Mortales alfeñiques, me complace informarles que les traigo el decimoquinto capitulo de esta historia, me llenan de dicha sus comentarios, yo también los adoro débiles mortales. Este definitivamente será el capitulo más corto de todo el fic, ya que básicamente se basara en la relación entre los Titanes Este y Damian. Pero no se confíen, mortales, que sea corto no significa que deje de ser interesante. Bua jajaja… lean
Presentación I.
Un bostezo redondeo los labios de Richard, el primer Robín, al despertarse, fijo sus orbes celestes en la traslucida ventana dorada por las primeras pinceladas del sol. Se quito las lagañas que adornaban sus pestañas y volvió a bostezar, se alboroto el despeinado cabello y observo placenteramente al moreno que dormitaba con inocente crueldad, parecía no necesitar ya la maquina de oxigeno, el vaivén de su pecho era desprevenido y ahora se notaba que volvía a ser consciente de sus acciones. Sonrío al desconectarlo, le alboroto el oscuro cabello y luego de desearle las buenas noches (o madrugadas) Damian despertó.
-Esto me indigna, Dicky, se supone que debería ser al revés- se burlo el azabache, relamiéndose las labios mientras se sentaba en la camilla.
-Me alegra indignarte, después de todo tú eres el mayor tengo que superarte en algo algún día, Day- le contestó el petirrojo, encogiendo los hombros.
-Cállate, Dickinson, tu ya me has superado en casi todo. Mírate tienes un propio equipo, tú novia hace que Pamela Anderson parezca escoria, tienes una familia, yo no tengo nada- el rostro de Wayne se hizo sombrío y bajo la mirada al suelo- Cambiando de tema, ¿Por qué nunca te quitas el antifaz? Tus ojos son envidiables- cuestiono fijando sus orbes castañas en los ojos de su hermano.
-No digas tonterías, Damian. Tú ya tienes una familia, tienes a los titanes. Me tienes a mi, tienes a Starfire, a Cyborg, a Garfield, a Raven, juntos somos una familia- respondió nervioso el batboy, evitando tocar el tema del antifaz.
-Me estas eludiendo, Richard, contéstame ¿Por qué jamás te has quitado el antifaz?- inquirió el arquero, captando la estrategia de su amigo, pero el siempre fue más avispado.
-L… la verdad… es una razón complicada… Damian- tartamudeo Dick, rascándose la nuca mientras retrocedía disimuladamente- Day, nunca me quito el antifaz por que tengo miedo… miedo de que me rechacen… los ojos revelan muchas cosas, Damian, y los míos reflejan todo mi dolor, mis temores, mi sufrimiento, mi fragilidad y no quiero que ellos lo sepan, Day, créeme no quiero- esta vez fue el enmascarado quien lo miro suplicante, con los ojos cristalizados- Por favor, Damian, no le digas a nadie esto.
-Dickinson, eres un idiota- fue la cruenta respuesta del oji castaño, para luego pasar a un tono más considerado- Todo ser humano tiene defectos, lo que lo convierte en alguien especial, en un héroe es ser capaz de superarlos, de transformar esos defectos en virtudes. ¿O acaso ya olvidaste lo que Superman te enseño? Dicky, jamás tengas miedo de ser quien eres.
Robín pinto una leve y fastidiada sonrisa en su rostro. Definitivamente, el arquero podía ser todo un filosofo si se lo proponía, sintió el puño de Todd impactando en su brazo mientras salía de la habitación, antes de irse, giro la cabeza y miro cariñosamente al mayor.
-¿Sabes, Damian? Podre ser un idiota, pero tú eres un maldito insolente arrogante impulsivo, y eso es lo que más me gusta de ti- jactó el líder titán, señalando, para luego cruzarse de brazos y recostarse en el marco de la puerta.
-Eso me ofendería, si no fuera verdad, Dickinson- aceptó Todd, sonriéndole, enarcando las cejas cuando el menor se retiro- ¿A dónde vas, Dicky?
-Voy a bañarme, el entrenamiento empieza dentro de treinta minutos. Prepárate, ¿O tienes pereza?- Grayson río con la mueca del moreno, que decía "¿Entrenamiento? ¿Otra vez? Dios, mátame", salió de la enfermería con destino al baño.
Dick caminaba tranquilamente por los oscuros pasillos, ya que el sol no alcanzaba a calentarlos, no tenía miedo alguno de que un titán le descubriera sin su máscara, sabía que por lo general sus amigos no se levantaban temprano, tal vez Raven anduviera deambulando por ahí pero ella no le preocupaba, después de todo siempre había considerado a la gótica como su hermana mayor, seguramente le comprendería, aunque algo en su interior le provocaba un poco de temor.
Andaba con gran cautela, fijando toda su atención en el pulido suelo de la torre, no se percato de que al doblar una esquina cruzaba por el vestíbulo y ahí no solo se encontraba un joven héroe, se encontraba toda la panda de los Jóvenes Titanes. El batboy tenso todos sus músculos cuando sus orbes celestes se cruzaron con las miradas de sus aterrados compañeros, apretó la quijada mientras examinaba nerviosamente las expresiones de sus amigos, que reflejaban incredulidad, confusión y temor.
-¿Quién eres tú? ¿Cómo entraste aquí y por que la alarma no sonó?- interrogo Cyborg asumiendo su rol de líder sustituto, agarrando al petirrojo por el cuello- ¡Responde, intruso!
