¿Como les va, débiles mortales? He aquí el cuarto capitulo de esta intrigante historia, contempladlo, admiradlo y no sé ¿leedlo? Este capitulo va estar realmente largo así que preparen sus mortales mentes, por que ya esta comenzando el cuarto capitulo.
Y la verdad se cansó de vivir entre las sombras.
-Lo que el dice es verdad, yo… soy Dick.
-¿Qué cosas dices, viejo?- el atleta se paralizó, apenas si podía creer lo que el batboy había dicho.
-Dije… que es verdad, yo soy Dicky- si revelarles que Todd era su mejor amigo le había dolido, esta lo aniquilo.
Nadie más se atrevió a hablar, nadie fue capaz de quebrar el incómodo silencio que los envolvía, necesitaban un poco más de tiempo para digerir aquella relevante información que les bombardeaba la cordura como misiles.
-P…pero, amigo Robín, ¿Por qué nunca nos dijiste?- Starfire balbuceo, completamente impactada.
-Porque no pude, Star- una ardiente lágrima se deslizo por la mejilla del enmascarado- Porque… soy un maldito cobarde que no fue capaz de ser el mismo frente a sus amigos, Star.
-Oh por favor, amigo Robín, no te trates así…
-Pero por lo menos, puedes decirnos ahora- irrumpió inoportunamente el changeling, como siempre.
-Chico Bestia, esas cosas no se dicen- Raven le golpeo el hombro, reprimiéndolo- ¿O acaso tú vas decirnos que paso antes de la Doom Patrol?
La mascotita verde se vio afectada por el comentario, se dio cuenta de que a veces podía llegar a ser demasiado imprudente, así que agachó la cabeza y miro al suelo avergonzado. A la violácea inexplicablemente le dolió el haber ofendido al meta morfo, pero después de todo se lo merecía ¿no? , aunque tratara de convérsense que se lo merecía, seguía sintiendo aquella molesta opresión en el pecho.
-Chico Bestia tiene razón, Raven- el batboy defendió al comediante porque sabía que tarde o temprano tenía que decirles- Es ahora cuando debo contarles.
Sus amigos se volvieron a sentar en el piso y concentraron su atención en el traumado Robín, apoyado en el brazo del sofá, sin poder disimular su curiosidad, le miraron fijamente.
-Comienza cuando te sientas cómodo- le reconfortó la gótica, mirándolo.
-Gracias, Rae- Robín se sintió más tranquilo y se preparo para iniciar su tan pensado discurso- Todo comenzó una noche…
Pero el pelinegro no fue capaz de continuar, su bien elaborada declaración se le enredó en la garganta, la tristeza que le producía recordar aquella noche hizo que se atragantara con sus propias palabras. Una que otra lágrima se derramo por el rostro del petirrojo, exponiendo por única vez su vulnerabilidad, trato de hablar, debía continuar, no había revelado tanto como para frenarse cuando más lo necesitaban sus amigos. Por más que quiso, por mucho que trato de continuar, no pudo, la depresión se había apoderado de él, impidiéndole emitir sonido. Miraba a su amigo, con los ojos aguados, aunque no se le notara, el arquero pudo comprender, a pesar de su máscara, que necesitaba ayuda, que habían abierto, la mal cerrada, brecha de recuerdos en el alma del batboy. Y se dispuso a ayudarlo.
-Todo comenzó una noche…- el oji castaño le interrumpió, él estaba dispuesto a revelarles la verdad, para mitigar el sufrimiento de que alguna vez fue su mejor amigo.
Flashback
Damian (léase "Deimian") Wayne, corrió escaleras arriba para preparar la tina, según lo que Bruce le había informado debía tener lista la bañera y una habitación, pero no le revelo nunca por que ni para quien. Él como el obediente chico que era, se dispuso a ordenar el cuarto, tendría tiempo de sobra para alistar la bañera. Se encontraba mezclando el baño de burbujas, cuando de repente sonó el timbre, tenía que ser Batman, salió del baño como un parpadeo, cruzo el vestíbulo abrió la puerta.
-¡Buenas noches, Bat…!- Damian calló al ver la expresión de su padre adoptivo y al notar la presencia del serio muchacho frente a él- Señor Bruce.
-Buenas noches, Damian ¿Cómo te encuentras?- le saludó el hombre murciélago e invito al húmedo chico a pasar- Damian, te presento a Richard John Grayson, puedes decirle Dick.
-Hola, Richard, me llamo Damian, Damian Wayne- saludó con desconfianza más por cortesía que por impulso.
