Aquí les doy una pequeña presentación, ya que en la anterior actualización no dije nada. En este capítulo, que... también está dividido en dos partes representado por una línea sabremos más de este personaje que cree, y que además se encuentra a pocos pasos de estar cerca de su primera batalla, espero que disfruten. Gracias.

V

Kento ¿El monstruo perdido?

PARTE 1:

Lentamente los ojos de Kento volvían a abrirse después de que estuvieron cerradas durante dos días debido a la fuerte caída, y que descansaba de un día poco sabático en el hospital Aizawa. A su costado se encontraban algunas flores.

- ¿De quiénes son? Ay mi cabeza –asoma su cabeza a la tarjeta pegada a las flores-. "De tus queridos amigos. Por favor, no nos mates" Que bueno que dijeron por favor, ¿ah? –al otro lado había una caja mediana con otra nota-. "Las hice yo misma, espero que te mejores. Con cariño, Miyako Gotokuji."

Al parecer el plan R.O.R.O. A. tuvo algún resultado después de todo, y con gusto empezó a llevar uno por uno aquellas deliciosas galletas de chocolate que habían sido cocinadas por la chica de sus sueños. De repente, se entera que está usando la ropa del hospital y la que llevaba puesta estaba en un rincón junto con su mochila; y con ello, Kento se levanta y va de frente a revisar sus cosas.

- Quiero saber si eso fue real o fue un mal sueño –se decía mientras caminaba descalzo-. Y solo una cosa revelará la verdad.

Cuando abre su mochila se encontraban los dos cuadernos misteriosos, en cuanto al collar Taitsu, solo se encontró la mitad del sol. No parecía roto, pues a su costado había un pequeño anclaje, significaba que se había separado.

- Creo que solo hay media verdad –sintiéndose algo decepcionado.

En eso, entra al cuarto una mujer cuyo gusto por los primates llega a romper el corazón de un villano.

- Buenos días,soy la enfermera Nanako y… ¿qué hace usted fuera de la cama?

- Oh –voltea a verla-. Disculpe, pero tengo que irme, ya me siento mucho mejor.

La enfermera lo toca suavemente por la espalda, e inmediatamente siente un fuerte dolor en la zona, puesto que Kento se arrodilla incapaz ahora de moverse.

- No está completamente sano, debe volver a la cama.

- No, usted no entiende, suélteme.

Y al poner resistencia la enfermera no le quedó más remedio que aplicarle una dosis de anestesia por la zona prohibida. Kento empezó a perder control de su lengua y cayó hacia atrás sobre la cama.

Para no alargar los incomprensibles sonidos de este chico, debo decir que después que la anestesia pasará tuvo él la intención de escapar del cuarto, algo parecido al deseo de Taka hace años. Graciosamente la enfermera Nanako estaba preparada para esta clase de terquedad deteniéndolo en cada puerta, en cualquier ventana y en cualquier ascensor. Por otro lado, tres niñas hablaban con la secretaria del hospital donde se hospedaban dos grandes amigos.

- Hola, tengo una cita con el paciente del cuarto 305 –ve que la secretaria señala el ascensor-. Muchas Gracias –yéndose Miyako muy alegre.

- ¿Qué acaso no piensas visitar a Kento? –decía Momoko muy confundida.

- Pasaré de paso, él no tiene que saberlo.

- Creo que ya lo sabe –apunta Kaoru por la ventana del ascensor-, y también creo que no le gusta el hospital… y esa enfermera.

- No puedo creer que aún siga trabajando aquí –soltando Miyako una risita.

Kento bajaba por una cuerda de sábanas, y digo que ese fue su último intentó porque la enfermera empezaba a jalar desde el primer nudo que venía del 306.

- Por favor, no me anestesie de nuevo –cerrando los ojos y estirando los brazos-. Prometo que ya no trataré más de huir.

Y viendo que la enfermera dudaba de su falta actuación, bota la jeringa que ella sostenía rompiéndola contra el suelo, siendo su siguiente paso la puerta de salida, pero cuando lo abre choca contra el fuerte cuerpo de Kaoru y cae con facilidad.

- Ay, mi espalda –y en momento se frustra-. ¿Pero por qué alguien dejaría una pared aquí? Eh –viendo con claridad las cosas-. Ah, eres tú, y…

Al ver a Miyako viéndolo con sus ojos grandes y azules, le corre por su cuerpo un gran nervio que lo desmaya al instante.

- Y ese era tu pareja del baile de invierno. Rápido Kaoru, pongámoslo en la cama.

