=6. Novia Falsa=
=Un año después. Inicios de Julio=
=Campo de entrenamiento del Consadole Sapporo=
Aunque podía parecer que el tiempo había pasado relativamente rápido, Hikaru Matsuyama aseguraba que no había sido así para él. Había pasado un año ya de que el torneo mundial se hubiera celebrado y un año de su entrada al equipo número uno en la segunda división, el Consadole Sapporo.
Aquel año, había resultado ser bastante agradable para Hikaru quién rápidamente se había acoplado al juego de su nuevo equipo y había alcanzado el rango de capitán. El mes pasado, había cumplido finalmente los 20 años y su gran recompensa había sido enterarse de que en el campo de juego, visores de equipos de primera división comenzaban a fijarse en él. Y no era para menos. Pues se trataba de Hikaru, un miembro más del combinado nacional, un experto en el juego de equipo y en las tácticas defensivas, un destacado jugador de tiros rasos y un sobre todo, una persona íntegra y dedicada.
Fuera del campo, su relación amorosa marchaba a la perfección, pues su novia, Yoshiko Fujizawa, desempeñaba una exitosa carrera como educadora, dando clases en un pequeño jardín de niños de la ciudad. Sus alumnos la adoraban tanto como el capitán del Sapporo que comenzaba a sentirse celoso de tener que compartir a su chica con un montón de niños más.
Quizás el tiempo no había transcurrido para él, tan rápido como para la prensa que hablaba del joven japonés, pero sí que había valido la pena.
Ese día justamente, Hikaru trataba de dar su mayor esfuerzo en el campo de juego, pues aunque se trataba tan solo de un entrenamiento cotidiano, los visores del Tokyo FC habían acudido para posar sus miradas sobre el capitán. La práctica, estaba a nada de terminar, pero aun así, Hikaru se desempeñaba como si el encuentro de práctica apenas hubiera comenzado. Mientras todos sus compañeros se mostraban cansados y anhelantes de un poco de agua, el joven Hikaru rebozaba de energías e ímpetu para seguir. Cuando el entrenador silbó el final de la práctica, Hikaru se tumbó en el césped para tomar un poco de aire, mientras uno de sus compañeros; Ryu Kishaba, un japonés de cabellos negros algo largos y ojos cafés chocolate; se acercaba a él:
—Creo que los impresionaste— le dijo a Hikaru, el castaño alzó la vista a las gradas, los visores comenzaban a retirarse, pero en sus rostros figuraba una radiante sonrisa.
—Espero que tenga razón— aseguró con una sonrisa. Ryu le tendió la mano para ayudarlo a ponerse de pie y le sonrió.
—Tenlo por seguro. Me alegra que se estén fijando en ti, pero lo voy a sentir cuando te marches y nos dejes, eres un gran jugador y un amigo bastante agradable—
—Bueno, también están visitándonos visores que se fijan en ti, pensemos que ambos ficharemos y quien sabe, tal vez caigamos en el mismo equipo— Hikaru guiñó un ojo y sonrió. Ryu le correspondió y enfrascados en una posible lista de equipos para ellos, se retiraron a las bancas y posteriormente a los vestidores.
Hikaru tomó una pequeña ducha y tras ella, comenzó a alistarse. El reloj marcaba las 12, era sábado. No tenía que ir a recoger a Yoshiko a su escuela, pero si deseaba pasarse por su departamento para que comieran juntos. Cuando estaba terminando de alistarse, Ryu, que había tomado una ducha mucho más larga, apareció con una toalla enrollada en la cintura y su sonrisa socarrona indicaba que deseaba mofarse un rato de su capitán:
—Pareces casado, deja a la pobre chica pasar un día sin ti— le dijo entre risas. Hikaru le arrojó su camiseta sucia del entrenamiento.
—No te metas— le dijo riendo—
—Y bueno ¿cuándo nos presentaras a la famosa Yoshiko? Sabemos que te visita en casa partido y que literalmente vives con ella, pero no la conocemos nadie del equipo. Creo que antes de partir, deberías presentarnos a tu novia. Sinceramente, tengo deseos de conocer a la chica que te trae cacheteando las banquetas— se siguió mofando Ryu. Hikaru sonrió dulcemente.
