Disculpen, disculpen, disculpen, me había olvidado de este capítulo incompleto, de seguro por eso casi nadie avanzaba en la lectura. En fin, aquí está la segunda parte del capítulo.
III
Ruinas de Tokio
Parte 2
Acelera el paso, aunque esa fue una mala idea, pues si tu linterna no funciona en la oscuridad, no es bueno correr porque te puedes resbalar a un sitio desconocido. Y siendo mi advertencia ignorada, Kento sufre esta desgracia rodando por una pequeña colina cuesta abajo golpeándose muy fuerte contra una roca quedando inconsciente.
- Tal vez… ay… debí… Auch… prevenir eso –y cierra sus ojos muy adolorido.
Mientras tanto, Miyako caminaba de nuevo a la tienda de vestidos en busca de algún vestido que hiciera que su pareja de baile nunca olvidaría.
- La, la, la, la, la –entra a la tienda muy emocionada-. Me pregunto qué clase de lindo vestido debería usar para la fiesta, quiero que Kento pase la mejor noche de su vida (se lo merece).
- Hola Miyako –una voz la sorprende por detrás.
- Esa voz… ¡Obaachama! –se contenta y al instante la abraza.
- Claro que soy yo, ¿quién más podría ser? Sabía que tenías una cita, de que irían juntos al baile y que irías a tu lugar favorito a buscar algo para impresionarlo.
- Qué gentil eres Obaachama, pero no es una cita –busca entre las líneas de ropa mientras le habla-. Solo es un buen chico que conocí en la escuela.
- Y de causalidad tienen algo en común para que digas que es un gran chico.
- Pues… –Miyako se queda muy pensativa.
En ese momento sus recuerdos vuelven a neutralizarla haciéndola ver la sombra de sus padres reflejados por el sol de aquel destino que decidió llevarlos a una misteriosa investigación lejos en Malasia.
- Al parecer es posible que dos personas puedan tener la misma vida –se decía ella viendo a sus padres desvanecerse junto con la puesta de sol.
- Vamos, no te sientas triste. Algún día ellos volverán, te lo prometo –le da una dulce sonrisita-. Mira, este vestido parece muy lindo. ¿Por qué no te lo pruebas?
Ella despierta de aquel indefinido recuerdo y dirige su mirada al vestido celeste que sostenía en alto su abuela, y que decorado con rosas únicas lo hacían ver perfecto, y que la luz del atardecer completaban su brillo inmortal.
- Obaachama –se acerca lentamente a ella-. ¡No deberías alzarlo así, otras chicas podrían verla! –se lo quita involuntariamente de las manos-. Es perfecto.
- Ay mi nieta –la ve tan feliz como siempre-. No eres tan buena ocultando tus sentimientos (y los secretos).
Siendo estas últimas palabras no escuchadas por Miyako su momento termina por ahora. Por otro lado, Kento parece haber despertado de su profundo sueño.
- Ay, mi cabeza –la linterna de Kento se vuelve a encender-, es una suerte que ese peludo no me haya encontrado durante este tiempo que estuve…
- ¡Fuera de mi propiedad! –la voz de Fuzzy lo obliga a correr de nuevo-. Haré que desees nunca haber venido. Luego iré por tus hermanos.
- Tendría que haberme quedado callado –arrepintiéndose de su mala suerte-, y la verdad no son mis hermanos, eso sería bastante desagradable.
Kento corría lo más que podía, mientras que Fuzzy partía los árboles que se interponían en su camino, lo cual algunos de ellos intentaban caer sobre el chico, pero su suerte no iba a ser así de mala.
- Este tipo de árboles –los ve mientras sigue corriendo-, podrían serme útiles –luego ve que Fuzzy aun lo persigue-. Aunque no estoy del todo seguro, después de todo solo fui a una clase de Geología.
- ¡No te escaparás de mí tan fácilmente!
- Piernas para que las quiero –Kento decía mientras sus pies lo mandaban más profundo al bosque.
