El conde de Alberdeen
Capítulo 1
"Reconociendo el Terreno"
Hola Chicas! espero que estén muy bien, aquí les dejo el primer capitulo de Conde,
les recuerdo que esta historia es clasificación M por lo que tendrá lemmon,
inviten a sus amigas a pasar y las espero en los rws
Abrazos
Tiwii Cullen
Pa
Pasajeros con Destino a Escocia abordar por la puerta número 6
― Bien, ese es mi llamado— suspiré pesadamente.
― ¡Te voy a extrañar tanto!— Vick me pegó a su cuerpo, yo la abracé muy fuerte, era un gesto que esperaba permaneciera por muchos días en mi corazón, ella y el bebé eran muy importantes para mí. James quien era un espectador silencioso me sujetaba el carro con mis maletas, Vick se separó con lágrimas en sus ojos y su novio se acercó
― Te vamos a extrañar Bella— me paso un brazo por los hombros y besó mi frente— cualquier cosa avísanos ¿Si?
― Claro, lo haré
Me despedí de ellos no sin antes darle un beso a Vick nuevamente, agité mi mano y me encaminé hacia la zona de abordaje. Estaba tranquila, algo excitada pero tranquila, James se iría a vivir con Vick en mi ausencia para así ayudarla con todo lo del bebé aunque estaba más que claro que después de que volviera mi futuro sería incierto en el departamento, ellos querían comenzar una vida juntos y yo no sería su impedimento. Cuando ya estaba en el avión comprobé que todo estuviera en su lugar, no había querido ni siquiera comer algo porque mi garganta no pasaba bocado. El despegar fue lento pero seguro cuando ya estábamos en el aire pude respirar tranquila, el único viaje en avión que había hecho duró solo 1 hora y este claramente duraría más por lo que decidí dormir un poco antes de que me entraran más los nervios.
― Le pedimos a todos los pasajeros que abrochen sus cinturones de seguridad, el aterrizaje puede ser un poco brusco por lo que mantenga la calma— un codazo de mi gordo compañero de al lado me despertó de golpe, abroche mi cinturón intentando desperezarme un poco pero el sueño caía como balde sobre mi cuerpo, refregué mis ojos e intente ponerme lo más derecha posible
Como dijo la azafata el aterrizaje fue un poco turbulento, al bajar estaba todo claro, en Escocia estaba amaneciendo por lo que el sol brillaba con mucha energía. Caminé por el aeropuerto de Alberdeen y todo estaba bastante tranquilo, a pesar de ser uno de los principales terminales aéreos del país estaba bastante vacío. Al salir por las puertas de embarques había muchas personas, algunas esperando a otras y también haciéndole promoción a los hoteles que había en la zona, miré por todas partes y no había ninguna que me interesase pero al momento de caminar un cartel que no había sido visto llamó mi atención
― Castle Trail— o mejor llamada "la ruta de los castillos", los Cullen tenían un castillo por lo este hombre tal vez lo conociera, me acerqué raudamente al tipo para poder preguntar
― Buenos días— lo saludé alegre, el hombre me miró extrañado pero me dedico una sonrisa.
― Buenos días señorita ¿Turista?— preguntó
― Si, necesito información sobre los castillos, a decir verdad sobre un castillo que se encuentra en Alberdeen
― ¿Sabe su nombre?
― No— gemí— pero se a qué familia pertenece, ellos se apellidan Cullen— lo que pasó en ese momento fue algo extraño, el hombre abrió sus ojos y su semblante cambio de pálido a casi albino
― ¿Qué quiere ahí señorita?— preguntó con un susurro
― Nada, solo he venido a conocer castillos y ese es el que más me llamó la atención, muero por verlo aunque sea de lejos— comenté
― Yo puedo llevarla— el hombre compuso su reacción—también puedo darle un tour por otros lugares si quiere
― Podría ser pero solo por hoy me apetece ver ese castillo, ¿Me puede llevar ahora mismo?
― Claro— el hombre se encamino por el montón de gente y me pidió que lo siguiera.
