Continuación…
&SasuNaru&
Abrió los ojos con pesar. Se sentía muy cansado y no podía enfocar bien. Todo le parecía demasiado blanco. Giraba sus ojos hacia ambos lados intentando encontrar algún punto que le sirviera de referencia para saber dónde se encontraba. Pestañeó varias veces con lentitud, ya que sus ojos no le respondían más rápido.
Por ahora podía enfocar un blanco techo y una lámpara. Escuchaba el ruido de una maquinaria y un pitido que nunca antes había escuchado. Sentía que tenía algo en la cara que le impedía de cierta forma ver bien. Un golpe seco le hizo mirar hacia la izquierda, aunque no podía ver que era desde su posición, pero no tardó mucho en enterarse.
–¡Naruto!
Sin duda era la voz de Sakura y ahora podía verla al ponerse en su campo de visión. Su cara reflejaba cansancio, alegría, nervios… Sintió que le cogió la mano izquierda y la levantó hacia arriba para cogérsela con ambas manos.
–Dios mío, esto es un milagro –besó la mano de Naruto–. Voy a avisar al doctor –le avisó sonriente, mientras sus ojos delataban las lágrimas por la emoción contenida. Le soltó la mano con cuidado sobre la cama y se marchó corriendo.
–Sa…– no podía hablar. Le costaba trabajo. Quizá por esa cosa que tenía en la cara. Lo mejor sería quitársela. Intentó levantar su mano izquierda, pero apenas le respondía. Sólo podía mover un poco los dedos de la mano.
No tardó en escuchar unas voces en la habitación y de momento pudo visualizar a un hombre con gafas, ojos negros y cabello gris recogido en una coleta que vestía una bata blanca. Observó que con rapidez le ponía la mano derecha en la cara y con la otra le apuntaba con un bolígrafo de luz al ojo izquierdo y después al derecho.
–Mi nombre es Yakushi Kabuto. Soy el médico que te está tratando –decía mientras le tomaba el pulso–. Te haré unas preguntas, así que si me escuchas cierra los ojos una vez. Vio que el rubio así lo hizo–. Muy bien. ¿Recuerdas que te pasó en el accidente? Si no es así, pestañea dos veces para decir no. –Vio al rubio pestañear una vez–. Vamos a hacerte unas pruebas, ¿de acuerdo? –le avisó, comprobando que el rubio daba la misma contestación. Le quitó la mascarilla del oxigeno de la cara–. Te has tirado un buen tiempo en coma, es normal que algunas cosas estén adormecidas y te sientas muy cansado. –le dijo para tranquilizarle, ya que sabía que seguramente ese chico se estaría sintiendo así en ese momento–. Si no hay mayor problema que ese, se solucionara con rehabilitación para poner tu cuerpo fuerte. –caminó hacia el pie de la cama y la movió hacia atrás, ya que esta tenía ruedas en las patas y la giró para poder encaminarla hacia la puerta de la habitación.
&SasuNaru&
El médico desde hacía rato hablaba con el rubio. Le contaba el resultado de las pruebas–. Pronto pasaremos a quitarte el suero y podrás tu mismo empezar a beber algo de líquido e iremos pasando con los días a dietas más solidas. Si lo hiciéramos de repente, tu cuerpo sufriría un shock. Hay que acostumbrarlo poco a poco. –Hizo una pausa y miró el informe de nuevo–. No tienes un gran daño cerebral y eso que el coche quedó destrozado. Las contusiones y moratones desaparecieron con los meses. Tu brazo derecho se rompió, pero no fue una fractura limpia, así que hubo que intervenir en su momento con cirugía –miró al rubio de nuevo–. Debido a tu inmovilidad, se ha recuperado bastante bien, pero ya que no te responden bien las extremidades, te pondremos un cabestrillo por precaución. Harás ejercicios físicos y mentales para una máxima recuperación. ¿Lo has entendido?
Al escuchar aquello, ahora comprendió porque en el otro mundo le dolía a veces el brazo, ahora la respuesta era más que evidente. Seguramente le dolía en la vida real, por eso se reflejaba a veces en el imaginario. Pero otra duda más importante le embargaba. Si lo que pasaba en el mundo real se reflejaba en el imaginario, ¿qué pasaba si era al revés? Recordó cuando Uchiha desapareció en el mundo imaginario. ¿Qué había sido de él en la vida real? ¿Estaba muerto también?–. Sa –intentó hablar, pero tenía la garganta terriblemente seca y no podía ni articular palabra. El médico le dijo que hasta mañana no le daría a probar algo líquido en muy pequeñas dosis. Seguramente agua, por si lo vomitaba.
–No –le dijo con suavidad–. No intentes hablar todavía. Con que cierres los ojos te entenderé. –Le hizo ver, preocupado de que el rubio se estuviese forzando de más–. Prácticamente ha sido un milagro el que hayas despertado en tan corto plazo. Unos nunca lo hacen y otros tras días en coma tienen peor final que el tuyo. –sonrió–. Ya estás fuera de peligro, no tienes por qué tener miedo. Todo irá bien. Recuperarás tu vida muy pronto. Ya lo verás –le animó.
Naruto cerró los ojos, dándole a entender que lo había entendido todo. Desde que abrió los ojos y se encontró en ese hospital, por la única persona que quería preguntar era por Sasuke, pero al parecer no podría hacerlo hasta que su voz comenzase a recuperarse.
–Es horario de visita, así que te dejaré a solas. Al parecer hoy bastante gente va a visitarte –le avisó–. Nos veremos mañana por la mañana –levantó la mano a modo de despedida–. Hasta mañana.
Le vio salir de su campo de visión. La verdad es que se sentía tremendamente agotado. El mantener los ojos abiertos le estaba costando la vida. Seguía muy bien sin saber lo que había sucedido, pero lo recordaba todo y eso hacía que le doliera de sobremanera el corazón.
&SasuNaru&
Días después…
Estaba más incorporado en la cama y miraba un tanto deprimido hacia la ventana. Sus ojos parecían estar vacíos por dentro. Vio a dos pajarillos revolotear en el exterior y se sintió celoso. Al menos ellos podrían ser felices.
Sakura le observaba en silencio desde la puerta de la habitación con una bolsa en la mano derecha. Su amigo hacía una semana que había despertado, pero no parecía nada feliz. Seguramente eso estaba siendo muy duro de superar. Si lo pensaba no tenía una madre que velara por el por las noches y un padre que lo protegiese. A pesar de que ella desde que quedó en coma le acompañó todas las noches, sabía que no era lo mismo.
Intentaría animarle un poco. Sonrió. Debía de ser positiva con él. Pronto se recuperaría. Caminó hasta la cama–. Hola –saludó. Vio que el joven de ojos azules le miró y pestañeó a modo de saludo–. ¿Te duele el brazo? –Pestañeó dos veces–. Me alegro. Oye Naruto, verás –le cogió la mano izquierda–. Mi madre vendrá mañana por la noche y se quedará durante dos semanas. Estamos en temporada de exámenes y…–
–Entiendo –susurró con esfuerzo.
