Hace rato que no nos leíamos, débiles mortales, pero bueno que importa, yo no tengo nada que hacer aquí. Sólo vine a dejarles el quinto capítulo de esta genial historia y a saludarlos, nada que afecte la orbita del planeta. Como sea, solo lean el capitulo, dejen reviews, hagan ejercicio, díganle no a la marihuana y sean felices. (¿Qué me vi, cara de psicóloga?)
Cuando las cosas comenzaron a cambiar.
Luego de una larga hora, en la que cada titán aprovecho para digerir la información de manera distinta, se reunieron en la sala. Raven había meditado un rato, tratando de poner en control sus emociones, la titán espacial se entretuvo jugando con Sedita, para borrar esas desgarradoras imágenes del petirrojo envuelto en lágrimas de su memoria, Cyborg paso su tiempo haciéndole mejoras a su auto, intentando exterminar la ira que se adueñaba de él, el arquero solo dejo correr el tiempo bajo el agua, y Chico Bestia, bueno en realidad nadie sabia que estuvo haciendo a mascota verde, es más ni siquiera tenían certeza de que estuviera en la torre.
El atleta fue el primero en aparecer, dirigiéndole un cruda mirada al exhausto Robín, le siguió Starfire quien se sentó al lado del batboy, consolándolo en silencio, minutos después apareció la violácea con la cara oculta entre la oscuridad de su capucha, por ultimo llego Todd recién bañado, sentándose en el brazo del sofá, mientras se dejaba examinar por las dos féminas que por alguna desconocida razón se habían embelesado con su rostro.
Y en efecto, ahora que la suciedad y la sangre se habían ido, el chico de ojos marrones podía considerarse, ejem, guapo. Tenía el negro cabello adherido al cráneo, una que otra gota de agua adornaba su rostro, que por cierto era muy atractivo, el agua había revelado su dorada piel contrastando con el negro de su destrozada remera. Claro que, francamente, el asunto era que su camisa no era más que trozos de tela unidos por un delgado hilo negro, dejando ver su esplendido torso, perfectamente, ese era el asunto. Y aunque el arquero era maravillosamente atractivo, a la tamaraniana no se le hizo más guapo que cierto sujeto enmascarado. Por que para Starfire no podía haber varón más hermoso en este universo, ni en todos los que existieran que Robín. Por su parte, Raven estaba disponible, si señor, solterita y lista para pachanguear, bueno, todos sabemos que la gótica no pachanguea, el punto es que podía haberse enamorado de Todd, pero no, ni siquiera se sintió levemente atraída por el chico, y sus razones eran múltiples, tal vez no quisiera desperdiciar su valiosísimo tiempo en esa emoción inútil que los humanos llaman amor, o simplemente estaba siendo conquistada por "alguien" más, pero ese "alguien" es un misterio.
-Eh…Dicky, digo Robín- se corrigió el azabache al ver la mirada asesina del androide- Por casualidad ¿No tendras una camiseta que me prestes?
-Seguro, busca una en mi almario- respondió el petirrojo, comprendiendo la necesidad de su amigo.
-A todas estas, ¿No creen que falta un enano verde?- cuestiono Cyborg, sintiendo el vacío que dejaba su amigo.
-Cyborg tiene razón.- irrumpido la pelirroja, notando la ausencia del changeling- No he visto a nuestro amigo Bestia en toda la tarde.
-Si, ¿Dónde estará? ¿Puedes ir a buscarlo, Raven?- pregunto Robín, intrigado por saber que había sido de Chico Bestia.
-¡¿Qué?! ¡Por que no va Cyborg, que es su amigo!- se alarmó la chica oscura, realmente no quería estar cerca del joven transformable.
-Raven- ordeno secamente el líder titán.
-Como digas, yo iré por el imbécil de Chico Bestia- la violácea obedeció a regañadientes, desapareciendo en uno de sus portales.
