23. Sin saber por qué
Entro rápidamente en la sala donde se encuentra Beetee trabajando, buscando cualquier pista o relación que nos permita avanzar algo, evitar el último secuestro y no permitir que aparezcan muertos más niños inocentes, como Rue y Maysee.
En poco menos de cinco minutos estamos convocados en la sala de reuniones para hacer un resumen detallado de dónde nos encontramos, que por desgracia, es casi como al principio...pero com veintitrés desapariciones y dos asesinatos.
Sin embargo he de hablar con Beetee sobre algo que ya comenté a Peeta y que no me he atrevido a sacar aún: Snow.
—Beetee ¿has encontrado alguna relación entre los secuestros?
—Hemos avanzado algo con el helicóptero. Pero, Katniss ¿crees que sí hubiera encontrado algo relevante no estaríamos ya sentados en esa sala? —dice irónicamente y con tono de superioridad.
—Ya, bueno —digo tragándome mi orgullo porque no soporto cuando se pone por encima de los demás, por muy alto que sea, y es, su coeficiente intelectual, después de todo no fue él quién descubrió el patrón de secuestros —, sólo quería saber si hay algún punto común.
— Debe de haberlo, estoy convencido. Todo esta demasiado ligado, demasiado calculado... — Dice exasperado como si no pudiera dejar de pensar en esa relación —Pero no, no he encontrado aún nada. Hay muchas variables.
Le miro con comprensión porque este caso nos está pasando factura a todos, mermando nuestra confianza.
— Pero si, por ejemplo, creyéramos tener un punto común y buscáramos desde ahí sería más fácil ¿verdad?
— Si, claro. Como cuando miramos el patrón geográfico — dice mientras me mira de forma sospechosa entornando los ojos — Katniss ¿tienes...?
Pero si acaba la frase no la escucho porque en ese momento veo pasar a mis compañeros por el pasillo, uno tras otro: Finnick, Annie, Delly, Madge y Peeta. Y me quedo parada mirándole, siguiéndole con la mirada mientras recorre los metros del pasillo.
Haca una semana que no le veo, y su presencia me golpea con fuerza, como un puñetazo en el estómago. Esta más pálido, incluso más delgado y parece que cojea de nuevo, pero no puedo verle bien la cara, ni fijarme en sus ojos ya que que está de perfil. Sin darme cuenta empiezo a caminar hacia él y a salir de la habitación cuando...
— ¿Dónde vas, Katniss?
«¡Oh no! me había olvidado de Beetee» pienso azorada.
—La reunión —tartamudeo —Se hace tarde, luego... Luego te lo comento.
Y salgo a trompicones para sentarme en la mesa, en uno de los pocos sitios que queda, que justamente está en frente de donde se encuentra Peeta. Nuestra mirada se cruza por primera vez en días, pero él la aparta tan rápidamente que la sonrisa que empezaba a dibujarse en mi boca no termina de completarse.
Le miro y veo que tiene los ojos rojos y ojeras negras bajo los mismos. Puedo imaginar que apenas ha dormido estos días, puedo verlo por la noche huyendo de sus pesadillas entre sus pinturas y sólo quiero levantarme y tenerlo entre mis brazos para protegerle como él hacía conmigo.
Me odio por hacerle daño. Sólo consigo hacer daño a los que me rodean e intentan quererme, como él o como Gale.
Pero el dolor que he producido a Peeta, me doy cuenta, se me clava como un daga en el corazón.
Boggs empieza a hablar e intentó concentrarme en el caso y en los hechos. La situación es realmente caótica en estos momentos, increíblemente devastadora. Todos esos niños desaparecidos o muertos.
El hecho de que hayamos encontrado el cuerpo de Maysee nos ha hundido, destrozado. Nuestras caras delatan lo culpables que nos sentimos por no ser capaz de parar esta barbarie.
— Está bien, hemos obtenido los datos del helicóptero que estuvo en las Adirondack, nos ha llevado más de lo previsto porque la empresa de alquiler había perdido los papeles. Se alquiló a una productora de television: producciones Billings —Peeta da un salto en la silla, y empieza a moverse incómodo en ella, sus ojos azules brillando con preocupación en su rostro que ha pasado de pálido a blanco fantasmal. Pero Boggs continúa sin percatarse, porque posiblemente la única que se ha fijado en su intranquilidad soy yo que no puedo dejar de poner mis ojos una y otra vez en él —.Beetee seguirá investigando a la empresa y sus empleados. Soy consciente de que nos enfrentamos a algo terrible y de que no estamos acostumbrados a que los malos nos ganen de esta manera, pero es lo que hay chicos y hay que reponerse. Lo más importante es informar a la familia de Maysee. Lo siguiente, es salir a buscar pistas del resto de desapariciones, según nuestras cuentas solo debe de faltar una más y cualquier cosa que encontremos puede ser vital para que podamos evitarla. Necesitamos que un grupo de tres se desplace a Mayfield.
