Demons se aburría soberanamente a pesar de sus "experimentos" con las pociones, los libros, la charla con Winky la entretenían un poco pero anhelaba con todo su ser el regreso de Severus. Quería tocarle a ver si con suerte encontraba en su piel la idea inconclusa que le turbó tanto por la mañana.
Pensó que el aire fresco le haría bien (todo en esa opresiva habitación le recordaba a él) un paseo por el lago con la vacía cabaña del guardabosques al fondo no era mucho más animado. El semigigante le había echado generosamente una mano en varias ocasiones y extrañaba su ruidosa presencia y sus torpes andares.
Para colmo de males, la señorita McGonagall también había tenido la idea de pasear, coincidiendo con ella. La profesora pillada de frente se veía incómoda y aligeró el paso al cruzarse con ella tras un poco amable buenas tardes.
_Espero que Hagrid se encuentre bien y a salvo_comentó la muggle.
No esperaba respuesta, al fin y al cabo, era el enemigo. Para su sorpresa McGonagall apretó los labios un momento y luego asintió secamente, casi arrepintiéndose, comenzando a caminar.
_Gracias_contestó Demons.
La profesora se detuvo y se volvió hacia ella.
_No me pasó desapercibido que fue a buscar a Grawp. Gracias a ello Hagrid pudo escapar a tiempo.
La muggle se encogió de hombros, parecía una manera de darle las gracias. Demons le quitó importancia, cualquiera lo hubiera hecho.
_Cualquiera no.
Demons supuso que evidentemente se refería al señor Snape.
_ Todavía está a tiempo_dijo la bruja un poco más amablemente_ Puede escapar de aquí, como Hagrid. Le ruego que se lo piense.
_De nuevo le doy las gracias, pero mi respuesta sigue siendo no.
Minerva perdió su tiesa compostura.
_¡¿Por qué?! ¿Qué le retiene aquí? Es obvio que no es uno de ellos, al menos no por vocación. ¿Severus la tiene secuestrada de alguna manera, amenaza a su familia?
_¿Severus? No,... por Dios.. _la muggle suspiró_ Él no... él jamás...
_Mató a Dumbledore, el mejor mago que he conocido.
Demons renunció a explicarle los motivos por lo que tal acontecimiento tuvo lugar, sería exponer a señor Snape, poner en peligro su tapadera. Luego, la bruja pronunció siete palabras que se quedaron clavadas en su mente.
_ No puede estar enamorada de un asesino.
Demons se quedó estupefacta.
_Señorita McGonagall, le aseguro que...
_Puede mentirse si quiere. Puedo parecer una persona rígida y sé que soy mayor pero, _la profesora suspiró_ no siempre fuí así. He visto cómo se le ilumina la cara cuando le mira, como le busca y le toca a escondidas...su...su cabezonería en no irse de aquí cuando está en riesgo su vida, sólo tiene una explicación. Le ama.
Madre mía, así que todos lo pensaban, no sólo Dumbledore. Parece que los únicos en negar la evidencia eran ellos dos.
_No es un buen hombre, querida. Váyase.
Las palabras de la profesora no dejaban de dar vueltas en su cabeza mientras, casi desnuda (una camiseta de tirantes y su ropa interior) y descalza revisaba su "fondo de armario".
_Puedo ponerme la túnica negra, la negra...o la negra. Desde luego, señor Snape, su punto fuerte no es el estilismo.
Si salía de esta no volvería a vestirse de negro jamás.
Si salía de esta...
¿Cómo podía convencer a Severus de que no aceptara que tenía que morir a manos del Lord? Siempre se podría hacer algo, siempre. Él era un hombre inteligente y ella tampoco era tonta. Pero él se mostraba irracional en ese sentido.
Irracional... ¿no? Como ella.
..."sólo tiene una explicación. Le ama."
Se dejó caer en el sofá sosteniéndose la cabeza, luego empezó a reirse.
Realmente tenía gracia. Vaya situación para enamorarse. Vaya momento para enamorarse. ¡Vaya individuo para enamorarse!
Se sentía como el cazador cazado. La "devorahombres" que dibujaba Severus, rendida ante un tipo anclado al recuerdo de un fantasma incapaz por su propia definición, de dar amor...¡bah! ¡Ella estaba más allá del amor! Por un motivo muy sencillo. El amor duele. Y ella se había prometido no volver a sufrir.
