Snape se apareció en el despacho de Dumbledore cubierto por una fina capa de nieve.
_¿Qué tal ha ido?_ Preguntó Dumbledore, impaciente.
_ Nada._ Snape se quitó la capa y sacudió la cabeza para quitarse la escarcha del pelo acercándose ávido a la chimenea_ Bueno, algo sí.
El viejo mago observó como Severus extendía un mapa sobre la mesa.
_ Sé que el joven Weasly no está con ellos. Mis informadores le sitúan en El Refugio, la casa de su hermano Bill. Así que hay un desertor en su pequeño grupo, por lo que calculo que no lo están pasando lo que se dice bien.
_Sospechaba que eso ocurriría,_ dijo Dumbledore con tristeza_ espero que descubra que tiene los medios para volver con ellos cuando sea necesario.
_ ¿Lo sabía?_ contestó Snape con mal disimulado desdén_ y le dió los medios para volver a encontrarlos, sin embargo no tuvo la misma previsión para conmigo.
_ Esos medios no te servirían a ti, Severus, la naturaleza de...
_Ya, ya, ya..._ dijo cansado_ Eso en cuanto al mundo mágico. Pero en el mundo muggle las cosas son diferentes, si uno sabe qué buscar.
En el mapa extendido se fueron iluminando varios puntos de forma aleatoria.
_En los periódicos y en la televisión se han hecho eco de lo que llaman "el buen ladrón". Pequeños robos y hurtos sin testigos, a veces en tiendas llenas de gente, en las que el ladrón deja dinero en compensación de lo que se lleva. Muy típico de alguien que respeta las normas en exceso, como la señorita Granger, ¿no le parece?
Dumbledore asintió esperanzado mientras observaba los puntos marcados en el mapa.
_ Las fechas no nos dicen nada, son del todo aleatorias y no entiendo si tienen un objetivo la visita a esos lugares. Solo que están todos situados en lugares cercanos a bosques...un lugar perfecto para esconderse. ¿Sabe si la señorita Granger solía ir de acampada?
_ Mis pesquisas en torno a las costumbres muggles de su familia no se expandieron tanto_lamentó el mago.
_ Si es ella la que dirige el grupo entiendo dos cosas: que Potter no tiene ni idea de dónde buscar lo que quiera que sea que le ha encargado buscar y que a lo mejor no acuden a Godric's Hollow, ir a ese lugar no tendría ningún valor para ella.
Snape bajó la cabeza, cansado.
_Dejémoslo por hoy, Severus. No se puede hacer nada más...y es Navidad_pidió Albus, condescendiente_Únete a la fiesta.
_¿En serio? Ahora me explico lo de las guirnaldas y el árbol en el gran comedor. Si no me lo dice, no lo hubiera sospechado_dijo ceñudo. _Además, la fiesta acabaría en el momento en que yo apareciera.
Dumbledore apretó los labios un momento, sopesaba las consecuencias, pero necesitaba información.
_ La señorita Demons en cambio..._ Snape levantó la mirada, curioso_ parece haber hecho buenas migas con los profesores después de haber recibido la marca. Que yo sepa ha hablado con todos y cada uno de ellos, varias veces. Y parece caerles bien, al parecer es una muchacha muy agradable...para ser una mortífaga.
Snape meneó la cabeza.
_Ella tiene sus propias "misiones".
_Para el Lord, claro.
_Deje ese tono despectivo, Dumbledore, también tiene que protegerse.
_Estás ciego con respecto a ella, Severus, te he advertido de que es peligrosa...
Snape cerró los ojos y suspiró.
_ ¿Y qué no?
Se dirigió a sus habitaciones, desde el pasillo le llegaba el sonido de la música y de las risas y la alegre luminosidad del fuego. Al llegar a la altura de la puerta del comedor no pudo evitar que sus ojos se distrajeran hacia el interior. Hagrid, con las mejillas coloradas, pasaba su enorme brazo sobre los menudos hombros del profesor Flitwick mientras entonaban una animada canción navideña. Filch rellenaba las copas con ponche. La profesora McGonagall y la señorita Pomfrey tocaban las palmas al compás mientras Demons trataba de imitar los complicados pasos de un ceilidh, ese baile escocés que parecía entusiasmar a Pomona Sprout, con la túnica remangada. "Esto resultaría mejor con una falda corta" recordó y su mirada se posó en ella intensamente.
Ella giró la cabeza hacia é l(hola, chico, ¿pensabas en mí?) encontrándose con sus ojos negros. Los castaños de ella sonreían, todo su cuerpo parecía sonreir, era agradable para variar, encontrarse una sonrisa al llegar. La chica enarcó las cejas como preguntando si lo hacía bién y él arrugó las suyas negando con la cabeza. Ella giró, siguiendo a Pomona, riendo a carcajadas. En medio del giro, Demons paró de golpe y a Snape se le congeló la sonrisa que afloraba a su rostro.
La chica se volvió bruscamente hacia la puerta y todas las miradas siguieron la suya hacia Snape que fruncía el ceño y apretaba los labios mientras respiraba trabajosamente. Una expresión de pánico se pintó en el rostro de la muggle, alarmando a todos los presentes que cesaron de inmediato lo que estaban haciendo. Hagrid dirigió una mirada furibunda a Snape antes de que la chica cayera al suelo entre convulsiones.
Madame Pomfrey se inclinó sobre ella, sujetándola y Severus corrió hacia (ella) el comedor pero antes de que pudiera alcanzarla, Hagrid se interpuso como un muro.
_No va a ponerle una mano encima_rugió el gigantesco guardabosques.
_¡Apártese!, ¡no voy a decirlo dos veces!_amenazó Snape fuera de sí, enarbolando la varita.
_¡Hagrid!¡No!
Minerva se había enganchado del brazo de Hagrid para frenarle y Snape aprovechó para dar el par de zancadas que le separaban de la señorita Demons.
_¡Fuera!_ordenó mientras la tomaba en brazos y la sacaba de allí casi volando hacia el despacho de Dumbledore.
Hagrid le dirigió una mirada de protesta a Minerva mientras preguntaba a Flitwick si todavía le otorgaba el beneficio de la duda.
Dumbledore se sorprendió al verle entrar con la muggle en brazos. El cuerpo de la chica temblaba mientras él la depositó con cuidadosa ternura en un sillón.
Ella le miraba suplicante.
_Duele, lo sé_ murmuró Snape_ Aguante, usted puede.
Severus subió la manga de la muggle bajo la cual se contorsionaba la serpiente que salía de la macabra calavera. Su propio brazo ardía, cuanto más el de la muggle, porque Lord Voldemort la estaba llamando, a ella.
_Llé...ve..me,... por fa..vor...
Casi no podía articular las palabras. Snape se puso rígido mientras convocaba una mordaza y la colocaba entre sus dientes cuidadosa pero firmemente y luego, la apuntó con su varita.
_Incárcero_Musitó.
La mugle se sacudía tratando de librarse de las cuerdas.
_¡Pruebe!_ ordenó Snape al retrato de Dumbledore.
_ Evanesco_susurró Dumbledore algo asustado desde el retrato y las cuerdas desaparecieron.
Rápidamente, Snape volvió a conjurarlas.
_¡Solo cuando se calme!_ advirtió Snape apuntando a Dumbledore con su varita, después añadió titubeando_...o si...yo... no regreso.
Dicho lo cual, se desapareció escuchando el grito con el que la muggle protestaba.
