Temblad, temblad de nuevo, mortales alfeñiques, someteos ante la genialidad de este nuevo capítulo y lo mejor es que será largo, no puedo asegurarles cuanto pero será largo. Largo y muy muy interesante, preparen el número de la ambulancia. Perdónenme la demora, se que deben de estar ya en coma, pero es que ya comenzó el colegio y las tareas están que me desnucan, a penas si tengo tiempo de actualizar.

Miedo, Lascivia y… Un primo al que temer

Todd abrió la puerta de su intento de habitación con sigilo, como un ninja. Asomo parte de su rostro y recorrió con los ojos todo el vacío pasillo, en busca de algo. Su mirada era precavida, cautelosa, tenía miedo, pero solo él sabía de que.

Sonrío como un tonto al salir, si que era idiota, su habitación quedaba en el carajo y él preocupándose por encontrarse con ella. Llevo una mano a su frente mientras ladeaba la cabeza en señal de frustración, se recostó en la tibia pared calentada por el sol mañanero y luego siguió su camino.

-Vaya, vaya, miren quien se digno a aparecer- dijo una voz burlesca a sus espaldas.

-¡Kyaaaaaa! Dickinson, eres tú jamás vuelvas a hacerme eso- exclamo el arquero, dándose la vuelta con velocidad.

-¿Que pasa, hermano? ¿De quien te escondes?- cuestiono Grayson con una sonrisa arrogante en su rostro mientras cruzaba los brazos.

-¿Yo esconderme? Si que eres imbécil Dicky, jamás me he escondido, me escondo o me esconderé de nada ni nadie- jactó el moreno, cruzando los brazos sobre su pecho.

-Ah si, y entonces ¿Por qué andas tan alterado?- inquirió el petirrojo nada convencido, alzando una ceja.

-Por razones ilógicas que no te importan en absoluto- le espeto Damian mientras encogía los hombros.

-¿Y quien eres tú para decirme lo me importa o no?- contestó desafiante el enmascarado.

-Nadie, pero soy alguien lo suficientemente importante como para decidir que te cuento o que no te cuento- le respondió el aludido mientras daba la vuelta lentamente- Aunque… pensándolo bien… tal vez si pueda contarte un par de cosas- terció el arquero, alzando las cejas de manera enigmática.

Un par de minutos después, (Para ser exactos 45 minutos más tarde, este Damian si es hablador)

-No me sorprende, ya lo sabía-dijo de improviso el chico maravilla, encogiéndose de hombros.

-¡¿Qué?! ¡¿Como es posible?! ¡¿Y por que me hiciste contártelo si ya sabías?! Maldito miserable de mierda- espeto el azabache.

-Bueno, en realidad no la daba por hecho, tenía mis sospechas así que decidí oírlo de tu boca- le respondió Dick, encogiendo los hombros sin darle mucha importancia.

-Batman te entreno bien, Dickinson- cedió el aludido, señalándole con el índice mientras lo escrutaba con los orbes- Ahora camina, Robín, tengo hambre.

Vestíbulo, Torre de los Titanes, 9:18am

La panda de los jóvenes héroes de JumpCity se encontraba desayunando pacíficamente, sin meterse con nadie. Los rayos del astro rey conseguían atravesar el traslucido vidrio calentando el hogar de los titanes. Estaban todos reunidos, por alguna razón que ni Azar conoce, se habían despertado casi a la misma hora, hasta el changeling se había levantado temprano, y eso solo significaba una cosa…

Apocalipsis inexorable.

Aunque el ambiente no estaba tan tenso como la otra vez, aun podían forjarse unos finos pero afectivos hilos de tensión entre tres de los chicos. Las miradas esmeraldas, amatistas y castañas se chocaban entre si con discreción, más eran totalmente incapaces de mantenerlas.

Desayunaban tofu sin muchas ganas de consumirlo, pero no podían quejarse, la decisión de que Beast Boy prepara la comida más importante del día había sido unánime, así que prácticamente estaban condenados a terminarse todo el queso de soya con sus galleticas integrales (lo único bueno de este desayuno).