Lo cierto era que... no había sufrido con Severus. Muy al contrario él la había protegido del sufrimento. ¡Él era tan...! ¡y tan...! ¿No te salen las palabras chica?¡Y para colmo, estaba lo del Lord, lo de Potter y lo de Lily! A Lily ya la has contado antes, chica.
¿Enamorada? ¡Imposible!
Un crac, una pequeña contorsión del espacio y Severus apareció de la nada.
_¿Qué hace de esa guisa?¿Acaso no tiene ropa que ponerse? O es que me estaba esperando...
Demons abrió la boca haciéndose la escandalizada, comiéndose con los ojos la expresión sería y altiva de serena suficiencia del mago. Bueno, ahí le tienes, justo enfrente. Si necesitas pensar es que no le amas, el amor no se piensa.
Ella cerró la boca y sonrió.
Snape arrugó las cejas escudrinándola con sus ojos oscuros, ¿sonreía con gentileza, sin demonios bailándole en los ojos?.
_¿Qué le pasa?¿A qué se debe esa sonrisa?_preguntó bruscamente.
_A que ha llegado la primavera_contestó con simpleza_ ¿No se ha dado cuenta? Un día estás aterido de frío, la nieve y la escarcha lo cubre todo. El viento helado te hace tiritar y uno se abriga y sale a jugar con la nieve aunque se le quede el culo helado... de repente, al siguiente, el sol ha salido, la nieve se ha fundido, las flores...florecen y los pajarillos salen al campo a trinar. Es primavera y uno se da cuenta de lo que ha echado de menos el sol, aunque se creyera que era muy divertido jugar con la nieve.
_¿Con qué ingredientes ha estado jugando hoy? Se ha intoxicado.
_Ha tardado mucho_ dijo ella cambiando de tema y el tono trivial con el que había hablado, cambiándolo por otro más profundo_ Me había prometido todo el día.
_Le dije que me iba a tomar el día libre, no que pensara pasarlo con usted_respondió Severus igual de brusco pero complacido por su tono juguetón_ Además, el deber es el deber.
_¿Alguna noticia interesante?
Snape se tiró en el sofá y se frotó el entrecejo.
_Ya veo, no son buenas noticias_ aventuró la muggle.
_Potter está a salvo en una casa protegida, esas son buenas noticias. Dobby en cambio no ha tenido tanta suerte.
El semblante de la muggle se mudó por completo en una máscara pálida e inexpresiva.
_¿Ha muerto?
Snape asintió lentamente.
_Y Colagusano también, se estranguló con su propia mano cuando permitió que Potter escapara.
_La mano de plata, la que le dió el Lord...
El mago asintió de nuevo con gravedad y continuó diciendo:
_No lo lamento. Colagusano era un traidor que se merecía la peor de las muertes.
Snape apretaba los dientes y una mano contra la otra, mientras sus nudillos se ponían pálidos. Demons le veía sufrir, comprendiendo su furia, procuró no mencionar que la muerte de Colagusano se había debido a lo mismo que él tenía que hacer, proteger a Potter.
_ En la mansión Malfoy hay sentimientos contrapuestos, humillados por la fuga de Potter, pero el Lord está eufórico con su nueva varita. Siente que tiene el triunfo muy cerca. Ha puesto a toda una horda de mortífagos y a los carroñeros a buscar al chico. Y ha preguntado por usted.
_¿Tiene pensamiento de volver pronto?
_No. Al menos mientras busque, encuentre y mate a Potter. Luego, ha manifestado sus intenciones de compartir la "celebración" con usted.
_Debería sentirme afortunada de merecer sus atenciones_ dijo ella con voz lúgrube.
_Y esta vez , ha solicitado mi presencia_ interrumpió Snape.
_Mira qué bien,_siguió ella con sarcasmo afilado_ siempre he tenido curiosidad por hacer un trío.
Snape le envió una mirada asesina.
Demons cerró los ojos y sacudió la cabeza.
_Mírelo por el lado positivo. Al menos no parece que tenga intención de matarle, puede que se salve al final. No se ponga tan triste.
Severus se levantó de golpe y se paseó inquietamente por la habitación.
_¡ Es una inconsciente!, ¡haciendo bromas!, ¡hablando de la primavera...!
_Sí, la primavera ha perdido su importancia ante las noticias que trae. Pero la primavera se desarrollará completamente dando paso al verano,suceda lo que suceda.