Llevaba minutos buscándolo y todavía no aparecía, ¿Dónde demonios se escondería un chico verde?, no debía ser tan difícil encontrarlo después de todo era verde, dime ¿Cuántos chicos verdes has visto en tu vida?, no muchos ¿cierto?, solo a Beast Boy, a los namekianos y al chico enfermo de tu clase, si, ese que siempre esta a punto de vomitar. Raven subió a la azotea exasperada, el meta morfo tenía que estar allí, o si no destruirá medio mundo buscándolo, ¿Cómo dices que dijiste?, ni que estuviera enamorada de él, (Al menos no por ahora). Si no lo encontraba ahí, aprovecharía la altura para localizarlo, no debía de estar muy lejos de ahí. Abrió la escotilla violentamente, y lo busco con la mirada, ¡Maldición!, el idiota ese no estaba ahí, ¿Pero que diablos se había hecho ese fenómeno?
Se acerco a la orilla y cubrió su rostro con una mano, protegiéndolo del feroz viento que le quito la capucha, revolviendo sus cabellos violetas. Entrecerró los ojos para tratar de distinguir mejor las figuras oscurecidas por el sol que se ocultaba, ya estaba anocheciendo, y ahí lo vio, lo vio, por fin lo había encontrado, el desaparecido Chico Bestia se encontraba afuera cerca de la orilla de un acantilado, haciendo, solo Dios sabe que cosa. Apenas si lograba reconocerlo, pero aquel sedoso cabello verde solo podía pertenecer a una persona en la faz de la tierra, a Beast Boy, el meta morfo, esperen retrocedan un poco, rebobinen, ¿Había dicho sedoso? De por Dios, ya estaba delirando.
-Maldito, idiota- dijo para si, la hija de Trigon, bajando a la playa.
Efectivamente el joven transformable había aprovechado aquel espacio de reflexión para hacer algo que nunca antes había hecho: leer. Si, para muchos no parecerá gran cosa, puf leer, ¿Quién no ha leído en su vida?, pues créanlo hay mucho gente que jamás ha tocado siquiera un libro y Chico Bestia es una de esas personas. Además este no es cualquier libro, no, no es que te robaste el de la biblioteca, este libro se lo dio una persona muy importante para el changeling. Se lo regalo su madre, su madre fallecida. Ahora Beast Dude se encontraba sentado en el rocoso suelo, perdido entre las páginas de un libro, escuchando el relajante sonido de las olas al golpear la roca, si notar que alguien se le acercaba por la espalda.
-¿Qué haces, Chico Bestia?- aquella monótona voz le sobresalto, ¿De verdad era ella?, una sonrisa se extendió por su rostro.
-¡Nada! ¡Yo no estoy leyendo ni nada por el estilo!- respondió alarmado Beast Boy, escondiendo el libro debajo de sus piernas.- ¿Qué te trae por aquí, Raven?
-Nada importante, ¿Qué estas leyendo, eh?- cuestiono la dama de las sombras, extrañada de verlo con un libro.
-¿Yo? ¿Leyendo?, Jajaja- el changeling río con una risa tan poco convincente, que ni el mismo creyó sus palabras- Yo no estoy leyendo nada, pero que barbaridades dices, ni siquiera tengo un libro.
-¿Ah, no? ¿Y entonces que es eso debajo de tus piernas, una caja de pizza con hojas?- le acorralo Raven, señalando la esquina del libro que sobresalía, mientras enarcaba las cejas.
-Pues… bueno, si es un libro- contestó el chico transformable, aunque luego una pícara sonrisa adorno su rostro- Un momento, ¿Tú que haces mirando por allá abajo, Raven?
-Eh… yo- ¡Maldita sea! Ni siquiera ella misma sabía porque había mirado, ¿Le estaría gustando Chico bestia?- Yo no estaba mirando nada. Solo me guie por la punta del libro que torpemente escondiste. Inútil.
Pero ambos sabían que aquellas palabras no tenían un mínimo de certeza. Intentando disimular la verdad, la oscura se sentó a su lado y juntos se pusieron a contemplar el inmenso astro rey, ocultándose en el infinito mar, dejando que la apacible brisa marina jugueteara con sus cabellos.
