya estaban casi listos; aunque, en mi opinión, hubiesen terminado antes, pero el Principal tiene muy mal papel de administrador. En fin, los amigos de Kento se reúnen a los pocos minutos de ser llamados.

- ¿Qué quieres ahora Kento? Tengo que ir con mi mamá a probarme mi atuendo para la fiesta –decía muy emocionado el chico de lentes-. Por extraño que suena, me nombraron el presentador de la fiesta. Solo imagínate esto… yo, con traje de un súper artista del baile… llevando unos lentes envidiables… haciendo que todos alcen las manos para celebrar…

Mientras su amigo Jesse alucinaba, la palabra madre ponía muy nostálgico a Kento, tanto que volteó un segundo a mirar el campo azul, como si una de esas nubes que volaban libres sobre ella le recordará al amor maternal de su ya difunta madre.

- Pues por lo que yo escuche solo eres el que recibirá a la gente –mostrando su contradicción-. Eso es totalmente diferente a alguien que dice dirigir algo muy importante como el "Baile de Invierno".

- ¡¿Por qué eres tan envidioso?! Vete a hacerle alguna broma a alguien.

- Eso ya lo hice, y no soy envidioso sino realista. ¡Cuatro ojos!

- Bueno basta–caya a sus amigos por un segundo-. Solo debo pedirles un favor para mi plan de conquistar a Miyako, así que presten mucha atención.

- Kento, me alegra que nunca te hayas rendido en tu búsqueda, pero a dos días antes del baile… estamos muy ocupados para ayudarte –lo decía el amigo de cabello raro que recién venía.

Kento entonces notó la negación en la cara de sus amigos; en la Sakamoto, en la de Jesse y en la de Kotaro. Sin embargo, él no se rendiría tan fácil, pese a que había pasado sobre cosas peores; y por ello, utilizaría la vieja técnica de la culpa.

- Jesse… Sakamoto… Kotaro… –mostrándose desilusionado-. Bueno, supongo que todo el esfuerzo fue en vano –forzando sus ojos a soltar lágrimas-, y que jamás tendré otra oportunidad con ella.

- Kento, no queríamos decir eso, solo es que…

- No Kotaro, entiendo. A veces los amigos no están ahí para ayudarte, incluso cuando te dicen que tienes un sueño….

- Basta amigo, vas a hacer que llore sobre mis lentes –tratando de no caer nuevamente en la falsa drama del chico.

- …y sé que lamentan no ayudarme –echándose a escondidas gotas en los ojos-, eso es lo que hacen los grandes amigos.

Kento mostraba sus ojos sollozos frente a sus tres amigos, quienes al ver estos trágicos luceros los hacían recordar el dolor que sufrió hace un año, haciéndolos mirar el cielo y cayendo como si fuesen sido víctimas de alguna posesión.

- De acuerdo, de acuerdo –se paraba mientras se limpiaba los lentes-. Me parece que si podemos ayudarte ¿o no chicos?

- A mí ni me mires, aún estoy tratando de evitar que sigan goteando mis pupilas… ¡¿Qué?! ¿Acaso nunca vieron a un payaso llorar? Bueno, bueno, te ayudaré. Tú también estás de acuerdo, ¿no Kotaro? –Sakamoto vuelve a recobrar la risa.

- Cada vez eres mejor en esto del drama, cuenta conmigo –Kotaro también no paraba de llorar-. ¿Y a qué hora de la noche nos reuniremos?

- Gracias chicos –dejando de actuar y aparte de llorar- pero me refería a dentro de dos días, un poco antes del baile.

- ¡ ¿Qué?! –gritaban los tres muy sorprendidos.

Los tres se golpean los ojos arrepintiéndose de haber aceptado su grito de ayuda, por lo que Kento prosigue a detallarles la misión R.O.R.O. A (Reliquia Oculta y Recuperada para Objetivo Amoroso).

- Les explicaré de lo que se trata. Según las palabras que están escritas en este libro que encontré por milagro en la biblioteca, hay un objeto de gran valor que perteneció a la familia Gotokuji en la última época de la "Edad de Meiji" y se encuentra oculta y resguardada en un sector de la ciudad abandonada en los bosques, conocido como: "Ruinas de Tokio" y que…

- Uoh, un momento –interrumpe Sakamoto-. Jamás he escuchado de ese lugar.

