¡Hola! ya estoy de vuelta. Siento la tardanza en actualizar pero espero que os valga la pena la espera. Este es un capítulo lleno de drama.
Como siempre los review son bienvenidos y me ayudan a continuar así que os espero, no seais tímidos ;-)
11. GALE
- Hola - digo sorprendida
- Catnip - grita emocionado y se abalanza sobre mí para abrazarme - es un sueño que estés aquí tan pronto aunque sea por un caso y vayan a ser pocos días. Te he echado me menos - pone mucho énfasis en sus últimas palabras
Para terminar de rematar la situación surrealista aparece Peeta en la cocina y nos encuentra aún abrazados. Gale se tensa y se aparta de mí.
- Oh disculpad la interrupción. Buenos días, soy Peeta Mellark ¿de la panadería? - dice con dudas - Gale Hawthorne ¿verdad?
- Sí - contesta Gale
Su voz es tan fría como sus ojos que ahora parecen de acero. Peeta le extiende la mano amigablemente y Gale le devuelve el gesto, aunque yo que lo conozco puedo decir que lo hace por compromiso. El ambiente está enrarecido. Aquí estamos los tres en mi cocina en una situación que ni comprendo ni intento analizar. Sería demasiado extraño. Rápidamente Peeta se excusa para marcharse.
- Voy a coger mi ropa e iré a comprar algo de desayuno antes de que vayamos a la oficina de la policía del condado. Katniss cojo el coche.
Con un educado adiós desaparece. Gale y yo permanecemos en silencio mientras pongo agua a calentar hasta que oímos a Peeta salir y arrancar el motor. Entonces me decido a hablar.
- ¿Te acuerdas de Peeta? Iba a mi curso… – Lo comento con tono ligero, como si no tuviera importancia, pero está claro que sí la tiene y no puedo acabar la frase por la forma en que me mira Gale. - ¿Qué? – contesto exasperada a su muda pregunta.
- ¿Peeta Mellark, Katniss? ¿en serio? ¿ese es tu compañero?
- Pues sí, es asesor de mi unidad ¿por qué te pones así? ¿por qué te molesta?
- ¿A parte de por lo obvio preguntas? – dice con sorna
- Pues sí, y tendrás que explicarte mejor Hawthorne – digo muy molesta. De hecho solo uso su apellido cuando estoy realmente enfadada con él. – Porque no sé qué pretendes insinuar.
- No, si no insinúo – sigue con el mismo tono – a no ser que hayas arreglado la habitación que usas de trastero, solo hay una cama a la que se llega por ahí – dice señalando el pasillo por el que salió Peeta hace unos minutos.
Mi casa es pequeña, y está construida en T, la puerta delantera da al salón, la estancia más grande de la casa. Con un sillón estropeado, pero que pertenecía a mi padre y un sofá cama, no teníamos más espacio que para un pequeño mueble con la televisión y una mesa baja. El salón tiene dos puertas, una que va al baño y otra a la cocina, que se comunica a través de un pasillo ancho a los dos dormitorios. El primero nos pertenecía a Prim y a mí. Mi hermana y yo dormíamos en literas y apenas nos quedaba espacio para un escritorio y un armario ridículo en el que cabía, sin embargo, la poca ropa que teníamos. El siguiente dormitorio era el de mis padres, aunque también era pequeño, disponía de una puerta trasera que daba a un porche trasero. La distribución de la casa era más bien rara, porque para cenar en el porche en verano teníamos que atravesar el pasillo y la habitación de mis padres. Pero era otra de las razones por la que mis padres pudieron comprarla a un precio razonable para nosotros.
- Lo cierto, es que no tengo que darte explicaciones – aunque en el fondo sé que sí se las debo. Yo acepté el tiempo que me dio tras lo que pasó entre nosotros. Me intento imaginar la situación a la inversa. Así que suavizo mi actitud, mi ceño y mi voz cuando continúo para decirle – Solo tuve una pesadilla que despertó a Peeta y vino a tranquilizarme. Ha dormido sobre la colcha, puedes verlo.- Doy un paso adelante, hacia él y le cojo la mano- No ha pasado nada Gale, te lo prometo.
