Quiero ser escritora

Mala reputación

Pasé la noche entera limpiando el desastre de mi sala. Recogí la basura y esta vez no la metí en una bolsa si no que me deshice de ella. Enjuagué con una esponja la pintura, quitándola de las paredes. Llevé mi ropa a la lavadora. ¡Llamen al policía de la moda! Esto es un caos, varias de mis blusas de marca estaban arruinadas por las marcas de unas manitas. Se supone que debo echar una cantidad exacta de detergente, pero me parecía tan irreversible el efecto que creí que necesitaba el doble de fuerza y dupliqué la cantidad. No pensé que provocaría algún daño por añadir más. Sin embargo, agregué suficiente detergente para que la espuma vaporosa rebosara e inundara el cuarto. Tuve que apagar la máquina antes de tiempo. Saqué la ropa y la extendí hacia la luz. Al menos se borraron las manchas y el piso está limpio. De todos modos tenía que lavarlo. Me costó trabajo adicional "hacer desaparecer" las burbujas de detergente. Pero a medianoche lo hice, mi cuerpo era un cadáver cuando tocó el colchón.

Al día siguiente llamé a Kei a su casa y le dije que teníamos que vernos en persona. Arreglé una cita para encontrarnos en el centro comercial después de que ella se desocupara con el colegio. No quería imputar molestias, pero insistió en pasar por acá a llevarme en su coche. ¡Demonios! Soy la única mujer que existe que no tiene licencia de conducir porque reprobó el maldito examen. Le advertí que no planeaba durar toda la tarde, a las dos y media debía estar en mi apartamento para cuidar a Omi. El plan era simple: Si voy a ofrecer servicios de niñera y de lunes a viernes cuidaré del pequeño monstruo, debo encontrar alguna manera de "calmarlo". Sobreviví a las travesuras que me echó a ayer porque no lo planeó e improvisó la mayor parte, ¿pero podré con las de hoy, las de la semana o las del resto del año? No me atrevo a averiguarlo. Debo contraatacar. Pensé que Keiko podría darme ideas, es maestra de preescolar es posible que se le ocurra algo para amansar a mi fiera. Tiene experiencia. Pero prefiero llevar a cabo esta plática en persona. Corté la llamada antes que pudiera explicarle el motivo de ella porque alguien estaba a punto de tumbar mi puerta ¿no saben que para eso existe el timbre? O al menos toquen más suave. ¡Miren lo que trajo el gato! Cuando abrí era Omi. Vestía su uniforme de colegio aunque traía puesta su banda en la cabeza como la otra vez.

-Hola Omi –no me devolvió el saludo si no que cruzó los brazos y frunció los labios- ¿se te perdió algo?

-Debería estar camino a la escuela, pero quería resolver esto antes.

-¿Resolver qué?

-¿Por qué no me delataste con mi abuelo? Tuviste la oportunidad, me dejaste bien claro que denunciarías mi comportamiento y no lo hiciste. ¡Quiero saber por qué! ¡No lo entiendo! Y no me iré de aquí sin una respuesta –advirtió. Me reí al principio. Omi puso mala cara no lo encontraba gracioso. Aclaré mi garganta para tapar mi risa y respondí suave.

-No le dije nada a tu abuelo porque a partir de ahora vamos a estar juntos todas las tardes y creo que lo más prudente sería llevarnos bien. Te lo expliqué en la primera vez ¿te acuerdas de mis palabras? No me pareció justo para ninguno de los dos empezar con el pie izquierdo.

-¿Esa es la razón por la que me perdonaste? –puso una mueca confundido.

-No quiero ser tu enemiga y estoy decidida a ganarme tu confianza cueste lo que cueste. No me pareces que seas un mal niño, travieso es la definición más correcta.

-Conque esas tenemos… –bajó la cabecita y pateó una lata imaginaria, se meció pensativo- nunca había visto a mi abuelo tan orgulloso de mí, suelo verlo preocupado. Creo que estaba feliz –bostezó- lo lamento, no dormí bien porque estuve pensando y reflexionando sobre mi comportamiento. Tal vez tengas razón, no me merecía esos elogios ni tampoco ese helado. Estuvo mal como te traté y me gustaría volver a empezar –de su bolsillo sacó un regalo- no es robado. Lo compré con mi abuelo, adentro está la factura..

Esto me pone muy contenta. ¿Un regalo para mí? ¡me encantan los obsequios! ¿qué podría ser? Es una caja blanca pequeña adornada por un lazo rojo, cabe en la palma de mi mano. A lo mejor un accesorio ¿zarcillos, anillos o collares? ¿una pulsera? Imagino que el Sr. Fung tiene buen gusto. Le habrá obsequiado a su difunta esposa cuando vivía así que debe tener idea acerca de que le gusta a una mujer. Emocionada abrí la caja. Me horroricé al saber que no había nada de eso en la caja. Al contrario, pude ver orejas grandes, cola larga, ojos rojos, piel blanca: ¡UN RATÓN! Pegué un grito al cielo escandalizada, tiré el regalo y corrí lejos de ese animal.

-¡Perfecto! ¡este material es oro! –exclamó riendo el niño, sujetaba una cámara y uno de sus dedos presionaba en el botón para lanzar una foto.

-¡¿ESTÁS TOMÁNDOME FOTOS?! ¡DAME ESA CÁMARA O BORRA ESAS FOTOS! ¡QUEDARÉ EN RIDÍCULO! –le ordené mientras subía a una silla.

-No grites tan alto, mujer, ¡asustas a Queso! –gruñó Omi tapándose los oídos.

-¡¿ESA ALIMAÑA TIENE NOMBRE?!

-Pues claro –alzó los hombros, el niño atrapó al ratón entre sus manos-. ¡Ay, qué desabrida eres! Cómo las mujeres hacen tanto ruido por un animalito.

-¡Llévatelo! ¡no lo quiero! ¡Omi, borra esas fotos!

-No lo haré, las imprimiré y las venderé a mis compañeros en la escuela. En cuanto a Queso creo que estará mejor aquí –el niño puso al ratón en la mesilla cercana a mi silla- ¡adiós!

-¡¿Qué haces?! ¡Omi! ¡OMI! ¡REGRESA AQUÍ! ¡LLÉVATE AL RATÓN! ¡OMI!

El diablillo no reapareció, había dejado la puerta abierta y a propósito colocó el ratón cerca de mí. El enorme roedor movía sus bigotes, frotaba sus garras y sacudía sus grandes orejas, olisqueó hacia arriba y empezó a moverse. Se me escapó un grito agudo desde el fondo de mis pulmones. ¡Odio a los ratones! ¡son antihigiénicos, peludos y feísimos! Los blancos, en especial, siempre me han puesto los pelos de punta. No me gustan sus ojos rojos. Grité otra vez. Queso reculó asustado. La respiración se me acelera y el corazón me sube a la garganta (siento el pulso latir en mis oídos). No bajaré de la silla ahora que sé que está por ahí suelto. Pedí socorro. ¿Dónde está? Barrí la habitación con la mirada, apenas puse un pie en el suelo vi al ratón salir de su escondite y correr en dirección a la cocina. Lancé otro aullido y subí a la silla aterrorizada. Jadeé, tengo el corazón en un puño y los vellos de la nuca erizados. No sé cuántas veces grité, pero mis gritos alertaron a mi vecino de al lado. Raimundo apareció en la puerta de mi apartamento como Omi ni yo la cerré pudo entrar. Se extrañó de verme encaramada en la silla.

