N/A: Sorry por la tardanza, muchas parejas y poco tiempo.

Además del hecho de que aunque no lo crean, ahora es que estoy comenzando clases y no voy a tener mucho tiempo para actualizar, sin embargo haré lo que pueda...

A continuación voy a poner a otra Oc, me la describieron en ingles y como yo no hablo el idioma, me disculpo de antemano si no es correcta la información, lo poco que entendí fue lo que puse, sin mas que agregar:

Inazuma eleven no me pertenece...


Endo estaba mudo, con la mirada perdida, cualquiera que lo viera hubiese dicho que estaba muerto en vida, incluso Miranda comenzó a preocuparse, pero el castaño no respondía, después de la respuesta de la rubia se adentró en su mundo, sus pensamientos y dejo lo demás de lado, todo hasta que la chica tronó sus dedos en la cara del chico, a ver si así reaccionaba y funcionó, lo saco del trance, para su mala suerte él le contestó con las siguientes palabras:

— Y-y-yo t-tengo que ir a... ¡al baño! —el castaño salió corriendo dejando a la chica confundida.

En el baño...

— No puedo creer esto, apuesto a que hasta a la chica de Midorikawa le gusta el helado, debí hacer lo mismo que él y buscar bien mi papel, ¿por qué a mi?, ¿por qué no le pasé esto a alguien más?, alguien como Kido.

— ¿Qué no me pasó qué?

— ¡Kido! ...n-no nada ¿q-qué estás haciendo aquí?

— Esas cosas no se preguntan, Endo.

— Si, lo siento.

— Si, bueno... me voy, tengo que llamar a Genda y a Sakuma, dijeron que iban a venir, pero se les ha hecho tarde —sonó el teléfono de Kido— Olvídalo, me enviaron un mensaje, ya llegaron, deben estar entrando.

Con Genda y Sakuma...

— Ya debieron haber comenzado —Sakuma miró su reloj— Voy a buscar a mi cita.

— Si, yo también, nos vemos —cada uno se fue por su lado.

Cita de Hiroto...

— ¿Te gustaria que fuéramos a otro sitio? —preguntó el pelirojo.

— ¿A dónde?

— Mmm... ¿tu qué quieres hacer?

— Quizás, ir a la feria.

— De acuerdo, vamos —se levantó y le extendió la mano.

— Si —tomo su mano algo sonrojada.

Cita de Sakuma...

— Hola perdona la espera, se me hizo algo tarde, Soy Jirou Sakuma.

— Soy Sayori D' Angelo.

— Mucho gusto, bueno ¿te gustaría ir a otro lado?

— Esta bien —se fueron.

Sayori es baja, cabello azul marino, ondulado, le llega hasta la barbilla, flequillo de lado izquierdo, ojos grises y grandes, rostro infantil, piel blanca pero algo rosácea.

Cita de Genda...

Esta chica se parece demasiado a Sakuma —pensó—Disculpa la pregunta, pero ¿conoces a Jirou Sakuma?

— El es mi hermano gemelo.

— ¿En serio? no sabía que tenía una hermana —dijo algo incrédulo.

— Soy Zaire Sakuma.

— Kojiro Genda.

— ¿Tu conoces a mi hermano?

— Si, es mi amigo, dejando eso de lado, dime ¿qué te gusta hacer?

— Me gusta el fútbol ¿y a ti?

— También me gusta, ¿quieres salir de aquí?

— Si, vámonos.

Zaire tiene el pelo negro, largo hasta la rodilla, ojos azules, piel ligeramente bronceada, usa maquillaje, específicamente delineador de ojos y sombra azul, pendientes de cristal rojo y azul, delgada, estatura media.

Cita de Nagumo...

— ¿Acabas de preguntarme si me gusta leer...? jajajajaja —el pelirojo empezó a reír como todo un lunático.

— ¿Pero qué tiene de malo?

— Leer es para las personas que no tienen nada que hacer, yo tengo cosas mucho más importantes.

— ¿Cómo qué? —preguntó Megumi algo enojada.

— Pues... este... hacer... mmm...

— No tienes nada.

