No se lo podía creer. Él se había ido y sus ultimas palabras habían sido "buenas tardes". Qué cabrón.

_Siéntese, por favor, le tomaré los datos y un médico la examinará en cuanto sea posible.

Demons miró de arriba a abajo a la jóven enfermera y abrió la boca para hablar cuando una mujer de color de abundantes curvas que entraba con dos cafés abrió tanto los ojos al verla que parecía que iban a salírsele de las cuencas.

_¡DEMONS!¡SANTO CRISTO!

La mujer negra de opulentas formas tiró los vasos y corrió hacia ella estrechándola en un cálido y asfixiante abrazo.

_ ¡Demons, Demons! ¡Dios me asista! ¿Estás bién?¿Dónde has estado? Te hemos buscado durante meses...

_¿Esta es nueva?_ dijo Demons refiriéndose a la enfermera de la recepción.

_Lleva con nosotros desde navidades. Está bien, Rose_ dijo a la sorprendida enfermera_ Ella es de la casa.

La mujer la abrazó de nuevo.

_Estábamos tan preocupados por tí...

_ Tranquila Deborah, estoy bien. ¿Hay gente abajo?

_Claro que sí, vamos.

Enganchada a su brazo, Deborah la llevó hasta el ascensor, aunque Demons recordaba perfectamente el camino. En los vestuarios, la asombrada Debbie, no pudo resistir la curiosidad.

_ Cuenta. ¿dónde has estado? Desapareciste sin más. Harry fue detenido incluso e interrogado, no podían acusarle porque no había pruebas, pero pensaban que te había matado o algo peor.

_¿Simons detenido?¿algo peor que matarme?_ Demons resopló alzando ambas cejas_ Me secuestraron, Deborah, Harry no tuvo nada que ver. Me secuestraron unas malvadas personas que me retuvieron contra mi voluntad.

_¿Y cómo has escapado?¿Te han soltado?¿Has pagado un rescate?

_Una de esas personas... bueno, no era de ellos realmente. Me protegió y me sacó de allí.

_Ay, madre, ¿un hombre, verdad?

Su compañera la miró a los ojos, alucinada.

_¡Dios todo poderoso! Un hombre no, ¡el hombre! Nena, estás hasta el cuello. ¿Te has enamorado de un delincuente? Te pido cita en psiquiatría en cuanto lleguemos abajo. Demons enamorada, ¡ver para creer!.

Compuso la combinación de su taquilla y la abrió sacando el pijama azul y la bata blanca, prendas obligatorias para entrar en la sección D11. Al sacarse los vaqueros se oyó tintineo de cristales. Demons extrajo de su bolsillo dos botellitas. El veneno de Nagini seguía dorado y peligroso en la suya, la otra, la poción protectora contra la magia, robada de los mismos depósitos de Severus Snape, estaba vacía. Gracias, señor Pettigrew, dijo mentalmente.

Sabía que Severus intentaría protegerla a toda costa. No perdía nada tomando la poción. Su corazonada no falló. El obliviate la afectó un instante, pero el hechizo de deshizo en cuanto tocó su mente.

_Tienes razón, Debbie, el hombre, y no se te ocurra pedir cita en ningún sitio: pienso seguir loca mucho tiempo, si Dios y el caro equipo que tenemos abajo lo permiten.

Su amiga tomó nota mental de preguntarle a Rose cómo era el tipo que había entrado con ella, maldiciéndose por no haber prestado atención al cruzarse con él mientras salía.

_¿Cómo es él?

_Brusco, malhumorado, taciturno, ácido y vengativo.

_Te va como anillo al dedo...Supongo que tu urgencia es porque al haberte ayudado a escapar él está en peligro y ahora depende de tí, de esa botellita y del caro equipo que tenemos abajo el que se salve.

Volvieron al ascensor y bajaron dos plantas más. Luego enfilaron un anodino pasillo blanco que giraba a la derecha.

_Dios bendiga tu telepatía y a las películas del videoclub que alquilas. Te quiero, Debbie. Gracias por adivinarlo todo.

_Pero tienes que contármelo, nena, no te dejes lo más importante...¿Es bueno en la cama?

Esta Deborah, siempre directa al grano.

_Bueno no. Es el mejor.

_¡Pero que maldita buena suerte tienes!, recuérdame de vez en cuando por qué eres mi amiga y no tengo que odiarte a muerte.

Exactamente buena suerte, tampoco, peeeero..

Una placa informaba en la pared: Sección D11. Bioquímica. Dra. P. Demons. Solo personal autorizado.

La puertas de cristales automáticas se abrieron y la voluminosa y morena Deborah chasqueó los dedos alzando la voz, llamando la atención de los jóvenes de la sala.

_ ¡Zánganos!, ¡a trabajar! ¡La abeja reina ha llegado!.

Un revuelo de voces y preguntas la rodearon.

