¿Qué ha sido de sus vidas, débiles mortales? Espero que les haya gustado el capitulo anterior, sinceramente no se como se me ocurrió que mi sexy arquero se enamorara, ¿pero de quien?, la respuesta no es tan obvia como parece. Descúbranla ahora, o más tarde no creo que sean tan vagos como yo. Este capitulo esta algo corto, perdónenme la poca imaginación.

Celos malditos Celos.

Como ya lo hemos establecido, la felicidad no es eterna en este fic y a Beast Dude le llegaría su turno.

El meta morfo se encontraba surfeando aquellas olas artificiales, con esa cara de "Soy el más pro en esto", sintiéndose como el protagonista del Titanic, feliz, dichoso, completo, luciéndose frente a "alguien", pero como todo Titanic tiene que hundirse, cuando le dedico una mirada a su, nada expectante, público el mundo se le vino abajo, sintió como sus ilusiones le caían en la nuca.

¡Doble, triple, cuatri…! Bueno, ya sabemos como termina esto, y como este fic también lo leen las crías de los débiles mortales, dejémoslo así: ¿Qué hacía el maldito tarado de Todd flechándose a su Raven? ¿Pero quién se había creído ese desgraciado? No se podía distraer un segundo, porque en ese patético segundo un don nadie aprovechaba para cuadrarse a su… ¿novia?, no, ¿amiga?, no lo sé ¿puedes llamarle amiga a alguien que te maltrata todo el tiempo?, ¿compañera?, podía ser. Maldita sea, Raven no era nada suyo, y él tampoco era nadie para impedirle tener citas, si es que aquella extraña conversación podía considerarse "cita". Un momento, no podía impedirle enamorarse, pero si podía protegerla ¿Qué tal que Todd fuera un vampiro y le chupara la sangre a la violácea mientras dormía? ¿O si era un maldito aprendiz de Slade? Si, él no estaba celoso, no, ¿Qué están pensando?, malpensados, ni nada por el estilo, él solo estaba… preocupado. Tampoco iba a ser ese novio..., perdón, compañero obsesivo de telenovela barata que te anda vigilando al estilo James Bond, no, él solo iba a vigilarla para verificar que el arquero no era un vampiro, ni un aprendiz de Slade.

El meta morfo se encontraba rojo de los celos, quiero decir, de la preocupación, sin darse cuenta una furiosa ola se le acerco por la espalda, y antes de que pudiera reaccionar, Beast Boy se encontraba sufriendo la furia de las aguas que lo golpeaban ferozmente. Pero no anden creyendo que se ahogó, oh no, Raven no se libraría tan fácilmente de este fastidio, el changeling es un excelente nadador y salió a la superficie con una tremenda facilidad, secándose el cabello de un sacudón. Ojala se hubiera ahogado, hubiera preferido haber muerto viendo los reflejos del sol en el mar a seguir viviendo y continuar observando esa, nada romántica, escena entre el maldito imbécil del azabache, y su adorada malagradecida.

Claro, que Chico Bestia no iba a permitir que se la robaran, digo, que Raven se terminara enamorando de un vampiro (o del pupilo de Slade), él solamente iba a protegerla, sin necesidad de que los inútiles sentimientos se mezclaran. Lo que él no sabia era que los sentimientos eran ya inevitables. El changeling se aferro a la tabla de surf, esperando el momento perfecto para ejecutar su plan.

-¿Oye, es no es Chico Bestia?- cuestiono Todd, escrutando el horizonte- ¿Ahogándose?

-¡¿Ahogándose?!- exclamo preocupada la hija de Trigon, corriendo hacia la figura que se retorcía en el agua.

Realmente Beast Dude no se estaba ahogando, el podía perfectamente convertirse en un pez o en un delfín, cualquier cosa que respire bajo el agua, pero no, el imbécil solo se sumergía y volvía a salir, cerrando los ojos y dándole manotazos al agua como si le faltara el oxigeno, mientras veía por el rabillo del ojo la figura de Raven que se acercaba cada vez más, con una cara de consternación hacia su ridícula actuación. ¿En verdad se la había creído? No le estaba mintiendo, no, bueno tal vez si le estuviera mintiendo, pero era una mentirilla piadosa, una mentirilla blanca de esas que no le hacen daño a nadie. Si, solo estaba tratando de protegerla, sólo eso.

¿O se estaba tratando de proteger a él mismo? Y si así fuera ¿De que?