- Por supuesto que no, solo aparece una vez al año, lo ven.

Kento les muestra una foto geográfica del bosque donde no muestra algún rastro del lugar. Tal historia parecía más bien una fantasía, pero la mayoría de las leyendas nacen de aquellos hechos que para el hombre resultan irreales.

- Y dices que aparecerá justamente en la noche del baile –comenta Sakamoto mientras comparte su chocolate con Kento-. ¿Y hay algún riesgo en la operación?

- Bueno, ah gracias –acepta el chocolate-, la verdad es que… –rascándose Kento la cabeza-. Dice el libro que cualquier alma que haya entrado jamás ha salido.

- Oh, eso me motiva mucho para… ¡volverme loco! –Jesse se descontrola.

- Déjame a ver si entendí hasta ahora –Kotaro repasa lo escuchado-.¿Quieres que entremos contigo a un lugar que posiblemente no exista, que posiblemente nos mate, que posiblemente guarde el tesoro que tanto buscas, y posiblemente conquiste el corazón de Miyako?

- Es más o menos la idea, excepto la muerte que es lo que trataremos de evitar.

De repente los tres tipos hacen una pequeña asamblea para decidir o no el suicidio, y la consecuencia de su decisión de ayudar a un desesperado aliado de su amistad. Luego de unos segundos de puro bla, bla, bla; los tres voltean a ver a Kento.

- Los chicos y yo hemos hablado y… –preparando Sakamoto la respuesta.

- ¡Espera! –Kotaro le tapa la boca-. Yo soy el segundo al mando –mira a Kento y le sonríe-. Y decidimos que lo vamos a hacer, a cambio de una cosa.

- (Supongo que les debo un favor) ¿Y cuál sería ese favor?

- Cinco dólares a cada uno, una pizza tamaño familiar para cada uno; y por último, que al final seas muy feliz.

- Ustedes se aprovechan de mi trabajo de doble turno, ¿verdad? –perdiendo Kento los estribos un rato, pero luego se calma- Ay, de acuerdo.

Y con una juramentación de saliva, dieron por finalizar la reunión.

- Les digo una vez más chicos, gracias, nos reuniremos en esta entrada del bosque –saca un mapa de su mochila-. Si todo sale de acuerdo al plan, tendremos el tiempo suficiente para volver al baile y nadie notará que hemos salido a un lugar peligroso.

- Has usado el término peligroso –Jesse se le muestra muy atento.

- Es para dar énfasis a la operación.

Los amigos de Kento se marchan muy cansados frente a las fuertes súplicas de Kento, y justo después de que ellos se marchan su celular empieza a sonar.

- ¿Pero quién será? –coge su celular-. ¿Hola?

- ¿Hola? ¿Kento? –siendo Miyako la otra voz en la línea.

Los nervios se apoderaron de él una vez más dejándolo congelado en el acto. Incluso hablando a larga distancia, él no podía tener una simple conversación con ella, por lo que le tomaba un poco de tiempo acostumbrarse a su voz.

- Solo llamaba para saber si ibas a pasar por mí en la noche.

- (No es posible, lo había olvidado)Ohm, pues verás. Yo… –rascándose la cabeza muy nervioso-, yo… tengo que terminar mi turno en el trabajo, y según la hora, es imposible que pueda recogerte a tiempo.

- Ya veo. No importa, entonces voy a ir con mis amigas. Te espero temprano en la puerta del colegio –de pronto su voz se pone tensa-. No vayas a tardar demasiado.

- No, no te preocupes, allí estaré –cuelga el teléfono-. (Nunca nadie la ha visto realmente enojada, pero tampoco quiero ser el primero en saberlo)

Y al instante, después de colgar vuelve a sonar.

- ¿Miyako? –creyendo que era ella, ya que vivía a veces en su fantasía.