-¡¿Qué demonios es todo este escándalo?!

-¡RAIMUNDO! –mi voz se ahogó en un susurro inaudible- ¡Raimundo por favor ayúdame! –salté a sus brazos y colgándome de él, intenté darme la vuelta y esconderme.

-¡Oye tranquila!

-¡Deshazte de él! ¡deshazte de él! –chillé asustada, hundí mi cara en su espalda y lo abracé fuertemente como si mi vida dependiera de ello.

-¿Deshacerme de él?

Señalé con un dedo tembloroso al ratón encima del mesón. Raimundo bajó la mirada. Clavé las uñas en su brazo mientras lo usaba como un escudo para protegerme.

-¿Un ratón? ¿todo esto por un inofensivo ratón? –no pudo seguir luchando por mantenerse serio y estalló a carcajadas- por favor he visto pelotas de golf todavía más grandes.

-¡No te burles! ¿okey? –rezongué, comprendí que eso no me ayudaría si él iba a encargarse y cambié mi tono de voz-. Es normal, a las chicas generalmente no les gusta los ratones.

-¿Quieres que lo mate? –Raimundo logró reprimir su risa.

-¡Claro que no! Tampoco soy tan cruel, sólo quiero que lo alejes de mí.

-Está bien, princesa, ¿podrías soltar mi brazo? No puedo hacer mi trabajo si estás aferrada a él.

Siento calor en mis mejillas, lo liberé y me aparté avergonzada. Me dirigió una sonrisa sutil y capturó a la alimaña por la cola muy fácil. Creo que Queso no es tan listo o Raimundo es veloz. El ratón, ahora perplejo al verse colgando en el aire, luchó por soltarse. Retrocedí un paso cuando él caminó a través de la sala sosteniendo el roedor con total tranquilidad. Salió y llegó hasta la esquina, inclinó las rodillas y lo dejó en libertad. Me abracé a mí misma en el interior del apartamento. Suspiré profundo tratando de relajarme en tanto repetía para mis adentros que el ratón se había ido. El aliento caliente de Raimundo golpeó mi oído.

-Listo –declaró burlón- el ratón maligno se fue.

-Uf, menos mal –dije volviéndome hacia él- gracias por venir Raimundo, no tengo palabras.

-Ni lo menciones, preciosa –replicó con un ademán- estoy a tu entera disposición aunque si me permites ampliar tu perspectiva si tienes planes de mudarte a un apartamento sola debes tomar en cuenta que podrás encontrar toda clase de bichos: cucarachas, arañas, lagartijas y mosquitos; y tendrás que enfrentarte a ellos tú sola.

-Ninguno de esos animales que acabas de nombrar me asustan ¡y por supuesto que lo sabía! Puedo soportar a las arañas sin problemas, pero los ratones son un caso aparte –me defendí- ¡además como si tú nunca le has temido algo! Apuesto que debe existir un animal que te ha puesto nervioso alguna vez en tu vida.

-Pues sí hubo uno. La diferencia entre nosotros es que me justifico porque fue por una mala experiencia cuando era un niño. En la actualidad no me molesta tanto. No obstante, lo único que me hace ruido es cómo llegó ese ratón aquí. He vivido durante años en mi apartamento y reconozco que es la primera vez que veo a un roedor, ¿habrá escapado de la cañería?

-No, fue un regalo de Omi.

-¿Quién?

-¿En serio no lo conoces? –arqueé una ceja-: él es el nieto del bibliotecólogo que vive en el primer piso, de hecho es el responsable de los daños a la propiedad del edificio. Es un niño muy precoz para su edad, tiene un retorcido sentido del humor y me odia, estoy casi segura que en realidad es la reencarnación del Anticristo. Tengo a varios sacerdotes investigando.

-De acuerdo –Raimundo se rascó detrás de la cabeza perezosamente- ¿y por qué él querría jugarte una broma tan pesada si sabe que no te gustan los ratones?

-¡¿Acaso no me estás escuchando?! ¡él me odia! Mientras pueda hará mi vida un infierno.

-¡Alto, alto! ¿estás queriéndome decir que te pagan por cuidarlo? ¿qué le pasó a tu empleo en la cafetería? –¡demonios! ¡no debí decir eso! ¿por qué abrí la boca? Cerré los ojos con fuerza, crucé los brazos bajo el pecho y volteé hacia otro lado.

-Nada, renuncié. No pude seguir trabajando allí –repuse irritada.

-¡¿Te despidieron?! –se rió entre dientes. Me volteé con los ojos abiertos, mis oídos no me engañaban él se estaba burlando de mí, creo que encuentra muy divertidos mis calamidades y después añadió rompiendo a carcajadas- ¡es eso! ¡no puedo creerlo! ¡¿te contrataron y te despidieron el mismo día así sin más?! –rió todavía más fuerte- y yo que pensaba que sólo sucedían en las películas ¡felicidades! eres la primera en tu clase. Ahora comprendo por qué saliste tan molesta al final día y abollaste mi auto.

-¡¿T-tu auto?! –repetí- ¡no me digas que eras el conductor loco que casi arrasa conmigo por delante! ¡pudiste haberme asesinado esa noche! –ni me prestaba atención, seguía reventado de la risa. Enfurecida le metí un golpe en el hombro y paró de reírse- ¡oye!

-¡Cristo!, pegas duro mujer –se quejó- ¿así es cómo me tratas luego de que vine a ayudarte? Estaba trabajando en mi estudio en algo importante cuando tus gritos me distrajeron, no me dejaban en paz. Tienes suerte de que eres una chica o si no, no habría venido a ayudarte.

-Lo siento, admito que no lo hubiera hecho yo misma, ¡pero no olvides que tú empezaste! –reproché acusándolo- ¿quieres café?

¡¿Qué?! ¡Ay! ¡¿saben qué?! Mejor no digan nada. Sólo voy a decir que fue lo primero que pensé y por lo demás, era lo único que podía ofrecer sin que acabara un desastre. No tienen de qué preocuparse que su querido Raimundo se intoxique ya que lo he preparado antes y el resultado ha sido bueno. Nada más se disuelve el café molido en agua y se pone a calentar, la cafetera hace su trabajo y está listo en diez minutos. El hombre aceptó mi ofrecimiento. Y bueno, era una descortesía quedarme sin hacer nada. Fui a la cocina y serví para los dos. También creí que necesitaba uno. Ayer fue una mala noche. Uf, caliente. Quema mis manos pero no importa. Así me gusta. Él seguía en su sitio, me dio las gracias con una sonrisa.

-Si ese niño es tan terrible como dices –dice posteriormente de dar un sorbo- ¿por qué no lo abandonas y listo?

