Snape gritó.
_¡Señorita Demons, basta!
Pero la muggle no le oía, o no quería oirle. Desgarró el cuadro de Dumbledore y las lenguas blancas en las que contuvo su conciencia quedaron libres, desperdigándose por la habitación, formando un lento torbellino que no pudo atrapar.
Tomaron forma.
Snape se vió a sí mismo invocando un patronus y contestándole a Albus, que no era por Potter por lo que actuaba, que era por Lily.
Siempre.
El mismo recuerdo le succionó transportándole a otro momento y a otro lugar de su memoria. Fueron tan solo unos segundos, antes de mirar a la muggle.
Estaba desatada, furiosa y dolida. Y Snape la perforaba con sus ojos como si fuera a rematarla.
Se encaminó hacia él con pasos enérgicos y largos aún con el pequeño cuchillo en la mano. Tan directa hacia él, que instintivamente, Severus sacó su varita.
La muggle apartó la mano con la que le apuntaba con un empujón de su antebrazo y bruscamente le dió la hoja de plata para que la agarrara, apretando con su mano para que la sostuviera firmemente.
_No use su magia. Si quiere matarme, hágalo de forma muggle, ensuciándose las manos_ llevó la mano del mago con el pequeño puñal a la altura de su cuello_ Corte aquí, si lo hace bien profundo, me desangraré en un minuto, dos a lo sumo; si intenta apuñalarme tendrá que clavarla unas cuantas veces para causarme un daño grave, la hoja es demasiado corta.
Severus alzó una ceja y la miró distante desde sus negros abismos, sorprendido ante la determinación que demostraba.
_¿Y para qué querría matarla? ¿Eso va a solucionar la tontería que ha hecho?
_Eso es lo que veo cuando me mira, que querría hacerlo.
Snape trató de usar un tono desprovisto de emociones, trató de tomar el control de la situación.
_¿Sabe cuánto me costó hacer ese hechizo? Meses de trabajo, desperdiciado en un momento. ¿Se puede saber qué se le pasaba por la cabeza? Aún contaba con Dumbledore para...
_Ya no le era útil para nada_ la voz de ella también era vacía_ Salvo para que no se olvidara de su culpa y no flaqueara en su misión. ¿Es eso lo que le preocupa?¿el cuadro?¿nada más?
Oh, sí,... eso, pensó el mago.
_¿Quiere que hablemos de Lily, tal vez?
Los ojos de la muggle brillaban como espejos. Tercas lágrimas enjauladas. Snape vió como se mordía la lengua e, igual de enérgicamente se encaminó hacia la puerta del despacho. Severus se adelantó y la sujetó por la muñeca.
_No huya.
_No huyo, me voy. Suélteme.
_Ni lo piense.
Snape aprovechó el momento en que ella se quedó quieta mirándolo y se trasladó mediante aparición a sus habitaciones. La muggle no estaba menos enojada en su cuarto que en el despacho.
_Le he dicho que me suelte.
_Y yo le he dicho que no quiero. ¿No quería hablar de algo? ¿o ya ha dicho todo lo que tenía que decir?
_Puedo repetírselo si no ha tenido bastante, aunque pensaba que era lo suficientemente claro para que lo entendiera. Pero no, no he dicho todo lo que tenía que decir. Lo que no sé es si usted ha escuchado ya todo lo que quería escuchar. Pare, me hace daño.
Snape no aflojó la presa sobre su muñeca, más aún, se la retorció, pegándola a él y pasó su otro brazo por detras de la espalda de la muggle, aprisionándola contra su pecho.
_Aún no he empezado a hacerle daño. ¿A qué ha venido esto? ¡Ya sabía lo de Lily desde el principio!
_ ¿Es que no ha visto la jugada del viejo? Me llama al despacho y me hace hablar de ella de esa manera, sabiendo que usted llegaría y escucharía...
_¿No podría ser que yo llegara de casualidad?_ La muggle dejó de debatirse un momento entre sus brazos para mirarle alzando una ceja, el hizo una mueca parecida a una sonrisa cruel_ Es cierto, Dumbledore me había citado. ¿Y qué? Ha sido usted la que ha hablado.
Se mantenía duro como una piedra. La muggle podía retorcese lo que quisiera, no iba a zafarse de él, ni de su agarre ni de sus preguntas.
_¡Porque él me provocó!
_¿Le ha provocado el cuadro de un viejo mago? La creía más lista. ¿Qué le dijo?
_Suélteme
_No. ¿Qué le dijo?
La muggle temblaba de rabia.
_No fué lo que dijo, sino lo que insinuó.
_Ilústreme, no he estado presente durante toda la conversación.
La muggle igualaba su dureza, casi escupía las palabras.
_Dijo que su amor por Lily era puro.
_Esa parte sí la oí, ¿qué dijo antes?
La muggle bajó los ojos y Severus continuó presionando sin compasión.
_ No se esconda tras sus bonitas pestañas. ¿Qué le dijo antes?
La muggle titubeó un poco, pero pareció cambiar de opinión, tal vez porque pensara que Severus no podría hablarle con más desprecio al saberlo que con el que ya lo hacía ahora.
_Me dijo que yo transformaba lo bello en sucio_ por fin dejó de temblar, irguiéndose con orgullo, desafiante_ Dió a entender que Lily fue su amor y que yo sólo era su ...
_¿Y qué es eso que se ha quedado por decir de Lily? Suéltelo todo, ya puestos.
Severus la había interrumpido a propósito para que no dijera esa odiosa palabra, tuvo bastante con escucharlo de Yaxley aquella vez. Pero ella sólo escuchó de nuevo ese maldito nombre. Él lo había querido.
