Disclaimer: los personajes de OUAT no me pertenecen y esta historia fue creada solo con fines de entretenimiento.
Gentecilla! Tengo una nueva historia, también Outlaw Queen, pero totalmente diferente a esta, se llama "Contratos con letra pequeña", ¡Espero que os guste!
Gintonics
"Verlo aquí, conmigo, mirándome, con esos ojos verdes bosque que me vuelven loca parece un sueño. Él no ve en mí una segunda oportunidad, ahora lo sé. Ve la oportunidad, ve el amor verdadero. Gracias a él estoy intentando olvidarme de lo que me ha ocurrido, y con él a mi lado voy a superarlo muy pronto.
¿Que si le quiero? Con todo mi corazón, con toda mi alma, con todo mi ser. Quiero estar con él, siempre, en cada momento. Pero también me gusta esperarlo, echarle de menos, para alegrarme al verle. Sonríe, con su boca perfecta. No sé qué está pensando, ¿está pensando en mí? Se muerde el labio. Quiero besarlo. Pero no me sale. Y me da rabia. Una parte de mi quiere abrazarle, quiere que lo hagamos en el sofá. Otra parte de mí tiene miedo. Cada vez que alguien se acerca a mí pienso en esa noche. En esas manos agarrándome. En ese cuerpo empujándome contra el árbol. Me dan escalofríos.
Robin está acariciando mi mano. Él también sabe cómo me siento. Y sé que no va a presionarme. Robin es un caballero, aunque sea un ladrón. Me respeta como nadie lo había hecho en mucho tiempo. Ni siquiera el rey lo hacía. Para el rey era un juguete, preciado, bonito, envidiado. Y cuando quería jugar, jugaba. Sin preguntar, sin avisar. Entraba en mi cuarto y me agarraba de la mano para llevarme al suyo. Lloré. Lloré como nunca había llorado en la noche de bodas. No, no me forzó, no me trató mal. Yo pensaba en Daniel. Y que nadie jamás podría quererme como él. Y que nunca sentiría lo que es el sexo con amor. Con Graham todo era diferente. Mandaba yo. Cuando yo quería y como yo quería. Era mi muñeco, pero tampoco había amor. Me había resignado. La primera vez que Robin y yo nos acostamos fue diferente. Fue lo más bonito que me ha pasado. Me besa muy suave, como si me fuera a romper. Pero me agarra fuerte, como si me fuera a escapar. Y me hace el amor muy lento, intentado parar el tiempo. Le quiero, le quiero como nunca he querido. Más que a Daniel, y nunca pensé que llegase a querer más, nunca pensé que llegase a querer a nadie más.
Él es mi amor verdadero, y yo soy el suyo. El polvo de duendes nunca falla."
Sidney llegó a la oficina del Sheriff y encontró a Emma y a David.
-¿Ninguno de los dos piensa averiguar quién es el desgraciado que torturó a la reina?
-Sidney...-dijo David.-Hola, ¿qué te ocurre?
-La reina me ha dicho que necesita hablar con Emma, y he venido aquí, pese a que pensaba que no estaríais, porque deberíais estar patrullando para resolver el crimen que se ha cometido en este pueblo, no tomando un café.
-Nadie me dice cómo tengo que hacer mi trabajo, espejito.-protestó Emma.-¿Regina está en su casa? Voy para allá.
-¿No es mejor que te acompañe? Un loco anda suelto...
-David, el loco va a por Regina, no a por mí.
Emma arrancó su escarabajo y salió a toda velocidad. ¿Y si Regina estaba sola? ¿Qué había pasado? ¿Por qué la necesitaba? Emma estaba muy confundida con todo aquello. Desde que atacaron a la reina no pensaba en otra cosa. Se sentía ofendida. Regina es la cúspide de la pirámide de las mujeres del bosque encantado, no podía acercarse cualquiera y violarla. No. A veces incluso odiaba a Robin por haberla conseguido. ¿Que si alguna vez había pensado en la reina como mujer? Sí. Siempre tuvo sus deslices con alguna que otra mujer, ¿qué tiene de malo? La odiaba tanto al principio que en el fondo soñaba con empujarla contra la pared y besarla, con tanta rabia, que acabaran en la cama. Borró todo eso de su mente cuando apareció Neal, cuando conoció a Hook. Pero, desde que la vio con ese pijama después de la violación, no podía dejar de pensarlo. Y tenía que dejar de pensarlo. Tenía que dejarlo pronto.