-¡No puedo! Ese niño es mi pasaporte para escapar de la pobreza y necesito el dinero, si no le habré demostrado a mi padre que no se equivocaba con respecto a mí. Y últimamente no he tenido suerte con los empleos… –resoplé. Raimundo soltó una risita, le lancé una mirada fulminante y fingió una carraspera.

-Espero consigas solucionar tu problema –comentó con repentina seriedad, parecía honesto o al menos eso concebí- por ahora debes de concentrarte en resolver cómo me vas a pagar.

-¿Qué? ¿quieres que te pague? ¡ni siquiera contraté tus servicios, te pedí que me ayudaras! –estaba boquiabierta, él me sonrió picarón. No puedo creer que esto esté sucediendo, sacudí la cabeza violentamente aceptando su petición- ¡está bien! Dime qué es lo que quieres, ¿de cuánto estamos hablando?

-No estás obligada a pagarme si no quieres, hay otras formas de hacerlo. Se me ocurrió que quizás podrías compensarme con tu cuerpo... –la taza de café tembló y estoy segura que no tuvo nada que ver con que estuviera caliente.

-¡¿DIS-CUL-PA?! –espeté- no sé qué cuento te has tragado ni que historia te armaste en la cabeza pero NO SOY una prostituta. Mucho menos estoy tan exasperada por acostarme con cualquiera para conseguir dinero.

-Es una verdadera lástima –gimió-, aunque siempre podemos tener una cita.

-¿Cómo? –escupí el café literalmente- ¿tú me estás invitando a salir? ¡¿una cita... conmigo eso quieres?!

-Sí, eso es lo que estoy haciendo –confirmó encogiéndose de hombros- vamos, acepta, no te arrepentirás princesa. Somos adultos, tú eres linda y yo soy sexy, algo me dice que tenemos química, ¿qué dices? –me mostró la misma sonrisa que me metió en problemas desde el día en que nos conocimos. Sentí mi respuesta vacilar.

-¿Y qué gano con eso?

-El placer de mi compañía –puse los ojos en blanco. Pero él no iba a darse por vencido- ¡me lo debes, después de todo lo que hecho por ti! Lo tomaré como pago por ahuyentar el ratón y el accidente con el automóvil, ¿aceptas entonces?

Su sonrisa se ensanchó, tanto diabólica como seductora y yo estaba debilitándome. Me tuve que apoyar de la pared si no quería caerme hacia atrás. Suspiré y asentí con la cabeza.

-Si lo que quieres es una cita, una cita tendrás.

-Excelente, ¿te parece bien mañana? –volví asentir y él terminó de beber su café- tocaré tu puerta a las once.

-Está bien, ¿podrías devolverme mi taza?

-No, sólo para que no cambies de idea la guardaré hasta mañana.

-¡Raimundo no! ¡no te atreverás! ¡¿o sí?! –Raimundo atravesó la puerta llevándose consigo mi taza- ¡no hemos terminado, regrésame mi taza! ¡por favor sé razonable! ¡RAIMUNDO!

Lo perseguí, pero me cerró la puerta en la cara justo antes que pudiera entrar. ¡Mierda! Lo llamé, golpeé fuerte hasta lo amenacé de denunciarlo por apropiación indebida de bienes ajenos, Raimundo no me quiso abrir ni con eso. Se me ocurre que podría derribarla si pateo la puerta, las clases de kickboxing me harían ese favor, pero eso podría complicar las cosas aún más y es capaz que ese bicho codicioso también me cobre los daños, entonces sí tendría que... Ay, es oficial, no la recuperaría si no hasta el otro día. Rechiné los dientes y froté las sienes con las yemas de mis dedos. Este hombre me confunde.

A menudo puede parecer mi hombre de ensueños (no como mi Príncipe de Versalles, claro está, él es irreemplazable) parecido a los protagonistas de las novelas románticas que leo y la mayoría de los casos me desespera. Varias veces quise acercármele y en otras alejarme. No sé, es como si lo que al inicio pensé acerca de él fuera una idea totalmente equivocada, son sólo apariencias, y en realidad es muy distinto. Serio, reservado, misterioso, orgulloso, carismático, ambicioso, cínico y no me extraña si debo agregar playboy a mi lista. Pueden creerme que no estoy interesada en caer en brazos de uno. Demasiado he tenido soportando a Jack. ¡Es más! Me ha quedado claro que su único amor es el dinero: En la cafetería me lo dijo cuando mencionó que su trabajo era aburrido, pero que no importaba porque "alimenta su bolsillo" y hace quince minutos me lo acaba de confirmar cobrándome. Eso me pasa por pedir favores. ¡Soy una estúpida! ¿no era que querías ser independiente? Quizá me merezco este "castigo". No obstante, no explico por qué me siento decepcionada. Es posible que me haya sentido un poquito ilusionada. No es raro si es irresistiblemente apuesto como ningún otro.

Como sea, no quiero malgastar pensamientos en Raimundo. Quiero olvidarlo y pensar que voy a salir con Kei al centro comercial. Es una lástima que es para hablar un asunto de vida o muerte. Mis días favoritos del año son cuando hacen descuentos, rebajas u ofertas en mis tiendas preferidas. Cuando solía vivir con mi padre, acudía a las tiendas cargando mis tres tarjetas de crédito y compraba hasta decir ¡basta! Supongo que si quiero ir de compras debo trabajar duro los próximos meses. Terminé de desayunar, limpié la vajilla y mi taza de café, tomé una ducha larga y cambié de ropa. Tal como prometió envió un mensaje a mi celular diciendo que estaba aquí. Kei traía puesta su pomposa bufanda celeste. Para los interesados, conduce auto un adorable Porshe compacto rojo. Me llamó con el claxon un par de veces y alzó los brazos, sostenía en alto unas revistas. ¡Ah qué bien! ¡regalos! No es Cosmopolitan, pero estas son de las revistas que tienen recortes sobre recetas de cocina. Interesante. Luego del desastre de la última vez no volveré a probar mi suerte mirando programas de cocina, acepto exclusivamente recetas de internet (inclusive vídeos que se pueden parar y rebobinar cuántas veces quiera) y puede que a partir de ahora artículos de revista.

Estábamos cruzando las puertas frontales del centro comercial cuando ella repitió lo mismo que Raimundo: ¿por qué no renunciaba? Si ese diablillo me trataba tan mal, ¿por qué he de aguantarlo y humillarme más? Se horrorizó considerablemente cuando le conté lo que hizo con mi ropa. A lo mejor ellos tienen algo de razón y estoy actuando como masoquista, Omi no es el único niño que vive en el barrio pero siento que si lo hago defraudaré al buen señor Fung y habré permitido que un chiquillo me derrote. Se burlaron de mí en mi primer trabajo y admito que me di por vencida muy rápido, pero ¿otra vez? ¡Ni soñarlo! Esta vez triunfaré. Hasta que agote todos los recursos no me rendiré. Así mismo se lo dije a Kei. Ella resopló.