_Cuando usted cumpla su "misión" diciéndole a Potter que tiene que morir y luego vaya a dejarse asesinar por él o por el Lord, cualquiera de los dos que sepa antes que usted es el verdadero propietario de la varita de saúco,... cuando muera y si tiene suerte de haberse redimido de sus pecados y suba ligero como el aire al cielo de los magos ¿cree que va a encontrarse con ella? ¿cree que va a aparecéserle brillante y plateada como su cierva con los brazos abiertos para darle las gracias y perdonarle?... y si así fuera, ¿sabe de quién será la mano que ella apriete, el hombre que esté a su lado, dispuesto a lo mejor también a darle las gracias? James, señor Snape, James. James Potter estará a su lado. Estarán juntos. Nada habrá cambiado.
Severus apretó los dientes y el cepo con el que la tenía presa.
_He amado a Lily siempre, desde que la conocí. Siempre.
La muggle volvió a retorcerse, pero él no dejó que se apartara ni un milímetro.
_Déjeme._siguió pidiendo inútilmente_ Ya lo sé, lo he sabido desde que le toqué por primera vez cuando el Lord me lo ordenó en la mansión de los Malfoy. Pero que la haya amado no significa que ella se lo mereciera.
_Que no se lo mereciera no me afecta en absoluto para que la amara. ¿Me cree tan estúpido como para no darme cuenta, incluso siendo tan joven, de que mis sentimientos no eran correspondidos? ¿No ha oído lo que dicen? El amor es ciego. Pues yo no estaba ciego, yo sabía que la quería y que ella apenas me soportaba. Sin embargo, la he amado siempre y a pesar de ese amor, fue por mi culpa, por mi premura por contarle al Lord aquella profecía que la condené a muerte. A ella, a la única persona del mundo que me había importado_La voz de Snape temblaba en su pecho_ Yo la maté.
La muggle no dejaba de debatirse tratando de escapar. La apretó más aún contra su pecho, atrapando sus brazos entre los cuerpos de ambos, clavándole los dedos en la muñeca, frenándola con un abrazo sobre su espalda y agarrando la oscilante cabeza de la muggle, presiónándola contra su hombro, obligándola a escuchar, obligándose a contarlo.
_Y luego no pude protegerla. Le rogué al Lord, a Dumbledore, pero yo no hice nada, nada salvo esperar. Esperar hasta verla muerta.
Su tono era tan frío y la apretaba con tanta fuerza que la muggle se asustó.
_El señor tenebroso había desaparecido. Si no le hubiéramos dado por muerto me hubiera enfrentado a él, hubiera ido a matarle yo mismo. Pero él no estaba y fuí a buscar a Dumbledore con la misma intención: vengarme por la muerte de Lily que él no había evitado. ¿Que si creía que podía ganar? Por supuesto que no, a ninguno de ellos. Iba, prácticamente, a suicidarme. Pero Dumbledore me convenció o yo me dejé convencer, de que aún podría honrar su memoria protegiendo a aquel por el que ella dió su vida. Le prometí que lo haría, le prometí a Dumbledore que haría lo que me pidiera, cualquier cosa. ¿Cree que el que Lily no me amara, quita valor a mi promesa?
La muggle parecía sollozar pidiendo que la soltara, él simplemente acercó su boca a su pelo " ¡conteste!".
_No.
_ No ¿qué?
_No le quita valor, ni yo...
Ella calló ¿por qué callaba?
_Continúe, ni usted ¿qué?
_ Yo no le... estimaría.. tanto si no hubiera hecho esa promesa.
_Lo sé, usted está tan loca que piensa que lo que hice, que lo que hago, tiene sentido. Parece ser la única aparte de mí mismo. Nunca he dudado que los motivos de Albus eran otros muy distintos. He tenido tiempo de sobra para comprobarlo. Y luego me llevaron a Azkaban. ¿Sabe lo que es un dementor? De gracias de no haberse encontrado con ninguno de ellos. Son criaturas parasitarias, sanguijuelas que se alimentan de la alegría y las ganas de vivir de las personas, le extraen toda la felicidad que pueden, le arruinan el alma para luego absorberla. Le aseguro que conmigo no consiguieron alimento. Era entonces un ser tan miserable, con un agujero negro y frío, infinito en el alma. Nada podían sacar de mí. Tan oscuro por dentro que casi parecían confundirme con uno de los suyos. Dumbledore me sacó de allí. Me dió una casa, un trabajo y un motivo por el que seguir respirando. Por eso le he obedecido siempre ciegamente, sin cuestionarle. Si no lo hubiera hecho, probablemente hubiera acabado en el fondo del lago la primera semana que estuve aquí.
La muggle tiritaba, tal era la desesperación de Snape que ella aún podía sentirla mordiéndole la carne.
_ Pues sí, señorita Demons,_continuó_ he amado a Lily, siempre, con un amor puro, como dice Dumbledore, porque jamás tuve de ella ni una caricia. Lo cual nos lleva a usted y a su ataque de celos.
_Yo no tengo celos
_Miente muy mal, es necesario que lo sepa. Ha resultado una celosa magnífica, tal y como predijo.
_Suélteme.
_Le he dicho que no quiero._Su voz grave junto a su oído la desgarraba_ No quiero soltarla.
La afianzó más aún con uno de sus brazos y con la otra mano comenzó a a acariciala salvajemente, rudo, inflexible.
_Digo que llegamos a usted. ¿No quiere saber lo que ha sido para mí?¿Hoy no quiere hablar de primaveras?
Estaba claro que lo que quería hoy la muggle era escabullirse como un ratoncillo asustado.