— Claro que si, solo que ahora no recuerdo —habló mirando hacia otro lado.

— ¿Sabes que? te voy a enseñar que leer puede ser divertido y te va a gustar —se levantó— Vamos.

— Dudo mucho que hagas que a mi me guste andar mirando un aburrido libro.

— Si tan seguro estás no tienes nada que perder, así que sígueme —el suspiro rendido y se fue con ella.

Cita de Endo...

Al castaño no le quedo más opción que regresar con aquella rubia que detestaba el fútbol, se armó de valor y se sentó con la chica.

— ¿Te sientes bien? —preguntó Miranda.

— Estaría mejor si te gustara el fútbol —susurró.

— ¿Qué dijiste?

— No, nada.

— Parece que todos se están empezando a ir, ¿por qué no nos vamos nosotros también? —dijo con un sonrisa.

— Si, esta bien, se justo a donde debemos ir —dijo con una enorme sonrisa para luego tomarla de la mano y llevársela.

Al final todas las parejas terminaron yéndose.

En el parque...

Rocio y Terumi estaban sentados en una banca del parque.

— Además de la música ¿que mas te gusta? —preguntó el rubio.

— El arte me encanta —dijo ella mirando a un pajarito.

— Con que el arte... ven conmigo.

Ambos se fueron y al poco rato llegaron a un lugar.

— ¿Qué sitio es este? —preguntó Rocio.

— Es una academia de arte.

— Es muy bonita, pero... ¿por qué me trajiste?

— Dijiste que te gustaba el arte, así que te traje para que te enseñen un poco, la verdad no sé cuanto sepas, pero creí que podría gustarte.

— Gracias Terumi —le dedico una sonrisa al chico haciendo que se sonrojara— Bueno, vayamos.

Fueron a uno de los salones del lugar, ya qué Terumi conocía al dueño logró que a Rocio le dieran unas clases privadas, aunque ella ya sabía un poco así que no se le complicó mucho.

En una cafetería...

Esta cafetería era uno de esos lugares en los cuáles había un escenario donde las personas podían cantar o tocar algún instrumento, con el objeto de demostrar su talento.

— Ese escenario es grande —hablo Kyoka.

— Si, pero nunca he visto a nadie subirse ahí y cantar, o al menos tocar algo —dijo Suzuno bebiendo una malteada de chocolate.

— ¿Nunca?... bueno eso va a cambiar.

— ¿Eh?

Kyoka se subió al escenario y empezó a tocar el piano mientras cantaba Tunaida Te.*

Meguri meguttemo mata koko de aitai
hagurenai youni kono te wo tsunagunda

Asahi ga noboru made katari atta ne
yuuhi ga shizumu made tsunaida te
kou yatte asu mo myougonichi mo tomo ni ayumou hikari to kage

KIMI wa sono mune ni nani wo kakae
donna sekai ni itan darou
ima omou yo
Sabishige ni mitsumeru machi no naka de
nukumori wa hitori ja mitsu kara nakute

Ai ga konna ni tsuyosa ni naru koto
shittanda
KIMI ni deaete hajimete

Meguri meguttemo mata koko de aitai
hagurenai youni kono te wo tsunagunda
Hitori ja nemurenai yume wa mirenai kara
donna fuan mo todokanai tokoro he
Hoshi no nai yorumo terashi tsudzukeyou

Doko made mo ikeru KIMI to nara
hitori ja arukenai michi mo futari nara
hanauta utai nagara arukerunda
KIMI ga ireba shiawase

Moshimo futari ga deatte nakatta nara
takusan no shiawase wo minogashiteta
fuan na toki wa gyutto shite kureta ne
asu wo miushinai sou na hitogomi no naka

Ai ga kurushii hitori no jikan wa
sabishisa wo gomakasu sube wo wasureteta

Nando mo kono te wo tsunagi naoshi nagara
donna michi datte issho ni arukunda
hitori ja kanawanai yume wo egaita nara
KIMI to futari de kanae ni ikunda
KIMI to hanbun hitotsu no shiawase