-Cy… Cyborg soy… yo… R… Robín- contesto Grayson a duras penas, mientras se ponía morado por la falta de aire.
-¿Ro…Robín? ¿Eres tú? ¿Pero que… que te hiciste? Te ves tan… diferente- respondió el androide al ver los ojos azules de su líder.
-No, soy el hermano gemelo de Robín que resucito de la tumba para advertirles que su líder ha muerto, ¿Quién más voy a ser si no, imbécil? ¿El espíritu de Elvis Crespo?- dijo el pelinegro de forma sarcástica.
-Perdona, Robín pero es que… no pareces Robín- repuso Beast Boy convertido en mono, parado en el hombro del chico.
-¿Ah, no? ¿Y por que no parezco Robín si se puede saber?- cuestiono el chico maravilla, cruzándose de brazos y alzando las negras cejas.
-Por que tienes los ojos azules y el cabello aplastado, no en picos- le respondió la pelirroja inocentemente mientras le levantaba el cabello tratando de erizarlo- Me gusta tu cabello cuando no tiene encima esa sustancia pegajosa incolora con olor a limón terrestre- dijo mientras le acariciaba el pelo.
-¿Estás hablando de la gel?- pregunto el líder titán, sin comprender el lenguaje de su novia.
-Te pareces más a Dick Grayson que a Robín- intervino Raven, dejando a un lado su libro.
-Oh, eso. Sabía que debía dormir con el antifaz, idiota Grayson- repuso el petirrojo, dándose un golpe en la frente- Como sea, prepárense la sesión de entrenamiento comienza en veinticinco minutos, ¿A quien le toca preparar el desayuno hoy?
-Al arquero- contestó el changeling secamente al pronunciarlo, mientras hacía una mueca de sufrimiento.
-Dicky- lo llamo Starfire, por su apodo, el apodo que Damian le puso y que Batman continuo.
-¿Sucede algo, Star?- intrigo Dick, ligeramente nervioso, sonriéndole dulcemente.
-Me encantan tus ojos, son hermosos- la princesa dorada alago sus orbes celestes, provocando un leve rubor en las mejillas de su novio.
-G… gracias, Star- contestó nervioso el chico maravilla, sonrojado, mientras los titanes presentes emitían un imperceptible suspiro de ternura.
Richard no respondió, solo les dio la espalda y siguió su camino al baño.
Dejo que el frío chorro del agua desapareciera aquella íngrima sensación de soledad. No la comprendía, tenía una novia, un hermano y unos mejores amigos, por los cuales daría la vida si era necesario, pero cuando ellos se enteraron de quien es realmente Richard John Grayson, algo lo invadió por completo, sus amigos nunca le dijeron nada sobre que les parecía Dick Grayson, ¿Y si lo rechazaban?
Sacudió violentamente la cabeza, intentando desvanecer todos esos pensamientos pesimistas. Recordó los años con Superman, el hombre que le enseño el verdadero significado de la palabra "Héroe", los felices tiempos con el caballero de la noche, Batman, el héroe que acogió a un crío débil y asustado y lo convirtió en un hombre, un hombre de bien. Dejo que una sonrisa se colara en su rostro, que estúpido había sido, Batman lo extrañaba, la Liga De La Justicia también, si eso sucedía es que Bruce había hecho un buen trabajo con él, y él posiblemente estuviera haciendo un trabajo maravilloso con él mismo, no debía alarmarse Starfire le había dicho que sus ojos eran muy lindos, de seguro a los titanes no les molestaría Dick Grayson, además no tenía pensado retomar aquella identidad.
Cubrió su cintura con la toalla, dejando el bien trabajado torso desnudo y húmedo, el pelo se le aplastaba en el cráneo, unas cristalinas gotas surcaban su abdomen y una sonrisa de oreja a oreja se extendía en sus labios. Seco su cuerpo con la toalla, cubrió su sexo con un bóxer y se coloco su uniforme, luego tomo un poco de gel en sus manos y se encargo de erizarse el negro cabello.
-Buenos días… ¿Puedo llamarles amigos?- cuestiono Wayne, apareciendo recién bañado en el vestíbulo, todavía llevaba la toalla en sus hombros.
-Por supuesto que sí, amigo Todd, ¿Cómo amaneciste?- le respondió la tamaraniana, dándole un abrazo.
-B… bien… Star… las vertebras se… me… quiebran- suplico el arquero, con la voz ahogada gracias al fuerte abrazo de Starfire, al soltarlo le dio un delicado beso en la mejilla- Ah, mi belleza dorada, cásate conmigo y tendremos ciento veintiocho niños y medio.
-Lo siento, amigo Todd, y eres un idiota ¿Por qué me casaría contigo?-inquirió Starfire, pasándose una mano por el cuello, para luego golpearle el hombro.
-Por que soy una monada, vamos, Brad Pitt es escoria comparado conmigo- presumió el azabache, guiñándole un ojo mientras le besaba la mano- Buenos días Cyborg, Chico Bestia y… Raven- pronuncio el nombre de la hechicera lentamente, como si le doliera hablarle. Se mordió el labio inferior y se rasco la nuca.
-Te toca el desayuno, arquerito- le ordeno Beast Boy con frialdad, mientras el chico volvía su característica arrogancia.
