Un saludo, ¿Cómo están? Aquí le traigo otro capítulo y gracias a todos los que dejaron un comentario en el primer capítulo, es especial a Annie, que de verdad me puse loca cuando vi que de nuevo esta leyendo una historia mía, gracias y espero que te guste.

Bueno les dejo el capitulo dos, espero que les guste porque la verdad yo me pique jajajaja.

Nos leemos.

Cap 2. La marca de maldición regresa.

Estaba nervioso, claro que lo estaba, las manos le sudaban, se tropezaba cada cinco minutos, movía mucho su cuerpo, daba respiros largos y sentía algo explotar en su interior. Lo negó claro, el no podía sentir nervios, o al menos no ahora.

6:00 pm en punto, paso saliva por su garganta, y suspiro largo. Puso su mano en la puerta y toco tres veces. Espero un momento mientras aclaraba su mente; estaba mal, el no podía estar en ese estado solo por ir a verla para arreglar un trabajo asignado, no es que fuera algo grave, solo la vería y ya… la vería en su casa… a solas…en la noche… vería a una chica que beso en su casa en la noche y estarían solos, vaya, si lo veía de esa manera sonaba horrible ¿Pero que decía? El no la beso, ella fue la que lo orillo a eso; Un tirón lo saco de sus pensamientos y miro a la puerta. Esta se había abierto para mostrar una figura masculina, cabello castaño y largo, ojos plateado… Neji.

— ¿Esta Tenten? — pregunto Sasuke.

— ¿No te enseñaron a saludar antes? — contesto burlón Neji arqueando una ceja.

—Buenas noches— rodo los ojos el azabache con ganas de propiciarle un buen golpe.

— ¿Ya abriste? — pregunto una voz al fondo de la casa.

—Sí— contesto el ojiperla.

— ¡Hola! — Saludo la castaña empujando un poco el brazo de su compañero para tener espacio en el marco de la puerta.

—Hpm— su única contestación.

—Bien, me despido— informo el Hyuga y se giro a la chica— Te veo mañana Tenten— revolvió su cabello y se giro a Sasuke— Uchiha.

Sus ojos chocaron con los oscuros de el aludido, que solo levanto su mano para despedirse y restarle importancia.

—Pasa— se hizo a un lado para que entrara, ya adentro inicio ella la plática — ¿Tienes hambre?

—No— Pero un sonido en su estomago lo delato por completo, lo odio.

—Bueno…— rio por lo bajo la castaña— En la cocina hay pasta, puedes ir a calentarla en lo que me voy a dar un baño— se recorrió a si misma de pies a cabeza— El entrenamiento fue pesado— le sonrió de nuevo.

—Hmp.

Tenten subió corriendo a darse el baño, Sasuke hizo lo indicado, tomo pasta y la estaba calentando mientras sus ojos empezaron a inspeccionar la casa de la mujer, no era gran cosa, de hecho era muy simple, le agrado, una cocina que contenía una parrilla pequeña, un refrigerador, una lacena y una pequeña mesa. La pasta estaba lista, tomo el plato y se dirigió al comedor, hasta que se percato de algo, no había comedor, sino más bien, una barra que dividía la sala y la cocina, se sentó dándole frente a la estancia, para comer y observar, una sala de apenas tres sillones, dos pequeños y uno grande, una mesa al centro que tenía unas velas, aromáticas supuso el, y un mueble inmenso quien sabe de qué, al fondo un pequeño arbusto. Sonrío, era muy sencillo y lo que él llamaba cómodo.

—Ya estoy— llamo la atención del chicho que la vio de pies a cabeza, su peinado era distinto, una trenza que colgaba y reposaba en su hombro derecho, una blusa grande que dejaba descubierto su hombro izquierdo, unos short negros llegando arriba de la rodilla — ¿Ya has terminado?

—Sí— contestó para llevar su plato al lavabo y empezar a enjuagarlo, era frío pero no mal educado.

— ¡Oh no! Deja eso ahí— le ordeno la castaña, el no contesto pero siguió lavando su plato — Haz lo que quieras— le contesto para ir a un sillón y recostarse en el.

— ¿Vas a trabajar o a descansar? — pregunto el azabache llegando a la sala.