Dejando dormir a Kento, hace su rápida visita al 305, el cuarto de Taka.

- Hola Taka, ¿te sientes mejor? –conversando Miyako muy alegre.

- Hola Miyako, al parecer mis huesos se han recuperado más de lo que el doctor diagnosticaba. Podré por fin unirme a mi equipo de fútbol.

- Al parecer el sol ha comenzado a brillar –viendo Momoko por la ventana.

Todos sintiendo aquel calor de alegría y emoción sonríen afirmando la cabeza.

- Taka, ¿podrías contarnos qué pasó aquella noche?

- Ah, sí. Honestamente fue sorpresivo el día que llegó –empieza a verse el recuerdo-. Esa noche llovió si recuerdan, estaba a punto de irme de terminar mi tratamiento diario cuando tres jóvenes cubiertos de barro llegaron al hospital. Dos de ellos cargaban a Kento y el otro al parecer hablaba por celular, creo que ese tercero era un idiota porque los otros dos no paraban de gritarle…

Y tal fue la nube que cubrió sus mentes para poder imaginar lo ocurrido esa noche.

- ¿Hospital Aizawa? ¿Hospital Aizawa?

- Deja eso idiota que ya llegamos.

- …La secretaria no permitió que ellos entraran y ensuciaran el piso, así que llamó a que trajeran una camilla. Rápidamente reconocí su cara y seguí a los doctores hasta su cuarto, mientras sus amigos se empapaban en la lluvia. Nada más sé, no me permitieron entrar, me dijeron que decía palabras extrañas, cogí mi celular, llamé al tuyo y así termina este recuerdo.

Escuchando una parte de aquella extraña noche deciden cortar la visita para poder ver si los nervios de Kento se calmaron. Despidiéndose de Taka van directo al cuarto 306, aunque tomándose su tiempo antes de girar la perilla.

- Hola una vez más Kento –soltando Miyako una cariñosa sonrisa

- Yo… este… hola de nuevo… –sintiéndose de nuevo nervioso-. Creo que esa anestesia aún sigue teniendo efecto.

- No, no te permitiremos. Momoko, ayúdame –y entre las dos sostienen sus brazos.

- Suéltenme, solo es una broma –voltea su cabeza para ver a Miyako-. ¿Fuiste tú quien cocino esas galletas?

- Ajá –interrumpiéndolos a ambos-, tuve la curiosidad de ver tu ropa y note que está todo muy mal gastada. ¿Acaso no tienes dinero?

- Sí, digo no –hablando confundido-. Es que con lo ganó a diario, solo puedo conseguir comida y poca ropa –viendo su ropa que definitivamente ya no se podría arreglar-. Miyako, lamento no haber llegado a tiempo al baile.

- Para ella lo primero es la salud de sus amigos, no cualquier baile –decía Kaoru para consolarlo-. Además ¿dónde estabas cuando tuviste ese fuerte golpe?

Él no podía decirles, no solamente porque realmente no lo creerían, sino que pondría en revelación sus sentimientos hacia Miyako. No obstante, Momoko parecía mirar la mochila de Kento y nace en ella algo de curiosidad.

- Yo conozco la manera –riendo de manera un poco macabra-. Seguramente encontraremos algo en su mochila que nos diga donde estuvo.

- (Maldita verdad y media) –pensando en algo para detenerla-. Solo hay cuadernos de la escuela, nada que ver templos o tesoros (Calla la maldita boca).

Con cada instante que pasaba Momoko estiraba su brazo para abrir la mochila, él ya no podía fingir su desmayo pues pronto tendría que enfrentar la verdad. Estaba abierto mostrando un espacio oscuro, mete ella su mano pero sorpresivamente es interrumpida por la alarma en su cinturón, y distrayéndose de su curiosidad actual se dirige a la puerta junto con Kaoru.

- Nos disculpas un momento, tenemos que irnos, nos veremos mañana.

Y luego de que Miyako se despidiera de Kento, rápidamente salen del hospital y atienden la llamada, siendo el Mayor el quien los llama.

- Chicas superpoderosas vengan rápido al laboratorio del profesor Utonium, es una emergencia F-512 –y sin más que decir cuelga.

- Oigan, ¿se preguntan lo mismo que yo? –dirigiéndose a Miyako y Kaoru.

- Sí –cruzando los brazos le responde-. ¿Qué es una emergencia tipo F-512?

Tomando el primer bus que los llevara a su destino llegan todas confundidas, puesto que no entendían de qué trataba esta "Emergencia F-512". En otra parte, Ken, el profesor, Peach, el Mayor y la Srta. Bellum, estaban todos muy preocupados por lo que estaban presenciando en las pantallas del laboratorio.

