=5. Graduación =

=Una semana después de la boda…=

=Universidad de Yokohama=

Para algunos, aquella bella mañana de verano, el día no indicaba –ni mucho menos- alguna fecha especial. Era un día más, en un mes más, de un año más. Ninguna festividad. Ningún evento de importancia. Excepto para los universitarios.

Aquella soleada y fresca mañana del mes de junio, con el trimestre terminado, con los títulos impresos y las togas preparadas, cada alguno de último año de universidad, acudía al campus de la Universidad de Yokohama para graduarse y así comenzar una vida en el ámbito profesional.

El reloj, acaba de apuntar sus manecillas en torno de las 10 en punto de la mañana y pese a que el evento de graduación daría comienzo hasta las 11, el estacionamiento del lugar, estaba a reventar. Desde lujosas camionetas, hasta autos de lo más familiares, auto tras auto, ingresaban en el lugar en busca de un buen sitio para aparcar. Cuando el Corolla plateado del año, llegó al campus, fueron muy pocas las personas que le prestaron atención. ¿Por qué molestarse? Aquel no era más que un simple automóvil más. Y por supuesto, nadie tampoco reparó en el pequeño Auris que llegaba al campus detrás del Corolla.

Apenas hubieron encontrado dos sitios libres, los autos apagaron motores tras aparcar y los pasajeros comenzaron a bajar. Del Auris, una señora castaña, un hombre de mediana edad y un joven matrimonio pisaron tierra universitaria. En el Corolla, un noviazgo recién formulado y una pareja de avanzada relación platónica decidieron dejar sus suéteres y chaquetas dentro del auto. Cuando las cuatro parejas se unieron y comenzaron la caminata rumbo al auditorio donde tendría lugar la ceremonia de graduación, solo la universitaria del centro resaltaba. Su toga era azul marino al igual que su birrete, sus manos temblaban nerviosas, pero eran suavemente sujetadas por el apuesto castaño a su lado. Detrás, cuatro jóvenes sonreían al verles, mientras que el matrimonio más maduro, se alegraba tanto de contar con la presencia de aquel castaño tan especial.

Entonces, llegaron las miradas.

No pudieron cruzar el marco de entrada al auditorio pasando desapercibidos. No. Para nada. Apenas hubieron sido reconocidos, la gente había comenzado a hablar, aunque al parecer todos mantenían la serenidad para no rodearlos cual abejas a la miel.

—Tranquila. Todo estará bien. Es por que la boda sigue siendo algo reciente pero…— comenzó a decir el castaño.

—Sabes bien que eso no me interesa, sé que son famosos y es algo con lo que tenemos que acostumbrarnos a vivir. Quiero decir, ser novia de Hikaru Matsuyama es tener que aguantar a las cientos de fans, lo mismo para Sanae con Tsubasa. No te apures. Es que estoy nerviosa…— aseguró la universitaria, con una dulce sonrisa, que mermó un poco en intensidad al espetar la última frase. El castaño, le pasó una mano por la mejilla y sonrió.

—Te ves preciosa con tu birrete. Solo en eso debes pensar. En lo preciosa que estás el día de hoy. En lo preciosa que te verás al recibir tu título. En lo preciosa que estás desde que te levantas hasta que te duermes y te vuelves a levantar. Piensa en eso, no en los demás. Hoy es tu día y debes estar feliz por ello, no nerviosa…— le dijo. Yoshiko sonrió y besó la mejilla de su novio, Hikaru.

—Siempre tan lindo…— le susurró.

Y entonces, finalmente lo lograron. Llegaron al auditorio y los invitados de Yoshiko, que no eran otros más que sus padres, sus mejores amigas Sanae y Yayoi y sus respectivas parejas, Tsubasa y Jun además claro de su propio novio, se separaron de ella, para mirar la ceremonia desde las gradas, para tomar buenos asientos y para esperar a aplaudirle en cuanto la nombraran para recibir su título.

