_ Ni se le ocurra tocar nada...
La muggle levantó un dedo amenazante.
_ No vaya a hacerlo desaparecer, que le conozco...Le queda todavía un par de minutos.
Snape abrió las aletas de la nariz aspirando los vapores que emanaban del caldero burbujeante con suaves estallidos en un rincón de la habitación.
_ ¿Se puede saber qué está cocinando aquí?
Ella le miró enfadada.
_Es un jarabe relajante. Tiene como base la poción tranquilizante esa que siempre me quiere hacer tomar, pero con algunas mejoras.
Snape alzó una ceja.
_¿Mejoras?
_ Mejoras. ¿Sabía que la poción que me hizo tomar tenía datura? También conocida como azucena del diablo...¡que irresponsabilidad!.
_¡Claro que lo sabía! ¿Por quién me toma usted? La concentración es mínima, la justa para reducir la ansiedad sin provocar toxicidad alguna.
_ Pero la datura tiene otro componente químico, la escopolamina.
Snape parpadeó varias veces, le estaba hablando en chino.
_ Es hipnótica, causa amnesia y anula la voluntad...lo que le decía...¿Cómo va a darle eso a niños de once años? Imagine lo que los Carrow podrían hacer con ellos...
_ Esa poción no es apta para niños, no hay pociones de ese tipo para chicos tan jóvenes...
_ Por eso madame Pomfrey no sabía qué darles... y por eso he elaborado esto.
La muggle la apartó del fuego y pasó un poco a un vaso, para que se enfriara.
_ He sustituido la datura por passiflora, y algo de hipérico,_explicó_ las flavonas que tienen poseen muchos menos efectos secundarios...y son muy efectivas contra la ansiedad, el nerviosismo y el insomnio. LLeva una base azucarada, y cerezas..
_¿Azúcar, cerezas? ¡eso no es una poción, es un postre!
_Es un jarabe...recuerde que es para los alumnos de primero y segundo.
_ ¿Ya la ha probado?
_ A ver...abra la boca...
_ ¡Está loca! Aparte eso...
Snape se marchó rápidamente de la habitación y regresó cargado con una jaula de ratones blancos.
_ Si no se le muere ninguno, pasaremos a sujetos humanos...
¿Escopolamina? A saber de dónde ha sacado eso... pero tenía razón con la passiflora y el hipérico... era lista, aprendía rápido, su memoria era prodigiosa, solo que dudaba demasiado poco de sí misma...esa seguridad apabullante que tan atractiva le parecía en la cama, no lo era tanto si se metía entre calderos. Había que tener cuidado.. un veneno era sumamente fácil de preparar incluso involuntariamente.
_ En cuanto a los ungüentos...debería darle alguno a madame Ponfrey...esos funcionan a las mil maravillas_ la muggle suspiró_ cada día van cinco o seis chicos con cortes muy serios.
_ Yo no puedo dárselos_ dijo con voz oscura_ Pero usted sabe dónde están, puede llevarse un bote o dos...
_"...y que tu mano izquierda no sepa lo que hace la derecha"... ¿Siempre oculta sus buenas acciones...?
_ No puedo perder mi mala fama sólo porque usted se vuelva filantrópica...Dígame adios, tengo que salir.
_¿Se va?_ la muggle se mostró contrariada_ Le necesito...
_ ¿Otra vez? ¿No tuvo bastante con lo de anoche?¿Sabe que la capacidad de un hombre tiene un límite?
Demons le miró traviesa..
_Usted no es un hombre corriente..._ suspiró_ pero no es por eso. ¿Tiene un segundo? ¿Winky? ¡Winky!
La elfina doméstica se apareció en la sala ante la sorprendida mirada de Snape.
_¿ A qué viene esto?
Winky vestía una falda y una blusa azul muy sucia y quemada en algunas partes. Contra su costumbre parecía sobria. Algo más centrada que las pocas veces en que Snape había tenido contacto con ella.
_ Señor Snape, queremos formalizar un contrato, me gustaría que Winky pasara a mi servicio pero ella afirma que actualmente trabaja para la escuela...¿sería posible?
Snape no sabía si echarse a reir o a llorar...pero no era una broma, ¡hablaba totalmente en serio!
_ Los elfos domésticos suelen ser propiedad de una familia y son heredados como las demás posesiones. En el caso de esta elfina, su familia no tiene herederos y además ya había recibido la prenda con anterioridad. Es libre.
_¡Winky no es libre, no quiere serlo! ¡No quiere que le paguen por su trabajo!
Demons cortó el estallido histérico de la elfina con un gesto y le ordenó que se tapara los oídos y procurara no escuchar, Snape vió como sorprendentemente Winky le hizo caso.
_Esta criatura está sufriendo_explicó la muggle_ Necesita un amo. No sabe qué hacer con sí misma si nadie le dice qué hacer...tenemos un acuerdo. Sólo quiero saber si legalmente es posible...
_¿Quiere tenerla porque le da lástima?¿qué cree que es?¿un cachorro abandonado?
_No, es que me encanta que me llame "ama"
Snape sonrió porque el sarcasmo escondía parte de verdad.
_ A ver ese contrato.
Los términos era sencillos, Winky renunciaba a su libertad y se entregaba al servivio de Demons por un periodo de seis meses como prueba (Demons había ofrecido un mes, Winky había pedido un año), prorrogables. A cambio exigía no ser retribuida salvo con techo y comida.
_ Winky, Winky escucha..._ pero no le escuchó hasta que la muggle se lo ordenó. Estaba claro que la elfina había tomado su decisión_ ...Eres una elfina libre, lo cual te da derecho a escoger a tu nuevo amo...o ama. Si firmas esto, pasarás a ser de su propiedad, por seis meses. Sólo tienes que poner una marca, aquí abajo.
Tras firmar, los grandes ojos de Winky adoptaron una expresión temerosa para dirigirse a su nueva ama, que con voz autoritaria le ordenó lavarse, peinarse, vestirse de limpio y que volviera después. Tendría una tarea para ella.
La muggle le miraba orgullosa, no parecía propia de él la seriedad condescendiente y el tacto que había tenido con la elfina.
_ Habría sido usted un padre estupendo.._ dijo la muggle en cuanto la elfina desapareció.
Snape la miró de soslayo lanzándole un "no tiente su suerte" y se despidió de nuevo.
_ ¿Va a irse sin darme un beso?
_ Veremos si es capaz de ganárselo de aquí a que regrese_ y se marchó con media sonrisa en el rostro dejando a la muggle con la boca abierta.
Ahora le esperaba una tarea menos agradable que resolver cuestiones domésticas.
El callejón Knockturn era uno de los lugares de Londres en los que era posible para un mago desaparecer. Allí nadie ve nada, oye nada o sabe nada. Salvo que tengas la moneda de cambio apropiada y una marca tenebrosa podía abrir muchas puertas. Snape había tenido que recurrir a cobrar antiguos favores pero por fin, le había localizado y no se sorprendió de que le dijeran que podía encontrarlo en la tienda de apuestas. Esperó. Esperó mucho, pero al final, apareció con bastante dinero fresco para apostar.
_Mundungus...
