Quiero ser escritora

40º

Pídeme que me quede

Un momento, ¿Tom Kenny? ¿Ése Tom Kenny? ¿El famoso escritor de novelas románticas? ¿El autor de los best-seller internacionales Eres la música en mí, 49 Semanas, Un millón de años, Amor cósmico, La arcada de fuego, Huracán, Contrarreloj y Bonnie & Clyde 2.0? ¿Qué me quiere decir eso? ¿Qué yo me mudé, entre todos los apartamentos, justo al frente del santuario donde Tom Kenny escribe? ¡¿Qué ESTOY en la casa de Tom Kenny?! ¡¿Qué dormí en la cama de Tom Kenny?! ¡¿Qué me peleé con Tom Kenny?! ¡¿QUÉ BESÉ AL MÍSMISIMO TOM KENNY?! ¿Qué durante todo este tiempo buscaba a mi escritor favorito cuando estaba aquí? ¿TAN CERCA?

¡No lo puedo creer! ¡Tiene que ser una broma! De seguro es una broma planeada con Omi, se esconde para filmar mi cara y Raimundo actúa. ¡¿Está detrás del sofá?! ¿Escondido en la cocina? Retrocedí y el instinto hace que reaccione volteando la cabeza a ambos lados. No veo nada. Está tan obscuro. Noté que me sudaban las manos. Me vuelvo hacia el idiota. No es como lo había pensado. Para empezar lo imaginé más mayor, quizá porque tenía esa idea de que era un hombre con una larga experiencia adquirida en relaciones románticas a través de los años. Menos guapo, cabello negro y por supuesto, un arquetipo caballeroso y tierno. Si me pusieran adelante todas las personas en el mundo, él sería mi última opción para Tom Kenny. ¡Son polos opuestos! Una risa histérica sube por mi garganta y sale por sí sola, una imagen grotesca de mí riéndome flota en mi cerebro. Me cubro la boca y aprieto los labios, intentando contener mis carcajadas, pero parecen control sobre mí. Él está consternado.

—¿De qué te estás riendo? No dije nada que fuera gracioso —exclamó impaciente.

—Me rio porque es categóricamente imposible, ¡tú no puedes ser Tom Kenny!

—¿Y por qué no? ¿por qué dije que no creo en los romances o soy bastante joven? La edad son sólo números y porque yo tenga una visión diferente del amor no quiere decir que no lo sienta —replicó serio, dio un paso hacia mí—. Es la verdad, Kim. Nunca hablé tan serio en mi vida. Te juré que no íbamos a mentirnos y no he roto mi promesa. Yo soy Tom Kenny y lo sabes... haz memoria.

Las dos únicas veces que tuve una conversación real con Tom Kenny fueron por conexión chat. La primera me llevó hasta el cafetín donde encontré a Raimundo; creí que había sido una coincidencia graciosa y que probablemente Tom tuvo chance de irse pero nunca lo supe porque no pregunté. También recuerdo que cuando el idiota se sentó en mi mesa, yo estaba leyendo 49 semanas y hubo un momento que me pareció muy extraño, me quejé acerca del final de la historia y él ¿qué fue lo que dijo? Algo como que no necesariamente esperes un final feliz para una buena historia. Me sorprendió porque supuse que leyó igualmente. Me acuerdo que la excusa que me dio fue rara y casi forzada pero le valió para desenredarse. Es un poco capcioso, ¿no están de acuerdo? Para alguien que cuida con escrupulosidad su vida personal soltar así de la nada su ubicación a una desconocida es inverosímil, ¿acaso no se le ocurrió que pude haber ido allá? A no ser que esa siempre fue su intención.

La segunda vez, él me confesó que estaba enamorado de una chica, ¡una semana después de haberse declarado! Cuando la estaba describiendo, en realidad me describía a mí. De eso sí recuerdo con absoluta claridad, desmintió todas mis opciones románticas y me comentó que se inspiró en una hermana enferma para su protagonista. ¡Y Raimundo tiene a una hermana paralítica de piernas! ¿Será ella? ¡Obviamente!... ¡Oh-mi-DIOS! ¿El sofá está detrás de mí? ¿Podría alguien verificar? Se lo agradecería pues que no logro ver hacia atrás y quiero que duela lo menos que se pueda. Creo que voy a caerme del culo en cualquier instante, y si mis manos sudan y tiemblan es señal de que sí; clávate las uñas, si las mantienes ocupada no sucede nada. ¡¿Por qué nadie me contesta mi primera pregunta?! ¡Uf, pero qué tonta! Nadie me oye, tengo que decirlo en voz alta:

—¿El sofá está detrás de mí?

—Sí, ¿te sientes mal? ¿Quieres que te traiga agua? —preguntó peregrinamente preocupado, no estoy acostumbrada ver ese lado de él. No es entrañable ni se esfuerza en ser afable pero son esos ojos habituales a ser pensativos me están mirando cargados con angustia ahora.

—No, estoy bien —hice una pausa para humedecer mis labios—. Dilo otra vez, por favor, ¿de veras eres tú: Tom Kenny? —repuse despacio.

—Sí, soy yo, ¡el original! El autor de tus novelas favoritas. No hay otros yo. Si alguien más te dice que es Tom Kenny, es un falso ¿necesitas otra prueba?... ¿Kim? ¿te sientes...?

—¡GUAU! ¡¿Pero cómo?! ¡ES ASOMBROSO! —Raimundo pegó el brinco de su vida con ese grito tan agudo. Lo lamento, cuando estoy emocionada hablo fuerte y no los culpo si los asusto. Me agarro todo el cabello pasándolo hacia adelante, lo acaricio, lo desenrollo, juego a hacer y deshacer trenzas. Me estremezco, me llevo las manos a la boca, muevo las piernas constantemente. ¡No puedo estar quieta!

—¿Asombroso? —repitió él incrédulo, rodeó su nuca con el brazo—. ¡Whoa, whoa, whoa! Alto ahí, ¡¿estás feliz con la noticia?!

—¡Claro que sí! ¡¿A quién no?! ¡Siempre he soñado con conocer al escritor de mis sueños! ¡Digo conocerte! ¡Y por fin se me presenta la oportunidad, la buena fortuna me sonríe! Casi ninguna fan recibe esta suerte ¡¿cuántas fanáticas matarían por estar sentadas aquí contigo?! ¡AY NO LO CREO, DIOS! Tantas cosas que preguntarte, ¡yo nunca lo imaginé! ¡Eres tú!... ¡Perdón! Perdón, todavía me cuesta digerir la información que me acabas de dar —hablaba atropellado y chillón, me pregunto si habrá entendido todo. Empecé a abanicarme, no voy a hiperventilar—, en serio, te presumía tan diferente que no puedo asociar tan simple esas dos imágenes del hombre y el escritor juntos...