Cuando llegó Regina estaba con uno de sus pijamas. "No me hagas esto, por favor", pensó Emma.
-Será mejor que suba a cambiarme.-dijo ella, como leyendo el pensamiento de la rubia.
Emma se quedó con Robin a solas.
-¿Y Marian?
-Se ha marchado... Dice que no es quién para interferir en nuestra felicidad.
-¿Y tú has dejado que lo hiciera? Quiero decir, no me malinterpretes, pero, te casaste con ella.
-No pensé que fueras tú quién me dijera esto, al fin de cuentas en este mundo el amor verdadero no existe.
-Pero en el tuyo sí...
-Por eso me he quedado aquí con Regina, ella es mi amor verdadero.
-¿Estás seguro de eso?
La reina bajó antes de que pudiera contestar.
-Emma, tienes que decirme cómo va la investigación.-comenzó a decir, nerviosa.- Ese hombre sigue suelto, no me malinterpretes, ahora estoy prevenida y tengo mi magia, pero...
-Creemos que no es un hombre cualquiera, es alguien cercano a ti. Alguien que ha esperado al momento exacto, que te conoce, que sabe tus debilidades, tus costumbres. Ese hombre no buscaba a una mujer para violarla. Ese hombre te buscaba a ti y quería tenerte. Quiere tenerte. ¿Piensas en alguien?
-No... Pero todo lo que me has dicho ya lo sabía. Ayer recibí un anónimo en el que decía que yo era suya, solo suya.
-¿Puedo verlo?
Emma cogió la nota y la miró fíjamente.
-¿Pudiste ver la silueta del hombre al menos?
-Estábamos nerviosos y no pudimos ver nada.-intervino Robin.
-Entiendo...-¿cómo podía Emma odiarle tanto? Ella quería quedarse a solas con Regina, para demostrarle que ella también podría protegerla.-Robin, deberías ir a casa, a cambiarte y a traer las cosas que necesites, yo me quedaré aquí y le diré a Henry que venga.
El ladrón asintió, besó la mano de Regina y se fue.
-Ahora que no está él, ¿podrías decirme cada detalle? Necesito que me cuentes todo lo que pasó. He esperado a que él se vaya porque... Porque sé que no es cómodo oír la historia de cómo violan a tu pareja.
La palabra pareja resonó en la mente de la reina, al igual que violan.
-Ya te he dicho todo lo que recuerdo. Era un hombre, más alto que yo. Llevaba guantes de cuero y un abrigo que le llegaba a la altura de las rodillas. En su rostro había pelo. No sé si barba o bigote...
-No me refiero a eso...-la morena miró confundida.-¿Qué sentiste? ¿Qué te hizo?
-Antes de hablar de eso necesito una copa. ¿Quieres una?
Emma asintió y Regina sacó dos copas de balón, unos hielos y ginebra. Después sacó de un pequeño frigorífico dos botellitas de tónica. Cortó limón.
-¿En el colegio de futuras reinas os enseñan a preparar gintonics?
Regina sonrió. Posó la copa de Emma en la mesa y dio un trago enorme de la suya.
-Está bien. Hablaremos.-suspiró.- Sentí un fuerte dolor en la cabeza cuando posó el pañuelo sobre mis ojos. Entonces noté que mi magia ya no estaba. Forcejeé lo más que pude. No paré, pero él era muy fuerte. Me aplastaba contra el árbol. Rajó mi falda y me despojó de ella. Yo llevaba medias, así que hizo lo mismo con ellas...-agarró su copa y bebió aún más.
