Buenas a todos, los RRBZ por fin aparecen, disfruten el capítulo.
VIII
El Quinto Cuarzo
PARTE 1
Aun siendo martes por la tarde Miyako va junto con sus dos amigas a recoger a Kento, quien muy incómodo se acerca a preguntarle a Peach sobre algo curioso.
- Si recuerdo, ustedes dijeron que conservan ese piano que una vez atacó la ciudad –conocía muy bien los detalles.
- Sí, está afuera en el patio de atrás, ¿por qué? ¿Sabes tocar?
- Algo así, desearía tocar un poco, si no les importa.
- Para nada –dice Ken-, si podemos verte tocar está bien. Miyako también lo sabe tocar –lo mira muy curioso-. Tú tocabas en la misma escuela que ella ¿cierto?
- Sí, algo así –sonando algo frío su respuesta.
- ¿Por qué nunca nos habló de ti?
- Bien niño, la verdad es que… –y calla bajo su propia vergüenza.
Para este momento les haré recordar algo que ocurrió en la infancia de este chico, cuando él, luego de haber conocido a Miyako se inscribió en la escuela de música de la Srta. Dedos. Siempre llevaba un gorro grande para cubrirse la cara pues sentía vergüenza por intentarlo una vez más, fallar y quedar el ridículo. En sus primeros intentos tocaba como si un mono lo estuviese haciendo, incluso creo que Mojo tocaba mejor que él… No, no lo creo.
- Eres muy malo… –riéndose y burlándose sus compañeros-. Tocas como una máquina oxidada… Mi perro toca mucho mejor que tú.
Miyako aún no llegaba en ese momento, y uno de ellos, un obeso, lo empujó sin querer haciéndolo caer de su silla y su cara se mostraba a punto de romper a llantos, pues quien iba a saber que el gordo no podría controlar su peso. Hubiese sido mejor que ella no hubiese participado en aquel conflicto, aunque a Kento le hubiese gustado que ella estuviera allí, sea cual sea su razón. Corriendo hacia el cuarto donde su maestra guardaba los instrumentos viejos, sintiéndose tan inservible, cruza sus piernas y agacha la cabeza empezando a llorar en silencio.
- Lo siento por llegar tarde –se oye su voz-, espérame aquí Obaachama. ¿Qué ha pasado aquí? –viendo la silla aun tirada en el suelo.
- ¿Miyako? –limpiándose Kento con la manga de su polo.
Kento abre un poco la puerta para poder verla, pero luego una luz poderosa se interpone y lo consume, lo cual sería extraño si no consideramos que se tratase de uno de sus recuerdos perdidos, el cual no parece que le había dedicado tiempo en sacarlo o no tuvo de nuevo el valor para recordarlo.
- Ken, abre la puerta por favor –habla Miyako por la cámara.
- Hemos venido para hablar algo con el profesor –dice Momoko.
- Veo que estarán ocupados, yo mejor me voy a buscar el piano –y se retira por la puerta de atrás evitando hacer ruido.
- De acuerdo. Está abierto chicas.
Kento sale por la puerta que guía al patio de atrás, buscando aquel piano.
- Bien, si fuese un instrumento de teclas de 200 kilos ¿Dónde estaría? –y sigue caminando-. Dentro del garaje –oprime el botón-, no. En el baño –abre la puerta-, no. O ese niño es mentiroso o esconde muy bien las cosas.
De nuevo en el laboratorio, Momoko gritaba a la oreja del profesor.
- ¡Respóndanos profesor, usted debe saber sobre los cuarzos!
- Lo siento, eso es clasificado.
- Papá, hay que decirles. La tormenta llegará en pocos días.
- ¿Qué tiene que ver una tormenta sobre los cuarzos? –pregunta Kaoru.
- ¿Alguien ha visto a Kento?
- ¡Miyako, ahora no!
El profesor tenía miedo, no solo por el hecho de que era peligroso hablar del tema, sino el compartirlo con tres jovencitas, que si bien tenían poderes, seguían siendo chicas. Aunque, teniendo eso en cuenta, sabía que podía confiar en ellas.
- De acuerdo, les diré –pone su silla a su adelante y se sienta-.A lo que se refieren son a "Los Elementos", algo súper clasificado que solo es conocido por cinco laboratorios en todo el mundo, incluyendo el nuestro.
- Entonces, ¿qué tiene que ver esto con nosotras?
- De hecho todo comenzó en esto –y saca de su bolsillo una hoja vieja-. Este pedazo de papel es propiedad de mi ancestro, el profesor Pitium.
- Lo encontramos mientras ordenábamos el desastre de hace algunas semanas.
- ¿Acaso eso tiene que ver con los cristales de cuarzo?