Y en realidad no ha pasado nada, así que no le estoy mintiendo, solo oculto algún detalle sin importancia, porque me prometo que no volverá a pasar. Simplemente he de tener la guardia alta y estar alerta a partir de ahora.
Gale me tira de la mano y del brazo y me vuelve a abrazar, apoyo mi cabeza en su pecho y se inclina para besarme en la cabeza. Me revuelvo incómoda entre sus brazos. Gale se da cuenta pero como me conoce me suelta aunque con desgana.
- Lo siento, no debí haber dudado, es solo que la situación me ha sorprendido y además nunca soporté al perfecto y rico hijo del panadero – dice con un no oculto desdén
De pronto siento la necesidad de defender a Peeta, pero como no quiero estropear de nuevo la situación con Gale, me limito a comentar que yo tampoco lo soportaba pero que en el fondo no está tan mal. Consigo decirlo con indiferencia sin que mi voz transmita ningún tipo de emoción.
- Bueno, empecemos de nuevo – exclama Gale – Me alegro mucho de verte. ¿Cuánto te quedarás?
- No lo sé, depende de lo que encontremos. Tenemos al resto compañero en Long Island y Mahattan, ya veremos cuál es el siguiente paso que quiere dar el jefe de mi unidad. No puedo contarte mucho, pero si has visto las noticias sabrás que es grave.
- ¿Qué os hace pensar que la desaparición de Maysee está relacionada?
- Gale, no puedo comentarte nada de una investigación en curso.
- Está bien. He de irme a hacer una patrulla en el lado norte de las montañas por unos días, espero que sigas aquí a la vuelta, pero aunque no estés, recuerda que tenemos una conversación pendiente.
Asiento con la cabeza. Le acompaño a la puerta y me mira con intensidad a la vez que se despide con un "te estoy esperando Katniss".
Siento toda la presión de la despedida de Gale en los hombros y en el pecho. Decido meterme en la ducha, y el agua sobre mi cabeza y mi piel poco a poco va consiguiendo que me tranquilice, que vuelva a respirar normal y que me centre en mis objetivos que son encontrar a unos niños secuestrados. No puedo andar tonteando con Gale y mucho menos con Peeta que además pertenece a mi grupo. Pero cuando pienso en Peeta y en la forma en que me cogió la mano esta mañana… ¡no Katniss céntrate! me digo, sólo es un compañero.
Cuando salgo del baño, ya cambiada con mi ropa de montaña, lo veo en la cocina sonriéndome.
- ¿Desayuno? Te he traído varias cosas: galletas, bollos de queso,…
- ¡Bollos de queso! – le interrumpo antes de que acabe - ¡me encantan los bollos de queso de vuestra panadería! ¡Hace años que no los como!
- Lo sé – dice de forma misteriosa mientras su sonrisa se amplifica aún más. No entiendo muy bien a qué se refiere porque ya me he lanzado a por los bollos de queso.
- Generalmente no los podíamos comprar, eran muy caros y además Prim prefería las galletas… - digo con la boca llena, cuando me doy cuenta de que no son maneras, murmullo avergonzada un lo siento.
- No te preocupes. Me encanta que te encanten nuestros productos – y me guiña un ojo, cosa que hace que casi me atragante.
- Bueno, deberíamos salir ya para la oficina de policía – y cojo otro bollo de queso.
- Si te parece, mejor conduzco yo, así puedes terminar de "devorar" tranquila el desayuno – dice entre risas
Está claro que es muy difícil que no te caiga bien Peeta Mellark, hasta a Gale le caería bien si no tuviera esos prejuicios por la gente rica. Sí, Peeta puede que sea rico, pero con su madre, tampoco es que haya tenido una infancia fácil.