A Fuzzy le sobraba el físico, y Kento finalmente había quedado acorralado frente a una extraña montaña, solo le quedaba rezar.
- Por favor –se pone de rodillas-, por favor te pido que esto funcione –mirando al cielo- porque quiero ver una vez más a Miyako
Al parecer era realista, ya que en un combate cuerpo a cuerpo él no sería rival. Poco tardó para que Fuzzy se lanzara a atacar.
- Veo que estás rezando, pero eso no te salvará –salta para atacarlo-. ¡Toma esto!
- No lo creo peludo –en su mano había una cuerda tan estirada que lo suelta.
Gracias a los estudios y la física, tal liana, conectada a una rama muy lejana es soltada generando sobre esta una velocidad y fuerza, y la cual estaba dirigida hacia el dueño del bosque.
- ¿Ah? –se da media vuelta-. ¿Pero qué es eso…? ¡Ahhhhhh!
- Wow –viéndolo irse volando hacia las nubes de tormenta-, eso sí es tener suerte –da un largo suspiro-. Aunque –empieza a incomodarse-, no sé porque, pero esta montaña tiene una pared muy plana.
En ese momento recuerda que estaba perdido, por lo que lanza la bengala, da media vuelta y descubre que la montaña era una simple puerta gigante y totalmente cerrada.
- Lo encontré. Finalmente –suelta unas lágrimas-. Las ruinas de Tokio.
Contemplando la enorme belleza que solo era visto por quienes creían en ella, Kento intenta entrar por el modo manual; sin embargo, estaba muy cerrada, cualquier intento mediante el uso de la fuerza era inútil, viéndolo así retrocede unos pasos, pero entonces resbala con una roca que tenía unos extraños signos.
- Acaso esta noche tiene que ocurrirme esta clase de cosas. Un momento, esas marcas en esa roca, puede ser que…
Parecía que no podía parar de sufrir esta clase de bromas naturales, pero lo habían llevado hasta la llave de la puerta. La roca mostraba cinco raros dibujos que parecían representar a los elementos, conectados a una estrella de dos puntas.
Por curiosidad saca su libro buscando algo relacionado a aquella roca semicircular, y lo encontró. Debajo de aquel dibujo decía:
"Solo podrán abrirla a aquellos que están dispuestos a dar el sacrificio de proteger lo que él no pudo controlar. Guerrero del Rayo"
No entendía el mensaje, pero su primera idea fue colocar su mano sobre el dibujo de la estrella, sin ocurrir nada anormal.
- Creo que tendré que esperar a que ellos… –de pronto unas luces oscuras salen de su mano conectándose con los dibujos en la roca-, pero… ¿qué está pasando? –el dibujo de la estrella sale y empieza a tomar forma real.
Ahora la estrella parecía un cristal, que flota hacia su mano, él camina hacia la puerta buscando algún hueco concordando con esa forma. Cuando lo encuentra lo coloca e inmediatamente se abre un poco la puerta. Kento, sabiendo que tendría poco tiempo entra; sin embrago, no se percataba de lo que iba a encontrar.
- Es casi idéntica a la casa de Miyako. Je, no me extraña, después de todo pertenece a su linaje –y se dirige a la puerta de entrada.
Todas las ventanas del palacio estaban tapadas con grandes tablas de madera haciendo incapaz que ni los rayos de la luna penetraran en aquel lugar olvidado por muchos años, pero ello tendría su razón. Abre la puerta del palacio, y con ello las linternas de papel del lugar se encienden mostrándole el peligro por el que estaba a punto de correr.
- Según estas escrituras no debo estar lejos del "Collar Taitsu", solo hay que atravesar esto –viendo las trampas y el profundo agujero que lo separaba al otro lado-. Y ahora, "El tesoro no siempre se encuentra a simple vista, a veces hay que enfrentarse a la oscuridad para conseguir el máximo tesoro". Entiendo –y salta a la cuerda que colgaba a su adelante y empieza a bajar por el agujero.