Cuando ya estábamos en su auto pagué el costo del tour y rápidamente me llevo por las calles de Alberdeen, sin duda la parte en donde vivían ellos era bastante alejada por en un momento dejamos la Ciudad y solo pude ver montañas y bosques verdes, alguna que otra torre se asomaba por los arboles pero nada de mi interés, al cabo de unos treinta minutos salimos a una planicie completamente verde.
― Wow— susurré— que maravilla
― Señorita bienvenida a los terrenos de los Cullen, desde aquí comienzan sus tierras— el auto se detuvo y baje para poder admirar la vista, era sublime, a mí siempre me había gustado el campo pero esto ya era surrealista, algo maravilloso.
― Súbase, la llevaré a la entrada de la casa pero solo podemos llegar hasta ahí, al señor Cullen le enoja mucho cuando los periodistas o guías turísticos se acercan a su casa, es capaz de todo con tal de proteger su privacidad.
Un escalofrío recorrió mi espina dorsal, "es capaz de todo…", esperemos que lo que pienso no se confirme de inmediato, si él sabía que era casi periodista es capaz de colgarme de un árbol. Mi mente rápidamente comenzó a maquinar una excusa pero me detuve en seco cuando llegamos a la puerta, no era la de entrada pero por entremedio de las rejas se podía ver la maravillosa construcción
― Bien, solo hasta aquí podemos llegar, ahí es donde vive el Conde de Alberdeen y su familia.
― ¿Es casado?
― Era— dijo el señor con pesar— todos quienes vivimos cerca conocemos la historia de esta familia, ha sido marcada por la desgracia.
― Qué pena— susurré pegándome a la reja, quería ver más, quería traspasar estos barrotes
― La mujer del Conde fue asesinada, hay muchos que dicen que fue él pero yo no lo creo, es una persona de buen corazón
― ¿Buen corazón?— punto interesante.
― Si, él contribuye a muchas causas perdidas y ayuda a todos los que puede, yo no lo conozco en persona pero he escuchado de personas que él ayudó de que es prácticamente un santo
― ¿Un santo? ¿Tanto así?— enarque una ceja mirando al hombre
― Si, aunque él es muy callado, jamás habla con nadie, no después de que su esposa muriera se ha convertido en un ser introvertido. Eso es todo lo que le puedo decir
― Interesante— susurre mirando nuevamente el castillo— ¿Conoce a alguien que pueda contarme más historias sobre este castillo?— el hombre pensó un momento
― ¿Tiene donde quedarse?— negué— entonces la llevaré a una pensión que queda muy cerca de aquí, Josephine sabe más de esta familia su abuela fue la cocinera que estuvo a lo largo de toda la historia en la casa, le aseguro que ella sabrá mucho más.
― ¡Gracias! Me despegué de la reja y le di un último vistazo— volveré pronto, nos vemos.
Nos subimos nuevamente al auto y avanzamos un poco más, cuando estábamos fuera de las tierras de los Cullen el auto se volvió a detener, esta vez en una casa de tres pisos de color blanco y rodeada de árboles
― ¡Josephine!— gritó el hombre, de una puerta salió una mujer de cabellos casi blancos y con unos ojos tan cafés como la tierra que pisábamos
― ¡Hola Edgar!— gritó ella en respuesta y se acercó contorneándose— ¿Qué te trae por aquí?
― Ella es una pasajera, su nombre es…
― ¡Isabella!— conteste completando la oración— Isabella Swan, vengo de Florida.
― Hola Isabella, gusto en conocerte.
― La Srta. Isabella no tiene donde quedarse ¿Te queda algún cuarto disponible?
― ¡Claro que sí!, en mi pensión siempre habrá espacio para todos— la mujer se giró— Acompáñenme adentro.
― Gracias— le dije
Al entrar a la casa se notaba de inmediato que era una pensión habían alrededor de 10 personas conversando en grupos apartes pero todas ellas de diferentes nacionalidades y colores de piel, el mío era Café de un color chocolate pero mis ojos eran verdes como las hojas de los árboles, mi piel blanquecina podría pasar desapercibida entre la gente de Escocia pero claramente aquí no.