Butsukari sou na kurai hito ooi doyoubi
miushinai takunai KIMI no sonzai
kono toki 2(ni) bai ni chikara haitterute ni
kanjita nukumori to ai No more cry
aseta JI-NZU no POKE-TO de hikatteru
KIMI no keitai kidzukase takunai
damarikomu watashi no naka no kouwa akumai
tada KIMI ga inai to iya dakara...
nanika ga ubai sari sou de kowai
'taisetsu na hito' to tsunagattetai
omoi wa dare ni mo makenai
sou kono machi ni kirawareru kurai te wo tsunagou

Yowamushi na hodo tsuyogatte shimau
demo muri da yo... naitemo ii kana?
Aki no kaze mou sugu deatta kisetsu
ano koro no watashi wa ai wo sagashiteta

Meguri meguttemo mata KIMI ni aitai
hagurenai youni kono te wo tsunagunda
Hitori ja nemurenai yume wa mirenai kara
donna fuan mo todokanai tokoro he
Hitori ja kanawanai yume wo egaita nara
KIMI to futari de kanae ni ikunda
KIMI to hanbun hitotsu no shiawase

Meguri meguttemo...
Meguri meguttemo...

La chica terminó su canción para recibir muchos aplausos de parte de las personas que la habían escuchado.

— ¿Qué te pareció? —preguntó la pelinegra.

Suzuno no respondió, aun estaba sorprendido por lo bien que lo había hecho.

— Suzuno —llamó ella intentando hacer que reaccionara.

— Cantas muy bien —alagó el albino todavía sorprendido.

— Gracias.

— ¿Q-quieres un helado o a-algo? —preguntó Suzuno extrañamente nervioso.

— Si, un helado de vainilla.

— Está bien —dijo algo sonrojado.

En el centro comercial...

Kazemaru y Alicia seguían en el establecimiento, estaban caminado y mirando las tiendas.

— Así que Terumi es tu hermano —el peliaqua aún no podía creerlo.

— Si, así es —dijo ella mirando una tienda de manga— Ese no lo tengo —se pegó del vidrio.

— ¿Qué no tienes? —Kazemaru vió la tienda— ¿Te gusta el manga?

— Si y también el anime —entró a la tienda.

¿Alicia es una Otaku*? —pensó entrando con la rubia.

— Quiero este —le dijo al vendedor— Ay no, olvidé mi dinero en casa, ya qué será la próxima —se fue algo triste, pero antes de salir fue detenida por el peliaqua.

— No te preocupes, yo lo pago —con esas palabras hizo que a ella se le iluminaran los ojos.

— Gracias Kazemaru —lo abrazó.

— B-b-b- bueno v-voy por t-t-u revista —dijo más rojo que un tomate.

Esta cita va muy bien —pensaba Alicia mirando a Kazemaru en la caja registradora.

En el zoológico...

A Ami le gustaban los animales, por ello Toramaru la llevo al zoológico, el chico quería hacer que su cita fuera de lo mejor, si mantenía a la chica feliz nada iría mal.

— Mira los monos —dijo Ami apuntando hacia los animales— Que lindos tigres, los leones.

Toramaru solo sonreía, por alguna razón le gustaba verla así de feliz.

— Oye ¿te estas divirtiendo? —preguntó Ami.

— Si, ¿por qué preguntas?

— Es que no haz dicho nada desde que llegamos.

— No lo tomes a mal, lo estoy pasando bien.

— Bueno, ¿ya viste? —dijo ella volteando.

— ¿Qué? —él también volteó.

— Esos conejos —se fue al área de los conejos.

— Espera —la siguió.

— Son muy beautiful.

— ¿Beautiful?

— Significa bonito en inglés.

— Entiendo —dijo el mirándola con un leve tono carmín en sus mejillas por el hecho de no saberlo.

Ami empezó a acercarse a uno de los conejos que se encontraba cerca para acariciarlo, pero se acercó tanto que terminó cayéndose dentro de su hábitat.

— Ami ¿estás bien? —preguntó Toramaru preocupado.

— Si, estoy con ellos —los conejos empezaron a montársele encima— Hace cosquillas, jajaja.

— Que chica tan adorable.

