_¿Te encuentras mejor? Bueno, no es que me pareciera que estuvieras mal antes, pero...
Demons sonreía. Menudo espectáculo tenía que haberle dado al bueno de Harry. El pobre hombre había accedido a todo, casi sin hacer preguntas. Eso era un amigo.
_Lo siento, el subconsciente, ya sabes_ le miró de reojo, en los ojos de él podía leer claramente "te daría yo subconsciente si me dejaras..."_Gracias, Harry, por dejarte convencer.
_La historia que me has contado es tan fantasiosa que sería una imprudencia por mi parte dejar que vayas sola. Si fuera cierto lo que me cuentas, descabellado, tergiversado, pero cierto, mi caballerosidad no me permitiría que te lanzaras al peligro sin un escudero al menos y si no lo es... darás tu brazo a torcer y recurriremos a un profesional. ¿Falta mucho?
_No..._dudó_ no creo, tiene que ser por aquí. Sabremos que hemos llegado cuando el GPS se vuelva loco.
Los aparatos muggles no funcionan en Hogwarts, Severus se lo explicó perfectamente cuando ella solicitó un teléfono.
Pero no podían andar lejos, solo faltaban unos 200 metros pero el espeso bosque les impedía continuar en coche. Bien, pues sería a pie, cargados con todo el equipo. Avanzaron hasta encontrarse en un lugar que les hacía sentir muy incómodos, con ganas de darse la vuelta.
_Es aquí_Harry la miró, aprensivo_ no seas gallina, no va a dolerte cruzarlo, es sólo incómodo. Vamos.
Así fue. Al cruzar la barrera invisible Demons reconoció el lugar, estaban entre Hogsmeade y el castillo y animó con decisión a Harry a caminar hacia este último. Su corazón latía como si hubiera llegado a casa. "Winky, maldita seas...". La había llamado una y otra vez y la dichosa elfina doméstica no había acudido nunca, qué desastre.
_Winky, ¡WINKY!
_Wiiiiky_repitió una voz_ Wiiiiiiiiikyyyyyy. No, no viene.
Harry se asombró al ver a una mujer vestida de negro, con todo el pelo revuelto y clara pinta de necesitar un antipsicótico. A lo mejor, lo del secuestro y lo de salvarle la vida a alguien en misteriosas circunstancias, era verdad.
La loca de Bellatrix, entre todos los condenados mortífagos... La bruja la miró con ojos desencajados.
_¿Cómo es que estás aquí? Snape dijo que habías muerto.
Ups, pobre Severus.
_Snape mintió.
La cara de Bellatrix se contorsionó en un gesto de triunfo.
_¡Lo sabía! ¡Es un traidor y ahora hay una prueba de ello!_ sacó la varita apuntándoles_ Vamos, ¡vamos! Id delante... Snape está en la casa de los gritos con el señor tenebroso... no habrá mejor momento...
Demons se dió la vuelta y caminó, Harry hizo lo mismo, hablándole en voz baja. "¿Por qué la obedecemos? Sólo nos está apuntando con un palo". "No quieras saber lo que es capaz de hacer con ese palo"
De repente los dos cayeron al suelo tras ser golpeados, por lo que a Harry le pareció un látigo, en las piernas.
_¡Basta de cuchicheos! ¿Quién es tu amigo, muggle?
_Mmmm, te gusta, ¿eh? Hercúleo y bronceado, tan diferente del Lord..
Provocarla siempre había dado resultado. Estaban ya cerca de la llamada casa de los gritos y a cuánta menos gente, léase mortífagos, tuviera que enfrentarse, mucho mejor.
_No oses...
_Sí oso, sí. Por tu tono, entiendo que vuestra relación no ha prosperado.
Bellatrix se acercó hasta ella y le tiró del pelo haciendo que se volviera.
_No tientes tu suerte, muggle, me da lo mismo llevarte viva que muerta.
_Claro que no, si me llevas viva, a lo mejor Snape me defiende, o a lo mejor lo hace el mismísimo señor tenebroso.
Bellatrix la empujó contra el suelo alejándola unos pasos, sin que Demons llegara a caer. La apuntó con la varita y Harry, instintivamente, levantó las manos.
_Tal vez debiera matarte aquí, indefensa.
