I feel just like Picasso

And you're my masterpiece

I painted you a lifetime

Now what's left are memories

Sunlight's in the curtains

Diamonds in the trees

I gave you colors blue and gold

As you lay upon the sheets

Something so familiar drawn from this blank page

Every line from my hand takes me back to what I can't erase

No matter how I try, no matter what I do

I'm still painting pictures of you

I could almost smell your perfume

In each brush stroke of the flowers

I left you tea from China

Waiting in your sacred tower

Something so familiar drawn from this blank page

Every line from my hand takes me back to what I can't erase

No matter how I try, no matter what I do

I'm still painting pictures of you

If I should go crazy, if I would go blind

I'd still fill the canvas from the pictures in my mind

If that's the only way to make you mine

It was something so familiar

Drawn from this blank page

Every line from my hand takes me back to what I can't erase

No matter how I try, no matter what I do

I'm still painting pictures, I'm always painting pictures

Still painting pictures of you

Pictures of you—Bon Jovi


21. PICTURES OF YOU

Me despierto con la luz del mediodía, parece muy tarde, o eso creo, ya que entra mucha luz por la ventana. El sol ya alto, pero aun así no puede decir que haya dormido mucho. Cuando pienso en la noche anterior, noto que me arden las mejillas y no puedo evitar una sonrisa de oreja a oreja. Todas estas semanas anteriores, toda la energía que flotaba alrededor de nosotros, se consumó en un momento perfecto.

Lo que no me sorprende, sabía que sería así, perfecto. Él es perfecto. Demasiado perfecto para mí.

Me quedo tumbada en la cama durante un buen rato, absorbiendo el calor y la luz del sol que entra por una de las gigantescas ventanas del dormitorio de Peeta. Me pregunto dónde estará y por qué no me habrá despertado. Acaricio su lado de la cama y noto que aún no está fría, como si no llevara sola mucho rato. Alargo el brazo para mirar la hora en el móvil y entonces veo un mensaje de Peeta de hace media hora: "He tenido que salir un momento, dormilona. No tardaré. Espérame en mi estudio". Me levanto perezosamente y cojo su camisa de la noche anterior.

Nunca hasta ahora he entrado en su estudio. Siempre me ha parecido como su santuario y nunca he querido invadir su intimidad, por lo que en las semanas que llevo viviendo aquí no he puesto un pie en esa habitación.

Está en la planta baja y da al norte: La luz de los artistas, me dijo un día.

La puerta está cerrada pero sin llave, así que la empujo.

Hay óleos por todas partes y pintura por el suelo y las paredes. Telas cubriendo más cuadros y varios caballetes. Todo el orden que reina en su casa es un caos en esta habitación. Huele fuerte: acrílicos, arcillas, aguarrás… nada del olor habitual de Peeta, que es suave y dulce. Esto es intenso.

Me acerco a una de las telas y tiro de ella para encontrarme con unos cuadros oscuros, negros y espeluznantes; no como los que tiene colgados en la habitación que son luminosos, brillantes, acogedores y equilibrados. Además, todo lo que he visto de Peeta hasta ahora es más bien abstracto, pero estos sin ser completamente figurativo es mucho más expresivos. Caras de niños: Rue, los hermanos Luyden… Me recuerdan al "Grito" de Munch por la sensación desapacible que me crea.

Rápidamente los tapo y sigo investigando en su estudio, paseando sin destino cuando algo llama mi atención en la otra parte de la habitación. Hay un escritorio con bosquejos en carbonilla y un cuaderno. Lo abro y me siento abrumada frente a lo que veo.

Soy yo.

Yo, con cinco años en el colegio.

Yo, con mi padre, mi madre y Prim en el porche trasero de nuestra casa viendo las estrellas.

Yo, el día del entierro de mi padre con gesto triste.

Yo, el día que me tiró el pan.

Yo, guardando un diente de león en un libro

Yo, en la playa con Prim mirando al infinito.

Yo, con Gale mientras nos adentramos en los bosques.