-Dick, Day te llevara a tu habitación y luego tomaras una ducha- ordeno Bruce suavemente, empujando al joven- ¿Entendido, Damian?
Los dos chicos sólo se limitaron a asentir, mirándose el uno al otro cautelosamente. Dick Grayson era un chico alto, pero no más que él, debía tener unos doce años, poseía el pelo negro y liso, estampado en la cara por la violenta lluvia, su rostro se conformaba de facciones atractivas, aún no bien definidas, aunque seguramente considerado guapo. Tenía la piel blanca, levemente dorada por el sol, un buen físico y unos profundos ojos celestes, que al igual que los suyos, estaban oscurecidos por una tragedia. Llevaba unas bermudas caqui, un polo blanco con rayas azul marino, un par de tenis y encima, le pesada chaqueta de su tutor legal, este sujeto le observo seriamente, desconfiando.
El tal Damian Wayne debía de llevarle un año, y unos veinte centímetros en estatura, era pelinegro como él, llevaba la parte de atrás larga, hasta la nuca, y una pequeña mota adornaba su rostro. A diferencia de él, estaba bronceado, tal vez de alguna ciudad costera, era atractivo de rostro y poseía un atlético físico, la poca iluminación revelaba sus orbes castañas, con unos cuantos reflejos dorados, como la espesa miel. Vestía una sudadera gris y una camiseta blanca, andaba descalzo, efectivamente estaba en pijama. Podría ser o no ser el hijo de Bruce, de eso no estaba seguro.
-Acompáñame, Richard, te dejare en tu habitación- el moreno subió el primer escalón, invitando al joven a seguirlo.
Dick los siguió pausado, con cautela, sin confianza, como un cazador que sigue a su presa. Las escaleras se le hicieron eternas, le pareció que habían pasado horas y no minutos, hasta que llegaron. Wayne se detuvo enfrente de una puerta blanca, giro la perilla lentamente y todo lo que desde ese momento era suyo, se extendió ante su incrédula expresión.
Ahora un huérfano como él, poseía una gran cama sencilla de acolchadas sabanas blancas, un televisor, un almario para llenar de ropa y un escritorio para hacer trabajos. Entró con miedo, como si no se mereciera aquello, pudo sentir la lujosa alfombra bajo sus pies, a pesar de llevar calzado.
-Esta es tu habitación, Richard- le informo Damian, antes de retirarse le dijo- El baño esta a mano derecha, si necesitas algo dímelo.
El aludido no respondió y dejo que el chico se fuera a sus espaldas, apenas si podía comprender lo que acaba de suceder, repentinamente, de un momento a otro, su vida había cambiado, para ya nunca ser la misma. Richard John "Dick" Grayson, se quedo estático, como muerto, admirando la inmensa luna que colgaba en el cielo.
Fin flashback
N/A: Todd nunca revelo su verdadero nombre, que es Damian, y para que quede claro, este Damian NO es el hijo biológico de Batman, es otro personaje que me invente y que se me ocurrió ponerle ese nombre.
-¿Verdad o me equivoco, Dicky?- el arquero le pregunto esto suavemente, mirándolo a los ojos enmascarados, como aquella noche.
-No, no te equivocas- Robín sollozó, mientras las mejillas le ardían por las lágrimas- Así fue como nos conocimos, chicos, la pura verdad.
-Muy interesante- se atrevió a hablar Beast Boy- Pero aún no nos han dicho cómo se volvieron mejores amigos.
¡Maldición!, el fenómeno verde tenía razón, todavía restaba la parte más difícil, la verdadera razón oculta detrás de ese infame relato. Debía de contarles cómo se entero de Bruce y Batman eran una misma personar, y cómo aquel descubrimiento le había convertido en un héroe, pero sobre todo le había convertido en el mejor amigo de quien nunca se imagino, del hijo adoptivo de Batman, de Damian Adam Wayne. Un inevitable quejido se le escapó, y luego vino otro, y otro más, ¡Demonios!, estaba llorando. Por primera vez los titanes vieron al inquebrantable de su líder, si el mismísimo Robín, el que nunca necesito ayuda, el que jamás se vio vulnerable, llorando, llorando a lágrima suelta, apenas si podía respirar, la tristeza no lo dejaba.
-Robín, por favor no llores- la pelirroja se acercó a consolarlo, detestaba ver al batboy de esa forma, aunque fuera la primera vez- Todo esta bien, dinos cuando te sientas mejor.