-Eh, gracias por el desayuno, Chico Bestia- dijo el arquero, levantándose mientras se ofrecía a recoger los platos de sus compañeros.

-¿A dónde vas, Damian?- cuestiono Víctor, siguiéndole con la vista.

-¿Recuerdas que ayer me ganaste en "La carrera al cielo"?- inquirió Todd mientras el aludido asentía- Voy a echarme a llorar en mi cama como un imbécil por que no pude ganarte- bromeo el chico despareciendo en los pasillos de la torre.

Pero justo cuando el azabache se disponía a llorar imbécilmente en su cama sonó la alarma interviniendo en sus infantiles planes.

-Oh Dios, ¿Es enserio?- exclamo Wayne al aire, mirando el techo con los brazos alzados.

-Rápido, Cyborg, identifica al criminal- ordeno el líder titán, preparando a su equipo.

-Lo tengo en la mira, Robín, esta vez el malcriado es Cynderblock- afirmo el atleta mientras corría al garaje- Todd sígueme, después de esto consideraras enserio la actuación.

-¡Titanes a por él!- bramó Dick, girando el bastón como acróbata chino.

Los Titanes salieron de su amada torre con afán, el androide y el castaño se dirigieron en el T-car, Robín voló con su Redbird (los que no saben la motocicleta de Robín se llama así) Chico Bestia y las dos féminas restantes utilizaron el método aéreo, ya que los otros dos humanos solo eran humanos.

Nuestro malvado bloque viviente hacía de las suyas en uno de los parques de Ciudad Salto, aterrorizaba a la gente, robaba a los heladeros, se tragaba las pelotas de fútbol, basquetbol y béisbol de los chamaquitos, destrozaba la hermosísima JumpCity, sin nadie que lo detuviera. Por ahora.

-¡Quieto, Cynderblock! ¡Prometemos no lastimarte mucho si te portas bien!- jactó el batboy mientras se abalanzaba sobre él.

La monstruosidad que se hace llamar Cynderblock apenas profirió un bramido al recibir el golpe del enmascarado. Stone decidió que lo mejor sería lanzarle un cañón sónico, así que lo golpeo repetidas veces con su arma, Starfire se dedico a quemarlo con sus starbolts, el azabache para no herirle demasiado solo le ataco con sus flechas bomba (Mentira, las otras se le olvidaron en la torre) Beast Boy lo apaleo con fuerza transformado en elefante y la violácea le lanzo autos continuamente.

Todo iba bien hasta que la chica dorada quiso acercarse al monstruo para que sus descargas hicieran más daño, fue agarrada por Cynderblock, quien la agito con violencia como un batido y luego lanzó a la pelirroja contra un edificio cercano.

Robín al presenciar esta escena se lleno de rabia contra el delincuente, así que para su mala suerte fue el blanco exclusivo de sus pajaritas y sus golpes con el bastón. Después de herirle lo suficiente como para aturdirlo unos minutos corrió donde su novia para asegurarse de que vivía.

Rebusco entre los escombros a Starfire, que había quedado oculta en ladrillos, cemento y unos pedazos de tubería. Escarbaba en ese revoltijo con vehemencia, como el perro que busca un hueso enterrado y los brazos comenzaron a dolerle por el esfuerzo que hacía.

A pesar de que los músculos le suplicaban unos minutos de descanso no desistió hasta ver un pequeño destello provenir debajo de una columna, encontró la gema esmeralda del brazalete de la tamaraniana. Quito todo lo que le impidiera llegar a ella y la hallo inconsciente.

-Star, Star despierta ¿Estas bien?- intrigo el petirrojo, zarandeándola delicadamente- Star, yo sé que estas bien, respóndeme- imploro con la voz quebrada al ver que no reaccionaba.

Los parpados de Starfire temblaron ligeramente y luego se abrieron de par en par. La chica le dedico una sonrisa a su novio para posar una mano en su mejilla.

-¿Cómo te sientes, Star?- pregunto Grayson en un susurro mientras le acariciaba el cabello.

-Ahora que te veo mucho mejor, Dicky- contestó Starfire con dulzura, poniéndose de pie- Creo que es momento de una venganza.