Peeta se ofrece voluntario para ir a Mayfield, junto con Madge y Johanna para apoyar a la familia de la niña y avisar a la policía local de que estén en alerta máxima, ya que es probable que haya un secuestro. Aunque estos son por lugar de nacimiento, no por dónde se producen, es todo a lo que podemos agarrarnos por ahora.
— También necesito que mañana vayáis un par a la morgue y estéis allí durante la autopsia, a ver si podemos encontrar algo que nos indique donde pudo estar la niña, porque no olvidemos que posiblemente haya aún veintiún niños vivos en algún lugar de este estado —Finnick y yo levantamos la mano y nos adjudican el ingrato trabajo—. El resto intentad averiguad algo más de las familias. Se nos escapa algo, tiene que haber alguna relación.
— Se nos escapa lo más importante — dice Annie — se nos escapa el por qué.
— A veces no hay un por qué Annie, hay mucha gente enferma. Esto puede ser obra de un jodido loco —le corta Johanna, siempre tan pragmática y directa.
— Es cierto Johanna pero este no es el caso. Todo está diseñado con una precisión quirúrgica. Nos estamos centrando en las pistas, y no en la ausencia de ellas, por eso no hemos avanzado en nada: ni en el perfil, ni en los sospechosos. No avanzamos porque nos estamos centrando demasiado en los acontecimientos, en tratar de adelantarnos a sus movimientos. No podemos negar que todo ha sido muy rápido y frenético y no nos hemos parado a pensar porque la magnitud de este caso nos ha sobrepasado. Hemos entrado en su juego pensando que estábamos en un carrera contrarreloj, pero estábamos jugando una partida de ajedrez, y nos han hecho jaque al rey.
—Pero no es jaque mate aún — dice con una sonrisa Finnick, su mirada llena de orgullo hacia su prometida —.Annie tiene razón, tenemos una teoría pero no tenemos un motivo. Y al final los motivos son siempre los mismos: dinero, poder, amor, lujuria, venganza, control...
— Thresh y yo nos pondremos con esto enseguida — dice Annie.
—Está bien, iré a informar a Haymitch —dice Boggs mientras se levanta dando la reunión por terminada.
Todos le imitamos y el grupo se empieza a dispersar cada uno concentrado en su tarea. Cada uno de nosotros sabe que este caso se está acabando, lo que aún no sabemos es si será para bien o para mal.
Cuando Peeta sale de la habitación, después de quedar con Madge y Johanna, salto como un resorte de la silla para seguirle. No sé exactamente que le quiero decir o porque necesito hablar con él, pero después de tantos días sin verlo me cuesta dejarlo marchar así sin más.
«Y he aquí otra muestra de tu errático comportamiento» me dice mi mente.
Debe ser mi karma, porque cuando salgo al vestíbulo de los ascensores me encuentro enfrente no sólo a Peeta sino a Gale. Los dos se están ignorando: uno espera al ascensor, el otro esta sentado en la zona de visitas.
— Gale ¿que haces aqui?
Peeta se muevo molesto cuando pronuncio el nombre de mi amigo.
— Quería invitarte a comer — dice levantándose de la silla acercándose mientras me sonríe y me abraza.
—¡Oh, lo siento! tenemos mucho trabajo — me excuso intentando liberarme de su abrazo, pero Gale no relaja la tensión de sus brazos.
Entonces caigo en lo que hace, esta marcando su terreno, como sí yo fuera una de sus pertenencias.
Como sí nunca hubiéramos tenido la conversación que sí hemos tenido.
Estoy furiosa con él, realmente enfadada, le chillaría si no estuviera en mitad de las oficinas del FBI.
Peeta sigue de espaldas, lo que agradezco porque no quiero que vea lo que mi mejor amigo está haciendo. En ese momento suena el pitido que indica que esta aquí el ascensor y Peeta entra apresuradamente. Me quedan apenas unos segundos para reaccionar si quiero entrar en ese ascensor con él. Posiblemente es mi última oportunidad para hablar con Peeta antes de que se vaya de Nueva York y tengo la sensación de que es importante que lo haga.
Aparto a Gale de mí con un empujón. Debido al efecto sorpresa y a la violencia del acto consigo que me suelte, y yo aprovecho ese momento de duda para zafarme y colarme en el ascensor antes de que se cierren las puertas.
— Hola — le digo — ¿ibas a marcharte sin despedirte?
Desde luego no es la mejor manera de empezar una conversación entre nosotros, pero es lo primero que se me ha pasado por la cabeza. Sin embargo, si surge algún efecto en Peeta no lo noto ya que sigue mirando fijamente a la puerta completamente ajeno a mi presencia. El único rastro de su nerviosismo es el movimiento de su pierna herida.
— Peeta... — Mi voz suena como un gemido, llena de dolor. Sin pensarlo dos veces, le acerco mi mano a la suya y entrelazo nuestros dedos apretando fuerte. Él no la aparta lo que tomo por una buena señal. Así que insisto — Peeta, por favor.
