_No, no quiero saberlo. Tuvo su momento, ¿sabe? Yo aún estoy viva, no como Lily, ella puede esperar eternamente, yo no.

_Exigente hasta el final, ¿eh? Luego dice que no está celosa.

_Suélteme si quiere hablarme de algo.

_Si la suelto se marchará, tal vez acepte la oferta de Minerva... Claro que sé que le ha propuesto sacarla de aquí. ¿Olvida que soy un buen espía?

Snape hablaba casi en voz baja al lado de su oído, sin dejar de apretarla contra su cuerpo, sin dejar de acariciar su costado, su espalda, sus nalgas y sus muslos, lentamente, sintiendo el deslizar de la tela sobre la piel.

_Usted aparece sin más, un estorbo. Un paquete que el Lord me ordena llevarme a casa, un obstáculo más, una preocupación más. No pensé que pasara de aquella primera noche, tan mal estaba... pero lo hizo, se despertó y me sorprendí al oirla tan claramente dentro de mi cabeza. Solo aquella vez, nunca más he podido saber qué pensaba o qué sentía si no era porque me lo dijera o porque lo adivinara.

_Un estorbo..._protestó la muggle

_Un estorbo, sí. Pero cuando volví a casa después de dejarla en la mansión de los Malfoy, me sorprendí de nuevo pensando en usted, en cómo se había mudado de piel, pequeña serpiente, para complacerle, para conseguir unos días más de vida. Y me hizo sonreir al pensar en su descaro pese a la complicada situación en la que se encontraba. ¿Sabe lo que hice después de que me dijera que mi mirada era muy intensa? Me miré al espejo durante unos minutos, para averiguar que había visto en mí. Apenas si la recordaba el resto del tiempo, misiones del Lord, ya sabe, pero cuando tenía que ir a la mansión esperaba encontrarla. Por algún extraño motivo siempre se alegraba de verme. Y comencé a pensar en usted más a menudo.

Demons aspiraba rápidamente, el abrazo del hombre la sofocaba. Pegada a su cuerpo, invadida por su olor y abrumada por la intensidad de su voz. Las caricias sobre su cuerpo eran lo de menos.

_ Colagusano me informaba regularmente. Le tenía bien enganchado ¿verdad? "Claro, señor Pettigrew, fue usted muy valiente señor Pettigrew".

_Suélteme, déjeme...¡no tiene derecho a espiarme!

_Tenía derecho entonces y lo tengo ahora. Usted es mi responsabilidad ¿o no se acuerda de la no promesa que me hizo hacerle? Esperaba las visitas a casa de los Malfoy con una ansiedad distinta. El día que fuí a llevar la espada y comprendí que algo iba mal...Oh, no sabe como de penosos se me hicieron los escasos metros para llegar hasta donde estaba...y cuando ví que Bellatrix la estaba torturando...Siempre me ha acusado de pensar demasiado, pues no me lo pensé para sacarla de allí, ya arreglaría después las consecuencias. Nada más el sentir sus dedos enganchados en los botones de mi túnica me daba el coraje de mil hombres.

Snape la tomó por el pelo para obligarla a levantar la cabeza y mirarle a los ojos. Demons estaba confusa, sorprendida: o ella lo entendía muy mal o Snape se estaba declarando.

_No tenía ni idea, ¿verdad? a pesar de tener toda mi vida en la punta de sus dedos_Snape chasqueó la lengua.

_Es usted odioso, señor Snape.

_No tanto, ¿verdad? no tan odioso cuando metió las manos bajo mi túnica al lado del lago. Le juro que otro hombre menos curtido la hubiera echado al suelo y tomado allí mismo sobre la nieve, dándole a la señorita McGonagall algo por lo que retorcerse entre las sábanas.

_No me mienta, usted pensó en Lily entonces.

_Muy cierto, pensaba en ella entonces y también cuando me besó aquí, en este cuarto, después de su paseo con el Lord por el Bosque Prohibido. ¿Recuerda? Fue la primera vez que se desnudó para mí. Verla fue espectacular. ¿Qué otra mujer hubiera hecho eso? Ninguna en su sano juicio.