Mientras tanto el androide y la chica oscura, le dedicaron una mirada asesina al pobre e imprudente Chico Bestia, quien lleno de vergüenza miró al suelo, rezando porque sus amigos se apiadaran de él y no le asestaran un golpiza. El chico maravilla se encontraba ahora escondido entre el pecho de Starfire, que lo acariciaba dulcemente, tratando de apagar sus sollozos, (Definitivamente, queridos lectores, ellos se gustan). Todd en cambio lo comprendió, a él también le había dolido revelarles a aquellos héroes cómo conoció a su queridísimo Dickinson, a su hermano del alma, a aquel chico que había logrado llenar, solo un poco, pero lo había hecho, el vacío en su interior, esa soledad que nadie más había sido capaz de mitigar, ni siquiera Bruce, y definitivamente él no iba a dejar que su amigo se derrumbara, haría hasta lo imposible por mantenerlo cuerdo, aunque le costara su propio sufrimiento.
-Oye, Dickinson- le llamo el moreno, consciente de que Robín odiaba ese apodo- ¿Quisieras que les cuente?
-No, Todd, debo hacerlo yo- el petirrojo salió de su escondite, secándose las lágrimas, luego le amenazo- Y no me vuelvas a llamar así en lo que resta de tu patética existencia.
-Como quieras, Dicky…son- contestó Todd, sonriendo.
-¿Y nos vas a decir o que?- pregunto impaciente el joven transformable.
-Chico Bestia- Raven le regañó, apenada por el comportamiento del chico, ¿un momento había dicho "apenada"?, puf, ni que fuera su novio. (Eso es lo que cree).
-Déjalo, Rae- salió a su defensa el enmascarado- De igual forma debo decirles.
Flashback
¡Day! ¡Dick!, debo salir, pórtense bien- Bruce Wayne cruzó la sala, dispuesto a salvar la ciudad- Damian, quiero que me esperes en la noche. Dick, tú puedes hacer lo que quieras, pero vete a dormir temprano, ¿Algún problema?
-No, señor Bruce, lo esperare- respondió el arquero. Aún no sabía porque le decía señor, llevaba más de dos años viviendo con él, pero le resultaba más cómodo llamarle Batman, aunque obviamente frente a Richard no podía.
-Buen chico.
-Señor Wayne- le llamo Dick- ¿Qué va a hacer?
-Eh… yo… yo, voy a arreglar unos asuntos con la empresa, Dick- el hombre murciélago contestó nervioso, para luego salir como un rayo- Cuídense, chicos.
Batman cerró la puerta, dejando a los dos chicos solos, los cuales se miraron con desconfianza, como en la primera vez, aunque llevaran conviviendo juntos tres meses. Damian se arrojó al sillón, agarro el control remoto y encendió la televisión, iba a ser un a noche larga. Sabía que si Bruce le pedía que lo esperara era porque se iba a demorar, y ¿Por qué se iba demorar?, sencillamente, porque era Batman.
-Voy a ver televisión- anunció el mayor, cambiando el canal- Tú entretente como quieras.
-Esta bien, de todas formas ni me gusta ver televisión- respondió Grayson entendiendo el mensaje de confrontación.
Richard salió del recinto y subió las escaleras, encerrándose en su habitación, aunque poseyera un televisor, realmente prefirió no encenderla. Tenía asegurado que si la prendía, sintonizaría el canal de noticias y en efecto, esta sólo le recordarían aquel suceso que no quería recordar, pero que seguramente nunca olvidaría. Así que en vez de encender la T.V (como haría un niño normal de nuestra época), decidió leer un comic. Sacó debajo de su almohada su comic favorito, su favorito, y el único que tenía. Una lágrima se asomo por su rostro, inundando sus azules ojos de tristeza, sus padres le habían regalado ese comic por su cumpleaños, a pesar del dinero que ganaban en el circo, no les alcanzaba para darse esos caprichos, que otra gente si podía. Por eso el encontrar aquel comic en el fondo de esa caja, le había llenado de felicidad, abrazó a sus padres y les prometió que atesoraría aquel comic por siempre. Ahora Dick se encontraba leyendo una edición especial de "Green Arrow".
