Bueno,hola de nuevo, mañana, estaré ocupado todo el día, y aun no termine de completar esta tercera parte, por lo que lo publicare completo muy pronto bajo el nombre de la cuarta parte.

Dedicado a una-demente-suelta.


IX

La Gran Tormenta

PARTE 3

- Debo llevarlo a casa, allí sacaré mi última carta y cumplirá su destino.

Apenas podía mover las piernas con la mitad del cuerpo adormecido, mientras la lluvia empezaba a caer más fuerte y más rápido, como si supiera lo que estaba a punto de pasar. Mientras tanto, otras gotas de lluvia trataban de alcanzar a Taka y Miyako, quienes se refugiaban juntos debajo de un árbol en el parque.

- En serio fue una excelente cena. Muchas gracias, Miyako.

- No, gracias, a ti, nadie me había dicho tantas cosas lindas en un manuscrito.

- ¿Manuscrito?

- En carta –entonces cae otro rayo-. Ay no, la tormenta comenzará muy pronto.

- Yo no he escrito ninguna carta, yo… –en ese entonces se acuerda de Kento.

- ¿De qué me estás hablando?

- Ay no. Escucha, tengo que decirte algo muy importante –y se escucha otro rayo.

- Pero eso ya lo hiciste, en aquella carta. Por cierto, gracias por el collar.

- Ah sí, no me había fijado, es muy lindo, se te ve muy bien en ti, pero te aseguro que yo no fui quien te mando ese recado.

- ¿Qué quieres decir con eso?

Fue difícil de explicar, sobre todo porque ya había pasado mucho desde que sus labios se juntaron, y algo de ese momento había quedado grabado en sus sentimientos y en sus memorias, para siempre. Luego de que Taka dijera toda la verdad, y sobre el supuesto autor de la carta, no falto mucho para que alguien se acercara y confirmara la teoría del chico.

- ¿Y cómo te fue en tu cita con Kento? –usando Momoko un paraguas rosa.

Y bajo un tercer rayo, Miyako queda sosteniendo el collar en su cuello con un poco de angustia y confusión. El ser dentro de Kento no le importaba los sentimientos de la gente, sólo se alimentaba de las desgracias del chico, y aquel último golpe al corazón lo iba a ayudar a ser libre una vez más.

De vuelta a la casa de Miyako, este monstruo entra en secreto por la pared de atrás, sin que la abuela se diera cuenta. Llega hasta su cuarto y se tira encima de la cama justo a tiempo, cuando el efecto de la hipnosis se había acabado. Kento empieza a abrir los ojos, desconociendo todo lo que había pasado.

- Ay, mi cabeza –mira a su alrededor-. Estoy de nuevo en la casa de Miyako; pero, y esos monstruos…

- Hola de nuevo Kento –apareciendo como su reflejo en un espejo frente a él.

- ¿Acaso tú me trajiste aquí? –ve que él le sonríe-. Vale, no quiero hablar contigo ahora, estoy muy confundido y además me duele mucho la espalda y los dedos. Un momento, trataste de agarrar la bolsa, ¿cierto?

- A veces tú mismo te confundes. Durante todo este tiempo, ignorabas mi existencia, pero ahora no sabes si soy real o una ilusión tuya.

- Es que ese día todo cambió para mí, y por ello no pensé que lo que pasó allí hubiera pasado de verdad –Kento trataba de hablar, pero se le cruzaban las palabras-. Aunque tú mismo lo dijiste, estos días me hicieron reflexionar sobre mi promesa, y fue por eso que guarde esta bolsa durante todo este tiempo, la bolsa que él me entregó para poder usarlo en contra tuya.

- Aunque también podría usarse para liberarme, cosa que también estás pensando.

- ¡¿Qué cosa?! Sé que aún seguías loco, pero no sabía que eras testarudo.

- ¡¿Por qué no entiendes que tu destino no es el bien?! Todo este tiempo le has servido a una fuerza que no te pago con esperanzas, sino con más desgracias como el que te ocurrió esta noche, ¡¿y por qué?! Porque le sirves el bando equivocado. Solo se sirve al bando de uno mismo, y yo quiero estar en el tuyo, porque somos lo mismo, somos uno.

Kento ya no podía pensar con claridad, tantos problemas lo ponían indefenso e indeciso, obligándolo a escuchar las palabras de aquel sujeto.

- Siempre pensaste que yo era el malo diferente de tus deseos, pero te darás cuenta que ambos deseamos lo mismo, cumplir nuestros sueños.

