3. TRABAJANDO EN UN CASO
El Director Aberbathy entra en la sala de reuniones conmigo a la zaga.
- Señores, os traigo a vuestra nueva compañera, la Agente especial Katniss Everdeen. Por favor, ponedla al día y usemos todos los recursos que estén en nuestras manos para resolver estos secuestros lo antes posibles. Espero un informe con los avances en un par de horas – Dice y a continuación da media vuelta y vuelve por donde ha venido
¿"Estos secuestros"? ¿"en plural"? pienso. Bien, como he dicho, el día no hace más que mejorar.
Se levantan todos para recibirme menos una mujer de unos 35 años, de pelo lacio y moreno que permanece sentada. Las presentaciones las hace un hombre mediana edad con el pelo canoso y facciones duras.
- Bienvenida al equipo Agente Everdeen. Yo soy Boggs el jefe de la unidad de desapariciones. Él es el Agente Finnick Odair – dice mientras señala a un hombre tremendamente guapo de pelo castaño y ojos profundamente verdes . - La Agente Johanna Mason, es la que no se ha levantado de la mesa, no te lo tomes- dice sonriendo- como si fuera algo personal – y Johanna sonríe mientras me levanta la mano a modo de saludo. -
También tenemos a la agente Madge Undersee y a nuestro genio de los ordenadores "Beete". Me falta por presentarte a nuestro asesor especial, pero ha salido corriendo por una emergencia, es psicólogo y trabaja con nosotros y en el Hospital Presbyterian - Hace una pausa y pienso que es el mismo hospital donde trabaja Prim, aparte no puedo evitar ver como Johanna le guiña un ojo a Finnick, como si hubiera algo más en en la ausencia. - También está Delly Cartwright pero ha tenido que bajar para recibir a la Secretaria de prensa del Alcalde. Este caso se está poniendo muy feo. Por último, han venido desde Quántico para ayudarnos con estos casos, los agentes Annie Cresta y Tresh Bailey
Una vez hechas las presentaciones, nos sentamos de nuevo, yo al lado de Finnick y comienzan a detallarme en qué punto se encuentra la investigación.
- Hace 10 días, desapareció una niña de unos 12 años del barrio de La Veta en el distrito del Bronx. No se sabe nada de ella, desde que su madre la envió a comprar a una tienda que no está a más de 10 minutos de su casa caminando, si se atraviesa un parque. Era noche entrada, la niña llegó a la tienda, pero nunca regresó a casa, por lo que desapareció a la vuelta sobre las 11.30pm. No hay pistas, ni indicios, y parece que nadie vio nada. Lo cierto, es que no había mucho más que hacer en este caso, hasta que hace apenas unas horas desapareció un niño de 10 años en el mismo barrio que repartía comida a domicilio en su bicicleta, esta vez sí hubo un testigo que vio como lo metían en una furgoneta. Lo primero que tenemos que descartar es si hay relación entre ambas desapariciones, o como apunta Johanna secuestros. Esta bién – sigue Boggs- Madge y Everdeen volved a casa de la primera niña, y comprobad si hay relación entre ambos niños. También me gustaría que indagarais más en el barrio y en la tienda. Finnick y Johanna quiero que interroguéis a todos los vecinos de la zona de la desaparición del niño. Annie si quieres puedes acompañarlos.
Yo me quedaré con Thresh y Beete en la unidad. Alguien tendrá que calmar al alcalde y a Glimmer.
Nos levantamos de la mesa y Madge me indica que la siga. Bajamos con el resto de compañeros hasta el garaje y cogemos uno de los coches. Madge se dirige al asiento del conductor, cuando se gira y me pregunta
- ¿Prefieres llevar tú el coche?
- No, lo cierto es que no conozco Nueva York, sólo he estado en un par de ocasiones visitando a mi hermana, que trabaja en el Hospital Presbyterian. Será más rápido que lo lleves tú.
- Está bien – dice mientras se pone al volante y salimos del garaje
Hace un día precioso fuera, un cielo azul y un sol radiante, muy distinto del ambiente de dentro de la oficina donde todo es luz artificial. Madge no es muy habladora, cosa que me gusta, apenas me pregunta un par de cosas como de dónde soy y qué me parece la ciudad hasta ahora. Luego comienza a darme más datos sobre la familia de la niña desaparecida.