— ¿Vas a trabajar o vas a hacer la limpieza de mi casa? — Le volteo el regaño, a lo que él solo apretó la mandíbula y ella sonrió—Veamos, nos toca dulces, ¿Tienes alguna idea? — El solo se sentó en un sillón y comenzó a pensar— Yo tengo varías, mira podemos…

Tenten comenzó a hablar y a hablar y a hablar, solo escuchaba su molesta voz entrar por un oído y salir por el otro, la chica hablaba demasiado, pero se pudo percatar de que el la ignoraba, a lo que él decidió contestarle.

—Me gusto tu última propuesta— contesto para salir de aprietos sin saber cual era esa propuesta.

—Dulces de todas las aldeas, no está mal— le sonrió— tenemos que investigar como son, la receta, lo que significa y los ingredientes para cocinarlos, un gran trabajo juntos ¿No?

Lo miro desafiante, y él se sintió intimidado.

—Podemos dividirlo en dos— suspiro— uno encargarse de ingredientes y el otro la información.

—Bien ya entendí que no quieres pasar tiempo conmigo Uchiha— volvió a reír, pero él se quedo helado, de verdad lo había hecho con esa intensión, sí veía que las cosas iban más con ella no se arriesgaría a tener que compartir más tiempo con Tenten y que de nuevo lo apoderada su debilidad— Yo pido ir a las aldeas por los ingredientes.

—No, es peligroso.

— ¿Y? Suena más divertido que pasar buscando información.

—Tienes que viajar mucho.

—Suena bien— le volvió a sonreír.

Le cayó el 20, ¿Acaso estaba protegiéndola?

—Haz lo que quieras— se cruzo de brazos— pero el festival es en dos semanas, tenemos que entregar dos días antes, tienes que tener todo para el viernes.

— ¡¿Para el viernes?! — Le grito— Es miércoles.

—Arréglatelas como puedas.

—Pero eso indica faltar a mis entrenamientos.

—Yo entrego tu justificante.

—No es justos— cruzo sus brazos— Eres tan malo— Lo miro y le saco la lengua para después sonreír — Pero no te preocupes, me esforzare por hacer un buen trabajo— le volvió a sonreír.

Ya habían quedado de acuerdo, no necesitaba más estar con esa insoportable chica. Se levanto y camino a la entrada.

—Buenas noches— abrió la puerta y antes de salir la miro— Ten cuidado en el viaje ¿Quieres?

—No se preocupe señor— hizo una señal de militar colocando lateralmente su mano en la frente y comenzó a caminar a él — Soy muy atenta y yo nun… ¡AAH! —y antes de que acabara la frase la castaña se encontraba en el suelo por tropezar.

—Ash… en especial atenta— bufo Sasuke y rodo los ojos para así cerrar la puerta.

Pero lo aceptaba, le preocupaba mucho.

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Termino el pequeño emparedado, y juego que había cocinado, bostezo por cuarta vez y se colgó su mochila a los hombros, ajusto la banda a su frente y vino otro bostezo, abrió la puerta y cerro con llave, suspiro. Miro al frente y el sol apenas se asomaba pintando un tenue naranja, muy leve, apenas han de ser las 6:00 am, pero tenía que apresurarse, solo tenía un día y medio para conseguir todo.

Comenzó a caminar hasta que salió de la aldea… empezaba el viaje.

Pasó al menos unos cuarenta minutos para que la chica se sintiera tremendamente aburrida, le gustaba viajar, claro, pero ¿Sola? Era tan tedioso, comenzó a buscar algo en su mente, algo que tuviera que ordenar o que le divirtiera un rato. Cuando a su cabeza vino la imagen de una cita fallida, rio por la bajo y recordó a ese gran chico, y dice grande porque lo era, tiene un gran corazón y es una gran persona, aunque por una cosa u otra no llego a más, ese Kiba sí que la hacía reír, sus únicos problemas era su egocentrismo y que él hablaba mucho que nunca la dejaba hablar u opinar. No sentía nada por él, solo salió con el chico por que Lee le juraba que él la veía con ojos de amor –algo que también era mentira-, después de eso, no se intereso en tener algo con alguien más, no le llamaba la atención tener alguna relación, no era una prioridad en este punto de su vida, pero claro que había chicos que al menos se le hacían atractivos, el primero que se le vino a la mente, Neji, ¿Cómo no caer a sus pies? Tenía un cuerpo perfecto, un rostro tan fino, ojos aperlados, es el chico perfecto, lástima que por más que lo ha tratado no puede imaginar tener una relación con el, de hecho la idea le da ¿Escalofríos? Se quedo pensativa un momento… Él, ¿Habrá sido realidad? Tal vez fue un sueño, o un producto de su imaginación, ella franquea a cada rato, pero que extraño que justo ese día el la vio y la… Sintió arena en sus pies y levanto la vista, había llegado. En otro momento pensaría en ello.