-¿Bromeas? No hago desayuno ni para mí, ya lo voy a hacer para ustedes- contesto Damian, cruzándose de brazos y poniendo pose de rebelde, los titanes lo miraron crudamente, incluyendo a Robín que ya había aparecido- Ah, está bien, haré el desayuno pero solo si Star se casa conmigo.
El líder titán lo fulmino con la mirada y Wayne no tuvo más opción que acatar la orden. A pesar de que el azabache nunca en su jodida vida había cocinado, demostró tener talento para dicha actividad.
Después de quince minutos Todd les sirvió un par de sándwiches a cada uno, con un vaso lleno de jugo de naranja y una tortilla española. Todos comieron con gusto, pero había algo que perturbaba el ambiente, sentimientos tensos entre el petirrojo y el arquero, sentimientos súper tensos entre Raven y Beast Dude, y sentimientos aún más tensos forjados entre Damian y Raven, Víctor y Starfire eran los únicos que no percibían la tensión entre sus amigos.
El ambiente era tan desagradable como las fotos prohibidas en el celular de tu hermana mayor (Lectores: ¿Cómo lo supo?), nadie hablaba, ni siquiera parecían respirar. Sus orbes se movían nerviosamente, escrutando los rostros de los presentes. El changeling examinaba al oji castaño, Grayson observa a sus tres compañeros constantemente, la violácea paseaba sus ojos amatistas del meta morfo al arquero, y Todd no apartaba su mirada color miel del rostro de Raven.
-Gracias por el desayuno, Day- agradeció el batboy, dejando su plato en el fregadero y dirigiéndose al gimnasio- Los espero en el gimnasio.
Los titanes restantes terminaron sus sándwiches y se levantaron del asiento, el ultimo en acabar fue el chef Wayne. Salieron en fila, con la hechicera coronando el final. Los dos, el moreno y la oscura, se habían alimentado de la tensión del ambiente, en un juego de miradas. Intensas, penetrantes y arrepentidas. No se atrevieron a dirigirse palabra, temían lastimar al otro, el azabache temía lastimarse a él mismo. Tan solo se miraron fijamente, escrutándose el uno al otro, tratando de adivinar sus pensamientos, pero ambos, en ese momento, eran inescrutables.
-¿Raven? ¿Puedo hablar contigo?- cuestiono el arquero, agarrándole de la mano. Al sentir el calor de aquella pálida mano, se le paro el corazón.
-¿Qué quieres, Todd? Ya dejamos las cosas claras- respondió la dama de las sombras con brusquedad, mientras liberaba su mano del apretón- ¿Por qué insistes, Todd? ¿No ves que solo te haces más daño?
-No lo sé. Quizá… porque… cuando estas cerca me siento… me siento bien. Como sea, no importa… solo quería darte esto- dijo Damian, nervioso y sonrojado, mientras le ofrecía un libro de tapa violeta oscuro.
-Gracias, Todd. Eres muy amable- la hija de Trigon acepto el libro cordialmente, al hacerlo sus dedos se rozaron, provocando una pequeña descarga en el moreno- Deberíamos irnos, Robín es obsesivo- recomendó Raven, ofreciéndole una casi imperceptible sonrisa.
-Oh, genial- susurro para sí el azabache, mientras se acomodaba el cabello- Yo aquí intentando no enamorarme y tu me das esa sonrisa, y esa mirada y pues, así ya no juego- murmullo Wayne, pintando una sonrisa en sus labios.
A pesar lo inaudible que lo pronuncio el joven, llego hasta los oídos de Raven haciendo que el corazón le acelerara súbitamente. Bajo la mirada al piso, absorta en sus pensamientos. ¿Por qué todo tenía que ser tan difícil? ¿Por qué el pobre Todd no entendía que lo de ellos jamás sería posible? ¿Acaso no se daba cuenta de que se lastimaba él mismo y la lastimaba a ella? Sencillamente no podía amarlo, y aunque pudiera hacerlo, tampoco quería amarlo.
Todd fue el ultimo en llegar al gimnasio, ganándose un sermón de Robín sobre la importancia de la puntualidad, un abrazo de Starfire, unas bromas estúpidas por parte de Cyborg y Chico Bestia, y sobre todo, lo que lo aniquilo, la mirada de Raven. Cuando percibió esa mirada, sus músculos se hicieron rígidos como el hierro, el corazón parecía competirle en una carrera y el sistema nervioso fue totalmente inexistente. Ciertamente el amor te volvía extremadamente imbécil, en definitiva la oscura lo idiotizaba. Y a él le gustaba ser idiotizado por ella.
Vestíbulo, Torre de los Titanes, 01:30pm
Damian se encontraba despilfarrado en el sofá favorito de Víctor Stone, apoyaba el cráneo sobre su brazo derecho y el otro simplemente colgaba como un inútil.
Así se sentía, un fracasado total, un miserable, impotente y perdido enamorado de alguien quien nunca le correspondería su amor. Pero por más que le metía lógica, que analizaba la situación, no entendía por que el inepto de su corazón, la inepta de su alma, insistía, se empeñaba en amarla con cada respiro. Estaba cansado, con la consciencia nublada, soltó un suspiro con tan solo pensarla. Y él ya no quería, no quería desvivirse por una persona que lo mataba con una insignificante mirada, pero lamentablemente, no podía ordenarle al corazón:
"Deja de latir por Raven, imbécil, ¿No te das cuenta de que un nosotros no es posible?"