La oficina del sheriff no está muy lejos de mi casa, en realidad nada está demasiado lejos en Mayfield ya que, aunque de un tamaño aceptable no dejamos de ser una pequeña ciudad de montaña. Pasear en el coche por la calles familiares, llenas de árboles y vegetación verde y disfrutando de la maravillosa vista de las montañas al fondo, hacen que me serene completamente. Cierro los ojos por un instante y dejo que los rayos del sol que entren por la ventana me calienten la cara. Por desgracia llegamos enseguida, cuando los abro y miro de reojo veo que Peeta me mira atentamente y me mantiene la mirada dubitativa, parece que me quiere decir algo pero en ese momento alguien golpea la ventanilla mientras grita ¡Peeeeeettaaaaaa!. Parece que siempre algo nos interrumpe en "esos momentos": el timbre de una puerta, Haymitch, Gale,… aunque por otro lado, pienso que es mejor, porque parece que no soy capaz de mantener mi promesa de no bajar la guardia con este hombre. Posiblemente la suerte esté de mi lado pese a todo.
- Disculpa – dice él riéndose – es un excompañero de clase algo gritón.
Baja del coche y se dan un abrazo. Mientras se saludan, yo aprovecho para bajar también y llamar a Johanna para ver cómo les va. Me cuenta que los ánimos no están muy altos ya que como siempre se encuentran atascados, no hay testigos, no hay pistas, en este caso ni siquiera hay cámaras. Además entre conocidos y amigos no encuentran a nadie sospechoso, es desesperante dice, es casi como si se evaporaran. Para cuando termino de hablar con ella, no sin antes advertirme que mejor será que encontremos nosotros algo porque parece que a Haymitch le va a dar uno de sus famosos ataques, Peeta y su amigo ya están en modo serio y profesional. Thom, que así se llama, nos indica que el Sheriff Cray nos está esperando y nos invita a pasar.
Le seguimos al interior del edificio. Desde luego es pequeño, pero parece bien equipado. Al fondo encontramos en un despacho abierto al jefe que está terminando de hablar por teléfono. Cuando cuelga, Thom nos hace pasar. Sin muchas presentaciones, Cray va directamente al grano.
- Sobre todo me sorprende que hayan venido a buscar a una niña pequeña perdida en los bosques, generalmente no tenemos aquí al FBI haciendo esas labores, porque perdónenme que les diga que no creo que esto pueda estar relacionado con los otros secuestros como me comentó su director. A no ser que haya información que me estén ocultando.
Me giro para cerrar la puerta y entonces respondo a su pregunta
- Si la hay, hay un detalle que no ha salido en la prensa pero que se sigue encontrando en este caso. No sabemos por qué solo hay una niña desaparecida y no una pareja de niños, pero estamos casi seguros de que es el mismo sujeto. - haciendo una pausa para que asimile mis palabras continúo mirando alternativamente a Cray y a Thom.- No puedo referiros cuál es. Pero os puedo asegurar que tenemos pistas muy concretas.
Peeta confirma lo que digo asintiendo con la cabeza. Su rostro es de preocupación cuando interviene.
- Thom, Cray, es cierto lo que está diciendo la agente Everdeen. Necesitamos vuestra ayuda con este asunto. No queremos meternos en vuestro terreno y ojala tengáis razón, pero lo más probable es que esa niña esté donde están el resto de los niños desaparecidos. Y no sabemos cómo o cuándo va a terminar esto. Los dos somos de este pueblo, los dos queremos que esto se solucione y Maysee vuelva con sus padres lo antes posible. Estamos en el mismo equipo.
- Está bien – dice el jefe Crane, que parece que finalmente ha entrado en razón con las palabras de Peeta - ¿qué necesitáis? Estoy muy corto de hombres porque están patrullando los bosques y en partidas de búsqueda, pero si necesitáis a alguien que os ayude…
- No es necesario – digo – los dos somos de aquí y yo conozco muy bien los bosques. Si nos indicáis donde desapareció y la ruta que estaban haciendo podemos empezar nosotros.
