26. Que empiecen los juegos
El helicóptero despega y aunque no pueda ver si puedo notar como se eleva y se tambalea un poco antes de que se estabilice. Empiezo a contar, eso me dará al menos una referencia del tiempo que pasa y podré calcular la distancia recorrida, no creo que pueda pasar esta información a nadie, pero a mi me servirá para saber si estamos dentro de los parámetros de búsqueda de mis compañeros.
Me concentro: uno, dos, tres, cuatro...
Cada segundo es un segundo menos que falta para encontrarlo, Espero que se encuentre mejor de lo que parecía en las imágenes.
Cinco, seis, siete, ocho, nueve...
Afortunadamente, Snow no tiene ganas de hablar conmigo ni darme conversación así que sigo con mi cuenta que se detiene cuando llevamos poco más de doce minutos.
Siento unas manos que me indican como he de descender del aparato sin caerme y escucho una voz fría que se dirige a mi.
—Señorita Everdeen, ya puede bajar del helicóptero hemos llegado a nuestro destino. Pero no se quite aún la venda de los ojos —comenta Snow.
—No creo que tantas medidas de seguridad sean necesarias, no creo que deje que me marche de aquí por mi propio pie —digo tentando a mi suerte, sé que debería controlarme pero algo en este hombre hace que me subleve...aunque no sea lo más inteligente.
—No me subestime, Katniss —dice usando mi nombre —si hubiera querido, simplemente, matarla a usted o al señor Mellark, no me habría tomado tantas molestias. Tendrán una oportunidad si ganan los juegos. Ahora, por favor, déjese guiar por Crane para que pueda explicárselo con más detalle frente a una taza de té.
No sé a que se refiere con «los juegos», pero es la segunda vez que la utiliza y no creo que quiera escuchar más detalles, aunque tampoco pienso que pueda evitarlo.
Aunque no me han quitado la venda puedo sentir con el resto de mis sentidos y aunque la situación no es favorable, puedo escuchar el leve rumor del agua corriendo y el aroma de hierba mojada, espero que indique que estoy cerca del río y mis compañeros puedan seguir mi pista y la de Peeta y la del resto de los niños.
No creo que camine más de cien metros cuando siento que el suelo cambia bajo mis pies: la tierra se convierte en asfalto y el aire se vuelve más pesado. Escucho como se cierran unas pesadas puertas a mis espaldas. Tenemos que estar en un edificio o algún tipo construcción.
Alguien se acerca a mí y me quita la venda pero apenas puedo abrir los ojos debido a la cantidad de luz blanca que hay donde sea que estemos. Miro a mi alrededor sorprendida, el ambiente es aséptico: blanco, luminoso y completamente vacío. Delante de nosotros solo hay un pasillo interminable que se pierde a la vista, tapizado de cuadrados transparentes de los que brota una luz blanquecina.
—Sígame, señorita Everdeen —dice con una voz de mando que no admite dudas.
Unas dudas que, en cualquier caso, no me puedo permitir el lujo de tener. Empiezo a caminar tras él pero ralentizando el paso, sé que he de ganar tiempo, y al final la diferencia entre la vida y la muerte puede estar en los segundos o minutos que consiga arrancar ahora.
Al final del pasillo entramos en una habitación igual de aséptica que el corredor que hemos dejado atrás, unos sillones en negro son la única nota discordante de color en la prístina habitación. Snow me hace un gesto en la cabeza para que me siente.
—Dos tazas de té para la Señorita Everdeen y para mi —dice a la nada —. Hágame caso y beba lo que le traigan, lo necesitara para las próximas horas.
Una mujer joven vestida de forma idéntica a la mujer que nos sirvió en Capitol hace unas semanas entra con una bandeja, una tetera plateada y unas tazas, como no, blancas también.
—Dígame ¿cuándo y cómo llegó a la conclusión de que yo estaba detrás de la desaparición de su compañero y el resto de los niños? —Levanta la ceja mientras me mira y reta para que le responda.
—Justo antes de presentarme en su oficina —respondo, sé que no puedo revelar mucho, pero de la misma manera todo lo que diga debe ser verdad para que le resulte creíble —tuve sospechas desde la primera entrevista... Había algo en usted que no entendía, pero una corazonada no es suficiente para abrir una investigación y menos contra alguien con tantos amigos como usted —le comento seriamente —. Me resultó muy claro el mensaje que mandó con la muerte de Maysee, sé que me quería a mi con Peeta, la pareja del 12, aunque no termino de comprenderlo todo.
Me quedo callada mirándole, intentando evitar que sean aparentes los escalofríos que me causan sus gélidos ojos azules, casi níveos.