― Pasa Isabella, se bienvenida
― Bella, solo dígame Bella, mi nombre es largo y tedioso de pronunciar
― Bueno Bella, vamos a buscarte un cuarto
― Yo las dejo, debo seguir trabajando— Edgar se detuvo en el medio del hall y se despidió de nosotras, yo le di un abrazo
― Espero que para la próxima te quedes a tomar un café
― ¡Claro que sí! Nos vemos Srtas.— asintió con la cabeza y salió hacia su auto, eso debía hacer ¡arrendar un auto
― Bueno vamos a ver— subimos al segundo piso y al final del pasillo había una puerta abierta— creo que cuentas con suerte, la mejor pero no la más cara de las habitaciones está libre
Cuando entré pensé estar en un sueño, la habitación era de color blanco y tenía las ventanas más grandes y hermosas que podría haber visto, la cama estaba en el medio y tenía 4 pilares con velos colgados de ellos.
― Wow, que linda— susurre tocando con mis dedos la textura de los velos, mis terminaciones nerviosas reaccionaron mandando un escalofrío generalizado a mi cuerpo
― Sí, es una de las que más me gusta porque tiene mucha luz y además una vista privilegiada al castillo— me acerqué a la ventana y comprobé que era verdad mi habitación tenía en el medio el castillo de los Cullen por lo que lo primero y último que vería sería eso— ¿Qué te trajo a Escocia Bella?— Josephine sacó del closet toallas, sábanas y una cubrecama.
― Hasta el momento ese castillo, leí sobre su historia y me decidí a conocerlo, hace poco terminé la universidad y supe que era tiempo para una aventura.
― ¡Qué bien! ¿Qué estudiaste?— aquí vamos con las mentiras otra vez— Estudie… Turismo y hotelería— me crecería la nariz como a pinocho
― Entonces estas en una cuna de historia y turismo, con razón es que viniste aquí ¿Piensas quedarte mucho tiempo?
― Todo el que sea necesario, puede que hasta busque un trabajo, no lo sé debo reorganizar mi vida.
― Qué bueno entonces tendremos mucho tiempo aquí, espero te sientas como en tu casa
― Muchas gracias— sonreí
― El desayuno, almuerzo y once es Buffet así que puedes bajar en los horarios que desees, la cocina se cierra a las 11 y se abre a las 8 ¿Esta bien?
― Muy bien
― Te dejo para que te organices, bienvenida a Escocia
― Muchas Gracias Josephine.
La mujer se fue dejándome en una merecida paz, abrí mi maleta y saque lo que nunca se había alejado de mí, una fotografía de mis padres, esta permanecía siempre en mi velador y me acompañaba a todas partes. Suspiré, tenía muchísimo trabajo que hacer pero por lo pronto me relajaría además el jet lag amenazaba con dejarse caer en cualquier momento por lo que sería mejor descansar. Saque mi teléfono y deslice mi dedo por la pantalla, una foto de Vick y yo me trajo añoranza, llevaba menos de 12 horas fuera y ya extrañaba a mi amiga, marque su número.