—En el partido del viernes. Entonces te la presentaré— le aseguró y salió por la puerta de entrada.
Mientras se dirigía a la salida del lugar, Hikaru advirtió la veracidad de las palabras de Ryu. Había pasado un año desde su fichaje pero en todo ese tiempo, nunca había presentado a Yoshiko a sus amigos. Tal vez porque en el pasado no había tenido que hacerlo; todos en la selección la conocían, Yayoi, Yukari y Sanae eran sus mejores amigas; o tal vez porque en realidad no había habido alguna oportunidad. Cuando jugaba, Yoshiko lo miraba desde las gradas y lo esperaba fuera del estadio, pero él siempre abandonaba a sus amigos para estar con su novia y no llegaba a encontrarla con ellos. En los entrenamientos sin embargo, les resultaba imposible. Yoshiko trabajaba toda la mañana y cuando el entrenamiento finalizaba, Hikaru solía arreglarse y salir volando, ya fuera para recogerla, esperarla o verla en el departamento de la chica. Decidido entonces a cumplir su palabra y presumirles a todos a la hermosa y fantástica chica que le daba el honor de ser su novia, Hikaru abandonó el complejo del Sapporo, tomando rumbo a la estación de buses.
¡Per que gracioso resultaba aquello! Uno de los mejores jugadores de todo Japón, no podía comprarse un auto y en lugar de ello, viajaba en bus. Y no es que Hikaru no pudiera en verdad costearse un auto, sino más bien que le gustaba viajar en bus. Antaño, había resultado una experiencia agradable, pero entre más pasaba el tiempo, el transporte público comenzaba a reventar. Tal vez fuera hora de invertir en un vehículo propio… Estaba tan centrado en sus cavilaciones personales que no fue consciente de la persona que doblaba en la esquina justo cuando él lo hacía. Lo único que lo llevó de vuelta a la realidad, fue el impacto de su cuerpo contra otro.
—¡Auch!— exclamó la víctima de su torpeza. De inmediato, Hikaru se apresuró a auxiliar a la chica, porque había sido una dama, la que impactara contra él.
—Discúlpeme, por favor— pidió el joven realizando una reverencia, luego de que la chica se hubiera equilibrado.
—No hay problema, suelo ser muy tonta— le respondió la chica. Al alzar la vista, Hikaru reparó en los ojos oscuros que la chica poseía y en el cabello tan negro que hacía juego con sus orbes. Una chica bonita. Ataviada en una linda falda y una camisa bajo el suéter, sus cabellos caían sobre sus hombros en espirales y su maquillaje resaltaba lo pálido de su piel.
—Para nada, yo debí fijarme. Una vez más, discúlpeme. Con su permiso— se despidió el castaño, esbozando una dulce sonrisa. Estaba por irse, cuando la chica lo tomó del brazo y le preguntó:
—Usted… ¿es Hikaru Matsuyama, cierto?—
—Así es— respondió el chico. La señorita le sonrió y antes de seguir su camino, murmuró:
—Mucho más guapo que antes— dejándolo completamente confundido, Hikaru continuó su camino y llegó a la estación de bus. Al tomar asiento, una sonrisa tonta apareció en sus labios. Solía pasarle con frecuencia, más de una bella dama se cruzaba en su camino, pero como siempre Hikaru solamente reparaba en ellas lo necesario, para luego repetir aquel pensamiento que lo hacía sonreír: —Yoshiko… ¿dónde estás?— Porque aquel pensamiento, le recordaba lo hermosa y lo afortunado que era, por tener a Yoshiko Fujizawa como pareja.
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=Esa noche… (08:00 PM)=
=Departamento de Yoshiko=
Cuando los créditos aparecieron, Yoshiko y Hikaru seguían impresionados. Habían decidido mirar La Masacre de Texas, creyendo que las habladurías sobre la película no eran más que comentarios irrelevantes y que en realidad no terminarían asustados; pero como solía sucederles cuando se trataba de películas de terror, la realidad había sido otra. Si en ese momento hubieran escuchado una motosierra ambos se habrían ocultado en el armario, presas del pánico.