- Esto está mal, está muy mal; realmente es malo, es muy malo.

- Tranquilícese Mayor. Profesor, ¿está seguro que las imágenes son reales?

- Desearía que no Srta. Bellum.

- Mis sensores no me engañan –afirmando Peach la teoría del profesor.

El espacio es muy grande, pero no lo suficiente para alejar un viejo enemigo.

- Aquí estamos –avisa Momoko su llegada-. ¿Cuál es la emergencia?

- ¡"ÉL" ha escapado! –con gran reacción el Mayor declara la noticia.

Tal palabra junto con el significado de retorno mataba el lindo amanecer del sábado, ellas aun así mantenían la calma, pero eso es porque no escucharon el resto de la trama.

- ¿Están seguros? –Kaoru voltea a ver la pantalla-. Imposible.

- Estas imágenes nos llegaron del satélite del observatorio de la ciudad, no sé cómo pasó esto. Esa cárcel de luz blanca debió mantenerlo alejado para siempre –el profesor se acerca al monitor preocupado-. Aunque su retorno no será durante estos días, hay más malas noticias.

- ¿Cuáles? Yo como la líder, debo estar enterada de todo.

Miyako y Kaoru la miran incómodas. En la pantalla se veía la imagen de un meteorito emanando un aura negra, mostrando indudablemente su desgraciado retorno. El profesor ordena a Peach para que cambie la imagen satelital a uno de los oscuros espacios del bosque.

- Vean estas dos imágenes –apareciendo tres fotos-. Fueron tomadas por cámaras de la torre Higher; en una se presencia un palacio del siglo XVIII, la otra es la del mismo lugar dos horas después; pero en esta, desapareció.

- ¿Y qué es esa tercera imagen? –pregunta Miyako muy observadora.

- Es un video de una cámara vieja de seguridad que filmó a la banda Gangrena en su estado de inconsciencia –explicando Ken aquella duda

Como bien lo había mencionado Ken, una cámara vieja, por lo que la nitidez era bastante borrosa, pero con la ayuda inocente del Mayor, que por caminar torpemente resbala sobre el teclado y se pudo observar más de cerca.

- Gracias Mayor –agradeciendo el profesor su ayuda-. Aquí a la banda Gangrena entran a este callejón, luego vemos a uno de ellos lanzar un bote de basura al aire. Inmediatamente vemos que cae un encapuchado desde ese edificio.

De repente el video empieza a rallarse otra vez y se adelanta cuando la batalla termina, dando a mostrar a los monstruos poseídos por el polvo negro.

- "Por primera vez te estás viendo a ti mismo, ¿cómo se siente que por todo lo que quieres luchar, acabará bajo mi terror? Nada de lo que intentes hacer permitirá que regrese."

- Entonces el encapuchado es otro monstruo –pensando Miyako en voz alta.

- No solo un monstruo. Miren de nuevo la pantalla –dijo Peach.

El encapuchado muestra su cara y era claramente Kento. Nadie parecía creerlo.

- No puede ser –Miyako empieza a asustarse-. ¿Desde cuándo es ese video?

- Desde hace cinco días, y las fotos de hace tres días –dijo la Srta. Bellum.

No solo Miyako, sino también Momoko y Kaoru quedan congeladas por la información que estaban recibiendo. Pero por más que tuviese poder oscuro, no podían encerrarlo, debían tomar otras medidas para que ese monstruo de las señales oscuras jamás apareciera.

- ¿Qué deberíamos hacer papá?

- Antes que nada traerlo al laboratorio y estudiarlo. Aunque para él le será difícil conocer la verdad, es la única forma para convencerlo de que venga.

- ¿Cuál profesor? –pregunta el Mayor mientras ingería un helado de crema.

- La identidad de las chicas superpoderosas.

¡Increíble! Otra persona se uniría a este proyecto Z, conocería la súper verdad; sin embargo, Miyako interrumpe para dar otra idea.

- No creo que sea una buena idea traerlo de inmediato –agachando la cabeza un poco-. Conozco a ese chico, y está en el hospital Aizawa. Traerlo perjudicaría su salud. Denle unos días y yo misma traeré a Kento para comenzar el análisis.

Sus amigas estaban de acuerdo, y por consiguiente los demás también.

Enseguida la noche cayó y entre las tres deciden hacer una pijamada en casa de Miyako. Para no morir de aburrimiento deciden ver las noticias.