En ese momento suena el teléfono que llevo conmigo y me sobresalto. Sin mirar el identificar de llamada y todavía sin recuperarme de la impresión de los dibujos que he encontrado, asumo que es Peeta y respondo sin mirar más el teléfono. Lo que en unos segundos se confirma como un gran error.

—¿Peeta? —pregunto con voz dulce.

Al otro lado de la línea no se oye nada, solo un silencio sepulcral.

—¿Hola? —repito mientras miro el teléfono y veo una foto de Gale. cSu nombre iluminando e inundando la pantalla. Siento como si se me parara el corazón, como cuando eres niño y te pillan haciendo algo mal. Más indecisa esta vez, contesto —: ¿Gale?

—Vaya ¿Te acuerdas aún del nombre de tu mejor amigo? Aunque no sea el primer nombre que te viene a la mente —responde con sarcasmo.

—Gale, por favor... —le digo impaciente. De pronto no estoy de humor para estas cosas.

—Está bien, está bien. Simplemente no me ha gustado el saludo y que me confundas con otra persona. En concreto con esa persona.

—¡Es mi compañero y trabajamos en un caso juntos, ya lo sabes! —miento.

Miento porque Peeta no es un simple compañero de trabajo. De hecho, nunca ha sido un "Simple" nada. Y eso, me doy cuenta, complica mucho la ecuación de mi vida. Pero el hecho es que miento y estoy mintiendo a mi mejor amigo y yo odio mentir.

—Tienes razón, lo siento —contesta arrepentido, pero no hace que me sienta mejor, porque sé que en el fondo yo debería de disculparme —.Últimamente tengo la sensación de que siempre está contigo y… siento celos.

Se me cae el mundo al suelo al escucharlo, lo último que quiero es hacerle daño a Gale. Gale es mi familia y se merece algo mejor. Para poder centrarme cierro los ojos fuertemente y de paso intento reprimir las lágrimas.

Lo que no puedo reprimir es el estómago revuelto y una quemazón en el esófago, un sabor ácido que me provoca esta situación.

—Solo es trabajo, de todas formas ¿Por qué llamabas? —Digo, y me siento como Judas negando a Jesucristo, solo me falta una vez más para consumar lo que incluso en la Biblia, es traición. Pero ¿A quién estoy traicionado? ¿A Peeta? ¿A Gale?

Estoy nerviosa y quiero acabar esta conversación lo antes posible porque lo último que necesito es que Peeta entre gritando mi nombre o algo más "cariñoso".

—Siempre directa al grano ¿Eh, Catnip? —Dice sin segundas intenciones, únicamente constatando un hecho. Esa familiaridad me tranquiliza. Me gusta saber dónde piso —Voy a Nueva York, mañana por la noche. En unas horas me pondré de camino. Hay un congreso y el compañero que tenía que ir se ha puesto enfermo así que me ha tocado a mí.

—Creía que no te gustaban los congresos, conferencias y cualquier cosa que requiera estar fuera de los bosques y que implique llevar traje.

—Generalmente no, pero este en concreto era en Nueva York, donde casualmente vive mi persona favorita del mundo…

—Claro Gale, después de Vick, Posy, Rory, Hazelle ... E incluso tu inseparable Buttercup —enumero intentando quitarle importancia al asunto.

—Deberías de haber nombrado primero al gato —dice, por fin, riendo —.A lo que iba ¿Te importa si me quedo en tu casa? Así puedo ahorrarme las dietas, y pasar más tiempo contigo.

—Por supuesto, aunque la mayor parte del tiempo estoy fuera de casa o viajando por el caso.

—Lo entiendo.

—Tengo que colgar. En cualquier caso, te veo mañana en algún momento.

—Catnip... Tengo ganas de verte.

—Y yo.