A pesar de haberse apoderado de la televisión, siendo sinceros, Damian nunca le prestaba atención, pasaba sus horas comiendo frituras y dibujando, dibujando manga, y en sus momentos de depresión, se sorprendía al ver aquellos rostros que le acompañaron en la infancia, retratados en lápiz. Siempre había sido un buen dibujante, desde que era un mocoso le había gustado dibujar, Batman incluso al darse cuenta de su habilidad, le compraba una caja llena de lápices y colores, sólo para él. Y como sabía que pasaba sus noches tragando frituras, lo había inscrito en el equipo de basquetbol de la ciudad, ahora Damian Wayne ocupaba tres horas de la tarde, cuatro veces a la semana, en cansarse por un balón junto con otros catorce muchachos. También había pensado en inscribir a Dick, observando la falta de confianza entre los dos chicos.
Debía de ser ya la medianoche, porque de afuera no provenía ningún ruido que perturbara aquel relajante ambiente, aunque realmente Dick no podía dormir. Había terminado el comic, y ahora daba vueltas en la cama, intentando conciliar el sueño, pero por más que se revolvía entre las sabanas, por más que cerrara los ojos, Morfeo sencillamente, no quería adueñarse de su conciencia, así que se dispuso a contemplar el techo. Pero, ¿Por qué tenía que quedarse encerrado en el cuarto? ¿Por qué él no podía acostarse tarde y Damian si? ¿Acaso el moreno poseía privilegios en aquella casa? ¿Tendría Damian autoridad sobre él? Obviamente no, el único que tenía poder sobre él, era el mismo, y el señor Wayne, claro esta.
Salió del cuarto, con sus pantuflas ya que, según él, amortiguaban sus pasos contra el piso de madera, miró hacia el horizonte, el oscuro pasillo que se extendía ante él y lo invitaba a adentrarse en aquella densa oscuridad, a explorar su nuevo hogar. Aunque en el comienzo camino miedosamente, poco a poco fue perdiendo el temor, al fin y al cabo tenía frente a si una mansión de miles de metros cuadrados, los cuales podría explorar a su antojo, poseía un millón de escaleras, cientos de habitaciones y decenas de miles de pasillos, suficientes para recorrerlos todos sin necesidad alguna de cruzarse con el arrogante de Damian Wayne. Por que realmente Wayne le parecía arrogante, era holgazán, mentiroso, estafador, desordenado, irresponsable y ¿Ya había dicho arrogante?
Diciéndonos verdades, Damian era un poco arrogante, si, y otro tanto mentiroso, pero a él Richard Grayson no es que le pareciera el chico perfecto, es más creía que era demasiado presumido, perfeccionista, y un maniático obsesionado con el trabajo, y lo peor del asunto era que él ni siquiera asistía a la escuela. Dicho y hecho, los dos chicos lo único que hacían era verse los defectos y degradarse mutuamente, sin detenerse un momento a considerar sus virtudes.
El chico de ojos celestes corrió en el pasillo recién encerado, y termino en el salón en el cual nunca debió terminar, claro que los sucesos ocurridos aquella noche tampoco eran tan malos. Alzo la mirada y se encontró con el televisor encendido, en el canal de cartoons, unos tres paquetes de frituras medio dispersados en el suelo, y un cuarto medio vacío en el regazo del arquero, dio un pequeño salto al ver al azabache en el sillón, pero luego se tranquilizo al descubrir que Damian, dormitaba profundamente. Así es, el moreno se encontraba despilfarrado en el sofá, tenía la boca abierta y un hilillo de baba, deslizándose por la comisura de sus labios. Sonrió para si, ver al arrogante de Damian, dormido en una pose tan infantil y patética, extrañamente le inundaba de una alegría inmensa.
Se sentó en el suelo, con cuidado, temiendo que el arquero despertara, pero los ronquidos de este le confirmaron que se encontraba en la porra. Agarro el control remoto y cambio el canal, encontrándose con una interesante película. Así se fue su noche, hasta que una voz le sorprendió por la espalda.
-¡Ya llegue, Damian! ¡Puedes irte a…!- Batman calló, al darse cuenta que la impactada figura frente a él no era Damian, era Dick- Dick…
-¿Bat…man?- el chico apenas si creía lo que estaba viendo- ¿Cómo sabes mi nombre?
Un espeso silencio se adueño del recinto, Bruce Wayne no tenía idea de que decir, y Richard simplemente vacilaba entre correr a pedirle un autógrafo o implantarle un interrogatorio policial. Permanecieron en esa incómoda duda, hasta que Damian, infortunadamente despertó.
-¡Señor Bruce, que bueno…!- el arquero se paralizo con la misma desconsolada impresión de su tutor.
Dick miro al mayor, debió suponerlo, él definitivamente sabía. Ninguno de los tres tuvo coraje para romper el hielo, ¿Qué iban a decir?, si ni siquiera ellos mismo lograban explicarse la situación. Se miraron fijamente durante una eternidad, intentando comprender lo que ocurría, intentando desparalizarse.
