=3. Una confesión adecuada=
Una semana después… (Viernes por la noche 07:30 PM)
=Hogar de los Fujizawa=
— ¡Felicidades Yoshiko! podrás terminar la escuela y yo podré verte siempre, la idea de que te alejaras de nuevo, me comenzaba a asustar— dijo Hikaru al otro lado de la línea. Lo especial de aquello, era tener la certeza de que el chico sonreía, aun cuando no lo estaba viendo. Sentada en su cama, Yoshiko acariciaba la fotografía de su viejo álbum; aquella en la que figuraba el equipo de Furano en su época de secundaria, liderado por su capitán siempre dulce y atractivo, quién como siempre que le viera, sonreía de aquella manera tan dulce y encantadora, sin poder evitarlo, Yoshiko sonrió para sí misma.
—Así es, ahora que he vuelto a caminar, al inicio del trimestre, terminaré la Universidad. Dos años más y tendrás a una profesionista…— comentó la castaña de su lado de la línea. Hikaru rió, encantando los oídos de la chica.
—Me gusta que sonrías, Yoshiko. Por cierto… ¿crees que mañana… podríamos… salir?— cuestionó el defensa. El mundial que se jugaba le estaba dando un día libre, sin entrenamientos ni partidos que llevar a cabo para descansar, pero él, lo que en verdad necesitaba para sentirse relajado y liberado del estrés del mundial, era hablar con Yoshiko sobre aquel tema que tanto había estado analizando.
—Claro, sería estupendo. ¿Dónde quiere ir?— respondió la castaña, animada más de la cuenta.
—Déjame eso a mí, es una sorpresa. Pasare por ti a las 10, ¿vale? Te recomiendo, llevar suéter, porque volveremos un poco tarde…— aseguró el castaño, sonriendo el también.
—Sabes que no me gustan las sorpresas…— murmuró Yoshiko por lo bajo.
—Esta te gustará… Debo irme, descansa, te quiero…— Hikaru se despidió y Yoshiko, cortó la llamada. Una sola pregunta rondaba su mente: ¿Qué planeaba el japonés?
Del otro lado de la línea, bien espatarrado en su cama, Hikaru dejó el celular en la mesita de noche, mientras suspiraba. En sus labios, una bonita sonrisa relucía, a causa de sus planes bien estructurados en los que tanto había trabajado. Llevaba casi una semana con aquellos extraños planes que si bien él pensaba eran secretos terminaron siendo conocidos por Tsubasa, Jun y Misaki. Los tres chicos se habían ofrecido a aconsejarle aunque el bien sabía que ninguno estaba en posición de decirle algo que fuera de utilidad, eso claro, porque Tsubasa había tardado demasiado en darse cuenta de sus sentimientos por Sanae, Taro era un solterón de primera y Jun simplemente no daba algún paso con Yayoi. A final de cuentas, las cosas parecían estar en su punto y el único verdadero enemigo que encontraba para sabotear sus planes era: él y sus nervios. Pero con un poco de suerte, todo saldría, según lo planeado.
:-:-:-:-:
Al otro día… (11:00 AM)
=Parque Sankeien=
—Esos… ¿son pájaros?— preguntó Yoshiko con una radiante sonrisa, Hikaru tomaba su mano y la miraba extasiado, notando agradablemente que la venda sobre los ojos de la chica, había sido una grandiosa idea.
—No lo sé… ¿escuchas algo más?— preguntó el castaño sonriendo, sin permitirse por un solo instante dejar de sonreír.
—Pues…— Yoshiko, trató de escuchar más allá del piar de los pájaros. El viento le sopló en el rostro, el sonido del agua corriendo la atrapó, al tiempo que las hojas, el aroma a naturaleza y el sonido de una que otra ramilla crujiendo, se hacía presente. —Estamos en un parque. ¿Verdad?— preguntó. Hikaru rió y dejó la canastilla que había bajado del carro en el suelo, mientras soltaba a Yoshiko para retirarle la venda. Apenas lo hizo, la chica fue capaz de apreciar el verde de los árboles, los frondosos troncos cafés, las aves que dejaban sus nidos para estirar las alas, el agua azul del río correr conforme la corriente, el fresco viento azotando su rostro, haciendo volar sus cabellos y despeinando a Hikaru.
—Sankeien— le aseguró Hikaru— ¿Te gusta?—
—Hikaru…— Yoshiko, estaba que no cabía en su propia felicidad— Tenía mucho de no venir aquí… desde aquella excursión con los del Furano…—
—Lo sé, creo que fue la única vez que organizamos una verdadera excursión. Fue un día muy divertido. No he venido desde esa vez, no quería volver sin que estuvieras tú…— le aseguró. Yoshiko lo miró y reparo entonces en la canastilla que el defensa ya había levantado del suelo.