Kento saca de un estante un álbum donde se guardaba la foto de un grupo de niños que practicaban en la escuela de música, allí se encontraba Miyako de pequeña, pero a Kento no se le veía por ninguna pare.

- Él hizo que todos sus recuerdos sobre mí desaparecieran, y la de todos.

- Ahora puedes hacer que todos te reconozcan, solo tienes que…

- ¡No, no haré tal cosa!

- Muy bien,te daré otra señal que te hará pensar correctamente las cosas.

Un viento forzado saca una historieta de la bolsa escondida debajo de su cama, abriéndose frente a sus ojos mostrándole una escena del comic de Galactic Man, donde el héroe rescata a la chica en sus brazos y el villano de aspecto espinoso y oscuro huía, no sin antes mostrar una amenaza en su nube de diálogo.

- Míralo de esta forma, Taka es Galactic Man, él que se queda con la chica, Miyako es la bella chica, dejándote solo y miserable como el…

- ¿Villano? –hablando como si entendiera -. Pero el villano siempre recibe los golpes y las derrotas, no me gustaría ser un villano si sufro lo mismo.

- No significa que tú debas permitir que esto pase, hay un objeto muy poderoso que te ayudará a cumplir ese destino –entonces extiende su mano-, solo hay un pequeño requisito que debes realizar –Kento se acerca todo vulnerable-, para poder absorber ese poder, se necesita por supuesto mucha aura para transferirlo a tu cuerpo, y el que tú posees no es suficiente.

- Pero entonces, eso significaría… –sosteniendo con fuerza la bolsa.

- Recuerda, ya no puedes soportar las pesadas cadenas que el bien te ha dado. Libérame, y juntos vengaremos esas heridas, comenzando con ellas.

Kento duda al comienza, pero luego de pensar en Miyako y Taka, la rabia se apodera de él y asiente la cabeza. Agarra el libro sobre los mitos y leyendas de la luz y la oscuridad, y con la bolsa que siempre lo llevaba en su cinturón saca un polvillo morado que lo usa para dibujar los retratos de la magia escrita en el libro. Los rayos eran buena señal para que la magia funcionara, un círculo grande y dentro dibujados los elementos de la naturaleza. Kento se pone en medio del círculo y delante de él su reflejo del espejo, el cual también estaba en el círculo.

- Muy bien,ya estamos a punto de terminar.

Kento se dibuja en los dos hombros, en las dos rodillas y por encima del corazón un círculo y la forma de un cristal de dos puntas con tinta de pluma.

- Bien –alegrándose con maldad-. Solo falta una cosa más, di la frase.

Los rayos hacen presencia en el último momento de aquel ritual, y Kento que sostenía la parte lunar del Taitsu lo guarda en su bolsillo derecho ignorando su significado.

- Tamashī Wo Hiraku Tame No Kagi.

Luego de decir esto, el sello dibujado en el suelo empieza a elevarse sin alterar su forma cubriendo la superficie del espejo, para luego atravesar al otro lado y cubrir el cuerpo del reflejo. Igualmente, el círculo del reflejo cubre a Kento, ocasionándole un ardor interior que tenía que soportar durante unos segundos, y los sellos, dibujados en su cuerpo, empiezan a brillar tan fuertes como destellos solares.

Aquel ritual podía ser visto desde la torre Higher, donde nuestros científicos preparaban la máquina, pero debido a las densas cantidades de energía eléctrica que se estaban liberando por la ciudad, la vista era imposible y los sensores de Peach se alteraban a cada rato, por lo que esta vez decidió ignorar aquella sensación que no paraba de moverle las orejas.

- Peach, tus orejas vuelven a detectar algo.

- No te preocupes Ken, el profesor me dijo que eso podría pasar con frecuencia.

- Lo sé, pero si esta vez está detectando a algún enemigo –hablando con duda.

- No te preocupes, para eso tenemos a las chicas que están vigilando alrededor de la torre. Mejor ve con el profesor que al parecer necesita tu ayuda.

- Está bien –alejándose muy preocupado mientras observaba el panorama.

Tal destello, estando cerca del cuarto de Obaachama la despierta y tranquilamente se dirige al cuarto de Kento, quien ahora poseía extraños símbolos que estaban unidos a su cuerpo.

- Ahora tenemos que ir al "Gran Teatro" de la ciudad

- De inmediato –obedeciendo Kento a la voz.

Cuando la abuela entra, lo primero que nota es un viento feroz que pasaba por un enorme agujero en la pared, y el libro que uso en el suelo, lo cual lo recoge. Ella trata de descubrir alguna otra cosa, pero el ritual se había llevado la evidencia.