-¡Chico Bestia!- vociferó la violácea, al llegar donde el fenómeno verde- ¿Estás bien?

-Si, gracias por preguntar- se delato torpemente, el joven transformable.

-Un momento… ¿Tú no estabas ahogándote?- esto fue más una afirmación que una pregunta. Raven le lanzo su mirada de asesina serial.

-Eh…- balbuceo Chico Bestia, mientras su pequeño cerebro trabajaba para crear una excusa.

Imaginación de Beast Boy on

-Eh…- balbuceo Chico Bestia, mientras su pequeño cerebro trabajaba para crear una excusa.-Yo… yo solo…

-Tú solo ¿Qué?- le amenazo la dama de las sombras, frunciendo el ceño.

-Yo solo…- ¡Maldición! ¿Por qué no se había ahogado?- Yo…yo quería…

-¡Maldita sea! ¡¿Querías que?!- se exaspero Raven, levantando el agua con furia.

-Yo… ¡Yo estaba celoso!- con cara de infante haciendo pataleta.

-Chico Bestia- la gótica menciono su nombre de una tan forma pasiva, que era imposible pensar en que le hiciera daño- Luego de lo que te voy a hacer desearas haberte ahogado.

-Uh…

Imaginación de Beast Boy off

-Eh…- balbuceo Chico Bestia, mientras su pequeño maní, digo, cerebro trabajaba para crear una excusa.- Yo… yo solo quería protegerte, Raven.

-¿Protegerme de que? ¿Un ataque zombie?- cuestiono la chica oscura, alzando las cejas.

-No lo sé, a mi Todd me parece más bien un vampiro. No estoy seguro de que sea un zombie- respondió Beast Boy, con esa estúpida sonrisa de "no me hagas daño, sólo soy un idiota celoso."

-Oh claro, de seguro Todd es un maldito zompiro que utilizo su agradable conversación para que bajara la guardia y así absorber mi sangre y mi maldito cerebro. Gracias por salvarme, imbécil- fue la tajante respuesta de Raven.

Definitivamente era un maldito tarado. Todo había salido a la perfección si tan solo no se hubiera delatado, si tan solo no hubiera sido ideado por Chico Bestia. Ahora su… compañera expuesta al peligro se dirigía hacia su destrucción final (o la de él), hacia aquel maldito vampiro o pupilo de Slade, aun no sabemos que es. El changeling se subió de nuevo a su surfboard, y se recostó en ella, mirando al cielo, dándose cabezazos contra la tabla. Por ser un estúpido, por ser él, por ser Chico Bestia.

-¿Sabes que me parece gracioso?- interrogo el arquero, al ver a la violácea acercándose, mientras su capa goteaba agua- Hace un rato me dijiste que no sabías nadar, sin embargo nadaste como todo un salvavidas al ver que se ahogaba.

-¿Qué estas insinuando, eh?- pregunto la gótica, enarcando las cejas.

-Nada.

-Solo que debes estar profundamente enamorada de él- interrumpió Cyborg, que había observado toda la escena.

-Vete al infierno, Cyborg- contesto la violácea, arrebatándole la toalla a Todd, y luego simplemente se fue.

Cyborg y Todd se miraron, durante unos largos segundos y con esa mirada se confirmaron que era cierto. Aunque aquel descubrimiento le doliera un poco al castaño, pero solo un poco.

La tarde había caído, el sol se iba ocultando de una manera lenta, de una forma eterna. Lejos en la punta de un acantilado, no muy alto, una figura oscurecida por el atardecer observaba fijamente algo, pero solo aquella figura sabía que era lo que observaba. Starfire llevaba un largo rato ahí sentada, sin hacer absolutamente nada, tan solo tenía la vista fija en una brillante estrella que había salido antes que las demás. Mientras lo hacía millares de pensamientos cruzaban su mente, pero su contenido era un misterio.

-¿Star?- una clara voz le hablo detrás de ella- ¿Qué haces?

-Hum- la pelirroja se giro lentamente, para ver quien le hablaba- -Nada importante, Todd.

-¿Estás así por algo que yo hice?

-¿Qué?

-¿Qué si estás así, observando a Vega por algo que yo hice?- cuestiono el azabache, sentándose a su lado.

-No, pero… ¿Cómo sabes que esa estrella es Vega?

-Todo el mundo lo sabe, ¿Los titanes no?- contesto el oji castaño, escondiendo algo en la espalda- Cambiando de tema, ¿Qué tiene de especial Vega?

-No mucho, solo es la galaxia de la que provengo- respondió la tamaraniana en un susurro.

