Capítulo 6: Lo inesperado

Era de mañana y Ran se encontraba en la cama durmiendo. Pasados unos segundos se despertó, somnolienta y mirando a su alrededor de manera confusa.

Lentamente se sentó en su cama, mientras su mente no se dejaba de repetir una cosa...

"Eso no fue un sueño ¿Verdad?"

Lo de Shinichi, no podía serlo y no se lo creía, aun sentía esa sensación cálida al solo rozar las yemas de sus dedos a sus labios. Todo había sido real.

Se levantó y se empezó a cambiar, con el pensamiento de ir hacia la casa de Shinichi y confirmarlo. Al ir se dio cuenta que no estaba, porque al tocar el timbre varias veces, noto que nadie le abría. Por eso se fue a la casa de Agasa, para comprobar si se encontraba ahí.

Agasa la recibió con una sonrisa y la invito a pasar ofreciéndole una taza de café que con gusto Ran acepto, mientras la estaba preparando ella le hizo una pregunta que le provoco que se le erizara la piel...

"¿Shinichi donde esta?"

—E-él se fue—Respondió nervioso.

— ¿y sabes cuándo regresara?...si no es mucho lo esperare —Le dijo sentándose en un sillón de la sala de estar.

—No lo esperes Ran...él se fue a Londres —Repuso y la aludida por su parte giro la cabeza como el exorcista para mirarlo.

— ¡¿Qué?! —Fue lo único que pudo articular estupefacta— S-se fue, se fue a ¡LONDRES! —Repitió levantándose y mirándolo a Agasa enfadada como si el tuviera la culpa.

— ¡¿Por qué?! —Pregunto con los puños apretados —No me digas, un caso, seguramente otro de sus casos, esos que no podían esperar y se va sin avisar, no importando lo que sucedió la noche anterior...Ese "maniático detective" —Y exhalando un suspiro de frustración, se despidió de Agasa, yéndose de ahí sin antes dar un portazo.

Agasa se quedó viendo la puerta donde había salido Ran y con el café en mano, se tomó un sorbo, comenzando a recordar los sucesos anteriores para que Shinichi tomara esa decisión...

Era de noche y Agasa se encontraba en el sillón, luego de esa emotiva despedida con Shiho. Solo se dedicó a suspirar nuevamente como ya lo había echo esa noche, viendo el periódico donde se encontraba el detective amigo de Shiho.

Escucho como se abrió la puerta y asombrado levanto la mirada, teniendo una leve esperanza de que fuera Shiho, a pesar de que en el fondo sabía que no lo era.

Era Shinichi y se notaba la felicidad que irradiaba, al ver esa sonrisa boba que surcaba por su rostro.

— ¿Y Shiho? —Pregunto Shinichi cambiando su semblante a uno serio, al notar la mirada de Agasa.

—Se fue —Contesto levantándose del sillón.

—Pero, ella prometió que no lo haría —Replico como si fuera un niño pequeño y las promesas nunca que se rompen— ¿Dónde? tú lo sabes —Le dijo mirándolo fijamente.

—Ella se fue a Londres—le contesto, sabía que estaba traicionando a Shiho, pero esperaba que al hacerlo estuviera haciendo lo correcto.

— ¿Londres?, bueno tendré que hacer una llamada al FBI... —Le dijo sacando su celular y marcando el número de teléfono.

Agasa observaba esa acción con una gotita por su frente, si se daría cuenta lo que hacía por Shiho, lo que llegaba a hacer por ella, si eso no era amor, no sabía lo que era.

—Ten esto, te puede ayudar—Le dijo tendiéndole el periódico donde se encontraba la foto de Saguru y Shinichi alzo una ceja no entendiendo porque le mostraba eso.

—Ella se fue con él, es un amigo de la infancia —Repuso Agasa y el asintió tomándolo.

Dejo de marcar los números y se puso a investigar donde vivía ese detective, después de averiguarlo, se fue a Londres sin ningún tipo de equipaje, porque al momento que la encuentre la iba a traer de vuelta.


Habían bajado al avión hace unas horas y ahora por medio de un taxi se iban hacia la casa de Saguru, con el equipaje en mano y la jaula de Watson quien ya lo había liberado y ahora se encontraba en su hombro.

Al entrar, los recibió el ama de llaves, limpiándose las manos del mantel.

—Bienvenido Saguru —Le dijo y al ver a la chica detrás se sorprendió — ¿Te conozco? —Le pregunto de algún modo le parecía familiar.

—Ella, es la vecina que vivía al lado, mi amiga de mi infancia Shiho Miyano —Al decir eso la ama de llaves, se llevó las manos a la boca, atónita y de repente la abrazo a Shiho.

—Cómo has crecido, estas hermosa —Le dijo separando un poco de ella para apreciarla aun tomándolo de los hombros— Después de que te fuiste Saguru, estaba muy triste y siempre iba a tu casa...