Cray nos señala uno de los mapas que tiene colgados de la pared y marca un punto en rojo que es donde la niña desapareció. También no enseña las diferentes áreas que han cubierto, prácticamente todo hasta un pequeño risco al norte que se encuentra a dos horas del último sitio donde se vio a Maysee. Dando las gracias salimos hacia el coche. Peeta de nuevo se pone al volante y veo que coge el desvío a las Addirondack.
- Peeta, si vas a venir conmigo a las montañas creo que deberías de cambiarte. El traje que llevas y sobre todo los zapatos no son los más adecuados.
- Tienes razón Katniss, pero el problema es que no me he traído nada más. Tengo esto y el pijama para elegir… y estoy convencido de que esto es más apropiado.
Nos reímos los dos, y pienso que después de todo es verano, y no vamos a escalar ni nada, solamente vamos a caminar algo, así que no debería de haber problemas.
Llegamos al último punto donde podemos dejar el coche. Apenas está a unos treinta minutos de donde está marcado el árbol con el 12. Es cierto que podría ser casualidad, y que ese árbol hubiera estado marcado siempre. Pero las casualidades nos son lo más probable en este trabajo. Tras revisar con atención el claro donde desapareció Maysee, decido que nos encaminemos al norte, hacia el risco. El resto de las zonas de más fácil acceso ya estarán más vigiladas, y además tengo una corazonada. En el bosque siempre ha primado mi instinto.
Peeta no avanza tan rápido como yo y ni mucho menos silencioso con sus zapatos de calle, me estoy arrepintiéndome de llevarle conmigo. Le pido que acelere el paso ya que, aunque vamos con tiempo, quiero revisar esa zona con calma.
De nuevo en los bosques, en mis bosques, me siento libre y ligera. Y es en estos momentos en lo que mi mente se atreve a dejarse llevar por pensamientos y sensaciones que suelo tener escondidos bajo llave.
Cuando murió mi madre, me sentí culpable. Culpable de haberle negado mi amor todos estos años. Culpable de no haber podido nunca superar mi resentimiento. Culpable por haber tratado de apartar a Prim de su lado para que no pudiera herirla como me hirió a mi cuando se fue tras la muerte de mi padre. Culpable de no haber estado a su lado en el final.
Tras el entierro corrí desesperada a esconderme aquí, en la montaña. Pero Gale me encontró cerca de la piedra donde solíamos quedar. Me abrace a él buscando consuelo y llorando desconsoladamente. Y de pronto ocurrió, nos estábamos besando. Sin pensar en nada más, me deje llevar por la sensación de estar viva, de estar con alguien que me quería y al que quería y seguí besándole, hasta que los besos nos condujeron a algo más. La piel de Gale era tan parecida a la mía que no sabía dónde empezaba él y dónde acababa yo, sus ojos mirándome con deseo e incredulidad. Y sobre todo mi necesidad de no sentirme vacía, sola y desgraciada hizo el resto. Cuando Gale me dijo que me amaba es cuando me di cuenta de que había cometido un error. Me puse la ropa poco a poco mientras escogía las palabras con cuidado porque no quería quedarme sin la única persona que me importaba aparte de Prim, y le dije que lo sentía. Que esto no debería de haber pasado en este momento, que todo era confusión en mi mente. Que nunca había pensado en enamorarme o en compartir mi vida. Que le quería, pero no sabía si de la misma forma. "Tranquila" me dijo "no tienes que decidir ahora, tenemos tiempo".