Entro a la aldea mostrando un permiso que tiempo atrás había tramitado por una misión, comenzó a buscar con la mirada algún conocido.

—Hey Tenten— la llamaron— Que milagro verte por aquí.

— ¡Kankuro! — Sonrío — ¿Cómo has estado?

—Bien, más guapo— le sonrío ladeadamente y puso ojos de seductor.

—Aja…— se mostro indiferente la chica— ¿Dónde está Temari?

—Acaba de ir a una misión ¿Se te ofrece algo? — Tenten comenzó a contarle la gran Odisea que la llevaba a la aldea— Bien, se cómo puedo ayudarte.

— ¿De verdad? — le sonrió.

—Sí, mira un dulce típico de aquí sería el daifuku.

— ¿Dónde puedo comprar las cosas para eso?

—Ven, te llevare al local.

Comenzaron a caminar mientras hablaban de cómo había sido el viaje de la castaña hasta que llegaron al local, una pequeña tienda situada casi al fondo de la avenida.

—Kankuro— le sonrío la chica desde el otro lado del mostrador— ¿Qué te trae por aquí?

—Aquí trayendo clientes, mira ella es Tenten, una muy buena amiga de la familia, ayúdala en lo que necesite— le sonrío — y dales buenos precios.

—Bien, Tenten ¿que necesitas?

La castaña comenzó a comentarle todo lo que necesitaba para el famoso daifuku.

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Mientras tanto en la aldea de la hoja.

Se encontraba mal, no podía ni concentrarse en buscar dichosa información, miro a su alrededor, centenares de libros tirados por toda su casa, algunos trozos de hojas con tachaduras y ralladuras, ¿De qué sirve estar ahí si no servía? Se puso de pie y se estiro, maldita la hora en que decidí ir al lago pensó, pero luego sonrío, no podía maldecir esa hora, fue una de las mejores decisiones, ¿Pero que decía? Se revolvió todo el cabello, ¿Por qué tenía que ser tan así? ¿Así? Ya ni sabía lo que decía, bufo fuerte, y estiro su cuelo para empezar a masajearlo, sí, estaba estresado, maldición…

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Mientras tanto en la búsqueda de ingredientes.

La noche estaba a punto de caer, se encontraba tan cansada, los pies dolían, pero estaba satisfecha con el resultado, ya tenía ingredientes de seis postres: daifuku, taiyaki, monaka, waffuru, shuu kurimu, imagawayaki. Sonrío, Sasuke estaría orgullosa de ella, suspiro, podía descansar un poco, se lo merecía.

Llego a un pequeño río, le pareció un buen lugar, se acerco y dejo su mochila junto a una roca, ella camino al río, lavo sus manos, y se lavo la cara para después beber agua. Era tan tranquilo, la noche estaba cayendo. Escucho un sonido y rápidamente se puso en defensa.

—Vaya, la chica se ha dado cuenta— se burlo una persona junto a su mochila.

—Se ve astuta la chiquilla— comentó otro mientras levantaba su bolsa del suelo.

—Suelten eso ¿quieren? No tengo ganas de perder el tiempo— suspiro Tenten guardando su kunai.

—Y además de todo piensa que nos hará daño— sonrío el primero.

—No tengo cosas de valor, ¿para qué quieren mi mochila?

Ambos se vieron y dudaron si tomarla o no, pero antes de que pudieran quedar a un acuerdo Tenten dio una maroma quedando frente a ellos, dio un salto y callo de manos poniéndose su mochila rápidamente y rotando su cuerpo para darles unas buenas patadas a los ladrones.

