Gracias a todos quienes leen esto.
En fin, he alterado mucho la fecha del estreno de este capítulo, pero mañana tengo un asunto importante (no diré detalles porque es aburrido), y por eso aprovecho hoy para publicarlo. Pude publicarlo el 1 de abril como dije al principio, pero decidí publicar el capítulo 20 para ese día. Puede que no sea muy constante en publicar los capítulo, pero creanme que la espera valdrá la pena.
Por favor, dejadme algun comentario, y bueno, ¿qué más?... Ah, sí, este capítulo está dedicado a una amiga cuyo nombre de usuario es "una-demente-suelta". Así que espero que la disfrutes.
IX
La Gran Tormenta
PARTE 2
Ken tendría que averiguarlo más a fondo, pero en otra ocasión. Y ya fuera del misterio, por otro lado, en la tienda de ropas, salía Miyako de sus habituales compras para usarlo en la tormenta de la tarde. Entonces aparece Momoko corriendo a su encuentro.
- Miyako, veo que estás comprando ropa.
- Terminando en realidad, este lindo vestido azul marino me hipnotizo, y también combinan con mis nuevos aretes verde agua.
Momoko se acerca incómodamente invadiendo el espacio personal de su amiga, ella mostrando sin duda incomodidad trata de retroceder, pero ella lo sigue, y siguen el mismo juego hasta que Miyako llega a chocar contra una pared a unas tres casas de la tienda.
- Raras veces pregunto, pero ¿qué te está pasando?
- Es que… (piensa, piensa). Me gustaría hablar contigo sobre algo importante.
- Bueno, ¿y sobre qué es?
- ¿Ah? Bueno, ¿has visto alguna ardilla que corriera sobre un árbol sin pareja?
- Perdón, no te entiendo.
- No, perdona, me equivoqué, me refería a que si has visto una roca en el desierto.
- Cada vez lo estás empeorando.
- Y si mejor hablamos de ropa.
- ¿Pero no dijiste que quería que habláramos sobre algo importante?
- Ay, mira, sólo toma esto –saca de su bolsillo una carta-. Esta carta me lo dio uno de esos mensajeros que estudia en la escuela, pensando que era para mí él me interrumpe diciendo que era para ti, y que yo te conocía, así que henos aquí –habiendo un corazón sellando la carta-. Te veo en la tarde en la tormenta –y se va.
Miyako veía algo irritada a Momoko, pero nada que no haya visto antes de ella, en fin, se va a su casa para leerlo en privado, la carta parecía estar perfumada porque soltaba un aroma de estrellas, y en ella decía lo siguiente.
"Querida Miyako:
Cada día, desde que nos vimos por primera vez en nuestra increíble niñez, los sentimientos que tengo atrapados son difíciles de expresar, pero estos últimos días me han servido para descubrir que lo mágico que pueden ser las palabras cuando son liberadas, tales como aquel truco de las burbujas libres.
Trato de ver en tu interior, que es lo que me atrapo en este hechizo, pero tus cabellos dorados y tus ojos de zafiro hablan por ti, un gran poder de ternura se muestra ante todas las criaturas de este mundo transformándolas en almas puras de corazón.
Una vida al inicio no puede ser fácil, como lo dicen muchas historias y películas… A lo que trato de decir es que en cuando yo me encontraba en el hoyo más oscuro de mi vida, apareciste tú, y me salvaste, por lo que ahora vuelvo a caminar.
Este día en el nuevo restaurante de la ciudad, cuando las agujas del reloj choquen hacia el sol a las dos, desearía que pudiéramos encontrarnos, y que nuestros ojos puedan verse una vez más, en serio trato que esto suena lo más cómodo posible, por lo que te envió este collar, para que sepas que aunque dos cuerpos estén siempre separados haya un momento en que se juntan para formar algo hermoso, y esperando que este regalo sea suficiente para que puedas asistir, te espero.
Atentamente,
Todo mi corazón"
Ella saca de la envoltura de la carta lo que parece ser la parte solar del Taitsu, Miyako lo sostiene con delicadez y se lo pone en el cuello, luego se acerca donde el espejo de su cuarto y se nota ciertamente que de sus ojos brotaban una lágrima.
- En serio, este collar es hermoso.