Dicky sonrío con la reacción de la joven, estaba acostumbrado. A veces su novia podía ser la chica más dulce e inocente en la Tierra, y otras sus vehementes deseos de venganza eran capaces de asustarlo. Se puso de pie con cierta felicidad, sacudió el polvo de su negro cabello erizado y se dispuso a ayudarle a la oji verde.

Raven y Beast Dude trabajaban en equipo contra el bloque gigante, aunque en un momento dado Cynderblock lograba darles sus buenos azotes, los jóvenes se recuperaban y le rompían la cara con facilidad (sin tomarlo literalmente).

Sin embargo, sin importarle al villano que fueran uno contra seis y que la pelea estuviera, aparentemente, ya ganada, Cynderblock se enfureció cuando el androide consiguió golpearle el rostro mandándolo al carajo. Bramó como Gohan al transformarse en sjj2, empezó a lanzarles cualquier objeto que estuviera en la calle, autos, postes, ventanas, canchas y los jóvenes a duras penas lograban eludirlos.

Gar Logan recibió un poderoso ataque del irracional Cynderblock, la fuerza del impacto provoco que volviera a su forma humana, golpeándose la espalda contra una volqueta, dejándolo levemente aturdido y con un terrible moretón en la nuca.

La dama de las sombras se tele transportó rápidamente hacia donde estaba el joven (Hum, ¿Por qué será?) Cuando llego, el changeling intentaba levantarse pero el golpe había afectado su equilibrio, dejándolo débil.

-¿Cómo te encuentras, Chico Bestia?- cuestiono Raven, ayudándole.

-Bien, solo fue un pequeño golpe- le contestó el meta morfo sin darle importancia. A pesar del fuerte dolor en su nuca y en la espalda.

-¿Seguro? No te ves de maravilla- la hechicera continuo impasible mientras lo empujaba, obligándole a sentarse.

-Créeme, Rae, estoy bien. El insoportable dolor en mi nuca es de lo más agradable- bromeó Beast Boy, rechazando la ayuda de la oscura.

Los chicos discutían acaloradamente, sin saber que por detrás Cynderblock quería aprovechar el momento de confusión para librarse de dos jóvenes héroes, debilitar al equipo y así poder cometer crímenes sin esos molestos chavales pateándole su híper noqueado trasero.

La mega piedra, o lo que sea eso, arranco brutalmente un poste sin esfuerzo y comenzó a girarlo como una jabalina. El cilindro de cemento daba vueltas con rapidez, casi era imposible verlo pero estos no se daban cuenta. Afortunadamente sus amigos si se percataban del gran poste que los aplastaría, ahora pensaban como salvarlos, más dicen que el que piensa pierde.

Ni siquiera habían pasado dos malditos segundos en el reloj cuando Cynderblock arrojo el poste en dirección a los héroes quienes ocupados en su infantil pelea, no se enteraron de la existencia del poste hasta que solo le faltaban unos pocos e insignificantes metros para desnucarlos.

-Rae, Rae… ¡Vamos a ser desnucados por un poste!- exclamo Chico Bestia horrorizado.

-¿Y que quieres que haga, imbécil?

-No lo sé, ¡Tal vez que nos quites o nos protejas con un campo de fuerza, duh!

-¿Por qué no lo haces tú?

-Rae, no es momento de pelearnos

-¡¿Qué parte de que no me llames Rae no has entendido, idiota?!

Ninguno de los dos sabía que hacer, ni siquiera uno de los titanes supo reaccionar. Aunque hubieran querido salvarles sus neuronas no funcionaban, se habrían tirado enfrente del poste pero eso sería suicidio.

Beast Dude y Raven gritaron al unísono cuando estuvieron a punto de ser matados por el poste volador, (pero como esta no es la verdadera tragedia entonces aparecerá el cursi e inevitable héroe) De repente el cilindro estallo de improviso, provocando que solo una, menos mortífera, lluvia de fragmentos de cemento cayeran sobre ellos.

-¿Qué fue eso, Raven?- pregunto el joven transformable, cubriéndose el rostro con un brazo.

-Una explosión, tarado. ¿Si sabes que existen, verdad?- la gótica le respondió sarcásticamente mientras se colocaba la capucha, ya que la explosión se la había quitado- La verdadera pregunta es ¿Quién la provoco?