-¿Entonces piensa decirme que libro leías?- rompió el silencio la violácea, buscando tema de conversación, no soportaba aquella escena tan cursi.
-Claro, me estoy leyendo este- contestó Chico Bestia, tomando el libro y entregándoselo.
-"El retrato de Dorian Gray"- la gótica examino el libro, abriéndolo en una página al azar- Es bueno, aunque…
-No es muy reconocido- completo el changeling sorprendiendo hasta el mismísimo Diablo. (Se los juro debe estar pensando: Por Dios, ¿Chico Bestia es inteligente?)
-Si, ¿Cómo demonios supiste?
-Un día en el que me encontraba muy, pero muy aburrido, me puse a ver "Discovery Channel" y aprendí muchas cosas- volvió interrumpirla Beast Dude, sonriéndole. Sabiendo que esa excusa era demasiado patética.
-Eso, explica todo- respondió Raven, luego se volteo hacia él y alzando las cejas, pregunto- ¿Y dónde conseguiste ese libro? No me digas que fuiste a la biblioteca.
-Si así fuera, ¿Qué pasaría?
-Me daría un paro cardiaco.
Ah, entonces. Si, fui a la biblioteca- bromeó el joven transformable, agarro el libro y lo acaricio.
-Chico Bestia, eres un imbécil, ¿Me vas a decir o no?- la dama de las sombras se impaciento, debía controlar aquel sentimiento que poco a poco se adueñaba de ella.
-Me lo regalo mi madre, era de ella- el meta morfo cambio de semblante, notablemente deprimido.
-¿Era?- intrigo la chica mitad demonio, aunque había podido notar el cambio de animo en el chico.
-Si, era. Mi madre falleció y mi padre también- confeso Chico Bestia, sintiéndose inexplicablemente liberado, luego cambio de tema, recobrando su humor habitual- Oye, ¿Quieres oír un chiste?
-Si no queda otra- se limito a decir la oscura, sabiendo que el chico le obligaría a oírlo.
-A ver este es buenísimo, ¿Cómo maldice un pollito a otro pollito?, caldito seas, Jajaja- como de costumbre, el comediante fue el único en reír.
-Tus chistes son tan malos, que no se si echarme a llorar de lo malos que son, o reírme porque me das lastima.
-Ah, ¿No te gusto ese?- cuestiono el changeling, con inocencia- Bueno no importa, tengo otro mejor. Un señor esta viendo televisión y empieza a gritar "No, imbécil, no lo hagas" y su señora le pregunta "Amor, ¿Qué novela estas viendo?", entonces el responde "No, aquí viendo el video de nuestra boda"
-Ese estuvo muy bueno, Chico Bestia. ¿De dónde lo sacaste? ¿Chistes estúpidos para comediantes sin talento . com?- dijo Raven, sarcástica, con esa inexplicable costumbre que tienen estos dos.
Chico Bestia se decepciono un poco, pero no iba a rendirse. La violácea le había robado una sonrisa sin siquiera decir palabra, y él también le iba a robar una, aunque fuera necesario irse a tomar lecciones de comedia a Las Vegas. Pero afortunadamente ya había pensado en un plan y estaba seguro de que por lo menos la haría sonreír levemente, se ahorraría el pasaje al estado de Nevada.
-¿Chico Bestia? ¿Qué estas haciendo?- intrigo la gótica, al ver al fenómeno aproximarse más a la orilla.
-¡Wow! ¡Raven, ven a ver esto!- le llamo Beast Boy emocionado por, literalmente, nada. Todo era parte de su plan.
-¿Qué encontraste ahora, tu cerebro?- contesto la violácea, asomándose al vacío, pero en el fondo solo se veía el agua- ¿Cuál es la estupidez que tengo que ver, eh?
El chico no respondió, de un momento a otro Raven se encontró el agua, completamente empapada y ardiendo de ira, escupió un poco de agua salada que había tragado, al caer. En ocasiones normales solo hubiera nadado hacia la orilla y hubiera desaparecido en un oscuro portal, pero esta no era una ocasión normal y por lo tanto sus acciones no fueron lo que podrías llamar normal en Raven.