—Ni quiero que lo hagas —me interrumpe, yo no reclamo. Raimundo desenfocó la mirada con brusquedad—. Kimiko, tienes que prometerme, que seguirás mirándome ahora y el día después de hoy como antes de que te dijera quien era, como Raimundo solamente, un chico eso es lo que soy, que nada entre nosotros va a ser diferente ¿puedes? —se sentó a mí lado.

Su mano acuna mi rostro. Su boca curva una sonrisa medio torcida. La frialdad que anidaba en sus ojos verdes hace unos escasos segundos se derrite por la calidez. Siento la punta de sus dedos anclarse en mi nuca. Le devuelvo la sonrisa igual de choreta a pesar de que se me encoge el estómago (debe de ser un reflejo). Definitivamente me gusta esta sonrisa más que cualquier otra: no es la sonrisa pícara a la que le gustaría acostarse conmigo si no es aquella que indica "me gusta estar contigo". Y es inevitable llegar a pensar: ¡Ojalá yo formara parte de esa sonrisa! Ansías querer escapar de ti y fusionarte con él. Esa percepción que tienen la mayoría de las personas enamoradas cuando sienten que son uno solo como pareja y que no puedes separar porque son una unidad.

Ahora entiendo porque actuaba a la defensiva cada vez que sacaba el tema de Tom Kenny, ¡no sabes quién es o si ese es su verdadero nombre! Claro, él ni es una pizca del hombre que imaginé quien podría ser y no existe nada peor que enamorarse de una fantasía. Pobre hombre pensar que la chica de tus sueños está ilusionada contigo y no lo sabe porque opina que tú eres una persona totalmente diferente, hasta yo tendría mis dudas, si me quisiera a mí realmente o a mi dinero, que era lo que temía aun cuando vivía con mi padre. Uhm… Tenía curiosidad en saber si preguntaba qué pasaba si decía que no, pero a lo mejor lo interpreta en un sentido negativo así que no me conviene. Debo estar seria.

—Claro, siempre serás mi idiota sexy, no voy a pensar de ti de otra forma distinta —susurré sin perder la sonrisa, tocando su mejilla para reforzárselo—. Creo que tú entiendes mejor de lo que yo especulaba sobre mis temores —pensé en voz alta. Arqueó una ceja—. Ahora ya veo porque parecía que conocieras a Tom Kenny,

—Me gustaría creerlo.

—¡Así es, Raimundo! No lo dudes. Pero estoy un poco confundida ¿por qué esperaste tanto para decírmelo?

—Bueno... —se apartó, metió una mano en el bolsillo y estiró el brazo dejándolo caer sobre el sofá— no le cuento a todo el mundo mi identidad ni pensaba decírtela. No te sientas mal, casi nadie lo sabe a excepción de Hannibal y el equipo que trabaja conmigo en la editorial. Entre menos personas se enteren mejor, no porque sea desconfiado si no los pongo en algún peligro —"peligro", quiere decir Hannibal. La tensión en su voz es palpable, intenté tragar como pude y abracé una cobija que tenía a mí lado—. Sin embargo, cuando empezabas a gustarme se trocó mi perspectiva. Si ibas a ser mi novia no tenía chiste que te lo siguiera ocultando, pues iba contra de mis principios —¿lo leyeron todos? ¡Él acaba de decir su novia! Parece que esto sí va en serio—. Así que fue dejándote "pistas".

—Entonces ni que me hayas mandado al cafetín en frente de la fuente de las tres sirenas ni que me dijeras que estabas enamorado fueron casualidad, ¿verdad?

—Exacto —asintió— y porque a veces era más fácil hablarte a través de internet que cara a cara, nunca acabábamos una discusión sin llegar a una pelea. Debes prometerme que no se lo dirás a nadie. Ni siquiera a tu familia.

—¡Por supuesto! ¿Por quién me tomas? ¡Yo no soy una soplona! Este secreto estará a salvo conmigo —confirmé, sellando mis labios. Entonces se me vino a mi cabeza una pregunta— te agradezco que hayas sido sincero. No obstante, si me lo permites, ¿por qué no quieres que nadie se entere? No estás haciendo algo malo.

—Quería mantener a rayas a las personas: Los fanáticos, los medios y los allegados. Sabes cómo se ponen; el dinero que gano no es para mí, se lo envío a mi hermana y su tratamiento —explicó él—. Si me convertía en un tipo famoso como ahora, tendría a todos ellos encima de mí y mi familia. Ya no se podría evitar el morbo de la gente. Yo quería una vida sencilla para nosotros. Además, no considero que merezca tener el éxito que poseo.

Suspiró hondo y vuelve la cabeza con tristeza. Ah claro, se refiere a su hermana. Mi mirada errática recorre desde la tinta con la forma de alas bajo el brazo que descansa en la orilla del sofá, sube por su hombro y se detiene en su cara. Mis brazos lo rodean y apoyo la cabeza en su pecho. Después de recoger automáticamente las piernas, él me estrecha con su otro brazo contra sí mismo. Aplasta la mejilla en mi cabello. Su respiración me hace cosquillas.

—Entonces se me ocurrió la idea de utilizar un pseudónimo que podría ser el de cualquier persona y que no se vincula conmigo u otro miembro de la familia —continuó—. Tom es, a su defecto, mi segundo nombre y Kenny es el apellido de mi madre biológica... —aun no se me olvida que es adoptado. Inclino la cabeza para que sepa que he escuchado.

—Todo está teniendo más sentido ahora como la relación entre Sagrario y Esperanza.

—Sentí que se lo debía, a su manera mi hermana es una persona fuerte y ¿por qué no? Las personas discapacitadas afrontan situaciones tan difíciles como cualquiera de nosotros. Ella que depende de la esperanza. Aquél es un libro que podría o bien hablar sólo desde el punto de vista de Sagrario como ha sobrellevado esto o como yo he perdido la propia esperanza.

—¡Y no lo hagas! La esperanza nunca debe apagarse dentro de nosotros, es lo único que se encarga de mantener vivo todo lo demás —lo apreté—. Dime una cosa, ¿sentías celos de ti mismo cuando yo elegía a Tom Kenny delante de ti? ¿Por eso actuabas así? ¡Estoy segura que es la primera vez en la humanidad que se ha visto un triángulo amoroso tan inusual!

—Ya te lo dije: No siento celos, pero sentí que a veces tenía que competir conmigo mismo. Es tan absurdo aunque yo lo diga. No podía entender como yo te podía gustar detrás de la cubierta de un libro y odiarme fuera de ella.

—Pero es extraño, yo he leído todas tus novelas y ninguna se adhiere a lo que te dedicas a repetirme todos los días. Incluso una vez tú me reconociste que tus escritos eran una mierda ¡cuando escribes las cosas más hermosas que pudieron alguna vez cautivar a una persona! —con la uña tracé varios círculos diminutos en su torso— ¿quién eres, Raimundo Pedrosa? ¿será que debajo de esa coraza áspera se esconde un hombre que cree en el romance? ¿O en verdad eres un cínico que sabe lo que le gusta a las chicas cursis como yo?