-Perdónenme la ignorancia, pero suponía que ustedes sabían que nunca se pelea con los de tu equipo en un combate, ¿Batman jamás se los dijo?- bromeo Damian con una sonrisa de suficiencia en la cara.

-Ya deja de presumir, zopenco, solo quería saber si nuestros amigos serían capaces de dar su vida por nosotros- le espeto Chico Bestia agriamente, levantándose y dándole la espalda mientras cruzaba los brazos sobre el pecho.

-¿Sabes? Un simple "gracias" habría bastado… Considerando que me lastime mi estimado brazo derecho por salvarles la vida, pero bueno…- el arquero se tallo la sangre del brazo con un tono de victima.

-Ah, como sea… gracias por destruir el poste- agradeció Logan de mala gana.

-¿Estas herida, Raven? ¿Te ayudo a pararte?- inquirió el moreno dirigiéndose a Raven. A pesar de que la aludida se negó, de todas formas la levanto del suelo.

-No sé ni para que me preguntas si de igual forma vas hacer lo que te de la gana- la hechicera respondió tajante mientras se sacudía el polvo y lo agarraba de la mano- Ahora, veré que puedo hacer con tu brazo.

-Oh, no hay necesidad Raven, un poco de alcohol y unas vendas bastaran para cerrar este pequeño corte- Wayne rechazo la idea, soltándose del agarre de la chica con suavidad.

-Como quieras, pero por lo menos déjame limpiártela cuando lleguemos a la torre- dijo la violácea mientras iba ayudar a sus compañeros.

La batalla con Cynderblock termino de la forma más esperada, con una súper increíble bomba sónica de los dos mejores amigos en todo el equipo, Robín y Cyborg mandaron al villano a la cárcel, con su espectacular actuación.

-Esa fue una pelea asombrosa, Titanes. Vayamos a descansar en nuestra casa- propuso el batboy, caminando hacia su motocicleta.

-Damian, hermano, estuviste increíble al salvarles el trasero a este par- lo felicito Víctor abrazándole por los hombros.

-Gracias, pero no hay de que. Después de todo, soy el héroe más cool sobre la Tierra- contestó el azabache con arrogancia.

Como se vinieron al principio se fueron a la Torre, absolutamente satisfechos por haber cumplido con su deber como protectores de Ciudad Salto.

Todos los titanes sintieron sus estómagos rugir luego del intenso combate, no podían comunicarse telepáticamente (Bueno… Raven si, pero eso… dejémoslo así) Pero no había necesidad de que se lo comunicaran, eran las doce del mediodía, hasta un retrasado sabe que es hora de almorzar.

-Oye, Cy- Wayne asomo la cabeza por el asiento trasero, buscando captar la atención del androide- Tengo un hambre de los mil demonios, ¿Qué te parece si paramos en un restaurante?

-No lo sé, creo que sería mejor almorzar en la torre- le contestó el chico robot sin mirarle.

-Oh, viejo… ¡¿Sabes cuanto falta para llegar a la torre?! Y sobre todo ¡¿Sabes el tiempo que gasta preparar un almuerzo balanceado?! Cyborg, en ese tiempo ya he muerto por inanición- exagero el arquero mientras gesticulaba ridículamente.

-Ah, a veces me dan ganas de matarte, Damian. Lo consultare con Robín- cedió Stone, sacando el comunicador y buscando al petirrojo.

Cyborg mantuvo una corta pero agitada discusión con su líder, a pesar de que hubo muchos improperios por parte de los dos, el atleta logro ganarle a Grayson.

-Ganaste esta vez, Damian, pero haya algo en lo que no me podrás ganar nunca ¿Quieres saber que es?- cuestiono el moreno, mirándolo picaronamente mientras el menor asentía- "La carrera al cielo" versión 2.1, ¿Jugamos esta noche, perdedor? Para que puedas echarte a llorar patéticamente en tu cama.

-Eso ya lo veremos, Cy, por cierto ¿No deberíamos avisarles a los demás?- cuestiono el aludido, tomando asiento.