—Bueno, la próxima vez que te diga que veamos Diario de una pasión, hazme caso— le dijo Hikaru a su novia.
—Te dije que la viéramos pero Mr. "no vuelvo a ver Diario de una Pasión" se negó rotundamente. Ahora aguántate, que si vimos a este loco de la motosierra, fue tu culpa— le reprochó la castaña. Por toda respuesta Hikaru rió y la besó.
—La próxima vez, veremos Diario de una pasión, lo prometo— le dijo al término del beso.
—Tengo algo que decirte— espetó la chica, poniéndose de pie. Tomó el tazón de las palomitas y lo llevó a la cocina, con la atenta mirada de su novio, siguiéndola por el apartamento.
—Es bueno o es malo ¿eh?—
—Es bueno. Mañana no trabajaré. Limpiarán a fondo la escuela así que tengo el día libre y pensé, que quizás podría ir a ver tu práctica, si quieres— Yoshiko sonrió y Hikaru la imitó, mientras celebraba desde el sofá.
—Hey, esas son noticias estupendas. Ciertamente hoy hablaba con Ryu sobre que mis amigos no te conocen, será una estupenda ocasión para presentarlos— aseguró el castaño. Yoshiko asintió con la cabeza, al tiempo que reía por la manera tan infantil en que Hikaru celebraba aquella noticia; el castaño había comenzado a dar pequeños saltitos desde su lugar.
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=Al otro día… (10:30 AM)=
=Campo de entrenamiento del Consadole Sapporo=
—Entonces, hoy vendrá tu chica— reafirmó Ryu con una agradable sonrisa. Hikaru asintió con la cabeza mientras se llevaba una botella de agua a los labios— Vaya, pues sí que es una buena nueva, finalmente conoceré a…— lo que sea que Ryu estuviera por decir, se perdió en el aire, cuando un guardia de seguridad apareció en la zona de bancas, buscando a Hikaru.
—Joven Matsuyama, le buscan afuera. Se trata de una dama…— indicó el guardia en cuanto hubo encontrado al castaño.
—Una dama… Seguro es Yoshiko— comentó el jugador. Asintiendo con la cabeza, comenzó su andanza a las afueras del campo, con Ryu siguiéndolo de cerca.
Apenas aparecieron en el estacionamiento, Hikaru advirtió la figura de una mujer en la entrada del lugar, aunque con un simple vistazo supo que no se trataba de Yoshiko. Desde donde estaba no alcanzaba a advertir exactamente de quién se trataba pero podía asegurar que conocía aquella figura. Conforme se acercó, la figura enigmática tomó forma. Se trataba de una chica, sí. No se trataba de Yoshiko, claro que no. Y la conocía, en parte, una sola vez.
Ahí, esperándole, la chica con la que había tropezado el día anterior le estaba esperando. Sus cabellos, caían sobre sus hombros con los mismos espirales que el día anterior. Sus ojos negros estaban delineados a la perfección y una ligera capa de sombras resaltaba sus párpados. Vestía con una escotada blusa azul cielo y jeans claros, llevaba zapatillas de piso así que su altura rayaba en el 1.70, poco menos que Hikaru. Tenía una piel blanca y sonreía.
—Este… hola— saludó el castaño apenas estuvo frente a la chica. Confundid. ¿Qué hacía ella ahí? Ryu llegó a su lado, sorprendido de la belleza de aquella chica, con un silbido, dio una palmada a Hikaru en el hombro y espetó.
—Vaya, que bonita. Tú debes ser la novia de este chiquillo— la sonrisa de Ryu se acrecentó, cuando la chica misteriosa, asintió con la cabeza.