En lugar de ignorarlo, la dama de las sombras utilizo sus poderes para arrancar un pedazo de roca y que de esta forma el meta morfo cayera al agua (de panza, auch), salpicándola. Chico Bestia se demoro en salir, y cuando lo hizo, agarro a la oscura por la cintura, hundiéndose con ella. Salieron luego de unos minutos, al darse cuenta de que no podían respirar bajo el agua, ¿Qué se habían creído, Aqualad?
-Eres un maldito idiota- le dijo la hija de Trigon, pero esta vez una ligera sonrisa se pinto en su rostro.
-Pero soy el maldito idiota que te hizo reír- respondió Chico Bestia, sonriendo de oreja a oreja. (Típica cara de Beast Boy imbécil, digo, feliz)
¿Pero que? ¿Cómo es que no se había dado? Estaba sonriendo, por primera vez en la historia de este patético universo, el imbécil de fenómeno verde que tenía por compañero, la había hecho reír y no hubo necesidad alguna de oír esos estúpidos chistes. Sencillamente no lo podía creer, la estaba pasando de maravilla con alguien con quien nunca se imagino, es más ni siquiera se había imaginado pasarla bien alguna vez. Por su parte el changeling se encontraba estupefacto, de por Dios, había hecho reír a Raven. Definitivamente había superado a Newton y su estúpida gravedad por millones, es que hacer sonreír a siquiera a la violácea era misión imposible, más difícil que armar un cubo Rubik, (Bueno, no tan imposible, ¿Alguna vez intentaron armar uno de esos?), aunque realmente no le importaba, tenía a su lado a una Raven sonriente, por más increíble que parezca y la iba a aprovechar, incluso haría que aquella linda sonrisa se extendiera más.
-¡Oye, Raven! ¡Te reto a que me superes esto!- el meta morfo la reto, mientras escalaba la pared de roca unos buenos metros, y luego se lanzaba al agua.
-Esto será más fácil que engañar a Starfire- le contesto Raven, al ver que chico salió a la superficie y sacudió la cabeza.
Acto seguido, la chica oscura envolvió a Chico Bestia en un aura negra, haciéndolo levitar hasta alcanzar unos cinco metros de altura y mientras el Beast Boy suplicaba en las alturas, intentando escapar, le dejo caer a gran velocidad, y el changeling no tuvo más opción que dejarse impactar contra el agua, o tal vez si tenía.
-¡Conque así estamos! ¡Bueno, tu lo pediste!- grito el joven transformable, convirtiéndose en elefante al caer- ¡Kawa-Boonga!
El impacto de Beast Dude levanto olas inmensas que chocaron furiosamente contra la roca y la dama de las sombras tuvo que hacer lo imposible para no ahogarse, pero por algún extraño azar no se encontraba iracunda con el chico, es más estaba experimentando una emoción que no recordaba haber vivido hace mucho: felicidad. El meta morfo salió en su forma humana, bueno cualquier cosa parecida a un humano, interrumpió sus pensamientos, pero sinceramente no le presto atención y empezó a jugar con el chico, después de todo, dicen que la noche es más joven que el día. (Ok, nadie dice eso)
Y como todo en la vida tiene una primera vez, la felicidad los inundo a los dos, una alegría nunca antes experimentada se adueño de sus seres y únicamente de ellos depende si dura para siempre.
Bueno, mientras Raven y Chico Bestia pasan una espectacular noche en la playa, vayamos a la azotea, ahí también pasan cosas interesantes.
Azotea, Torre de los Titanes, 7:30pm
-¿Amigo Robín?- Starfire le llamo preocupada, había notado la tristeza en el rostro de su amigo y no le gustaba verlo así.
-¿Necesitas algo, Star?- pregunto el enmascarado, aún de espaldas a ella.
-Si, necesito saber que estas bien, Robín- contesto la tamaraniana, con claras intenciones de no irse, hasta obtener lo que había venido a buscar.
-Estoy bien, Star- dijo el petirrojo, sin dejar de mirar al cielo- Además si no lo estuviera, ¿Qué mas da? ¿Yo a quien le importo?