-Nah, Dick se encarga de eso.

Enfermería, Torre de los Titanes, 2:00pm

Como es su molesta costumbre, el inexorable tiempo pasa muchísimo más rápido cuando estas entretenido. Sin contar las heridas en la batalla contra Cynderblock, el día estaba tranquilo, tan pacifico que nada podría perturbarle ya. ¿O si?

-Raven, no tienes que hacer esto, ¿Cuántas veces tengo que repetírtelo?- Todd pregunto por enésima vez, mientras la hechicera sostenía su brazo- Puedo vendármelo solo, no soy tan inútil como crees.

-Y yo por milésima vez tengo que repetirte que es un agradecimiento- replico la violácea, mojando una mota de algodón con un poco de alcohol.

-Pero no es necesario, Raven, si quieres agradecerme podrías besarme de nuevo. Con eso bastaría- propuso el azabache, recibiendo un súper zape por parte de Raven.

-Tarado, si quieres me voy y dejo que te desangres…

-No, no te vayas… me… me gusta tu compañía, Raven…

Las pálidas mejillas de Raven se encendieron al oír el comentario del joven. Este idiota si que era bueno ruborizando a las chicas, de seguro debía tener un millón de féminas imbéciles muriéndose por él (Raven no incluida, pero si las incluye a ustedes… y a mi) Dejo de lado los pensamientos con cierta persona sacudiendo la cabeza y se dispuso a desinfectar la herida de Damian.

-¿Estas segura, Raven? No quiero obligarte a hacer algo que no quieras por el hecho de que te haya salvado, es un favor… no tienes por que devolverlo- insistió el de ojos mieles, sonriendo mientras bajaba la mirada por hacerla sonrojarse.

-Deja de ser tan terco y pásame el maldito brazo. No se ve nada bien…

Y realmente la herida en el brazo del chico no daba muchas esperanzas. El tajo estaba en la parte interna, se extendía desde la muñeca hasta la mitad del radio, el líquido escarlata se derramaba por la bronceada piel rasgada surcando todo el antebrazo y algunos coágulos rodeaban el corte.

-Oh, genial Damian. Esto se ve espantoso, es tan vomitivo- jactó Raven cortante, limpiándole el brazo, y por ende provocando agudos gritos por parte del joven- Dolería menos si me dejaras curarte.

-Pero entonces te dolería a ti, y yo no quiero que sufras por mi culpa, Raven. Continua con el infame alcohol- terció el arquero dulcemente (Ay, que ternurita… cof… cof… que cursilería tan asquerosa) mientras le acariciaba el rostro con la mano libre.

-Como quieras, luego de no te quejes de que arde mucho, zopenco- cedió la hija de Trigon, apartando la mano de Wayne con brusquedad.

Durante unos muy breves segundos el chico de orbes castañas chillo agudamente, como crío a punto de entrar al dentista. Damian suplicaba constantemente que se detuviera, apretaba la cobija de la camilla y la mandíbula tratando de ahogar sus quejas, pero no podía retenerlas y el pobre tímpano de la pobre Raven parecía destruirse poco a poco.

En un brusco movimiento hecho por el cobarde, digo, el arquero logró retraer el brazo, causando que la oscura le arañara accidentalmente el corte. Aunque el menor no se quejo o algo por el estilo, le sucedió algo peor.

Jack, y solo el comienzo de la pesadilla.

Unas gotas de sangre resbalaron por su antebrazo, manchando la reluciente cerámica de rojo escarlata. Repentinamente, sin previo aviso, sin un mensaje de voz siquiera, la sangre comenzó a pasearse por el suelo, juntándose y separándose siguiendo un extraño ritmo. Una escalofriante melodía.

Cuando el vital fluido termino su danza macabra, se fue recogiendo lentamente en un pequeño charco, totalmente imperceptible. Lentamente, de forma sigilosa la sangre empezó a tomar forma, forma de letras.

Un mensaje se fue revelando melancólicamente, letra por letra, palabra por palabra, frase por frase y tan solo un párrafo. Un maldito, espantoso y escalofriante párrafo.