En otro lado de aquel infierno, Miyako se preparaba a salir, vistiendo aquel vestido celeste adornado con flores y llevando esos zapatos cremas.
- Bien, ya estoy lista –se dice mientras se mira al espejo-. Esta será una noche que nadie va a olvidar, estoy segura.
Esperando en la puerta ve que sus dos amigas, Momoko y Kaoru, venían a recogerla. Momoko no encontró más remedio que usar un vestido largo que llegaba hasta sus pies de color rosa, aunque Kaoru tuve la suerte de llevar unos jeans que eran diferentes a un vestido y un sombrero largo para tapar su rostro; porque tú sabes ¿Verías a alguien como ella ir a un baile elegante, y con un chico?
- ¡¿Estás lista para una de las mejoras noches de tu vida?! –grita Momoko.
- Mucho más de lo que se puede esperar –entonces Miyako pone una cara dudosa-. Yo creí que estarían aquí con sus parejas.
- Sí, pero justo ayer nos han llamado diciéndonos que no llegarían a tiempo para recogernos –le muestra Momoko su celular con el mensaje.
"Esto… Disculpa, no podemos ir a recogerlas, es que, justo nos avisaron que hoy… Ahm… Tuvimos que… Ahh… Volver a… cortarnos el cabello."
A Miyako le pareció muy extraño aquel mensaje de texto, pero ya no podían hacer nada para llamarles la atención, y entre las tres parten hacia el colegio. Pero, sin que ellas lo supieran eran seguidas por tres chicos que aparte de llevar puestos traje de etiqueta cada uno, las miraban demasiado curiosos.
- Oye Brick, ¿por qué tenemos que hacer esto? –pregunta Boomer.
- Sí, no entiendo porque tenemos que ir al baile con ellas.
- ¡Cállense que nos podrían escuchar! –gritando Brick en voz baja-. Acerquémonos más –caminando los tres de puntitas-. Miren, papá nos pidió que hiciéramos esta misión para infiltrarnos y obtener alguna información sobre las debilidades de esas niñas piojosas. Así que, aunque me duela decirlo, tendremos que… bailar con ellas.
- ¡¿Qué?! –tratando de vomitar sus dos hermanos.
Y siguiéndolas detrás de un disfraz de arbusto se dirigen hacia la escuela, en cuyo gimnasio se estaba celebrando el baile. En lo alto colgaba el gran cartel diciendo: "Gran Baile de Invierno", con el Principal colgado de los calzones que formaba la letra "O". Ellas esperaban cerca de la puerta observando con preocupación cuanto iba a resistir el resorte de sus calzones.
- Ahora sé porque ya no organizo más fiestas como estas.
- Deberíamos bajarlo –pregunta Miyako sintiendo pena por el señor.
- No te preocupes, se bajara solo. Si calculamos la resistencia de la cuerda, el peso del Principal y la altura… –entonces se rompe la cuerda y cae desde lo alto hasta un contenedor de basura-. Sí, creo que estará bien.
- Bueno, entremos –emocionada intenta entrar al lugar.
- ¡No! Debemos esperarlos. Estoy seguro que no tardan en llegar –Miyako pone un alto a los nervios de Momoko.
Pasa un tiempo y ellas veían como los chicos entraban con sus parejas de baile al gimnasio, disfrutando de una banda conformado por alumnos del colegio. El tiempo vuela, y vuela, y vuela…
- Yo ya deseo bailar ¿Por qué todos los chicos son iguales? –aburrida se muestra Momoko, acompañado de su rabia y odio.
- Solo han pasado quince minutos, ten paciencia –Miyako mira las luces que salen del gimnasio-. Aunque me gustaría bailar un poco ahora mismo.
- Tal vez yo pueda acompañarte –una voz corre por sus oídos.
- Conozco esa voz –voltea sonriente- ¡Taka! –y se acerca a abrazarlo
Miyako sonríe al ver a su amigo de la infancia, en aquel recuerdo, creador de los lazos que los une como amigos.