—Uhm yo digo que la segunda opción. En ese tiempo nada más me importaba ganar dinero y si escribía lo que le gustaba al público, habría más personas interesadas en comprarlo. Tal vez si hiciera una como me gustaría que fuera no tendría mucho éxito.

Levanté la cabeza para observarlo detenidamente. Le pasé un brazo por los hombros entre tanto sostengo su mirada. Le sujeté la barbilla con mi otra mano para que no gire la cabeza. Él se incomoda, a pesar de que sólo tengo una minúscula parte de él en mis dedos se queda paralizado y con nuestros cuerpos más cerca del otro siento su corazón latir más a prisa.

—¡Qué curioso! Yo no tengo la misma seguridad. ¡A mí me parece que triunfarías! —él me sonrió con nostalgia.

—Da igual, Kim. De todos modos pienso retirarme para siempre del mundo de la escritura.

—¡¿Qué?! ¡¿Pero por qué?! ¡¿Cómo?! ¡¿Cuándo lo decidiste?! —lo empujé aterrorizada.

¡¿Qué sería del mundo de las novelas rosas sin Tom Kenny?! ¡No puedo concebirlo! ¡¿Cuál sería la reacción de las millones de fans que aguardan con ansias una siguiente publicación cuando se enteren que su ídolo no volverá?! ¡Se sentirían como huérfanas! ¿En dónde se ha visto que un escritor renuncie "para siempre"? ¡Jamás! Para siempre es bastante tiempo. A menudo sólo quiere decir dos meses y medio o un año sabático, empero él se está refiriendo abandonarlo. Como amiga debería apoyarlo, no obstante, no puedo hacerlo. No me prestaré para animarlo a una decisión tan contundente y espantosa. Me puse de pie.

—¡Raimundo me vas a tener que disculpar, pero lo que estás a punto de hacer es una locura sin nombre! —me quejé apenas me salí de mi aturdimiento— ¡tú no puedes hacernos esto! Tienes un increíble talento, no es justo para nadie que lo dejes así sin más.

—Es lo mejor que puedo hacer. Mírame, —extendió los brazos— no soy sincero conmigo mismo ni con el público al que me sigue porque no tengo agallas para revelar mi verdadero nombre. Escribía nada más por necesidad, no sé ni siquiera si realmente es lo que me gusta. Admitámoslo, no soy un gran escritor. Gané suficiente dinero para cubrir el tratamiento que es lo quería inicialmente, que siga escribiendo sería un poco cruel.

—¿Estás seguro que es irrevocable? ¿no lo pensarías si te lo pidiera? —supliqué. Raimundo se muerde el interior de la mejilla, perplejo, y me mira con parquedad; como si no estuviera seguro. Eso es bueno, debo seguir insistiendo. Me arrimo a su lado, extiendo los brazos al frente de mí y pongo una mano sobre otra y a cámara lenta voy separándolas— ¡oye, ¿qué tal esto: La tempestad, una novela escrita por Rai Pedrosa?! No importa el título ni cuánto será el dinero recaudado sino que por primera vez una novela que lleva tu nombre y cumpla tus parámetros, ¡cuéntame, ¿te gusta?! ¡A que sí! —Raimundo se frota la barbilla con gesto ensimismado. Camina unos metros mientras susurra unas palabras ininteligibles, no me uno a él para evitar presiones, espero que lo medite por sí solo.

—Suena bien —comenta. Sonrío y llevo mis manos detrás, él se vuelve con una expresión parecida— aunque le cambiaría por "Después de la tormenta". ¿Te escuché llamarme Rai? —¡ups! El nombrecito estaba dándome vueltas en la cabeza y sólo lo escupí. Ya está hecho. Me obligué a no apartar la mirada y aunque tenía las mejillas rojas, respondí sonriente.

—Tal vez lo hice, ¿qué importa? —me encogí de hombros fingiendo indiferencia. El idiota me sonríe con la boca cerrada. Me atrapó entre sus manos, sus dedos se clavan con bastante fuerza en mi cintura manteniéndome contra él. Le eché los brazos al cuello para sostenerme en alto. No estaría más protegida en ningún sitio que junto a él. Se tocan las puntas de nuestras narices.

—No dejo que ninguna chica use el diminutivo de mi nombre, no lo repitas ¿estamos bien? —dijo juguetón.

—Con una condición: No vuelvas a llamarme princesa, ¿lo harás?

—Astuta, pero ahora tengo unos asuntos más importantes que atender: Ya que conoces mi secreto, quería saber si tenías la respuesta a mi primera pregunta, sigo esperando, ¿acaso es un sí? Otra vez me devolviste un beso.

"Te amo Kim, pero ¿me amas también?". Es la tercera vez que se me vuelve adelantar. El hombre está impaciente. De cintura para arriba mi cuerpo tiembla una vez más ante la idea. Siento el pulso latir en los oídos. Estaba en lo cierto en muchas cosas salvo que se equivocó una: Sí sé que es un hombre, sus ojos son verdes, tiene veintiún años, le gusta el café doble descafeinado sin crema ni azúcar; creció en un pueblito, es el mayor de ocho hermanos, se mudó a los dieciocho, es periodista, ama el automovilismo y es el escritor de varias novelas de romance. Sus ojos me ruegan. No puedo prolongar por más tiempo este tonteo, por ende me paré de puntillas, alcé la cabeza y lo besé fugazmente en sus labios. Me alejé un poquito de él, pero sin soltarlo. Sonrío a su pecho y terminé de hundir mi rostro, escondiéndome.

—Sí —susurré.

Él no dice nada. No digo nada. Nos quedamos en donde estamos, de pie abrazados, durante un buen rato. Tomoko tiene razón, la forma cómo encajamos, cómo nos complementamos, cómo podemos leer los pensamientos del otro ¡es única y mágica! Esto tiene que ser amor.

Me desperté al día siguiente de un sueño. Hace días que no he soñado nada tan bonito, pero en él aparecíamos Raimundo y yo, íbamos tomados de la mano caminando descalzos por la arena ardiente en los límites del mar. Habíamos venido en su auto a dar un paseo romántico en la playa así que no teníamos puesto el traje de baño. De repente se me ocurrió una idea traviesa y salté encima de su espalda. Entonces en vez de bajarme, aceleró el paso y tuve que sujetarme fuertemente, pero a final de cuentas me caí. Raimundo me siguió. Jugamos y chapoteamos en el agua hasta que desperté. ¿Creen que se haga en realidad? No conocía el lugar. Para resumir, fue como vivir un hermoso cuento de hadas. Es raro que no haya salido de la cama rápidamente, no obstante, yo quería quedarme unos minutitos más a terminar de recordar el sueño. Cuando el estómago empezó a gruñirme y reclamarme por la comida, solté una risita tonta, me saqué las sábanas y fui.