Al poco tiempo sacaron a Ami del hábitat de los conejos y los dos chicos se fueron a una de las bancas del zoológico.

— Bueno ahora no te muevas —dijo ella.

— ¿Por qué?

— Voy a hacerte un portrait —él la miró con algo de confusión, la cual ella entendió enseguida— Un retrato.

— Bien.

Ami sacó una libreta y un lápiz del bolso que traía y comenzó a dibujar.

.

.

.

— ¡Listo!

— Déjame ver —dijo Toramaru impaciente.

— ¿Qué tal?

— Esta algo...

— ¿Que?

— Pues... —estaba muy nervioso— Bueno...

— ¿No te gusto verdad? —dijo algo triste.

— Esta bien, solo necesitas algunas clases de dibujo —intentó tranquilizarla.

— Yo no necesito clases de dibujo —dijo con un puchero.

— S-si me gusta, no te preocupes, l-lo conservaré —tomó el dibujo y lo guardó haciendo que Ami sonriera.

En la feria...

Hiroto y Shiokaze ya se habían subido a un montón de juegos, solo les faltaba uno.

— ¿Ahora a donde quieres ir? —pregunto él.

— A la rueda de la fortuna —dijo señalándola.

— De acuerdo —mencionó algo sonrojado, pues recordaba todas esas películas que Midorikawa le hacía ver, sobre hermosas parejas subiéndose en la rueda de la fortuna y como después de bajar terminaban o muy pegados o en un beso.

En la rueda de la fortuna...

Shiokaze estaba mirando por la ventana del juego, mientras que Hiroto estaba algo nervioso, no sabia qué hacer, si quedarse lo más apartado posible o hacer que lo que tenía que pasar pasara.

— Todo se ve tan pequeño —decía ella.

— Si —fue lo único que dijo.

— Ven a ver —invitó la peliazul.

— No, aquí estoy bien, tu sigue mirando.

¿Será que no le gusto?.

Esto se me está complicando.

— Hiroto —se sentó junto a él— No te caigo muy bien ¿cierto?

— Si me caes muy bien ¿qué te hace pensar eso?

— Es que... has estado algo alejado de mi.

Ahora está mucho peor.

— Hiroto.

— Shio —empezó a sonrojarse.

— Hiroto.

— Shio —dijo mientras se acortaba la distancia entre ambos.

— Hiroto.

— Shio —el pelirojo ya había comenzado a cerrar los ojos.

— ¡Hiroto! —gritó Shiokaze haciendo que el otro reaccionara de golpe.

— ¿Qué pasa? —pregunto sin entender el grito de su cita.

— Ya debemos bajar —habló bajando del juego.

— ¿Qué? —dijo un poco decepcionado, ya que después de todo, el quería que pasara lo que tenia que pasar.

En el cine...

— ¿Qué película quieres ver? —preguntó Midorikawa.

— No estoy muy segura —habló Yugata.

— Escoge la que quieras, yo voy a comprar unas palomitas súper-extra-híper-mega-grandes, ¿quieres algo para ti?

— Estaré bien con lo que traigas —dijo con una gota recorriendo su cabeza, pues al parecer todo eso era sólo para él.

— De acuerdo, ya regreso —se fue.

— Mmm... ¿qué película escogeré? —se quedó mirando los posters de las películas— Esta —escogió una y fue a comprar los boletos.

Antes de entrar a la sala le avisó al peliverde cual era, así, después no se perdería.

En la sala del cine...

La película estaba por comenzar y Midorikawa ya estaba entrando al lugar.

— Ya vine —le susurró a Yugata mientras cargaba un montón de dulces, entre ellos palomitas, refrescos, caramelos, gomitas, galletas, etc.

— ¿No crees que es demasiado? —señaló la montaña que traía el chico.

— No es demasiado, sino suficiente.

— Bueno, siéntate que ya va a empezar —como un can entrenado él obedeció.

— ¿Qué película es? —pregunto abriendo una de las bolsas de caramelos que tenía.

— Ya verás —fue lo único que dijo Yugata mientras reía.

Luego de unos comerciales, empezó la película, la cual no era nada más y nada menos que Pesadilla en Elm´s Street.*

Midorikawa escupió los caramelos.

