La segunda parte, tal y como lo prometí, aunque me falto decir a que hora lo publicaría, pero mis clases empezaron hoy. Garacias a todos por su paciencia. Así que, sin más tiempo que perder, les dejo con la batalla, pero...

ANTERIORMENTE:

Ken investigaba todo sobre los poderes de Darakki desde el coche que estaba en un estacionamiento lejano tratando de descubrir como restaurarlos, pero era difícil ya que eran necesarios los conocimientos de su padre, quien ya estaba en las últimas.


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DARAKKI

PARTE 2: EXTREME BATTLE

- ¿Lograste encontrar algo? –cuidando al profesor mientras llegaba la ambulancia.

Ken, siendo apenas un niño sabía que ahora era el único que podía encontrar la solución a tal desastre que se desató en Tokio, y tal presión lo asustaba.

- ¡No! –golpea la mesa volando las hojas-. Nada de lo que ese monstruo posee tiene algún sentido científico.

- Entonces habrá que pensar más allá –se escucha una voz gastada, pero dulce.

- ¿Quién dijo eso? Ah, Abuela Gotokuji.

- Que gusto verla, pero incluso aquí es muy peligroso para alguien de su…

- Descuida perrito, esto me ayudo a encontrarlos.

Ponen el libro que la abuela encontró en el cuarto de Kento, colocándolo sobre la mesa pequeña, y al abrirlo descubren todo acera de las posesiones de monstruos, auras de luz y oscuridad, y sobre los cristales de cuarzo; siguen pasando muchas hojas hasta llegar a la parte de los símbolos que Kento posee en su cuerpo, y descubren que el alma del chico estaba en peligro.

- ¿Y cómo podemos salvarlo? –pregunta Peach.

- A pesar de toda esta información, no es suficiente para idear un plan.

- Esto parece ser el fin –tapándose las orejas por la estruendosa batalla.

- Ken… –una voz agonizante aparece.

El profesor, el cual vestía ropa abrigadora para evitar que se enfriara, extiende su mano llamando a su hijo, quien llorando se arrodilla hacia su cama.

- Escucha hijo –volteando sólo su cabeza para verlo a los ojos-, toda mi vida me he dedicado a la ciencia, y durante esos años también te arrastre a ti, obligándote a pasar por peligros que ningún niño debería haber vivido.

- No, papá, no hables así, aguanta un poco que ya vienen por ti.

- Este respirador que tenemos no será suficiente Ken, y las calles están siendo atacadas por Darakki –dejándole en claro que ya no había esperanza para él-. Sin embargo, al tenerte a mi lado, mi trabajo no sólo se volvió divertida, sino que también me diste una nueva familia, con personas que nos ayudan y que ayudamos a que puedan cumplir su destino de salvar la ciudad y al mundo…

Desde lejos las chicas peleaban usando toda su aura para poder detener a Darakki, y dentro de sus mentes se podía ver el sentimiento de cumplir esa palabra.

- …Me hubiese gustado ver a tu madre de nuevo, pero me temo que no podré. Ahora llevarás esta misión tú y Peach, sólo recuerda todo lo que te enseñe, y la solución la encontrarás en la cámara más oculta –tomando con su mano fría la de su hijo-. Te quiero hijo, jamás lo olvides.

Los ojos de su padre terminan por cerrarse, Darakki suelta una irritable risa que llega hasta los oídos de Ken.

- ¡Yo jamás le perdonaré!

- ¡Ken, por favor! Trata de controlarte, debemos encontrar la forma de ayudar a las chicas –decía Peach aunque también lloraba.

La abuela Gotokuji se acerca y con su mano cubre los ojos del profesor como si quisiera darle algún deseo de paz.

- Debes ser fuerte pequeño, no olvides que aún tienes una misión que cumplir.

Las lágrimas de Ken seguían cayendo, pero su voz parecía haberse calmado.

- Sí, tiene razón.

- Bien –lo toma de los hombros para alejarlo de la cama-. Tu padre mencionó una cámara, ¿hay algo parecido a eso en tu laboratorio?

- Bueno, hace unas semanas Peach me interrumpió cuando traté de entrar al cuarto de máquinas, ¿qué se supone que había allí? –dirigiéndose a Peach mientras se secaba los ojos.

- No fue muy claro lo que me dijo esa vez, pero pude ver tres capsulas y unas pantallas que mostraban el diseño de unos nuevos trajes.