-¿Tú provienes de Vega?, entonces la teoría no es cierta. ¿De que planeta provienes?

-Del octavo planeta de Vega, Tamaran.

-¿Y…?- dejo el espacio para que completara.

-No lo sé, de lo único que me acuerdo es que mis padres mi criaron junto con mi hermana Blackfire, tiempo después nació mi hermano menor Ryand´r.

-¿Luego que paso?- pregunto Todd, mirándola con dulzura.

-¿Por qué lo dices?- cuestiono la princesa espacial, visiblemente intrigada.

-No sé, ese tono por lo general nunca trae nada bueno.

-Me vendieron como esclava a la ciudadela. Logre escapar con suerte.

-Y yo creía que mi vida había sido miserable- dijo el arquero, como consolándola- Te traje esto.

-¡Oh! ¡Es muy lindo!- exclamo Starfire, recibiendo un lindo delfín de peluche, igualito a Blu Blu the baby dolphin- ¿Pero que es?

-Oh, es un delfín de peluche. Veras, me sentí mal al engañarte con eso de los delfines así que te compre este.- contestó el azabache, revolviéndose el cabello.

-Gracias, amigo Todd- esperen ¿Le había llamado "amigo Todd"?, la chica de ojos esmeraldas abrazo al castaño sorpresivamente.

Volviendo a la playa, el astro rey ya había abandonado su trono y ahora los titanes se encontraban organizando todas sus cosas en el T-car, luego de un divertidísimo día en el que los villanos no les habían molestado en absoluto. Pero aquella tranquilidad que los había impulsado a tomar esa decisión se había desvanecido repentinamente. ¿La razón?, muy sencilla, Chico Bestia se encontraba tratando de convencer al petirrojo de que echaran a Todd inmediatamente, con sus creíblemente mal argumentadas razones, mientras Robín y el atleta deseaban callarlo, por que algunas veces (todo el tiempo) Beast Dude se volvía completamente insoportable.

-Pero, viejo, no entiendes que estamos en peligro- insistía el changeling, exasperado, siguiendo al enmascarado a todas partes.

-¿y por qué estamos en peligro, eh?- le decía Robín, sin convencerse, es más ni siquiera le prestaba atención.

-Porque ¿Quién te certifica que Todd no es un vampiro ninja que vino del espacio? ¡O aún peor! ¡Que tal que trabaje bajo las ordenes de Slade!- el meta morfo exclamaba todas esas estupideces al aire.

-¿Pero que te esta pasando, Chico Bestia? Tú normalmente no eres tan irracional- cuestiono el chico maravilla, guardando el balón.

-Lo que pasa, cabeza de piña- intervino el androide, alborotándole el verde cabello al chico- Es que nuestro Bestita esta exageradamente celoso de Todd.

-¿Enserio? ¿Beast Boy celoso de un insignificante arquero como Todd?- pregunto burlesco el enmascarado.

-¡No! ¡Yo no estoy celoso!- se defendió Chico Bestia, cruzándose de brazos, con las mejillas coloradas- ¡Yo solo estoy preocupado! ¡Ustedes también deberían estarlo!

-¿Y quieres saber por quien esta celoso, Robín?

-Cy, no me puedo quedar sin saberlo.

-Está celoso por… Raven- dijo Cyborg, como si se tratara de un secreto.

El pobre imbécil de Beast Boy tuvo que soportar las estruendosas risas de sus dos amigos mientras la causa de sus celos, perdón, Raven estaba ya en el auto, en espera de que los inútiles reidores se levantaran de la arena, donde se retorcían entre risas, y el meta morfo recostado contra el vehículo, cruzado de brazos y haciendo pucheros, al igual que toda persona madura, (?) ¿Por qué estaría tan colorado?

Chico Bestia puso a trabajar el pequeño cacahuate que posee por cerebro, para buscar un excelente argumento y así lanzar al azabache por la ventana, pero simplemente no se le ocurría nada. ¿Dónde están las buenas ideas cuando las necesitas?, en la cara del changeling un gesto pensativo apareció, aunque en realidad era una expresión bastante estúpida, cerró los ojos tratando de poner a correr al hámster haber si se le encendía el foco. Dio la vuelta convencido de que no había nada en el mundo que hiciera a Robín cambiar de opinión, y como Beast Dude siempre se equivoca, justo frente a sus ojos se encontraba el motivo perfecto.