_Estos frikis han estado perdidos sin tí, nena, pero se han partido el culo para sacarlo todo adelante. Ahora que has vuelto, recuérdales quién manda_ susurró a su oído.

Demons no se hizo de rogar.

_Las preguntas y cotilleos en la hora del descanso. Ahora a trabajar. Parad absolutamente todo lo que estéis haciendo. Marck, analiza esto_dijo entregándole la botellita_ Usa todos los ordenadores que necesites, no te preocupes si salen compuestos desconocidos, dame su formulación aunque no tengan nombre. Y usa guantes, por favor. Benson, ven a verme en diez minutos y te daré un listado de sustancias que tendrás que conseguir, quizá en tiendas esotéricas, algunas son ilegales... confío en tus recursos. Anthony, prepara unos litros de suero base con los reactivos habituales.

_¿Litros?

_¡Litros, idiota!_intervino Deborah_La doctora Demons manda, tú obedeces, ¡no es tan difícil!

Anthony salió rápidamente por la puerta, la bata blanca ondeando tras él le recordó a Demons el vuelo de una túnica negra.

Suspirando entró en el despacho, sentándose ante el ordenador. Tecleando "triangulación espacial, geodesia, astronomía" escogiendo entre varias páginas una que contenía una tabla para introducir las coordenadas de los astros y averiguar el punto geográfico desde donde se habían tomado. Para algo se había helado el culo por las noches anotando metódicamente la posición de Venus, Mercurio y Marte. Y para algo se había gastado los codos memorizándolas.

_Debbie, recuérdame que clame al cielo: que Dios bendiga a Aurora Sinistra y a internet.

_Lo apunto para la hora del té. ¿Algo más?

_Pide bebidas energéticas en cantidades industriales y un par de pizzas. Odio esos sandwitches fríos de la máquina.

Un hombre rubio con el pelo cortado a cepillo y aspecto militar entró en la sala y se dirigió al despacho donde Demons tecleaba como una posesa, cerrando la puerta de un portazo.

_Es de cristal, Richard, y no llega al techo. Todos te verán y te oirán cuando me grites_dijo Demons tranquilamente.

_¿Qué coño crees que estás haciendo? Desapareces durante meses y llegas aquí dando órdenes carentes de sentido. Anthony me ha dicho que has pedido litros de suero base. ¡Litros!

_Pedí una excedencia_ explicó y después, mirando a su secretaria, Demons gritó a través de la puerta acristalada_ Debbie, preséntale al doctor Richard la solicitud aprobada de mi excedencia y despide a Anthony, es un chivato.

_Hecho, jefa.

_¡Demons!

La mujer golpeó la mesa con ambos puños. No tenía tiempo de aguantar tonterías.

_¡Cállate, Richard!. Este aún sigue siendo mi puto departamento y según la resolución del último consejo disciplinario al que me sometiste, tengo total autoridad sobre él.

_Para investigar los proyectos aprobados por la dirección, no para lo que se te venga en gana._ Richard se sabía triunfador.

Se sostuvieron la mirada en un duelo.

_Madura de una vez, no puedo creer que sigas dolido.

_ Esto no tiene nada que ver con lo nuestro.

_"Lo nuestro" fueron un par de polvos mediocres...

Richard giró bruscamente la cabeza, los dos empleados trabajando en el laboratorio hicieron como que no habían oído nada. Al volverse se encontró con una Demons mucho más mansa.

Tenía razón, no podía hacer lo que le diera la gana con los recursos del hospital.

_Richard, perdona, siento mucho como acabó todo, pero... esto es importante. Necesito...

_Según me dijiste aquella vez, soy incapaz de satisfacer tus necesidades...

Demons apretó los dientes. ¿Cómo de capullo podía ser un tío despechado?

_¿Me sigues queriendo fuera de aquí?¿no?

_Por supuesto que sí. Eres...

_Bien, me iré.

El rubio abrió los ojos como platos y esbozó una sonrisa ladina.

_ Me iré. ... sólo si... me das acceso ilimitado a lo que necesite durante... diez días.

_¡Diez días!¿ilimitado?

_ Sabes que hay presupuesto para eso y más. Dámelo y te juro que me iré.

Richard pareció pensárselo.

_Dejarás los proyectos de vacunación en los que estás trabajando. Y tus notas sobre ellos.

_De acuerdo.

_Eso incluye los antídotos, por supuesto, pero también Parkinson y Alzheimer y los estudios del cáncer de mama.

Demons suspiró, para hacer las cosas, mejor hacerlas a lo grande.

_Y te dejaré firmar en mi artículo sobre ADN recombinante y asesoraré al equipo gratuitamente durante un año.

_Dos años... y yo firmaré solo el artículo, sin tu nombre.

Demons resopló.

_ Trato hecho, pero no quiero ver tu culo en mi laboratorio hasta que pasen diez días.