― ¿Cómo estás?— Me contesto su voz casi eufórica
― Bien, ya instalada en una residencial que estaba casi al frente del castillo, bueno a varios kilómetros pero desde mi ventana tengo una majestuosa vista
― ¡Maravilloso! Envíame fotos cuando puedas
― Lo haré— bostecé
― ¡Debes estar cansadísima, ve a dormir!— me reto
― Si lo haré es que te extrañe y quería ver como estabas
― Yo muy bien, James ya se está instalando por lo que definitivamente estoy bien— se rio
― Me imagino ¡no profanes mi habitación!— sonreí con los ojos chinitos por el intensó sueño que me bajo
― ¿Ese templo de virginidad y castidad?— bromeó
― ¡Oye! No soy virgen así que vete al demonio
― No pero si sigues así lo volverás a ser así que consíguete un escoces que te haga la maldad y créeme que serás feliz— mis mejillas se ruborizaron
― Mejor me voy a dormir
― Pagaría 100 de los grandes por ver tu sonrojo en este momento
― Vete al demonio Vick, te quiero mucho— me reí
― Yo también Bella, cuídate mucho
― Lo haré, adiós
― Adiós
Ambas colgamos y sin duda lo que tenía que hacer era dormir porque mis ojos casi se cerraban solos, solté mi celular y me tiré como pude encima de las mantas, la maleta podía esperar, el closet podía esperar, el sueño… a él definitivamente no lo haría esperar. Al despertar el sol estaba mucho más debajo de lo que recordaba, miré mi reloj actualizado con la hora de Escocia y marcaba las 14:39, ¡Mierda! Me había dormido muchas horas. Bajé al comedor en donde ya no quedaba rastro del almuerzo y del buffet, Josephine que salió de la cocina sonrió al verme
― ¡Wow! Te pegó con fuerza el jet Lag— asentí— bueno te iba a llevar esta bandeja con comida, el buffet ya terminó pero te guarde esto
― Eres un completo amor— tomé la bandeja y le di un beso en su rostro— muchísimas gracias
― No te acostumbres— me guiño un ojo— mi sentido maternal ya no está tan bueno a mis 50 años así que algún día se me puede olvidar guardarte
― No lo olvidaré jamás, gracias nuevamente.
Subí con mi bandeja y comí en una mesa con dos sillas que había en el balcón, disfrute de la maravillosa tarde, del sol y de la brisa de Alberdeen. Mi almuerzo estaba exquisito por lo que saboree cada alimento y me deleite con el toque casero que le daba Josephine. Cuando ya estuve seseada me lavé los dientes y comencé a trabajar, mi fiel Notebook me había acompañado en este viaje así que le busque su lugar en el escritorio, cambie de posición algunos muebles ya que cuando escribiera algo quería usar el castillo como inspiración. Mi trabajo comenzó escribiendo una pequeña reseña del reportaje que iba a hacer, sobre lo que me habían comentado los lugareños y sobre las reglas de Cullen en relación a su intimidad y privacidad, sería maravilloso estar dentro del castillo y ver cómo era el funcionamiento ¿Qué hacia Cullen todo el día? ¿Quién cuidaba de sus hijos? ¿Tendría muchas criadas? ¿Un mayordomo de confianza? ¿Tendría pasadizos secretos? ¿Habría algún otro misterio?, un sinfín de preguntas se agolpaban en mi cabeza y todas se podían solucionar teniendo una cámara escondida dentro del castillo o metiéndome como pudiera ¿Pero cómo lo conseguiría?
Me paseé por mucho tiempo por mi pieza, cuando miré el reloj casi eran las 9 de la noche y mi estómago volvía a rechinar de hambre, baje al comedor y sentí las risas y las conversaciones de los residentes de la casa, al entrar al comedor muchos me saludaron con sus manos o con un Hola en cada uno de sus idiomas. Tomé un plato y me serví algunos alimentos del buffet
― ¡Hola!— me saludo un joven que parecía ser americano— Si quieres te puedes sentar aquí— me dijo e hizo un espacio en su mesa, también habían otras personas comiendo— ¿Cómo te llamas?
― Bella, vengo de florida
― Hola mi nombre es Jasper y ella es Alice— una chica de pelos hasta el hombro, negros y de unos ojos brillantes me saludo con la mano.
― Mucho gusto Bella, nosotros venimos desde Washington DC— la pequeña mujer tenía una voz más aguda de lo normal pero una tierna sonrisa
― ¿Y qué hacen por aquí?— pregunte tomando mis cubiertos y comenzando a comer
― Estamos en nuestra Luna de Miel, nos casamos la semana pasada en nuestra ciudad
― ¡Qué bien! Felicidades— ambos dieron las gracias con una sonrisa
― ¿Y Tú en que andas Bella?— Alice se metió una patata a la boca
― Encaminando mi vida, hace poco salí de la universidad y ahora me vine en busca de aventuras
― Wow, chica ruda, ¿Qué estudiaste?