— ¡Es una película de terror! —dijo sorprendido mientras se levantaba de su asiento y señalaba la gran pantalla.

— Shhh —fue callado por los otros espectadores.

— Lo siento —volvió a sentarse— No me dijiste que íbamos a ver una película de terror —le reclamo en susurro a Yugata.

— Tu me dijiste que escogiera, además ni siquiera la has visto, dale una oportunidad.

— No creo querer.

— ¿Tienes miedo?

El peliverde tragó en seco.

— ¿Miedo yo?, para nada.

— Entonces te propongo un reto —el chico empezó a interesarse— Si logras ver toda la película, entonces después haremos lo que tu quieras.

— Trato hecho —se apresuró sin dejarla terminar.

— Espera, si no logras verla, entonces haremos lo que yo diga —dijo muy feliz.

— No, alto —intentó retractarse.

— Ya es tarde, ya aceptaste —siguió mirando la película.

Bien Midorikawa, sé un hombre y mira la película, si lo logras comerás helado, comerás helado —se animaba a si mismo.

A los cuarenta minutos se escuchó un grito no muy masculino proveniente de aquella sala y no precisamente de la película.

Al rato la película terminó y todos salieron del cine.

Afuera del cine...

— Bueno yo gané, así que vamos a comer helado —dijo el peliverde victorioso.

— Está bien, un trato es un trato, ¿ves que no estuvo tan mal?

La verdad no sé si estábamos viendo la misma película, luego de semejante masacre ella se ve más fresca que una lechuga, no entiendo a las mujeres —suspiró y ambos se fueron a la heladería.

En un campo de fútbol...

Goenji y Naoko decidieron ir a jugar un poco de fútbol juntos, pues la pelirosa quería ver como jugaba el rubio.

— Bueno ¿y qué piensas? —preguntó Goenji ansiando la respuesta.

— Juegas muy bien, ¿y yo cómo estuve?

— También juegas bien, ¿ahora qué quieres hacer?

— Mmm... vayamos a comer, tengo hambre —dijo poniendo su mano en su estómago.

— De acuerdo —el rubio puso una pequeña sonrisa ante los comentarios de la chica.

Se fueron a un restaurante, pero no cualquier restaurante, uno de comida Tailandesa.

— ¿Qué vas a pedir? —preguntó Naoko.

— No estoy muy seguro —dijo mirando el menú — ¿Tu qué pedirás?

— No sé, por eso te pregunté, ¿sabes qué? voy a adivinar.

— ¿Vas a adivinar qué quieres comer? —preguntó incrédulo.

— Si —cerró los ojos y señaló al azar uno de los platos del menu— Voy a comer esto —abrió los ojos— ¿Y es?... Poh piah*, no sé que rayos es, pero lo quiero.

Goenji soltó una leve risa.

— ¿Qué pasa? —preguntó Naoko pensando que se estaba burlando.

— No es nada, creo que también pediré eso.

Así los dos terminaron comiendo aquella comida Tailandesa, desconocida para ambos.

En una pizzería...

Ya era más o menos hora del almuerzo, por eso, ellos también se fueron a un lugar donde pudieran comer.

Me pregunto si a Sakuma le molestará que yo esté con su hermana —pensaba Genda.

— ¿Te pasa algo? —pregunto Zaire notando su frustración.

— No es nada, ¿cuál deberíamos escoger?.

— Mmm... no sé.

— ¿Qué tal esta? —apuntó una de las tantas pizzas que habían en el menú, la cual contenía mucha, pero mucha carne.

— No, esa no.

— ¿Por qué no? —preguntó curioso. A Genda le encantaba la carne.

— Esa pizza tiene carne hasta para regalar, ya sé cual quiero —señaló una pizza.

— ¿La vegetariana?

— Si, la verdad, no me gusta la carne —sentenció Zaire.

— Bueno, supongo que si es así, no tengo opción —dijo y pidió la dichosa pizza vegetariana.

Se sentaron y empezaron a comerla, al probar el primer pedazo, cierto pelirojo cambio de opinión respecto a la pizza.