-Por favor, amigo Robín no digas eso. Tú le importas a mucha gente- aquellas palabras realmente le dolieron a la pelirroja.
-¿Ah, si? ¿Y según tú, a quien le importo?- volvió a cuestionar Robín, fríamente.
-Pues… le importas al os ciudadanos de JumpCity, le importas a los titanes, le importas al terrícola que esta allá abajo- la princesa espacial hizo una breve pausa, pero finalmente tomo coraje- Y me importas a mi, Robín, me importas mucho.
-¿Cómo? ¿Qué… fue lo que dijiste, Starfire?- aún no podía creer lo que escuchaba, ¿Starfire había dicho que le importaba?, el batboy se volteo lentamente.
-Que me importas, Robín. ¿Acaso yo no te importo?- cuestiono la oji verde, con los ojos vidriosos, al borde de las lágrimas.
-No… no digas eso, Star- ¡Por Dios!, debería de pegarse un tiro, siempre enviaba el mensaje equivocado, aunque muchas veces no quería, (O sea todo el tiempo)- Tú me importas, me importas más que la vida misma.
-Entonces, si te importo tanto ¿Sería capaz de decirme que es lo que te atormenta?- insistió Starfire, quería ayudar a su líder, aunque que fuera solo escuchando.
-¿Star?, Todd les conto como nos conocimos, ¿cierto?- la alienígena asintió-Pero aún no sabes porque y cómo llegue a esa casa. Siéntate, voy a contártelo.
El chico maravilla se sentó, dejando que sus piernas colgaran sobre el camino que se extendía hasta la orilla del mar, la chica de ojos esmeraldas hizo lo mismo y entonces Robín comenzó con su oscuro relato, empezó a contarle su infame pasado.
Flashback
Richard John "Dick" Grayson era un niño feliz, tenía todo lo que un niño deseaba, y no, no poseía la última PlayStation. Dick era acreedor de algo más valioso, era parte de una familia feliz, con unos padres amorosos y comprensivos, que además era unos excelentes acróbatas y para completar su dicha, esta noche debutaría en el circo junto a sus padres, por primera vez el mundo conocería al miembro más joven de "los Graysons Voladores", verían al clan completo.
-¿Estas listo Dicky?- su papá le puso una mano en el hombro, sonriéndole.
El chico asintió, con una sonrisa dibujada en su rostro, faltaban unos pocos minutos para salir a escena. Primero saldrían sus padres, harían un número, bien ensayado por cierto, y luego le demostraría al mundo de que estaba hecho. No había practicado todos esos meses para nada, no se había magullado las manos, ni estuvo a punto de fracturarse la clavícula para no presentarse esa noche. Esa era su noche, la noche en la que su vida cambiaria para siempre, aunque no precisamente para bien.
Distinguió los aplausos a través del telón, y corrió apartando a todo el que se cruzaba en su camino, ser paró detrás de las cortinas rojo terciopelo, y cuidadosamente pasó a través de ella, ocultándose entre las sombras, sus amados padres ya habían comenzado su actuación y él solo los miro, expectante, asombrado, feliz. Una sonrisa se extendió por su rostro, un brillo de orgullo adornó sus ojos celestes, mientras su papá y su mamá planeaban por los aires, gracias a un artefacto que los terrestres llaman trapecio.
Pero la alegría de Dicky le duro bien poco, repentinamente comenzó a llover y en un abrir y cerrar de ojos, el trapecio en el que sus padres se balanceaban cayó al suelo, llevándose sus vidas. De lo único que no se va a olvidar Richard, es del estrépito que hicieron sus cuerpo al chocar contra el piso, y luego esos mismos cuerpos bañados en sangre. La cabeza de su padre estaba aplastada por el impacto y el cuerpo de su madre parecía gelatina, incluso podía sentir los huesos quebrados bajo la piel. Cuando se echo a llorar al lado de sus cadáveres, llegaron los otros integrantes del circo a consolarlo; diciéndole que todo estaba bien, que había sido un accidente, que los accidentes pasaban. Pero él sabía que había sido más que un accidente, estaba seguro de que era un asesinato.