:-:-:

Mei Yamamoto subió al estrado. Era alta para ser una chica, delgada y de tez pálida, sus ojos eran negros y estaban delineados por una densa pero elegante capa de delineador. Su toga cubría el vestido corto y ajustado que había elegido para la ocasión, su cabello negro caía sobre sus hombros con gracia y hacia pequeños espirales en las puntas, pero lo verdaderamente encantador, era su sonrisa. Dulce, amable.

Aquella mañana, Mei, la alumna número uno de la universidad y la chica más popular del instituto, se jactaba en presentar, el discurso de despedida.

Desde sus sillas, los invitados de los graduados esperaban a que diera comienzo el famoso discurso, mientras que Mei tomaba su tiempo para comenzar, ofreciendo así a sus amigos una oportunidad para charlar –o más bien, cuchichear- Cuando la chica se decidió a dar comienzo, su discurso, fue aludido por la audiencia.

—El conocimiento más inteligente y fuerte que ha surgido de los contratiempos significa que estáis, para siempre, seguros en vuestra capacidad para sobrevivir. Nunca os conoceréis a vosotros mismos verdaderamente, o la fuerza de vuestras relaciones, hasta que las hayáis probado en la adversidad—

Los aplausos resonaron aun cuando Mei bajo del estrado y cesaron solo, porque el rector del campus, anunció la entrega de los títulos. En orden alfabético. Y en las gradas, tres de los más importantes y talentosos deportistas de la época en compañía de un par de padres y novias/amigas nerviosas, aguardaban con ansías a que los apellidos, llegaran a la letra F.

—Fujizawa, Yoshiko— exclamó el rector tras lo que había parecido una larga, larga e interminable lista de nombres. La chica nombrada subió al escenario, avanzó a paso seguro hasta su rector, tomó la mano de los más importantes profesores de la universidad, saludó a Mei y finalmente recibió su título. Lo había logrado.

Desde ese momento, Yoshiko Fujizawa, podía llamarse profesionista. Lo era. Era finalmente, profesora de preescolar y podría desempeñar se carrera como ella más lo deseara.

En las gradas, sus padres, sus mejores amigas, sus mejores amigos y su novio, se pusieron de pie. La alabaron. Le aplaudieron lo mejor que pudieron y cuando Yoshiko los miró, sonrisas orgullosas le devolvieron la imagen. Sonrisas y un beso. De Hikaru, por supuesto.

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=Esa noche… (07:30 PM)=

=En algún restaurante de la ciudad=

La noche había caído, la temperatura había descendido levemente pero pese a ello, dentro de aquel hogareño restaurante, el cálido humo de la comida y el calor corporal de los clientes, mantenía el ambiente acogedor y familiar. En las mesas, la gente comía, charlaba, reía o algunos pocos, discutían. En el bar, los más solitarios bebían solos, mientras que otros pedían alguna ronda para compartir con sus amigos y en el centro del lugar, en la pista, las pocas parejas aventureras, abrían el baile mientras el DJ reproducía una mezcla de canciones pasadas de moda, con las más dulces y tranquilas baladas del momento.

Al fondo del lugar, en una de las mesas más apartadas, dos jóvenes bebían un poco de café, mientras degustaban la deliciosa tarta de fresas, especialidad de la casa. Sus tazas iban por la mitad del contenido y la tarta estaba a apenas empezada; no porque no les hubiera gustado el sabor, sino más bien porque la charla absorbía su completa atención. Habían llegado hacía no más de una hora.

La tarde había sido agradable. Los padres de Yoshiko la habían llevado a ella y a sus amigos a comer en un costoso restaurante, celebrando el acontecimiento tan importante que habían celebrado. Habían comido, charlado y brindado. Luego, sus padres se habían despedido, dejando así a los jóvenes celebrar a su modo. Tsubasa, Sanae, Yoshiko, Hikaru, Yayoi y Jun habían terminado paseando por el parque hasta asentarse en el karaoke más cercano, donde rieron, cantaron, bromearon y brindaron más, con un poco de sake. Finalmente, dos parejas se retiraron y Hikaru y Yoshiko quedaron solos.