-Si no quieres contármelo, lo entendería.-Regina negó con la cabeza.
-Me bajó mi ropa interior.-Emma la miraba sorprendida.-Yo comencé a llorar más fuerte. Puso su mano en mi trasero y me pellizcó y me dio una palmada. Después comenzó a recorrer mi...
-Lo he entendido.
-E introdujo su dedo en mí. Sabía que nada me salvaría. Noté su miembro duro contra mí. Despegó su asquerosa mano de mí y agarró su miembro para...-la reina suspiró y bebió de nuevo.- violarme.
Dejó la copa en la mesa. Emma vio como las lágrimas comenzaban a brotar y ella se derrumbaba.
-Lo siento... No quería... Lo siento.-decía Emma.
Regina se llevaba las manos a la cara. La rubia se levantó y bebió.
-Todo va a estar bien. Mataría a ese hombre con mis propias manos si pudiera. Prometo que le haré pagar por lo que te ha hecho.
Se acercó a la reina y la abrazó. Nunca pensó que le daría un abrazo. Olía tan bien... Y era tan cálido su cuerpo. Regina dejó de taparse la cara y la abrazó.
-Gracias...
Se secó las lágrimas y bebió.
-No me hago responsable de la borrachera de una reina.-dijo Emma, intentando aliviar la tensión.-Cambiemos de tema. Mmmm... cuéntame algo sobre ti, algo que no sepa.-Regina puso cara extraña.-Si no me lo cuentas bebes.
-¿No te haces responsable pero quieres emborracharme?-Emma asintió.-Está bien... ¿qué quieres que te cuente?
-Tu boda...-suspiró Emma.
-¿Mi boda con... tu abuelo?-Regina nunca se había planteado que ella estuvo casada con el bisabuelo de Henry, abuelo de Emma. La rubia asintió.-No tiene mucho que contar. Mi padre me llevó al altar y me obligaron a mentir, dije que sí quería casarme con el rey. Tu madre estaba muy feliz, diciendo que podríamos ser como madre e hija. Yo tenía 16 años, ¿cómo iba a ser madre?
-¿Cómo era tu vestido?
-Blanco.
-¡No me digas! ¡Y yo que pensaba que era verde fosforito con lunares rosas!-dijo Emma irónicamente. Consiguió que Regina sonriera.-Al menos he conseguido que te rías.
-No te ofendas, pero mi boda con tu abuelo no fue una boda de cuento. Yo no le quería y el solo me quería para...
-Sigue siendo mi abuelo.
-Sigue siendo mi difunto marido.
Las dos rieron. Ya se habían acabado la primera copa y Regina preparó otra.
-Supongo que te aburrirías mucho en palacio. Cuando Leopold aún vivía, claro.
-Hasta que un día exigí que yo elegiría a mi guardia personal sí, me aburría.
-¡No!-contestó Emma, entendiendo perfectamente por qué la elegía ella.
-No te ofendas, el rey no era muy atractivo para una niña de 16/17 años. Una niña que estaría atada de por vida.
Pasó un buen día con Emma. Ella también le contó muchas cosas. Parecía que fueran amigas de toda la vida, aunque siempre se ha dicho que el alcohol hace amigos a los enemigos.
Cayó la tarde. Llamaron a la puerta y Regina fue a abrir. En lugar de una persona encontró un sobre con su nombre. Emma se acercó y la miró queriéndole decir que ella estaría allí, pasase lo que pasase. Lo abrió y leyó el contenido:
"Perdóname. He sido un estúpido y sé que voy a hacerte daño, pero no podía prologarlo más. Hemos vivido una ilusión, Regina, una preciosa y emocionante ilusión. Pero hoy, cuando he ido a ver a Marian me he dado cuenta de que no puedo dejar que se vaya. La quiero. Me casé con ella. Ella es mi verdadero amor, mi alma gemela.
Lo siente,
Robin"