Bruce Wayne se le acercó por la espalda, y decidió adoptarlo, claro que no oficialmente. En realidad lo único que había hecho Bruce era obligarlo a cambiarse su traje de acróbata de acróbata, le había llevado a su casa, ah, y le había convertido en un héroe.
Fin Flashback
-Y es así, Starfire, como puede cambiar de un momento a otro, sin advertirlo, tu vida puede que ya no sea la misma, y no lo vuelva a ser nunca- con estas deprimentes palabras, Robín termino su historia, con una lágrima asocial deslizándose por su rostro.
-¿Y que paso después?- pregunto Starfire, sin atreverse a mirarlo, por miedo de verlo llorar.
-Tú ya lo sabes, abandone a Batman.
-Ya sé eso, amigo Robín, ¿Pero por que lo hiciste? Según lo que Todd nos dijo llevabas una vida feliz con ellos- la oji verde le presiono a decirle.
-Si, pero luego me di cuenta de que no podía ser tan frio como Bruce, yo no pude ser como él, eso nos causo fuertes enfrentamientos y finalmente decidí abandonarlo- el batboy le contesto con la voz quebrada- Tiempo después, descubrí que me habían reemplazado.
-Con tu mejor amigo- completo la pelirroja, con un hilo de voz.
-Al principio me dolió. Me sentí más decepcionado que nunca, durante largas noches me pregunte ¿Cómo es que Todd pudo hacerme eso? ¿Es que a Batman no le importe lo suficiente para que me reemplazara antes del amanecer? Quede frustrado con un pequeñísimo odio ardiendo en mi interior- respondió Robín, con la vista perdida en algún misterioso lugar.
-Pero no era su culpa- intervino la princesa espacial.
-Tienes razón, Star. Luego me di cuenta de que realmente no era culpa de Todd, él también había entrenado muy para ser Robín, y si yo podía serlo, ¿Por qué él no?- dijo el enmascarado, filosóficamente.
-¿Quedaron otra vez como amigos?- la chica dorada interrogo, mirándolo por primera vez a la cara.
-Nunca dejamos de serlo- sonrió el petirrojo, secándose las lágrimas que corrían por su rostro- Seguimos viéndonos, hasta que me mude a JumpCity y no sé que fue de Todd.
-Por favor, amigo Robín. Si hay algo que pueda hacer para que te sientas mejor, lo que sea, solo dímelo.
-No hay necesidad, Star.- contesto el chico maravilla, aunque en su interior la necesidad de besar aquel rostro tan cerca de suyo, le quemara- Pensándolo mejor, tal vez si hay algo que puedas hacer- dijo cuando Starfire iba a retirarse.
-¿Qué, amigo Robín?
Aunque los dos sabían que aquella pregunta no tenía necesidad de una respuesta, pues ya se estaba respondiendo sola. Sus rostros se fueron acercando lentamente, estaban ya tan cerca que sus alientos se entremezclaban, el tibio aliento de Starfire y el fresco aire proveniente de Robín, revolviéndose el uno con el otro. Hasta que sus labios dejaron de estar separados, para convertirse en un tierno beso, algo torpe, descoordinado, pero al fin y al cabo era un beso.
¡Débiles mortales!, he terminado de escribir el quinto capitulo de esta maravillosa serie, perdón, historia que ustedes leen para perder el tiempo, fingiendo hacer tareas. Me tomo un poco de tiempo por que estos capítulos están algo largos, no importa si ustedes tienen paciencia para llegar al final, yo seguiré escribiendo. Y ahora, mortales alfeñiques vayamos por las preguntas.
¿Raven y Beast Boy tendrán un final de cuento de hadas? ¿Robín se hará novio de Starfire?, Cyborg y el intruso están solos en la sala ¿El androide matara "accidentalmente" al azabache? ¿O pasara algo más picante? ¿Debería de callarme ya?, Si.
Todas las respuestas en el próximo episodio de Dragon…, perdón quise decir, en el siguiente capítulo.