- Miyako, ya está listo el almuerzo –llamándola desde el otro lado.
Su abuela termina de preparar la mesa y ve a su nieta deslizar la puerta, y para su sorpresa de esta, ve que ella llevaba puesta su usual chaleco rosado y su pequeña pero no tan atrevido vestido azul.
- Miyako, pero ¿por qué estás vestida así? Es hora de comer.
- Lo siento abuela, ahora mismo tengo que ver a alguien.
- Ay qué bueno, y puedes decirme quién es el afortunado.
- Bueno, no lo sé aún, pero me mandó esta carta, y con lo que he leído, creo saber quién es. Te prometo que volveré pronto. Adiós abuela –y sale llevando puesta sus botas.
Obaachama, frente a la reacción de Miyako, decide ir a su cuarto y buscar aquella carta. No fue tan difícil como se pensó, ni bien entró pudo verla estando encima de su cama, y luego de haberla leído, figuraba en su rostro una mirada preocupante.
- Ay que chico interesante resultaste ser Kento. Pero aun así ella y tú tendrán que recibir lecciones de disciplina. Es de mala educación dejar a una tierna ancianita con toda esta deliciosa comida.
En la mesa, había muchos tesoros culinarios japoneses, tal como describe el refrán "…, almorzar como reyes,…"; todo un desperdicio, ¿o no?
Momoko, al haber intentado entregar disimuladamente el mensaje a Miyako, decide proceder con su plan de distraer el poder oscuro que amenazaba con la misión, y junto con Kento esperaban en el restaurante; bueno, sólo Momoko.
- ¿Cuándo va a llegar? No puede rechazar esta oportunidad –ve una lata vacía delante de ella y la patea-. Es increíble que además sea su primera cita y tenga que darme la preocupación de esperarlo que el plan resulte un éxito.
La pequeña lata toma un gran vuelo hasta caer detrás de un bote de basura, de donde se escucha un grito de dolor, y siendo Kento, la víctima.
- ¿Kento? ¿Eres tú? Debería darte vergüenza.
- ¿Y qué crees que he estado sintiendo desde que me puse aquí? –se toca el cabello-. Parece que aún quedaba un poco de soda en esa lata.
- ¿Pero qué haces afuera? Deberías esperar junto a la puerta para darle la bienvenida a Miyako –ella saca de su bolsillo un papel escrito y se lo da-. Mira, aquí tienes algunos consejos.
No muestres malos modales en la mesa.Recomendable: no le mires a los ojos, hará que te vea el alma.Cuando vayan a sentarse ayúdala a sentarse primero.Finalmente, no actúes como estúpido.- Te recomiendo que te tomes en serio el último punto.
- Ja, Ja, muy graciosa. Peri en serio, no necesito ayuda –sonriendo nervioso.
- Oh, mira,allí viene.
De pronto Momoko siente una brisa pasar frente a ella, y es que Kento vuelve a esconderse, pero esta vez termina resbalándose con una cáscara de plátano.
- No recuerdo que esta cáscara haya estado aquí antes.
- Debes dejar los nervios y ser hombre… ponerte los pantalones.
- Es que… no puedo, cuando hay una chica tan perfecta como ella frente a mí, tan linda y tierna, no puedo controlarme.
Momoko reacciona de golpe, pero al instante se calma, aunque eso no evito que Kento se asustara un poco, ignorando el motivo de su loca reacción.
- Haré como que no has dicho nada desde el principio –cerrando muy fuerte los puños-. Escucha, solo tienes que dejar tus nervios.
- ¿Ok? –alejándose un poco de ella-. Voy a estar bien, lo prometo.
Ella se va cruzando los dedos, pidiendo al cielo que nada malo salga de esto, y justo cuando ella se va, él vuelve a esconderse, pero en este caso en un callejón cerca de ese restaurante. A decir verdad, tenía buena pinta el lugar, sus paredes rojas y anaranjadas decorados con fotos de diferentes sopas deliciosas, y el letrero bien grande de "Tesoros del Dragón" en la punta del restaurante, con ese estilo de arquitectura antigua. Kento sentía mariposas en el estómago, viendo que Miyako se acercaba al lugar, y llegando ella primero decide sentarse en una de las mesas que estaban ubicadas afuera del restaurante, y esperar.