- Que gusto me da verte Takaaki, pero ¿cómo es qué te dejaron entrar?
- Bueno, durante estos días me he mejorado bastante y me dicen que en pocos días me van a dar de alta, por lo que mis padres se adelantaron a inscribirme en la escuela para el próximo año; y bueno, quise aprovechar el momento para no perderme de esta gran fiesta –se escucha a la banda tocar un vals que llega hasta afuera de la escuela-. ¿Se puede? –le estira la mano-. Deseo bailar con ansias.
- Yo… –mira de nuevo el reloj, ya era demasiado tarde-, esperaba a mi pareja, pero creo que se va a demorar. Está bien, no creo que un baile haga daño.
- Nosotras también debemos entrar, va a empezar a llover –señala Kaoru el cielo.
- Yo creo… –un rayo cae asustando a Momoko-,…que yo también voy.
Dentro, Momoko y Kaoru esperaban en una mesa con ponche, mientras que Taka tomaba de la cintura a Miyako y ella se ponía un poco roja por ser su primer baile con él. La banda deja que unas chicas con instrumentos de viento tocaran la pieza.
- Gracias por venir Taka –aunque se pone triste por Kento.
- No debes sentirte así. Esta noche tienes que vivirla. A veces la felicidad llega cuando abres tu corazón para recibirla.
- Taka –y Miyako también le sonríe.
Mientras bailaban al ritmo del vals, los chicos alborotadores estaban escondidos bajo una de las mesas comiendo bocaditos.
- Y bien, ¿quién será el primero? ¿Butch?
- No, yo no, odio los piojos, que vaya Boomer.
- No, yo no puedo, ella ahora está bailando.
- Bueno, entonces lo decidiremos como lo hacemos siempre…
- ¡Piedra, papel o tijera! –lanzan los tres.
Brick y Butch sacan papel, mientras que Boomer saca tijera, pero en una alianza desesperada, Brick usa su sorbete para darle en el ojo, obligando a que Boomer se limpie cerrando los puños.
- Ja, ja, sacaste piedra, papel cubre piedra. Perdiste.
- Oye, eso es trampa.
- Lástima –dice Brick-. Ahora sólo tenemos que deshacernos de la pareja de Miyako. Esperen a que se acerquen.
Habiendo una pausa para que descansara la banda, Taka y Miyako se acercan a la mesa por un poco de ponche, y grande fue la coincidencia que debajo se encontraban ellos. Butch se las arregla para atar los cordones de sus zapatos, mientras que Boomer se preparaba a recibir la señal de Brick.
- Me da mucho gusto que hayas venido. Esperaba con ansias tu regreso.
- A mí también. Esta noche siento que vuelvo a vivir, Miyako.
Taka trata de bailar otra pieza con Miyako, pero al darse media vuelta tropieza y cae de espaldas sobre la fuente de ponche.
- Rayos, tengo que irme a secarme. Vuelvo pronto Miyako.
- De acuerdo, yo te espero aquí. Seguro que no quieres que te ayude.
- No gracias, tú sigue disfrutando de la fiesta.
Y a los pocos segundos de desaparecer entre el público, Boomer sale por detrás de Miyako y la sorprende tomándole de la mano.
- ¿Pero qué…? ¿Boomer? ¿Cómo entraste aquí?
- Que tampoco te sorprenda, ahora vamos a bailar –diciéndolo como si fuere a vomitar-. Rápido antes de que cambie de opinión.
- Pero si tú fuiste quien me tomó de la mano.
Antes de que Boomer se pusiera más nerviosa la jala al medio de la muchedumbre, justo cuando la banda había vuelto a tocar. En ese momento Brick y Butch hablaban a lo lejos, viendo a su hermano bailar.
- Oye, entonces, ¿a quién le toca después?
- Oh no Butch, sólo Boomer bailara, yo sólo vine por la comida gratis.
- Igual que yo.
Su hermano se mantuvo callado durante toda la pieza, mientras que Miyako sólo trataba de entablar una conversación.