Pero siempre vale la pena intentarlo. El destino no esta escrito.
Cállate, órgano incompetente, tú solo bombea sangre y no latas más por Rae ¿Capichi?
Ya hasta le pusiste un apodo, inténtalo. Los corazones rotos se recuperan, los protegidos se vuelven de piedra.
Vuelves a abrir tu bocaza, y te pego un tiro con una M-16.
Mejor me callo.
Por el bien de mi cordura, hazlo.
Se pego una cachetada, se había vuelto un demente. ¿Por qué demonios imagino una conversación con su corazón? Como si el estúpido órgano hablara, es más ese órgano imbécil que los mortales insisten en llamar "corazón", el segundo órgano más importante del cuerpo humano, ni siquiera pensaba. Estaba loco, debían encerrarlo en un manicomio ahora, es que por Dios, había conversado con su corazón. Impacto un puño en su rostro y volvió a recostarse, absolutamente abatido.
No sabía que pensar, en que creer, no quería ilusionarse. No le importaba en lo más mínimo lo que los otros titanes estuvieran haciendo, ni siquiera lo que Raven estuviera haciendo. Seguramente debía de estar leyendo un libro, o meditando, pero una débil voz inconsciente hizo que sonriera al pensar que posiblemente estuviera leyendo el libro que el le regalo. Poso sus orbes castañas en la ignota belleza del techo, con su sonrisa de estúpido pintada en la cara y sus pensamientos mezclados, confusos, provocaron que lentamente cayera en terrenos de Morfeo, quien lo arrullo en sus brazos.
Tan profundo estaba que no se percato de que el monitor se encendía y se movía lentamente en su dirección. En pocos segundos la pantalla dejo ver los sonrientes rostros de Aqualad, Abeja, Veloz y Más y Menos, quienes se alarmaron al ver al intruso dormitando en el sofá. Wayne apenas si roncaba, acurrucado en el sillón, abismado en sus pensamientos.
-¡Por Dios! ¡Señor Aqualad, hay un intruso en la torre de los Titanes!- dijeron al unísono los gemelos guatemaltecos- ¡¿Qué hacemos?!
-¡Oye! ¡¿Quién eres tú y por que estas en la torre T?!- cuestiono Speedy alzando la voz.
El arquero se sobresalto con el grito del pelirrojo, cayéndose del sofá con un estruendo. Escruto los rostros de los Titanes Este con curiosidad mientras se sobaba la cabeza, reflejando a través de su expresión la ignorancia de la existencia de aquellos héroes, al igual que los otros cinco.
-Más bien, ¿Quiénes son ustedes y por que demonios me despertaron?- inquirió Todd con arrogancia, sentándose y cruzando los brazos-Despertar a la gente es muy descortés.
-Y allanar los hogares de los héroes juveniles también es descortés, e ilegal por cierto- le contestó el hijo de Atlantis, retándole con sus negros ojos.
-Yo no estoy allanando nada, viejo, yo vivo aquí- jactó el azabache mientras se encogía de hombros.
-¿Cómo que vives aquí? Explícate- exigió Harper, señalándole con un dedo- ¿Cuál es tu nombre y por que llevas flechas?- intrigo enarcando las cejas.
-Que maleducado soy, discúlpenme. Mi nombre es Damian Adam Wayne, pero pueden decirme Todd. Soy un joven titán desde la semana pasada y por que llevo flechas, pues por que no soy muy bueno con las espadas- le contesto el moreno, haciendo una venia- Por cierto, mis estimados extraños ¿Cómo se llaman ustedes?
-Para tu información, crío ignorante, somos los Titanes Este, los mejores héroes de Steel City, yo soy Veloz, compañero de Flecha verde y el mejor arquero de la historia- respondió el enmascarado con un tono prepotente.
-Ah, ¿Titanes Este? ¿Cuántos titanes existen? ¿Por qué Dick nunca me dijo nada de otros titanes? Vaya, trabajar con Batman definitivamente te aísla de la sociedad- concluyo Wayne con un gesto de simpatía.
-Como sea, Todd, un placer conocerte, me llamo Aqualad. ¿Podrías comunicarnos con Robín?- intervino el pelinegro.
-¡Vaya! ¡¿Señor Wayne, usted trabajo con Batman?!- cuestionaron Más y Menos entusiasmados mientras se acercaban a la pantalla.
-De hecho, soy el hijo de Batman, espero que no les importe que sea adoptado- presumió el arquero, sonriéndoles cálidamente.
-¡Genial! ¡¿Nos daría un autógrafo?!- clamaron los niños aún más emocionados que antes, luego voltearon a mirar a la única mujer- Señorita Abeja, ¿Por qué no ha dicho nada?
-Ah, es que estaba pensando, perdónenme chicos. Pues yo creo que el nuevo es muy mono- dijo la chica de peinado afro, revolviéndoles el cabello.
-Gracias, tú también. Deberíamos salir algún día, ¿Cómo te llamas?- propuso Damian, mostrándole una sonrisa de galán y alzando las cejas.
-Abeja, ¿y cómo te convertiste en un titán?- interrogo la chica, ruborizándose.
-Pues… es una historia bastante larga, te la contare cuando salgamos, ¿Me das tu numero?- cuestionó el oji castaño mientras sacaba una libreta y un lápiz.