- ¿Quién? ¡Soy yo idiota! ¡Ya llevas 15 minutos tarde, ya terminó tu descanso! Tal vez haya sido muy paciente contigo estos meses, pero te despido si no llegas en 5 minutos –su jefe, chato y calvo, lo amenazaba en la otra línea.

Con los pantalones rojos puestos, un polo verde rasgado y un gorro azul oscuro sobre su cabeza, se dispone a tomar un atajo entre las calles abandonadas de la ciudad, refiriéndome a aquellas donde puede ser peligroso si estás en el momento equivocado. Kento, sabiendo ya sobre el peligro, decide subir por las escaleras traseras de un edificio y volar entre los techos.

- Aunque, por si las dudas –saca de su mochila lo que parece ser una máscara-. No pensé que volvería a usar esto, pero siempre hay que ocultar los secretos, por el bien de todos. Además, hace resaltar mis ojos marrones.

Saltando a pasos grandes debido al don que lleva en sus pies, va por encima de las casas, por encima de buses, y para protegerse de la vista de algunos testigos, cubría su rostro con su antifaz, el mismo que usaba en sus tiempos de caridad.

Un minuto y llevaba ya medio camino, saltando entre varios edificios que si bien variaban en altitud, obligando a Kento a esforzarse más en sus saltos.

- Esto es demasiado fácil –hablaba mientras estaba en medio de un salto-. Ya había olvidado lo bien que se sentía volar.

De repente, echando un vistazo al suelo que se encontraba a una altura muy arriesgada ve que un bote de basura viajaba a gran velocidad y hacia él, Kento no tiene el tiempo suficiente para esquivarlo y termina siendo víctima del golpe, y su cuerpo se disponía a ser atraído por la gravedad hacia el abismo.

- ¡Ahhhhhh!–mirando fríamente el oscuro vacío que lo esperaba-. Si no me sujeto de algo será mi fin.

Intentando amortiguar su caída agarra diferentes cuerdas de ropa que milagrosamente estaban atados entre las paredes de ambos edificios, los cuales dieron resultado a su sobrevivencia ocasionándole finalmente un simple malestar en su caída. Mira alrededor, y lo único que descubre es a un grupo de cinco miembros que reflejados con la luz mostraba la sombra de la banda Gangrena.

- ¿Qué quieren ahora ustedes? –viéndolos con rabia.

Kento logra reconocerlos rápidamente, como si aquellas sombras lo hubiesen atormentado desde el principio de un gran tiempo.

- ¿Acaso pensaste que esa máscara de Halloween te ayudaría a pasar desapercibido? Esas habilidades que adquiriste de la nada no se comparan en nada con los que nosotros tenemos ahora. Así que no te preocupes por tu trabajo, por ahora. Solo danos tu dinero y te aseguro que no sufrirás tanto ¿no chicos? –riéndose su pandilla frente a la amenaza.

- Ustedes acaso tienen jalea en vez de cerebro (al parecer no saben nada de lo que me pasó aquel día) Háganme caso y empiecen a reflexionar ¿por qué creen que me atrevería a saltar esa gran distancia?, ya no soy el mismo desde hace dos años.

- Pero aun sigues siendo bueno diciendo estupideces –la burla del gran Billy hace que los demás miembros se rían también.

Kento mira impaciente su reloj, solo le quedaban tres minutos.

- Que nombre tan estúpido tienen ustedes. "La banda Gangrena", me dan ganas de vomitar por el nombre tan estúpido que tienen. En cualquier caso, esta vez será diferente, esta vez pagarán por todos los inocentes que han robado y lastimado.

- ¡¿Cómo te atreves a hablarme así, insecto?! –ordenando As a su banda a que lo ataquen-. A ver si tus palabras son más rápidas que tu cuerpo.

Kento se dispone a controlar la situación, porque conocía muy bien a la banda y a sus integrantes que un día arribaron en un restaurante intentando estafar el negocio; así es, él también estuvo en el mismo lugar donde las chicas tuvieron su primer encuentro con estos mohosos monstruos. Kento gira evitando las cartas que As ha ido perfeccionando con sus poderes, cada lado de las cartas era tan filosa que si no golpeaban al chico cortaban cajas y botes de basura de metal.