_O no tan indefensa... ¿crees que Snape no me enseñó nada en este tiempo?¿o que tal vez no lo haya hecho el Lord...?_ la muggle comenzó a gesticular con el brazo izquierdo, entonando con voz cavernosa_ Shalagadoola mechika boola...
Bellatrix negó con la cabeza mientras empuñaba su varita fuertemente comenzando a lanzar un hechizo. De repente, de la nada, un objeto corto y negro apareció en la mano derecha de la muggle y la afianzó con la izquierda en un segundo.
Tres sonidos atronadores y sintió un dolor lacerante en su mano y su hombro, dejando caer la varita se vió impulsada hacia atras golpeándose contra el duro suelo. Sangraba por el brazo, no podía mover la mano y dolía, dolía tanto que se retorcía entre gritos.
Demons aún sostenía el revólver humeante.
_Dídibi dábidi bú, hija de puta_ y luego se volvió a Harry_¡corre!
_ ¿La Cenicienta? Hay que joderse, Demons..._ hablaba Harry entre jadeos al ritmo del trote de sus piernas_ Dime que esa mujer no creía que era capaz de hacer magia, ¿verdad? ¡Panda de locos..!. Por cierto, buena puntería_ felicitó Harry mientras se apresuraba.
_De eso nada, estaba apuntando a la cabeza.
La casa de los gritos estaba cerca. Entraron, rápidamente sin tomar precauciones salvo el mantener la pistola firmemente asida, recorrió la casa temiéndose lo peor.
Pero no estaba preparada para eso.
La cerúlea figura desmañada que estaba en el suelo en un charco de sangre no podía ser Severus. Por que si lo era, lo único que podía hacer era colocar el revólver contra su sien y disparar para aplacar el dolor.
_¡Joder! ¡Mecagoen..!
Harry, mi Harry, señor Snape, que hasta ahora había estado obediente y calladito, gritó, alucinado por la situación. Demons se quitó la mochila de un tirón y se lanzó al charco de sangre, empapándose las rodillas.
_Harry, ven, corre, maldita sea, ¡ven! ¿Qué se hace primero? ¡Tú eres el médico aquí!, ¡tú mandas!.
Harry alzó las cejas, lo único que se le ocurría decir era "certificar la muerte".
_ ¿Pulmones o corazón?, ¡decide!
_Tú pulmones, yo a la herida. Mira si están permeables y entuba, sin nervios, como ensayaste.
Demons encajó una goma a través de la garganta de Severus, Harry la había hecho practicar hasta la saciedad con un muñeco de plástico, y usó un ambú para insuflar aire. El pecho de Severus se hinchó dándole una falsa sensación de vida.
_Hay pulso_anunció Harry_ Imperceptible, pero hay, la herida aún bombea sangre. Debe de estar seco por dentro. Hay que meterle algo, ya.
Como pudo taponó la herida y cogió unas bolsas de sangre. Pinchando en una vena, dió la bolsa a Demons para que la fuera apretando.
_¡A chorro, nena!
Demons exprimía las bolsas, una tras otra mientras apretaba el ambú de vez en cuando, llenando de aire y sangre el cuerpo de Severus. Harry taponó y suturó y cuando consideró que la herida estaba suficientemente cerrada dejó de presionar, pero la sangre seguía manando casi al mismo ritmo que entraba.
_Es el veneno,_aclaró Demons_ tiene un anticoagulante.
_Dame eso_ pidió Harry_ es tu turno.
Demons le pasó la bolsa de sangre y el ambú y sacó un vial lleno de un suero de color rojizo.
_¿No era transparente?
Lo era.
El suero sintetizado en el laboratorio como antídoto para el potente veneno (hemolítico, neurotóxico y con ese gran anticoagulante que impedía al cuerpo de Snape frenar la hemorragia) que Demons le mostró a Harry en el laboratorio era transparente y sólo efectivo a un 54%. Eso es jugársela a cara o cruz. Se devanó los sesos incorporando ingredientes pero no daba con ninguno que hiciera subir la efectividad más allá de un 58%. Todo por la molécula desconocida.
Lo había intentado todo, salvo...Antes de partir hacia Escocia pidió pasar primero por el laboratorio.
Vale, ella no tenía caldero, pero tenía un matraz y un mechero Bunsen, calentó la solución observando las burbujas que generaba y la forma en que se rompían en la superficie. Y aunque su mente científica de nuevo en su ambiente no transigía con el concepto ("no intente comprenderlo, es magia"), Dumbledore estaba convencido de que había una gran magia en los actos y en la manera en que se hacían. Y Severus la había aleccionado sobre el poder de la sangre y el sacrificio.
