Snape se puso tenso. Los pasos acelerados que llegaban subiendo los peldaños no presagiaban nada bueno. ¿No era perfecto? Comienzan las vacaciones y ya algo fuera de lugar iba a requerir de su atención.
Demons entró apresurada en el despacho de Dumbledore. Ni siquiera le dejó preguntar dejando el gesto del mago a la mitad.
_¡Es Hagrid!_ gritó_ ¡Se ha vuelto loco!
Ambos corrieron escaleras abajo.
_¿Qué ha hecho?
_ Está como una cuba, señor Snape. Está fuera de control...ha hecho una fiesta para apoyar a Harry Potter. ¡Una fiesta!
_¿Dónde?
_En la cabaña.
_¿Son muchos?
_¡Está solo!
_ ¿Y los demás profesores?
Demons hablaba jadeante mientras trataba de seguir el rápido paso de Snape dirigiéndose hacia la cabaña.
_McGonagall está allí, pero no puede hacer mucho.
Severus apretó los dientes, ¿por qué diablos no le habían avisado antes?
El gigantón estaba en la puerta de su casucha con una botella en la mano y su paraguas en la otra. Un cartel colgado sobre el dintel de la puerta decía "Larga vida a Harry". Minerva trataba en vano de hacer que Hagrid soltara la botella o dejara de gritar consignas a favor de Harry Potter.
_Bien, bien ¡Aquí está el hombre...!¡Nuestro magnífico director! Diga, director Snape_dijo con la voz pastosa_ ¿A cuántos estudiantes perderemos en estas vacaciones? ¿Algún secuestro pendiente en el Expreso de Hogwarts?
_Hagrid, por Merlín, haz el favor de serenarte..._pedía Minerva desesperada.
_¡SERENIDAD!.._dijo a voz en grito_ ¿SERENIDAD MIENTRAS TORTURAN A NUESTROS CHICOS?¡ ESTAMOS EN GUERRA! CONTRA ÉL.
El dedo acusador de de Hagrid apuntó directamente a la cara de Snape.
_ ES EL ASESINO DE DUMBLEDORE. ¡COBARDE TRAIDOR! NOS HA VENDIDO A TODOS, ¡A TODOS!
Snape apretaba tan fuerte su varita que los nudillos se le pusieron blancos. Las venas comenzaban a marcarse acusadamente en su frente.
Más pasos corriendo hacia ellos. Sin dejar de vigilar a Hagrid miró por el rabillo del ojo. Mortífagos, los Carrow y gente del ministerio que venían a por él.
_Deponga el paraguas, Hagrid, tranquilícese y zanjaremos esto rápidamente_ sugirió Snape entre dientes.
_¡NOOOOOOO...!
Del paraguas de Hagrid surgió una bola de luz que impactó muy cerca de Severus. Eso fue como el pistoletazo de salida a una tormenta de rayos de colores que se extendieron en todas direcciones. Los empleados del ministerio lazaban un maleficio tras otro hacia el semigigante, que milagrosamente no era alcanzado por ninguno.
Snape tenía que intervenir, y ya, pero su mirada se escapó un momento hacia la derecha, donde se hallaba la muggle. Chica lista. Corría hacia el Bosque Prohibido, lejos de los hechizos.
La fortaleza y el tamaño de Hagrid, su sangre de gigante, le protegía de las maldiciones. Así que algunos mortífagos se lanzaron hacia él tratando de contenerle físicamente.
Los brazos del semigigante, como aspas de molino, arrancaban a los magos de encima suyo y los arrojaba golpeándoles contra el suelo.
_¡NO VOY A VOLVER A AZKABAN!
Severus dió un par de pasos atrás para apartar a Minerva de la lucha, Hagrid estaba perdido, pero aún pudiera ser que no le hicieran nada a ella.
