Snape se apareció con Demons en sus habitaciones.
Sin mediar palabra, se fue directamente a un armario y sacó un par de botellitas. Secamente, le alargó una a la muggle que volvió a negar con la cabeza.
_ ¿No hay nada que no arregle con pociones?
_Prácticamente todo puede conseguirse con una poción, bébaselo. Creame, lo necesita.
La muggle alzó la mirada y buscó sus ojos.
_¿Eso puede curar el alma?
Snape se perdió en la mirada de ella, infinitamente triste.
Por primera vez en los meses que llevaba conociéndola, descubría tristeza en sus ojos.
_Puede adormecerla, insensibilizarla,_ pronunció lentamente_ pero no curarla...Por lo visto, la magia puede romper el alma, pero arreglarla no.
La muggle se sorprendió del tono que usaba al hablar, como si no hubiera ocurrido nada. Así de habitual debía ser para él.
_ Pero para eso,_ continuó mientras tintineaban unos vasos_ tenemos el método muggle.
Snape sirvió dos largos vasos de licor y le pasó uno a la muggle, que sí lo cogió. Severus alzó una ceja sorprendido al ver como tomaba medio vaso de un solo trago y no tosía siquiera después. Pero volvió a rellenarlo sin decir palabra. Dio un sorbo al suyo y examinó el rostro de la muggle, vuelto hacia un lado, esquivándole.
_ ¿Cómo está?
_Un poco fuerte, pero tiene buen sabor.
Su conocida risa ronca amagó en su garganta.
_Digo usted, no el licor.
_No sabría decirle, no tengo palabras..._titubeó.
_Inténtelo.
La muggle meneó suavemente la cabeza, buscando los términos adecuados, cogió aire, llenando su pecho, y exhaló pronunciando de un tirón.
_Dolorida, cansada, triste, impotente, con ganas de tirar la toalla...y a la vez, rabiosa, indignada, decidida, fortalecida y con ganas de meterle al Perturbado ese una patada en los..._ Snape inclinó la cabeza esperando la palabra_...en sus... gónadas, si las tuviera.
La risa de Snape surgió al fin.
_No se ría, hablo en serio.
_Sí, y muy bien para alguien que no tiene palabras, beba otro trago.
Demons volcó el vaso en su boca con un gesto rudo de la muñeca.
_Me siento utilizada y...sucia.
_Mancillada_apuntilló Snape_. No ha debido dejarle que la besara.
_Claaaro, _protestó ella_ tenía que hablerle hecho la cobra, ¡no te j...fastidia!. ¡Usted se ha dejado cortar hasta casi desangrarse sin decir ni mú y quiere que yo le vacile al mismo diablo por un beso!. ¡Estoy segura de que usted también se hubiera dejado besar!.
Snape alzó ambas manos, sosteniendo en una el vaso y en la otra la botella, rindiéndose y le dedicó media sonrisa torcida, dándole la razón.
_Probablemente. ¿Quiere más?_Preguntó Snape alzando la botella.
_No_dijo la muggle tendiendo el vaso.
Otra vez la ronca risa en su garganta...¿Es el alcohol o es su risa lo que me alivia?. Había otra cosa, tenía que decírsela.
_ Además el beso no era para mí.
_Lo sé, era una forma de... agredirme a mí, no a usted.
Demons cerró los ojos y asintió. Qué fácil era hablar con alguien que comprendía...No, no con alguien, es fácil hablar con él.
_Gracias_ Snape se encogió de hombros preguntando por qué_ por no intervenir ni darse por aludido.
_ Era lo lógico, me alegra que lo comprenda. Pero si dejo que casi la mate cada vez que la toca sin mover un músculo, no iba a reaccionar por ...un beso. _La mirada de la muggle se ensombreció_¿Qué ha sido esta vez?.
Ella apretó los ojos. Aún veía la piel desprenderse del cuerpo inerte de aquella anciana...y el asesinato de aquel matrimonio, el hombre moreno y la mujer pelirroja a los pies de la cuna...el sacrificio de Lily. La Lily de Snape.
_¿Tengo que contárselo ahora?
La tristeza volvía a sus ojos castaños y Snape contestó "Por supuesto que no" mientras soltaba la botella y le quitaba el vaso de la mano para dejar ambos sobre la mesilla. "Ahora le convendría descansar". El mago la empujó suavemente hasta sentarla en la cama y se agachó para quitarle los zapatos. Demons empezaba a sentirse mareada y el pelo negro de Snape comenzó a perecerle tentador. Sujetó un mechón entre sus dedos mientras le ofrecía el otro pie.
_Me pregunto qué pensarían sus alumnos si le vieran haciendo esto...
_Que están sufriendo alucinaciones. Deje mi pelo tranquilo.
Snape sentía erizarse el vello de su nuca y se demoró más de lo necesario en quitar el zapato de la chica. Ella, por respuesta, entrelazó aún más los dedos entre sus cabellos tirando suavemente de ellos.
_Los calcetines_pidió ella sosteniendo la intensa mirada que Snape le dedicaba desde sus rodillas_, por favor.
Severus gruñó, pero deslizó una de sus manos hasta la corva de su pierna derecha, sujetándola para quitarle el calcetín haciendo lo mismo con la otra pierna. ¡Que pena que no llevara medias! pensó la muggle volviendo a recibir la mirada del mago, que había vuelto a levantar la cabeza como si la hubiese oído.
_¿Satisfecha?
_Por supuesto que no.
El pecho de la chica se movía al respirar pesadamente, Snape también sentía una opresión indebida en su pecho.
_¿Qué quiere entonces?
Demons sentía un cosquilleo espandiéndose desde sus piernas hasta sus labios, que temblaban al dejar salir el aire.
_Todo. Lo quiero todo.