Serpiente, con sus dos manos usaba su poder para estirarlos a su antojo tratando de atraparlo, Genio se camuflaba intentando hacer lo mismo, el pequeño Arturo se movía con tanta energía que ya poseía gran resistencia y con ellas derribaba a Kento constantemente.; y finalmente, el gran Billy por atrás lo tumba poniendo una caja sobre él, y encima su inmensidad de 125 kilos. Kento se encontraba en apuros y solo le quedaba un minuto y medio.

As se para y sacude sus prendas con rabia para quitarse el polvo. Luego, voltea hacia el chico y se le acerca metiendo su mano en el bolsillo de su chaqueta.

- Lo siento insecto, me temo que no fuiste lo suficientemente listo.

- (Su sarcasmo es tan horrible como su color de piel)

- Veamos cuanta pasta has traído contigo –y entonces encuentra una foto de Miyako-. Guau, miren chicos, al parecer el insecto está enamorado,

- Oye, suelta eso, no te pertenece. Además, solo somos amigos. (Pero de que tengas una foto de ella tomada desde un árbol ya dice mucho)

- Y que vas a hacer –dándole la espalda-. Tú solo eres un chico que no tuvo suerte,

La banda Gangrena se reía con gran burla, y el gran Billy aun encima lo asfixiaba. Una persona demoraba como d minutos en morir por asfixia, y Kento no iba a ser la excepción, por lo que le quedaba poco tiempo.

- (Casi no puedo respirar, y este sujeto al parecer nunca se cambió de pantalón, que asco) –entonces recuerda que tenía algo bajo el gorro-. (Espera… Eso es)

La golosina de Sakamoto, que por alguna razón decidió guardarlo bajo su gorra, sería su única salida que lo podía salvar del tremendo peso del Gran Billy. Moviendo su cabeza manda a volar su gorra junto con el chocolate a medio terminar, y tal como lo esperaba, el gigante detecta su olor y se retira para ir tras él y caer en el anzuelo. As se entera y realmente eso no lo pone feliz.

- Pero que… ¡Idiota! ¡¿Pero qué hiciste?!

- Ojalá hayan disfrutado de este momento –se para y empieza a estirar los brazos-, porque estoy a punto de vengarme.

Ya libre y recobrando el aliento, Kento agarra la tapa del mismo tacho que lo tumbó, y con ello empieza a noquear uno por uno a la banda Gangrena. Primero a la gran masa que lo estuvo asfixiando; siguiendo en la lista al pequeño Arturo metiéndolo en un tacho de basura; a Serpiente, con el mismo destino; a Genio, no tuvo que hacer algún esfuerzo para que se golpeara solo contra la pared; y finalmente, As, con un golpe definitivo, dando por finalizar el encuentro.

- Espero no volver a verlos en mi condenada vida –y con ello recoge sus cosas.

Aunque antes de que se fuera, los integrantes se volvían a levantar, poniendo algo nervioso a Kento, pero finalmente decide ignorarlos y huir del lugar. Kento a tomar su atajo por los techos, pero esta vez con huellas del combate. Ahora su ropa estaba arrugada y más rota que antes, y con una carrera contra el tiempo solo le quedaban 20 segundos, los cuales eran contados por su jefe que lo esperaba en la puerta del supermercado.

- En serio no quiero hacer esto –miraba el reloj de oro en su muñeca-. Es un buen chico, pero tiene la misma asistencia que ese tal Peter. Cuatro, tres, dos…

- ¡Aquí estoy! –entra corriendo sin darse cuenta del letrero de "Piso Mojado" a su adelante-. ¡¿Pero qué?! ¡Apártense todos, sucio vago sin control!

A un segundo de ser echado de lo que lo mantenía con vida, el jefe tendría otra razón para hacerlo, debido a que aparte de resbalar y chocar con sus otros compañeros de trabajo, hizo que estos sujetos que sostenían material vencido cayera sobre todo el suelo y sobre las cabezas de algunos clientes. Todos sus compañeros, a diferencia de él terminaron más sucios y mojados que tuvieron que ir todos a los camerinos, y el jefe ya estaba echando humos.