— Mira, Katniss — dice suspirando profundamente mientras se gira para mirarme finalmente. ¡Dios como he echado de menos su voz pronunciando mi nombre! Pienso cuando comienza a hablar — quería hablar contigo sobre mi comportamiento estos días, en la oficina y fuera de ella. Sabía que tenías algo con Gale, ya estaba celoso de él antes de conocerte oficialmente, así que no fue justo pedirte cuentas por esa única noche. Yo preferí ignorar ese hecho. Lo siento, Katniss, me he comportado como un niño pequeño. Y sé que debería haberme despedido de ti en la oficina, pero no me resulta fácil ... Y menos si esta — se atraganta antes de decir su nombre — y menos si está él.
Su disculpa me pilla por sorpresa. Es cierto que me ha dado de lado desde que le confesé que venía Gale a la ciudad y que no podía continuar con lo nuestro, pero no me tomé a mal su reacción ¿Cómo podría? El problema no es él ni sus sentimientos, el problema es que sigo sin poder descifrar los míos. Sólo sé que ha hubo momentos en que lo que sentía me abrumaba de una forma aterradora.
— Yo también lo siento.
— No tienes nada que sentir. No hacías más que seguir tu corazón. Pero no quiero que sigamos así, sin hacernos caso en la vida real pero obligados a trabajar juntos. Así qué he pensado que si dejaba de comportarme..., ya sabes, tan dolido, podríamos intentar ser tan sólo amigos.
— Peeta, entre Gale y yo no hay nada. Lo ha habido en algunos momentos, pero nunca sentí que estuviera bien. Fue un error. Ya no hay nada.
— No importa, Katniss. No tienes que justificarte, no es necesario. Pero me gustaría seguir siendo tu amigo si a ti te parece bien y olvidarnos de lo que pasó entre nosotros para empezar de nuevo.
Lo primero que me viene a la mente es «yo no quiero olvidar» pero tan solo le contesto con un vale, ya que estoy abrumada por su confesión y lo que significa.
Peeta para el ascensor, y empieza a sonar la alarma. Me alegro que lo haya hecho porque necesitamos de estos minutos, en esta burbuja, para poner algo clara nuestra actual relación. El único problema es que cuando estoy sola con Peeta... El resto del mundo desaparece.
— Vale, empecemos con algo básico. ¿No te parece raro que sepa que eres capaz de arriesgar la vida por salvarme, como cuando me sacaste de ese río, pero que no tenga la certeza de cuál es tu color favorito?
— Verde — respondo esbozando una sonrisa — ¿y el tuyo?
— Naranja.
— ¿Naranja? ¿Como el pelo de Effie?
— No — dice riendo suavemente y bajando la mirada tímidamente — algo más apagado. Más... como una puesta de sol.
«Como una puesta de sol» me repito. Lo veo de inmediato. El borde del sol descendiendo entre las montañas, el cielo surcado de suaves rayos de sol naranja. Como uno de los cuadros que preside el salón de su ático. Uno de sus cuadros: cálido y apasionado.
Posiblemente ese color, es un color que es lo contrario a una pesadilla, un color en el que te puedes refugiar.
El ascensor empieza a bajar de nuevo y antes de poder sacudirme la impresión de su cercanía llegamos a la planta baja.
Peeta sale al vestíbulo, y yo con él. Pero sigo sin poder dejarle ir, hasta que compruebe que el seguirá ahí conmigo.
— Peeta, entonces ¿todo bien? Entre nosotros quiero decir ¿podemos seguir siendo...amigos?
— Siempre — contesta llevándose mi mano, la misma mano que no ha soltado desde que la enlacé a la suya minutos antes en el ascensor, a la boca para besarla —. Cuídate, Katniss.
Le veo darme la espalda y caminar hacia la puerta para salir, pero antes de traspasar la puerta se gira de nuevo y me dice "te veré pronto".
Un escalofrío me recorre el cuerpo... Como una premonición.
Hola! Espero que os haya gustado el capítulo, Porque ha habido mucho del caso y un poquito de Everlark, que reconozcamoslo... Es lo que más nos gusta.
He invertido un poco los papeles de la última escena del tren cuando es Peeta quien le dice a Katniss "yo no quiero olvidar" pero a estas alturas de esta historia ya sabemos todos los sentimientos de Peeta, y son los de Katniss los que hay que reafirmar. Aunque seamos sinceros ¿ hay alguien que piensa que la Katniss de Suzane Collins no se enamora de Peeta? Katniss casi desde siempre ha estado enamorada de Peeta el único problema es que por sus circunstancias no sabe reconocerlo, ni ponerle nombre. Pero el sentimiento esta ahí.
Para que lo sepáis, este fin de semana es mi cumpleaños, así que si queréis regalarme algo, dejar vuestros reviews yna ver si Los juegos de NY consigue llegar a 100!
Se que han sido unos capítulos difíciles, pero seguid confiando en la historia que ahora llega lo mejor!
To Monikatr24, I read your reviews and thank you so much for them, i didn't get your email address because FF delete it automAtically but I'm really interested in the chapters that you have translate. You can contact me in my email address' just remove () :
(alwayseverlark)( gmail) (.com)