-Pues ¿ya para qué?... Esa es tu decisión, no tengo otra salida más que apoyarte. Pero Kimi no veo en qué puedo ser de útil, mis niños están inquietos casi toda la mañana comparados con tu pequeño monstruo son sólo hiperactivos.

-¿Y cuándo están tranquilos?

-Cuando la maestra titular los mantiene ocupados haciendo actividades sencillas porque son de preescolar. ¿En serio tú crees que a un niño de su edad le interesaría hacer manualidades o escribir caligrafía?

-Tal vez no en ese sentido, sin embargo, creo que encontraste la clave: hay que buscarle una distracción. ¿Con qué? –estrujé mis sesos pensando y miré de soslayo. Estábamos pasando por delante de la tienda de juguetes.

-En mi apartamento no tengo juguetes ni creo que ayude si le doy permiso de que traiga los suyos (capaz que arma una bomba en mi cocina). Tendrá que ser otra cosa.

-¿Y qué tal la música? ¿No era que escuchar una tierna melodía calma a las bestias?

-No me parece que sea buena idea, quizá hubiera sido apropiado cuando tenía cuatro años.

-¡Oye, ¿por qué no echas dos somníferos en su vaso de leche?! Dormido no podrá lastimar a nadie ¿o sí?

-¿Todos los días? Sería como drogar al niño y no quiero enredarme con la policía ni acabar presa. El anaranjado no favorece mi tono de piel.

-Okey, nada de drogas, ¿y si vamos a una tienda exótica de sadomasoquismo y compramos unas esposas de metal para esposarlo a la pata de una mesa?

-¡KEIKO! ¡es un niño no un delincuente! Necesitamos un plan mejor.

-Lo siento, idea vetada. Seguimos, ¿qué te parece si...?

¡No puedo creer que se nos haya pasado toda la mañana y no se nos ocurrió una buena idea! Es imposible que ese niño no tenga un talón de Aquiles. Si no me apresuro se saldrá con la suya hoy también. Después de quedarnos con la mente en blanco, Kei y yo planificamos en "formalizar" mis servicios de niñera. Sé que era algo que debí haber hecho hace días, pero como dice el dicho: Más vale tarde que nunca. Pensamos montar un sitio web en donde las personas puedan tener acceso a la información y hacer publicidad. Creo que prestamos más del tiempo necesario diseñando la página. Para estos casos, yo soy la experta. Kei no es tan hábil aunque es una asistente eficiente, piensa rápido y es buena con las personas. Conoce cuáles son esas cosas puntuales que debes manejar, mejor conocidas como las debilidades.

-¡Mira Kim! –interrumpió Kei de repente- ¿qué te parece si exploramos las tiendas? Ahora que estamos aquí.

-Será mejor que lo dejemos para otro día ¿sí? Apenas llevo unas semanas reuniendo dinero y mis ahorros son para comprar mi libro, lo he decidido, estoy absteniéndome últimamente de entrar a las tiendas porque estoy segura que lo gastaré de inmediato si lo hago.

-¡Pero no tienes que gastar nada! Sólo miraremos las vitrinas, ni siquiera entraremos. Anda, por fis, ¿sí?

-Bueno... ¡sólo una miradita! ¡prométeme que no compraremos nada!

-¡Genial!

Kei y yo nos entretuvimos mirando los aparadores de las tiendas. No han traído mercancía nueva. Sin embargo, le he echado un ojo a una blusa Tahari. Es una pena que en este centro comercial no incluya un repertorio de artículos registrados por la marca Givenchy o tienda. Tengo una lujuria desenfrenada por todo lo que es el calzado y bolsos de mano, pero en mi mente Givenchy representa el pináculo de la moda. Givenchy es de alta costura. Después de todo, Hubert Givenchy diseñó prácticamente toda la ropa a Audrey Hepburn y el vestuario para la película Desayuno con diamantes. ¡Es mi película favorita de todos los tiempos! Me gustan otras, pero esa figura entre las mejores. ¡Y oigan! Si eso no es el aval más increíble, no sé lo que es. ¡Ese vestidito negro es una monada! En el siglo XX era el último grito de la moda. De todos modos, Audrey pudo haber tenido el desayuno en Tiffanys & Co., pero yo ni siquiera tengo el desayuno, el almuerzo y la cena en Givenchy. La única tienda que hay por aquí es la que está en la esquina de la calle 86. Particularmente estoy feliz de cómo me las he ingeniado para pasear delante de la ventana de regreso con mis amigos perrunos para que pudiera conseguir una muy buena vista.

No sé cómo, pero algún día, entraré y compraré algo. Nota mental: Además de comprar 49 semanas, debo comprar esa blusa. ¿En qué estábamos? ¡Ah sí, les contaba mi problema con Omi! Por suerte me acordé de alguien que me podría aconsejar y trabaja cerca de aquí. En mi celular dice que es hora de almorzar ¡perfecto! Saliendo invité a Kei tomar un aperitivo en El último suspiro. Dudó responderme. Kei prefiere a los restaurantes que ofrecen comida exquisita y cara, de esos lugares que tienes que hacer reservación para comer. Pero ni ella ni yo estamos en disposición de pagarnos la mitad de un plato. No iba a quedarme esperar, la tomé del brazo y la llevé conmigo al auto. Mientras Keiko conduce, yo dirigiré. Sé que hemos llegado cuando distingo el sombrero gigante de cowboy en el techo. El asador es un local modesto y ubicado en el centro de la ciudad como trampa para los turistas. Es de dos pisos, en el segundo se despliega un balcón de madera y tiene una decoración pintoresca al estilo del lejano oeste: Como elementos decorativos un auténtico tótem indio, un carromato y una marquesina grande. Rodeando el asador una valla de rancho, en la entrada colocaron a un cactus sosteniendo una invitación a entrar.

En el interior te sientes como si acabaras de entrar a una taberna de una película de western, sosteniendo el techo columnas de piel de serpiente y en lugar de velas usan lámparas de gas (¡tranquilos! Son seguras, en realidad funcionan con electricidad, me lo confesó Clay). En la entrada estaba tendida una alfombra tejida a mano que dice alegremente: ¡Bienvenidos! Las mesas eran hechas de madera de roble y las sillas de abedul con enrejado de paja, ¿muy creativo verdad? Nos sentamos. Escudriño con la mirada. No veo a... ¡oh no! ¡esperen! ¡allá tenemos a mi vaquero favorito sirviendo una orden a una pareja!

-¡Hola Clay! ¡aquí! –Clay se voltea, sonríe y saluda con la mano. Viene hacia acá.

-¿A quién saludaste? –indagó Kei agarrando la carta del menú. ¡Ups! Es cierto que ellos no se conocen.

-Ya lo verás, es un amigo mío. Él es...

-¡Vaya, vaya, miren a quién tenemos aquí: Kim Tohomiko! ¡Qué alegría verte compañera! ¿vienes a almorzar con una amiga? –preguntó mirando de reojo a Kei.

-¡Ah sí! Clay, quiero presentarte a... –Keiko estrechó la mano del vaquero rápidamente, sin dejarme terminar.

