El conocido y oscuro salón de los Malfoy reunía de nuevo a una cada vez más pequeña cantidad de mortífagos. Snape trataba de decidir si eso era bueno o era malo. "Si el Lord continúa devastando así a sus seguidores, pronto no le quedará ninguno"

El castigo tras la fuga de Potter había sido brutal: dos muertos, siete heridos. Ninguno de los más allegados, claro. Esos conocían los arranques del señor oscuro y supieron ponerse a salvo. Los más novatos y algunos carroñeros aprendieron la lección de la forma más dura.

Un aura diferente rodeaba a Voldemort. Su expresión era más fiera, más terrible y más segura. Esos eran los efectos de saberse poseedor de la varita más poderosa del mundo. En cambio Snape, siendo su verdadero amo, no se sentía afectado por ello en absoluto. Seguía con un sentimiento de peligro e indefensión que le hacía exprimir sus recursos. Disimuló muy bien su papel mientras el Lord hablaba.

_ De nuevo os he convocado, mis fieles, para anunciaros que esta guerra va a llegar pronto a su fin. Vuestro señor está harto, de ver como se falla una y otra vez en el mismo asunto. En estos meses sé que muchos habéis dudado de mí por no dirigir personalmente la lucha pero eso no va a ser así a partir de ahora.

Varios mortífagos comentaban quedamente entre ellos pero la súbita mirada del Lord impuso silencio.

_Algunos de los presentes asististéis a una reunión en la que tuve que tomar la varita de Lucius, ya que la mía no era suficiente para vencer la resistencia de su hermana, la varita de Potter_ exclamaciones de soropresa de los ignorantes de la relación entre las varitas le interrumpieron_ . Pero no volverá a darse el caso. Si en estos meses me he ausentado ha sido para encontrar el arma definitiva que permitirá que Harry Potter alzance su destino, al lado de sus padres y de todos los patéticos magos que murieron por él, tratando de defenderle. Puesto que ya no existe ese impedimento y puesto que sois totalmente incapaces de capturar al chico el tiempo suficente para que me enfrente a él, he decidido provocar nuestro... fatal y decisivo encuentro.

Los Malfoy y Bellatrix bajaron la cabeza imperceptiblemente. Snape en cambio estiró el cuello para no perderse detalle de las intenciones del Lord.

_ Muchos me habéis preguntado mis planes acerca del poderoso ejército que estamos formando. No sólo contamos con un contingente más crecido cada vez de mortífagos, sino con los hombres lobo, dementores y gigantes. Bien, va siendo hora de que ese ejército intervenga y el primer ataque será sobre Hogwarts.

Snape se estiró aún más en su asiento a la derecha del Lord. Los Carrow protestaron.

_Mi señor, Hogwarts está totalmente bajo nuestro control, podríamos fácilmente reducir a los profesores con ayuda de algunos de los nuestros. Si Snape, por ejemplo, los citara, cogeríamos a todos en la misma habitación. No tendrían nada que hacer y...

_ Sí, pero eso no me daría lo que quiero, Amycus.

El Lord paseó sus pupilas estrechas como rendijas por el rostro de todos los asistentes buscando una chispa de inteligencia que comprendiera su plan. Sólo Snape pronunció:

_Entiendo...

_¿Entiendes? ¿Qué entiendes?_ Bellatrix no soportaba que él pareciera siempre más inteligente, seguro que no entendía nada, igual que ellos, pero hacía ver que sí.

_ Potter sigue escondido, pero un ataque sobre Hogwarts haría que saliera de su agujero para defender a sus amigos_explicó Snape_ Es un plan arriesgado, pero audaz. El único inconveniente es que se va a derramar bastante sangre. No se rendirán sin lucha.

_Espero que haya sangre,_aseguró el Lord_ cuanta más mejor, cuantos más cadáveres se amontonen a las puertas, más deprisa acudirá el chico en su defensa.

_¿Y para cuándo sería el ataque? ¿necesita algún preparativo desde el interior?_ preguntó Amycus.

_ No, salvo que los nuestros allí dentro, luchen con la misma saña que lucharán los de fuera.

Esta vez su mirada no se paseó, sino que fulminó directamente a los Malfoy. Narcissa palideció ligeramente con el estómago contraído en un puño, estaba hablando evidentemente de su hijo, Draco.

_Mi sobrino demostrará su valía, mi señor, no le quepa duda.

La vehemencia de Bellatrix provocó un escalofrío en su hermana.

Se ultimaron los detalles, el señor oscuro no quería tardar más de una semana en realizar el ataque. Se fijó la fecha en torno a la primera semana de mayo, dependiendo del ritmo de los gigantes que avanzaban lentamente hacia el castillo. Aunque el ataque tendría lugar con ellos o sin ellos.

A Severus una semana le parecía una eternidad, no creía que el Lord pudiera esperar tanto teniendo tan claro el paso a seguir.

De nuevo se convertía en espectador del desastre, pues nada podía hacer para impedirlo o prevenir a los implicados. Cualquier movimiento en falso sería más peligroso que nunca (siempre es más peligroso que nunca) acabaría de un plumazo con los años de trabajo en la sombra para proteger a Potter. Sin querer, las palabras que oyó de la boca del chico volvieron a él: ¿cuántas personas tendrían que morir para que él viviera? Al parecer unos cientos más.

La reunión se disolvió lentamente.

Snape iba a levantarse de la silla cuando la mano del Lord sobre su antebrazo le retuvo.

_Creo que tienes novedades_ le dijo una vez hubieron salido todos de la sala_ Me refiero a la muggle. Amycus me ha dicho que está enferma.

Snape asintió con frivolidad.

_Así es, mi señor, desde que está bajo mi custodia no ha hecho más de adelgazar y palidecer. Creo que vuestra poderosa magia consume su cuerpo. Empeoró tras la imposición de la marca y desde vuestra última visita, no se ha recobrado. No pasará de un par de días, creo. Si queréis verla...

La invitación era peligrosa, pero la no invitación hubiera despertado sospecha.

_Uhmmm, no te niego, Severus, que el ver la vida escaparse lentamente de su cuerpo por mi voluntad me ha provocado siempre un delicioso placer, saber que al final voy a ser yo el causante de su muerte no me disgusta en sobremanera. Aunque tenía algunos planes para ella, ya sabes.

Snape asintió con gesto inescrutable.

_Las curiosas cualidades que me atraían de esa muggle provenían exclusivamente de la magia que me robó. Me pregunto si habrá alguna otra que pudiera hacer lo mismo... Si encontrara otra similar..

_Si se diera ese caso, dejad que la custodie Yaxley, mi señor.

_Ya me he enterado de la disputa que tuvísteis_ dijo con un gesto que parodiaba una sonrisa_ No dejes que te afecten los celos que tenga por la forma en que te elevo sobre ellos, Severus, tu constante fidelidad ha sido puesta a prueba suficientes veces. Y esto, al fin y al cabo, ha sido otro más de los servicios que me has prestado.

Snape asintió con una seca cabezada antes de irse.