- Es serio es una sorpresa para mí que hayas venido sólo a bailar. Hace un año que no sabemos de ustedes… –él sigue callado-. Algo en ti cambió me parece, ¿te has limpiado las orejas? –de pronto se sonroja-. Es broma, veo que ese traje te queda lindo. Sabes una cosa, me gustaría que algún día podamos trabajar juntos –él se muestra confundido-. Es que siento una corazonada, de que eso pronto pasará. Espero no haberte confundido.
Boomer no decía nada, pero dentro de él sentía que algo abrazaba su corazón. Al terminar la pieza, Boomer se aparta todo tímido, mientras que Miyako se despedía con una sonrisa. Los hermanos salen cargados de varios bocadillos y se refugian bajo la casa de Mojo, y estando solos se preparan para atacar la comida.
- Y bien, ¿qué has aprendido de ella? –ve que está callado-. Boomer, reacciona.
- ¿Ah? Perdón, no tengo hambre.
- ¿Pero qué te pasa? –pregunta Butch.
- Dinos los resultados del análisis.
- Bien, si les soy honesto –se para para dar su discurso-. Han perfeccionado sus encantos, tienen cabello más largos, y como punto final, pero no menos importante, parece que les importamos.
- Wow –dice Brick-. En serio quedaste traumado, pero en fin, no importa. Papá no está, así que le diremos que no fuimos.
- Pero qué hay de esta comida.
- Es un buen punto, habrá que deshacernos de la evidencia, así que a comer.
Boomer medita un poco, pero luego vuelve en sí y los acompaña en su momento de comer. Mientras que en los bosques de Tokio, Jesse y los otros dos aun en el bosque no tardaron en recibir la señal, pero por la lluvia era casi difícil observar el cielo, aunque a pesar de los ruidos del miedo y el camino desconocido, ya no tenían nada que perder.
- Ya se nos arruinó la pizza; y peor aún, ¿Dónde está Kento?
Kento había llegado al otro lado oscuro agujero, gracias al libro que le ayudo en encontrar el pasaje secreto. Y con la linterna funcionando apenas, llega hasta una pared sólida que lo separaba del cuarto del otro lado.
- No importa lo que hay en su interior, lo que importa es esta cosa –saca un cincel y un martillo-. Ya voy a acabar lo que empecé.
Y con delicadeza saca el collar Taitsu (la mitad del sol y la luna juntos verticalmente). Pero cuando lo hace se escucha un ruido, la puerta principal se había cerrado. Desde lejos las ruinas desaparecieron junto con el chico, y eso no era lo peor. Una luz débil yacía en el otro lado de la pared convirtiendo el muro en simple polvo.
- Ay, diablos,tengo que salir de aquí –sacaba el libro buscando una respuesta-. ¿Salidas? ¿Salidas? -una chispa en su linterna lo deja sin funcionar-. Solo espero que esa luz, de donde sea que venga no se extinga. Aquí hay muchas cosas extrañas, parece que alguien guardaba sus tesoros aquí –en uno de sus rincones había un libro verde con las mismas extrañas imágenes de la roca-, aquí dice "Gogyô Shisô", eso creo que significa "Cinco Elementos".
Cuando pronuncia esas dos simples palabras la luz se desvanece en la oscuridad al igual que la escena. Kento guardó los dos libros y el collar que mostraba ya deterioración en su mochila roja, un regalo de su padre antes de morir.
- Debo tener cuidado en subir, no sé qué puede haber ahora debajo en ese gran hoyo. Hasta ya me olvide donde está la puerta secreta.
Ve entonces el techo destrozado del templo y ve una noche estrellada pero con un tono morado, como si fuera volando por las dimensiones del tiempo.
- De seguro podré salir por arriba, podría pisar con cuidado y lentamente… –se escucha un suspiro en la oscuridad-. ¿Qué fue eso? –se oye un jarrón rompiéndose-. Más vale que empieza a subir.
Despacio ponía un pie a la vez para subir y buscar posiblemente una salida.