— ¿Qué sucede aquí? — Entro un tercero— Ake, Ryo, les ordene robar el bolso de la chica no ponerse a dormir.

—La chica es ruda jefe.

—Ake tiene razón.

—Tonterías, si es solo una mocosa.

— ¿A quién le llamas mocosa? — Tenten no explotaba, pero cuando lo hacía, lo hacía de una manera increíble, y más si el motivo era porque la creían inferior.

—Vamos cariño, danos tu maleta prometo no hacerte daño— la miro cortésmente— Si te sientes intimidada, tranquila, mi nombre es Hiro, puedes confiar en mí.

La castaña en respuesta le dio un golpe en el estomago y salto hacia atrás sacando de nuevo su kunai.

—Nadie me subestima ¿Entiendes?

— ¿Pero qué?... — el tal Hiro se sobo su estomago.

—Maestro Hiro— fue en su rescate Ake— Ryo, desaparece a esa chiquilla.

—Entendido hermano— se posiciono delante la castaña— Nosotros te advertimos.

—Yo igual lo hice— sonrío para soltar el primero Kunai y rozar su hombro izquierdo.

—Tu puntería es pésima— se burlo.

—No te apuntaba a ti— volvió a sonreír.

Preocupado giro y se encontró con que el armamento se había clavado en unos troncos, la castaña con un hilo de chakra llamo al kunai jalando todos los troncos cayendo sobre el pobre Ryo.

— ¡Hermano! — Sobresalto — Me las pagaras mocosa.

— ¡Basta Ake! — Lo detuvo su mentor— yo me encargo— se fue acercando lentamente hasta la chica— Eres hábil, inteligente, saber pelear, y eres hermosa— sonrió y la chica propicio una cara de asco— Me pregunto cuál será la reacción de los demás cuando diga que tu eres mi esposa.

—Idiota— susurro Tenten para sacar una tonfa de madera y darle un golpe de nuevo en el estomago— Ya quisieras.

—Tonta ¡No sabes en lo que te estás metiendo! — Grito el único discípulo sobreviviente.

—Ake llama a los demás por favor—sonrío ladeadamente y el otro soltó un silbido —Vamos a ver qué tan valiente eres.

Tenten aventó su arma y saco unos Sais, para empezar una pelea de ellos contra una gran espada del famoso Hiro, el hombre era buena, pero Tenten lo era más, esquivaba, saltaba, atacaba, tenía un perfecto manejo de armas, se sentía orgullosa, tenía ventaja, comenzó a sonreír, cuando sintió que una mano la tomaba del tobillo y la tiraba, cerro fuertemente los ojos, y cuando los abrió encontró a varios malhechores a su alrededor, al menos unos diez.

—Maldición— frunció el ceño.

—Te pregunto de nuevo mujer— se acerco Hiro y la tomo del mentón— Prefieres casarte conmigo y ser esposa de alguien tas respetuoso como yo o te arriesgas a la guerra que no se ve difícil— La castaña sonrió y él pensó que la tenía de ganar, hasta que un escupitajo se plasmo en su cara.

—Nunca, escúchalo bien, nunca.

Y antes de que el produjera un regaño la castaña saco de su manga una daga que fue directo al brazo de su atacante, pero de nuevo sintió un jalón que propicio un aprendiz de el hombre y volvió a caer.

—Malcriada, te enseñare a respetar a tu futuro esposo.

Cerro su puño y ella indefensa en el piso, su arma la había tomado otra persona que le apuntaba en su nuca, iba a saltar, pero la tenían sujeta de los pies, sacar otra arma le llevaría tiempo, el puño estaba a unos centimitos de su cara, se resigno, cerro sus ojos con fuerza y espero el golpe… ese que nunca llego.

—Aleja tus asquerosas manos de ella—…

Escucho la voz y sus orbes se abrieron de nuevo, miraron al frente y se encontró con una figura varonil. Sin darse cuenta sonrió.

—Sasuke…— susurro.

—Te dije que te cuidaras— le dedico una fría mirada.

— ¡Son muchos que quieres! — le grito.

—Muchacho entrometido— Hiro miro a los ojos oscuros del chico— No importa después de que acabe contigo, tendré tiempo para ti hermosa.

—Idiota— le ofendió Sasuke soltándole un golpe en el estomago y una patada— Estas peleando conmigo.