- ¡Ken Torazuki! –mojado por el desastre-. ¡Limpie todo este desorden! (Si hubiese sabido que pasaría esto le hubiese dado mejor seis minutos.)

- Enseguida señor, gracias por no despedirme.

- ¡Eso ya lo veremos!. Primero quiero que te disculpes con los clientes, y luego que limpies solo este desorden, y si no está listo para cuando cerremos, ¡te despediré! –voltea a ver a los clientes sorprendidos-. Ejem… quise decir, vuelve a tu trabajo, y para ustedes –mostrándoles una sonrisa-, sigan disfrutando de nuestras ofertas.

Voltea hacia Kento y le entrega un trapeador para que comenzara a trabajar, Kento agradeciendo al destino lo toma y mientras pasa pide disculpas a sus compañeros por dejarlos mojados y en el caso de las mujeres, por arruinarles su cabello.

- Je, je, tendrán que disculparme porque… porque… yo… invitó las bebidas.

Sus compañeros bajan sus miradas asesinas y regresan a cambiarse.

Las horas pasan y el horror en los pasadizos había terminado antes, Kento sale exhausto de su primer trabajo, se cambia a su atuendo anterior dejando el de empleado en su casillero, y luego sale del supermercado a plena luz de la luna.

- Bien, hoy fue un día de mucha clientela, y eso obviamente me beneficia; sin embargo, no puedo cometer los mismos errores, así que depende de mí.

Y con un respiro inicia su segundo trabajo, que a pesar de consumir todas sus horas de la noche, había una razón, o más bien dos para que se desempeñara más que en su primer trabajo que consistía en correr por todas partes en busca de algo fresco que sea puesto a vista de todos.

Dos días después, aparecen rostros entusiasmados de los alumnos, para tal ocasión, se daba con éxito otra entrega del periódico escolar a cargo del presidente del club, Jesse Kido, que gracias al consejo de Miyako tenía un grupo de leales camarógrafos, aunque solo uno era el más trabajador.

- Aquí les traigo una edición especial sobre el baile que se dará esta noche, también incluido una sección sobre las chicas superpoderosas Z.

El periódico se entregaba como pan, solo que este no se come y es gratis.

- Las fotos siguen siendo geniales, el periódico nunca había sido tan visto. Felicidades –se le acerca Momoko a agradecerle.

- Bueno, es gracias a mis camarógrafos, sin mencionar a uno en especial –sintiéndose aliviado por la aceptación de sus compañeros.

- Oye, está foto está genial, tú la tomaste –pregunta Kaoru muy curiosa.

- No, no fui yo. Mi mejor amigo, que también trabaja en el periódico fue quien tomó la mayoría de las fotos, su nombre es Ken Torazuki –explica Jesse con naturalidad.

- ¿Hablas de Kento? ¿Pero cómo decidió trabajar aquí?

Y con más tranquilidad les explica los esfuerzos de este chico.

- Todo comenzó más o menos hace un año, cuando su madre murió en aquel desastre del volcán. Buscando como mantenerse siendo huérfano pasó todos estos días ayudándome en el periódico, aunque me cuenta que también tiene otro trabajo. Como su amigo no podía dejarlo solo y le di la oportunidad para que hiciera lo que más le gusta hacer. Si quieren verlo ahora está bien, pero de seguro está durmiendo el pobrecito –saca un bolso con monedas-. ¿Pueden entregarle esto? Es su paga de ayer.

- Iré yo –coge la bolsa pequeña-. Voy a ser muy cuidadosa para no despertarlo.

Cuando ven que Miyako sale del aula Momoko le arrebata a Kaoru el periódico que estaba leyendo y que luego buscaba desesperadamente entre las páginas.

- ¡Oye, ¿pero qué haces?! –Kaoru la mira con desahogo.

- Pero que acaso no es obvio, acá está la lista de todos los alumnos de la escuela y de las personas con quienes van a ir –explica Momoko con emoción-. Incluso la tuya Kaoru.

- Pero, ¿cómo saben ellos que yo? -Kaoru se muestra muy sorprendida.

- Ja, ja, pero quién diría que una chica como tú sería pareja de este sujeto.