-Bueno, no importa… al fin y al cabo, algún día tenías que enterarte, Dick- el hombre murciélago balbuceo, quitándose la máscara.
-Señor… Wayne- Richard quedo estupefacto, no se permitía creerlo. Siempre había creído en los héroes, pero jamás se imagino ver uno en persona, mucho menos vivir con uno.
Fin Flashback
-Amigo Robín, lo que nos estas queriendo decir es que cuando te diste cuenta de quien era Batman, te volviste el mejor amigo de Todd- la tamaraniana logro deducir algo a partir del mínimo relato de Robín.- ¿O me equivoco?
-No, Starfire, no te equivocas- respondió el petirrojo seriamente.
-Ok, ya sabemos cómo se conocieron y también cómo descubriste la identidad de Batman- el changeling interrumpió la conversación- pero aún no sabemos ¿Cómo se volvieron mejores amigos? Y ¿Por qué nunca nos dijiste?
-Perdónenme que me meta, ¿Es mi impresión o tu amigo bestia es bastante duro de entendimiento?- Todd preguntó, extrañado ante el poco razonamiento del chico.
-No te preocupes, Chico Bestia no es muy inteligente, que digamos- dijo Raven con su monótona voz, cruzándose de brazos.
-¡Oye! ¡¿No se supone que debes defenderme a mí?!- replicó Bestita, confrontando a la violácea y luego miró al arquero- ¿Y tú, quién te creíste, Einstein?
-Pues, no precisamente Einstein, pero por lo menos soy unas cien veces más inteligente que tú.
Ante esto, el meta morfo se volvió rojo de la ira, y de la vergüenza. ¿Cómo es que un maldito intruso podía atraer la atención de Raven más rápido que él?, pero que había dicho, ese no era realmente el problema, el problema era que ese maldito novato se estaba burlando de él, y la única persona sobre este planeta que tenía derecho a tratarlo mal era Raven. Ella, sólo ella y nadie más.
-Ya basta, chicos- Robín intervino cuando notó que le ambiente empezaba a tensarse- Chico Bestia, ¿quieres una explicación? Bien, aquí tienes una.
Flashback
Había pasado un año desde que Dick descubrió la verdad. Desde entonces, Batman había decidido entrenarlos, por que necesitaba un ayudante. El hombre murciélago se había encargado de adiestrarlos física y psicológicamente para ocupar el puesto de Robín, para decidir quien de los dos sería su primer ayudante.
A partir de esos arduos entrenamientos, los chicos se habían acercado cada vez más, hasta el punto de volverse más que mejores amigos, se habían convertido hermanos. Eran tan cercanos que hasta se habían preguntado más de una vez ¿Cómo es que se habían odiado tanto? Si, los dos eran unos chicos maravillosos, eran amables, gentiles, valientes, nobles y sobre todo, mejores amigos. Bruce los entrenaba en artes marciales, también los instruían en la moral del héroe, les enseño a hablar un montón de idiomas, ahora Dick sabía hablar por lo menos diez idiomas y Damian unos seis. Para diferenciarlos les invento una nueva identidad, bautizo a Dick como Hawk y a Damian como Todd, incluso se empeño en hacerles sus trajes, mientras superaban las pruebas.
Por fin, luego de un extenuante año terrestre, Batman logro escoger al primer Robín, y los dos chicos se encontraban demasiados ansiosos y expectantes. Cada uno tenía sus propias razones para desear ser su ayudante, poseían diferentes fortalezas tanto como debilidades, pero tenían algo en común, ambos querían ser Robín. Su tutor les dijo que les anunciaría al anochecer, que tenían la tarde libre, y ellos decidieron pasarla en el balcón.
-Dicky- le llamo el moreno por la espalda- ¿Quieres un refresco?
-Claro, dame el de uva- contestó Richard mientras atrapaba la lata que su amigo le lanzo- ¿No estas emocionado por saber quien será Robín?
-Por supuesto que estoy emocionado. Apuesto a que estoy más emocionado que tú.- le retó Damian, mientras le daba un sorbo a su bebida.
-Típico tuyo, Day. Siempre volviendo todo una competencia.
-Si, así soy yo ¿Qué le vamos a hacer?- respondió este, pero de repente se sintió velozmente interesado por la hora- Dick ¿podrías decirme la hora?
-Claro, como no. Son las 6:30pm- le informo el oji azul, sin saber lo que le esperaba.