—Hola, soy Mei Yamamoto, novia de Hikaru— aseguró con una radiante sonrisa. Hikaru abrió grandes los ojos, sorprendido. No solo por la afirmación de la chica, sino porque lo había recordado. No conocía a Mei del día anterior. La había visto, un año atrás, en la universidad de Yokohama. Mei había sido compañera de generación de Yoshiko y la número uno en la ceremonia, otorgándole el privilegio de recitar el discurso de graduación. Estaba por abrir la boca para decir algo, cuando un taxi se estacionó frente al lugar y antes de poder atisbar quién bajaba de él, Mei jaló del cuello a Hikaru pasándole los brazos alrededor y sus labios se posaron en los de él. Detrás de él, Ryu silbó alegre, pero confundido. ¿No se suponía que la novia de Hikaru se llamaba Yoshiko?
Como pudo se separó de Mei y la miró, lacónico. Antes de que su vista se centrara en la persona que acababa de aparecer, aquella que había bajado del taxi. Yoshiko.
—Yoshiko…— espetó Hikaru apenas la vio. Rápidamente, hizo a Mei a un lado para caminar hacia Yoshiko, pero su novia negó con la cabeza, antes de abrir de nuevo la puerta del taxi que no se había marchado y subir. Cuando Hikaru dio un paso al frente, el auto arrancó y Yoshiko se alejó. Ryu miró a Mei confundido y luego a su amigo.
—Hey… amigo… estoy confundido. ¿Quién de las dos chicas es Yoshiko?— le preguntó.
—La que acaba de irse, odiándome. Por supuesto— murmuró Hikaru pasándose una mano por el cuello. Apesadumbrado.
—Bueno… y entonces ¿tú quién eres, Mei?— preguntó Ryu a la pelinegra que sonrió ante aquella pregunta. Solo entonces, Hikaru recordó que Mei seguía ahí.
—Bueno, soy antigua amiga de Hikaru, fan número uno del águila del mar del norte y futura novia. Creo que Yoshiko, no aguanta la competencia— espetó, burlona. Hikaru se volvió y la encaró, en sus ojos, brillaba la furia.
—No sé qué tonto juego traes, no sé ni siquiera de donde saliste, pero más vale que no vuelvas a aparecerte, ¿qué no se supone que tú, eres de Yokohama?—inquirió.
—Me recuerdas, entonces— susurró Mei
—Vagamente— mintió Hikaru— Ahora bien… ¿qué te sucede?—
—Siempre me has gustado. Desde que comenzaste a ser un futbolista reconocido reparé en ti. No pude hablarte el día de la graduación y luego te vi marchándote con Yoshiko pero, no pensé que salieran. No hasta que comenzaron a salir en las revistas— explicó Mei.
—Si bueno, la gente no anda por ahí fijándose en futbolistas y va a visitarlos tras tropezar con ellos solo para besarlos y arruinarles el noviazgo, ¿sabes?— le espetó Hikaru, fuera de sí. ¡Aquella chica estaba loca!
—Yo no he venido aquí a arruinarte nada. Ayer que tuve la suerte de tropezar contigo, me decidí a confesarte mis sentimientos y bueno, heme aquí. Si bien no quise arruinarte la relación, si vine a declarar la guerra. No dejaré que sigas con Yoshiko. ¡Yo puedo ser mucho mejor novia que ella!— exclamó Mei. Ryu que miraba la escena quiso darse de topes contra la banqueta. ¿De qué clínica psiquiátrica se había fugado esa niña?
—Estás loca. Ryu, haz que se vaya, yo iré a por Yoshiko. Te dejo el entrenamiento, voy a arreglar las cosas con mi novia, que la novia falsa arruinó— espetó sin más el castaño y salió corriendo de ahí. Mei hizo acopio de seguirle, pero Ryu le cerró el paso.
—No, no, no, tú no te vas, chiquilla— le dijo. Mei miró a Ryu, era un tipo atractivo. No era tan conocido como Hikaru, seguro, pero si igual de guapo. Con una sonrisa, preguntó:
—¿Y tú? ¿Tienes novia?
—Bueno, ¿qué tu sueño es salir con un futbolista?— preguntó Ryu fuera de sí. ¡Qué loca señorita!
—No— aseguró Mei, rotundamente— Mi sueño es ser la novia de un FAMOSO futbolista, casarme con él, ser millonaria y vivir feliz—
—Ah, pero que cosas. Una loca, con sueños infantiles. Ve a otro equipo a buscar tus aventuras de cuento de hadas— le reprendió Ryu— ¡Seguridad! ¡Seguridad! Una loca me quiere violar— exclamó como loco, para deshacerse de aquella chica. Antes de que Mei se diera cuenta, dos guardias del complejo habían aparecido y la habían sujetado: ¿qué quién quería violar a un jugador?