- La niña desaparecida es afroamericana. Se llama Rue, y como te ha comentado Boggs apenas tiene 12 años recién cumplidos. Proviene de una familia muy pobre y es la mayor de cinco hermanos. Su madre tiene varios trabajos para intentar mantener a su familia desde que el padre los abandonó cuando nació el último bebé, hace unos 7 meses. Por lo que comenta su madre, Rue se encargaba de la casa y de sus hermanos mientras ella trabajaba.
No puedo evitar pensar que es una situación parecida a la que yo viví, pero infinitamente más complicada con 5 hermanos pequeños y un padre que los abandona por su propia voluntad.
- Ya llegamos- dice Madge
Salimos del coche y nos acercamos a un casa con un aspecto muy abandonado, incluso uno de los cristales está roto y tapado con cartones. Madge llama a la puerta y nos abre una mujer de unos 40 años, demacrada por las lágrimas.
- Hola Señora Tree, ¿podríamos entrar para hacerle algunas preguntas?
- ¿Saben algo de Rue? ¿alguna pista? – dice la mujer esperanzada mientras nos hace pasar a un salón. – Siéntense por favor, dice mientras retira unas mantas y almohadas de un sofá que ha vivido tiempos mejores.
- Lo cierto es que no tenemos nada nuevo sobre Rue, pero ayer desapareció otro niño en este mismo barrio y tenemos un testigo que vio como se lo llevaban en una furgoneta. Estamos intentando confirmar si pudo ser lo mismo que le pasó a su hija o si son hechos aislados. – Madge mi mira y me dice – Agente Everdeen podría enseñar las fotos a la Señora Tree.
Asiento con la cabeza, y abro la carpeta mientras pongo sobre la mesa las fotos del niño desaparecido. Me aclaro la voz y comienzo a hacerle preguntas:
- Señora Tree, nos gustaría que viera estas fotos. Es un niño de 14 años llamado Paul Maynard. Por lo que hemos podido comprobar no iba a la misma escuela que Rue, pero ¿podría decirnos si le suena que fuera amigo de Rue o que se conocieran?.
La mujer se acerca las fotos, con detenimiento y una a una, pero hace un gesto negativo con la cabeza.
- Sinceramente no recuerdo haber visto a este niño nunca. Pero si quieren le podemos preguntar a Daisy ya que es de su misma edad. Daisy- grita la mujer mientras se gira – por favor ¿podrías venir?
Una niña aparece de la nada de detrás de las cortinas, y se acerca despacio. No me había dado cuenta de que estaba en la misma habitación que nosotras. Está claro que se le da bien esconderse.
Daisy llega a las fotos y las mira, pero tras unos minutos niega también con la cabeza.
Madge y yo nos levantamos dando las gracias para irnos, cuando Daisy me coge la mano y me pregunta:
- Encontrarán a Rue ¿verdad? La echo mucho de menos, no sé qué hacer sin ella, ella se encargaba de todo. No conozco al niño pero si me dejan una foto puedo preguntar en el colegio y en el vecindario. Posiblemente a mi me cuenten más cosas que al FBI, ya sabe,…. Por aquí no gusta mucho la policía
No puedo evitar sonreir a Daisy y pensar que es un niña muy despierta. En ese momento se me ocurre una idea. Me agacho sobre mis rodillas para quedar a su altura y le digo:
- Daisy, haremos todo lo que podamos, pero si quieres ayudarnos ahora vamos a ir a la tienda de ultramarinos a la que fue Rue. ¿Tú sabes si iba siempre por el mismo camino o si cogía algún atajo? Sería más sencillo si pudiéramos marcar la ruta para buscar pruebas.
- ¡Por supuesto! – dice – Les puedo acompañar por el parque por donde solía ir Rue.
Miro a Madge esperando su aprobación, que me da instantáneamente. Y salimos de la casa con Daisy.
Daisy nos lleva por un atajo apartado y poco transitado hasta la tienda de ultramarinos. Una vez hecho esto, Madge y yo lo recorremos en varias ocasiones y marcamos todo aquello que puede ser de importancia, aunque hayan pasado 10 días: huellas, varias colillas, una lata de refresco. Esperamos que venga de la unidad de investigación de crímenes para recogerlo antes de irnos.