- "Esta noche en el canal 2, le traemos una vez más un especial sobre las Chicas Superpoderosas… -ellas beben un refresco mientras ven como admiran sus esfuerzos-. …llamado: Consecuencias desastrosas Z. Desde que ellas aparecieron, los monstruos también vinieron a esta ciudad. Tal vez nos salven de alguna invasión, pero cada vez que lo hacen terminan destruyendo una gran parte de la ciudad, dejando numerosas pérdidas."

- Cambien de canal, este tío dice muchas críticas.

- "Aquí me encuentro en este lugar donde se dio la última batalla, entre las superpoderosas y el monstruo Carisma, como pueden ver aún no se ha reparado del todo. Hay muchas ventanas rotas, autos desechos, y las calles están destruidas." –mostrando imágenes en vivo en el canal 4.

- Déjame a mí el control. (Ese desastre lo provoco ese loco, no nosotras)

- "Tenía una tienda justo en esta calle, un negocio respetable, hasta que esos monstruos y esas chicas lo destruyeron todo. Es como si mi casa hubiese sido el blanco de sus ataques, ahora no tengo nada."

- Hacemos lo que podemos, no nos culpen de esa forma.

- "En el canal 10estamos agradecidos por los esfuerzos de las chicas –ellas sonríen por el comentario del señor-, pero ¿son ellas las que salvan las vidas de esta ciudad? Muchos testigos nos confirmaron que hay, o hubo alguien que los salvó en casos de peligro mortal. Entre un gran grupo de jóvenes habían decidido llamarlo "Jumper Bright", al inicio fue tomado como broma el nombre, pero luego se volvió algo popular. Se cree que tiene alguna relación con las chicas superpoderosas, pero dejo de hablarse de él después de aquel día volcánico –entonces Miyako se congela una vez más-. Hacemos una pausa, pero a continuación, testigos que creen haber visto a este misterioso salvador."

Había pasado más de un año, y jamás habían escuchado la historia secreta de Kento. Aquella noche las tres se sintieron muy lastimadas por lo que escucharon en la televisión, para empezar Kaoru, que siendo la más fuerte del grupo pensaba que su fuerza provocaba tales destrozos; Miyako, que mientras ella sonreía en su vida nueva, otro sufría por ella; y Momoko, que en ninguno de los reportajes se refirieron a ella como la líder, fue una noche que mató la moral del día.

Al día siguiente, en el hospital Aizawa, Kento se había recuperado del todo. Se encontraba en la salida despidiéndose de la psicótica enfermera Nanako, ella sonriendo alza una jeringa para asustarlo, consiguiendo que reaccione de nervios.

- Buenos días Kento, te quiero dar una sorpresa –Miyako lo coge de la mano-. Rápido, no está lejos.

- De acuerdo, de acuerdo. No es necesario que me jales de la piel.

Con algo de tela se mantenía unidos los trozos de ropa que vestía Kento. Luego de quince minutos en bus, llegaron al lugar donde Miyako lo conoce como el paraíso, su tienda favorita donde conoció por primera vez la moda: Petite Furuuru.

- ¿Seguro que está tienda es confiable?

- Por supuesto –aun sosteniéndolo del brazo-, no encontrarás mejores prendas que este lugar. Normalmente no busco ropa para varones, pero esto serio.

- Pero no tengo con que pagar –sacando su billetera toda vacía.

- Para eso es que te acompaño, yo compraré tu ropa. Hay grandes ofertas en la tienda esta época del año. Ahora entremos.

Y sinceramente la ropa no era tan mal como esperaba él, pues no había ido comprar ropa desde hace un mes, a comparación de Miyako que va cada fin de semana. Corriendo y saltando entre los dos ven la larga variación de colores en pantalones, suéteres, chompas, casacas, etc.

En varias ocasiones Kento no podía salir del probador pues Miyako traía más ropa que tenía que ser usada por alguien. Finalmente, después de una hora y media, salieron de la tienda cargados de muchas bolsas. Kento salió con una nueva imagen, llevando unos pantalones azul oscuro con una larga franja verde, un polo blanco como la dulce nieve, y encima un suéter azul a rayas delgadas de celeste.

- De verdad, prometo que te devolveré el dinero que gastaste en mí.

- No hablemos de eso ahora, vamos a descansar en el parque ¿te parece?


Se eme ocurrió desgarrar y bromear con este tipo, ya que tantos problemas me ha causado cuando quería recordar para que lo había incluido en la historia en primer lugar, siempre pensé que podía ser de utilidad como la unión de dos universos, pero también se me olvidó de que trataba ese otro universo. Tantas cosas que faltan explicar y todo por culpa de este chico que llegó a mi mente así de imprevisto... Mejor no me quejó y les dejó continuar.