-¡ja! ¡Perdiste, Dickinson!- saltó Wayne, señalándolo con los dos dedos, mientras bailaba ridículamente.- Me debes veinte dolarucos.
-¡¿Qué?! ¿Cómo es posible?, tú prometiste que no volverías a llamar Dickinson de nuevo- Grayson se sobresaltó, no sabía lo que estaba pasando.
-No, señorito, yo nunca prometí nada, yo aposte- le explico el arquero, reclamando su dinero- Recuérdalo, nosotros apostamos que si no te decía Dickinson en dos días me daría veinte dólares.
-¡Maldito Damian!- refunfuño el menor, metiéndose la mano al bolsillo.
-Deja de renegar tanto y dame mi dinero, Dickinson.
-¡Day! ¡Dick!, ya pueden venir- les llamo Batman asomándose por una de las ventanas.
¡Ya vamos!- dijeron al unísono.
Los dos chicos corrieron velozmente hacia el vestíbulo, y como siempre terminaron compitiendo esta vez con una carrera. Llegaron jadeando al recinto, donde Bruce los esperaba, con una seriedad que suprimido su aire infantil apenas la vieron. Les hizo sentarse y comenzó a explicarles su decisión, paseándose de un lado a otro. Ellos no necesitaron de palabras para comprender lo duro que le había sido escoger.
-Richard, Damian- los muchachos se irguieron al escuchar sus nombres- Luego de mucho considerarlo, y basándome en su desempeño, me he dado cuenta de que tienen habilidades parecidas, y que sin duda me servirían mucho. Así que lo mejor será hacerles una prueba, una que me invente.
-Muy bien, deja tanto misterio ¿Vas a decirnos a que?- irrumpió un ansioso Damian.
-Ah, esta bien, como quieras. Impaciente- respondió Bruce, parándose enfrente de los dos- He decidido hacerles una prueba, la prueba del "aguante".
-¿Prueba del aguante? ¿Qué es eso, se come?- bromeo Dick, como solía hacerlo en esas ocasiones, aunque en realidad no sabía que era aquella prueba.
-La prueba del aguante, es en realidad muy sencilla. Solamente consiste en eludirme toda la noche, desde ahora y hasta el amanecer, luego volverán a la mansión, el primero que lo logre será el primer Robín.- les explico el caballero oscuro.
-Bueno, es bastante simple. Esta bien, lo haremos.- respondieron a coro los chicos, con una sonrisa.
-Admiro su entusiasmo, pero olvide decirles algo- les dijo Batman, esperando decepcionarles un poco- Tendrán que evitarme, en toda Gotham City.
-Go… Gotham City- exclamaron atemorizados los dos jóvenes, pero luego una mirada de determinación se adueño de sus ojos- No importa donde sea, Batman. Aquí o en el desierto del Sahara, te evitaremos y sobreviviremos, desearas no habernos retado.
-Como quieran, presumidos. Tienen treinta segundos para empezar a correr si no quieren fracasar- les advirtió Batman seriamente, programando su cronometro- Huyan ahora.
Los dos chicos salieron corriendo, cruzando el amplio jardín de la mansión Wayne, rogando que fueran lo suficientemente rápidos como para salir de la mansión a tiempo. El jardín era tan extenso que apenas si pudieron atravesar el portón de hierro, con unos segundos de sobra pero eso no les importo, decidieron esconderse en un callejón a planear su estrategia. Luego de unos valiosos minutos, los muchachos idearon su plan. No era muy complejo, consistía en separarse y que cada uno se valiera por si mismo, pero si veían al otro en problemas o apunto de ser descubierto por el hombre murciélago, lo ayudarían siempre y cuando pudieran hacerlo. Dick salió corriendo hacia el norte y Damian en cambio, corrió hacia el este.
Las horas pasaron, el cielo se fue oscureciendo cada vez más, el aire poco a poco fue helándose y la luna de un momento se oculto entre las nubes. Afortunadamente nuestros hábiles jóvenes fueron capaces de sobrevivir durante esas eternas horas, en las que los siglos les parecieron un corto lapso de tiempo. Alguna que otra vez Damian o Richard necesito ayuda, pero su mejor amigo siempre estuvo allí para auxiliarlo, oculto entre las sombras. Los rayos del astro rey fueron iluminando la sombría ciudad gótica, lo habían logrado, solo necesitaban que el sol se alzara por completo en el vasto cielo y uno de los dos sería el nuevo Robín, tan solo debían de llegar a la mansión Wayne de nuevo sin ser descubiertos, el que llegara primero ganaría.