― Turismo y hotelería— sería mejor seguir con la misma mentira
― Maravilloso, Alice es Profesora de Primaria y yo soy abogado, somos de mundos distintos pero nos amamos con locura— el chico de cabellos rubios acercó a su mujer y besó su cabeza
― Pero hacen una hermosa pareja.
Mientras comíamos ellos me presentaron a las demás personas de la mesa, la mayoría eran de otros países por lo que no entendí muy bien de lo que hablaban, Jasper y Alice eran muy simpáticos por lo que nos hicimos amigos de inmediato, al finalizar la cena tomábamos una copa en los sillones de la entrada de la casa.
― ¿Así que quieras trabajar? Aquí no hay muchos trabajos disponibles que digamos— Jasper mostró una mueca
― Lo sé— suspiré— pero tal vez si voy a la ciudad o no sé, no quiero alejarme de esta parte del Alberdeen, cuando venía hacia acá comprobé que todo queda lejos por lo que si trabajo en la ciudad me tomará mucho llegar devuelta aquí
― Josephine pone siempre anuncios de trabajo en una pizarra que está en la entrada de la casa, tal vez mañana puedas mirar
― Si eso haré, espero no tener que irme de aquí
Jasper y Alice se retiraron a dormir y me quedé contemplando el crepitar del fuego, en lo único que pensaba era en Edward, su mujer asesinada y su castillo ¿Cómo demonios podía entrar allí?
― Aún aquí Bella— Josephine apareció de la nada con su delantal en la mano— ¿No tienes sueño?— negué, ella se sirvió una copa y se sentó cerca
― ¿Quién es Edward Cullen? Cuéntame sobre el Josephine
― Chica lista— sonrió— te apuesto a que has visto una foto de él y te prendaste— negué— no te creo— sonrió— Bueno que te puedo decir…
― Lo que sea, dime
― El señor Cullen es el Conde de Alberdeen, un hombre que nació se crió en esta región, yo lo conozco hace muchos años. Mi abuela que en paz descansé fue hasta hace algunos años la cocinera de la casa y yo fui su sucesora
― ¿Ahora trabajas en el castillo?— abrí mis ojos
― No— tomó un poco de whisky— Ya no, el año pasado decidí hacer mi negocio propio y me instalé aquí, el señor Cullen me ayudó muchísimo a asentarme y a lograr una independencia.
― ¿Al señor le gusta ayudar a la gente?
― Claro que sí, Edward Cullen es un hombre benevolente que ha ayudado a mucha gente de la región pero todos se olvidaron de eso cuando lo acusaron de matar a la Sra. Emily.
― ¿Mato a su esposa?— lancé un gritito tapando mi boca con la sorpresa latente en mis gestos, era una gran y gorda mentirosa.
― ¡Claro que no! El señor jamás haría eso, yo estaba trabajando allá en el momento que la Señora Emily apareció muerta. Edward había salido a visitar unas tierras y se había llevado a los niños con él, las criadas no solíamos deambular por el castillo sin necesidad por lo que nunca escuchamos nada, el señor llego y acostó a los niños unos 20 minutos después sentimos un grito y la tragedia se desato. Cuando llegamos a ver que sucedía el señor Cullen lloraba y sujetaba el cuerpo de su esposa entre sus brazos ambos estaban cubiertos de sangre, intentamos quitársela pero él no la quería soltar se segó en un momento de dolor. La policía llego y al verlo cubierto en sangre dijeron que ella había matado, se lo llevaron detenido y lo procesaron. Lo bueno de toda esta historia es que al no tener pruebas el señor quedó en libertad y volvió al castillo, después de estar en prisión habían pasado 3 meses por lo que cuando llegó en el castillo no habían rastro de lo que sucedió, el ama de llaves mandó a cambiar todo lo de esa habitación para que el señor no se sintiera tan mal al entrar.
― Wow… pero ¿quién la mató entonces?