Demons resopló, le dolía la espalda, le dolían los brazos y no sabía a dónde quería llegar Severus con esa charla.

_Pensaba en Lily muy a menudo, usted me hacía pensar en ella casi constantemente. Incluso aquella vez que me desnudé yo para usted. No comprendía su insistencia, ¿por qué usted no veía al monstruo que Lily vió, al que todos veían? Ni mis cicatrices la asustaron. Le aseguro que me supuso un gran esfuerzo no recordarla mientras la devoraba... sobre todo los tres primeros segundos. Luego recordé al Lord sujetándola, besándola... usted era mía. Él no tenía derecho a tocarla. Y yo iba a borrar todo rastro que él pudiera haber dejado en usted, con mis manos, con mi lengua, con mi.. ¿cómo la llamó? "portentosa nariz" con lo que usted pidiera.

Demons se sonrojó al pensar en aquella vez, su primera vez. Estaba ofuscada, ¿qué era lo que quería decirle? Casi lo único que había entendido era que él había dicho que ella era suya.

_ Y cada vez desde entonces, cada vez que se me acercaba sentía una fiera rugiendo en mi pecho. Usted no tiene compasión. Me provocaba constantemente haciendo caso omiso de mis reticencias, siempre obligándome a ceder a sus deseos.

_No recuerdo que le haya puesto una pistola en la cabeza ni una de las veces.

_¡Ah! Y siempre hablándome cuando... durante... Siempre me ha gustado que hable.

_¡Suélteme y diga lo que tenga que decir!

_No pienso soltarla_ dijo mientras la aferraba y colocaba una pierna entre las de ella, pegándola a su muslo_ Y he ensayado este discurso varias veces, así que no me interrumpa.

La muggle aún se agitaba inútilmente, porque lo único que conseguía era frotarse contra el cuerpo del mago, contra su pierna ahora mientras él seguía acariciando su cuerpo.

_No me he sentido más hombre en la vida que en el momento que dijo que yo le gustaba.

Snape la besaba, ni siquiera buscaba su boca, besaba su pelo, su oreja, su hombro, allí donde la alcanzaba.

_Ni me he sentido más vacío que en aquellas semanas en que me negó su presencia. Ni más inútil que cuando el Lord la torturó usando un Imperius tal como vió en mis recuerdos. Ni jamás de los jamases me he sentido tan necesario como cuando usted afirmó que lloraría ríos ,mares y océanos sobre mi tumba.

Demons tenía miedo, no de él, ni de lo que decía, sino de lo que parecía que estaba haciendo.

_ Me gustó mucho saber de su vida, me pasaría toda la noche escuchándola hablar, escucharla me hace olvidar mi tormento. Tocarla me hace olvidar mi tormento.

Snape metió la mano bajo la túnica de la muggle marcando sus dedos por toda la longitud de su muslo, tocándola por encima de su ropa interior.

_Me gusta escucharla hablar de primaveras y renaceres aún cuando lo que se dislumbra en el horizonte es la cercanía de la noche más oscura.

Snape deslizó sus dedos por debajo del elástico, riendo gravemente unos segundos al comprobar que a pesar de su resistencia, ella estaba húmeday palpitante.

Su voz comenzó a sonar mucho más vibrante y profunda.

_Lily... Lily fue el cofre donde yo puse todos mis anhelos. ¿Quiere saber qué es usted?

_No_dijo en un susurro.

Snape la agarró más fuerte aún y tiró de la ropa interior rasgándola. Demons ahogó un grito ronco al sentir el dolor de la tela clavándose en su carne.

El mago la penetró con dos dedos. Aunque ella seguía intentado escaparse de su abrazo, Snape sentía el fuego de sus entrañas y el licor que destilaba.

_Déjeme_ pidió ella.