Sintió que estaba abandonando a Uzumaki cuando más le necesitaba–. Lo siento de verdad. –se disculpó de corazón.
–Es tu futuro. No lo arruines por mí. Estaré bien. –le sonrió para tranquilizarla.
–Te he forzado a hablar. Lo siento –volvió a disculparse, viendo cómo Uzumaki negaba con la cabeza. Te he traído un puzzle de cien piezas para que te distraigas –abrió la bolsa que había traído y dejó la caja sobre la cama. Caminó hasta el lado derecho de la cama y agarró una mesa camilla que estaba abierta, para acercarla hasta la cama. Cogió de nuevo la caja y la dejó sobre esa mesa, destapándola para que el otro pudiese ver que el interior estaba lleno de piezas diminutas–. Así no te aburrirás.
Naruto se fijó en la tapa de la caja en la que había dos caballos, uno negro y otro blanco, corriendo por un pasto verde–. Es bonito –susurró con una sonrisa–. Gracias. –levantó su mano izquierda con mucha lentitud hasta llegar a la caja.
La chica de cabellos rosas sintió que se acumulaban las lágrimas en sus ojos. Él siempre había sido tan enérgico y el verle tan débil, le hacía ver lo mal que estaba. Aunque él no se quejase, el simple hecho de mover un dedo debía de costarle mucho trabajo. Aprovechando que Naruto miraba la imagen de la caja, se limpió corriendo las lágrimas para no delatarse.
–¿Me lo abres? –le pidió a la chica. Sabía que para él sería imposible romper ese plástico.
–Claro –sonrió. Estiró sus brazos para coger el plástico en el que estaban envueltas las piezas y lo abrió, dejando las piezas sobre la tapa de la caja, que estaba puesta del revés. Así en el caso de que las enfermeras necesitasen poner bebida en la mesa, no les estorbaría y Naruto podría ir haciendo el puzzle sin interrupciones y poco a poco dentro de la tapa de la caja.
Con esfuerzo, Uzumaki agarró una de las piezas y le dio la vuelta, para verle el color.
–Los chicos volverán a visitarte tan pronto terminemos los exámenes –le hizo saber–. Te echan mucho de menos.
Fue a coger otra pieza, pero se detuvo–. Lo sé. También echarán de menos a Sasuke.
La chica se sintió afligida–. Todos lo hacemos. Desde aquel día, nunca hemos dejado de pensar en vosotros. –Ambos escucharon el sonido de un teléfono móvil. La chica de ojos verdes se apresuró a meter su mano en el bolsillo trasero de su pantalón vaquero y lo sacó. Presionó el botón y se lo colocó en la oreja, al tiempo que veía llegar a una enfermera con un lápiz y un informe en la mano, entrar en la habitación.
–Dime Reiko… ¿estás abajo?... está bien, voy enseguida. –Colgó la llamada y regresó el móvil a su lugar–. Naruto una compañera de clase ha venido a traerme un libro. –vio que llamó la atención del rubio y que ahora la miraba–. Está en la recepción de este hospital. No voy a tardar mucho. –Dio un par de pasos para rodear la cama, sin perder contacto visual con Uzumaki–. Enseguida vuelvo.
–Ok –susurró con una sonrisa.
La enfermera se cruzó con la chica–. Hola, Uzumaki –le saludó. Sus ojos eran de color marrón, su cabello rubio y lo que más destacaba en ella, era que tenía unos grandes pechos bajo ese uniforme de color blanco–. Tienes mejor color de cara –le sonrió y miró hacia los aparatos para poder tomar nota en el informe.
Los ojos azules desviaron la mirada hacia ese puzzle de nuevo. Podría tener mejor color de cara, pero psicológicamente no se encontraba nada mejor. Si todo aquello jamás hubiese sucedido, quizás si él no hubiese decidido ir a la cabaña ese día, nada de eso habría ocurrido. Recordó a Sasuke desvanecerse frente a él sin poder impedirlo y eso le hizo entristecerse.
–No te muevas –le indicó, poniéndole unos segundos el termómetro en la oreja, que no tardó en marcar la temperatura–. No tienes fiebre. –le informó–. Eso es bueno, te recuperas bastante rápido. –le animó–. A este paso pronto estarás en casa. –Al ver que su mirada estaba afligida, le puso una mano sobre el hombro izquierdo–. No pongas esa cara. No creo que a tus amigos les guste verte triste. –como esa frase pareció no haberle hecho el efecto que deseaba, decidió probar con otra–. Piensa que cuanto antes te recuperes, antes podrás visitar también a tu amigo.
"¿Visitar a mi amigo?", se sintió confundido y miró hacia la mujer–. ¿Qué amigo?
–Pues el que tuvo el accidente contigo. –le recordó con evidencia. Aunque ella no lo sabía, Uzumaki sintió en ese momento como si un cubo de agua fría se lo hubiesen tirado en la cabeza. Vio a la mujer mirar entre los papeles–. Déjame ver cómo se llamaba –decía mientras pasaba unas páginas–. Ah, aquí está. Uchiha Sasuke.
Al escuchar aquello, los ojos azules se dilataron–. ¿Está vivo? –preguntó, sintiendo que en ese momento quería reír por la alegría.
–Está en estado de coma –le informó, haciendo que la sonrisa del otro se desvaneciera.
–¿Qué?
–Los dos presentasteis muchas contusiones. Fue un terrible accidente. El camionero que se llevó por delante vuestro coche, fue quien llamó a este hospital para informar de lo que había pasado. Cuando os encontraron los dos estabais inconscientes. Es normal en estos casos. Pero los dos desde entonces habéis estado en un profundo coma, lo que es más raro. –Vio que el rubio estaba estupefacto por todo lo contado y enarcó una ceja–. ¿No te lo había dicho tu médico?
Negó con la cabeza– ¿En qué habitación está?
Miró de nuevo los papeles– La seiscientos diez. Si le preguntas al médico tendrás más detalles, ¿de acuerdo? Tengo que continuar con las demás habitaciones. Nos vemos mañana, Uzumaki. –le sonrió.
–Adiós –la despidió, viendo a la mayor marchar.
Se llevó las manos temblorosas por el esfuerzo hacia la cara para taparse los ojos. Su barbilla se arrugó hacia arriba y hacia abajo al comenzar a llorar, mientras intentaba aguantarse las ganas de gritar. Sasuke estaba vivo. ¡Estaba vivo! Sonrió como pudo bajo esa cara oculta al sentir alegría por la noticia. ¡Quería verle! ¡Quería tocarle! Su llanto pasó a ser más sonoro.
&SasuNaru&
Abrió los ojos y vio oscuridad. Podía ver la luna reflejada en la ventana. No sabía qué hora era, pero no escuchaba ruidos, así que estaba seguro de que no habría nadie por los pasillos. Era ahora o nunca. Con tiempo y esfuerzo se sentó en la cama. Con ayuda de sus manos, echó su pierna izquierda primero hacia ese mismo lado y después la derecha. Estaba en el bordillo de la cama, lo único que le quedaba era apoyar los pies en el suelo.