Finalmente se ha hecho bastante tarde, son casi las 5.00 pm cuando volvemos a Manhattan.
- Voy a llamar a los chicos para ver si han vuelto o están en Paddy's tomando algo. Generalmente cuando tenemos un caso de este estilo, apenas vamos a casa a ducharnos y dormir unas horas. Las comidas y las cenas o las hacemos en la oficina o bajamos a Paddy's a relajarnos un rato.
Pone el manos libres y llama a Johanna que le confirma que están tomando unas cervezas y unos nachos.
Llegamos a Paddy's una hora después y entramos en el bar. Es un local irlandés, con música y no mucha luz. Al final vemos al resto del equipo en una mesa hablando animadamente.
- ¿Qué tal el día novata? – Pregunta Finnick
- Muy bien – digo- creo que hemos avanzado algo, aunque no sabremos si tiene importancia.
- De hecho, Finnick, Katniss tuvo una gran idea. La hermana pequeña de Rue nos acompañó y nos enseñó el camino que tomaba su hermana por el parque. Así que hemos reunido algunas pruebas que se han llevado al laboratorio para analizar.
- Estoy impresionado – dice Finnick, y me guiña el ojo mientras sonríe. – Nosotros también hemos podido recabar más información de la furgoneta. Beeta está buscando coincidencias las cámaras de tráfico. Por cierto, te presento a Delly Cartwrigth.
- Hola – me dice sonriente una chica pelirroja – Soy Delly, disculpa que antes no te haya podido atender, pero estaba con Glimmer poniéndola al día antes de la rueda de prensa. Glimmer es de la secretaría de prensa del alcalde.
- Buff, eso es una descripción demasiado amable y simple para Glimmer – dice Johanna. - pero como irás viendo Delly piensa lo mejor de todo el mundo. Pero Glimmer es…
- Vamos Johanna- dice Delly riendo. – ya se formará Katniss su propia impresión.
En ese momento suena el teléfono de Delly y la oímos decir:
- Sí estamos todos en Paddy, anda pásate y conocerás a la nueva agente.
- Dile que no tenga miedo que no está su secretaría de prensa favorita por aquí – dice Johanna mientras todos se ríen con su comentario.
- Dice que ahora viene- comenta Delly. – Katniss, te encantará Peeta es uno de nuestros mejores asesores. Y todo un caballero.
De pronto me quedo con la boca abierta, y sin saber qué decir. ¿Peeta? Ha dicho ¿Peeta? Pienso. Está claro que no es un nombre muy corriente, pero tampoco ha de ser el único Peeta que exista en el mundo ¿no?. Además, seguro que he escuchado mal y realmente es Peter. Noto que Johanna se me queda mirando y cierro la boca de golpe.
- Me voy a coger una cerveza, ¿alguien quiere algo? – Y me levanto para que nadie más se dé cuenta de mi confusión.
Pasan unos 10 minutos antes de que pueda pedir en la barra, ya que el pub se ha ido llenando en este rato, pero no puedo apartar la vista de la puerta. Cuando voy a volver de nuevo a nuestra mesa, veo como se abre la puerta y entra un hombre con un traje gris, que va en dirección a la mesa de mis compañeros, mientras yo me quedo parada detrás de una columna observándole. Vaya, pienso, es el mismo hombre con el que tropecé esta mañana. Es un hombre rubio de mi misma edad. Podría ser Peeta Mellark o no. Desde luego es rubio como él y fuerte, pero han pasado tantos años y hay tan poca luz que no podría decirlo sin equivocarme desde donde me encuentro. Llego a la mesa mientras están todos charlando, y compruebo que no he conseguido serenarme nada desde que escuché el nombre del asesor. Delly me mira y dice:
- Peeta, te presento a Katniss
En ese momento el hombre rubio levanta los ojos y me mira. Ya no tengo dudas, reconocería esos ojos en cualquier parte mundo. El asesor de nuestra unidad es Peeta Mellark, el chico del pan.
Próximo capítulo... El chico del pan. Dedicado a Peeta ;-)