¡Es domingo y mi cuerpo lo sabe! Sentía los pies más ligeros que lo normal como si flotara. Sé que soy torpe, no necesito que me lo recuerden, pero hoy brinca a la vista. Iba dando traspiés. Me dificultaba mantener el equilibrio. Aunque eso no le presté exorbitante interés. Estoy en las nubes. Vuelvo a ser una quinceañera: Tonta, inexperta y campante. Daba la impresión que fuera mi primera vez. Las mejillas se me entumecen de tanto reír. Pero es inútil que las intente reprimir, de inmediato la remplaza otra. Ni me fijé que desayunaría, sólo cogí las hojuelas de maíz a las que olvidé agregar la leche y por error, confundí la salsa kétchup con jugo. Había bebido dos tragos y cuando miré el vaso me eché a reír y dije: ¡Con razón tenía un sabor tan peculiar! Tenía la servilleta a mi derecha y aun así me limpié la boca con el dorso de mi brazo.

Tengo unas ganas contenidas de ver a Raimundo pero debo asegurarme de conseguir lo que necesito, nada más me falta el vino que le gusta ¿estarán abiertas la licorerías a esta fecha? ¡Qué gracioso, tendré novio justo antes de año nuevo! Fui a cambiarme, luego de rescatar el vaso de la basura que tiré accidentalmente y meter los platos sucios al fregadero. Los lavaré luego. Me cepillé, recargué mi cartera y salí. Bajé los peldaños dando saltitos y tarareando suavemente una canción que oí hace unos días en la televisión. So love me like you do, l-l-love me like you do. Love me like you do, l-l-love me like you do. Touch me like you do, t-t-touch me like you do, what are you waiting for? No permito que muchas personas me vean cantando, ayer fue un caso particular además de que tarareaba y no puedo causar una lesión severa en los tímpanos de nadie si aprieto los dientes, pero siempre que lo hago me meto en el personaje ¿entendieron? No quiero repetirlo dos veces, es muy embarazoso. Parezco una loca eufórica por no mencionar que cuando mi voz registra los tonos agudos se me salen los gallos, las gallinas, los pollitos, el granjero, ¡todo! Ay... aquí la de la hermosa voz es Keiko. Cambiemos de tema, ¿les parece?

¡Cómo me alegra que Raimundo sea escritor igual que yo! Bueno ni tanto, yo recién estoy empezando y él es más veterano. Meses atrás hubiera optado que estudiáramos carreras distintas para intercambiar "estudios", ¿me entienden? Y, sin embargo, es conveniente y a la vez no que el chico que te guste pueda aconsejarte, aunque la gracia está en que lo averigües tú mismo. Tuve un poco de miedo, ¿saben? Cuando el idiota me cortó la nota así de improviso temí convertirme en una de esas chicas cuyos novios están conectados a algún tipo de trabajo licencioso: traficante, falsificador ¡y en todo caso asesino! Y lo peor es que siempre resulta ser asesino de mujeres ¿si se dan cuenta? No entiendo como esas mujeres nunca lo notan hasta que lo perciben, porque si no convivieran juntos ¡comprendería! Pero ¡uf! No es mi problema, Raimundo no me esconde secretos gracias al cielo.

Humm, mi olor favorito: Pavimento húmedo. Conforme iba flaqueando la calle los espacios entre los edificios se hacían más estrechos y las diminutas infraestructuras que estaban lejos paulatinamente aumentaban de tamaño. ¿Son ideas mías solamente o todo estaba desolado? Siento que han metido un kilo de plomo en los bolsillos de mi pantalón y mi chaqueta. La atmósfera estaba pesada. Es eso o porque las aguas residuales huelen tan fuerte que debo pellizcarme la nariz mientras paso. Pues parece que sólo son aguas residuales. Un autobús a mi izquierda rompe el silencio. Las primeras personas que vi estaban agrupadas en frente del escaparate donde exhiben las teles en una tienda de electrodomésticos. Soy demasiado bajita para ver por encima de las cabezas de los demás y cerciorarme qué sucede. Supongo que luego me enteraré. La sensación rara continuó ya que en otros establecimientos noté a varios revisar sus celulares inteligentes y murmurar entre dientes, parece que la noticia está interesante ¿será que por fin cesaron las guerras y se proclamó la paz mundial? O mejor aun ¿Givenchy estará en rebajas? Le preguntaré a Kei cuando llegue a casa, ¡siempre está más enterada que yo!

Le pedí a Tomoko su opinión para escoger el vino tinto, a causa de que soy un pelín bruta para las bebidas alcohólicas elegantes. Me sugirió el Rioja y ése compré. No buscaba algo comercial ni tampoco demasiado caro. Un sabor agridulce. Un punto medio entre lo dulce y amargo. De regreso en el parque trepé al muro y comencé a caminar. Un pie detrás de otro y avanza. Soy una persona orgullosa, no tengo ningún problema en reconocerlo y el orgullo puede inspirar un valor imprudente y peligroso. Tengo entre manos una caja frágil y no me importa ir por la cuerda floja a pesar de las consecuencias, ¡qué niña estúpida! Vacilé antes de bajar, cerré los ojos antes de saltar, pero en cuanto mis pies tocan el piso inspiro y espiro aliviada. ¿No me despeiné? En el reflejo de ése charco podré verme, las ondas distorsiona mi imagen, me aparté un mechón de pelo negro que caía sobre mi cara. Me quedé mirando el agua, ¿creen que necesite teñirme el pelo? Ya llevo dieciocho años con el mismo look, ¿y si me lo cambio por rubio? A ver si es cierto eso que dicen que las rubias se divierten más. ¡Oh no, luciré igual que Ashley! Uhm, por cierto, ¿qué habrá sido la vida de ella? No la he visto más desde lo que le pasó. Mala idea, descartado totalmente dejarme el cabello rubio, ¿y si me hiciera unas mechas rojas? ¡Quedaría genial!

Entonces alguien me agarró por atrás.

Grité pidiendo auxilio, pero unos dedos se clavaron en mi mandíbula empujando el sonido hacia debajo de mi garganta. Me retorcí salvajemente en unos brazos intentando liberarme a la vez que me preguntaba quién podría ser mi misterioso atacante. La palma de su mano me resulta familiar, como si ya la había tocado antes. Mis pulmones me claman pidiendo aire. En eso ya no sentía en la presión asfixiar mi cuerpo, estoy roja, mis ojos rebotaban fuera de la cuenca de sus órbitas e hiperventilaba. Me ha soltado. Me doy media vuelta.

—¡¿Jack?! —jadeé masajeándome el cuello del dolor.