Tranquilamente un suave viento sopla las hojas de los árboles, y en el parque donde Kento había pedido a Miyako ser su pareja de baile ellos descansaban sentados.

- Es hermoso este lugar ¿no? –mirándolo como si esperara su respuesta.

- No es lo único hermoso aquí –dice Kento muy avergonzado.

- ¿Qué dijiste? –distrayendo ella su mirada por un segundo.

- Nada, nada –agacha un poco la cabeza-. Ese amigo tuyo Takaaki, es un gran sujeto. Cuando estuve en ese hospital él fue el primero en hablarme.

- Te lo dije, con él sí se puede confiar.

Riéndose de muchas cosas divertidas, desde lo lejos se acercaba lo que parecía la limosina de la mimada Himeko, junto con su sequito, Fumika y Hanayo.

- Este lugar es perfecto para un gran picnic –voltea a ver a sus sirvientas-. Traigan de inmediato las mesas, los cubiertos, la comida. Ya, ya, ya.

- Eres increíble Himeko, la mejor del mundo –Hanayo la halaga primero.

- Tienes buenos gustos para los picnics.

Kento al ver tal festín, grande como para un picnic, imaginó a su familia en la noche del fin de año junto con otras familias, soltando unas cuantas lágrimas.

- ¿Qué te pasa Kento? Parece que estás llorando.

- No, no es nada. Solo tengo un poco de hambre –mirando una vez más el festín de Himeko-. Lo único que comía a diario en ese hospital era un sándwich y un vaso de limonada.

Miyako se va un momento para ir a comprar unos helados. Mientras ella se mantenía ausente, él se acercaba porque su estómago hablaba por sus acciones. Himeko se da cuenta y moviendo la cabeza pide a su sequito que impida que se acerque a su comida.

- Acaso tienes una mosca de cerebro –Hanayo lo agarra del brazo derecho.

- Nadie tiene por qué acercarse a algo que no se merece. Aun si se es tan guapo con un gran sentido de la moda.

Raramente cuando ellas tocaron el cuerpo de Kento, no se dan cuenta que por detrás de ellas el polvo negro que emergía de él entraba a sus cuerpos, dejándolas medio mareadas. Himeko furiosa llama a sus sirvientas chasqueando los dedos.

- ¡Alto! –dejando caer los helados de chocolate de sus manos-. Disculpa Himeko, estuvo en un hospital, es algo pobre y no pudo evitar ver tu gran festín.

- Hmmm… –sacando de su billetera un billete de cien-. Toma esto –Kento lo recibe algo confundido-, ahora lárgate o probarás la furia de la familia Shirogane.

Despacio caminan hacia atrás alejándose de las risas chillonas de Himeko. Para su último paradero decidieron ir a la tienda de Sakurako, que se encontraba mucho mejor para preparar ricos pastelillos.

- Hola Sakurako, dos ensaladas de frutas por favor.

- Dos ensaladas listas en siete minutos Miyako.

Se van a sentarse a la mesa más cercana, Miyako tenía que empezar a asegurarse de las cuestiones sobre él y su otra identidad.

- Kento, tengo que hacerte una pregunta.

- ¿Qué cosa? Ah, no te preocupes, esta vez pago yo, lo ves.

- No, no es eso –rascándose un poco la cabeza-. Alguna vez has escuchado de un héroe llamado "Jumper Bright".

Kento empieza a sentir incomodidad, y moviéndose un lado a otro no dejaba que el arte de mentir se le saliera de control, pero no en este caso.

- ¿Desde hace cuánto has escuchado ese nombre?

- Primero quiero que me respondas a lo pregunta.

- El vecindario por donde vivo lo decían a diario, claro que conozco ese nombre –soltando una risa evitando responder.

Miyako solo tenía una pregunta más, y créanme, despertaría más preguntas.

- De acuerdo. Entonces respóndeme a esto. ¿Tú eras Jumper Bright?

Sakurako justo aparece a servirles las ensaladas antes de lo previsto, y viendo a los dos muy serios decide mantenerse callada y se retira. Kento concluyendo en todo lo que vio, desde que aparecieron los rayos Z hasta las últimas noticias de la noche, sabía que no solo sospechaba de él, sabía que era él.

- Tú misma lo has dicho, lo era –empieza a comer de su ensalada-. Después de tanto tiempo Bubbles decide despertar la verdad.