Desplazó su trasero más hacia delante y descansó un poco. Su cara estaba roja debido a los esfuerzos, pero no se rendiría. Había tenido que pedirle a Sakura que no pasase la noche más allí, porque estaba bien y se sentía agobiado. La chica aceptó a regañadientes. De estar ella allí no podría cumplir con su propósito y eso era lo que más quería en esos momentos.
Apoyó los pies en el suelo y se puso de pie, tambaleándose estrepitosamente, así que tuvo que echarse hacia su lado izquierdo que estaba la pared, para apoyar las manos, cosa que consiguió dándose un pequeño golpe en su hombro izquierdo. ¿Para qué mentir? De no haber estado ahí la pared, irremediablemente hubiese caído al suelo. Pero gracias a su golpe en el hombro, pudo poner sus manos ahí. Con decisión miró hacia sus pies. Movió primero el derecho, aunque no podía hacer más que arrastrarlo pesadamente. Seguidamente lo hizo con el izquierdo, un corto paso lleno de temblor. Iría despacio, pero seguro.
Por lo que calculaba, le había costado una media hora arrastrarse así hasta el pasillo. Miraba a su alrededor la numeración de las puertas. Respiraba fatigado por la boca, pero todo eso tendría pronto su recompensa. La puerta que estaba a su lado era la seiscientos nueve. Con seguridad sabía que le faltaba una–. Vamos, sólo una más –se dijo a sí mismo en un tono casi inaudible.
Se detuvo un poco para descansar. Desde que despertó, lo único en lo que pensaba era en que le hubiese gustado ver a Sasuke una vez más. Suficiente descanso. Volvió a caminar un poco más y bingo. Ya estaba en el marco de la puerta. Al igual que su habitación, la puerta estaba abierta por suerte. Suponía que las otras estaban cerradas porque había familiares dentro. Las noches que Sakura se quedó con él, cerró la puerta para no ser molestados.
Giró como pudo el marco de la puerta y ahí se encontró con el joven que le quitaba el sueño–. Sasuke. –no pudo evitar sentir que los ojos se le nublaban por las lágrimas.
Al igual que su habitación, la cama estaba puesta horizontalmente, con el cabezal en el lado derecho de la habitación, frente a la puerta. Una mesita de madera estaba a la izquierda de la cama, puesto de forma vertical con un florero vacio. La enorme ventana estaba al final de la habitación, enfrente de la puerta también y a la derecha de la cama. Una silla de madera estaba pegada a esa misma pared. Como en su habitación, tras la cama y en la ventana había cortinas blancas y al igual que cuando despertó, había mucha maquinaria también. Frente a la cama había otra puerta que conducía a un cuarto de baño pequeño, para que el paciente pudiese asearse.
Se separó de la pared y arrastrando los pies, caminó lentamente hacia la cama–. Sasuke. –pronunció en un hilo de voz. Era más difícil poder caminar suelto sin apoyarse en ningún lado. Sentía que flaquearía en cualquier momento. La silla estaba al lado de la cama, pero por el lado derecho del pelinegro, así que tenía que conseguir llegar hasta ella. Apoyó sus manos temblorosas sobre la cama o eso intentó, porque su cuerpo más bien se dejó caer sobre ella. Separó su pierna izquierda de la derecha, moviéndola hacia la izquierda. Tenía que andar de lado y tampoco era nada fácil. Miraba hacia el frente, viendo al pelinegro. Casi estaba. Fue sólo cuestión de tiempo cuando por fin pudo dejarse caer en la silla, que por suerte estaba casi pegada a la cama.
Despegó su espalda del respaldo de la silla y agarró la mano del pelinegro entre lágrimas. Uchiha tenía los ojos vendados, al igual que parte del codo derecho y parte del antebrazo. Estaba bastante más delgado, seguramente a consecuencia del suero, ya que era lo único que le mantenía con vida. Sentía sus lágrimas calientes bajar por sus mejillas y escuchaba sus propios sollozos que intentaba silenciar.
No quería ver así al chico del que estaba enamorado. Él le había sacado de esa realidad, ¿pero qué podía hacer él por el pelinegro? No podía dejarle así, era evidente que después de todo le seguía amando. Si seguía pasando el tiempo Uchiha se quedaría solo en huesos y moriría a causa de eso. Poco a poco intentó levantar esa mano blanquecina a la vez que agachó la cabeza y depositó un suave beso en ella–. Encontraré la manera de traerte de vuelta. Te lo prometo. –levantó la cabeza y le miró. No iba a abandonarlo, eso lo tenía muy claro.
&SasuNaru&
Miraba a su alrededor. Todo estaba rodeado por una espesa niebla y estaba oscuro, como si fuese de noche. No escuchaba ningún ruido a su alrededor. Miró hacia sus pies y dio un paso con el pie izquierdo. Podía caminar con normalidad–. ¡¿Hola?! –Volvió a levantar la vista– ¡¿Hay alguien ahí?! – por más que lo intentaba, no podía ver algo más que la niebla espesa rodeándole. Afinó el oído. Por un segundo, le había parecido escuchar un ruido. Eran como una especie de golpes, pero a la vez no. Él lo había escuchado antes, pero ahora no conseguía identificar bien ese sonido. Lo que estaba claro es que fuese lo que fuese, se estaba acercando más a él. Miró a la izquierda y a la derecha. Por ahí no era, lo que sea venía de frente. Enarcó una ceja al poner más atención en el sonido– ¿Pasos?
Sintió cómo le tocaron el hombro derecho y se asustó tremendamente sin poder evitar mirar hacia esa dirección. Abrió los ojos sobresaltado. Un hombre que vestía de enfermero estaba frente a él con su mano derecha puesta sobre su hombro izquierdo. Sus ojos eran negros y tenía una cicatriz en el ojo izquierdo. El cabello era grisáceo. –¿Qué haces aquí? Estás no son horas de visitas –le hizo ver, cruzándose ahora de brazos, esperando una buena explicación por parte del rubio.
¿Cuándo se había quedado dormido? Eso ahora no importaba, lo más importante era que había sido descubierto–. Es mi amigo. –habló tan fuerte como pudo, pero la verdad es que parecía un susurro.
Miró al que estaba en coma y volvió a mirar al rubio–. Estás no son horas. –le hizo ver–. Eres un paciente, así que necesitas descansar. Regresa a tu habitación.
Enarcó la ceja y despegó la espalda del respaldo de la silla y con sus manos, agarró la de Sasuke–. ¿Qué? –Desvió la mirada del mayor para ponerla sobre Uchiha–. No. Aquí estoy bien. –le había costado una eternidad poder estar junto al otro, ahora no se iría así sin más.
Descruzó los brazos y frunció el ceño–. Oye, sal de aquí ahora. –se acercó hasta el rubio y le soltó del agarre que tenía. Vio al otro negar con la cabeza–. Será por las malas –agregó y cogiéndole de ambos brazos, lo levantó en peso–. Si no quieres que llame a los guardias de seguridad te sugiero que colabores. –le advirtió–. Y no tengo mucha paciencia. Camina delante de mí –le soltó para que pudiera hacerlo solo.