—Haremos… ¿un picnic? —
—Un muy merecido picnic—
Tomados de la mano, continuaron caminando por el parque, adentrándose en el lugar, recorriendo la naturaleza frente a ellos. Pasearon durante una media hora, hasta que dieron con un bonito lugar. Extendieron la manta que Hikaru había metido en la canastilla, tomaron asiento y sacaron un par de emparedados, jugo en lata, bocadillos, bizcochos y una cajilla con cuatro deliciosos CupCakes, los favoritos de Yoshiko.
—Entonces… ¿es verdad?— preguntó Yoshiko emocionada, mientras su picnic transcurría— Hace unos días que me enteré pero no podía creer que fuera cierto. Pensé que estaban jugando con mi mente
—Ja, ja, ja, no, no lo hacen. Es verdad. Sane y Tsubasa, se casan— anunció Hikaru con alegría— Ciertamente, ya era hora. Están planeando todo para después del mundial. Supongo que Yayoi ya te habrá puesto al tanto…—
—Algo así… Pero ahora que vuelvo a caminar y que podré verlas, apoyaré lo más que se pueda. ¡Qué bueno por esos dos!
—Lo mejor de todo, es que Tsubasa ya tiene listo su regalo de bodas. Compró un bonito apartamento… según nos dijeron Wakabayashi le ayudó a elegir, ya sabes que tiene buen gusto por ser un niño rico— recordó Hikaru— Llevará a Sanae a vivir con él a España, tal vez dentro de unos años, veamos a la nueva generación de futbolistas—
—Típico, aún no se casan y ya les haces planes…— se mofó Yoshiko.
Siguieron chalando durante un buen rato, sobre lo que acontecía en el mundial, lo que había pasado en ausencia de Yoshiko, lo que los enamorados de la selección planeaban y Yoshiko no perdió oportunidad de insinuarle a Hikaru que Yayoi esperaba algún avance en su relación/no relación con Misugi, aunque no estaba segura cómo Hikaru se quejaba de Tsubasa, si él y todos los miembros de la selección eran igual de cabezotas. ¡Ostias! Hikaru ni quiera se planteaba volver algo serio su platónica relación. De poco en poco, la charla pasó al futuro, con los planes de Yoshiko de graduarse como profesora de preescolar y seguir en Japón…
Ya puestos en su futuro, Hikaru expresó que deseaba fichar para un equipo de división profesional en Yokohama o quizás en Tokyo, lo que viniera primero y fue entonces que terminado el almuerzo, Hikaru le pidió a Yoshiko que recogieran todo y dieran un paseo por el parque, pues estaba ansioso por mostrarle algo.
Caminaron un rato, hasta que llegaron a un hermoso puente de madera que atravesaba justo el centro del lugar, la vista era preciosa y el río ofrecía una panorámica impresionante.
—Yoshiko… yo… tengo algo que decirte— habló Hikaru al cabo de un rato, de estar viendo el paisaje. La castaña lo miró y sonrió.
—Claro… ¿Qué es?— le cuestionó.
—Bueno… yo…— Hikaru se pasó una mano por el cabello, dejándola en su nuca durante un momento. Un leve rubor apareció en sus ojos, apenado— Yo… no sé cómo decirlo, lo que pasa… He estado pensándolo mucho, Jun dijo que debía hacerlo, Tsubasa que seguro diría tonterías por los nervios y Wakabayashi no perdió ni una mínima oportunidad para burlarse de mí… pero... bueno… solo… tenme paciencia ¿vale?—
—Claro, por eso no te apures. Sabes que puedes decirme lo que quieras…— le aseguró Yoshiko en una linda sonrisa, al tiempo que tomaba su mano y la apretaba con dulzura.
—Bien, entonces, te lo diré. Yoshiko… tú sabes que desde el día en que llegaste al Furano, te convertiste en mi amiga, porque más que un equipo éramos una sólida familia, pero la verdad, es que nunca te vi como una hermana, simplemente no podía. Eras tan dulce, tan tierna y hermosa… ¡ah! Sobre todo hermosa… Tú cabello me fascina, tus ojos son encantadores y yo… siempre fui muy torpe, nunca supe cómo hacerte ver lo que en verdad sentía y… aquel día, en el aeropuerto… el día de la semifinal contra el Toho… ¿lo recuerdas?—
—Claro que lo recuerdo, fue el día que tuve que irme— respondió la chica, sonrojada.