Dick ya casi lo lograba, Damian también. Grayson veía la mansión a lo lejos, en aquella colina, solo debía correr más y evitar encontrarse a su mentor. Wayne en cambio se encontraba un poco más lejos, tenía que doblar unas cuantas esquinas, eludir lo más que pudiera a su padre adoptivo, y muy pronto portaría el traje del primer chico maravilla. Damian doblo la primera esquina, feliz, pero como la felicidad no dura para siempre, Bruce se encontraba en plena mitad de la calle, dándole la espalda, frenó en seco, con cuidado de que sus zapatos rayando el cemento no se escucharan. Coño, bueno todavía no lo había visto, tenía la pequeña esperanza de darse la vuelta y salir huyendo. Lo hizo, empezó a correr, mientras el viento le golpeaba la cara y sus ojos se entrecerraban, gracias a la abrumadora brisa que le impactaba en el cuerpo.
-¿Por qué tanta prisa, Damian?- ¡Coño!, lo habían descubierto. La fría voz de Batman acabo con sus minúsculas ilusiones.
-¿Camino a ser el primer Robín?- pregunto en broma, el arquero. Volteándose a verlo con una sonrisa nerviosa.
-Suéñalo, hijo. Perdiste- respondió el hombre murciélago, pero esta vez con un tono más cálido, posando una mano en su hombro- Camina, Damian, vamos a casa. Dick nos espera.
Y así padre e hijo, adoptivos por cierto, caminaron lentamente bajo la tenue luz del sol, esperando llegar antes que el cansado Richard, quien debería de estar feliz y agotado, pero realmente a Damian, no le importaba mucho, después de todo como ya lo hemos mencionado es holgazán.
-¡Oye, Dickinson!- llamo el oji castaño al joven que se encontraba jadeando, sentado en el porche- Felicitaciones.
-¿Por qué?- intrigo el chico, aunque luego lo comprendió. Obviamente el había ganado.
-Por esto- Batman intervino en la conversación de los dos amigos, y lanzándole al muchacho su nuevo traje- Alégrate, Dick, tú eres el primer Robín.
-Serás un gran héroe, mi querido Dickinson- le felicito el moreno, dándole la mano.
-No me vengas con sentimentalismos, Day- dijo mientras le apretaba la mano, y luego le abrazaba- Tú también hubieras sido un héroe espectacular.
-Bueno, chicos, vayan a dormir- ordeno Bruce, empujándolos hacia adentro.
Así pasaron los días, con Batman y Robín, más conocido por Damian como Dick, o Dickinson. Siendo el dúo dinámico de Gotham City, y él simplemente viviendo una vida normal, por ahora, aunque francamente, no le molestaba en absoluto.
Fin Flashback
-¿Quedaste contento, Chico Bestia?- preguntó la violácea, más con sarcasmo que con interés.
Aunque el changeling no respondió, ni siquiera se empeño en contestarle, estaba demasiado concentrado en seguir con la vista el recorrido de las lágrimas de Robín, que se deslizaban por debajo de su antifaz y caían al suelo, formando un charco de tristezas, temores, frustraciones e inseguridades, reprimidas durante mucho tiempo bajo un rudo exterior. Cyborg también se encontraba anonado, nunca se imagino siquiera ver a su amigo llorar, incluso había llegado a pensar que no tenía lágrimas, a que le batboy jamás se había mostrado sensible, siempre era él quien resolvía las situaciones, por más difíciles que parecieran nunca se derrumbaba. Los ojos esmeraldas de la tamaraniana se habían vuelto vidriosos, estando a punto de soltar una lágrima solitaria, sabía que el petirrojo se recuperaría rápido de su desequilibrio, pero aún así, unas incontenibles ganas de abrazarlo, de consolarlo, de prometerle que todo estaba bien, se adueñaron de ella. Desafortunadamente tan solo se limitó a tocarle el hombro.
-¿Robín…?- Starfire pregunto dulcemente, posando la mano en su hombro, pero el pelinegro no le dejo continuar.
-Estoy bien, Star, no debes preocuparte por mi- contestó el enmascarado, estremeciéndose al sentir el contacto de la pelirroja.- Y ustedes tampoco deben preocuparse.
¿Y que paso después de eso?- pregunto Chico Bestia, aún no satisfecho con la explicación.
-Bestita, no te parece que ya hiciste lloriquear suficiente a Robín.- recriminó el androide dándole un golpe por su imprudencia.