Mientras tanto, desde la torre Higher, el cual fue construido hace algún tiempo bajo la guardia de nuestras heroínas, las cuales protegerían la torre por segunda vez. La prensa informaba desde abajo, llevando todos trajes para la lluvia, confiando en que el grupo de científicos y su máquina voladora controlarían la poderosa tormenta, el cual llamó la atención de Mojo, y de alguien más.

- Recuerden –dice Momoko-, no debemos permitir que se roben el cristal.

- Entendido –mirando Buttercup las lejanías.

- ¿Entendiste Bubbles?

Miyako, aun llevando el collar que le fue entregado, mostraba una personalidad fría, sintiéndose culpable por todo lo que ocurrió en el restaurante, recordándole a ella hace un año, pensando si alguna vez lastimó el corazón de otro chico.

- No te sientas tan culpable.

- Gracias por preocuparte Momoko, pero…

- Cómo ibas a saber que Kento fue el de la carta y que seguramente te vio cuando le rompiste su corazón, y que ahora está completamente perdido…

- ¿Blossom?

- …A veces eso pasa, pero a un chico que necesitó más tú ayuda cuando te necesitaba, alguien que te quiso desde hace tiempo…

- ¿Blossom?

- …El amor a veces no es para todos, ya que todo gira en…

Y luego de ignorar muchas veces a su compañera Buttercup, esta decide taparle la boca para luego meterle una paleta.

- Será mejor que vigilemos muy bien Miyako, Mojo lo está pensando.

El equipo de seguridad tuvo que llevarse a la prensa todavía más lejos para que el profesor pudiese comenzar el proyecto. Aquella tormenta se volvía cada vez más extraña, las gotas de la lluvia golpeaban como el granizo y destellaban en gran cantidad, los vientos corrían a gran velocidad que destruían ventanas, y los relámpagos trataban de traspasar los techos de los edificios. Fue en ese momento, que el profesor enciende la máquina, el cual emprende el vuelo, capturando uno por uno los rayos llevándolos a concentrarse en el quinto cuarzo que albergaba dentro de la máquina.

- Vas muy bien papá, pero necesitamos capturar rayos más poderosos –observando por la computadora-. La energía de los campos que posee el cristal podrán guardar mayores cantidades de descargas.

- Muy bien Ken, pero la tormenta es impredecible, ni la ciencia sabe dónde un rayo va a caer, por lo que necesitamos un golpe de suerte.

- Chicas –los llama Peach mediante sus orejas-, sigan el aparato, aun con la fuerte lluvia detecto muchos auras activándose en diferentes lugares.

- Entonces no hay tiempo que perder –dice Blossom.

- Esta será la batalla más peligrosa a la que hayamos participado.

- Recuerden chicas, los rayos pueden caer en cualquier momento y en cualquier parte. Usen eso como ventaja.

Luego de que Peach les dijera esa advertencia, no pasó absolutamente nada en el cielo. Todos miraban confundidos, todos menos el profesor Utonium.

- Papá, ¿qué pasa? ¿por qué la tormenta paró?

- De seguro la tormenta terminó, lo hemos logrado.

- No lo creo Peach –dice el profesor-. Miren el cielo.

El panorama era de miedo, algo que no esperaban todos, y es que bajo un círculo de nubes eléctricas, parecía como si se reuniesen todas para terminar con un golpe certero y dar por muerte a la ciudad de Tokio. Las chicas, manteniendo una distancia segura, miraban el oscuro panorama, y jurarían que sus ojos los engañaban creyendo ver robots gigantes, monstruos de aspecto horrible, y en caso de Bubbles, a Kento.

- Esto no tiene sentido, se supone que esto no tenía que pasar. ¿Y ahora qué va a pasar, papá?

- Puede que con esto podamos acabar el proyecto más rápido de lo que pensé.

- Podríamos explicármelo mejor papá.

- No hay tiempo. Peach, llama a Buttercup.

- Como diga, profesor –y alza ambas orejas.

A los pocos segundos ella aparece en la torre.

- Aquí estoy profesor, ¿qué necesita?

- Escucha Buttercup, sólo tú posees las habilidades para cumplir con esto.

Y susurrándole al oído, Buttercup muestra un carácter firme y serio. Luego, ella emprende el vuelo hacia arriba, cerca de las nubes que se formaban en un solo punto, mientras que el profesor movía la máquina hasta un punto visible por ella.


Los veo pronto, avisaré la continuación con tres días de anticipación. Hasta Luegi.