Naruto miró al hombre. Estaba seguro de que no cambiaría de parecer. Miró a Sasuke y no lo pudo evitar. No lo quería dejar solo. Se agachó con dificultad, pero con la rapidez que le permitía su cuerpo para intentar de nuevo coger la mano blanquecina, pero al otro se le acabó la paciencia. Sintió que su cuerpo se había volcado y había perdido su objetivo. Miró hacia su izquierda y vio que el otro le había cogido en brazos–. No. Suélteme. –le pidió, frunciendo el ceño.
El mayor dio un par de pasos–. Ni lo sueñes, tú también eres un paciente, y por lo que veo bastante grave, ya que pesas tan poco. ¿Te puedes si quiera mover bien? –se dio la vuelta, preparado para encaminarse hacia la puerta.
–No. Sasuke –estiró su mano para intentar llegar a él. Como vio que no lo conseguiría, procedió a golpear el pecho izquierdo del que le tenía atrapado–. Por favor. Por favor. –pidió desesperado.
–De noche se duerme, de día se visita –le hizo ver. Escuchó al otro emitir un ruido de impotencia desde la garganta. Uno lleno de rabia, pero él no se detendría, alejaría de allí a ese rubio, costase lo que costase.
Caminó por el pasillo hasta llevar al rubio a su habitación y dejarlo sobre la cama–. Si tan importante es tu amigo para ti, te recomiendo que te recuperes rápido. Estás muy débil. –sonrió al ver la cara de enfado del rubio–. Puede que desde este momento me haya convertido en tu archienemigo, pero créeme, tan pronto como estés fuerte, podrás visitar a tu amigo tantas veces como quieras y nadie podrá impedírtelo, porque no habrá que cuidar de ti. –Veía la cara de disgusto del otro y a la vez de impotencia–. ¿Puedo confiar en que dormirás? ¿O tengo que dejar mis quehaceres y montar guardia toda la noche?
Dejó escapar un suspiro por la nariz y desvió su cabeza hacia el lado contrario para no verle la cara. Cerró los ojos, indicándole la respuesta.
–Buen chico. No quiero ver empeorar a ningún paciente. Espero que lo sepas comprender. –salió de la habitación y apagó la luz, cerrando la puerta al salir.
El rubio abrió los ojos sintiéndose decepcionado. Le había costado tanto llegar hasta allí, para que luego un enfermero lo sacase a la fuerza y encima llevaba razón. Estaba tan débil que ni siquiera pudo golpearle en condiciones para escapar. Se sentía tremendamente patético. Ni siquiera se sentía con fuerzas para volverlo a intentar de nuevo, no al menos esta noche. Ahora que no tenía un motivo para moverse, su cuerpo parecía pesar una tonelada y eso le estaba produciendo sueño. Seguramente había hecho mucho más esfuerzo del que estaba preparado para hacer. Ahora sabía con certeza cómo se había dormido sin darse cuenta antes y por el pestañeo continuo de sus ojos, estaba seguro de que no tardaría mucho en quedarse de nuevo dormido.
&SasuNaru&
Al día siguiente…
Kabuto entró bastante rápido a la habitación. Su ceño estaba fruncido y todo parecía indicar que le caería una buena reprimenda a Uzumaki.
–Naruto –en cuanto el rubio le miró, no perdió el tiempo–. ¿Tienes algo que contarme? –al ver al otro negar, decidió continuar–. El enfermero me ha contado lo que sucedió anoche. ¿Cómo se te ocurre hacer semejante cosa?
–No quiero dejarle solo. Es mi amigo.
–Esa no es la manera –le regañó–. ¿Te caíste? –Al ver al otro negar con la cabeza, decidió continuar–. ¿Sabes que hubiese pasado si te hubieses caído una sola vez? –Al ver la cara de confusión que reflejaba el rubio, procedió a darle la explicación–. Tus piernas podrían haberse partido. Tus huesos en este momento tienen la misma firmeza que la de un bebé de seis meses cuando intenta ponerse en pie. La diferencia es que ellos se sostienen durante unos segundos en los brazos de sus padres. Tú no serías más que un peso muerto que cae al suelo. Y no sólo eso. Tu brazo que intenta recuperarse tras haber estado en reposo, podría haber tenido el mismo destino. ¿Te das cuenta de lo peligroso que es eso?
Guardó silencio unos segundos. Ahora se sentía culpable–. No lo sabía –comentó.
–Te podías haber quedado en una silla de ruedas de por vida o con muletas. Cuando el hueso está tan débil, si se rompe no hay manera de arreglarlo de nuevo. –le explicó.
Naruto agachó la cabeza. Nunca había pensado en esas posibilidades. Lo único en lo que había pensado que era importante para él era su primer amor y dejó lo demás de lado–. Lo siento –se disculpó. Ahora entendía porque el enfermero había sido tan borde. Seguramente al verle tan delgado y débil, sin poder apenas hablar, dedujo que había llegado hasta allí él mismo sin ayuda de nadie y pensó en lo peligroso que había sido.
–Si lo entiendes, no lo vuelvas a hacer. –se sentó en la cama, viendo que el joven levantaba la cabeza para mirarle con cara entristecida–. Nadie dice que no lo visites, pero al menos recupérate un poco. Si te sientes muy triste por él, de vez en cuando alguna enfermera puede llevarte hasta allí en silla de ruedas.
Todo eso estaba ocurriendo porque él estaba muy débil. Si estuviese fuerte nadie podría impedirle nada. No volvería a ser regañado por nadie más. Con determinación, miró a su médico–. Quiero hacer la rehabilitación.
–Todavía es pronto, pero la harás. –le aseguró, iba a levantarse, pero el rubio le agarró el brazo como pudo y eso le hizo detenerse y mirarle.
–No lo entiende. Él es muy importante para mí. Sin él no soy nada. Por favor, haré todo lo que me pida. –le soltó el brazo, indicándole con esas palabras que no podía esperar más y que quería hacerla cuanto antes.
En sus ojos veía reflejada la determinación y la desesperación. Ese rubio no se rendiría tan fácil a pesar de estar tan débil. Sonrió al comprender que su amigo debía de ser alguien especial para él–. Es como tu hermano, ¿no? –Al ver al otro asentir, se puso de pie–. Hablaré con el rehabilitador para que te incorpore lo más rápido posible. Pero a cambio quiero que me prometas unas cuantas cosas –al ver la mirada atenta del joven, dijo las condiciones–. Comerás todo lo del plato. Reposarás más la voz y beberás bastante líquido. Nada de repetir lo de esta noche. Esas horas son para dormir y tu cuerpo necesita descansar mucho, aunque no te lo parezca.
Levantó el pulgar hacia arriba, indicando que le haría caso, mostrando una sonrisa.
–Bien. Es una promesa. Hasta luego –le despidió mientras salía de la habitación, viendo que el rubio hizo lo mismo, pero con la mano.