- ¡Cállate! Al menos yo no tuve que pedírselo, a diferencia de ti.

- Oye, háblame con más respeto –Momoko ahora es la alterada-, para tu información yo iré con un vestido hermoso y no con pantalones de vaquero.

- Acaso quieres pelear, porque con gusto te lo concedería.

- Tal vez no debí haber publicado esa lista en el periódico escolar, sino un día después para evitar peleas como esta –se decía Jesse lamentándose.

- Y tú –Kaoru se dirige a Jesse-. No creas que me olvidé de ti. ¡¿Quién te dijo que iba a ir con él?! ¿Acaso él te lo dijo?

- Wow tranquila, no es mi culpa tener el derecho de publicar la verdad.

- Pues aquí te va la noticia de la mañana: "A veces la verdad duele"

Mientras que Momoko y Kaoru se tiraban de los cabellos, Miyako pasaba paso hacia la sala 2-G. Pensar en lo de la madre de Kento le hacía sentir una sensación muy extraña. Entendía lo mucho que se esforzaba y la razón que la reconociera en las fotos, decide poner unas monedas más a aquella bolsita de cartón, llega al salón de clases; y efectivamente, estaba dormido, vistiendo la ropa rota de ayer, pero lavada y planchada.

- (No debiste mereces este destino, y creo saber lo que sientes…) –miraba su cara poco sucia-. (…yo tampoco he visto a mis padres por un largo tiempo.)

Regresa lentamente, esta vez pensando en su familia. Recibía cartas de ellos, los veía algunas veces en televisión, en el canal de Arqueología y Tesoros. Sin embargo, jamás habló con ellos en persona, parecía sentir los mismo que Kento estando tan alejada de sus padres. De regreso se encontraba la Miss Keane en el salón.

- Por hoy no tendremos trabajo que hacer. Sin embargo, para el fin de este mes tendrán que traer un proyecto acerca de lo aprendido durante este bimestre –saca un libro que resultaba ser el Syllabus completo.

- Miss Keane, específicamente ¿de qué se trata? –pregunta Momoko confundida.

- Ya lo había explicado en clases anteriores, era sobre "Los cristales de Cuarzo"

Cuatro comprensibles y simples palabras confundían el cerebro de las chicas, ya que ese día se habían enfrentado contra el robot de Mojo que los había llevado a su trampa. Pues bien, a ellas no les gusta que hable de sus errores; sin embargo, el mencionado nombre de este simio traería más problemas a la historia.

Mientras tanto, en las siguientes horas, el único entretenimiento que quedaba era ver al Principal tratar de poner los globos en lo alto de la cesta colgante.

- No sé por qué se fueron molestos mis alumnos que obligue y amenace con castigos, tareas y horas extras para ayudar en esta última fase –de pronto se resbala y se cae-. ¡Ahhhh! –y aterriza sobre una caja de alfileres-. ¡¿Es en serio?!

Después de la hora de salida, Kento inmediatamente se preparaba para iniciar el plan R.O.R.O. A., el plan que espera que resulte exitoso.

- Ya me espera una cita, con una chica, y el destino. Hoy, después de tanto sacrificio espero no fallar –habla mientras mete todo lo que necesita en su mochila-. Solo necesito una hora como mínimo, ellos no entraran por ninguna circunstancia a las ruinas, solo hasta a la entrada porque no tienen la suficiente ayuda –saca el libro que encontró en la biblioteca-. Agradezco a la bibliotecaria por regalarme el libro, aunque estaba seguro que no pertenecía a la biblioteca.

En ese momento recuerda el último momento que habló con la bibliotecaria, la Srta. Letter, después de arreglar el desorden que ocasionó accidentalmente.

- En serio lamento haber ocasionado tal desorden Srta. Letter.

- No te preocupes, que bueno que al final hayas encontrado el libro que has buscado durante mucho tiempo.

- Sí, bueno, jamás me he rendido –recoge Kento el libro de la mesa-. Me llevo este libro, si no es mucha molestia.

- Claro, acompáñame.

Luego, en su mesa donde registra todos los libros empieza a buscar por el título extraño que marcaba en la tapa del libro.