- Nunca pensé que sentía eso por mí, aunque dentro también sentía lo mismo.
- Debo entrar –decía Kento-. No habrá otro día.
Llena dentro de él todo el coraje que podía, pero…
- ¿Pero qué? Mis piernas, no se quieren mover. Pero que les pasa… Genial, ahora mis nervios tienen vida propia –forzando con ganas para avanzar.
- No seas estúpido, solo soy yo –la voz de su interior.
- Al parecer el sello se está debilitando –entonces saca una bolsa de su bolsillo derecho-. Voy a aprovechar este momento para callarte una vez más.
- No te adelantes a hacer eso, solo quiero hablar.
- Y vaya el momento que elegiste.
- Es el momento correcto para mostrarte una cruel verdad. Ahora observa, ¿crees que eres el que ella espera sentada con ansias en la mesa de allí?
- Pues…sí, yo fui quien escribió la carta.
- Pero no pusiste tu nombre en ella.
- Pero es obvio que yo fui quien la escribió, por lo tanto, ella me está esperando.
- Piénsalo dos veces –ve a alguien acercarse-, y creo que estamos a punto de verlo.
Ciertamente puede que la voz tenía razón, se refería a Taka, quien apareció de improvisto mostrándose muy alegre de su completa recuperación, y como era muy obvio, quería contárselo a Miyako antes que a nadie.
- Te aconsejo que seas fuerte, porque lo siguiente seguramente te hará despertar de tu ilusión.
Kento no sabía que decir, salvo que su ignorancia lo obligara a quedarse quieto y hacer algo al respecto.
- ¡Miyako! ¡Miyako! ¡Mírame! –acercándose Taka muy alegre.
- Taka, pero que gusto me da verte –se para a saludarlo con un abrazo.
- ¡¿Pero qué hace él aquí?! –crujiendo Kento los dientes.
- Esto se va a volver muy interesante.
- ¡Tú cállate! Taka, ¿pero qué haces? –escondido sin que nadie lo escuche.
- ¿Te gustaría sentarte y comer algo? –pregunta MIyako a Taka.
- ¿Yo? Bueno, gracias, me gustaría comer cualquier cosa que no sea del hospital. Es en serio, no querrías comer lo mismo cada día en ese lugar.
Sentados los dos, Kento veía que el amor al que anhelo toda su vida estaba pasándola a risas junto con un nuevo adversario, y ya había pasado veinte minutos. Durante ese tiempo Taka le hablaba sobre sus planes con sus nuevas piernas…
- Me parece increíble, y ahora podrás seguir tu sueño –tomándole de las manos.
- Estoy tan emocionado que podría gritar, pero eso ya lo hice y mi garganta está muy gastada –tanta alegría deja a Taka cansado.
- Ay, eres tan gracioso. Y tal vez puedas seguir otros sueños.
- Bueno, es cierto, pero habrá que tomarlo paso por paso.
- Podrías comenzar ahora.
Kento, sin estar cansado y oculto en ese oscuro espacio, veía con atención como Miyako cerraba los ojos, y Taka confundido decidía voltear para otro lado. Entonces Miyako se acerca a los labios de él, Taka aun confundido y por la presión del momento quedo congelado esperando hasta que al fin los labios de ambos se juntaron en un estado incómodo, un beso que provoco un lapso en el corazón de Kento, viendo que todo había acabado para él.
Sin darse cuenta la tormenta empieza a cubrir la ciudad de Tokio, cayendo así las primeras gotas de lluvia junta con las primeras lágrimas del chico, aunque era cierto que la culpa es suya, no solo por haber sido tímido y perder la oportunidad, sino también por haber amado.
- Lamento que vieras eso –hablando la voz de su interior.
- Toda mi vida –como si una daga lo hubiese perforado el alma-, atacado por las fuerza de un mal destino, nada de eso se compara con el dolor que siento ahora.
- Oye, sé que es mal momento, pero creo que deberías correr.
- ¿Por qué? Si no tengo ganas de correr.
- Entonces tal vez ellos te den una buena motivación.
A lo lejos se veían tipos encapuchados y de una forma muy extraña, y claro que no eran humanos. Los cuatro usaban paraguas de colores oscuros, uno de ellos era grande, otro tenía un peinado muy extraño, otro un cabello muy largo y el último parecía tener forma de un mono con una cabeza grande.