&SasuNaru&
Un tiempo después…
Entró a la habitación de Uchiha con una muleta en el brazo izquierdo y la mano derecha vendada en cabestrillo. Sus pasos eran algo más seguros. Había ganado más peso y fuerza en el brazo. Según el médico iba muy bien en la rehabilitación. Eran las dos de la mañana. Había hecho un trato con el médico desde aquella vez que fue pillado y lo cumplía a medias. Tras la hora de la comida y la rehabilitación, tenía permitido ver a Sasuke una hora y después una enfermera iba a buscarle para cerciorarse de que cumplía con lo pactado. Kabuto como médico que era, tenía que intentar que Naruto se recuperase del accidente siguiendo ciertas pautas y entre ellas estaba el reposo y desde que se enteró de que su amigo estaba a diez habitaciones de él no era tan fácil conseguir eso. El rubio se escapaba por eso todas las noches para estar con el que dormía profundamente más tiempo, pero al contrario que la primera vez, sólo estaba una hora. No quería echarlo de nuevo todo a perder.
Tomó asiento en la silla, soltando la muleta a su lado. Cogió la mano de Sasuke con la única mano que lo podía hacer–. Ya estoy aquí otra vez. –Miró al joven–. Ya han pasado dos meses desde que desperté. Estaría bien que pudieses hacer lo mismo. –Miraba la cara delgada y pálida del chico–. Sasuke, no es justo –levantó la mano que tenía agarrada la del otro joven y la besó, dejándola apoyada en su mejilla izquierda–. Quiero volver a verte sonreír –recapacitó en que eso no lo hacía mucho–. Aunque te metas conmigo no me importará, pero despierta. –Cerró los ojos con fuerza–. Te quiero. Sé que no es suficiente para ti, pero si no lo haces por mí, hazlo por tu hermano. –Abrió los ojos de nuevo y enfocó a Uchiha–. No sé cómo lo hiciste para saltar a mi mundo de fantasía, pero quiero hacer lo mismo. ¿Qué es necesario? ¿Volver a estar en coma? Si pierdo de nuevo el conocimiento, ¿eso servirá? Llevo dos meses preguntándomelo y por más que lo pienso no encuentro la respuesta. –Decía angustiado–. Esto me está matando. –reconoció–. Si esto iba a ser así, hubiese preferido seguir en el otro mundo, al menos allí podía verte. –dejó la mano de Uchiha en su lugar para no tenerla en alto tanto tiempo, aunque no por ello la soltó. Se puso de pie y se sentó en la cama, poniendo la mano blanquecina sobre su pierna derecha. Acortó la distancia entre el que dormía y él y le depositó un suave beso en los labios. Apoyó su frente junto a la del pelinegro, cerrando los ojos con pesar–. Quiero traerte de vuelta, pero no sé cómo. Ayúdame a hacerlo, ¿vale? –abrazó al joven como pudo, procurando no dejarse caer de peso para no aplastarle.
&SasuNaru&
El pelinegro estaba sentado en un banco. Los ojos negros miraban hacia el suelo. Escuchaba cada palabra que decía el rubio y sonrió por ello. Fue en ese momento cuando sintió un calorcillo agradable en sus labios, así que por inercia, llevó su mano derecha hacia ellos y los acarició suavemente.
–Yo también te echo de menos. –miró afligido hacia arriba, aunque sólo podía ver oscuridad y cerró los ojos con pesar. Nunca más volvería a despertar, así lo había decidido.
&SasuNaru&
De nuevo caminaba entre la niebla y la oscuridad. Por más que avanzaba, no llegaba a ningún lugar en concreto. Sabía que estaba soñando ya que no tenía el brazo vendado y no le hacía falta ninguna muleta para apoyarse. Tampoco era la primera vez que soñaba con algo así. Por más que preguntaba si había alguien allí, nadie contestaba. No tenía referencia de dónde estaba, si era algún lugar conocido o desconocido. No tenía tiempo de estar allí, tenía que encontrar la forma de poder ver a Sasuke antes de que fuese demasiado tarde para el pelinegro.
Miró hacia su izquierda y se detuvo en sus pasos. Allí parecía haber menos niebla, caminaría por allí. Cambiando su rumbo, siguió avanzando hasta que le pareció ver algo.
–¿Qué es eso? –preguntó, al ver un gran rectángulo poco visible en medio de la nada.
Todavía estaba lejos. Se acercaría más. Corrió hasta allí y pudo ver que se trataba de una puerta de color blanco con un pomo dorado. Miró a su alrededor para ver si había alguien, pero estaba solo. Aquello era extraño. La puerta estaba suspendida en el aire, frente a él. Rodeó la puerta y vio que efectivamente no tenía truco. Se puso de nuevo entonces frente a ella. ¿Pero cuál era el frente exactamente? Porque de haber venido por la otra dirección, esa sería la parte de atrás.
Bueno, eso ahora daba igual. Se preguntaba qué hacía allí y lo más importante. Si aquello conducía a algún lado o era una puerta falsa. Con curiosidad, pero con cautela, llevó su mano derecha hasta el pomo de la puerta y la abrió suavemente.
Al ver el paisaje que se presentaba frente a él, cruzó la puerta. Sus ojos miraron con atención a su alrededor, dando unos pasos hacia delante. El sendero por el que caminaba era de tierra. Los árboles estaban a su alrededor, había bancos para sentarse a lo largo del sendero, al igual que unas farolas que intentaban iluminar el lugar. Un poco apartados, en el lado izquierdo y rodeado por unas vallas, estaban los columpios. La niebla a diferencia de antes, le llegaba hasta las rodillas, pero era más visible. Se detuvo en sus pasos y miró de nuevo a su alrededor. Estaba en un parque. Y no en un parque cualquiera, ese parque en concreto lo conocía muy bien.
–¿Qué hago aquí? –se preguntó a sí mismo.
Era de noche o eso parecía, pero no podía ver ninguna estrella, luna o nube que indicara eso. Simplemente el cielo estaba oscuro. No por ello dejó de caminar, sintiéndose desconcertado. Seguía caminando por el sendero, cuando le pareció ver la silueta de tres personas a lo lejos. Una sentada en un banco, que observaba a las otras dos que estaban una frente a otra, en el recinto de los columpios. Escuchaba hablar, aunque debido a las distancias no lograba saber que conversaban. Miraba hacia esos dos enarcando una ceja. ¿De qué hablarían?
Mientras se lo preguntaba, fue el momento en el que pudo ver a un chico rubio, de piel morena con tres marcas en cada mejilla…Un momento ¡ese era él! ¡¿Qué hacía él en dos sitios a la vez?! Se detuvo en sus pasos, contemplando desde la distancia la escena. Quedó más sorprendido al ver que la persona que estaba con su otro yo, le daba la espalda a aquel y podía verle ahora de frente. Se sorprendió al ver que no era otro que Sasuke. Ambos vestían el uniforme del colegio al que asistían.