Mientras cuelgo el teléfono no estoy segura de sí eso ha sido la tercera mentira. En cualquier caso, mi ánimo ha dado un giro de trescientos sesenta grados. Y decir que ahora mismo me siento confusa es lo menos que puedo decir, todo se amontona en mi mente y no sé cómo ordenarlo, cómo poner cada cosa en su sitio y a cada uno: mi trabajo, Gale, el equipo, Prim, el caso... Peeta. Sobre todo Peeta que ha puesto mi mundo patas arriba y ha cambiado mis prioridades.

Ahora mismo, con su camisa, toda yo huelo a él y en este momento, no sé muy bien por qué, hace que me sienta desprotegida… Sentirlo en mi piel pero a la vez no encontrarlo a mi lado, hace que me sienta abandonada.

—¿Por qué es todo tan difícil? —grito exasperada.

Me acerco a la ventana poco a poco, dando pasos erráticos porque realmente mi mente no está en su sitio. Desde esta ventana, pero desde fuera es donde le vi pintar en este estudio. Al invocar su imagen en mi mente, me estremezco.

¿Qué me está pasando? Pienso aterrada como una niña pequeña y frágil.

No sé el tiempo que pasa cuando noto unos brazos alrededor de mi cintura y un beso en el hombro, me aparto sobresaltada para encontrarlo frente a mí sonriendo. Peeta no es silencioso pero me ha pillado con la guardia baja.

—Buenos días, preciosa ¿Qué pensabas? —dice cogiendo mi mano mientras sonríe y me acerca a él para abrazarme. Escondo mi cabeza en su pecho, sintiendo la confusión no solo en mi mente sino en mi cuerpo. Pero intentando agarrarme a este momento antes de que todo explote y se desvanezca como un sueño.

—Hola – respondo.

—Tengo algo para ti, pero tienes que darte la vuelta y cerrar los ojos.

Le obedezco, porque sigo necesitando unos momentos para serenarme, para pensar, para decidir si he de salir de aquí o mejor dicho, huir de aquí. Huir del único hombre que puede hacer que no sea yo misma.

Un hombre que incluso podría hacer que me convirtiera en mi madre, reflexiono aterrada.

Noto que pasa sus manos por mi cuello y siento un peso sobre el pecho. Cuando los abro veo un colgante con una perla gris en forma de lágrima. La toco con mi mano derecha y es fría, está muy fría. Las perlas son frías hasta que cogen el calor del cuerpo humano pero ahora yo estoy tan fría como ella

Me coge de nuevo la cintura y me gira para mirarme a los ojos.

—Te quiero – dice y hace una pausa mientras coge aire – Te quiero. Te he querido siempre. Siempre has sido tú Katniss, mi musa, mi inspiración. Mi todo.

Vuelve a sonreírme esta vez con timidez, con esa sonrisa suya. No, mejor dicho con esa sonrisa mía, porque solo me sonríe a mí así. Mis ojos le devuelven la mirada con toda la indiferencia que puedo y doy un paso atrás para liberarme algo de su presencia.

—Katniss ¿Qué pasa? ¿Estás bien? – pregunta realmente preocupado. Se acerca para tocarme la cara con la mano pero se la aparto de un manotazo.

—No —le digo, mientras doy un paso atrás, intentando no sollozar —No, no te acerques más, por favor.

—No te entiendo, Katniss, ¿Qué ha pasado?

—No ha pasado nada, Peeta, nos acostamos ayer y fue maravilloso, pero fue eso y nada más. Ahora necesito irme a casa, a mi apartamento… por favor — intento pasar por su lado dejando espacio suficiente entre ambos, pero con un movimiento rápido que me sorprende me coge del brazo y me para.

—De verdad, necesito comprender qué está pasando. Katniss, háblame... – me suplica sin perder la compostura.

No sé qué responderle y menos cuando veo sus ojos llorosos, llenos de adoración incluso en este momento. El contacto de su mano en mi brazo empieza a hacer mella en mi determinación y no me lo puedo permitir si he de centrarme en lo importante. Así que opto por la verdad.

—Peeta, viene Gale a la ciudad mañana.

—¿ Gale? Pensaba que erais solo amigos.