— Esto esta... delicioso —dijo tomando otra rebanada.

— ¿Ves? que no tenga carne no significa que no sea buena —comentó Zaire.

— ¿Quién diría que una pizza vegetariana sabría tan bien? ... voy a pedir otra.

El chico se fue a pedir su amada pizza, dejando a la pelinegra con una sonrisa.

En el parque...

Mikury y Tobitaka estaban patinando un poco, aunque el castaño no era muy experto en el asunto.

— Tobitaka levántate, solo te haz caído 2 veces —decía Mikury mientras patinaba alrededor del chico.

— Tu lo dices porque si sabes como hacerlo —dijo desde el suelo.

— Recuerda que la tercera es la vencida —comento mientras recorría todo el parque patinando, Tobitaka solo la miraba cautivado por la alegría que la chica demostraba y también el talento que tenía para hacerlo.

— Que mujer —dijo para si mismo intentando levantarse, incluso estuvo a punto de caerse de nuevo, pero Mikury lo tomo de las manos y se lo llevó con ella.

— Te dije que la tercera era la vencida.

— No sé si cuente que tu me ayudes —habló acercándose un poco, lo cual puso un poco nerviosa a la pelinegra, logrando que se fueran directo al piso, cayendo él bajo ella.

— Auch —se quejó ella.

— No deberías quejarte, yo suavicé tu caída.

Mikury rió ante el comentario.

— Oye, tienes algo en el ojo derecho —dijo notando que el mechón que llevaba sobre aquél ojo se había quitado, permitiéndole ver.

Mikury se levanto de golpe y se arregló el cabello para que estuviera como antes, tapando su ojo.

— No es nada —dijo dándole la espalda.

— ¿Estas segura? —se levantó e intento mirar de nuevo.

— Si, todo esta bien, sigamos patinando.

— Como quieras —intento patinar, pero se cayó un vez más, sacando una risa de parte de Mikury— Mujeres —dijo sin borrar su sonrisa.

En una heladería...

Fubuki y Katia decidieron disfrutar de un dulce y frío helado, así que se fueron a una heladería, Fubuki tenía un helado de vainilla y Katia uno de chocolate.

La rubia se encontraba retratando al peliplata, usando el mini-kit de tonos violetas que llevaba en su espalda.

— Terminé —dijo entregándole el retrato al chico.

— Wow, esta muy bien hecho —alabó el chico— No me imagine que supieras dibujar.

— Pues si, me gusta mucho hacerlo y si hago a las personas felices con eso es mejor —dijo con una sonrisa.

— ¿Qué otras cosas te gustan?

— Me gustan los lugares altos.

— Lugares altos... ya se a donde debemos ir.

— ¿A dónde? —preguntó, pero no recibió respuesta.

Al poco rato ambos estaban en la Torre de Metal, contemplando el paisaje.

— Es muy bonito.

— Cuando dijiste que te gustaba lo alto, creí que este lugar también te gustaría.

— Acertaste —dijo mirandolo e intercambiando sonrisas.

En un campo de baseball...

Fudo y Saori fueron a jugar baseball, a pesar de la negatividad del semi-calvo, la chica logro persuadirlo y terminó aceptando.

— El baseball es muy aburrido, yo prefiero el fútbol —decía con su mala actitud a flote.

— No es aburrido, es solo que tu no sabes jugar.

— C-claro que se jugar.

— Demuéstralo —mencionó retadora.

— Con una condición.

— ¿Cuál? —arqueó una ceja.

— Yo voy a jugar tu maldito baseball e independiente de si lo haga bien o no, tu harás lo que yo diga.

— Me parece bien, además de que casi estás admitiendo que no sabes jugar —dijo en tono burlón a lo que Fudo lanzó una mirada asesina.

Jugaron un poco y tal como dijo Saori, el castaño no sabía jugar, aunque el trato solo fue que tenía que hacerlo, así que a pesar de que ella termino ganando, igual hicieron lo que el mohicano quiso, lo cual era...

— Muy bien, ahora tienes que arrojar esto —Fudo le enseñó un globo de agua que tenía en la mano.

— ¿Quieres que hagamos unas bromas?