Debbie entró en la sala con una licencia no retribuida a favor de Demons desde la fecha de su desaparición, debidamente autorizada, que Richard dejó caer despectivo sobre la mesa antes de salir.

_ Dile a Benson que tiene la lista en la impresora y apunta en tu agenda para la hora del té, después de clamar al cielo, que tienes que contarme qué es lo que coño tienes en el departamento de administración.

_Y tú, tienes que contarme qué te hacía ese tipo, nena. Acabas de renunciar a toda tu carrera por él.

Como sospechaba, el análisis del veneno de Nagini reportó resultados imprecisos y un radical, que según la química actual, no existía, lo cual produjo una crisis nerviosa en el impresionable Marck. La representación tridimensional de la molécula giraba lentamente en la pantalla de su ordenador, sobre un escritorio lleno de latas de bebidas energéticas y cajas de pizza y bollos que Deborah le obligaba a comer diciéndole que el azúcar haría rendir más a su cerebro.

_Descansa, nena_dijo la voluptuosa negra mientras se sentaba en la esquina del escritorio_ Si no duermes vas a explotar. Llevas días y noches aquí metida.

_No tengo tiempo para dormir, Debbie, es vital que resuelva esto.

Deborah suspiró y la tomó de las manos consiguiendo que apartara la vista del ordenador.

_Cuéntame otra vez por qué es tan importante que resuelvas esto.

Demons se frotó la cara.

_ La vida de Severus depende de ello.

_Pero, nena, si alguien quiere matarle ¿No usaría mejor una pistola? ¿Para qué usar una serpiente, mítica por lo que parece, en lugar de descargarle un tiro? Es muy enrevesado.

Demons volvió a pasarse las manos por la cara y al retirarlas Deborah descubrió una mirada totalmente novedosa en ella. Estaba completamente desquiciada, perturbada, desesperada. La voz le salía estrangulada de la garganta, las venas se marcaban en su cuello, sus ojos se crispaban por segundos.

_Porque si usaran una pistola no podría hacer nada, nada en absoluto, para salvarle salvo estar allí y cruzarme por delante. Porque tengo que hacer algo para intentarlo, aunque sea remota la posibilidad de que le maten así, al menos tengo el veneno y yo... ¡mierda, Debbie!, ¡yo fabrico antídotos, vacunas, tratamientos...! Llevo años haciéndolo, ¡soy la mejor! ¿y si, teniendo la posibilidad, no lo intentara?¿y si no lo logro? ¿y si ese desalmado le quita la vida y yo no le evito?¿cómo podría vivir con ello? Moriría cada día al pensarlo.

Súbitamente se llevó la mano a la boca y sus ojos se inundaron. Se tragó cada amarga lágrima al sentir en sus carnes la tortura que había vivido Severus desde la muerte de Lily.

_Tranquila, nena, lo lograrás_dijo su amiga, secretaria, confidente, apoyo-para-todo, Deborah, dándole un abrazo_ No ha habido nada que te hayas propuesto que no hayas logrado. Duerme unas horas...Bueno, una hora. Vas a conseguir ese antídoto aunque haya que envenenar a todos los caballos del Reino Unido.

Demons sonrió.

_Ya no matamos caballos para conseguir los antídotos, los sintetizamos en el laboratorio.

Pero_ se dijo a sí misma_ si hubiera que hacerlo, lo haría.

El rubio de porte militar entró en el despacho observando de reojo los sueros y soluciones que las máquinas mezclaban y preparaba, un poco desconfiado al ver ramajos, flores y tarros de aspecto nada aséptico entre sus brillantes probetas.

_Te dije que no quería ver tu culo por aquí, Richard.

_Ya, pero es que el Lord está buscándote.

_¿El Lord?¿Qué Lord?

Richard se regodeó en el leve matiz de pánico que detectaba en su voz.

_¿Qué Lord va a ser? Tu padre. Lord Garthclyde.

_Dile que no estoy.

_Está preocupado por tí, lleva meses sin verte,_ Demons bufó, llevaban años sin hablarse_ quiere asegurarse de que estás bien y...es tu cumpleaños.

¡Joder!¿Ya era 25 de abril? ¿Cómo era posible que el tiempo pasara tan deprisa?

_ Ya he celebrado mi cumpleaños. — su cabeza voló un instante regresó con el sabor de las fresas.._Me da igual cuanto dinero te haya prometido esta vez, dile que se vaya a la mierda y que me deje en paz. Lo mismo vale para tí, aún me quedan cinco días.

No quería abandonar el despacho. Parecía que los compuestos no iban a reaccionar adecuadamente si ella no estaba allí, mirándolos. Pero tenía que hacer algo más, tenía que convencer a Harry, su Harry, para que olvidara la detención y el acoso que había sufrido por su culpa y le prestara su ayuda incondicional.