—Sí, más o menos, pero es más complicado que eso —digo sin saber porque no puedo explicarle cómo son las cosas con Gale, porque no lo sé ni yo misma.

Lo que sí sé, es que no es bueno que Peeta me ame porque no podría darle lo que quiere y acabaría odiándome tarde o temprano.

—Entonces, me estás diciendo que lo de estas últimas semanas... Que lo de anoche ¿No era real? —dice soltándome el brazo tan súbitamente que he de dar un paso para recuperar el equilibrio.

—No... Bueno sí. A momentos.

—Katniss, escúchame. Sé que esto te da vértigo pero lo nuestro es auténtico, es real.

—No me conoces, Peeta.

—Sí te conozco, Katniss. Mejor de lo que crees, llevo toda mi vida mirándote, preocupándome por ti. He pintado toda tu vida, todos los recuerdos que tengo de ti, porque siempre he estado complemente, absolutamente e incluso si quieres pensarlo así, ridículamente enamorado de ti. No importa lo que intentara no pensar en ti, no importa lo que intentara hacer para olvidarte y sacarte de mi cabeza. Era imposible.

Cuando cogía un lápiz y tenía frente a mí el cuaderno, incluso contra mi voluntad, empezaba a dibujarte. Era un sentimiento tan familiar, el amor que siento por ti, brotabas de una página en blanco como si fuera magia, como cuando se revela una foto. Cada línea que dibujaba de ti era algo nuevo que me ligaba a tu vida y que hacía que no pudiera olvidarte, ni borrarte de mi mente; podía oler incluso tu aroma, podía escuchar tu voz de nuevo, podía verte sonreír como cuando eras pequeña, podía borrar tu tristeza. Aunque me quedara ciego o no volviera a verte nunca más, aún sería capaz de pintar miles de lienzos con tu imagen, solamente con las imágenes que tengo tuyas en mi mente. Porque esa ha sido la única forma que he tenido de hacerte mía. Hasta ayer. Así que permite que te diga que te conozco perfectamente.

Cuando Peeta termina de hablar me sigue mirando a los ojos con una intensidad que no soy capaz de mantener y los aparto de él. Todo su discurso lo ha dicho bajo, casi susurrándome. Hay momentos en los que creo que he dejado de respirar por la impresión que me ha supuesto escucharle decirme todo esto.

Pero su declaración de amor, refuerza la idea de que he de salir aqui.

—Tengo que irme, lo siento – le digo sin girarme mientras me dirijo hacia la puerta del estudio.

—Katniss ¿ Qué quedará de ...esto? —dice tartamudeando la última palabra.

—No lo sé. Estoy confusa y desconcertada.

—Bueno, pues házmelo saber cuándo lo sepas.

El dolor que desprende su voz es palpable. Oigo cada uno de los pasos que da mientras sale de la habitación. Justo cuándo cruza la puerta se gira para decirme:

—No te preocupes por tus cosas, haré que te las lleven luego. Esta misma tarde.

—Gracias – le respondo.

Me quedo parada junto a él en el marco de la puerta, solo un momento, sin saber si decir adiós o no. Pero sabiendo que cuando salga por la puerta todo habrá cambiado irremediablemente. Me planteo si quitarme la perla del cuello, pero algo me lo impide. Sigo sin moverme, clavada en el suelo sin reaccionar.

Él, sin embargo vuelve a su ser y se despide de mi dándome la espalda.

Apenas recuerdo nada de la vuelta a mi pequeño apartamento. Tan solo que salí corriendo de su ático, aguantando las lágrimas y el nudo en el pecho que tenía. De alguna forma paré un taxi y llegué a mi casa. De alguna manera subí hasta mi piso. De alguna manera fui capaz de acordarme de respirar. Pero cuando entré por la puerta, me abandonaron las fuerzas y caí al suelo, llorando desconsoladamente, exhausta. Debí quedarme dormida, como estaba, en el suelo porque me desperté en esa posición cuando sonó el timbre.