De repente, un estruendoso sonido se acercaba desde el bosque. De su linde, la muggle salía corriendo hacia ellos mientras los árboles temblaban y crujían detrás de ella. Dos segundos después de que alcanzara las proximidades de la cabaña, de la linde del Bosque Prohibido un ser de casi cinco metros surgió causando un pequeño parón en la batalla.
_¡JAGI!
_GRAWP, ¡VETE DE AQUI!
El gigante hizo caso omiso y se metió en medio del corro que acorralaba a Hagrid, tumbando con su mano a varios mortífagos.
_ JAGI VIENE GRAWP
TAMIÉN.
El gigante agarró a Hagrid y lo alzó en vilo alejándole de los rayos aturdidores que les lanzaban a ambos y, a zancadas, regresó hacia el bosque perdiéndose pronto en la espesura mientras resonaban los gritos de ánimo a Potter.
_ ¿Se han ido ya?
Snape asintió con la cabeza mientras entraba en sus habitaciones y pasaba junto a la muggle, dejándola a un lado para alcanzar el mueble donde descansaban las botellas. Habían tardado, se habían empeñado en buscarle dentro del bosque y en incendiar su cabaña. Al final Snape había conseguido que se conformaran con prenderle fuego al cartel. Satisfechos con la idea de ponerle en busca y captura, por fin decidieron marcharse.
_Deje eso, no sé si prefiero que tome pociones o que beba_ comentó la muggle.
_Venenos son, al fin y al cabo_justificó Snape.
_Y como tales deben ser tomados con moderación. Además ¿no era yo su veneno necesario?
Snape dejó el vaso en la mesa y alzó una ceja mientras ella se acercaba contoneando sus caderas. Tres pasos y había conseguido borrarle el mal humor y la preocupación por lo ocurrido.
_¿A usted también tengo que tomarla con moderación?
_Depende_ dijo insinuante_ de los efectos secundarios..
Ella se acercó y pasó el dorso de la mano por la mejilla del mago.
_¿Le sube la temperatura?... ¿se le acelera la respiración?_ preguntó.
_A veces... _contestó con voz ronca mientras atrapaba su mano y la llevaba hacia sus labios besando suavemente la palma deslizando sus labios entreabiertos hacia la muñeca donde depositó otro beso. Snape disfrutó del estremecimiento de la muggle.
_¿Cree que debo...rebajar la dosis?
Oh, Dios...¿Por qué la miraba tan intensamente?¿Por qué se la comía con los ojos mientras permanecía impasible? Demons no acertaba a decidir si era el deseo en sus ojos o la frialdad en su cuerpo lo que le ponía el corazón a mil por hora.
_Creo que debería... investigar... los demás síntomas_ decidió ella.
De repente se le iluminó la mirada.
_ ¡Lo había olvidado! ¿Tiene una radio?
_¿Tiene eso algo que ver con mis síntomas?_ preguntó Snape desilusionado mientras señalaba el artefacto en la estantería.
_ Me temo que la consulta tendrá que esperar. A ver... busque un dial, la contraseña es "Albus".
Snape alzó las dos cejas ahora, sorprendido y...decepcionado.
_Venga, señor Snape, luego jugaremos a médicos...
La radio comenzó a sonar dando vida a una voz conocida para Severus. " El niño que sobrevivió continúa siendo un símbolo de nuestra causa: el triunfo del bien, el poder de la inocencia y la necesidad de seguir resistencia"
_ Pfff, vaya sarta de tonterías... _protestó Snape_ Este Lupin ha sido siempre un sentimental. ¿Cómo se ha enterado de esto?
"Tengo mis recursos", contestó ella agitando sus dedos. " Se me ocurren cosas mejores en lo que emplear sus manos". La muggle enrojeció ante su mirada abrasadora.
Snape se recostó en el sofá tirando innegociablemente del brazo de la muggle hasta sentarla encima suyo. Distraídamente le apartaba el pelo de la nuca con una mano, y ella sintió su respiración y el sútil roce de su nariz detrás de su oreja y en su cuello.
_Pensé que le interesaría, lo mismo dicen algo de Potter.