- Entonces eso es justo lo que necesitamos. Sea lo que sea, es nuestra única esperanza de salvar la ciudad. Peach, llama a las chicas, digan que vengan al laboratorio, rápido.

Peach sale del vehículo y camina unos cuantos pasos hacia la calle. Para suerte de ellos la batalla se libraba lejos de su ubicación, por lo que nada pudo impedir que alzara sus orejas y emitiera el mensaje.

- Chicas, necesitamos que salgan de allí y vengan al laboratorio, parece que acabamos de encontrar un lugar que puede servirnos para detener a Darakki.

- Haremos lo imposible Peach, pero ¿cómo está el profesor?

Peach se toma un momento de silencio, siendo difícil para este dulce robot ser el portador de la mala noticia.

- El profesor no se salvó, pero ya no hay tiempo para eso, deben venir, ya.

En el campo de batalla, las chicas no atacaban, sino escapaban evitando inmensos ataques de Darakki pensando que podían agotar su poder, lo cual no parecía dar resultado, y con el tiempo a sus espaldas estaban realmente agotadas.

- Es más fácil decirlo que hacerlo, no podemos escapar de su blanco –dice Kaoru.

- Deben distraerlo lo suficiente como para escapar.

- No te preocupes Ken, pronto estaremos en el laboratorio.

La vista en un momento se volvió confusa, llegando las tres hasta un edificio alto, quedando atrapados ante el poder de Darakki.

- Aquí termina el espectáculo –aferrando su puño con una sonrisa-. ¡Relámpago Final! –junta las manos y con ello lanza una tremenda explosión.

Casi del mismo tamaño del edificio una inmensa esfera eléctrica se dirigía hacia ellas, las tres retroceden hasta chocar con las ventanas, el miedo las dejó paralizadas y ya parecía que no había escapatoria; sin embargo, Darakki ve a lo lejos que una sombra oscura se acercaba también hacia ellas, y al parecer conocía muy bien a quien le pertenecía esta sombra.

- ¿Cómo se atreve a interrumpir? –crujiendo entre dientes-. Intenta esquivar esto.

Concentra toda su atención entonces hacia él mandando a sus aliados del cielo que lo detuvieran, pero la sombra era muy ágil mientras se acercaba más y más hacia donde estaban las chicas, después de un segundo el poder traspasa el edificio provocando grandes corrientes eléctricas por toda su estructura, los vidrios vuelan en pedazos y grandes pedazos de concreto empezaron a caer por los alrededores. Y cuando el poder se desvanece hacia el cielo no había rastro de ellas.

- ÉL tenía razón, al parecer siempre logran escapar de estas situaciones. Bueno, mejor aprovecho el tiempo mientras intentan en vano alguna otra idea para detenerme, pero sin el libro nunca podrán.

Mientras ellas se alejaban cargadas en la espalda de la sombra, y casi casi desmayadas ven como Darakki no conocía la piedad destruyendo el barrio donde creció Kento, un segundo después empezaron a cerrar los ojos.

- Gracias, Taka –decía Miyako sus últimas palabras.

Los ciudadanos corrían con desesperación, el agua parecía inundar las calles, y entre uno de los centros de la ciudad había una pantalla gigante donde el Mayor transmitía un mensaje desde un cuarto cerrado.

- Queridos ciudadanos de Tokio, busquen refugio mientras puedan. No se preocupen, las chicas superpoderosas van a solucionar esto…

Entonces un rayo cae a la pantalla gigante de donde se comunicaba el Mayor. Tal choque provoca que el televisor se cayera, la pantalla empezó a caer en pedazos y hacia un grupo de niños, pero por suerte aparecen los chicos alborotadores que con velocidad sacan a todos de allí a tiempo.

-No haga promesas que no pueda cumplir –voltea a ver hacia los chicos-. Parece que han cambiado de bando, ¿ahora son los buenos? –burlándose de Brick.

- No malentiendas las cosas –le contesta-. Todo esto es por nosotros, y hemos decidido que eres una plaga en nuestra ciudad –y entre los tres sacan sus armas.

- Creen que con eso puedan derrotarme, son patéticos.

Darakki suelta una carcajada que parecía afectar la moral de los tres, pero entonces recuerdan las palabras que dijo Mojo cuando entraron en aquellas celdas cuando se dio aquella reunión.

- Si este es el momento –decía Butch.

- Entonces habrá que activarlos, ¿pero cómo? –viendo Boomer a Brick.