Y ahora, no tengo fuerzas para moverme. Necesito toda mi fuerza de voluntad y hasta la última pizca de la energía que me queda para levantarme. Una mano agarrada al colgante con la perla. Pero cuando consigo llegar hasta la puerta y abrirla no hay nadie. Sólo una caja y un paquete envuelto en un precioso papel verde.

Cojo ambas cosas y las meto en el apartamento. Las dejo encima de la mesa y me derrumbo en una silla.

Aquí sigo, horas después. Ya es de noche. De hecho, es noche entrada. Pero no me decido a abrir ni el paquete ni la caja porque sé que lo ha enviado Peeta, puede que incluso lo haya traído él.

Finalmente abro la caja y compruebo que está mi ropa, mi neceser, mis zapatos. Todo perfectamente doblado y ordenado.

Luego me acerco al paquete temiendo que sea lo que creo que es y que efectivamente es. Lo descubro con un escalofrío. Es el cuaderno con mis dibujos. Se me agolpan lágrimas de nuevo en los ojos. No recuerdo cuando fue la última vez que lloré tanto.

Cojo el cuaderno, lo abro y veo una nota:

"Te envío el cuaderno de dibujos que siempre te ha pertenecido más a ti que a mí, tan solo me he quedado con uno de los dibujos porque en él tienes una expresión diferente, como soñadora y llena de esperanza. Me gusta ver a esa Katniss ya que de ella fue de quien me enamoré.

Peeta Mellark".

Los reviso para ver cuál es que falta. Lo abro por el final y lo primero que veo es un dibujo que no había antes.

Como todo en el cuaderno, soy yo la que está dibujada: tumbada y desnuda en la cama. El pelo revuelto, así como las sábanas. Tuvo que ser de algún momento de anoche. Pero lo que me deja sin aliento es mi cara. Peeta me ha dibujado en calma, con una expresión feliz en el rostro. Cualquier persona que viera ese dibujo, pensaría que soy una chica preciosa y feliz y… enamorada.

Después de contemplar la imagen sigo mirando el cuaderno. Descubro, que la que se ha quedado es la imagen del diente de león. Ese es el momento en el que él se enamoró de mí y el momento en que yo comencé a vivir de nuevo. Es el momento en que Peeta se convirtió en mi chico del pan, en la esperanza de que aún había cosas buenas en este mundo. Y ese momento lo he perdido.

Con un grito de angustia que sale de mi pecho, me doy cuenta de que no importa lo que haya hecho para protegerme porque he fallado estrepitosamente. Lo he apartado de mi lado pensando que así volvería a tener mi vida y emociones controladas. Y volvería a mí mundo de falsa comodidad. Y me doy cuenta porque pese a todo, lo que realmente he conseguido es que se me rompa el corazón en miles de pedazos.

Y lo peor es que sé que esta vez no hay ni panes, ni dientes de león, ni un chico rubio con sonrisa más radiante que el sol y por supuesto no hay esperanza de que todo pueda ir a mejor.

No sin él.


Nota de Autor: Siento si os parece que el personaje de Gale es muy vengativo o cruel o celoso. Aunque es cierto que con Katniss casi siempre muestra su mejor cara, no siempre lo hace, como cuando en la cabaña le tira los guantes porque son de Peeta o cuando le pregunta si quiere que mate a Peeta o el momento de la conquista de la montaña en el distrito cuatro. Supongo que por esas escenas y algunas otras, después de los tres libros, esa es la impresión que me deja a mí, y así es como lo he reflejado en este capítulo.

Por otro lado, disculpad que haya tardado tanto en publicar pero es un capítulo que me ha costado mucho escribir y encontrar el tono adecuado. Espero que no estéis demasiado enfadados por la ruptura, pero era necesaria para lo que viene. Además Katniss siempre ha sido muy cabezota.

El siguiente capítulo ya está en marcha, así que con suerte no tardaré tanto en publicar.

Por favor, espero vuestras opiniones, son muy importantes para mi.

Gracias!