- Espera, entonces ¿Ya lo sabías?

- Por favor, cualquiera que pasó cada día de su pobre vida tomando fotos sobre ustedes para el periódico escolar notaría la semejanza, eso y que tengas poderes que te ayuden a ver un aura blanca rodeándolas.

Al inicio parecía que el momento iba mal, pero como el pasado es pasado, pudieron en secreto charlar y bromear, aunque ella no le había dicho que tenía que ser llevado para exámenes de análisis. Kento expresaba con agrado lo que sentía cuando salvaba todas esas personas, y Miyako reía de alegría.

- Lamento lo que le pasó a tu madre, debió ser una gran mujer.

- Lo fue, la única persona que no pude salvar –soltando una lágrima-. Cuando ella se fue, tuve que dejar mi trabajo de héroe enmascarado para sobrevivir, pero a pesar del retiro los monstruos seguían atacando, más que nunca.

- Según el profesor solo falta un monstruo. Cambiando de tema, ¿pero tu padre no te ayuda en la casa?

- De hecho él murió hace un año antes que mi madre.

- Lo siento –tapa su boca sorprendida-. Lo siento de verás, no lo sabía.

- Será mejor para los dos que nos veamos tal vez otro día –dejando permiso a Miyako para que saliera primero y se despide de Sakurako-. Gracias por el postre.

- De nada, vuelvan pronto tortolitos.

Esa palabra enrojeció la cara de Kento, y una vez más ella no la escucho porque se encontraba fuera de la tienda. En ese mismo lugar, se dieron la despedida. Kento, no tan lejos de su casa decide caminar y ahorrar pasaje. Mientras caminaba observaba como el clima no presentaba nubes de nieve si ya era invierno. Tanta fue su desconcentración que tropezó y chocó contra el comediante del parque (aquel que dice mal los chistes), y en un lapso de tiempo nuevamente un polvo negro que salía de Kento rozaba por los brazos de aquel sujeto. Kento agacha la cabeza pidiendo disculpas, pero se sorprendió al verlo desmayado.

- Nunca vi a alguien que se desmayara por una disculpa.

Nuevamente regresa a su caminata, con la cabeza en alta y los brazos ocupados cargando muchas bolsas con nueva ropa. Finalmente llega a su casa, se saca sus zapatillas, sube las escaleras, deja las bolsas sobre su cama, revisa su mochila…

- Un momento. ¿Dónde está mi mochila?

Con tantas distracciones y bolsas olvido su más cercana mochila roja, dudoso intenta recordar si lo dejo en el parque o en la tienda de Sakurako.

- No tengo tiempo, tengo que ir de inmediato a recuperar el collar.

- Detecto movimiento –hablaba Peach desde el laboratorio.

- ¿Qué Peach? ¿De quién se trata? –Ken mira la pantalla-. Papá, es ese chico.

Kento usaba su poder para dar de nuevo esos grandes saltos. Para explicar cómo Kento no había sido detectado antes, es porque cada vez que él entraba en acción, el aura de los monstruos que atacaban la ciudad cubría su rastro.

- Mantengámonos alerta –pidiendo atención a los monitores-, no sabemos qué es lo que está planeando, o lo que está a punto de hacer.

El primer lugar en regresar fue el parque, viendo por todos lados sin ningún resultado, y los científicos sospechaban de todos sus movimientos.

- Parece que está buscando algo –observándolo el profesor más de cerca.

- Su nivel de aura no es alto, no está planeando nada malvado.

- Aun así no podemos perderlo –continuaba aún preocupado.

Kento, ocultando su cara intentó pasar desapercibido porque se sentía inseguro, pero eso no ayudo ni cinco segundos para que alguien reconociera su disfraz.

- ¡Miren, es Jumper Bright! ¡Ha vuelto! –gritando Fumika muy alterada.

Inmediatamente personas de todas partes del parque se acercaron para saludarlo, claro que esto impediría la búsqueda de Kento. Sin decir ninguna palabra, decide correr y esconderse tras unos arbustos, al lograr despistar a la muchedumbre sale pero sin su máscara azul oscuro con un rayo de emblema en la frente.

- Suponiendo que no está en el parque, entonces debe estar en… Pues claro.

- Ahora decide correr. De seguro eso le permitirá evadir a los ciudadanos, para lo que sea que esté planeando –el profesor no confiaba en él.

No tan lejos del siguiente punto, observa una vez más para asegurarse de que el collar no se encontraba allí. Cuando entonces vio un lugar vacío.