- ¿Por qué presiento que he estado aquí antes? Siento que una parte de mí tocó este lugar, ¿pero cómo puede ser posible eso? Tal vez no fue un sueño ese día que…
Mala fue el giro que dio su suerte cuando a punto de ver el panorama resbala y cae al profundo vacío que trató de evitar en primer lugar desde una gran altura. Estirando su brazo consigue agarrar la cuerda, pero esta se rompe fácilmente al ser estirado con fuerza, y al seguir cayendo cierra sus ojos viendo su vida pasar.
- Mis padres, mi hermana, mis amigos… Miyako –cada uno de esos nombres se mostraban como una memoria preciada.
A unos metros de caer una luz negra hace aparición y se abalanza sobre el alma del chico llegando hasta su corazón donde se encontraba una jaula en el centro de un cuarto vacío, rompiendo el candado que encerraba un nuevo monstruo que tal vez tenga que ver con lo que pasó en el inicio de todo, y después de eso todo quedó en silencio. Sus amigos pudieron llegar a tiempo, pero no vieron el lugar embrujado, solo a su amigo inconsciente en un conjunto de hojas.
- ¿Kento? ¡Kento despierta! –Jesse pide ayuda para levantarlo- tenemos que llevarlo a un hospital, y rápido.
- ¿Qué habrá pasado? –Sakamoto recoge su mochila-. ¿Por qué tenía que pasarle esto a él? Es tan injusto.
- Dices eso para no ayudar. Venga, llama alguna ambulancia.
Y con la música del baile sonando por un gran espacio acaba el espectáculo con una gran aceptación de aplausos, y Miyako no solo mostraba gestos de felicidad, sino también de decepción. Momoko y Kaoru la acompañaban a su casa.
- No puedo creer que me haya dejado sola –sintiéndose muy triste-. Me dijo que no demoraría en llegar, no que no vendría.
- Si te sirve de consuelo, al menos tuviste alguien con quien bailar, dos de hecho; en cambio, a nosotras nos dejaron plantadas –Momoko se le acerca a consolarla.
- Ese tipo me dijo que era igual que él, tenía razón –Kaoru enfurecida aprieta fuerte los puños.
En ese momento suena el móvil de Miyako, era Taka que llamaba del hospital, diciendo que ha visto a Kento y se encontraba atendido en un cuarto junto al suyo. Miyako sostiene el teléfono petríficamente y asustada.
- Miyako ¿qué ocurre? –pregunta Momoko preocupada.
- (Oh, dios mío.) Discúlpenme… tengo que ir a cambiarme.
- ¿A dónde vas a ir?
- … –ella queda en el silencio.
- Si quieres podemos acompañarte –Momoko querría apoyarla.
- Bueno, muchas gracias. Pero creo que sería mejor que vaya sola
- No creo que sea buena idea –Kaoru interrumpe a las dos-, ya que no aceptan visitas a estas horas de la noche.
- Pero debo saber si está bien, puede que esté muy grave.
- O puedo que no, debes usar la ética y manejarlo todo con calma.
Aunque Kaoru parecía estar en contra, tenía mucha razón, ya que Miyako siempre había mostrado una actitud muy sensible.
- Así que mañana por la mañana sacaremos la cita para que puedas calmar tus miedos, ¿ok?
Ella afirma con la cabeza y con la preocupación aún viva en su conciencia se va a dormir. Mientras que Kento, después de casi morir duerme inconsciente esperando el día para volver a despertar y darle el regalo a aquella persona que estuvo queriendo desde que eran niños, ¿pero acaso sus sentimientos serán los correspondidos o tendrá que sufrir el destino que le ha sido puesto gracias a la visita que hizo a la ruinas de Tokio?
Espero que me disculpe. El sábado publicaré la continuación, espero que se mantengan al tanto a la trama. No me había enterado, pero es que nadie me aviso. Los veo en el siguiente capítulo, compuesto de tres parte... "La Gran Tormenta" HASTA LUEGI.