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=Departamento de Yoshiko=
—Yoshiko, por favor, abre la puerta— pidió Hikaru por tercera vez. Había corrido directo a la avenida para tomar un taxi y apenas había logrado detener uno, había ordenado la dirección de Yoshiko y esperado no tardar demasiado. Si bien, había bajado del taxi justo en el momento en que Yoshiko abordaba el elevador al piso 3, no había logrado llegar a tiempo para que la chica no cerrara la puerta del apartamento de un portazo.
—No quiero. Vete— le respondió Yoshiko, pegada a la puerta, desde el interior.
—Yoshiko… por favor. No es lo que tú crees. Ni siquiera conozco a esa chica… bueno sí, ayer tropecé con ella camino a aquí y también la vi en tu graduación, pero era una alumna más, sabes que yo nunca he buscado a nadie que no seas tú, tampoco he salido con nadie más… ¡Dios! Me costó años declararme con la chica de mis sueños… ¿Crees que podría tener una aventura? Te amo, lo sabes. Te amo solo a ti. Siempre solo tú…— aseguró el chico, esperando no estar hablando con un pedazo de madera. Dentro, Yoshiko reprimió las lágrimas. No había visto la cara de la chica con la que Hikaru estaba y tampoco le había parecido necesario, era más que obvio que Hikaru la estaba besando.
Pero el chico tenía razón. Lo conocía desde el colegio, nunca había tenido novia, nunca ni siquiera cuando ella se mudó a EUA. Tal vez muchas amigas, pero Hikaru, Jun y Tsubasa, solo habían tenido a una chica en sus vidas y esas eran Sanae, Yayoi y ella. Hikaru tenía razón, él sería incapaz de hacerle algo así. Decidida a pedir explicaciones, a hablar y solucionar el asunto, Yoshiko abrió la puerta.
Ahí estaba, Hikaru la miró y esperó a que ella dijera algo, pero como no lo hizo, abrió la boca para continuar con sus explicaciones, apenas salió de él una sílaba, Yoshiko se abalanzó sobre él y lo besó. Rodeó su cuello con sus brazos, como Mei había hecho, pero si entonces Hikaru se había quedado estático, con Yoshiko en sus brazos eso no pasó. Rápidamente la tomó por la cintura y la acercó más a él, mientras el beso, tomaba su rumbo. Sus labios como siempre, se movían a la misma sintonía, sus bocas estaban hechas para besarse, sus cuerpos reaccionaban a la calidez y el amor de ambos.
—Te amo, te amo, te amo…— le dijo Yoshiko al separarse.
—Y yo te amo a ti— aseguró Hikaru, pasándole una mano por el cabello para colocarle un mechón detrás de la oreja. Yoshiko esbozó una breve sonrisa y asintió con la cabeza.
—Pasa. Hablemos— le pidió, tomándolo de la mano. Ambos cruzaron la entrada, pero cuando Hikaru cerró la puerta, lo único que dijo, la hizo sonreír:
—Solo diré, que tus besos son mejores—
Continuará…
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N/F:
*Ryu Kishaba es un personaje propiedad de JulietaG.28
*Diario de una pasión es una película romántica americana, protagonizada por Ryan Gosling y Rachel McAdams, estrenada en 2004.
*La masacre de Texas, es una película de terror americana, que tiene sus bases en hechos reales.
N/A:
¡Hola a todas! Bueno, pues ¿toda pareja tiene problemas, no? Algo tenía que pasarles a estos dos, para que supieran afrontar las malas situaciones y apelando al atractivo de Hikaru, esto fue lo que salió. Esperando que el capítulo les agradara, espero sus dulces palabras, si desean dejarlas. ¡Saludos! Nos estamos leyendo.
GRACIAS A TODAS POR LEER.
Con cariño,
JulietaG.28
—¡El balón es nuestro amigo!—