- Qué raro –poniéndose Kento sus lentes-. Creí que ahí estaba el comediante.

- Es cierto, siempre está sobre su sitio especial. ¿Dónde está? –pregunta Ken.

- Nos hemos distraído en seguirlo en las cámaras que olvidamos las pistas que pueden ayudarnos en este rompecabezas.

Llega hasta la tienda, aunque estaba cerrado, puesto que siempre cierran a las seis y ya era demasiado tarde; sin embargo, por el vidrio logró ver su mochila que estaba encima de la mesa de enfrente. Golpea la puerta esperando recibir respuesta de Sakurako, sin saber que ella estaba tomándose una ducha.

- No puedo esperar hasta el día de mañana, ese collar es muy frágil, aparte de antiguo –jala con fuerza la perilla-. Es inútil, debo buscar la forma de… ¿ah?

Se sorprendió al ver que de sus manos salía nuevamente el polvo negro, rodeando el borde de la puerta. No entendía lo que pasaba pero solo seguía mirando cómo empezó a moverse más fuerte hasta dejar un gran agujero en el vidrio, y con un viento débil la puerta cae hacia adentro, Kento ve que el polvo vuelve a desaparecer bajo su manga, confundiéndolo más todavía.

- ¡¿Qué fue ese sonido?!... ¡Ladrones! –saliendo Sakurako de la tina y cambiándose rápidamente-. No se preocupen mamá y papá –sacando una escoba grande del armario-, no permitiré que destruyan este lugar.

- Ha abierto esa puerta sin mover las manos –quedando Ken todo sorprendido.

- Su aura ha aumentado, pero ¿por qué no se transforma?

Kento feliz coge su mochila y lo coloca de nuevo sobre sus hombros. Lamentablemente las luces se volvieron a encender, acompañado de un escobazo que lo manda contra la pared, ella tenía un fuerte carácter y un gran coraje. Luego Sakurako, dándose cuenta del malentendido baja el arma y lo ayuda a levantarlo.

- Por suerte, desde que sabemos que ella es Sedusa me tome la molestia de poner una cámara en su tienda.

- No te preocupes papá, lo ves. Solo quería recoger su mochila. Aunque su poder al parecer actúa de manera inconsciente, pero eso quiere decir….

- Puede significar una cosa –congela la imagen-, que hay un monstruo dentro de él, al igual que aquel amigo de MIyako, aunque este parece diferente. Mañana continuaremos el proyecto. Peach, apaga las luces por favor.

Y con un movimiento de orejas Peach ordena apaga las luces del laboratorio. Ahí acaba la escena de los científicos, mientras que Kento pidiendo disculpas se retira despacio con una sonrisa paralizante, en el sentido de que ahora le tenía miedo. Sakurako cogiendo una silla para sostener la puerta se despide.

- ¿Eres el que vino junto con Miyako?

- Sí, ¿Y? –viendo que ella pone una cara curiosa-. ¿Qué?

- ¿Te gusta, verdad? –ve que se sonroja-. Lo sé, yo conozco esa carita que pusiste.

Kento cae literalmente mientras retrocede intentando evadir en vano otra pregunta. Cosa que nunca le ha funcionado.

- Solo somos amigos (eso creo). En cualquier caso solo me ayudaba a conseguir ropa nueva, acabó de salir de un hospital ¿sabes? Ella es muy generosa, linda, y… Me refiero en el sentido de cómo son sus ojos y…

Paralizándole la boca tenía que soltar su alma y liberar su corazón.

- Mira, no tengo mucho tiempo, tal vez sentí algo por ella pero ya lo supere. Estas cosas que me han pasado durante estos días, en serio tomarían gran parte del tiempo del mundo contártelos. Adiós.

- Espera –sacando de su bolsillo el collar Taitsu-, me dio curiosidad y me tome el tiempo de arreglarlo. Y mira –lo separa en dos partes-, se pueden separar, uno para ti, y otro para…

Kento coge con fuerza el collar y sale corriendo, dejando a Sakurako plantada en su propia casa. Regresando a su casa en plenas horas de la noche, vacía su mochila, sacando los dos cuadernos y las dos partes del collar. En realidad, el collar si se podía separar con anclajes en todo su materia, algo que Sakurako había descubierto, pero aún había un problema, el aspecto.

- Aunque tuve éxito en mi misión, el collar sigue teniendo aspecto de 1000 años de antigüedad. Ya, relájate, fue demasiada adrenalina por un día, es hora de dormir.