Abrió los ojos sorprendido al ver aquella escena. Podía reconocerla. Ese fue su primer rechazo por parte del pelinegro cuando se le declaró. ¿Pero por qué pasaba eso? Miró entonces hacia aquella figura que estaba sentada en el banco y la vio moverse para ponerse en pie con las manos en los bolsillos. Decidió acercarse más, ya que no podía verle bien, pero una cosa era clara. Podía ver cómo se acercaba hasta el otro Naruto y le tocaba la mejilla derecha, quitándole una lágrima. Tan pronto como la figura pasó por debajo de una farola, lo reconoció de inmediato.
Si uno se acababa de marchar, ¿eso significaba que ahí estaba el autentico?– ¿Sasuke? –preguntó, a la vez que sentía que su corazón iba a cien por hora.
El nombrado se dio la vuelta, no dando crédito a lo que veían sus ojos–. ¿Naruto? –salió de nuevo al sendero, para ver que aquello no era mentira.
Sonrió y echó a correr hacia él–. ¡Sasuke!
–¿Qué haces aquí? No deberías estar aquí –le regañó, aunque se alegraba de poder verle una sola vez más.
–He despertado y ahora he venido a por ti–. Agarró la mano blanquecina tan pronto lo tuvo cerca y tiró de ella–. Vamos, tienes que despertar –le dijo sonriente, pero de inmediato el otro se soltó del agarre.
–No. Tengo que quedarme aquí. ¿Cómo has encontrado la puerta? –se maldijo al pensar que él había tenido la culpa de ser encontrado–. Bueno da igual, no regresaré.
Se cruzó de brazos indignado–. Pues entonces yo tampoco.
–Esto no es un juego. –le agarró del brazo. Si era necesario lo llevaría hasta la puerta para que se marchase cuanto antes.
–Ya lo sé. –ahora fue él quien se soltó–. Me ha costado mucho llegar hasta aquí, es más, ni siquiera entiendo cómo lo he hecho, pero ahora que he llegado hasta ti, no me pienso rendir contigo. Lo tengo muy claro. O te llevo de vuelta conmigo o me quedo contigo.
–No puedes hacer eso. –desvió la mirada al ver la determinación del rubio–. No quiero despertar.
–¿Por qué no?
–¡Porque este es mi castigo! ¿Vale? –se dio la vuelta y se sentó de nuevo en el banco, bajo la atenta mirada de Uzumaki, quien se puso frente a él a sólo unos pasos de distancia, para observarle confundido.
–Explícate.
–Me quedaré en coma te guste o no, Naruto –le contestó mirando al suelo.
–¿Qué? –no daba crédito a lo que escuchaba.
–Estando yo aquí no volverás a correr peligro.
Al escuchar aquellas palabras Uzumaki lo comprendió–. Te sientes culpable por lo del accidente –supo que había dado en el blanco al ver la cara de dolor reflejada en Uchiha–. No fue tu culpa.
–Jeh. Por favor. Casi mueres por mi culpa. Eso es algo imperdonable. –ni siquiera era capaz de mirarle a la cara, sabiendo el daño que le había causado siempre.
–Ibas muy deprisa, sí –reconoció–, pero… –fue interrumpido.
–Me pediste una y otra vez que fuese más despacio, pero no te escuché.
Si no iba a ser capaz de convencer así a Uchiha le haría ver las cosas de otra forma–. De acuerdo. Si tan culpable te sientes de casi matarme, ¿por qué fuiste a por mí?
Uchiha silenció unos segundos antes de responder a aquello–. Al principio no fue intencional. Cuando estuve un tiempo aquí, encontré una puerta. Sentí curiosidad así que la abrí y pude ver que al otro lado estaba la ciudad. Pensé en echarle un vistazo y fui a los sitios a los que solía ir. Mi casa, el instituto… fue ahí donde te vi. Todo parecía muy real, como antes del accidente. Te seguí hasta tu casa y ahí comprendí que ese mundo no era real.
Cayó en la cuenta del porqué lo decía–. Mis padres. –se sentó a su lado izquierdo.
Asintió–. Fue ahí cuando lo comprendí. Incluso la gente que nunca conociste estaba contigo –le dijo, haciendo referencia a lo de sus padres–. Amigos, familiares, todos excepto yo. No fue hasta que no vi la tumba que me di cuenta. Tus sentimientos por mi estaban ahí enterrados, en lo más profundo de esa tierra. O bien tu subconsciente o tu corazón, querían olvidarme a toda costa. El causante de tu sufrimiento ya no estaba contigo y por primera vez te veía feliz de verdad.
Naruto recordó que justo unos momentos antes del accidente deseó no haber conocido a Uchiha y seguramente fue ese el momento en el que enterró sus sentimientos por él. Pero al parecer inconscientemente no podía olvidarle y depositaba por eso las flores en esa lápida sin nombre, todos los días sin falta.
–La primera vez que chocamos en la cafetería, confirmé que realmente no me recordabas, pero…
–¿Pero? –le animó a seguir.
–Aquello no era real.–hizo referencia al mundo en el que se encontraba–. Dudé mucho en si aquello realmente te haría feliz o no, pero no podía olvidarme del hecho de que en realidad estabas en coma.
Uchiha había estado todo este tiempo vigilándole y preocupándose por él desde las sombras– ¿Por qué no me lo dijiste antes?
Recordó que se lo comentó antes de desaparecer por completo la última vez que se vieron, pero esta vez se lo aclararía más–. Porque no funciona así. Yo puedo mandar sobre mi propia ilusión, pero no sobre la tuya. Únicamente tú eras la persona que podía salir si lo deseaba, yo sólo podía darte las pistas, nada más. Además, ¿realmente querías volver a la realidad? ¿Y si te estaba privando de ser feliz? Ya te había arrebatado eso antes, no quería hacerlo de nuevo.
Cayó en la cuenta de cómo sin saberlo, todo había coincidido con sus deseos. Su madre no vio a Sasuke aquella vez porque él así lo había deseado. La vez que deseó no ver más al pelinegro, este desapareció en un parpadeo frente a él y cuando deseó volver a verle, lo volvió a ver. Es cierto, era un mundo que se movía sobre los propios deseos de su amo, a su voluntad. Aunque hubo una vez que no fue así–. La vez que desapareciste en la biblioteca… –ahí él iba a encararlo, no deseaba que desapareciese y sin embargo lo hizo.
–Cuesta mucho mantenerte en otra ilusión que no sea la tuya. Es inestable. Y cuanto mayor es el tiempo, mayor es el riesgo de ir desapareciendo. Es como si ese mundo que no te pertenece intentase echarte a patadas.
–Entonces lo de que se me acababa el tiempo, ¿era por eso?
–Yo no tenía muchas oportunidades para intentar ayudarte y cuanto más te quedas en este lugar, más difícil es luego poder marcharte. Llega un momento en que intentas abrir la puerta y ya no se puede.
–Sasuke –le agarró la mano, y esta vez no fue rechazada.
–Es mi culpa que hayas llegado hasta aquí. –ambos pudieron escuchar la voz de una mujer que parecía retumbar en ese espacio.
–Buenos días Sasuke, vamos a tomarte la temperatura.