_No, aún no. Aún tengo que sentirla una vez más contraerse en torno a mí. Deme lo que me ha dado siempre, su salvajismo. Deme su inconsciencia y su locura. Deme esa impudicia de la que la acusó su padre, deme la "impureza" de la que la acusa Dumbledore_la mano de Severus se movía cada vez más rápido dentro de ella, empapándose_ Sigo diciendo que no alberga maldad alguna. Si alguien quiere reducirla a ser eso, es que no sabe ni sabrá jamás lo profunda que es su mente o lo generosa que es su alma, ni imaginará que esto es lo más puro, honrado y hermoso que nadie me ha regalado jamás.

Demons jadeó renegando consumida por el deseo, no quería, no de esa forma.

Snape seguía aprisionándola y besándola donde alcanzaba. Su voz ronca acariciaba cara terminación nerviosa de su piel.

_¿Es porque no he preguntado su nombre? ¿y qué hay en un nombre?_Snape aspiró su pelo_ Lo que llamamos rosa con cualquier otro nombre tendría el mismo aroma. No se cierre a mí ahora, ahora que le hablo de todo esto. No lo hizo cuando dejó que no hablara y que quedara todo en el limbo de lo indefinido. Cada centímetro de libertad que me ha dado, cada vez que no ha cuestionado mis acciones y mis pensamientos, cada vez que ha aceptado mi mal humor, mi soberbia, mi rudeza... lo único que ha conseguido ha sido atarme más a usted. Sólo me ha exigido esclavitud a su cuerpo, una esclavitud que he estado más que dispuesto a soportar y he disfrutado cada segundo. Lily me hizo sufrir de una manera indecible pero usted..., usted no se ha quedado atrás en darme tormentos.

Demons hundió su rostro en el pecho de Severus, su corazón galopaba tan salvajemente que era capaz de oirlo. Estaba como borracha por todo cuanto el mago le decía. Siempre se empeñaba en hablarle mientras la cegaba con sus caricias. Su cuerpo ardía entero oprimido por el abrazo del mago. Tenía los sentidos saturados: los besos atormentados e imprecisos con los que el mago llenaba su pelo, su rostro y su cuello; su brazo en su espalda reteniéndola, diciéndole una y otra y otra vez que no quería soltarla; la forma en que la acariciaba con pasadas largas recorriendo todo su cuerpo; la mano firme de Severus la taladraba arrancando un placer robado a las paredes de su vagina; su voz, vibrante, profunda y apasionada recorriendo cada fibra de su ser y la desesperación que Severus le transmitía...Porque eso era lo que trataba de decirle, que estaba desesperado.

_Démelo todo, señorita Demons.

Snape mordía su mejilla, buscaba su barbilla dejando un surco de besos hasta su cuello, encorvándose para alcanzarla. Arrastaba sus labios garganta arriba aguantándola con su brazo algo más delicadamente al notar que las piernas no la sostenían. ¿Por qué la condenada no decía nada?¿Por qué no le devolvía los besos? Su cuerpo bramaba, ¿Qué obstáculo impedía que su volcán le estallara en los dedos? Su propio cuerpo iba a reventar solo con tocarla, solo con sentir su respiración agitada.

_ ¿Es que no me sientes, maldita seas?_ Snape la sacudió hasta que ella ¡por fin! desenterró la cabeza y pudo perderse en sus ojos castaños, sin la profundidad del chocolate, sin el brillo del ámbar, simplemente marrones_ ¿No escuchas que estoy rezándole a tu Dios para que tenga compasión de mí?

Demons entreabrió la boca exhalando entrecortadamente. Snape gruñó triunfante cuando su mano se empapó de la lava ardiente que escapaba en oleadas del cuerpo de la muggle, anegando sus muslos. Derrotada por un orgasmo devastador. Por fin ella alzaba el rostro. Por fin trepaba con los dedos por su túnica y alzaba los brazos hasta su cuello, por fin ella enredaba sus dedos tirando de su pelo y le conducía hasta su boca, exigiéndole un beso.

_Mierda,_dijo ella sobre sus labios_ Severus...

Su lengua ávida, le invadió sin piedad y Snape se aferró al cuerpo de ella mientras su propio cuerpo convulso, tembló y explotó, incapaz de contenerse.