Mientras él se ponía la pijama, Sakurako empieza a sentirse algo mareada, él polvo negro había tocado su corazón cuando habló con Kento. En este caso, ella pierde el control sobre su cuerpo y se transforma una vez más en Sedusa.

- Mojo, él chico tiene una relación con una de las chicas –Sedusa habla por un comunicador en su oreja-. Debemos sacarle toda la información que podamos.

- Tranquila. Primero ven a la guarida, enseguida.

En el cuarto de Kento el collar estaba a plena luz de la luna llena, solo basto para que uno de los hermosos rayos de aquel satélite rodearan la parte de la luna quitándole el moho, curando las rajaduras y dándole un brillo de vida. Kento no pudo verlo pues ya había cerrado los ojos por el resto de esa noche, mientras que Mojo trabajaba para su gloriosa presencia el día de mañana.

Mientras tanto, Sedusa entra a la guarida de Mojo, que no está a la simple vista de los humanos, sino que se encontraba debajo de aquella casa vieja de madera, por un sensor alrededor de la casa que es activado por el aura negra. Abriéndose un hoyo en el centro de la escena ella entra, y en minutos se encuentra con su jefe.

- Si uno estos dos cables, y… –trabajando en su nuevo robot de combate-. ¡Listo! No saben lo que les espera.

- Aquí estoy Mojo, ¿qué es lo que estás trabajando? –de pronto nota unos artefactos parecidos a sus antiguas armas-. Ay, estas joyas son preciosas.

- No son para ti –cubriéndolos con un mantel polvoriento-. Ahora, quería hablar contigo porque eres la única que sigue despierta, Necesito que para mañana busques la forma de transformarte de nuevo y repartas estos papeles a los demás miembros –las hojas mostraban las caras y objetos que una vez fueron víctimas del polvo negro-. Si repartimos la lista conseguiremos raptar a todos en dos días, para ello tendremos una reunión en este lugar.

- De acuerdo, solo tengo una pregunta.

- ¿Cuál? –notando que ella seguía viendo las joyas-. No, no, por supuesto que no. Tuviste tu oportunidad.

Ella insistiendo con ridículos cortejos pone nervioso a Mojo, haciéndolo retroceder hasta chocar con los artefactos malogrados que fabricó para los monstruos Z.

- Por favor, por favor, por favor,… -acercándose hacia él con grandes ojos.

- Escucha, no quería llegar a esto, pero… Mira, es Kiyoshi –y Sedusa voltea.

De su capa saca un botón, que al oprimirlo sale un arma de grande que lanza un rayo blanco que aturde a Sedusa devolviéndola a la normalidad. Mojo aliviado vuelve a ocultarlo y pide a unos de sus robots que la lleve a casa.

- Ahora, de vuelta al trabajo –vuelve a sacar la capa sucia mostrando un brazo robótico gigante-. Ese polvo negro, si pierdo la batalla ¿También tendré el mismo efecto de actuar como un idiota? –viendo las pantallas escenas de sus clientes con aquella mirada roja-. No, porque no voy a perder. Me vengaré con todos: de las chicas, del alcalde, del profesor, hasta de la Miss Keane y su ridículo novio.

Sin darse cuenta estaba martillando tan fuerte que uno de los martillazos al caer a uno de los dedos metálicos del robot, este cae con toda y mano sobre él. A Mojo le encantaba hacerse daño, pero ese último golpe le recordó al primate súper evolucionado como era llevado en cadenas y a rastras hasta un submarino para ser ocultado en aquella cárcel, y todo por lo que consideraba un simple plan (dominar el mundo). Mojo votando una lágrima decide matarla con su corazón oscuro.

- ¡Yo dominaré el mundo!

Clava sus puños en la mesa matando el silencio y dándole esa nueva sensación de coraje y venganza en el sentido maligno.

- ¿Por qué el mundo no nos acepta? Solo porque seamos diferentes no significa que deban odiarnos, me alegra ser como soy.

Se mira al espejo y se ve a sí mismo en su vida anterior, la vida que tenía en el zoológico. Mojo estira lentamente su mano, al parecer quería ayudar al mono que estaba al otro lado del espejo.

- Por favor no llores pequeño mono… –su reflejo lloraba rodeado de sombras humanas que se reían de él-. Yo me vengaré por los dos… Así será.

Chasquea los dedos activando el gran robot detrás de la manta.

- ¿Estás impaciente? No te preocupes, ya es mañana.

La primera batalla de Kento será transmitida hacia ustedes muy pronto, espero con ansias su aceptación y que pronto se me ocurra como darle un fin aceptable. Hasta Luegi.