Los jóvenes enamorados habían decidido entonces caminar un poco y cuando el frío comenzó a asentarse en la ciudad, entraron a aquel bonito restaurante para cenar, beber algo caliente y terminar la celebración. Habían cenado poco, tan solo ramen y unos rollos de huevo; dejando más espacio para el postre. Su charla, había dejado atrás las felicitaciones por la graduación comenzaba a centrarse en los planes de la chica para el futuro inmediato:

—Entonces, volverás a Hokkaido— le dijo Hikaru a Yoshiko, mientras sonreía. La chica, asintió con la cabeza.

—Sí. Quiero regresar, he estado viendo anuncios en el periódico, para rentar un departamento. Me gusta Hokkaido. Es donde te conocí y donde pasé mi mejor época— aseguró la castaña.

—Me gusta esa idea. Además, así podré tenerte cerca. No te lo había dicho, pero es que apenas me lo confirmaron. Jugaré en Sapporo. Para el Consadole Sapporo— le dijo el chico. Yoshiko dio un pequeño saltito de felicidad.

A su regreso, la chica había terminado la universidad en Yokohama, en la misma ciudad en que se estaba llevando a cabo el mundial y al término de este y del trimestre, ella estaba segura que Hikaru volvería a Hokkaido, su lugar de origen. Ella también quería regresar. Deseaba bastante visitar el colegio Furano y ver a Machida, a sus ex compañeros, quizás encontrar un empleo en esa misma región. Pero sobre todo, deseaba permanecer en el mismo lugar en que Hikaru, porque separarse de nuevo de él, figuraba en la lista, de cosas que no deseaba repetir. Si el chico jugaría en Sapporo, ella podría alquilar un departamento, encontrar un empleo y seguir con él. Desventajas de no ser un futbolista talentoso: no tenía representante alguno que le consiguiera el empleo y un lugar para vivir.

—Entonces, creo que deberíamos brindar también por ti— le dijo ella riendo. Hikaru negó con la cabeza.

—No por mí. Por nosotros. Finalmente podemos planear un futuro, juntos— le aseguró y ella no pudo hacer más, que darle la razón. Comenzaba una nueva época para ambos, un capítulo nuevo en sus vidas. No importaba que fuera malo o bueno. Sería único. Diferente. Estaría completo. Porque eso eran el uno para el otro. El complemente perfecto. La otra mitad. Y en ese episodio, estarían juntos.

Continuará…

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N/F:

*El discurso de graduación, no me pertenece en lo más mínimo. Fue dicho en 2008 en la Universidad de Harvard, por J.K Rowling.

*Bueno, según mis datos, Hikaru jugaba en el Consadole Sapporo en la ciudad de Hokkaido, aunque en tiempos actuales durante la colección, yo lo fiché para otro equipo, eso, lo veremos en el siguiente episodio.

*Mei Yamamoto es un personaje, propiedad de JulietaG.28


N/A:

¡Mil disculpas! Lamento demasiado la tardanza con que está actualización está llegando hasta sus pantallas, pero bueno, entre la escuela, los deberes, el pésimo clima y también el cansancio me fue imposible actualizar las historias en las que trabajo. En fin, con esta actualización pongo al día la historia. Mis próximas actualizaciones, serán en breve, pues finalmente ¡estoy de vacaciones! Y pretendo poner al día, todas mis historias. Aunque este capítulo es corto, les aseguro, tendremos mucho Hikaru/Yoshiko.

Esperando que esto les gustara, no olviden comentar, dar FAV o compartir. ¡Saludos! Nos estamos leyendo.


GRACIAS A:

Princesalirio, Dulce843, Clarita26


Con cariño,

JulietaG.28.


¡El balón es nuestro amigo!—