—Exacto. Ese día, cuando leí lo que habías bordado, me di cuenta de todo y supe que no podía dejarte ir. Salí corriendo, llegué al aeropuerto como loco, buscándote… sé, sé que no fue la manera más adecuada, que eso ni siquiera fue una bonita declaración, pero yo… es que mis sentimientos no han cambiado— su mano soltó la de Yoshiko y en un solo movimiento logro que el rostro de Yoshiko estuviera entre sus manos— no he dejado de verte, de pensarte, no he dejado de quererte. Me enamoré de ti. Me enamoré, me enamoré y sé que no volveré a hacerlo porque no he sentido por nadie, lo que siento por ti… yo solo… espero que sientas lo mismo… que me quieras y que estés conmigo… Yoshiko… ¿te gustaría ser mí novia?
Los ojos de Yoshiko brillaban a causa de las lágrimas que amenazaban con correr por sus mejillas, pero por la radiante sonrisa que relucía en sus labios, Hikaru estaba completamente seguro de que el agua acumulada en aquellos ojos chocolate, era a causa de la felicidad contenida. Sus manos seguían en las mejillas de la chica, mientras que sus ojos expectantes aguardaban el momento en que Yoshiko le respondiera. Pasados unos momentos, Hikaru comenzó a temer que en realidad Yoshiko fuera a negarse, tal vez, es que Yoshiko no lo miraba como una pareja sino más bien como los grandes amigos que siempre habían sido. Quizás aquella frase bordada en una banda de futbol, había perdido su significado en América. Quizás… la manos de Yoshiko se aferraron entonces a su camisa y en un solo momento, sus labios se encontraron con los de él. La sorpresa le duró solo una fracción de segundo, porque ¿quién puede siquiera sorprenderse, cuando la mujer que lo vuelve loco lo besa?
Tan pronto como el contacto se efectuó, el movimiento sincronizado comenzó, sus labios juntos eran insaciables y el elixir de gloria que los embriagaba le impedía separarse. ¿Cómo habían pasado tanto tiempo sin llegar a aquello? Ese beso fue para ellos, el símbolo de amor más puro y necesario. Apenas necesitaron aire, se separaron levemente, con los ojos fijamente clavados en los del otro. Castaño y chocolate fundiéndose en uno solo y entonces, la respuesta de Yoshiko, elevó a Hikaru al mismo cielo, podía morir en paz, pero se negaba a no vivir siendo novio de aquella hermosa chica.
—Te estabas tardando en pedirlo… Te amo Hikaru— había dicho ella.
—Te amo Yoshiko— respondió él, antes de besarla de nuevo.
:-:-:-:-:-:-:-:-:-:
N/F:
*El parque Sankeien está ubicado en 8-1 Honmokusannotani, Naka Ward, Yokohama, Prefectura de Kanagawa, Japón.
*La escena del aeropuerto es parte del anime, visualizada aquí, desde la perspectiva del Road to 2002.
*Soy reiterativa en que el Mundial que se juega en estos episodios es pasado, justo el que marco, la boda de Tsubasa como bien escribí. Recordad que en esta colección, Tsubasa ya se encuentra casado.
*Los hechos y fechas marcados en esta serie, buscando apegarse a los impuestos por Takahashi, al tiempo que llegan a perderse por ambientación de la serie.
*La excusión mencionada que realizó el Furano es puramente de mi imaginación, para detalles de ambientación.
N/A:
¡Hola a todas! Bueno, primero que nada me disculpo por las tardanzas, es que tuve demasiada tarea para subir este capítulo en sábado o viernes, el 14 de febrero además de todo, pasó muy apretado en mi agenda. En fin, hoy por fin llego aquí con este capítulo nuevo aunque cortito, esperando que les gustara, la manera en que di continuidad a la confesión originada en el aeropuerto durante el anime. Quisiera aclarar que esta historia está ambientada en tiempo pasado, siguiendo los hechos hasta el momento en que descubriremos aquello que sorprendió a Aoi en la última escena de su historia. Bueno, la miel derramada en estas páginas, es igualmente mi manera de conmemorar el 14 de febrero, espero que se la hayan pasado muy bonito y que alguien haya tenido para ustedes una adecuada declaración. No estamos leyendo. ¡Saludos! Gracias a todas por leer.
R/R:
*Lirio: Me alegro que te gustara, espero que este capítulo sea de tu agrado. Saludos.
*Dulce843: Muchos, muchos detalles, espero que esto te haya agradado, gracias por darte el tiempo para leer. Saluditos.
Con cariño, JulyPotter31.
—¡El balón es nuestro amigo!—