"Ah, mi adorado primo…. Hace cuanto que no nos veíamos ¿Un año? ¿Tal vez siete? Ja, a veces me falla la memoria. Como sea, por fin descubrí tu maldito escondite, si que sabes esconderte ¿no? Sólo quiero avisarte que tarde o temprano estaré frente a ti, Damian, espero que hayas entrenado lo suficiente para derrotarme…"

"Considerando que tan solo eres un débil humano…"

"No sabes lo feliz que me hace volver a verte, primo mío, me imagino que has crecido mucho… Recuerda, puedo aparecer en cualquier momento, cuando seas feliz, cuando menos te lo imagines."

"Con cariño… Jack"

Algo en el interior de Wayne se quebró, como si toda su valentía se hubiera esfumado. Un terror súbito lo inundo por completo, haciéndolo palidecer, se mordió los labios tratando de contener el miedo, de no echarse a llorar en los brazos de Raven. Limpio el mensaje escarlata con la punta de su bota, rápidamente, rezando por que la hechicera no lo notara.

-Listo, sanaras con el tiempo, cobarde- dijo la gótica al finalizar con la curación.

-Oh, eso lo dices tú por que nunca has utilizado alcohol una maldita vez en tu vida- el moreno le respondió desafiante mientras se bajaba de la camilla.

-Desgraciado imbécil, he sufrido peores cosas que el alcohol. (¿El Isodine? ¿O el yodo?).

-¿Crees que yo no?

A pesar del tono sarcástico en la pregunta Raven pudo notarle la clara sinceridad a esas palabras. La percibió en sus ojos, en esos ojos dulces como la miel, sintió el intenso sufrimiento revolverse en el alma del joven, quien la miraba intensa y profundamente.

-Gracias por limpiarme, Rae- agradeció Todd, rodeándola con los brazos en un cálido y "buen intencionado" abrazo.

-Eh… Damian, no tolero los abrazos- lo atajo la dama de las sombras, ligeramente (o sea demasiado) incomoda por el simple hecho de tenerlo tan cerca.

-Perdóname, no… no lo sabía- se disculpó el azabache con torpeza, soltándola- Bueno, de todas formas gracias.

Acto seguido a estas palabras Damian la sujeto por los hombros brevemente, se acerco a su rostro y le rozo las mejillas de marfil con los labios, para luego plantarle un beso en la mejilla.

El joven salió corriendo de la habitación a quien sabe donde.

Y a la infortunada Raven no le quedo más remedio que acariciarse la mejilla con lentitud, intentando borrar la calidez que los suaves labios del arquero habían dejado sobre su pálido rostro. Recorrió el lugar del beso con un dedo y detecto una leve humedad, un poco de saliva perteneciente al joven, se la tallo con rapidez y salió de la enfermería.

Media hora después los titanes hacían sus típicas actividades, Cyborg y Garfield jugaban un videojuego, Grayson entrenaba en el gimnasio para mantenerse en forma, Raven leía en el vestíbulo, Starfire cocinaba cualquier cosa y Damian… bueno y a todas estas… ¿Dónde demonios se habrá metido el arquero?

Si se lo estaban preguntando, aquí tienen la respuesta.

Wayne yacía en su cama, con la mirada fija en la opaca luz proveniente del bombillo en el techo. La pelirroja se había ofrecido a limpiarle la habitación, deshaciéndose del polvo que la invadía y ahora no estornudaba. Su rostro continuaba pálido, aún no recobraba el color y no tenía certeza de recobrarlo nunca, menos a sabiendas de que su primo aparecería en cualquier momento.

Todavía no conseguía eliminar el sádico mensaje enviado por Jack. Las frases amenazándole sutilmente, dispuesto a arrebatarle la breve paz que había ganado en tan poco tiempo…

Pero si de algo estaba seguro era que no dejaría que le destrozaran su ínfima felicidad tan fácilmente. Lucharía, batallaría por defenderla con la última de sus fuerzas.

Lo haría sufrir… Oh, ese maldito sufriría… Jack conocería los límites del sadismo… y él sería su maestro.