-Claro, anota 315 667…
-¿Con quien hablas, Damian?- Bumblebee no alcanzo a dictarle el numero, ya que fue interrumpida por el batboy, quien se quedo estupefacto- Los Titanes Este, ¿Por qué no me llamaste, idiota?
-Iba a hacerlo, pero... tenía cosas más importantes- le respondió el aludido, rascándose la barbilla.
-¿Así, como cuales?- intrigo Robín, enarcando las cejas.
-Como pedirle el número a esta bellísima dama para invitarla al cine- repuso Todd, extendiendo la mano hacia la pantalla, en dirección a Abeja mientras le guiñaba el ojo. Dick lo fulmino con la mirada (¿o con el antifaz?)- ¿Qué? Es un asunto indiscutiblemente importante.
-Muérete, Damian, yo si tengo asuntos importantes que hablar con los Titanes Este- Grayson lo empujo, haciendo que cayera cerca de la entrada al pasillo mientras hacía especial énfasis en la palabra "yo".
-Como quieras, mamá- dijo el moreno con sarcasmo- Belleza, llámame cuando quieras, estaré disponible las veinticuatro horas del día siempre que se trate de ti- a punto a la chica morena, picándole el ojo, causando que la aludida se ruborizara.
-Lárgate, imbécil, ella es la futura novia de Cyborg- le ordeno el petirrojo, lanzándole una canica en la nuca.
-No importa, seguro que a Cy no le molestara, ¿verdad, amor mío?- insistió Wayne, mientras se retiraba con su sonrisa de casanova.
Bumblebee se rió del chico, ligeramente sonrojada. El arquero se retiro del lugar, perdiéndose entre las sombras del pasillo. Durante un largo rato conversaron sobre el nuevo miembro, la cita que tenía pendiente y muchas otras cosas que los jóvenes héroes consideraban drásticamente urgentes, sobre todo el chico maravilla quien obsesionado con su trabajo, parloteaba demasiado sobre Slade, provocando cierta irritación en sus compañeros.
Damian exploraba su nuevo hogar, posando sus ojos mieles en cada detalle de cada pasillo, enfocaba su atención en la unión de las paredes, en el marco de las puertas, sobre todo de esa jodida puerta. No quiso idiotizarse de nuevo frente a ella, probablemente debía estar meditando, pero no quería saber que hacía, por que era consciente de que ella no pensaba en él. Él era el único idiota que seguía pensándola, que continuaba amándola. No quería, no deseaba amarla, no, quererla como una amiga o si mucho odiarla, pero ya no quería sentir aquella fuerte opresión en el pecho, no, más no podía. Por más que deseara dejar de pensarla, no podía, joder, no podía y él realmente ya no quería seguir sufriendo, no deseaba seguir a amándola.
Subió a la azotea, queriendo despejar la mente, olvidarse de que su estúpido corazón latía por Raven, ignorar la absoluta existencia del dolor en su pecho. Dejo que el viento jugara con sus cabellos, que el olor marino le relajara el alma y que la vista del sol rojizo apagando sus brasas en el infinito océano le devolvieran la cordura.
Azotea, Torre de los Titanes, 6:18pm
El arquero estaba sentado en el borde del edificio, a ocho metros de altura, observando el interesante césped que se extendía por toda la isla. Suspiro, botando casi todo el aire de sus pulmones para luego volver a inflarlos con el oxigeno proveniente de las plantas. Prestaba especial atención al sonido de las crespas olas chocándose en las rocas, una y otra vez, como su corazón bombeando sangre, como sus pueriles fantasías con la violácea que no dejaban de aparecer en su terca imaginación.
-¿Sucede algo, amigo Todd?- una voz dulce como la miel, le sobresalto. Movió la cabeza, esfumando sus pensamientos y giro el rostro para ver al sujeto.
-Ah, eres tú Star, me asustaste- la eludió el azabache, dedicándole una cálida sonrisa, mientras la invitaba a sentarse con un gesto.
-¿Qué haces aquí tan solo, amigo Todd? ¿Tienes algún problema, puedo ayudarte?- cuestiono preocupada Starfire, sentándose al lado del joven.
-Star… si tengo un problema… pero no creo que lo entiendas… gracias por tu interés. Estaré bien en unos días- contestó el de orbes castañas, haciendo una expresión descomplicada- Pero, puedo sentirme mejor si me dices Damian… y te casas conmigo- bromeo Wayne, revelando por primera vez su identidad.
-Te llamare Damian, más no me casare contigo por que eres un tonto. Solo una pregunta ¿Por qué Damian?- cedió la tamaraniana con una radiante sonrisa.
-Oh, se me olvido presentarlos. Damian Adam Wayne, un placer conocerla señorita Starfire- dijo el moreno, ofreciéndole la mano mientras hacía una venia.
-¿Es tu verdadero nombre? Es un nombre hermoso, me gusta mucho, ¿Por qué nunca lo dijiste?- inquirió la pelirroja, provocando que un leve rubor cubriera las mejillas del chico.
-No lo sé, supongo que me trae recuerdos agridulces- respondió Damian, perdiendo la mirada en el horizonte, balanceando las piernas. Su tono de voz se entristeció, al notar la preocupación de la joven bromeo un poco- Podríamos llamarle así a uno de nuestros hijos.