-¿Siempre eres así de irritante?- interrumpió el arquero, enarcando las cejas.
-Y eso que no vives con él- respondió Raven, monótonamente.
-y tú, Dickinson, deberías dejar de moquear- se burlo el oji castaño, sonriéndole- No creo que a tus amigos les guste ver lo sucia que tienes la nariz.
-Hazme un favor ¿Quieres?- río el chico maravilla, apuntándole con un dedo- Vete a bañar y no estorbes, apestas.
-Un momento, ¿Después abandonaste a Batman, cierto?- el meta morfo pareció comprender, luego de un rato.
-Aja, conque pensaste, ¿no?- Robín le contesto con burla.
-Si como sea, pero si tú te fuiste… ¿Alguien tenía que ser Robín?- intrigo Beast Boy, rascándose la cabeza- ¿Quién fue el segundo Robín?
-Ya puedes imaginártelo.
Todos voltearon a mirar al azabache que acababa de hablar, y este con sus ojos les hizo saber que él había sucedido a su líder. Ok, esto ya superaba, sus limites de razonamiento, en primer lugar aparecía de la nada y se lucia de mejor amigo de Robín, luego empezaba a codeárselas con el batboy después de un montón de años y ahora, para rematar, resulta que él también había portado el traje del líder titán.
N/A: Muy bien como notaron, modifique un poco el pasado, pero solo un poquito, así que no importa, sigan leyendo. Ahora me voy porque mis notas de autor espantan a la audiencia.
-Tú…tú.- balbucearon los cuatro titanes al unísono, completamente incrédulos.
-Eh…sí, ¿Qué son esas caras?, ni que fuera Goku.- dijo en con un arrogante tono el arquero.
-Todd…
El chico se levanto del sillón, retorciéndose entre risas, aunque luego recobro la seriedad al ver la expresión de su amigo. Se retiro, no sin antes preguntarle al impactado Cyborg donde se encontraba el baño, sintiendo las curiosas miradas de los héroes en su nuca.
-¿A dónde vas, Raven?- Chico bestia le interrogo, evidentemente interesado, al ver que la oji amatista se retiraba.
-Iré a meditar un poco. Necesito asimilara toda esta información.- contestó la dama de las sombras, desapareciendo en un oscuro portal.
-Yo también, tengo que acomodar mis ideas.- anunció Cyborg, levantándose.
-¡¿Tu irás a meditar?!-pregunto el changeling, sorprendido.
-¡No!- el chico mitad robot se sobresalto, ¿Cómo es que su mejor había podido pensar eso de él?- Iré a escuchar música, o a jugar un videojuego o a hacer algo.
-Eh… ahora que lo recuerdo, Sedita no ha comido todavía- Starfire se acordó repentinamente, y cargando a la larva salió volando.
-Y tú, ¿Qué vas hacer, Chico Bestia?- le pregunto el petirrojo, anticipando que él también se iría.
-Yo… yo no sé que voy a hacer. El punto es que me voy a ir- respondió el joven transformable, convirtiéndose en mosca.
Robín suspiro, todos sus amigos se habían ido, con el fin de evitarlo o simplemente para quitarse la mugre. Bueno, no podía culparlos, si a él le hubieran contado una revelación de tamaña magnitud, también hubiera evitado a esa persona, para aclarar la mente. Después de todo, no era tan malo, tendría más tiempo para sus reflexiones mentales, para explicarse lo que acababa de ocurrir, y sobre todo, para organizar aquellos sentimientos que corrían libremente en su interior, en especial hacia cierta chica pelirroja que todos conocemos.
Uff, al fin termine, me llevo dos patéticos días terminar este capitulo, así que mas les vale que dejen reviews. Estuvo un tanto largo, ¿no?, pero no mucho, no es que me haya gastado veinticinco páginas ni nada por el estilo y ¿Qué tal, interesante? ¿O debería buscarme otra carrera?, bueno prosigamos con las preguntas, porque me quede sin nada más que decir.
¿Los titanes volverán a ver a su líder como siempre? ¿Cierto androide le cogerá desprecio? ¿Todd será aceptado en aquella torre? ¿Lo echaran a patadas apenas se recupere? ¿Ciertas emociones empezaran a cambiar? Bueno y ahora un pequeño comercial, de mi querido amigo saiyajin: Goku.
Hola soy Goku!, y estas leyendo esto con mi voz.
Bueno no importa, resucite con las Dragon Balls solo para decirles que sigan este fic, ah si, y también que dejen reviews o reviviré a Frieza.