- "Buscar un propósito". Sólo funcionaría si ese propósito está relacionado con nuestros poderes oscuros. Entonces…

Brick piensa unos segundos y aprieta sus puños, sus hermanos también hacen lo mismo, dejando a Darakki todo confundido. De pronto, las auras negras de los tres empezaron a alzarse y a aumentar de tamaño, mientras que sus armas empezaban a mutarse; los calcetines de Butch se transforman en un par de Boomerangs verdes gigantes, los hisopos de Boomer en una sola espada de empuñadora color azul zafiro con una hoja gruesa y plateada; y finalmente, el sorbete de Brick, en Un escudo giratorio con agujas en su alrededor. Luego de esto los tres vuelven a abrir los ojos, y descubren que sus trajes también habían cambiado, teniendo unas casacas y pantalones negras con franjas de sus respectivos colores.

- Gracias, papá –dice Brick-. Sólo espero que sea el motivo suficiente.

- Recuerden que aún estoy aquí –hace estallar un par de carros-, así que tendrán que esforzarse al máximo si quieren al menos ganar tiempo.

Y es cuando la batalla entre los tres contra el demonio del relámpago comenzó.

Asustado salía de su oficina detrás de su asistente, la Srta. Bellum, Darakki seguía volando por las calles buscando el ayuntamiento, hasta que por fin lo encuentra, pero las personas que trabajaban allí habían abandonado el lugar.

- Yo decreto que esta ciudad ha caído por fin –causando destrucción mientras pasaba volando por las ciudades.

En el laboratorio, Momoko es la primera en despertar, luego Miyako, y finalmente Kaoru, con esto Peach que las cuidaba empieza a ladrar avisando a los demás. Con esto, entra Ken sosteniendo el libro de Kento.

- Qué bueno que estén bien. Espero que hayan recuperado sus energías, porque deben apurarse si quieren evitar que Darakki destruya por completo la ciudad.

- ¿Pero cómo? –moviéndose Miyako con dolor.

- Lo atacamos con nuestras mejores técnicas y sólo lo hicimos enojar –se para Kaoru de su colchón estirando los brazos.

- Y sin el profesor, ya no hay nada que nos pueda ayudar.

Entonces Ken reacciona lanzando una llave inglesa contra un montón de máquinas destruidas, asustando a las chicas por su transformación.

- ¡Dejen de decir eso!

- Ken, lamento haberte recordado ese momento.

- ¡Dejen de pensar en el pasado, lo que importa ahora es salvar el futuro! Mi padre ya no está pero yo sigo aquí, Peach está aquí, Taka, los chicos alborotadores, todos aún estamos luchando porque ustedes nos inspiran a ello, a un futuro. Por favor, sé que parece que ya no hay esperanza, pero no se den por vencidas… -dándose media vuelta mientras soltaba de nuevo otra lágrima.

- Ken –dice Momoko muy preocupada.

- …deben detener a Darakki y salvar el mundo, es la única forma.

Entonces Ken voltea a verlas y grande fue su alegría cuando vio que las tres estaban de pie y listas para luchar una vez más.

- Muy bien, síganme que les tengo una gran sorpresa.

Corriendo hasta donde este pequeño científico les conducía, entran a la sala donde se encontraba aquella capsula de cristal donde Kento entro una vez, sólo que había dos más, las tres entonces entran en cada uno en ese orden: rosa, celeste y verde.

- ¿Y realmente esto nos dará nuevos poderes?

- Al principio no Miyako, pero luego de haber traído el transformador de sustancia Z de la cámara de mi papá, y conectándolo con el regulador de corriente, y escribiendo unos cuantos códigos binarios, pues ahora sí.

- ¿Y qué clase de poderes?

- ¿Qué? Oh, Ahm,bueno, en realidad…

- …Tendrán que averiguarlo ustedes mismos.

- Abuela. ¿Cómo llegaste aquí? Entonces, ¿sabes nuestro secreto?

- Ay, mi querida nieta, puede que ya tenga mis años, pero siempre me entero de todo lo que pasa en esta casa. Ahora, debes prometerme que traerás de nuevo a Kento de vuelta, él ya ha sufrido demasiado.

- Lo prometo abuela –viendo el collar que traía en su cuello.

- Activando las tres cámaras de energía.

- Cámaras encendidas –alzando sus orejas que vuelven a brillar.