— Más o menos.

— Pudimos haber hecho eso sin que tuvieras que poner ninguna condición —habló riéndose— Pero...

— No hay peros, el trato fue que... —fue silenciado por la pelinegra.

— Es mejor desde allá —señaló un edificio alto, donde podrían lanzar los globos desde el techo.

Fudo mostró aquella sonrisa maliciosa típica de él, dando a entender que la idea estaba más que aprobada, subieron al techo del edificio y se la pasaron lanzando globos de agua a inocentes peatones, escondiéndose cada vez que alguno volteaba hacia arriba, solo eso bastó para que Akio se deslumbrara por la forma que aquella chica tenía de actuar.

Caminando por el centro de la ciudad...

Endo llevaba a Miranda a rastras, pues la chica ni siquiera sabía a donde iban.

— Ya llegamos —dijo Endo con una sonrisa de oreja a oreja, siendo sorprendido por Miranda quien también estaba sonriendo— ¿Te gusta?

— Como no me va a gustar, es maravilloso.

— Lo sabía, te traje a...

— Me trajiste a un estanque de peces Koi* —habló emocionada entrando al sitio.

— Si, claro, peces Koi —decía Endo mirando un campo de fútbol que se encontraba justo al lado, suspiro y siguió a Miranda.

A pesar de que no era la idea principal del castaño, igual la pasaron muy bien, al parecer Miranda nunca había visto a los peces Koi, y el verlos por primera vez la hiso muy feliz, Endo no se quedo atrás, inclusive le dieron de comer a los pecesitos, al fin y al cabo se divirtieron.

En una librería...

Sakuma y Sayori se adentraron en la literatura, pues optaron por mirar un poco los libros, a ver si había alguno interesante. Sakuma ojeaba libros de pingüinos, mientras que Sayori estaba en la sección de misterio, observando los libros de Sherlokc Holmes.

— ¿Vas a comprar algo de ese sujeto? —dijo Sakuma refiriéndose a Holmes.

— No, solo los miraba —contestó devolviendo el libro que tenía a su lugar.

— ¿Segura que no lo quieres?

— Si.

— Si quieres yo puedo comprártelo —sugirió el chico.

— No es que no me gusten, es que ya los tengo.

— Ahora entiendo, bueno, ¿nos vamos?

— Si.

Caminaron un poco y luego encontraron un vendedor de Tiramisu* ambulante, al cual Sayori no pudo evitar acercarse.

— Hola, me da uno por favor —pidió la peliazul recibiendo su postre.

— ¿Qué es eso? —pregunto Sakuma intrigado.

— Es Tiramisú.

— ¿Tírame el qué? —dijo confundido.

— Tiramisu, es un postre italiano —explicó la chica— ¡Pruébalo! —le dio un poco.

— Esto es manjar de dioses, deme 3 de esa cosa —habló el chico más que encantado.

— ¿No es demasiado? —cuestionó ella.

— Para semejante delicia, nada es demasiado, dijiste que era italiano ¿verdad?

— Si, mi familia es italiana por eso lo conozco bien.

— Ya veo, los italianos tienen un gusto exquisito —comentó comiendo el segundo de sus 3 Tiramisús— Deme otro para llevar.

En un parque...

Strada y Natsumi se encontraban leyendo un poco al aire libre, bajo la sombra de un árbol, mientras conversaban.

— ¿Sabes? —dijo Strada ganando la atención de la peliroja — No había visto muchas chicas bonitas con tatuajes.

— ¿Así? —estaba algo sonrojada.

— Si, pero ese tatuaje te queda muy bien.

— Gracias —dijo con una pequeña sonrisa regresando a su libro— Leer es una de las cosas que más me gustan.

— Yo no lo hago mucho, pero creo que esta bien.

— Hoy en el centro comercial, había un chico castaño que se había acercado a otro chico peliaqua, parecía que quería tener una cita con él —dijo riendo.

— ¿Castaño y peliaqua? —cuestionó curioso.

— Si —aun reía.

No se por qué esto me suena conocido —pensó imaginando la escena, a lo cual no pudo evitar reír.

— Es gracioso.