- Atrápenlo –y Mojo da la orden.
Kento comienza corre por el callejón, y mientras lo hace la lluvia se pone cada vez más fuerte y aparecen nuevos caminos por lo que este joven toma al azar. Corre por la izquierda, otra opción de tres caminos, seguidos por las tres sombras ordenadas por Mojo, luego por la derecha, a Kento empieza a serle difícil correr pues entra en territorio con mucha tierra y sin darse cuenta pisa un monto grande de lodo y resbala hacia adelante. A Kento siéndole doloroso la caída ve que la parte lunar del Taitsu que guardaba en el bolsillo de su corazón sale volando y cae frente a él, siendo manchado de todo ese lodo creado por la gran lluvia.
Kento se para y con el dolor de aquel recuerdo lo recoge, viendo a través de toda esa suciedad cubriéndolo, no logra ver la belleza que antes se guardaba a través de su imagen, y estando frente a la casa de Miyako. De pronto la voz de su interior empieza a hacerse presente en el reflejo del pequeño charco.
- ¿Y ahora qué opinas del amor? No te da ganas de vengarte.
Por la mente de Kento, sus pensamientos volaban sin razón, pero ninguno hablaba sobre venganza. Ve de nuevo el collar y se escucha el primer trueno.
- Yo… –de pronto ve unas sombras enrollando su cuerpo-. ¿Qué son estas cosas?
Con fuerza estas supuestas sombras lo lanzan violentamente contra la pared debilitándolo por el momento; luego, las mismas sombras lo vuelven a agarrar para mantenerlo en el aire en medio del callejón, Kento ve que las sombras seguían un camino que los llevaban a Sedusa, quien sale riéndose y acompañado de el gran Billy, el gran Michael y finalmente, Mojo.
- En verdad creyó que podía escaparse de nosotros. Mojo tiene planes para ti. Es inútil que opongas resistencia.
- Sujétalo con dolor –dice Mojo-. Debemos asegurarnos que hará lo que digamos.
- Nunca haré lo que me pidan, sobre mi cadáver –aferrándose a su fuerte voluntad.
- Mejor colabora, ¿cómo es que funciona la máquina del profesor y cómo podremos tomar el cristal del relámpago sin el menor riesgo?
- ¿Relámpago? ¿Cristal? No sé de qué están hablando, yo solo estaba en tratamiento, no tengo nada que ver en los trabajos de ese profesor chiflado.
Entonces Mojo ordena al gran Billy que use la tortura física.
- Habla si quieres salir con vida de esta pesadilla.
Y Billy le empieza a darle una paliza a Kento mientras que Sedusa lo sostenía en el aire en una posición muy vulnerable, y casi llegando al borde de la inconsciencia…
- Es suficiente –se acerca de nuevo al chico-. Vuelvo a preguntar ¿cómo podremos tomar el primer cristal?
- Aunque siendo mono, es terco como una mula, y sordo como un ornitorrinco. ¡No tengo ni la más mínima idea!
Mojo, perdiendo la paciencia, le ordena a Billy que le ejecute otro golpe en el estómago, haciendo que Kento pierda el aire. De repente, a Mojo se le ocurre algo.
- Basta –le ordena al grandulón-, casi muerto no nos sirve. Michael, te toca –y este parecía no escucharlo-. Oh, "Gran Michael", necesitamos de tus dones únicos.
- Creí que nunca lo pedirías –se acerca a Kento con sus grandes ojos-. Estas cayendo en mi voluntad… Ya no tienes poder sobre tu cuerpo…
Esos ojos rojos del monstruo Michael funcionaban como él esperaba, pero debió de haber tenido cuidado con sus palabras, porque: "ya no tienes poder sobre tu cuerpo", con estas palabras el único que quedaba era el monstruo de su interior.
- ¿Cuánto más tengo que sostener a este tipo?
- Tranquila, ahora "Gran Michael", ordénale que nos de toda la información. No, mejor dale la orden de qué haga el trabajo sucio, así está mejor.
Los ojos rojos eran fuertes como para ser vistos ahora por un humano, pero entonces, un nuevo ser se había presentado bajo la piel de Kento, quien primero suelta una risa diabólica y de paso emanaba una extraña aura negra que quema gran parte del cabello de Sedusa, dejándolo totalmente grave.