Pero sí decidí, decidí que me importaba mi carrera, que quería seguir en el FBI, que quería que fuera mi pasión y abandoné a Gale por volver a Virginia. Aunque al principio no teníamos mucha relación, poco a poco nos fuimos normalizando. Él era, es, mi mejor amigo y no sabía vivir sin él. Así que alguna llamada después, una visita aquí o allá, una cita de caza,… volvimos a ser una pareja de amigos que disfrutaban de su compañía mutua. Hasta llegar a este verano en el que volví a ser feliz aquí, a relajarme con él, a no estar siempre en guardia y manteniendo la distancia. Y esto ha hecho que de alguna manera estemos en el punto de hace dos años. En el punto en que Gale me está pidiendo una respuesta. Y yo sigo necesitando tiempo.
Recordando los abrazos de Gale no puedo evitar compararlo con el único abrazo de Peeta y pensar que son diametralmente opuestos. Mientras que el de Gale siempre fue posesivo y urgente, el de Peeta es fuerte, seguro y tan confiado que hace que me pueda perder en él.
Me paro cuando estoy frente a las rocas y veo que Peeta está muy atrás. Me fijo en que el cielo está oscuro, parece que habrá una tormenta de verano, pero no quiero desaprovechar la ocasión de subir algo más, ya que por aquí no han pasado los equipos de rescate. Grito a Peeta que me espere, que no suba, pero con el viento y la distancia no sé si me ha escuchado. Impaciente, empiezo a subir las rocas, dejando el terraplén que cae hasta un arroyo a mi izquierda. Apenas he subido unos treinta metros cuando encuentro una chaqueta de niña, azul, como la que llevaba Maysee atrapada en una roca. ¡Este es el camino! pienso emocionada. Justo en ese momento suena el primer trueno y empieza a caer agua del cielo. Primero tímidamente pero en pocos segundos parece torrencial. Me giro para bajar, cuando veo que Peeta está encaramado al risco. Ha dejado su americana bajo las ramas de un árbol y se está mojando la camisa.
Le grito que no se mueva, que me espera, que se puede resbalar con las piedras y el calzado que lleva. Pero no me hace caso y sigue subiendo. Me saluda con la mano, cuando está tan solo un par de metros por debajo de mi y entonces sucede.
Una piedra vence sobre su peso y empieza a rodar haciendo que Peeta pierda el equilibrio y caiga sobre su izquierda. Desesperada le tiendo la mano pero no la puede coger porque estoy muy lejos. Dando vueltas cae hasta que consigue pararse y agarrarse a una raíz en el terraplén. Sin poner mucha atención corro hacia donde está él, podría caerme si no tengo cuidado, pero no me importa, sólo quiero llegar para cogerle la mano, para salvarlo de caer al agua.
Cuando estoy más cerca me fijo que su pierna está sangrando, se ha debido de hacer un corte. Me tumbo en el borde del terraplén y empiezo a deslizarme con mucho cuidado de no resbalar.
- Tranquilo Peeta, ya casi estoy llegando, ya casi te tengo. – le digo con la voz más calmada que puedo. Cuando por fin le puedo coger la mano respiro aliviada
Peeta me da las gracias y en ese momento me doy cuenta de que la tierra debajo de mi cuerpo deja de ser firme. Con la lluvia parece que se deshace en barro, y empiezo a resbalar también
- Katniss, vas a caer, suéltame – dice Peeta
- ¡No! ¡no te dejaré! – le digo con firmeza
- No ganaremos nada si caemos los dos. Déjame y busca ayuda. No tenemos otra opción.
- Eso no entra en mis planes Mellark.
- No mueras por mi Katniss, no me estarías haciendo ningún favor – susurra.
No sé de qué habla pero veo una mirada de determinación en sus ojos que me asusta. Noto como se suelta mi mano.
- No Peeta por favor – lloro – no puedo retenerte así, no puedo sujetarte, por favor, no me hagas esto. ¡Lucha! Coge mi mano de nuevo.
Pero no la coge y en ese momento cae hasta el agua.
Espero no dejaros muy preocupados! pero para dar algo de esperanza, os voy a dar el nombre del siguiente capítulo:" La cueva"
A que así está mejor? Espero poder colgarlo el finde!
Gracias a todos por seguir la historia!