-¡Tu futura esposa! –Clay arqueó una ceja- no perdón, quise decir que mi nombre es Keiko Izumi, ¡pero tú me puedes decir Kei!

-Encantado –repuso amable y sonriente devolviéndole el apretón de manos. Kei sonreía de oreja a oreja y volví mi vista al camarero, ¿es como si hubiera sido iluminado por un haz de luz divina de pronto o es la primera vez que mi amiga ve a un hombre?- los amigos de Kim son también mis amigos. Me llamo Clay Bailey. Bienvenida.

-¡Muchas gracias!

-Oye Clay, ¿te importaría si nos prestas un minuto de tu tiempo? Quiero hablarte –miró por encima de su hombro hacia la batiente de la cocina.

-Puedo acompañarlas máximo diez minutos, si me descubren ficharán mi expediente.

-No te preocupes, será rápido.

Nuestra mesa abarca un máximo de dos personas. Clay giró y arrastró una silla vacía de una mesa desocupada, le dio la vuelta completa y se sentó. Siempre me he preguntado cómo los hombres se sienten cómodos así, yo no podría. Keiko se me adelantó y se sentó en mi silla, la que por casualidades de la vida estaba al lado de Clay. Me senté en la suya. No sé si eran ideas mías, pero mi amiga apoyó la mano en su semblante y se inclinó sutilmente hacia él. Solté un bufido.

-Tengo un problemilla. Recientemente abrí un negocio de niñera y ayer accedí a cuidar al nieto del Sr. Fung, el encargado de la librería, Omi.

-¡¿A quién dijiste que ibas a cuidar?! –se cubrió el rostro con una mano- esa ha sido la peor decisión que has tenido en tu vida. Seguro lo lamentaste, el apocalipsis visitó tu casa.

-Lo sé, gracias por decírmelo tan tarde. Fue de mucha ayuda –dije mordaz.

-¿Qué te hizo? ¿destruyó tu apartamento, tu dignidad o ambas cosas? –en resumen le hablé de las travesuras de Omi. Clay puso mala cara- ¡Dios! Es peor de lo que imaginaba.

-¿A ti qué te hizo?

-Una vez el buen Sr. Fung no tenía a nadie quien se quedara con Omi y, por imbécil, acepté la responsabilidad. No sé cómo lo hizo, ¡me tomó un vídeo mientras me bañaba y lo subió a internet! ¡fue visto por miles de personas!... fue una semana horrible –se estremeció- en tres horas hizo conmigo lo que le dio la gana. No quiero recordar. Ese niño es un cactus pegado bajo el brazo.

-¡Pobrecito! –comentó Kei. Clay sonrió triste.

-Está bien, no me cuentes, sólo respóndeme: ¿Puedes ayudarme? Tú lo conoces más que yo y se supone que deberías saber cuál es su debilidad o cómo calmarlo –Clay silbó.

-También me gustaría saber y créeme que no eres la única, el chico no tiene ningún respeto por la autoridad, desafía con frecuencia a sus mayores, en la escuela tienen una carpeta de reportes de mala conducta a su nombre. Parece portarse bien delante de su abuelo aunque nunca le obedece, no sé cómo lleva Omi su relación con su padre porque no lo conozco y el viejo Fung es reservado. Escucha, no le vayan a decir esto a nadie ninguna de las dos, pero tengo entendido que Omi no siempre tuvo mala reputación: Al parecer todo empezó cuando su padre por segunda vez se casó y esa es la razón por la que Fung no es severo ni tiene el corazón para castigarlo. El punto es que estás con el vaquero equivocado y si...

-¡Clay! –lo llaman desde la cocina. Nuestra conversación ha sido interrumpida y estoy igual que esta mañana: Sin nada. Clay se levanta.

-Lo lamento, tengo que volver al trabajo. ¿Van a querer algo?

-¡Sí! –habló primero Kei agarrándolo del brazo- tenemos mucha hambre –estoy segura que eso es verdad, aunque dudo que ella tenga el mismo bocadillo en mente que yo-, pero nunca he estado aquí y no tengo idea de qué ordenar, quería saber que me recomiendas.

-¡Ah bueno! Todo en el menú es delicioso –le respondió tímido- ¿por qué no le preguntas a Kim? Ella sabría decirte mejor que yo.

-Está bien, pero –insistió halándolo del brazo- si fueras cliente ¿qué ordenarías? –sin haber abierto la boca. Intuí la respuesta.

-Costillas de cerdo a la parilla con salsa barbacoa -¡bingo! Es que las costillas de cerdo son sus favoritas- y también pediría galletas de almendra, ¡deberías probarlas! Y...

-Me gustaría probar la ensalada de pavo y chili con carne y patatas asadas con refresco de dieta por favor. Kei pedirá lo mismo –si pudiera ordenaría todo el menú del restaurante.

-¡Yo quiero las galletas de almendras como postre!

-Marchando una orden. Se los traeré en un momento, señoritas.

Kei lo siguió con la mirada hasta que desapareció detrás de la puerta. Luego se volvió hacia mí y soltó un grito ahogado. ¿Esto es en serio o lo estoy soñando? ¿se ha quedado prendada de él? Si estuviera sola empezaría a reírme. ¿Clay y Keiko? ¡Sí cómo no! Les daría miles de razones por las que esa pareja no podría funcionar jamás y nunca pero les contaré la versión corta. Desde que estudiamos juntas en la secundaria, Kei ha sido un imán de chicos porque despierta confianza en sí misma, sonríe mucho, le gusta coquetear, hace que las personas se sientan cómodas a su lado, tiene un cuerpo escultural y bueno siempre ha elegido sus shorts cortitos, tenía que decirlo. Cambia de novios tantas veces como cambio mis zapatos (sí, con esto quiero decirles que es muy habitual), nada serio, casi siempre es para obtener diversión y luego irse. ¡Ojo! No me malinterpreten, Keiko no lo hace por maldad si no porque es muy enamoradiza. Todavía no ha encontrado un chico que la "engarce" de verdad.

Y es por esa razón que no quiero que salga con Clay. Comparado con la vivaz Keiko, él es un muchacho dulce y tímido, en especial con las mujeres. No es de aquellos chicos que les gusta seducir a las mujeres, robarles un buen sexo y desaparecer al día siguiente, que no me importaría si ese fuera el caso y Keiko estuviera interesada (ella sabe cuidarse bien sola). Si no pertenece a una especie que creía haberse extinguido en la era medieval: Es un caballero y respetuoso con las señoritas, nada sucio ni zángano, atento, considerado, aquellos chicos que se ruborizan porque les haces un cumplido, de aquellos que se ponen nerviosos cuando lo coqueteas, tierno y protector. Y un sujeto como él junto a una chica como Keiko... podría acabar enamorado. No lo niego, todo chico del que Kei está antojada lo consigue utilizando sus encantos femeninos. Lo ha hecho desde que tiene catorce años, ¿qué habrá de diferente esta vez? Pero ¿qué pasará cuando ese bello idilio termine? Clay tendrá el corazón roto y yo seré la mala del cuento por haberlos presentado.