–Fue así como me enteré de que los dos estábamos en coma –le informó, por si se lo preguntaba–. Aquí puedo escuchar todo lo que se dice. Escuché tus palabras y sentí el calor de tus labios en los míos –se sonrojó levemente–. Inconscientemente, te he dejado entrar, por eso has podido encontrar la puerta.
Pero ese no había sido el único beso. Miró al pelinegro y recordó el beso de despedida que se dieron antes de que este desapareciese–. Sasuke, ¿sientes algo por mí? –si había conseguido entrar porque Sasuke así lo quiso, eso significaba algo, ¿no?
–Eso da igual. –contestó y miró hacia delante para ver de nuevo la misma escena en la que rechazaba al rubio–. Quizá si mi respuesta hubiese sido otra, esto no estaría pasando. Pero esa vez aunque lo desconocía, ya sentía algo.
Naruto que también había mirado hacia el mismo lugar que el pelinegro, enarcó una ceja y volvió a mirarle– ¿Entonces porque me rechazaste la segunda vez? –le preguntó, ya que aquello parecía no tener mucho sentido.
–Porque mi estúpido orgullo y mis celos siempre se anteponen a mí y eso no lo puedo controlar. El día del accidente no pude ni siquiera imaginarte al lado de otro que no fuese yo y me salí de mis cabales y como consecuencia algo tan preciado para mí, casi lo pierdo. Cuando dije la frase a mí que me importa, no me refería al hecho de que no me importaban tus sentimientos, sino al hecho de que no me importaba lo que pensara Gaara de mí. –negó con la cabeza. Aquello ya daba igual, después de todo, el daño ya estaba hecho–. Este amor es destructivo, no es sano. Gaara te haría mucho más feliz que yo y cuando lo pienso, la sangre en mi interior hierve de envidia.
Al escuchar aquello no pudo evitar sentirse feliz. Le estaba diciendo a su manera que él también le quería–. Pues salgamos juntos –le propuso sonriente.
–Yo, no sé. –Negó con la cabeza–. No es tan fácil.
Se puso de pie y frunció el ceño frente a él– ¿Sabes lo que veo yo? Un cobarde. –al decir aquello, vio como Uchiha le miró–. Para ti es más fácil culparte de algo que pudo haber sucedido que disfrutar de lo que pueda suceder. ¿Realmente te sientes culpable de lo que pasó en el accidente? De acuerdo. Eres el único culpable, ¿y sabes qué? Debería odiarte por hacerme tanto daño. Quedarse aquí sería lo más fácil para ti. Yo quiero realmente castigarte por todo. Así que vas a compensarme por ello cada día de tu vida. –se agachó y abrazó al pelinegro–. Y más te vale pagármelo con creces.
Cerró los ojos con fuerza y correspondió el abrazo del otro–. Perdóname.
–Idiota, salgamos de aquí –le prepuso sintiendo los ojos humedecerse.
Sonrió–. Sí. –Una luz cegadora bajó hasta ellos, disipando tanto la oscuridad como la niebla, como si de un soplo en el ojo se tratase. El pelinegro abrió los ojos y reforzó su abrazo con el rubio. Por fin podía abrazarlo de verdad–. Es muy cálida –hizo referencia a la luz. Se vio en la obligación de volverlos a cerrar si no quería quedarse ciego.
&SasuNaru&
Abrió los ojos azules sobresaltado. Estaba solo y entraba la luz de la ventana en la habitación. Era un día soleado. Sin perder tiempo, se incorporó en la cama y cogió su muleta. No tardó en caminar a paso ligero, para salir cuanto antes de su habitación.
Sakura abrió la puerta del cuarto de baño y se sorprendió al no encontrar a Uzumaki en la habitación. Le había dejado durmiendo y ahora salía y no estaba–. ¿Pero dónde? –no podía estar muy lejos y estaba segura de que sabía dónde encontrarle. Después de todo siempre que no estaba en su habitación, lo encontraba en la de Sasuke.
Uzumaki entró directamente a la habitación y se sentó en la silla.
–Sasuke –le llamó. Como tenía los ojos vendados era muy difícil ver si realmente había despertado o no. Soltó la muleta y agarró con esa mano la mano blanquecina–. Dime algo. Por favor –le pidió. Pero recordó que en caso de despertar, ni él mismo pudo apenas emitir un sonido o moverse. Fue en ese momento en el que lo notó. Algo se había movido en su mano, puso atención y comprobó que el dedo índice intentaba moverse. Miró rápidamente con una sonrisa hacia su cara y le pudo ver mover los labios.
No pudo evitar que las lágrimas se acumulasen en sus ojos y el nudo que había estado aguantándose en la garganta, salió en ese momento, emitiendo un sonido ronco a la vez que sus lágrimas resbalaban por sus mejillas–. Gracias –le dijo porque había decidido despertar. Procedió a agarrarle con más fuerza la mano. En ese momento entró Sakura y al ver al rubio llorar, se alarmó. Uzumaki no tardó en darse cuenta de la presencia de la chica de cabellos rosas–. ¡Sakura, avisa al médico! ¡Sasuke ha despertado! –le avisó con alegría.
La chica dejó escapar una gran sonrisa y salió corriendo como el otro había indicado.
–Tranquilo, pronto vendrán a verte y te harán pruebas. Es normal que no puedes moverte o hablar. –Besó la mano con rapidez–. Tranquilo, te pondrás bien pronto. –decía al tiempo que entraba el médico en la habitación.
&SasuNaru&
Había pasado una semana desde que despertara y todavía se sentía débil. Uchiha seguía con los ojos vendados. Uzumaki lo observaba en silencio. El médico les explicó que en el accidente los ojos del pelinegro habían resultado dañados, al clavarse algunos cristales en los párpados. Sus pupilas estaban bastantes sensibles a la luz y para evitar un mal mayor, los tenían vendados para evitar que los abriese. Aunque no era algo definitivo, con el tiempo sus heridas internas irían curando poco a poco y volverían casi a la normalidad.
Al estar unos días bebiendo algo de líquido, estaba mejor de la garganta, aunque como Uzumaki al principio, sólo podía susurrar.
–¿Te duele? –le preguntó a Uchiha, refiriéndose a los ojos.
–Un poco. Cada día lo hace menos. ¿Y tu brazo?
Miró su brazo vendado–. Va muy bien. Sólo un mes más y me quitarán esto. Y en unas semanas no me hará falta la muleta.
Sonrió–. Esa es una estupenda noticia. –borró su sonrisa y eso no pasó desapercibido para el rubio, ya que no paraba de observarle.
–¿Qué pasa?
–Ahora mismo todo es tan oscuro como en mi mundo. –dijo, haciendo referencia al otro mundo.
–Tranquilo, yo seré tu luz siempre. Superaremos todos los problemas juntos. –le dijo, poniéndole la mano izquierda sobre su hombro, mostrándole una sonrisa–. Te recuperarás. Nos recuperaremos y seremos más fuertes. –le contestó, refiriéndose no sólo a físicamente, sino a emocionalmente.