No tenía ninguna daga de plata, pero el afilado bisturí cortó su carne igualmente.
Vertió su sangre sobre el suero chorro a chorro hasta que el corte en su piel dejó de sangrar, tal y como había visto hacer al mago varias veces. Y alucinada contempló como la solución... cambió.
Su sangre no era mágica, pero aún sentía el poder del Lord bajo su piel. Aún le dolía la marca aunque no la tuviera, algo gordo pasaba y estaba dispuesta, si era necesario a dar toda su sangre, gota a gota, hasta que el maldito antídoto funcionase. Sin embargo no había tiempo de probarlo.
Tenía que funcionar, ¡tenía que funcionar!¡Vamos, vamos! Pinchó el suero en la vía que entraba en la vena de Severus. Al mezclarse con la sangre el líquido reaccionó volviendo esta de un color antinatural.
Magia Antigua, recordó, Magia Oscura.
El cuerpo de Snape, su rostro, estaba ya sonrosado y sus pulmones subían y bajaban al ritmo que Harry, su amigo y cirujano jefe del hospital donde trabajaba, imponía con el ambú.
Incluso la herida había dejado de ser una fuente y aunque la sangre seguía manando, lo hacía ahora más lentamente, mucho más lentamente.
_¿Está funcionando? Harry, por Dios, dame buenas noticias.
Harry dejó de presionar la bomba con la que hinchaba el pecho de Severus y el cuerpo siguió inerte, con el pecho paralizado y los ojos inexpresivos.
_Nena..., nena, el antídoto parece que sí, al menos coagula, pero él...
_Ti-ti-tiene mejor aspec-pecto, Harry. Sigue insuflando...
_Es la sangre que le hemos metido, nena... No respira, el corazón está parado...
_ Es la neurotoxina, le está paralizando. El antídoto funcionará, dale tiempo, él... él es fuerte. Sigue insuflando..._ Con una mano temblorosa y cubierta de sangre acarició su mejilla, _ Severus...Severus...
A Harry se le partía el alma verla así. Era la primera vez que la veía tan cerca del llanto, ella, la dama de hielo...
Siempre era difícil. No importa cuántas veces tuviera que comunicar un desenlace fatal a la familia. Siempre era duro.
_Nena...
_No. Severus... Maldito seas, señor Snape, cabrón egoísta... Tenía que hacerlo ¿no? Tenía que morir por ella...
_ Para Demons_ Su amiga no dejaba de golpear el pecho del hombre, cada vez con más furia._ Se acabó.
_Cobarde hijo de puta...¡mentiroso! ...Me lo dijo, señor Snape, que viviría por mí_ pronunció quebrándose su voz con los ojos tan encharcados que veía turbio, con la garganta tan contraída que la voz surgía descontrolada y aguda_ Me lo no-prometió... ¡¿Cómo se supone que va a cuidar de mí ahora?!
Demons sentía las mejillas húmedas, veía borroso, pero ella no lloraba, nunca lloraba, ella no...
...y no iba a llorar ahora. Sorbió por la nariz, refregó sus ojos con su antebrazo... Su voz se volvió dura, exigente.
_ Epinefrina.., adrenalina.., seguro que has traído de eso_ dijo mientras arrancaba el fuelle de las manos de Harry para continuar insuflando aire, alternándolo con un masaje cardiaco.
_Y un resucitador, pero nena, no hay nada que hacer, ni sabemos cuánto tiempo lleva así.
_Él es fuerte y yo soy lista. Mi antídoto está funcionando, solo necesita un empujoncito. Dale, Harry, sé mi héroe.
Bueno, no todos los días se tenía la oportunidad de ser un héroe.
Cargó las palas al máximo.
Demons rezó.
Tenía fe, la adrenalina siempre le había resultado estimulante al señor Snape.
El cuerpo de Severus rebotó espeluznantemente varias veces en el charco de su propia sangre...
... ¡y luego sus pulmones se hincharon por sí mismos con un agudo silbido al pasar aire por la cánula que tenía en la boca!. Demons rió, su risa fue espasmódica y demencial.
_Joder..._ exclamó Harry mientras ella sacaba el tubo con destreza_¡me lo cuentan y no lo creo...!