- Y mucho –dice verdad es que no nos explica con exactitud cómo fue el inicio. Pero lo que sí explica es que fue durante la creación de los poderes de sus antecesores, las "Oedo Chaki Chaki Girls".
La escena cambia de repente a un escenario de la antigua Tokio, donde los ciudadanos usaban esos antiguos diseños de vestimenta, los cielos más claros con una linda brisa. También se observan la fila de casas que se convertirían en las ruinas que Kento visitó aquella vez. La historia lo narra el profesor pero bajo los textos del libro.
- "En aquella época se rumoreaba que los elementos no era lo que parecían…"
Para este momento, oiremos la historia bajo la voz del profesor Pitium.
- "…recibía noticias muy raras y que tenían poco sentido, revisando mapas e imágenes de diferentes partes del mundo descubrí que los dioses a quienes las viejas culturas adoraban no era una simple fantasía. En mi proyecto de la creación del Kennainium, descubrí que podría usarlo para crear una clase de guardianes con poderes que serían usados para el bien –se observaba muchos planos con dibujos de las chicas y la forma de un cristal-. La gran verdad es que había suficiente Kennainium para otro proyecto al que decidí llamar "Los Elementos"…
- Haber, un momento, no nos había dicho que no había más Kennainium. Si me preguntan eso no tiene ningún sentido ya que pudo haber creado una celda más fuerte para ÉL, y no tendríamos que estar aquí molestándonos en oír este recuerdo tan largo y absurdo, tal vez ese libro también diga cosas como por qué eligió a unas niñas para que salvaran a Tokio, o por qué unos cristales de cuarzo, o por qué…
- ¡Momoko, sal de la escena! –y Momoko baja la cabeza.
Aparecen cinco cristales encima de una larga alfombra, mostrando una luz que resplandecía de cada uno.
- "Todo comenzó cuando apareció ÉL y su gran avaricia por poseer los cristales que guardaban los poderes de cinco diferentes monstruos que vivían en este planeta durante mucho tiempo, y gracias a que tenía algo de Kennainium pude fabricar aquella celda, agotando mis últimas reservas de esta sustancia que nunca volverá a aparecer mientras no sea liberado y se mantenga alejado de aquel corazón frágil, el mundo podrá vivir en paz por mucho tiempo..."
- ¿Eso es todo? No hay nada más.
- Me temo que no, Kaoru. Es todo lo que puede decir esta hoja. Hemos buscado en su cuaderno de observaciones y no parece mencionar nada más.
- Déjeme ver –observando Momoko de diferentes ángulos-. Pues claro que no cabe decir que esta hoja no pertenece a este cuaderno.
- ¿Qué dices Momoko? Déjame verlo por favor.
- Tiene razón papá. El color del papel es diferente y el tamaño de la hoja es más pequeña que el del cuaderno por un centímetro de ancho.
Mientras tanto, Kento seguía buscando. Se demoraba en husmear en lugares tan absurdos, como en agujeros en la pared, estantes, hasta dentro del auto, pero bueno, eso es consecuencia de tantos golpes en la cabeza, en algún momento se le debió de "rebotar la canica". Los chicos alborotadores cargaban el piano mientras él bajaba la guardia.
- Apúrense, que esto pesa mucho –dice Brick en voz baja.
- Bien, pero no empujes tan fuerte.
- Tú eres el que me está pisando los pies Boomer –de pronto escucha el ruido de la puerta-. Rápido, que alguien se acerca.
- Supongo que el piano no está por aquí. ¿Ah? Pero, si hace unos segundos… –se rasca el cabeza muy pensativo.
Kento se acerca caminando viendo alrededor si había alguien. Probando ya que no había ningún alma, calienta sus dedos mientras camina hacia el piano.
- Ha pasado ya un año. Supongo que primero tendría que practicar un poco.
Cerca de las ventanas del laboratorio, caminaban en puntitas Brick, Boomer y Butch, cuando de repente voltean y ven que las chicas estaban conversando con el profesor, muy preocupadas al parecer.
- Y entonces ¿De dónde provendrá esta información? –dice Miyako.
- Hmmm… –Kaoru piensa un rato y luego despierta de golpe-. Un momento, ¿cómo no nos dimos cuenta? De seguro tu amigo tiene la respuesta.
- ¿Te refieres a Taka?
- No, Kento. Recuerdas esas fotos del bosque y que él aparecía en ellas. De seguro la hoja vino de ese lugar que seguramente encontró, hay que preguntarle.
- ¡¿Y dónde está él ahora?!
No sé si fue la fea reacción de Miyako la que causó que los chicos no pararan de reír, pero de lo que si estaba seguro es que tenían una opinión sobre el tema.
- Se han dado cuenta que ellas también buscan lo que papá quiere.
- Sí, pero eso no es asunto nuestro. Nosotros sólo vinimos a dejar ese piano.