— Si, tienes razón, ¿quieres jugar fútbol?

— Bien —dejaron los libros y fueron por un balón.

El tiempo que les quedaba lo disfrutaron jugando fútbol, además de que en algunas ocasiones el castaño hacía de Kido, como son iguales no le salía nada mal, lo cual a Natsumi le parecía gracioso.

En la biblioteca...

La chica termino llevando a pelirojo al lugar donde los libros son algo que sobra.

— ¿Me trajiste a una biblioteca? —reclamó enojado.

— Si —fue lo único que dijo para luego ir a tomar unos libros.

— No puedes traerme a un lugar así y fingir que todo esta bien —decía el pelirrojo.

— Solo mira un libro al menos, si no te convence, vamos a otro lado —dijo Megumi sentándose en una mesa.

— ¡Ja! nada me hará cambiar de opinión —tomó el primer libro que vió y comenzó a leerlo.

Para la sorpresa de Nagumo, aquél libro lo hipnotizó, haciendo que este olvidara su odio por la lectura, poniendo toda su atención en cada hoja que leía.

— Nagumo —llamo la pelinegra, pero este solo le hizo un seña de que ahora no podía responder— Sabía que te gustaría —pensaba victoriosa.

¿Quién diría que aquél libro de magos y brujas* haría que el testarudo Nagumo cambiara de opinión tan radicalmente?, solo una cosa sabía: quería toda la colección.

En la ribera del río...

Kido y Atsumi se encontraban sentados uno al lado del otro.

— Creo que una de las cosas que tenemos en común es que ambos usamos anteojos —habló Kido en tono bromista.

— Si, eso creo.

— Oye —Atsumi volteó a verlo— ¿Fubuki es muy sobre protector contigo?

— No sabría decirte, estas cosas de citas no son algo muy normal en mi.

— Pero entraste en eso de las citas a ciegas.

— De hecho, mis amigas me convencieron de hacerlo, supongo que solo quieren verme feliz —dijo con una voz muy dulce.

— Deben quererte mucho —Kido estaba algo sonrojado por la actitud tan tierna de Atsumi.

— Yo también las quiero mucho a ellas, la verdad no resultó tan mal.

— ¿En serio? —estaba más rojo.

— Si, me he divertido.

— Eso me alegra —levanto su brazo, mientras bostezaba para abrazar a Atsumi.

— Ese truco es viejo —dijo ella riendo.

— Cierto, jajaja —rio nervioso— ¿Me das tu número de teléfono? —volvió a sonrojarse.

— Si, esta bien —Kido le dio su teléfono y ella lo anoto en su lista de contactos— Ya está —le devolvió el aparato.

— Gracias —aunque no lo demostrara, estaba bailando por dentro.


N/A: Espero lo hayan disfrutado :)

Aclaraciones :

*Es una canción de Fullmetal Alchemist Brotherhood que me gusta mucho.

*La mayoría deben de saber que son los otakus, pero para los que no, les diré que son las siglas de :

O riginales.

T alentosos.

A dmirables.

K awaii.

U nicos... porque así somos. Es chiste (solo chiste, nunca una mentira) Otakus son aquellos a los que les gusta el anime y el manga (aunque creo que esta de más decirlo).

*Una película de terror en la que sale Freddy Kruger, seguro han escuchado de él (no vallan a pensar que yo la vi, pues no, solamente la conozco).

*Es un platillo Tailandés que cosiste en rollos primavera, pero al estilo Tai (para eso tuve que investigar e incluso me dio hambre).

*Postre italiano con chocolate que siempre he querido probar.

*Los koi son peces originarios de China, pero fueron conocidos por el mundo occidental a través de Japón (eso me lo saqué de Wikipedia xD)... yo tuve la oportunidad de verlos y son muy bonitos, con colores anaranjados, combinados con negro, blanco, rojo y quién sabe que más.

*Tal vez alguno de ustedes adivinó, si, el libro que leía Nagumo era uno de los de Harry Potter (personalmente nunca he leído uno, pero si he visto que les han dado buenas críticas).

N/A: Ahora solo espero sus reviews... hasta otro capítulo.