-¿Cómo que "recuerdos agridulces"?- pregunto Starfire, haciendo comillas con los dedos.
-Dicky no te ha enseñado mucho, ¿cierto? Es por eso que yo debería ser tu novio y no él- terció el arquero mientras soltaba una carcajada.
-Ya enserio, Damian, cuéntame tu problema- insistió la chica dorada, posando una de sus manos en la pierna del chico- Seguro que puedo ayudarte, y si no, por lo menos te desahogaras. Además me lo debes, yo cedí cuando tú me presionaste aquella tarde.
-Odio cuando alguien me gana, pero eres más dulce que la miel, así que supongo que tendré que ceder- Todd se encogió de hombros, mostrándole una tímida sonrisa.
-Vamos, Day, puedes confiar en mí- le consoló la princesa espacial, sonriéndole abiertamente mientras le rodeaba los hombros, acercándolo a ella.
-Star, ¿Quién no confiaría en ti?- cuestiono el azabache, correspondiendo su gesto, apoyando su cabeza en el hombro del chica- ¿Starfire? ¿Alguna vez… te has enamorado de alguien a quien no deberías amar? ¿Qué por más que trates de olvidarla, simplemente no puedes?
-No, la verdad no sé como funcionan las relaciones aquí en la Tierra. En Tamaran solemos guiarnos por nuestras emociones, aunque honestamente no es que te entienda a la perfección- contestó Starfire con un brillo de confusión en sus verdes ojos.
-¿Sabes que es lo que más me gusta de ti, Star? Tu sinceridad, en mi vida he conocido una persona más honesta que tú. Tal vez no me hayas entendido, pero me has ayudado mucho y te lo agradezco, me alegra que seas mi amiga- dijo el arquero dulcemente mientras fijaba sus ojos mieles en la mirada de su amiga.
-Y a mi me encanta ser tu amiga, Damian- le respondió la aludida, estrechando más el abrazo- Puedes contar conmigo para lo que sea, a pesar de que jamás me casare contigo.
-Que lástima, Star, te vería hermosa en el vestido que escogí para ti- siguió insistiendo Wayne, enterrando el rostro en el hombro de la chica.
Los minutos se alargaron lentamente, mientras los dos cuerpos se fundían en aquel abrazo. Tal vez no pudiera olvidarla, pero podría vivir sin ella. Después de todo, tenía una familia, tenía un padre, tenía una ingenua amiga que aunque no comprendía su frustración, ni su sufrimiento, le alegraba el instante con solo una sonrisa, con tan solo una frase carente de sentido. Podrían haberse besado en aquel momento, más todos sabemos que eso nunca ocurrirá.
De un momento a otro, el cursi ambiente que los rodeaba dio paso a uno más tenebroso. Un suceso que presagiaba lo peor, que advertía el apocalipsis, que se traducía en holocausto puro, que anticipa el Armagedón.
Damian cayó al suelo de improviso, causando asombro en el rostro de Starfire. Se encontraba arrodillado, murmurando improperios prácticamente inaudibles. Apretaba su brazo izquierdo violentamente, la quijada le temblaba y en sus parpados se notaba la ferocidad con la que los cerraba. Comenzó a jadear, mientras trataba de levantarse, sin resultado alguno. No podía hablar el dolor se lo impedía, apenas si balbuceaba. Sintió como el flujo de sangre en sus venos se interrumpía, deteniéndose por completo, trato de moverlo pero fue igual que intentar doblar un pedazo de hierro. Chillo con el dolor mientras la tamaraniana, contactaba a sus amigos.
-¡¿Qué pasa, amigo Damian?! ¡¿Estas herido?!- exclamo la pelirroja, arrodillándose junto a él mientras lo abrazaba.
-Star… Starfire… esta cerca… co… corre… antes de que… s… sea demasiado tarde. Por… m… más q… que… que quiera… no… no puedes… ayudarme- tartamudeo el aludido, enfocando su mirada suplicante mientras un sudor frío le cubría el rostro- Star… me d… duele mucho… no… no puedo soportarlo.
Todd sucumbió ante la inconsciencia, derramándose en los brazos de Starfire, quien le acaricio el cabello, luego bajo al rostro y termino en su pecho. Abrió un bolsillo de su cinturón, sacó un pañuelo y le seco la cara, acerco su rostro al oído del moreno mientras le susurraba suavemente por que era su amigo, y por que lo quería mientras le revolvía el pelo, esperando a que sus compañeros llegaran.
El bronceado rostro descifraba el temor, el sufrimiento, su mandíbula apretada reflejaba el terrible dolor que el chico experimento hace un momento. Lo acomodo en sus rodillas, revolviéndole el largo cabello con sus orbes esmeraldas enfocadas en la frágil respiración del joven, poso una mano en el abdomen sintiendo como los músculos subían y bajaban apaciblemente.
-¿Cuál es la emergencia, Starfire? ¿Qué le sucedió a Todd?- inquirió Richard apareciendo en la azotea junto con el resto de los titanes- Por el amor de Dios, dime que no esta inconsciente, Star.
-Lamento decepcionarte, Dicky, pero el amigo Damian por el momento no es consciente. No sé que ocurrió, estábamos hablando cuando repentinamente me miro implorante, diciendo que le dolía mucho el brazo, luego quedo inconsciente- le explico la princesa espacial, dejando que su novio se acercara a examinarlo.