― Nadie lo sabe, la señora era una mujer intachable que no le hacía daño a nadie, nunca nos vamos a explicar lo que sucedió realmente. Después de eso el señor quedó destrozado y abandonó emocionalmente este mundo si bien no era agresivo tomó una actitud taciturna, se le ve deambular por las noches en el castillo visitando a sus hijos y sentándose en el mismo lugar en donde encontraron muerta a su esposa.
― ¿Él la amaba?— pregunté con gran interés
― Al principio creo que no, yo viví ese proceso con él y de principio no había mucha química entre los dos ya que había sido un matrimonio por conveniencia pero después con los años ellos habían llegado a quererse mucho por lo que el señor nunca superó la perdida. Fue terrible en ese momento para él y en especial para los niños
― ¿Solo tiene dos hijos?
― Si, Phillip y la pequeña Marianne, si los conocieras robarían tu corazón son niños que a pesar de todo aman este mundo y son felices de vivir aquí. Edward es el mejor de los padres, ahora está sometido a su dolor por lo que los niños se han visto descuidado es por eso… es— Josephine se quedó en silencio
― Josephine ¿Qué...?
― ¡ESO ES!— grito y saltó echa una bala del sillón— ¡BELLA! Como no te dije antes— corrió por la casa hacia la puerta y volvió en unos 4 segundos— mira esta es la solución— me extendió un anuncio que decía en letras negras y grandes "SE BUSCA NIÑERA"
― ¿Qué? No no no no, debes estar loca— alejé el anuncio
― Primero mira de donde es— leí el papel y buscaban una niñera para el castillo de los Cullen, oh por dios… era el pase para entrar a la casa de Edward Cullen
― Pero… pero ¿de dónde salió esto?
― Ayer pasó el ama de llaves del castillo a entregármelo, como fui trabajadora de allí ellos confían en mi por lo que me dijeron que si conocía a alguien que le entregara esto.
― Pero… pero— mi voz aún no se normalizaba, ¿Yo cuidado niños? Demonios este viaje sí que sería interesante.
― ¡Vamos Bella debes ser muy buena con los niños! Esta es tu oportunidad— si lo veíamos de esta forma creo que esta era la mejor oportunidad de la vida para entrar a ese castillo por lo que tenía que aprovecharla
― Creo que esto es un milagro— solté una risa nerviosa mirando el papel
― No es tan difícil además como te digo los niños son maravillosos, yo puedo llamar para recomendarte y te aseguro que será más fácil quedar.
― Dios mío— susurre apretando mis ojos, tenía que hacerlo, mañana a esta hora podría estar comenzando con mi reportaje, el éxito y la gloria universitaria dependían de esto, haría lo que fuera necesario— Bien. Lo haré— dije de mara decidida.
― ¡Muy bien! Te aseguro que no te arrepentirás— Josephine tenía una gran sonrisa— Mañana a primera hora llamaré al castillo y te avisó de la hora
― Está bien
― Ahora me iré a dormir, que pases buenas noches Bella
― Tu igual Josephine.
Sus pasos se alejaron y me dejaron sola, más nerviosa y aterrada de lo que pudiera suceder mañana, al fin tenía la mano para entrar al castillo, me bebí la copa de un sorbo y corrí a contarle a Vick lo que había pasado. Le escribí un mensaje que de seguro vería en la mañana, mientras me duchaba no podía sacarme la imagen de Cullen matando a su mujer, todos decían que era un ser tan bueno pero ¿Qué habría pasado entonces? ¿Quién mató a Emily Cullen? A la mañana siguiente mi ánimo no mejoro mucho, estaba aún nerviosa y casi no trague en el desayuno, no vi a Jasper ni Alice por lo que desayuné sola.
― Aquí está— Josephine salió de mi espalda y puso un papel en la mesa— El señor Cullen te espera a las 12 en el castillo, no llegues tarde porque como todo escoces e inglés odia a las personas impuntuales.
― Mierda— susurré solo para mí— ¿Cómo debo vestir?
― Normal pero trata de quitarte la vestimenta de universitaria, si te mirara sin conocerte diría que aún eres una chiquilla.