—Baya—Replico Saguru al sentirse avergonzado al oír relatar esas viejas historias y por parte de Shiho esbozo una sonrisa.

—Estaba preparando unas galletas, voy a preparar el té, siéntanse libre de sentarse donde gusten —Y al decir eso se fue hacia la cocina dando una mirada otra vez a Shiho, sonriendo en el proceso.

Dejaron el equipaje en un sillón y sentaron en otro, uno enfrente de otro, Saguru mirándola y Shiho observando su alrededor, en ese momento que apreciaba el entorno, ella noto a Sherlock, musitando su nombre y levantándose del sillón se acercó a él.

Estaba viejo, se notaba en su pelaje y su lento andar, unas lágrimas se asomaron en la comisura de sus ojos al verlo en ese estado, dibujándose una pequeña sonrisa por su rostro, se arrodillo y lo acaricio suavemente, la cabeza y detrás de las orejas. El ronroneo débilmente y apoyó sus patas a su regazo, recostándose en el.

Saguru solo se dedicaba a observar la escena con una sonrisa y Baya también que iba a preguntar qué tipo de te querían.

Después de unos minutos así, Baya se retiró y preparo un Earl Grey y sirviéndolo en una bandeja lo dejo en la sala de estar por su parte Saguru se acercó a Shiho, acariciando también a Sherlock.

Ella se levantó, separándose de Sherlock, quien se fue por ahí caminando despacio y se sentó en el sillón, agarrando su taza de té y tomando un sorbo, con los ojos cerrados, Saguru pudo notar que le había afectado el encuentro con Sherlock por verlo en ese estado, él sabía que se había percatado de que no iba a vivir mucho tiempo.

Al terminar de beber y comer unas cuantas galletas que estaban deliciosas, Shiho se dispuso a hablar...

—Saguru voy a ir a mi casa ¿me acompañas? —Le dijo, el asintió, ella levantándose y Saguru siguiéndola.

Al estar enfrente de la puerta, detrás de una piedra que se notaba el musgo a su alrededor, saco su respectiva llave, poniéndola y abriéndola.

Al entrar, noto que estaba limpia para su sorpresa y miro a Saguru.

— ¿La limpiaste? —Le pregunto.

—Sí, siempre creí que volverías —Repuso y ella esbozo una sonrisa volviendo la mirada al frente, a pesar de que en la casa no había quedado ninguna foto familiar, cada uno de los muebles, objetos inundaban de recuerdos, rozando las yemas de sus dedos por lugares que pasaba, el sillón, ese armario. Solo al cerrar los ojos estos venían.

Se sentó en el sillón y vio la mesa enfrente suyo, esa que antes se escondía en ella y su hermana siempre la encontraba. Una sonrisa triste se asomaba por su rostro al solo venir ese recuerdo.

Nunca creyó que volvería, nunca pensó que estaba preparada y no lo estaba.

— ¿Estas bien? —Le pregunto Saguru, acercándose a ella y sentándose a su lado, viéndola con ese semblante tan lleno de aflicción.

Ella se dedicó a asentir, si Saguru estaba a su lado estaba bien. De pronto Saguru se rio, sonriendo enormemente.

— ¿Qué te pasa? —Le pregunto viéndolo de forma extraña a ese cambio de actitud.

—Solo estoy feliz por haberte conocido —Repuso mirándola sin borrar esa sonrisa.

— ¿Cómo puedes decir esas cosas tan fácilmente?...antes te sonrojabas por cualquier cosa que hacías o decías —Le dijo desviando la mirada porque sus mejillas se habían sonrojado.

—Bueno, las personas cambian como tú lo hiciste...antes tú eras la que me sacabas la sonrisas ¿recuerdas? —Le contesto.

Asintió y una sonrisa triste se asomó, porque sabía que antes era inocente, no conocía el dolor ni la perdida, ahora no podía creer lo tan manchada que estaban sus manos...no importaba si no había matado nadie. Lo había hecho aunque fuera indirectamente.

—Sera que ahora es mi turno —Le dijo, sacándola de sus pensamientos y ella lo miro, un latido en su corazón se escuchó, se miraron por un buen rato a los ojos y Saguru se estaba acercándose cada vez más a ella.

Sin embargo se detuvo al escuchar el sonido del timbre, y Shiho se levantó rápidamente, no dandole mucha importancia a la inesperada cercanía que estaba tomando Saguru, le parecía imposible que le intentara besarla, era su amigo y no creía que tuviera sentimientos románticos hacia ella.

Se dispuso a abrir la puerta, pero al abrirla se dio cuenta que fue un error, nunca hubiera pensado que el estaría detrás de ella, pensó que era Baya. Sin embargo el mismísimo Shinichi se encontraba, él tenía puestas las manos puestas en los bolsillos, esbozando una sonrisa y las únicas palabras que pronuncio al ver a una desconcertada Shiho fue...

"te encontré"