-Algo me dice que esto esta relacionado con el tal Jack que menciono en la madrugada- dedujo el batboy, acostándolo en el piso mientras le abría la remera- Y también me dice que no significa nada bueno en absoluto. Espera ¿Dijiste amigo Damian?
-¿Damian? ¿Quién diablos es Damian?- cuestiono el atleta, alzando su ceja mientras giraba la cabeza buscando al tal Damian.
-Él, Damian es el nombre de pila de Todd, pero no es tiempo de historias familiares, Day se ha desmayado dos veces hoy.- contestó Grayson, señalando al joven inconsciente.
-¿Y ahora que hacemos? ¿Lo metemos en un frasco de pepinillos en vinagre?- el changeling quiso destensar el ambiente, pero solo se gano un par de miradas asesinas por parte de sus compañeros- Bueno, yo solo decía.
-Tal vez yo pueda ayudarle- intervino la hechicera en la situación, arrodillándose junto al arquero.
-¿Cómo, Rae? ¿Vas a teletransportarlo a un hospital?- intrigo Cyborg, alzando los hombros.
-Idiota, soy una empata, curo el dolor de los demás y lo hago mío. Deberías considerar cambiar tu sistema operativo- le respondió la violácea crudamente.
No paso ni un segundo cuando Raven tomo al chico en sus brazos y poso una mano en su frente cubierta de sudor. Todos quedaron estupefactos cuando un ser astral con forma de ave envolvió a los jóvenes. Protegieron sus rostros con los brazos mientras esperaban ansiosos que aquel fenómeno terminara y su amiga les diera una explicación.
Raven experimento el dolor del moreno, cerro los ojos violentamente mientras hacía propio todo el sufrimiento de Damian. Durante aquellos segundos eternos el liquido escarlata dejo de correr por sus venas, hasta que la hija de Trigon fue capaz de disipar el dolor de su interior.
-Ya está bien, tardara… unos segundos… en despertarse- balbuceo la dama de las sombras, agotada por el uso de su ser-alma.
-Ah… R… Raven… ¿Por qué… lo hiciste?- cuestiono Wayne, separando los parpados lentamente, tratando de enfocar su vista- No te ves muy bien, Raven… no debiste hacerlo- dijo el azabache, sentándose mientras rozaba ligeramente su mejilla.
-Mi deber es sanar a los demás, Todd. No puedo ignorar el sufrimiento de una persona, tomo el dolor de los demás y lo desvanezco- le contestó la gótica con frialdad. Intento pararse, pero estaba tan agotada que cayo al piso.
-Pero, sanarme consumió mucha de tu energía. Raven, no seas tan terca, yo me habría recuperado en un par de días, tienes que pensar en ti misma- replico el de ojos mieles, levantándose con dificultad- Pero, jamás habrá alguien que mitigue el tuyo, ¿verdad, Raven?- le pregunto en un susurro el chico, acariciándole las pálidas mejillas con el dorso de las manos.
-Deja de preocuparte por mi, deberías de estar preocupado por tu salud… yo… yo me pondré bien, Damian- Raven continuo impasible, arrodillada mientras jadeaba al igual que un perro mirando por la ventana del auto- E… estaré bien.
-No, no estarás bien. Por una vez en tu vida acepta la ayuda de otra persona, Raven, déjame ayudarte- repuso el arquero, agarrándola de la cintura y a pesar de que la oscura lo insulto de la peor manera posible, le ayudo a levantarse, dejándola enfrente de él.
-Pero si serás terco. ¿No, imbécil testarudo? Gracias de todas formas- le agradeció la aludida a su manera, más el chico fue capaz de notar la sinceridad en su voz.
-M… me alegra que estés bien, Raven- Damian le dedico una sonrisa tan cálida que derretiría el Everest en absoluto- Gracias a ti por sanarme, no tenías por que.
La tensión que había entre ambos podía rajarse con una tijera de plástico. Los brazos de Todd todavía la aprisionaban delicadamente por la cintura, impidiéndole alejarse de aquel cálido refugio que le proporcionaba el azabache. Un rubor cubrió sus mejillas, recientemente acariciadas por las manos del joven, por el amor de Azar que llevaba puesta la capucha. Donde los demás la vieran sonrojada en tan comprometedora escena, se lanzaría de la azotea. Intento con un leve gesto informar al chico de la situación en la que estaban, percato una expresión extraña en el rostro de Chico Bestia, pero tenía problemas más importantes.
Por su parte, Damian ya había cruzado los límites de la vergüenza. Nunca había pretendido terminar en aquella situación tan embarazosa, solo quería ayudarle, después de todo ella no debía haberlo curado. Se sintió culpable, el trágico desenlace que los envolvía era consecuencia de sus acciones, si no hubiera sido tan terco en este momento no tendría a Raven tan cerca de él, no le estaría rodeando su cintura, si tan solo los hechos hubieran sido diferentes no estaría refugiando a la violácea entre sus brazos. Y lo peor es que no quería soltarla.
Algo se lo impedía, estaba consciente de que debía soltar a Raven, experimentaba el corazón latiéndole a mil, retumbando dentro de él como si quisiera escaparse, no debería de estar disfrutando la sensación de estrecharla contra él, pero el deseo de amarla fue más fuerte que su voluntad, así que la hechicera quedo aprisionada en sus brazos por una larga fracción de tiempo.