—Hola Kim —saludó Jack con voz fría, se llevó las gafas amarillas arriba en la cabeza. El cuadro es terrorífico: Tenía los ojos inyectados en sangre y unos círculos oscuros debajo de ellos, ¿cómo puede cambiar tanto una persona por la maldad?— ¿tendrás unos minutos para recibir a un viejo amigo?

—¡¿ESTÁS LOCO?! ¡Primero me das un susto de muerte y ¿ahora quieres hablar?!

—Pero te solté, ¿no es así? —Jack se aclaró la garganta—. Mi intención no fue asustarte, lo lamento Kim, era la única forma que me pusieras atención. Yo tenía que saber por qué me evades. Últimamente no me has devuelto mis llamadas, has bloqueado todos mis mensajes, ni siquiera te molestas en revisar y responder uno de mis correos electrónicos, es probable que si te enviaba otro lo habrías borrado.

—¡Y tenías razón! Conoces muy bien lo que hiciste —meneé la cabeza—. No quiero hablar contigo nunca más ¡márchate por la sombrita! —él no iba a darse por vencido tan rápido y en un movimiento rápido, me sujetó del codo y tiró de mí con todas sus fuerzas. Forcejeé.

—¡Kim espera! Tienes que escucharme, ¡¿qué te pasa?! ¡Tú no eras así conmigo! ¡¿Dónde está la Kim dulce y comprensiva que yo conocía?!

—No, Jack, ¡te equivocas! —mascullé, finalmente conseguí zafarme—. Quizá Raimundo te haya tenido más paciencia, pero apenas tengo la mitad de ella y la pierdo muy fácilmente, así que si no te vas ahora terminaré lo que dejé de hacer en la carrera.

—¡Es que tú no lo entiendes! ¡Estoy arrepentido! —rugió Jack. Sus facciones endurecidas se suavizaron y al contemplar que ya tenía acaparada mi atención se enderezó y acicaló su ropa, añadió asintiendo con la cabeza—: sí, yo vine a disculparme y te lo voy a decir así no quieras pero no me gustaría interrumpir nuestras relaciones por mí culpa. Reconozco que lo que hice estuvo mal, estaría loco si declarara que estoy orgulloso de ello; sin embargo Kim, todo lo que hice fue por nosotros dos, por nuestro amor, ¡debes creerme! Fue sin intención —gimió él al igual que un animal herido. Puse los ojos en blanco, irónica y posteriormente me quedé mirando como sus inocentes y redondos ojos (aunque todos sabemos que no tiene nada de inocente) se concentraban en mi cara— no quería lastimar a nadie al principio, de veras. Es que como te vi tan contenta junto a Pedrosa, tuve miedo de que te enamoraras de él porque si acababa de esa manera te perdería y ya había perdido demasiado, otra cosa más me destrozaría. ¡Estaba celoso! La envidia se apoderó de mí y me obligó hacer esas cosas tan horribles que viste y oíste —se postró a mis pies, los brazos pegados a ambos lados del cuerpo y la barbilla alzada. Incómoda, vi de refilón las esquinas laterales asegurándome que nadie esté mirándonos.

—¡Oh por amor al cielo! ¡Párate! ¡Te estás humillando! —le pedí poniendo una mueca.

—No lo haré, Kim, quiero que veas lo que me estás haciendo y que compruebes que todo lo que te estoy diciendo es verdad: Te amo.

—Tú no amas a nadie más que a ti mismo Jack, como eres tan descarado de usar el pretexto del amor para justificar todas tus maldades.

—¡Por favor, Kim, no sigas! ¡Estás lastimando mis sentimientos! —sollozó Jack halándose las greñas. Parpadeo varias veces para ver si logro aclarar mi vista, ¿esto es una visión de la realidad lo que estoy observando? La cara del hombre está de un color amarillo, apoyó los nudillos en la tierra, se inclina hacia adelante agachando la cabeza— ¿no es enamoramiento acaso si siento más amor por ti de lo que me quiero a mí mismo?

—Aunque te lo explicara de mil formas, tú jamás entenderías porque lo tuyo es retorcido y maligno. No es amor de verdad y el amor de verdad nunca hiere a nadie —pese de que mis palabras tenían un significado reflexivo sonaba demasiado dura y era tarde para retractarme o borrar lo que había dicho.

Dentro de mí se desenlaza una batalla feroz entre la conmiseración y el encono. Parte de mí quisiera perdonarlo para liberarme de la culpa y porque sufro por lo que ha pasado, sea lo que sea es una historia muy triste que a ningún "enemigo" se la desearía, y también pues que hasta dónde sé soy una mejor persona que Jack, pero al mínimo roce de recordar lo que hizo o estuvo a punto de hacer, ni siquiera Raimundo fue tan lejos, todo lo que siento es asco. No puedo moverme.

—¿Eso quiere decir que no te importa en absoluto que viniera hasta aquí, arrodillándome y humillándome, suplicándote disculpas y confesando a viva voz mi amor por ti?

—No es que no me importe, Jack. Es que sé que no lo sientes no porque seas malvado si no que no lo sabes. Escucha, en este momento estás confundido y bastante dolido, es normal, pero lo que necesitas ahora ayuda así que levántate y...

—¡¿AYUDA?! —se reincorpora. Su voz estaba lastrada en ácido y sus ojos rebotaban fuera de sus órbitas, a partir de este momento ya era otra persona— ¡¿es todo el consuelo que me das?! ¡¿Me mandas al psiquiatra?! ¡¿Es que para ti yo soy un loco?! ¡Oh y claro mentiroso, además!

—Lo que quise decir no fue eso precisamente.

—¡¿Ah no?! ¡¿Y qué fue lo quisiste decir?! ¡No digas nada! ¡Es increíble! No es justo Kim, no lo es para nadie que lo traten como basura y se burlan de él después de que se declare —él vine hacia mí muy despacio al tiempo que yo retrocedo cuando inesperadamente sus fríos dedos me aprisionan y lastiman—, de seguro ibas en camino a encontrarte con él, pero yo te detuve y me estás diciendo eso para deshacerte de mí, ¡¿verdad?! ¡¿NO ES VERDAD?!

—¡Jack, suéltame! ¡Me estás apretando mucho!

—¡¿Y eso no es lo que te gusta, maldita zorra?! ¡Él también te ha lastimado, pero aun así te gustó y yo, en cambio, que decidí ser tierno contigo, me rechazas! ¡Pues déjame decirte una cosa, si tú no vas a ser mía, NO SERÁS DE NADIE! —reaccioné cuando me llamó maldita zorra, subí la rodilla con todas mis fuerzas y lo aporreé en la entrepierna aflojando su agarre y de inmediato, lo empujé con el codo. Salí corriendo a la velocidad de una bala.

¡¿Pero qué fue eso?! Un segundo más y hubiera ocurrido lo impensable. No pasó gracias al cielo, no obstante, tengo el presentimiento que las cosas no permanecerán así.