—Porque necesito que el Señor Mellark entre en el juego y sin usted no tenía claro que fuera a cooperar del modo apropiado, pero luego le daré más información, así que siga por favor y satisfaga mi curiosidad. Lo que me ha contado resuelve el cuándo ¿que pasa con el cómo?
—Peeta lo descubrió, no fui yo. Él... Él me llamó y dejó un mensaje en el móvil, yo sólo tuve que ligar los detalles, pero ya le he dicho que no termino de entender la estrategia o el plan maestro detrás de todo este espectáculo, y ahora ¿me explicaría usted que es esto de "los juegos" y qué pretende?¿todo es una venganza por la muerte de su nieto?
—Veo que han hecho bien sus deberes —sonríe satisfecho de sí mismo —. Exactamente eso es lo que es, o lo que era al principio. Su amigo fue el culpable no sólo de la expulsión de mi nieto de la universidad sino de su muerte en la biblioteca —en ese momento le miro con la boca abierta porque no sé a qué se refiere—. Verá, señorita Everdeen, vi el video de seguridad de la biblioteca y su amigo lo llevó directamente a las ventanas y a las puertas donde fue acribillado, mi nieto no tuvo ninguna oportunidad de rendirse, de bajar las armas... Y ni mi hija ni yo tuvimos la posibilidad de despedirnos de él.
Pero en vez de ser una chica inteligente y no abrir la boca, la parte impulsiva de mi decide defender a Peeta.
—Eso es una locura ¿qué esperaba que hiciera, dejarse matar por su nieto? —«por el psicópata de su nieto» pienso exactamente aunque esa parte consigo omitirla.
—Usted siempre tan directa, sabe, es una de las cosas que más me gustan de su personalidad —dice sonriendo de nuevo, con una nota de misterio brillando en sus ojos— pero beba, por favor, no haga que me sienta un mal anfitrión —Dice mientras me llevo el te de nuevo a la boca. La bebida es reconfortante y dulce pero con un ligero toque ácido a naranja—. Su compañero fue el responsable, pero no el único, también están los que dispararon el arma, los que lo llevaron casi muerto al hospital, los médicos que no le pudieron o quisieron salvar la vida, los periodistas que se cebaron con la historia, los políticos que no quisieron investigar nada más... Por eso estamos todos aquí: las autoridades de Nueva York fueron tan culpables como su amigo: desde el conductor de la ambulancia al policía o a nuestros honorables Alcalde y Gobernador.
—¿Y los niños?¿Por qué los niños? tenía mucha gente donde elegir en ese listado de culpables que me acaba de mencionar.
—Por varias razones: la primera porque quería que este caso fuera asignada a su unidad, donde trabaja el señor Mellark; la segunda porque lo quería hacer personal para él, sé lo que representan esas fundaciones y ONGs para ayudar a los niños, con ellas pretende arreglar parte de su niñez —de pronto para y se echa a reír de forma desproporcionada cuando ve mi cara de horror por lo que está desvelando —,Por supuesto que sé lo del maltrato de su madre; y tercera, porque que nos quiten a nuestros niños es lo más doloroso y aterrador que hay, y quería que todos pudiesen sentir lo que sentí yo cuando mataron a Cato.
—Eso es de...
Pero no acabo la frase porque me empieza a dar vueltas la cabeza y a temblar las manos de tal forma que se me cae la taza.
—El té... —puedo llegar a balbucear antes de notar como caigo al suelo —. Peeta...
Pero antes de quedarme completamente inconsciente oigo la voz de Snow decir:
—Preparadla para la intervención.
Hola de nuevo, ante todo pediros disculpas por la cantidad de tiempo que ha pasado, pero se me ha complicado la vida real y además este capítulo ha sido el más dificil de escribir hasta ahora. Al final lo he tenido que modificar varias veces y lo he cortado antes de lo que quería, pero lo he cortado porque tiene sentido dejarlo ahí.
He de dar las gracias a Elenear28, sin ella habría sido imposible publicar hoy, me ha ayudado de nuevo a centrar el capítulo y sobre todo me ha ayudado a decidir a dónde va esta historia desde aquí. Así que si os gusta este capítulo o que por fin haya conseguido publicar darle las gracias a ella :-)
No puedo prometer que subiré el siguiente la semana que viene, pero tengo la firme intención de no tardar tanto tiempo como esta vez, espero tenero e semanas a lo sumo.
No sé si me merezco, vuestros comentarios esta vez, sé que os he hecho sufrir, pero como han sido unos meses muy dificiles y completamente bloqueada espero que me deis unas palabras de animo. Muchas gracias a los que continuais por ahí, siguiendo esta historia.
Allá vamos.