-¿Por qué pediste eso? A ti no te gustan las almendras.

-¡Ahora sí! –puse una mueca y Keiko se defendió cambiando la posición de su pierna- no te preocupes. Lo pagaré con mi dinero.

-Sabes que eso no me preocupa –le dije inclinándome- si no Clay, Kei, olvídalo.

-¡¿Pero por qué?! –me hizo un puchero como si fuera una niña chiquita- ¿es qué no crees en el amor a primera vista?

-Sí creo en el amor a primera vista, pero lo tuyo no es amor si no atracción. Es obvio que te sientas atraída por él, es un joven apuesto y simpático...

-¡Kimi, por favor, dime la verdad! –imploró juntando las manos- ¿estás interesada en él?

-Claro que no ¡y no estoy hablando de eso! ¡No me cambies el tema de conversación! Clay es un muchacho bueno, no te ha hecho nada malo así que debes alejarte de él.

-¿Por qué?

-Porque ustedes son como los calcetines y las sandalias –espero que me haya explicado con esta comparación- a ti te gustan los chicos con dinero, apuestos, atléticos, famosos, los que son buenos en el sexo, ¡tú me entiendes! ¡los que siempre destacan! Clay no es nada de eso, es un chico sencillo que trabaja todos los días en este restaurante arduamente para pagarse su matrícula en la universidad y ayudar a su familia, tiene que responsabilizarse de sus dos hermanos, ¡lo que menos necesita es una chica que salga con él una semana y lo bote!

-¡Eso no es verdad! –gimió Kei indignada- ¡yo no he utilizado ni utilizaré a un chico! Estoy en la búsqueda de mi príncipe azul desde lo catorce y hasta ahora he besado a puros sapos, ¡no es mi culpa que tenga tanta mala suerte en el amor! Además –suspiró calmada-, siempre he sentido debilidad por los hombres altos, rubios, musculosos y de ojos verdes...

-Azules, Clay tiene ojos azules –corregí- te cansarás de él el viernes.

-¡Eres una mala amiga! –cruzó los brazos refunfuñando.

Clay llegó con nuestra orden. No estábamos hablando de él entonces. No pudo escuchar lo que decíamos. Ensalada de pavo deliciosa, que yo sepa es el mejor sitio donde la preparan. Luego nuestro té, el chili con carne y patatas asados, y la orden especial de Kei. Pagamos la cuenta. Me despedí de Clay. Kei quería hacer una despedida exagerada, no la dejé y empujé antes que me avergonzara más. Él no lo tomó mal si no esbozó una sonrisa pequeña, parece que no estaba enterado de que mi amiga le coqueteaba. Kei lo notó y salió tristona del local. En líneas generales un chico debía sentirse halagado puesto que Keiko se había fijado en él, a Clay le es indiferente. Para él, Kei es mi amiga y no una chica especial.

-¡Kim tienes que ayudarme a ligar con él! –soltó ella de repente cuando estaba conduciendo hasta mi casa.

-¡¿Perdón?! ¡¿Es que por fin enloqueciste, Keiko?! ¡te dije que lo olvidaras!

-¡Ya sé! Pero siento que esta vez va a ser diferente.

-Sí, por supuesto –dije intentando imprimir un tono sarcástico.

-¡Te estoy diciendo la verdad! Escucha, tú lo conoces mejor que yo podrías decirme que le gusta para conquistarlo, ¡vamos por favor! Al menos hasta que consigamos salir juntos una vez. Si no me interesa, admitiré que tienes razón y lo dejo en paz. Si todavía me gusta, ¡voy tras él!

-No lo sé. ¿La voluptuosa Kei pidiéndome ayuda?

-¡Acepta, Kim! ¡please, te lo ruego, no puedo hacerla sola! –sollozó, me mostré indiferente- ¡no dejaré de insistir hasta que me digas que sí lo harás, no me importa si tardo mil noches!

Ja, ¿mil noches? Reí secamente. Eso me recuerda la obra de Las mil y una noches, pocos lo saben, pero la mayoría piensa que Alí Babá y los 40 ladrones, Simbad el marino y Aladino y la lámpara maravillosa no tienen relación el uno con el otro a pesar de que se desarrollan en el mismo medio. Pues en realidad son parte de un libro que reúne docenas y docenas de cuentos populares árabes que se habían transmitido a lo largo de muchas generaciones. Con el propósito de que todos tuvieran conexión, el autor anónimo inventó una fabulosa historia acerca de una bella joven llamada Sherezade que estaba enamorada de un sultán, pero había una ley que sentenciaba que el día después de la noche de bodas su esposa era decapitada y para liberarse de la orden y vivir junto a su amado esposo, le pidió a su hermana que viniera a visitarla justo en la madrugada para contarle un último cuento antes de morir. A mitad de la historia ella callaba, dejándola inconclusa y decía que no podía continuar porque era hora de su ejecución; entonces el sultán, intrigado por saber el final, la perdonaba para que en la noche terminara... y si esa estrategia servía para salvarla de morir, ¿por qué no me habría de salvar de las travesuras de Omi? Le conté mi idea a Kei. No parecía muy convencida.

-¿Estás segura que eso funcionará? A los niños no le gusta leer, no les interesan los libros a no ser que tengan dibujos.

-Bueno, tampoco estaré contando una historia de amor. A todo niño le gusta oír cuentos, no creo que él sea la excepción.

-¿Y qué vas a hacer? ¿te acercarás a Omi y le preguntarás si quiere escuchar un cuento? Te rebotará de una.

-No seré tan obvia, aquí es dónde tú intervendrás.

-¡¿Cómo?! ¡¿vas a exponerme ante esa pequeña cosa?! ¡¿a mí?! ¡¿a tu mejor amiga?! ¡¿qué te hice?! ¡¿es por lo de Clay?! Seguro que es por lo de Clay, no me contestes, ¡yo no quiero morir! Soy todavía muy joven y quiero hacer muchas cosas... –chilló Kei.

-¡Cálmate Keiko! Por amor al cielo, él es un niño que le gusta gastar bromas de mal gusto. No ha matado a nadie. Esta tarde después del entrenamiento vendrás a mí apartamento y me dirás si está listo el guión de la obra.

-¿Cuál obra? No estoy montando ninguna obra.

Se me acaba de ocurrir una genial idea. No sé si sea buena, la cuestión es que estoy corta de tiempo y no tendré oportunidad de probarla. Casi son las dos de la tarde y tengo que llegar puntual a mi cita con Omi. Aún después de explicar los detalles de mi idea, Kei dudaba. La única manera que tuve para convencerla es que aceptara ayudarla a conquistar a Clay. Sí, al final saldré perdiendo. Lo sé. ¿Cómo? Puesto que si mi plan fracasa, de todas formas estoy obligada a hacer de casamentera. Y aquí es la parte de la historia dónde abro un paréntesis.