― Está bien— creo que tenía algo para estos casos, eran las 9 de la mañana y aún tenía tiempo para arreglarme.
Aunque para mi mala suerte el tiempo pasó volando, a las 11:30 iba saliendo, o mejor dicho casi corriendo para el castillo, quedaba un poco lejos por lo que tuve que apurar el paso. Mi vestimenta fue una blusa simple y unos pantalones de tela más o menos apretados algo que abría ocupadado perfectamente para una exposición en la universidad, sencilla y elegante. Me apresuré a entrar por las rejas pero ambas estaban cerradas.
― Maldita sea— gemí empujándolas, de pronto la figura de un hombre se apareció en frente de ellas
― ¿Se le ofrece algo señorita?
― Si… si— tartamudee— mi nombre es Isabella Swan y vengo a una entrevista por el puesto de niñera.
― ¡Oh! Déjeme confirmar— el hombre sacó un radio comenzó a llamar— atento casa grande, puerta principal
― Aquí casa grande, díganos puerta principal
― Una señorita de nombre Isabella está queriendo pasar
― Afirmativo, déjela pasar
― Bien, cambio y fuera
― Cambio y fuera— terminó la conversación
― Bien señorita venga pase— el hombre sacó el enorme candado que protegía la entrada
― Gracias— respondí en un susurro
― Le aconsejo que se apresure, al señor no le gusta la impuntualidad
― Oh si si, claro
Caminé más a prisa subiendo la colina hasta llegar a la puerta del castillo, antes de que pusiera mis manos para tocar la enorme puerta se abrió y una mujer de edad salió a recibirme.
― Buenos días señorita, usted debe ser Isabella— asentí— mi nombre es Gretel Adams y soy la ama de llaves del castillo Cullen, pase por favor.
― Gracias— tenía que componer mi persona porque presentía que este trabajo no sería fácil de conseguir, ¡Vamos Bella! Tú puedes, mi celular sonó en ese momento indicándome que tenía un mensaje pero apreté mi bolsillo y decidí no mirar. Gretel me condujo hacia una pared con puertas dobles, hasta el momento el castillo era lo que siempre me imaginé, frio, silencioso y completamente oscuro, se notaba que la vida hacia sido arrancada de aquí.
― Señorita atrás de estas puertas se encuentra el señor Cullen y su mano derecha esperándola, ellos le harán las entrevistas, que tenga suerte— me dijo la mujer golpeando la puerta
― Gracias— respira Bella respira mucho. Al tocar una voz grave y dura me dio la entrada, mis ojos se acostumbraron a la luz del nuevo espacio y recorrieron toda la estancia
― Ya puedes retirarte Gretel— la misma voz provenía de un hombre desconocido por lógica él debe ser la mano derecha de Edward Cullen, estaba parado justo en el borde del escritorio, lo busqué pero no lo vi.
― Buenos días señorita Isabella Swan, mi nombre es Emmett y soy el encargado, administrador y abogado del señor Cullen.
― Buenos días Señor Emmett, he venido por el anuncio de niñera
― Josephine nos ha contado sobre usted dice que es una persona amable y muy leal, esperamos que eso sea cierto Señorita Bella, en el castillo del Conde valoramos mucho la privacidad e intimidad del señor.
― Claro, lo sé— espero que nadie nunca sepa quién soy en realidad, si no estaría de patitas en la calle
― Bien que me puede contar sobre usted.
Comencé a platicarle sobre mi vida, la universidad y florida aunque en ningún momento mencioné que estudiaba periodismo, lo reemplace por la mentira blanca de "turismo y hotelería", Emmett parecía complacido.
― Es una muy buena experiencia señorita, ha trabajado y además salió adelante sola— se cruzó de brazos— bueno ahora deberá entrevistarse con el señor Cullen, él es quién decidirá si se queda o no.
