_¡No es justo! Cuando comenzó el curso yo no quería volver y vosotros me obligásteis y ahora que quiero ir ¡no me dejáis!

Ginny tenía la varita en la mano y se enfrentaba a voz en grito a sus padres en la cocina de su casa. Su madre trataba de calmarla con gestos de sus manos.

_¡Creíamos que allí estarías a salvo! ¡Pero es evidente que no! No voy a dejar que te secuestren como a Luna ¡Su padre está encarcelado!¡Ya tengo bastante con uno de mis hijos en peligro!

Molly apuntó con un dedo el reloj de la cocina en la que las locas manecillas que representaban a los miembros de la familia apuntando a "en casa" o "en peligro mortal" sin que pudieran decidirse claramente por uno de ellos, salvo la de Ron, que no abandonaba la funesta indicación de un peligro cercano.

-Eso, ¡él sí puede! ¡y yo no!

Arthur, mucho más calmado tomó la palabra.

_Ginevbra Weasly, no vas a ir y punto. No se hable más.

Ginny pateó el suelo y después cada uno de los escalones hasta subir a su cuarto y cerrar la puerta de un portazo. Su madre se abrazó sollozando a su padre y los gemelos que habían observado todo dándose codazos, se echaron a suertes con un gesto quién subía a consolar a Ginny y quién se quedaba y hacía lo mismo con su madre... Aunque sospechaban que su hermanita acabaría saliéndose con la suya.


Neville iba solo en el compartimento esta vez, esperando ver luego a Ginny. Realmente el tren iba muy vacío. Algunos no habían regresado al saberse perseguidos por el ministerio por su estatus de sangre. Otros directamente habían huído con su familia incluso abandonando el país. Y unos cuantos, habían preferido fugarse y unirse a la lucha activa contra los mortífagos.

Neville no. Él tenía que volver. Su lugar estaba allí, enfrentándose a Snape y a los Carrow, manteniendo vivo el E.D. Porque no podía dejar a sus amigos a merced de los mortífagos y porque se había impuesto la tarea de mantener la esperanza y la fe en Harry. Harry volvería, y su ejército estaría esperándole.


Hagrid esperó el Expreso de Hogwarts, como cada año, después de las navidades. Había recibido a los chicos, como cada año, preguntando por las vacaciones,...pero lo dejó al cabo de unos minutos. Cada uno de los alumnos a los que había preguntado, había sufrido algún percance en su familia.

Así que como cada año, acompañó a los carruajes hasta el castillo aunque este año en particular fueran medio vacios.


Minerva miraba compungida a los estudiantes, nunca en los años que ella llevaba ejerciendo había visto entrar tan pocos estudiantes y de tan mala manera. Pareciera que estuvieran ya derrotados, envejecidos, ajados..llevó la mano al pecho para aliviar la opresión que sentía. Ya no estaba tan joven e iba a necesitar todas sus fuerzas.


Alecto se distraía torturando a una desafortunada araña, Amycus le comunicaba que pronto podría emplear sus habilidades en otros seres más evolucionados.


Desde la ventana del despacho de Dumbledore, (nunca, nunca sería su despacho) Snape contaba las bajas. Cada estudiante menos que volviera sería una preocupación menos que tendría.. los que regresaban le parecía muchos.

_¿Has pensado ya qué vas a hacer?_preguntó el retrato de Dumbledore.

_Con respecto a...¿?

_Con respecto a ella, Severus, no puede estar campando por el castillo como si nada.

_Pues eso es precisamente lo que va a hacer. Recuerde que está aquí por expreso deseo del Lord. No puedo impedirle que haga lo que tiene encomendado.

_¿Por deseo del Lord? ¿O por tus propios deseos, Severus?¿No estarás intimando demasiado con ella, no Severus?

"Oh, Albus, muchacho, si tú supieras..." Snape carraspeó.

_No se preocupe, tengo muy claras mis prioridades...