-Oye, Robín- lo llamo el joven transformable, con una extraña sonrisa en el rostro- Quizá te interese ver esto.

-¿Qué tengo que ver? ¿La nave espacial en donde Todd, el vampiro ninja extraterrestre llego a la tierra?- contestó el líder titán, levantándose.

-Oh no, esto es mucho mejor.

El batboy se sacudió la arena, ayudo a levantar al chico robot, y se dispuso a mirar la idiotez que el changeling le mostraba. Alcanzo a definir dos siluetas en aquel acantilado, bajo la luz de la inmensa luna que ahora adornaba el cielo, pero no pudo distinguir quienes eran, así que no le tomo importancia. Hasta que Cyborg le presto unos binoculares.

-Starfire y… ¿Todd?- logro balbucear el pelinegro, mientras los binoculares caían al suelo.

Imaginación (extremadamente celosa) de Robín on

-¿Oye, Starfire?- intrigo Todd, cada vez más cerca- A ti… ¿Te gusta alguien?

-Si, ¿Por qué?

-¿Me vas a decir quién es?

-Es mi amigo Robín- confeso la oji verde, con un brillo de tristeza- Aunque siento que yo no le importo.

-Y… suponiendo que Dicky no te ponga atención… ¿Te darías una oportunidad con alguien más?- cuestiono el azabache, esperanzado.

-Tal vez.

-¿Con quién?

-Contigo- respondió Starfire, acercándose al rostro del arquero.

Un silencio los envolvió, pero este silencio no era incómodo, no, para nada, este silencio presagiaba algo más, algo que mataría al batboy. Este silencio antecedía un beso.

Imaginación (extremadamente celosa) de Robín off

Todos observaron la expresión horrorizada de Robín, al ver esas fatídicas imágenes cruzando su, ¿ya mencione extremadamente celosa?, mente. Sin embargo esos celos se convirtieron en una furia implacable. Cerró los puños y apretó la mandíbula, su cuerpo temblaba por el esfuerzo pero a él no le importaba, parecía a punto de convertirse en súper saiyajin, solo le faltaba el aura (y el cabello rubio, por que ya lo tiene en punta, la musculatura y lo más importante: ser un saiyajin).

Se dirigió hacia el lugar de su destrucción final con increíble rapidez y agilidad, no dejaría que ese beso sucediera, no mientras él siguiera respirando. Escalo la rocosa superficie con facilidad, como si al final del camino se hallara un invaluable tesoro, ese tesoro era Starfire y no dejaría que un sucio pirata se lo robara.

-Chicos- dijo el enmascarado, sentándose en medio de los dos- Lamento interrumpirlos, pero ha llegado la hora de irnos.

-Oh, por supuesto- exclamaron al unísono, los "tortolos".

-Todd, puedes quedarte, necesito hablar contigo- le retuvo el petirrojo, agarrándolo del brazo.

-Claro, dime lo que quieras, Dickinson. Soy todo oídos.

-Tú sabes que eres mi mejor amigo, ¿cierto?, y te quiero y todo eso, ¿verdad? ¿Me harías un favor?- le informo Robín, mientras el oji castaño le miraba con la expresión de "suéltame, psicópata"- Aléjate de Starfire.

-Ah, era solo eso- contestó Todd, sonriendo. No iba a hacerle caso.

Los amigos bajaron del acantilado, subieron al T-car y partieron hacia la torre T, entre risas, personas sonrojadas y amenazas de muerte.

Ha llegado el final de este sexy, y lleno de celos, capítulo. ¿Qué tal?, muy bueno o asquerosamente malo, me demore un poco por que mi hermana a veces se apodera del computador y no lo suelta, solo hasta que te quejas con mi mamá te lo pasa. Como sea, espero que lo disfruten por que no actualizara hasta dentro de uno días, por que estaré de viaje, así que los dejare con las ganas de continuar.

¿No he puesto a trabajar su conejito Duracell?, no importa por que continuamos con más preguntas.

¿Todd se esta flechando a las dos titanes al tiempo?, maldito playboy. ¿Robín y Chico Bestia se unirán para deshacerse del arquero? ¿De quien estará enamorado el azabache? ¿Beast Boy en realidad siente algo por la violácea? ¿De que sabor sería el helado de Raven? ¿El delfín de Starfire es de color azul o gris? Sus preguntas serán respondidas la próxima semana en Dragon Ball…, lo siento estoy distraída, en el capítulo siguiente.

Referencias:

New Teen Titans #1: "Del octavo planeta de Vega, Tamaran".