― Está bien— asentí con seguridad
― Espere aquí por favor— Emmett caminó hacia la salida y todo quedó en silencio
― Siento la tensión en todo mi cuerpo— susurre moviendo el cuello, recordé el mensaje y revise mi celular, era de Vick
Wow! Es una excelente oportunidad Bella, no la desaproveches, tú puedes
Bebé, James y yo te mandamos besos
Cuídate.
Sonreí, de verdad era una gran oportunidad por lo que no la podía desaprovechar, miré a mi alrededor imprimiendo en mi cabeza toda la habitación, este debía ser el despacho de Edward había libros por todas partes y en el centro un enorme cuadro familiar, en ellos estaban su mujer y sus dos hijos. Suspiré pesadamente, el sin duda la amaba, un sentimiento particular apareció en mi cuerpo pero lo espanté rápidamente, sentí pasos en el pasillo y me enderecé esperando al Sr. Cullen, la puerta se abrió pero una mano pequeña se agarró de la puerta.
― ¿Quién eres tú?— preguntó una voz masculina y pequeña, unos ojos verdes como el bosque se asomaron con algo de miedo
― Hola— saludé dejando mi cartera en el asiento, me pare para acercarme a la puerta— Mi nombre es Bella
― Se llama Bella— susurro a su lado, por los ojos y por la expresión deducía que eran los niños que yo iba a cuidar, Phillip y Marianne— no empujes Mariane ¡Oye!— la puerta fue empujada y una niña apareció ante mis ojos, tenía el pelo cobrizo al igual que su hermano pero su ceño estaba fruncido, esta era una pequeña gruñona.
― Hoda— me saludo, me causo una sonrisa— Bella, mi nombe es Mariane
― Hola a los dos ¿Qué hacen aquí?
― Una de las mucamas dijo que estabas aquí y que tal vez te quedarías con nosotros, vinimos a investigar— sus ojos brillaron con travesura.
― Puede ser, todo depende de vuestro papá
― Papá es edojon— dijo Mariane
― Quiso decir enojon, Mariane no habla muy bien ya que solo cumplió los 3 la semana pasada yo ya tengo casi 6
― Ah interesante— estaba agachada y podía ver esas lindas expresiones, estos niños eran hermosos— ¿Dónde está papá?
― No sep— Dijo Mariane levantando sus manitas y sujetándose las colas que llevaba en su cabello
― Debe estar por venir, dijeron que tenía que hablar conmigo— comentó Phillip.
Pasos apresurados se sintieron en los pasillos y los niños de inmediato se pusieron nerviosos, corrieron en círculos sin saber que hacer pero antes de poder calmarlos una figura estaba parado en frente de nosotros, por sus expresiones sabía que estaban en problemas.
― ¿Por qué están aquí?— pregunto la voz de Edward en un tétrico susurro
― Ve... veníamos, ve…— Phillip estaba paralizado, este hombre era amenazante con sus hijos
― Regresen a su habitación en este mismo instante— ahora comprendía por qué Mariane decía "edojon" a su papá, los niños rápidamente desaparecieron de mi vista, sin darme cuenta que aún estaba arrodillada en el suelo Edward Cullen se acercó a mí, de pronto mis ojos miraban algo que no debía, la hebilla de su pantalón estaba en mi campo visual y el de él sobre mi cabeza, mirándolo directamente y sintiendo toda la tensión me levanté del suelo para quedar unos 10 centímetros más abajo. Sus ojos se posaron en los míos y sentí el fulgor, la potencia y el calor de su mirada— Buenos Días— me saludo con una voz fría, sin demostrar lo mucho que estaba afectándome le respondí
― Buenos Días— respiraba tan fuerte que sentía su hálito en mis mejillas— mi nombre es Isabella Swan, he venido por el puesto de niñera.
Ahí estábamos parados frente a frente, si este hombre era un asesino ¡Que me encarcelen toda la vida con el!, el hombre sin duda era un afrodisiaco para mis sentidos pero debía irme con cuidado, no podría dejar nada al azar ni tampoco cometer ningún error, en mi mente la única cosa que podía estar era…
Dime Edward ¿Tú mataste a tu mujer?...
¿Algún Rws? :D