Recibí dos mensajes de Omi a las una de la tarde. Estaba en casa, todavía no había comido. Me extrañó eso, él casi nunca escribe. Los mensajes más comunes suelen ser de papá y Kei. Me ordenaba, ustedes saben cómo es imperativo Omi, meterme en el link que me enviaba con urgencia mientras que en el segundo mensaje decía "ahora", ¿será la noticia que traía al mundo patas arriba esta mañana? Me encogí. Lancé una mirada furtiva al reloj. El almuerzo puede aguantar unos diez minutos. Encendí la laptop y la coloqué sobre mi regazo. No se lo digan a nadie, pero tiendo a adelantarme hasta los comentarios y leerlos por encima de este modo me haré una idea cuántas estrellitas virtuales obtuvo esta noticia. En cuanto estuve a punto de ir al enlace la columna de chisme de la farándula me llamó la atención esta vez y no me resistí a echar un vistazo. Nada demasiado brillante debo decir, si bien me encanta el post. ¡Guau! Salpicado en la primera página, el artículo ocupaba la mayor parte del espacio de sobra la noticia de Omi. Doce horas y más de mil comentarios. La mayoría sorprendida y preguntando direcciones, en los tres primeros comentarios existe alrededor de doscientas respuestas. Otros critican a una chica. Desconocido1 escribió: Si cualquiera de ustedes buelven a referirse a esa chica ¡la furia de los Guerreros Shaolin descendera sobre ustedes! Rodé los ojos y me reí entre dientes. Si no fuera pues que hay personas con peores ortográficos que esos, los Guerreros Shaolin resaltarían.

Tom Kenny, el reconocido autor de las novelas de romance que alcanzaron fama a nivel internacional, por destacar algunas: La arcada de fuego, Eres la música en mí, Huracán y la más reciente de sus novelas 49 semanas. Por fin revela su nombre. Raimundo Pedrosa...

Interrumpo la lectura a este punto. No necesito saber que más dice. Me lo imagino. ¡¿Qué?! ¡¿Cómo?! ¡¿Ayer me dijo su nombre y hoy todos se enteran?! Aquí tiene que haber un error pues el idiota no pudo haber cambiado de idea de un día para otro, sé que pareció meditarlo si bien, es demasiado extraño, me lo hubiera dicho en lugar de pedirme que aguardara hasta que lo confesara. Además, él lo habría publicado en el portal de su sitio web. No enviarlo a un periódico, ¿ya se habrá enterado de esta bazofia? Supongo que sí, cuando el río suena es porque piedra trae y la mala fe en esta noticia es obvia ¡alguien además de nosotros conocía el secreto, redactó este artículo y lo mandó al diario! ¿Dice quién que lo publicó? Aparece siempre a final de la noticia. Bajé, pero sólo decía Anónimo. ¡Ay mis estrellas, es muy listo! Solté un bufido. La noticia es un cuadro que abarca la pantalla. Un resumen sobre quién es Tom Kenny, los premios que ha recibido y las primeras páginas de su próximo libro, ¡no! ¡Definitivamente se pasaron! Ya es una cosa que todo el mundo descubra quién eres tú, una identidad que te has forzado tanto en ocultar para que alguien infiltre a través internet parte de tu trabajo antes de su publicación oficial. A diferencia de anteriores novelas que antes de comenzar el primer capítulo aparece una pequeña dedicación y la cita de una frase, había un preludio en la que Tom/Raimundo explicaba que ya no pretendía seguir escribiendo. Es un poco parecido a lo que me dijo anoche, pero manejando otras palabras:

Estimados lectores, antes de dejarlos reunirse con las letras, yo me veo en la obligación de brindarles una noticia muy triste: Por motivos ligados a lo personal deberé renunciar a la escritura. Esta noticia no decepcionará nadie más que a mí. Aspiro no romper el corazón de nadie después de esto, empero considero que la verdad debe estar por delante siempre. Por eso y más, les quiero dedicar este libro a ustedes y una vecina que inspiró el personaje de Sofía. No voy a dar declaraciones acerca de la mujer en cuestión, deseo evitar someter el escarnio público a alguien a toda cosa, sólo les diré que si no fuera por la creciente e irracional antipatía que hay entre los dos no sé que habría sido de Sofía ni de esta historia.

Luché por respirar, ¡¿su vecina?! ¡¿Escribió un personaje basado en mí?! Escaneé las hojas violentamente. Se me hizo un nudo en la garganta, ¡soy yo! ¿Pero por qué fui representada como una chica que sólo se ríe tontamente de todo y es tachada de hueca por los demás? Pareciera que ningún pensamiento inteligente pudiera producir... bueno, ella. En la primera parte, ella tropieza con el hombre de igual manera que nos pasó a Raimundo y a mí cuando nos conocimos, sólo puede ser el protagonista. Y a la vuelta de la página ¡es peor todavía! Ahogué un suspiro, una punzada de dolor asestó mi pecho y automáticamente cerré los ojos con fuerza. Alguien azotó mi puerta. Es Raimundo. Cuando volví a abrir los párpados están húmedos. Entreabrí los labios, pero al hacerlo fue un error. Mi labio inferior no paraba de temblar. Sorbí mi nariz, me sequé rápidamente las mejillas con las manos y parpadeé varias veces para despejar las lágrimas. Si lloro se me corre el maquillaje, recuerda, si lloro se me corre el maquillaje. ¡¿Qué fue lo que vi?! ¡¿No se supone que ahora reconocía abiertamente que yo era una mujer independiente?! ¡¿Lo soñé?! ¡¿Qué significa esta broma de tan mal gusto?! ¿Debo entender que me utilizó para escribir su historia? Podría despistar mis dudas si leo otra vez, pero tengo miedo de lo que no haya sido mentira lo que vi.

—¡Kimiko abre la puerta, por favor! ¡Necesito hablarte! ¡No es lo que parece! ¡Sé que estás ahí adentro! ¡Sal, te lo suplico! ¡No me dejes hablando solo! —él golpeaba mi puerta— ¡te lo puedo explicar si sales!

Si Kei estaría aquí me dijera que no le abra la puerta... Kei, ella me advirtió ¿lo habrá visto? Seguramente sí, a estas alturas la ciudad entera lo sabe. Después harán las averiguaciones y descubrirán que yo soy su vecina, ¡me habré metido en semejante humillación! Todos aquí piensan que es una muchacha frívola, irritante y boba, ¿es que me habré quedado dormida y en realidad esto es una horrible pesadilla? ¡¿Por qué no despierto?! Me pellizqué el brazo ¡y no surte efecto! Sigo atrapada aquí. ¡¿Para qué demonios salí de mi cama esta mañana?! Me hubiera quedado en ella cuando estaba feliz y enamorada. Me duele. Tiré la laptop, recogí las piernas y me abracé a ellas como si mi vida dependiera de ella. Escondí la cara entre las rodillas y sollocé con amargura.