Y para rematar, el mismo placer que le impedía liberarla de sus brazos, también lo incitaba a besarla. Su helado aliento rozaba la pálida piel de Raven, provocando un indiscreto sonrojo en las mejillas del chico, era capaz de sentir la respiración de la joven cuervo cerca de sus labios, y quería besarla. Realmente deseaba apoderarse de esos tiernos y seductores labios, quería deleitarse con el néctar de aquella deseada boca.
Lentamente se fue acercando cada vez más al rostro de la hechicera, experimentaba el calor que emanaban ambos rostros. Querida hacerlo, oh Dios de verdad quería besarla, más la pizca de razón que aun vivía en él, evito el holocausto.
-C… creo que… que lo mejor… será bajar de la azotea… ¿No creen, chicos?- propuso Wayne, liberando a la gótica con pesar.
-Damian tiene razón, pronto anochecerá- terció la chica de ojos esmeraldas, empujando al petirrojo para que bajaran- Yo prepare algo de cenar.
Los jóvenes se encontraban a punto de abrir la escotilla para retirarse del lugar. Para que Todd y Raven olvidaran la tremenda escena que habían vivido hace unos instantes, sin embargo Richard los detuvo con una orden seca.
-Alto ahí, Titanes. Nadie entrara a la torre hasta que Damian Adam Todd nos explique que acaba de suceder- jactó el batboy seriamente, plantándose enfrente de sus amigos.
Chan chan chan…
Débiles mortales he terminado el decimoquinto capitulo de esta historia. Gracias por sus comentarios, me hacen inmensamente feliz con cada uno de ellos. ¿Qué les aprecio el capitulo? Bueno, yo dije que básicamente se iba a centrar en la relación de Damian y los Titans East, pero dije básicamente, nunca se los prometí. A mi parecer estuvo algo cursi y corto, en comparación con los otros capítulos, pero bueno, espero que les haya gustado. Nah mentiras, ya les dije por que no espero nada de nadie ¿Verdad?
Y como estoy tan desocupada contestare sus reviews:
Luna No Taisho: He decidido perdonarte por no comentar, yo también me imagine una y mil veces tan comprometedora escena entre estos dos. Sobre lo de mis comiquísimos comentarios, siempre me esfuerzo por agregarle un poco de comedia para que no se depriman en los capítulos deprimentes, me alegra hacer reír a mis lectores. Y como no quiero cargar con otra muerte en mi moral, actualice.
Respondiendo tu pregunta: Honestamente todavía no he pensado en el desenlace de Damian, pienso inventarle una novia (Obviamente no voy a ser yo XD) pero aún no tengo muy claro si terminara soltero o no.
Angel Rebelde18: Gracias por adorarme, me sonrojas. Pues si me inspire mucho en la infancia de mi amado Jason Todd, es que es un forajido tan sexy, aunque también me inspiro un poco en el pasado de cada titán para hacer la historia del arquero más épica. Y ¿Cómo supiste que Henry era el Joker de la historia? Definitivamente eres muy buena suponiendo, sobre Jack, si se parece un poco a Jack el destripador.
Esme Mebe cx: Wow! Nunca me imagine que alguien gritara como fangirl por imaginarse al arquero sin camisa, me esfuerzo por hacer que parezca sexy, después de todo yo lo invente tengo derecho a quedármelo ¿no? Continuemos con tus preguntas:
Trigon es más poderoso que Jack, pero como esta historia se centra en Damian y no en Raven, nuestro infame omnipotente villano es Jack.
Si pero no. Raven si puede ayudarlo, más no con derrotar al BlackTodd que lleva dentro, eso es algo que solo él puede es capaz de vencer. Pero si puede ayudarle a controlarlo. (Si lo sé, eso no tuvo sentido, tendrás que esperar la continuación).
Luego de un largo receso, las fastidiosas preguntas que estallan su conejito Duracell han vuelto, más patéticas que antes. Bua jajaja:
Oh, oh… ¿Esto se convertirá en un ToddxRaven? ¿Seguirá siendo un BBxRae? ¿Damian contara su historia? ¿O se derrumbara al igual que tu castillo de naipes? ¿Qué significara la expresión en el rostro de Garfield? ¿Celos? (Intervención de Gar: No, no, no. No son celos, es protección contra los vampiros ninjas extraterrestres)
¡No se enojen conmigo! ¡Las existencias se agotan rápido! Les prometo que un nuevo cargamento repleto de nuevos y emocionantes capítulos de este fic llegara muy pronto, ¡Así que dejen ya de acosarme en la puerta! Mientras tanto puedo ofrecerles episodios de: Batman: The Brave and the Bold, Criminal Minds, Teen Wolf, NCIS, Ninjago… ¡Hay gran variedad! ¡Compren, compren sus episodios! ¡A tan solo $99, 999 dólares! ¡Se aceptan tarjetas, efectivos y REVIEWS! ¡Muchos REVIEWS!
Referencias:
New Teen Titans #13: "Ah, mi belleza dorada, cásate conmigo y tendremos 128 niños y medio".
New Teen Titans #5: "Pero jamás habrá alguien que mitigue el tuyo, ¿verdad, Raven?".
Tales of Teen Titans #14: "No lo sé. Quizá por que cuando estas cerca, me siento bien".