Y se cierran las tres cámaras con ellas usando sus trajes normales. Desde las computadoras se veían dos grupos de imágenes, las de los trajes de súper heroínas por la izquierda, y los fabricados por la derecha, los cuales se mostraban algo borrosos. Ken oprime el botón de inicio y las dos imágenes se acercan poco a poco, en las cámaras de cristal las chicas cierran los ojos mientras pequeñas partículas azules entran y se fusionan con sus cinturones y sus anillos, en la esquina inferior derecha se veía el porcentaje completado de la fusión, y llegando apenas hasta el 60%, todos miraban hacia nuestras tres únicas esperanzas. La tormenta resonaba con más fuerza, haciendo que Momoko, Miyako y Kaoru abrieran los ojos, los cuales estaban completamente blancos y resplandeciendo.

Mientras tanto, los chicos alborotadores estaban dando pelea a la gran amenaza que aterrorizaba Tokio, y Kento aún gritaba en aquel cuarto cada vez que las cadenas que la ataban pedían más de su fuerza vital.

- Butch, ve por la derecha –le ordena Brick.

- Entendido… ¡Arghhhhh! –y va con todo.

- Boomer, ve y espera por detrás de él.

- ¡Arghhhhh! –gritando también.

La lluvia había parado frente a la voluntad de Darakki, pero los rayos y relámpagos sólo habían empezado a realizar su presentación. Butch lanza sus armas con el fin de derribarlo, y con la ayuda de Boomer que lo distraía al atacarlo con su espada pensaron que podían darle; pero Darakki, como si tuviera reflejos muy rápidos como los de un relámpago, sabía esquivarlos en el último segundo.

- Muy bien, ahora es mi turno de divertirme.

Y usando sus guantes de metal desprende un poco de su aura negra hacia el cielo, el cual acto siguiente empezaba a dejar caer rayos obre sus hermanos. Allí es donde entra Brick y su enorme escudo, quien con una gran voluntad hacía rebotar los rayos y trataba de dárselos también a Darakki, lo cual funcionó.

Al principio, los primeros rayos le cayeron directamente al pecho del cuerpo de Kento, siendo el dolor recibido por el alma del chico aprisionado en aquel cuarto. Tal ventaja hizo que Darakki riera silenciosamente, notando el cansancio de los chicos con los brazos tapando su rostro.

- ¡¿Por qué te ríes?! –decía Brick sin entender.

- Ay, pequeños idiotas, ¿pensaron que podían vencerme con mis propias armas? –viendo las quemaduras en su cuerpo-. El dolor no es algo que lleva un alma que pasó más de 200 años aprisionado preguntándose cómo se puede vivir la muerte, habiendo apagado miles de luces…

Cuando se dispuso a verlos con su inflamado ego, nota que los tres estaban distraídos metiéndose el dedo en la nariz.

- ¡¿Oigan?! ¡¿Saben que eso es de mala educación?!

- Esto es lo que opinamos de tus problemas.

- Ya veo, entonces tendrán que escucharme bajo mis reglas.

- Tal vez estemos cansados y nuestros poderes hayan bajado, pero también los tuyos –viendo Brick el estado demacrado de sus trajes-, y no falta poco para que las chicas regresen y ponga fin a tus estúpidos planes… y nosotros te estaremos mostrando esto muy cerca de tu rostro –y vuelven a poner el dedo en la nariz.

- ¿Creen que hago esto en base a mi plan?

- Por supuesto, nadie realiza algo sin planearlo. Eso es cosa nuestra.

- Entonces tenemos mucho en común.

- ¿A qué te refieres?

- Lo siento, no desperdiciare mis palabras. Si quieren que hable, tendrán que ganarse el honor, aunque les esté dirigiendo la palabra, eso no cuenta… Tampoco cuenta que ustedes me respondan… o que yo les responda después de eso, o…

- Sí ya entendimos, no nos hablarás –cayendo Brick en lo obvio.

Y finalizada la ridícula conversación los tres se posicionan para atacar.

- Me gustaría divertirme un poco más con ustedes, pero viendo los resultados de nuestra pelea, y los nuevos límites que pueden llegar a tener los rayos Z, me veré forzado a acabar este encuentro –alza ambos brazos mientras subía al cielo.

- Va a hacer lo que creo que va a hacer.

- Sí Boomer, me temo que sí… ¡Pero no le dejaré hacer eso!

- ¡Brick!

Boomer y Butch también fueron detrás de él, pero la ira contenida en Brick lo separaba varios metros de sus hermanos.


Espero les haya gustado, y en cuanto tenga noticias nuevas para ustedes, lo diré en una actualización próxima. Hasta Luegi.