- Mi cabello, mi hermoso cabello.
- No te preocupes –burlándose de ella-, volverá a crecer. Claro, si realmente eso es cabello. ¿Te has visto últimamente en un espejo?
- Desgraciado, no te perdonaré –y Sedusa se lanza a atacarlo con sus garras.
Kento da un paso a la izquierda y lo esquiva, y Sedusa, sin controlar su vuelo, cae hasta un grupo de bolsas de basura, luego Kento alza sus manos y empieza a manipular aquellas bolsas y las lanza lejos junto con Sedusa quien gritaba desesperada.
- ¡Insolente, bájame de aquí! ¡Mi cabello! ¡Noooooooo! –perdiéndose en el cielo.
- Ese peinado era mi nuevo diseño, y tú lo arruinaste y lo mandaste a volar. Ahora sí que has alterado mis nervios –y se dirige a él con sus tijeras gigantes.
Nuestro supuesto joven pisa fuerte un charco de lodo que estaba frente a él, lo cual cae sobre la ropa de Michael y también sobre sus ojos. Él trata de quitárselo de encima mientras que Kento se acercaba, aunque luego se dio cuenta que el Gran Billy se disponía a agarrarlo por detrás.
- Ya te tengo –estando a un par de metros de él.
Pero el chico gira, y con mucho vuelo penetra un puño en la panza del gordo, quien sale volando hacia la pared, destruyéndola y quedando fuera de combate. Mojo aterrorizado mira como Kento volvía a acercarse a Michael, quien había vuelto a ver y que lo esperaba para atacarle.
- No te tengo miedo. ¡Trata de sobrevivir a esto!
Poniendo su mano en forma de tijera sobre su cuello, se disponía a rebanarle la cabeza. Mojo se quedó aliviado, pero no por mucho, ya que no entendía porque el peluquero no continuaba con el corte, y eso era porque este extraño sujeto se encontraba congelado, ocasionado tal vez por los ojos de Kento, que se habían tornado color amarillo, y había llenado por completo de miedo al Gran Michael.
- Tú –quitándose la mano de Michael-, no tienes poder sobre mí ahora.
A Michael le temblaban los labios mientras que Kento ponía su mano sobre sus ojos y se disponía a realizarle un shock instantáneo, cayendo este como un ladrillo.
- Y solo falta uno.
- Espera –temeroso retrocedía Mojo Jojo-, no saquemos conclusiones, tú y yo somos idénticos. Ambos podemos vencer a esas superpoderosas.
- Tal vez tengas razón –manteniendo una mirada muy furiosa-. Pero tú quieres lo que yo quiero, y eso no lo puedo permitir.
Mojo llevaba una mochila cohete debajo de su capa, pero su nuevo enemigo lo descubre y con su mano derecha manipula oscuramente sus circuitos.
- Siempre quise ver con mis propios ojos un mono volador, así que yo te voy a echar una mano –entonces la mochila vuela bruscamente hacia el cielo-. Cuando te encuentres con ÉL, dile que lo espero para el encuentro.
- ¡Esto no termina aquí, tú pagarás por esta ofensa! –y desaparece en el cielo.
Mojo había sido humillado una vez más, pero a él ya no le importaba ya que la derrota que no soportaría sería el fracasar en la misión de esa tarde. Entendía muy bien que el chico poseía un poder oculto, pero desconocía lo peligroso que sería controlar una fuerza de gran magnitud, por lo que se veía reflejado en los ojos de Kento.
- Ahora, a romper el sello
El alma que lo poseía trata de tomar la bolsa que Kento guardo hace algunos momentos, pero una reacción del objeto quema los dedos del vil ser.
- Ja, supongo que no puedo hacerlo solo, por lo que tendré que traerlo de vuelta.
Como se recordó, Michael poseía el poder que hizo que la voz interior de Kento poseyera su cuerpo, pues bien, el poder de estos ojos hipnóticos empezaba a perder efecto y el cuerpo de Kento empezaba a debilitarse.
Gracias por leer y los espero con la tercera parte de este capítulo. Aprovechen en leer mis demás fics, que también los atraparán si les dan la oportunidad.