- Que extraño, no encuentro el código de barras por ninguna parte del libro.

- ¿Disculpa? –pregunta Kento muy confundido.

- Es más he pasado tanto tiempo con los libros como tú, y te juro que jamás he visto un libro que llevara este título.

- ¿Cómo dice? –pregunta de nuevo pero con gracia.

- Es más, este libro no tiene algún código o sello que diga si vino de alguna otra biblioteca o empresa de libros.

- ¿Perdón?

- ¡Acaso eres sordo! –grita con desahogo la Srta. Letter.

- Je, je, lo siento. Y entonces ¿qué hacemos?

- Bueno como el libro no pertenece a la biblioteca, y en serio parece que aprecias mucho este libro Kento se muestra emocionado-, creo que el libro ahora es tuyo.

Y así acaba otro recuerdo que motiva a este chico a luchar.

- Le agradezco Srta. Letter –hablándose a sí mismo frente al espejo-. Bueno, ya es hora –toma sus pertenecías y sale de su casa.

Y siendo las seis de la tarde, tenía suficiente tiempo para volver al baile. Jesse, Sakamoto y Kotaro, encapuchados, no por el misterio sino por la vergüenza, llegan diez minutos tarde al punto de encuentro.

- ¡Llegan tarde idiotas! –mirando su reloj de Godzilla que llevaba en su muñeca izquierda-. Bueno, mejor tarde que nunca, aquí están su paga, im… bestias.

- Creí que acordamos una pizza familiar, y cinco dólares cada uno –refuta algo molesto Kotaro frente a la paga.

- ¿Sí?, y ustedes prometieron llegar temprano, pero nadie es perfecto, ¿no? –lanzando la bolsa del trueque por el suelo-. Agradezcan que haya traído algo.

Dentro se encontraba una pizza grande y tres cajas de dos litros de jugo de frutas cada uno, de una marca que dejaría de existir en unos años eso es seguro. La verdad es que una parte del trabajo de Kento en el supermercado era pagado con esas bebidas de cartón, y con las cajas vacías los mandaba a reciclar sacando una minúscula ganancia.

- Tenía que deshacerme de algunas, ya que hay muchas en mi casa –haciéndole recordar su refrigerador lleno de ellas-. ¡Pero como me fastidia su color!

- ¿Y dices que ese lugar embrujado está por aquí? –Jesse pregunta para asegurarse.

- No, está por allá. Hay que adentrarnos en el bosque –señala Kento con decisión.

- Temía que dijeras eso –Jesse se asusta tragando un poco de saliva.

Cada uno con su linterna se adentraron entonces al bosque que rodeaba la ciudad de Tokio. A pesar de la valentía que mostraban los cuatro ante la oscuridad que se tornaba más fuerte conforme avanzaban en su viaje, no podían evitar ver con sus luces la marca de una mano gigante en muchos de los árboles por los que pasaban.

- ¿Han escuchado eso? –viendo Sakamoto árboles partidos por el camino.

- Deben ser unas ardillas –empieza a fallar su linterna-. Oigan ¿Qué están haciendo? Solo está un poco averiada, es que esta cosa…

- Lo siento amigo, si voy a morir, antes desearía tomar mi última cena –sacan entre los tres una tajada de pizza y beben de su cartón.

- Entiendan, no vamos a morir –lo seguían ignorando-. Bueno, quédense a tragar, pero si hay problemas iluminaré el cielo con esta bengala. (Supongo que al final no necesitaba su compañía, aunque no recuerdo porque quería que me acompañaran hasta la entrada de las ruinas)

Dejando a sus malos amigos, camina solo. Continuamente siente que algo lo observaba, una buena señal era una voz susurradora que decía: "Esta es mi propiedad" a cada segundo que se adentraba más al bosque.

- Supongo que no hay vuelta atrás. (¿Ah?… Oh, ya recuerdo, iba a usarlos como cebo para que distrajeran a Fuzzy. Ay, demonios.)


La segunda parte estará listo dentro de dos días. Si quieren también pueden pasarase por el otro fanfic que también estoy publicando un nuevo episodio. Hasta Luegi.