- Me refiero Butch a que pasaría si nosotros nos quedáramos con ese cristal y absorbiéramos su poder… Podríamos hacer lo que quisiéramos y nadie nos diría que hacer. Sólo imagínenlo.
- Asombroso, tienes razón hermano, seríamos imparables –dice Boomer.
- Y de seguro esas mocosas nos tratarían con más respeto y seríamos más fuertes que ellas, ¿están de acuerdo hermanos?
- ¡Sí! –gritan sin control
- Entonces está decidido. Pero guarden silencio y acérquense, tengo un plan.
En ese momento, Momoko siente que alguien los observaba, y mira hacia la ventana y los descubre hablando entre ellos.
- Oigan chicas miren, son ellos.
- ¡¿Qué hacen aquí?! –Kaoru se alarma.
- ¡Oh, oh! Nos vieron, vámonos de aquí.
Brick da la orden de retirada y se echan a correr, pero Momoko se transforma y con su yo-yo llega a atraparlos. Luego, estos son llevados al laboratorio para ser interrogados, cada uno amarrados a una silla.
- A ver, respóndanos, ¿por qué nos estaban espiando? –mirándolos fijamente.
- Ay, vamos Momoko, es claro que fueron enviados por Mojo.
- En eso te equivoca, verdura.
- ¡¿Cómo me dijiste?!
- Kaoru, cálmate un poco por favor.
- Sí, hazle caso verdurita.
Kaoru ignora al consejo de Miyako, y le da un fuerte coscorrón a Butch y a Boomer.
- Ustedes saben cómo sacarme de quicio, así que responde a la pregunta, o si no…
- Ok, ok, tranquila, ya no voy a decir… –ve a Kaoru muy enfadada-. Bien, solo escúchenos. Nosotros ya no seguimos las órdenes de nuestro padre, no desde que se obsesionó con ese proyecto de los cristales y su falsa ilusión de conquistar el mundo, por lo que hemos decidido venir aquí para pedirles su ayuda…
La falsa actuación de Brick lo hacía ver como una persona tranquila y seria; sin embargo, a sus espaldas, sus hermanos se reían en secreto.
- …Queremos pedirles que nos dejen ayudarles.
- ¡¿Cómo?! –pregunta Momoko.
- Nosotros conocemos mucho sobre los planes de Mojo, si unimos nuestras fuerzas, podemos impedir que Mojo se apodere de los cinco cristales.
- Un momento, ¿Mojo también sabe sobre los cristales?
- Eso creemos, es que hace mucho que ni lo vemos.
- Pues no crean que nací ayer, sé que mienten.
- Créanos por favor, nosotros ya no tenemos nada contra ustedes, y desde que ese extraño rojo se fue, ya no sabemos ni cuál es nuestro propósito.
Miyako parecía creer en ellos y Kaoru seguía sin confiar, por lo que Momoko tendría la última palabra.
- Muy bien.
- ¡¿Qué?! No hablarás en serio.
- Hablo en serio Kaoru. Debes entender que ellos fueron creados a partir de nuestro ADN, así que son como de la familia, aunque sean malos.
- Muchas gracias, de verdad.
Los tres son desatados, el profesor le entrega un comunicador a cada uno para un mejor contacto; y finalmente los tres se largan.
- No puedo creer que se hayan creído toda esa historia –decía Boomer
- No puedo creer que nos hayan dado unos cinturones como las de ellas.
- Tal vez deberíamos ir con papá para más información, ¿qué dices Brick?
Brick quedó en el silencio, reflexionando sobre las palabras que dijo Momoko.
"Son como parte de la familia"
- Oye viejo, ¿estás bien? –se acerca Butch.
- Sí, estoy bien, pero… No, nada. Vayámonos de aquí.
- De acuerdo, supongo que me toca a mí conducir.
Boomer toma el volante y con pura adrenalina salen disparados en su camión robado. Mientras que Kaoru aun cuestionaba sobre la decisión de Momoko.
- No puedo que estés confiando en ellos.
- Déjame preguntarte algo Kaoru –ella escucha-. ¿Crees que ellos son malos?
- Son traviesos y unos vagos, aparte de asquerosos. Lo único que hacen es…
- Te pregunto si crees que son malos.
- Bueno, yo creo…
- Como líder estoy consciente de las decisiones que tomo, y sé que todo lo que dijo Brick al principio fue pura actuación.
- ¡¿Lo sabías?! –saltando con rabia.
- Pero luego de que le dirigí la palabra, vi en su mirada bondad, una tierna bondad que me recordaba mucho a mí, y por eso sé que no nos van a traicionar.
Kaoru aún seguía confundida, pero Miyako sabía a lo que se refería, ya que ella también lo había experimentado con Boomer en aquel baile.
Gracias por su paciencia, espero les haya gustado mucho y no olviden comentar. Hasta Luegi.