Bingo, había resuelto uno de sus problemas. Haría sufrir al desgraciado, hasta que se retorciera en el suelo escupiendo toda la sangre, hasta que sus malditas venas se vaciaran, hasta que a su corazón que no le quedara una desgraciada gota que bombear. Tal vez Jack le matara antes de que él pudiera hacerlo, posiblemente habría descubierto ya la forma de asesinarlo sin tener que matarse.

Pero aún no lograba deshacerse de Raven.

¡Re-Maldita sea! Seguía pensando en Raven. En la dulzura de sus labios, la tersura de su piel marfil, sus enigmáticos e intensos ojos amatistas, su suave cabello violeta enredándose en sus dedos, el calor del tonificado cuerpo contra el suyo y lo que le quemaba la conciencia: El desgraciado, mega lascivo deseo de querer más de ella.

No se odiaba a si mismo por amarle, se odiaba a si por el pervertido hecho de querer desnudarle, recorrer cada centímetro cuadrado de su pálida piel, saborearla vorazmente y marcarla como suya. Ser el privilegiado de robarse su inocencia.

Una furia lo invadía poco a poco, furia por querer poseerla, ira por saber que su maldita sádica fantasía no se cumpliría nunca. Y odio, joder, odio del más puro por desearle tan lascivamente.

-¿Oye, Day? ¿Estás bien? No has salido de tu habitación en todo el día- cuestiono el batboy, tocando la puerta intensamente.

-Dicky, solo tengo un maldito miedo carcomiéndome la mente, restando eso estoy de mil maravillas- se mofo el de orbes castañas con sarcasmo.

-¿Miedo? Esto tiene que ver con el afamado Jack, ¿verdad?- inquirió Richard recargándose en el marco de la puerta mientras cruzaba los brazos.

-Si, amigo mío tengo que irme. No quiero perder otra cosa en mi vida, te mandare una postal, Dickinson- sentenció el arquero con firmeza y los ojos aguados- Me iré mañana a primera hora.

-¡No! ¡Damian, no puedes irte así por así! Créeme, quiero ayudarte pero no puedo si no me explicas quien mierda es Jack- exigió el chico maravilla, apretándole el hombro con fuerza.

-¡Pero tengo que irme, Dicky! Entiéndeme hermano, Jack es peligroso. Viene a por mi, ustedes no tiene por que meterse en esto- repuso Wayne, exasperado- Créeme, si llegara a pasarles algo no me lo perdonaría nunca…- suavizo el tono mientras lo miraba con los ojos vidriosos.

-Damian, no soy capaz de entenderte… pero seré capaz de ayudarte. Siempre contaras conmigo, hermano- jactó el petirrojo mientras mermaba la fuerza al apretón. Definitivamente Grayson no estaba dispuesto a dejarlo solo.

-Ah, Dickinson jamás fuiste mi amigo ¿sabías?... siempre has sido mi hermano. Jack me mando un mensaje… escrito con sangre.

-¿Sangre?

-Mi propia sangre, Dicky.

-Ok… el tal Jack me esta asustando…

-Tiembla, Dickinson, tiembla…. ¿Por qué no llamas a los otros? Nuestra actividad de hoy será "Cuentos de terror a las dos y cuarentaicinco de la tarde"

Los chicos se encontraban reunidos en el vestíbulo, aún sin entender del todo el porque de la reunión extraordinaria que había organizado su líder. Robín tan solo les había dicho que era un asunto de suma importancia, un nuevo obstáculo que no podía pasar desapercibido. Un evento tan dramático, tan inminentemente cercano que debían prepararse desde ya.

Todd insistió en apagar las luces, cubrir las ventanas y eliminar cualquier fuente de luz en el recinto. La sala estaba iluminada tan solo por una tétrica vela, según el arquero, le daba un aspecto más escalofriante al momento. Y también, siguiendo su extraño instinto, la meta de la historia de él con Jack (No, no es Yaoi… ¡bola de pervertidos!) era asustarlos, traumatizarlos lo suficiente como para que Dick no insistiera en querer ayudarle.

-Supongo que se están preguntando por que el idiota del batboy los reunió aquí, ¿verdad?- intrigó Damian, cruzándose de brazos mientras el aludido le daba un zape- Les contare la interesante y sangrienta historia de dos primos, los cuales su único propósito en esta vida es vivir para matarse el uno al otro, literalmente.