¿Qué demonios se supone que haga? Kei tiene más experiencia con las relaciones que yo ya que aparte de Jack no he tenido nada. Obviemos por favor cómo fue mi primer beso. Estuvo horrible y fue lo más asqueroso que he hecho en la vida. Jack es inocente por primera vez, lamento mucho admitirlo. En realidad fue con un jugador del equipo de futbol americano ni siquiera era el mariscal de campo, pero para mí era el muchacho más apuesto y dulce de la secundaria. Lo encontré tapando mi casillero al final de clases algo triste y accidentalmente dejé caer el libro de historia en su cabeza, quedó encantado (no por el chichón) si no porque era la primera en todo el día que lo había hecho sonreír y me llevó hasta la casa, caminamos juntos y se comportó amable. Me besó en la cancha una noche después de practicar para un importante juego que tenía mañana. Doscientas libras de sudor y una dolorosa y vergonzosa visita al dentista (usaba frenillos y... bueno, nos atoramos). Supe que quería verme, pero no podía soportarlo y no volvimos hablar.

De ahí nada, estado civil actual: Soltera. ¿Por qué? Porque aún no me he enamorado. No he encontrado al chico ideal, no podría ser cualquiera, algunas veces he soñado con él: Guapo, gallardo, encantador, que me haga reír, protector, dulce, comprensivo, valiente y romántico o apasionado en dado caso, está de sobra añadir que él tiene que confiar en mí, respetarme y amarme por quien soy realmente, no por mi dinero o por mi aspecto, ¡oh se me olvidaba! Una última cosa ¡que le guste bailar! ¡Sí! No pido que coleccione trofeos en su pared de los concursos de baile que ha ganado ni que sea un profesional o sea excelente bailarín, ¡no me importa si tiene dos pies izquierdos! A mí me encanta bailar y pienso que sería una manera entretenida de compartir juntos... Por lo demás sólo me quedan mis héroes románticos de la literatura y mi amado príncipe de Versalles. Lo más pasional en mi vida lo leí en libros. No lo entenderían, sólo puedo seguir soñando… ¡pero oigan no se burlen! ¡eso no me convierte en una galla! ¡tampoco tiene nada de malo soñar de que algún día se hará realidad!

Nunca está de sobra creer en el destino, en los actos de buena voluntad y ocasionalmente en la magia.

Ya en mi apartamento, encontré debajo de la puerta un sobre blanco. Pero antes de abrirlo, pasé a la sala y vi que tenía un mensaje en la contestadora del Sr. Fung diciéndome que iba a llevar a Omi a la práctica directamente, tenía que pasar a recogerlo a las cuatro de la tarde y que me dejaría un sobre con la dirección de la escuela. Hice un mohín y lo abrí, contenía la dirección escrita en un block de notas rayado. ¡Yei, estoy libre de hacer lo que quiera sin Omi por dos preciosas horas! Comenzaré por leer las revistas que me obsequió Kei, buscaré la sección de gastronomía y recortaré una receta (por lo general siempre ofrecen dos o tres) y las pegaré un imán a la nevera, ¡y a cocinar! Estoy segura que tengo espacio disponible. ¿Tan extraño resulta que coleccione recetas y las adhiera a mi refrigerador? Bueno, cuando me desocupe de lavar los platos, crearé mi sitio web. ¿Y Omi? Admito que jamás he hecho algo como esto, cuando era niña mi papá me leía un cuento para dormir y con el paso de los años tenía que leer mis propios libros. Por desgracia, en mi dispensario únicamente abraza a la literatura romántica. Los géneros como la fantasía, la aventura y el horror (los que pienso que a Omi podría gustarle) lo tiene papá en su estúpida y sensual biblioteca. Podría intentar buscar o si no deberé inventar una historia. No sé de qué tratará ni nada, pero algo... algo se me ocurrirá.


A/N: ¡Saludos gente hermosa! Lo prometido es deuda, les traigo en bandeja el cuarto capítulo Quiero ser escritora. Recientemente me estaba dando un paseo por FanFiction y llegué a la conclusión de que el género más popular y querido en los fandoms (Duelo Xiaolin tampoco se salva) es el romance ¿qué tal? ¿hay sorpresa? ¿no? Tampoco estoy pasmada. Todos quieren enamorarse. Es normal, estamos en la época de primavera. Y para que no digan nada, las últimas películas que he visto han sido románticas. A ver si me acuerdo de algunas: Orgullo y prejuicio, Mi gran boda griega (¿qué? El título me llamó la atención, a mi me encanta leer sobre la cultura griega y me quedé con el ojo cuadrado cuando leí después que la película estuvo nominada al Óscar a Mejor Guión Original), The Break-up Artist, 27 vestidos, Los fantasmas de mi ex, 50 Sombras de Grey (si es que la podemos clasificar como una historia de amor, a pesar de su erotismo ¿la Cenicienta cuenta?) y Shakespeare enamorado (ésta última tiene influencia sobre el fic, además de la primera). He visto más pelis románticas pero esas fueron las últimas.

Ya sé que me falta mucho, ¡oigan! Les he explicado que este no es mi género favorito de la literatura ni las pelis. Aunque por otro lado, me gustaría verme Diario de una pasión... me llama la atención, he leído la trama (me recordó un poco a Kim y a Rai, ¿será por eso?) y no se preocupen, sé que los protagonistas se quedan juntos en el cielo del amor y me ha picado la curiosidad por ver Desayuno con diamantes protagonizada por Audrey Hepburn (lo que ocurre es que hace tiempo yo hice un test sobre cuál es la película que podría representar tu vida y ese fue mi resultado, me gustaría saber cuál es el parecido). Me recomendaron una por allí y la tuve que agregar a mi lista.

Si vamos hablar de mí, mis fics románticos son los que alcanzaron auge rápidamente y analizando que todos son Raikim (el fic tiene de protagonista a Kimiko y a Raimundo, y ¡boom! Se vende como pan caliente), mi OTP, la pareja más famosa y hermosa de la serie en la que muchas fans deseamos que pase algo en XC. Vamos a ver qué tal le va a este fic porque la comedia romántica es común y no todas son exitosas, las que me he visto no (excepto la de Shakespeare que ganó el Óscar), hacer inolvidable una comedia romántica es lo que cuesta, pero es la preferida por el público y la última, Cosmic Love fue bien aceptada. Todavía nos queda personajes por conocer y sorpresas increíbles, este fic no es para las personas que se marean fácilmente porque cogeremos muchas curvas en el camino. Por otra parte estoy orgullosa de decir que en estos tres capítulos hemos alcanzado las cien visitas. ¡Bravo! Sólo superada por Hurricane y Contrarreloj.

En el capítulo anterior les dije que les explicaría qué era eso del borrador. Este fic se me ocurrió hace dos años cuando leía las sinopsis de esos fanfics sobre los fandoms de libros donde los personajes comentaban su participación en ellos y oí el argumento de una película acerca de una pareja de escritores donde un hombre había perdido la inspiración para su libro hasta que conoce a una mujer, que también es escritora, y lo ayuda a reinventarse (encontré una cierta similitud cuando vi Shakespeare enamorado y leí la trama de La joven Jane Austen). A mí gustó utilizar esa idea y pensando se me ocurrió que este libro al que torna la historia podría ser el propio Duelo Xiaolin para así cumplirse lo que decía sobre esos fanfics (tienen permiso a preguntar a Raimundo, Jack, Omi y Fung acerca de la serie, como se los expliqué antes, si no tomaré lo que yo tengo y listo, no hay problema), quería que fuera una comedia romántica interpretada por Raimundo y Kimiko, ella en el papel de la joven aspirante a escritora de la serie.