Snape paró su inútil paseo errático. Una chispa en sus ojos negros comunicó a la muggle que por fin (muy lento, señor Snape) había comprendido su metáfora. Y lo siguiente que vió en su rostro, en sus ojos como pozos insondables, en la arruga de su frente, es que estaba asustado.
_Está loca.
_Ya me lo ha dicho.
_Rematadamente loca.
_¿Y usted, señor Snape?_ Habló de forma acusadora. No era justo que ella sola pagara el pato,_ ¿no tiene nada que decirme de lo de esta mañana?¿Qué le pasaba por la cabeza entonces?
Era eso. Si él no hubiera tenido ese lapsus, a ella no se le hubiera ocurrido pensar en "la primavera"... Era, como siempre, culpa suya.
Snape arrugó aún más su frente.
Había pasado todo el día fuera, tomándole el pulso a la realidad, entre otros motivos para apartar de su mente el débil rayo de luz que le golpeó esa mañana. Tratando de explicarse o justificarse, pero nada había hecho salvo darle vueltas y más vueltas. Ella, en cambio, lo había asumido con naturalidad. Daría lo que fuera por poder hacer lo mismo. Pero su mente no era capaz de asimilarlo. Tan solo le gritaba: ¡imposible!¡Absurdo!¡Totalmente imposible!
_¡¿Qué quiere de mí?!
¡Estaba enfadado!, se sorprendió la muggle. Increíble. Ella le hablaba de primaveras y renaceres y él se enfadaba. ¡Era un...! ¡y un...! (Te vuelven a faltar palabras, chica) ¡oh, Dios, es que lo devoraría allí mismo, vestido y todo, le sorbería hasta el tuétano de los huesos!
_Creí que había quedado claro en aquella ocasión. Lo quiero todo.
_¿Hasta lo que no puedo darle?_Seguía hablando con enojo, con aquella furia fría en sus ojos negros.
_Dígame, señor Snape_ dijo ella con calma, recostándose en el sofá, mirándole retadora_ ¿le he pedido algo alguna vez que no haya podido darme? Venga aquí.
A regañadientes Snape se acercó.
Ella tiró de su túnica hasta que él se sentó junto a su cuerpo tendido... y comenzó a contarle un cuento.
_ Los expertos dicen que la historia comenzó con la escritura. Yo disiento. Fue cuando el primer hombre dijo la primera palabra. Entonces la tierra comenzó a ser tierra; el cielo, cielo; el fuego...fuego...Y así todo, lo bueno y lo malo.
Los dedos de la muggle treparon sinuosos por su pecho, su mano se enredó en su pelo, siempre se sentía tentada a tirar de ese pelo, siempre había que obligarle a hacer lo que quería hacer.
_Usted mejor que nadie_continuó ella con su voz adormecedora_ conoce el poder de las palabras: flagrate,... cruccio,... avadakedavra... Pero desde la antigüedad es sabido que hacemos que no existe lo que no se nombra. No nombramos aquello que nos asusta, como si al nombrarlo de alguna manera pudiéramos invocarlo, crearlo, hacerlo real. Por eso la gente no pronuncia el nombre del Lord; por eso usted no quiere saber el mío; por eso, se niega a explicar lo que siente. Porque teme hacerlo real.
De nuevo le tenía atrapado entre su voz y sus ojos, Sherezade hechicera, tirándole de el pelo con una mano, de la túnica con la otra. Haciéndole perder la perspectiva de la realidad.
_ No tiene que nombrarlo, señor Snape. No es necesario. Deje que se quede en el limbo de lo indefinido. Al fin y al cabo, nosotros hemos sido más elocuentes sin palabras que con ellas.
Snape cedió a su embrujo, a sus labios, a su lengua, a sus manos, a la solidez de su cuerpo, a sus demandas infinitas, a sus jadeos roncos, a sus agudos gemidos, cedió al tormento del ritmo de sus caderas. Se rindió al deseo de ver de nuevo el infinito en sus ojos, de querer incendiarse en la pira de su carne.
Snape le dió todo, todo lo que de él podía darle y luego, tras apartarse de su cuerpo, cuando ella yacía dormida y satisfecha y él, insomne, solo sabía mirarla y pasarse los dedos entre el cabello, reconcomiéndose el alma, supo que la maravillosa pompa de jabón, tenía los días contados.