-No me gusta el resumen de esta historia, amigo Damian- terció Starfire, atemorizada por la síntesis del relato.

-Oh, no te preocupes querida Star… Si crees que el resumen es un poco macabro… espera a escuchar la trama- le contesto el oji castaño con un sádico brillo en sus orbes.

-Y… ¿piensas empezar o vas a tenernos toda la tarde aquí?- cuestiono el changeling ansioso por saber que era lo que ocultaba el desgraciado.

-Ah, veo que estas ansioso, Garfield.

-¿Cómo demonios sabes mi nombre?

-Yo sé, muchas cosas sobre ustedes… creo que es hora de que ustedes sepan más sobre mí. ¿No les parece un trato justo?

Ciertamente Damian había cambiado, ya no era él mismo. Sus orbes se habían vuelto más oscuras, su rostro más sombrío y su actitud seria, implacable y macabra.

Lo que iba a contarles tenía que ser serio, demasiado como para que la arrogante, enigmática pero extrañamente alegre personalidad del chico se hubiera transformado de manera tan repentina a una más oscura y mucho más misteriosa.

Y… ¿Qué tal, débiles mortales? Debo reconocer que no fue uno de mis mejores capítulos, no es que le haya dado un giro mega interesante a la historia, pero ya vendrá, ya vendrá. Si lo sé, estuvo algo sádico y bastante lascivo, aunque si creen que este fue muy rated M, esperen a leer mi próximo fic…. Bua jajaja.

Responderé sus adorados reviews por que yo amo los reviews, no los amo a ustedes, convencidos. (Pura paja XD).

Luna No Taisho: Ok, ok tú ganas… pero solo por que mi personaje favorito es Gohan, no por que estés a punto de dispararle a mi meñique, no vayas a creer que esta poderosa inmortal se asusto. Por si acaso, yo no me hago responsable de lo que pueda pasar en esa semana.

Angel Rebelde18: Ah… nunca debí hacer a Damian tan sexy, pero bueno. ¿De verdad te gustaron los mini capítulos? Me odie a mi misma por hacerlos tan cortos, aunque me alegra que te hayan gustado, ¿Aceptarías al lechuguino en caso de que fuera un ToddxRaven?

Esme Mebe cx: Oh, no te preocupes convivo con gente grosera. No puedo creerme que entiendas a Garfield, la verdad este fic lo hice para desahogarme un poco, de allí con que alguien más se sintiera identificado ya es otra cosa. Y solo para aclarar me gusta que me acosen.

Sarita San: Disculpa aceptada, débil mortal. Nah, me haces tan feliz con tu review, la pobre Raven debe de estar ya en Arkham Asylum… Uff, que la hayan besado dos imbéciles el mismo día ya es demasiado, y a ella que tanto le gustan las demostraciones de cariño. Gracias por reportarte.

Beatlesrockfan1999: Gracias por hacerme popular, aparecer en Criminal Minds ya no es suficiente, sigo sin meterme en mi cabezota que les haya gustado estos capítulos tan ínfimos, pero bueno volvimos con los súper largos. (Que bien, ya no tengo cargos morales XD)

Y ya que estamos, como no pueden faltar por que son unas incluidas, estúpidas, fastidiosas e importantes preguntas:

¿Qué tan malo podrá ser Jack? ¿Por qué a Raven no le gustan los abrazos? ¿Garfield continua celoso? ¿Damian traumatizara la inocente mente de Star?

Bueno, mortales alfeñiques volví a abrir mi tienda de capítulos de series ilega… ejem… completamente legales y no buscados por el gobierno en absoluto, así que les traigo el siguiente capitulo de esta historia…

¿Qué? ¿Qué las existencias se han agotado? ¡Maldición! ¡Dile al imbécil de Noah que me avise, o puedo estar prometiendo continuaciones y luego no traerlas! Mis enclenques humanos que algún día sucumbirán ante la muerte, lamento informarles que se me han acabado las existencias, pero no se preocupen llegara un nuevo cargamento. ¡No me maten!

Y paguen con reviews, muchos reviews!