—¡Kim! Sé que estás confundida y dolida, pero ¡tienes que escucharme! Es lo único que te pido, por favor.

Es inútil todo lo que intentase a partir de ahora, sabía que estoy aquí ¿mis sollozos serán tan fuertes? Maldita sea, apreté la mandíbula. ¿Dónde está la almohada cuando la necesito para gritar y sacar esta conmoción que llevo dentro? No puedo fingir más que no estoy, ¡necesito escuchar lo que me tiene que decir! Me paré. Mis piernas temblaban como si fuera gelatina, pero esto no me detendrá ahora. Me enderecé y caminé torpemente hasta la puerta, la abrí y me sujeté del marco. Raimundo estaba allí. Extendió el brazo izquierdo y se detuvo a medio camino, se agarró del codo de la otra extremidad. Creo que quiso tocarme y al final cambió de idea. Mejor así, se lo hubiera mordido.

—Kimiko, todo fue un malentendido: No fui yo quien publicó ese endemoniado artículo, te lo juro. La editorial está furiosa, no más que yo claro está. Sería una bajeza incluso si fuera con un propósito promotor. Lo que leíste en el prólogo —respiró hondo y apretó los puños tan duro que tronaron los nudillos— sí era cierto, no obstante, eso lo escribí cuando todavía no te conocía.

—¿De manera que sí me utilizaste para escribir otra novela exitosa?

—Sí —escupió la palabra bajando la cabeza—, pero nada más fue al principio. Luego quise modificarlo en serio, sentía remordimiento. Lo peor es que antes de hacer nada una persona malintencionada se infiltró en mi sistema, lo fotografió y subió horas posteriores a internet. Ahora mismo se están encargando de borrar las fotos. Ya no pienso de esa forma, quedó en el pasado, te lo dije antes. No debes de creerle a lo dice esas palabras, Kim. Lo comprendes, ¿no es así? —gimió. Me mordí el labio reprimiendo un gimoteo. Sólo cuando me sentí lista abrí la boca:

—Entiendo, pero no...

—No me perdonas —acabó Raimundo con la voz rota. No quiero mirarlo, sé que si lo hago me lanzaré sobre sus brazos, lo abrazaré y le diré que lo amo con todo mí ser, y si deberé de perdonarlo al menos será en otra ocasión cuando esté más calmada. Hoy no, estoy hecha trizas y mi mente divaga; porque sí, fue una etapa muy larga, si bien ¿por qué tuvo que esperar tanto para corregirlo? Entonces interviene—: Kimiko, no puedo prometerte que te agrade todo lo que haga. Seré propenso a cometer errores uno tras otro. No porque me guste si no porque soy imperfecto, lo admito. Por eso te pregunté si todas las personas merecían tener segundas oportunidades... ¿lo recuerdas?

Sí, a ver si lo recuerdo. Le había preguntado qué tal progresaba con su historia y él me dijo que se sentía inconforme, sin esperarlo me dijo que quería consultar una opinión conmigo. La pregunta era en sí rara: Una persona manipuló a otra en beneficio propio, posteriormente se retractó al acreditar el daño que le estaba haciendo. Quería saber si debía ser condonada, así que fue por eso...

—Lo recuerdo. Pero es muy reciente y yo me siento muy lastimada y traicionada.

—Kim, dime cómo...

—¡No te me acerques! —chillé, empujándolo—. Esta vez eres tú a mí quien me vas a disculpar, yo... necesito... un tiempo —dije entrecortadamente y con aplomo para que no me lo tomara a la ligera. Él asintió, retrocedí sin darle la espalda en tanto cerraba la puerta y miraba fijamente sus ojos verdes, que parecían más obscuros de lo normal.


N/A: ¡Con este capítulo inauguramos la etapa cumbre de Quiero ser escritora, amados malvaviscos asados! Ya sólo nos falta siete capítulos más para despedirnos de este fic y cada uno podrá dormir tranquilo en sus camitas sin llevarse a cuesta la intriga que se llevaba cada martes a no ser que quieran continuar leyendo la segunda parte, pero elegiré otro día para actualizar. Lunes o miércoles, ¿cuál les gustaría? Estoy triste, malvaviscos asados, una serie que me gustaba mucho, mucho, que yo veía de lunes a viernes a las tres de la tarde terminó… probablemente cuando lean esto habrá pasado semanas desde su fin. Y pronto se nos va Quiero ser escritora. A mí que nadie me dolerá, pero es la realidad, ¿por qué todo tiene que tener un final? Hasta la vida tiene un final. Uf *escalofrío* no quiero pensar en ello.

Retomando este capítulo. El título es obviamente otra referencia romántica, siempre he leído títulos de libros y capítulos con "Quédate conmigo", este, en cambio, dice lo mismo, pero escrito de otra manera y no pierde ese tono romántico.

Era absolutamente necesario hacer que Kim admitiera que estaba enamorada de Rai antes de descubrirse que él era Tom porque iba a tornarse confuso, ¿ama al escritor o al hombre? Y la idea es que quiera a Rai por ser quien es, no por quien representa. He oído de personas que aman al dinero de su pareja, pero que se queden a su lado por su profesión ¡no! Sin embargo, existe ese ideal de que esperen que su pareja cambie a ser quien le gustaría que fuera. No tiene sentido aunque es así. Temí que este capítulo me fuera a quedar corto porque sólo tenía planeado escribir la reacción de Kim y cuando se enterara que Raimundo escribió sobre ella. Siempre estuvo en mis planes que Kim reaccionara contenta, por lo regular rayita —o sea, la protagonista típica y perfecta— se enoja o se entristece cuando el hombre le oculta algo y quise cambiarlo, además de que como dijo no estaba haciendo nada ilegal y no lo ocultaba porque sí. En cambio lo otro sí trataba una índole más delicada y Kim no podía reaccionar igual. Eso sí duele más. Aparte que yo creí que ustedes extrañaban cuando Kim y Raimundo se peleaban todos los capítulos, pero en fin se nos alarga la guachafita...

¿Qué opinan? ¿Tiene razón Kim? ¿Debió perdonarlo o fue correcto? ¿Estuvo bien la actitud final de Raimundo? ¿Quién creen que fue el culpable? —los inteligentes saben la respuesta— ¿en su lugar qué haría usted? Coméntenos su opinión por twitter del cual no tengo y si no en el rectángulo de abajo, recuerde que luego de escribir oprima al simpático botón de enviar. Jack vuelve aparecer, usé parte de las ideas rechazadas que les comentaba para preparar esta escena entre Kim y Jack. Mitad melodrama y mitad angustia. No mucha acción porque todos sabemos que Kim "es más fuerte" que Jack, la única manera que ganara es meterle un golpazo por la retaguardia puesto que inconsciente no tenía muchas opciones para defenderse y bueno, porque un hombre es un hombre. Adoro la estructura del personaje de Jack aunque en la vida real sin duda lo odiaría. A mí no me gusta repetir lo que la mayoría de los villanos suelen hacer y se me ocurrió esta idea del villano impulsivo, que se deja llevar por sus emociones antes que nada. Alguien que no tiene elección por impedimento de sus propias facultades mentales, ¿no se acuerdan cuando el delegado Guan se fue a provocarlo? Él parecía otra persona, enojado. Cuanto más inestable es, más peligroso es o como yo lo llamo: inestable que finge ser estable. Casi todos son estables que fingen ser inestables y por una vez quería revertir la fórmula. Un villano no es un villano decente sin locura en su sistema y Jack tiene muchísima. A partir de aquí ya no veremos al "delicagado" Jack si no al verdadero antagonista en su interior.