Esta historia originalmente sería publicada el 30 de agosto del 2014, pero no me gustó cómo estaba quedando y la dejé en pausa para ver si podía ver como acomodarla. En su lugar empecé a escribir Contrarreloj. Hace poco retomé la inspiración y tras verme varias pelis y una serie, tuve una epifanía y reescribí la historia. Conservaba su fondo, cambiaba el hilo del cuento y las actitudes de los personajes.

Kimiko estaba establecida, tenía casi todo resuelto (se había mudado, tenía empleo de niñera, ya contaba historias para distraer a sus niños, conocía a todos y todas excepto a Raimundo) y él era el nuevo en el barrio. Desde el inicio su relación sufría fricciones. Resultaba todo un problema que podría hacer Kimiko si lo único que tenía que darse cuenta es su pasión por la literatura y cómo decide convertirse en escritora, además de su relación conflictiva con su vecino (contando que no sabía cómo podrían desarrollar su relación planeando los encuentros). Posteriormente de analizar, me pareció que era muchísimo mejor que fuera al revés y Kimi fuera la recién llegada, desde inicio a fin el fic estaría sujeto a las decisiones que tomaría un aspecto importante y me pareció muy bien que el protagonista estuviera conectada con el público puesto que prácticamente serían las mismas que un joven ordinario de nuestro mundo real tendría que hacer.

Otro lío era los personajes. Omi, como dije en el anterior capítulo, era un chico bueno, estudioso e inquieto, criado por su abuelo y siempre jugando con su hermano menor con Ping Pong. Pero aburrido y para el fic necesitaba que destacara el protagonista de la historia que escribe Kim. ¿Cómo hablar de Showdown y Chronicles sin mezclarlas ni enredarte? Quité la segunda, los personajes posiblemente hagan un cameo en el fic. Mientras reescribía el nuevo fic, nació Omi malo y la idea se quedó.

Jack en el otro era el villano principal pues rivalizaría contra Raimundo por su amor por Kimi, sería un querido amigo de la infancia y que siempre estuvo enamorado de Kim, jamás lo notó y cuando vio que la chica pasaba más tiempo con nuestro brasileiro favorito los celos lo arrastran al lado oscuro. Era un chico lerdo, tartamudo, tímido, nervioso, nerd. A mí me gustaba la idea, pero más todavía al ex niño de mami rico y engreído. Igual su propósito se conservará. No sabía bien cómo ubicar los otros villanos: Hannibal y Wuya. Chase tenía una ligera idea la cual sufrió un cambio, nada serio. Pero ahora logré escribirles un papel a esos dos. Quería que Wuya tuviera un papel importante si iba a ser la que inició el incendio tanto en la serie como en el fic, se me ocurrieron dos roles: Mala vecina y profesora malvada. Ninguno de ellos fue, hubo uno mucho mejor. Dojo ni iba a aparecer en el fic, gracias al cambio. Eso no será así y tendrá una participación especial. Igual que Dashi. Guan, todavía estoy viendo.

Fung, Keiko y Clay fueron los únicos que no dieron un giro de 360º. Se mantuvieron iguales los papeles, personalidades y roles. Bueno, el de Kei lo desarrollé más. Seguro que algunos están conmocionados: ¡Clay y Keiko! Pues sí, yo ya les he dicho que me gusta esa pareja. Clay es como un hermano mayor para Kim y Kei es su mejor amiga, no sabemos como es, pero imaginamos que es explosiva y es lo que Clay necesita como novia. Ahora no tendrá tanta relevancia como nuestra pareja protagonista, veremos si su relación funciona. Porque Kim nos da a entender que ellos son el Yin & el Yang. En tanto ¡podemos escribir notas de agradecimiento a Omi y a Queso! Ya que sin ellos Raimundo y Kimiko no hubieran tenido su primera cita. Ahí se conocerán y *sonrisa maliciosa* empezará lo divertido. ¿Ven que si es útil tener a Omi malo? Claro, tendrá sus desventajas. Más adelante verán. ¿Qué tal les pareció esa conversación? Sabemos un poco más de Raimundo, lo conoceremos mejor en el próximo capítulo, al menos ¿cuál es su impresión? ¡Rai eres un descarado! ¡¿quién eres tú para llevarte esa taza?!

Sé que mi audiencia femenina tengo a mujeres valientes que no se asustan con ratones y pueden enfrentarlo solas. Yo no... ¡NECESITO A MI RAIMUNDITO! En cuanto al final, ¿qué les parece la resolución de Kim para Omi? ¿creen que funcionará o no? Lo de las mil y una noches no es chiste, es verdad. Y algo que quería añadir, el título del capítulo está basado en un fan vídeo de una canción con el mismo nombre dedicada a Omi (qué coincidencia), quería escribirlo como nombre, pero no sabía y aquí está. Jejeje, supongo que no hay nada más que añadir. ¿Sería mucho pedir un review? Díganme que es lo que piensan. No se preocupen, yo los leo y respondo. ¡Hasta entonces cuídense!


Mensaje para Guest: Saludos, pues si recordamos aquella trilogía en que Omicito se vuelve malo gracias a la intervención de Young era un total enano diabólico, lo único que estaba pendiente era pelear y pelear. No pensaba por sí mismo. Omi usa mucho su astucia... Como habrás leído tenía pensado que Jack era el villano principal del fic y él competería contra Raimundo por el amor de Kimiko, tenía tiempo que no lo hacía y si te habrás dado cuenta en la serie Xiaolin Chronicles no ha sido una sola inocente vez que Jack coquetea abiertamente con Kimi. Omi no podría. Jajajaja me parece que el JackKim tiene química, sin embargo, soy leal al Raikim: OTP forever.

-¡¿POR QUÉ PUSISTE AL MALDITO DE JACK SPICER COMO EX DE KIM?! AHORA SI REGRESAN TE MATO, TE MATO.

Ejem, una amenaza de muerte clarísima. Luego la neurótica soy yo. Se han visto casos de casos en que un fan asesina a su estrella favorita. Cristo, mejor busco el rosario y el ajo. ¡¿CÓMO QUE NO VOY A SUBIR MÁS?! ¡CLARO QUE SÍ! Una cosa es tardar a NUNCA actualizar y AliceXS SIEMPRE acaba lo que empieza. Este fic va a tener un final, no es mi culpa que mis deberes estén interfiriendo, ¿pero qué puedo hacer? Tengo una reputación que mantener. No sé si estás leyendo esto ahora, pero aquí está la prueba de que pienso escribir el final del fic. Tengo demasiadas ideas para botarla todo al caño. No señor, continúa el fic. Bien no tengo más que agregar. Feliz semana. Nos leemos.