Haruno observaba la escena en silencio, apoyada en el marco de la puerta. Se alegraba de ver a Naruto tan feliz, ya que desde que despertó, no parecía el mismo de siempre. No podía escuchar lo que hablaban, pero bastaba con ver la cara de felicidad de ambos. Se apartó con una sonrisa de la puerta y comenzó a caminar por el pasillo. Seguramente ese sería el gran comienzo de una nueva historia.
–¿Siempre estarás ahí para mí?
–Siempre –refirió, acercándose hasta él para darle un beso en los labios, el cual Uchiha recibió gustoso. Sonrió ampliamente–. Superaremos esto juntos.
El pelinegro, levantó su mano derecha, esperando a que el rubio se la agarrase y no tardó en hacerlo–. Siempre juntos –confirmó con una sonrisa.
&SasuNaru&
&Fin&
Pues este es el final. Hasta aquí a llegado mi imaginación. Perdón por los fallitos que siempre se me escapa alguno. Por cierto, por si alguien se lo pregunta, Tsunade y Kakashi han sido los enfermeros, sólo los describí y no dije sus nombres porque pensé que sería suficiente, pero por si las moscas. Bueno, al final estos dos se quedan juntitos tras superar las cosas. Espero que os haya gustado de principio a fin. Si os ha quedado alguna duda podéis preguntarme lo que queráis que yo os responderé encantada. Esto ha sido todo. Un placer haber participado en la edad de oro junto a otras buenas escritoras para el cumple de Sasuke.
Gracias por sus reviews a:
Kumikoson4: Bueno, como has podido ver, aquí se han resuelto todos los misterios que quedaban sin resolver. Uchiha siempre quiso la felicidad del rubio, aunque tampoco soportaba tener la distancia de él. Se debatió bastante en ese aspecto, si el rubio sería más feliz en el otro mundo que en la realidad, pero finalmente porque lo amaba, decidió que lo mejor era que el siguiese 'vivo'.
Goten Trunks5: Creo que te habrás llevado una sorpresa en este capi al ver que el pelinegro no estaba muerto. Ahora sabes también porqué rechazó dos veces a Naruto. Creía que no le haría feliz y anteponía su orgullo al amor. Pero creo que tras tantos obstáculos y ver que por su causa casi pierde al rubio, le hizo ver que lo único que quería era la felicidad de Uzumaki. Estos dos se han dado una oportunidad que no desperdiciarán. Espero que la historia te haya gustado de principio a fin.
Ambu780: Bueno, pues este ha sido el último capi ya. Como has podido ver, Naruto no era el único que estaba en ese estado, es por lo que el pelinegro podía verlo y hablar con él, pero con ciertos límites. Gracias a esa conexión, pudieron ayudarse uno al otro y demostrarse así que los dos se querían. Aunque el hecho de que el pelinegro quiso protegerlo con su cuerpo durante el accidente ya fue un gran acto de amor hacia el rubio.
Amante–animei: Pues este es ya el último capi. Puede que te haya resultado corta la historia, pero pienso que extenderla más hubiese sido un error. Los dos de ahora en adelante enfrentarán las cosas juntos y saldrán adelante.
ReiraUchihaUsui: Ahora sí, espero que todas las dudas ya te desaparezcan y no te haya creado nuevas sin quererlo XD. Este ha sido el final, creo que nadie se esperaba que fuese el último capi, pero igualmente espero que te haya gustado.
Darkela: Puessí, al principio todo parece que el rubio tiene una vida normal como todo el mundo, la vida le va bien y las cosas le marchan bien, hasta que poco a poco se va viendo que no es así. Tenía dos formas posibles para empezar el fic, pero esta me pareció la más fácil para hacer entender a la gente lo que estaba pasando.
Bakaa–chan: Tranquila, no me importa que te extiendas, al contrario. Me hace muy feliz, porque así me ayudas a saber cómo te sentiste al leer la historia. Si es cierto, todo ha sido triste. Naruto se había refugiado en un mundo falso en el que todo era felicidad y no sufriría ningún daño, pero finalmente por Sasuke decidió salir. Al final todo ha terminado bien, aunque tendrán que recuperarse juntos por lo del accidente.
Rikame: Me alegra que te haya gustado tantísimo la historia y eso que me has dicho es muy bonito de tu parte. Que mi historia te incite a seguir leyendo otros fics de esta pareja es un honor n.n. Y por lo demás tenías razón, tú guardabas tus esperanzas de final feliz y aquí lo tienes. Los dos despiertan del coma y se quedan juntos, tras tantos obstáculos por así decirlo. ¿Era el final que esperabas?
LumiHarp: Bueno, déjame decirte que nunca había recibido un comentario tan largo como este, así que me hizo inmensamente feliz porque pude ver que realmente te emocionaste con la historia y le buscabas sus posibles ideas. Así que la respuesta a tu review será más larga que la de las demás.
Pues sí, también creo en los fantasmas, de hecho tengo un fic de otro fandom (Beyblade) que va sobre eso, se llama "la otra realidad" y como tú, tengo mis razones para creer en ello, pero nunca me pasó un caso como el que tú has contado.
En este fic cuando Kiba le contó a Naruto la historia de Obito en el mundo imaginario, realmente lo hizo porque Naruto recordaba esa historia contada por Kiba en la cabaña antes del accidente. Entonces inconscientemente creó la oportunidad de que Kiba en el otro mundo se la volviese a contar.
Tienes razón Sasuke se comporta aquí como alguien orgulloso y egoísta (su forma de amar) y ahora se sabe porqué rechazó al rubio a pesar de querer después salvarlo en el accidente. Ahora ya se sabe el misterio de la tumba sin nombre, no es que contuviese el cuerpo de Sasuke, sino que Naruto se había ocupado de enterrar ahí sus sentimientos por el pelinegro, aunque inconscientemente sentía que debía de estar allí. También se sabe cómo hacía para ir hasta el mundo imaginario del rubio. ¿Te esperabas que Uchiha estuviese también en coma? Y tienes razón, suelo tener muchos dedazos y eso que siempre leo por tres veces un capi antes de subirlo, pero siempre se me escapa algo. A veces me centro tanto en leer la historia y en intentar explicarla bien para que se entienda, que termino centrándome en eso y no en las tildes. No sé si el final sea para ti el esperado ya que buscabas otras cosas que se han desarrollado a lo largo de la historia y en cierta forma ha resultado tener un final feliz. ¿Qué me dices? Ah sí, y Gaara no lo volví a sacar XD.
Takaita Hiwatari: Bien, no sé si te esperabas algo por el estilo, pero las dudas que tenías seguro que te han desaparecido, sino ha sido así, siempre me puedes preguntar. Si bueno, lo de que a Naruto le salía todo bien lo puse varias veces para que os dieseis cuenta, pero bueno, creo que para la mayoría fue algo sin importancia y no se dieron cuenta de ese detalle camuflado. Sasuke estaba dispuesto a quedarse en ese mundo como castigo, ¿te hubiese parecido bien?
Gracias también a la gente que me sigue a mi o a mis historias, aunque no se animen a dejar reviews, al menos se que están ahí y eso me pone feliz y me anima a seguir escribiendo. Cuidaros mucho y hasta la próxima historia n.n