_ Sí, sí, claro...claro..._musitó en su oreja y continuó devorando su fragante cuello mientras su otra mano se posó lánguidamente en el muslo de la chica.
"También hemos sabido en las últimas horas que Rubeus Hagrid_ continuó el locutor cuya voz tampoco era desconocida_ se ha librado por los pelos de que lo detuvieran en los mismos terrenos del colegio, donde se rumorea que celebró una fiesta en favor de Harry Potter..."
_Vaya, están bien informados..._continuó Severus mientras sus dedos pellizcaban las faldas de la muggle para dejar al descubierto sus muslos. La provocaba solamente por el placer de molestarla. Ella había empezado y luego había sugerido lo de la radio. ¿Se creía que podía "activarle" como un interruptor y apagarle igualmente?
"... la estrategia de Quién-vosotros-sabéis de permanecer oculto está creando un considerable clima de pánico..."
_El Lord se sentiría orgulloso de oir eso _ dijo riendo roncamente.
La muggle disfrutó del ronroneo de su risa en la espalda. La mano en su muslo, en cambio, estaba empezando a ponerla... nerviosa. Eso y su pérfida boca besando, lamiendo y mordiendo su nuca. ¿Cómo conseguía él mantenerse tan... sereno cuando ella le hacía lo mismo?
_¿No le interesa lo que dicen?
_No es más que la simple sensiblería que se pasaban como la sal, unos a otros, en las reuniones de la Orden_ explicó mientras sus dedos desaparecían bajo la túnica de ella, muslo arriba.
Qué delicia notar que ella dejaba de prestar atención a la radio y se iba pegando a su pecho, estirando el cuello dejándole a alcance más piel que besar.
"Quizá lo haya hecho, quizá no, " continuó, según supuso Snape, uno de los gemelos Weasly, "pero lo cierto es que, si quiere, puede desplazarse más rápido rápido que Severus Snape cuando le enseñas una botella de champú. Así que..."
Snape gruñó mientras ella temblaba con una risa incontrolada.
_Por Merlín, señorita Demons, esperaba más de usted...
_No se enfade, el chico ha tenido gracia..._dijo conciliadora_ además ellos no saben a qué de debe...
_Lo cual me recuerda..._contestó Snape levantándose_ que es hora de mi dosis.
Vale, ahora iba a castigarla privándola de sus caricias. La muggle compuso un gesto de desilusión.
_¿Es necesario que lo haga? No ha ocurrido nada que tenga que ocultarle al Lord últimamente... Esa poción no me gusta, es dañina en cierto modo.
_Es tenebrosa, por eso le desagrada. Pero es necesaria. ¿Quiere que el Lord vea cómo...?
Mmmm, hable, señor Snape, estoy deseando oir cómo lo llama.
_¿Cómo...intimamos?¿Quiere que la vea desnuda y jadeante?
La muggle abrió los ojos y la boca teniendo una revelación.
_¡Oh, madre mía! ¡No lo había pensado! ¡No puede tomar eso!_ dijo alarmada cogiéndole del brazo_ ¡Señor Snape, tiene que forzarme!
_ ¿Forzarla? ¿Y quiere que lo haga ahora o prefiere que la embosque en algún sitio oscuro con el rostro cubierto?
Snape parecía enfadado. Muy enfadado.
_ Cuando el Perturbado venga...
_¿Tiene que llamarle así siempre?
_Sí...Cuando venga lo primero que va a buscar en su cabeza va a ser eso.
_¡No sea ridícula! ¿Por qué va a interesarle eso al Lord? ¿Cree de verdad que quiere verla desnuda?
La muggle bajó la mirada y retorció nerviosamente una mano. "Eso ya lo ha hecho" confesó.
El gorila del pecho de Snape bramó y agitó los puños golpeándose el tórax. La atenazó esta vez él del brazo:"Dígame, estúpida chiquilla, ¿qué más le ha hecho?"