La castaña quedo maravillada de la manera en que el peleaba, pero por desgracia Hiro se podía defender bien, cuando observo uno de sus aprendiz abalanzándose al azabache, "Haz algo" Pensó la castaña.

— ¡Yo te cubro! — al fin reacciono y se puso de pie tirando los molestos ninjas y dándoles su merecido.

Y la verdadera pelea empezó, Sasuke se enfrentaba contra el jefe que al fin comenzaba a pelar de verdad, y Tenten con aquellos chicos que no era nada difícil de aniquilar, unos golpes y cortes, para que se sintieran exhaustos de seguir, eran igual de fáciles que Ryo, que después descubrió que seguía vivo pero mal herido, incapacitado para pelear.

Ya no sobraba nadie ileso, solo tres personas con fuerzas de aun pelear, Sasuke, Hiro y Tenten.

—No pensé que duraras tanto— pronuncio el bandido— perdóname primor, tendrás que esperar hasta que acabe con este inepto.

— ¡DEJA DE LLAMARME ASÍ! — sonrojada le reclamo Tenten.

El malo soltó un golpe a Sasuke mientras se distrajo y corrió junto a la chica.

—Vámonos— la tomo de la mano y la jalo— No tengo tiempo de acabar a ese inepto cuando podría hacerte millones de cosas ahora.

— ¡Suéltame! — proclamo Tenten y le dio una bofetada.

—Idiota— se coloco el azabache frente al hombre— respétala.

Sasuke se veía más pesado, más furioso, el aire cambio y se sintió denso, una pesadez horrible, frio y calor al mismo tiempo. La castaña miro al azabache y se percato de que sus ojos habían activado el sharingan, y su cuello empezaba a tomar un color negro, se extraño.

— ¿Que piensas hacerme? — pregunto Hiro.

—Matarte— secamente dijo el Uchiha

Le dio un tremendo golpe en el hombro, y otro en la espalda, tanto que propicio que se estrellara contra una pared de roca, el se acerco hasta el herido y lo tomo de su mano para comenzar a girarla.

— ¡NO! ¿Qué haces? — la cara del hombre era de horror— No espera… ¡AHHHHHHHHHHH!

El grito retumbo en los oídos de Tenten, lo que hacia el Uchiha era horrible, había roto la muñeca de Hiro, se lo merece, pero empezó a torturarlo de una manera horrorosa, ella solo se llevo sus manos para cubrir su boca abierta por la sorpresa, y sus mejillas comenzaron a mojarse por las lagrimas del terror que propiciaban sus ojos. La chica presto más atención y se percato de lo que era su cuello, su marca de maldición, las líneas comenzaron a recorrer hasta la mitad de su cara. Tembló, vio como el acercaba un kunai en el ojo de Hiro, y ya no pudo más. Corrió hasta estar atrás de Sasuke y lo abrazo.

— ¡Ya basta! — Lo apretó con más fuerza— Basta… por favor, para.

Sintió un temblar en todo su cuerpo, y empezó a sentí lo frío que sudaba, las marcas comenzaron a irse lentamente.

—Gra... Gracias señorita— le hablo con respeto— es un demonio— fue lo único que dijo Hiro y salió corriendo seguido de sus diez hombres.

La castaña se posiciono frente al azabache y lo miro, seguía mal, se veía mal.

—Sasuke…—lo llamo y pareció no escucharla.

Hasta que la chicha lo agito levemente de los brazos y el reacciono. La miro y se odio, claro que sí, la mirada de la mujer era llena de horro, las lágrimas que caían él se las propicio.

—…Tenten.

Fue lo único que pronuncio para después quejarse fuertemente por un dolor en el cuello, lo que hizo que quedara arrodillado.

—No puede ser— respondió la de ojos chocolate— recuéstate aquí—le dijo mientras acomodaba su mochila como almohada y sacaba algunos medicamentos— tienes que ser fuerte.

—Yo…— lo silencio de nuevo el dolor— lo siento.

—Tranquilo— le hizo caso y empezó a sentir tranquilidad, los ojos pesaban y quería dormir — Se fuerte, no me dejes sola… ahora no me dejes sola— Fue lo último que alcanzo escuchar antes de quedarse dormido.