¿Qué más? ¡Oh sí! Ya pensé en otro título para mi secuela y creo que alguno de estos sería el definitivo, pero estuve jugando a intercambiar las palabras, díganme cuál les gusta como espectador:

Dos caras tiene el destino

El destino tiene dos caras

Las dos caras del destino

Ya saben lo que hay que hacer. Se los agradecería mucho, en serio y reconsideraría una mención especial en el primer capítulo de la secuela y en el siguiente de esta historia. Después de esto, me parece que eso era todo lo que tenía que decirles. ¡Ah no! Esperen, una cosa más: He estado pensándolo muy bien y escribí finalmente un fanfic corto de nuestro amado Duelo Xiaolin, pero no AU si no de la serie propiamente para recordarme a mí y a ustedes lo genial de esta historia. No sé si les guste que lo haga, es como un capítulo normal de la serie salvo que tiene un lenguaje cofcofcofvulgarcofcofcof, lo he estado pensando mucho hasta que fin me decidí. Pueden encontrarlo como Malas palabras en mi perfil o en la página principal de Xiaolin Showdown. ¿Qué pasa cuando Omi empieza a decir sus primeras palabrotas? ¿Cómo afectará esto al lado Xiaolin y Heylin? ¿Y al mundo? Si les llama la atención, no olviden dejar su comentario.

Volviendo a lo nuestro. El capítulo que viene es cómico y está narrado en tercera persona a causa que hay ciertas cosas que sé que ustedes les gustaría presenciar. Es la continuación de Cosas de niños. Ahora viene Omi desde la perspectiva de los niños: Cosas de adultos. Nos vemos como cada martes en tu novela consentida: Quiero ser escritora. Y no olviden que la vida sería mejor si todos la miramos desde los ojos de un niño. ¡Hasta entonces cuídense! ¡Se les quiere y respeta! ¡Que tengan un exitoso comienzo de semana!

PD: ¡ATENCIÓN! ¡INFORMACIÓN MUY IMPORTANTE! ¡ASÍ QUE PARÉNME BOLAS SI ES QUE NO LO HAN HECHO NUNCA! Al fin un alma caritativa se ha dignado a subtitular uno por uno al español los episodios de Duelo Xiaolin. Ahorita que yo vi iban comenzando la tercera temporada. Esto no es ninguna alucinación, es verdad. Aquí el link por separado porque FF los quita.

: / w w w. facebook Duelo – Xiaolin – 131505320287721 / ? ref = ts & fref = ts

Mensaje para Isabel: ¡Hola querida! ¡Feliz día del amor y la amistad, retrasado, pero que llegó! Vamos de abajo hacia arriba, para ponernos creativos. Xiaolin Chronicles tuvo un reparto canadiense ya que la nueva serie fue hecha en Canadá y allá exigen que los actores tengan nacionalidad nacional, o sea, canadiense. No fue por culpa de la creadora, es decir, Christy Hui ya que de ser por ella sería en Estados Unidos con la Warner pero ¿qué pasó? Warner no quiso entregarle los derechos y tuvo que sustituir muchísimas cosas porque si no estaría enfrentando un peo legal. Así que todo es culpa de la Warner, porque si la Warner hubiera dicho "sí", la secuela sería en Estados Unidos con todo lo original. Esto fue a duras penas lo que pudo hacer por sí misma.

La verdad no me parece que lo hayan hecho mal los canadienses como actores quiero decir, ya que para mí en Duelo Xiaolin todos "eran unos niños"; en cambio, en Xiaolin Chronicles estábamos con personajes adolescentes con problemas de adolescentes —valga la redundancia— y los cambios estaban adaptados. Además de que me hice de cuenta que la primera serie no existía para poder disfrutarla más y me ha servido muy bien. Pero ¿qué importa? Nosotros vemos la serie doblada por Venezuela (¡Viva!) y casi todo el elenco pudo repetir, excepto por la señora Rebecca Aponte (la voz de Kimiko) que se fue a fumar marihuana en las montañas de Mérida con su esposo. Ahora se fue Gonzalo Fumero (voz de Raimundo) a doblar en Argentina por el nivel crítico así que a menos que vuelva a Venezuela, encontrarán a otro actor si es que hacen otra temporada...

A mí también me gustó que hayan querido innovar cosas de la serie, aunque a muchos fans no les gustó y Christy comunicó que trataría de ver que podría hacer para la segunda temporada. No sólo Argentina se dejó de transmitir Xiaolin Chronicles, toda Latinoamérica, ni siquiera en Venezuela la he visto. Eso es porque ya Xiaolin no es como que la serie consentida de ellos si no las basuras que está ahorita —Gumball, Clarence, Steve Universe, Tío Granpa, Mad y sigue— y una vez que terminaron de transmitir la serie completa, la mandaron al quinto carrizo y no la han vuelto a pasar esos desgraciados. Ahora que estoy en vacaciones, no, Alice, triste, no vamos a pasar tu serie favorita. Te jodiste. Me da mucha rabia.

¡Gracias por tus buenos deseos, querida! Como viste, he lanzado un corto en honor a Duelo Xiaolin para revivir momentos: Malas palabras. Ahora estoy pensando si debo hacer una parodia de Divergente con Duelo Xiaolin, pero no sé si tengo tiempo ya que me quiero dedicar estas vacaciones a proyectos personales. Por el momento viene la secuela de Quiero ser escritora. ¿Verdad que Miles es perfecto para Jack? ¡No eres la única que se lo imaginó vestido como Jack, yo también! Queda idéntico. Aquí te traigo la continuación del romance entre Kim y Rai, ¡uf, por lo visto las cosas salieron mal! Todos quisiéramos ver a Kim y Rai como novios. Pero tú no te preocupes, la historia termina en la última semana de marzo, aun falta que lleguemos allá. Es cierto, todo tiene que llegar a un final. Ellos necesitan un final feliz y hay que dárselo para que descansen. En fin, ¡gracias por tus buenos deseos, querida! ¡Goza un provechoso comienzo de semana! ¡Y que el espíritu Xiaolin te acompañe siempre! —ojalá hayas tenido un feliz carnaval— ¡nos vemos! ;)