¡Mortales! ¿Cómo han estado, alfeñiques? ¿Les gusto mi imitación española del capítulo anterior? Ok, cómo se habrán enterado, su escritora inmortal favorita ha regresado del mundo de los muertos, ha escapado del reino de Hades y ha sido enviada gentilmente desde los dominios de Dios, ¡ha resucitado! y ahora está aquí, entre los mortales, para terminar su fantástica historia.
Y sin más, los dejo con el vigesimoquinto (Realmente, jamás pensé que esto sería tan largo) capítulo.
¿Por dónde comienzan todas las historias?
De lógica, por…
¡El principio!…. Del final.
-Titanes… ¡Ataquen!
Jack nunca supo a que horas se le hundió un bastón en el pecho, arrebatándole el aire, lo único que supo es que los minutos siguientes estuvieron hechos de puro dolor.
¡Maldición! Nunca espero que se esos críos se movieran tan rápido. En tan solo una milésima de segundo el pelo pincho lo golpeo en los pulmones, seguido de un golpe seco de una luz verde que le dio de lleno en la cara, mandándolo a volar unos buenos metros. Pero ni siquiera tuvieron piedad de él, ya que escucho un atronador disparo y, antes de que la vista se le tornara borrosa, sintió como algo –disparo de Cyborg– se estrelló con la fuerza de un tren en su abdomen. Sintió que atravesaba la ventana, contuvo el doloroso quejido que se atasco en su garganta al sentir los pedacitos de vidrio abriéndole la piel ligeramente. Liberó el quejido, junto con un grito, cuando cayó estruendosamente en el suelo compacto de la isla.
"¡Malditos muchachos! ¡Mierda! Espero no haberme roto la espalda" El pelinegro consiguió levantarse con un esfuerzo sublime, estiró su columna vertebral para verificar que todo estaba en orden. Sólo un dolor agudo le invadió el hombro derecho al intentar moverlo e hizo una breve mueca de dolor cuando se lo apretó fuertemente. Aunque la angustia se esfumo con considerable rapidez, por que descubrió que solamente se lo había dislocado, nada que le impidiera acabar con esos desgraciados.
No lo dejaron recuperarse, el ataque no había terminado. Y cuando se dio cuenta… ya era tarde.
Beast Boy le asestó un feroz golpazo en el rostro, hundiéndole las bestiales garras en la mejilla, desgarrando la carne del hueso y arrancándole la piel. Gracias a su forma de leopardo, el cambiante retrocedió mucho antes de que Jack pudiera darle un puñetazo. Jack llevó su mano a la mejilla herida en cuanto tomo conciencia de cómo un líquido caliente y espeso se deslizo por su barbilla, luego observó sus dedos manchados de rojo carmesí y le entró una ira salvaje. Justo cuando se disponía para enseñarles a eso estúpidos mocosos con quien se habían metido, le arrojaron un refrigerador envuelto en energía oscura que habría podido matarlo sino hubiese reaccionado con rapidez.
¡Por amor a Dios! ¡¿Quién había hecho esa atrocidad?! ¡Él era humano!, tal vez mucho mejor que el resto, pero ¡humano! Esa nevera de ciento cincuenta kilos perfectamente lo hubiera desnucado… ¿Qué clase de mente enferma y retorcida le había arrojado eso? Nada más y nada menos que…
¡Raven! ¡Hija de Trigon (y Arella)! ¡Princesa de las tinieblas y la oscuridad!
Pero otra vez, sin dejarle tiempo a pensar siquiera, el chico maravilla le dio con el talón en la cara (de nuevo). Oh, ¿enserio? ¡¿Por qué siempre tenía que ser en la cara?! ¡Iban a destrozarle su precioso rostro!
Estaba harto de que esos imbéciles le patearan el trasero con tal facilidad tan humillante. Ahora verían, se encontraba con una ira tan bestial que no le importaría destrozarlos de un solo ataque, a pesar de que eso significara no disfrutar del placer que le proporcionaría el asesinarlos lenta, muy, lentamente. Lamió la sangre que escurría de su mejilla con un gusto casi perverso mientras se ponía de pie, luego se irguió firmemente y empuño su espada con imponencia. Sonrío con total seguridad de si mismo, esperando el siguiente paso de los Jóvenes Titanes.
Y los muy ilusos, ingenuos, idiotas, tarados (*se detiene para respirar profundamente*) cayeron en la trampa.
A una orden silenciosa de Robín, los héroes de JumpCity atacaron todos en manada, con toda la fuerza que poseían sus músculos. Algo le olía mal a Dick cuando ordenó el ataque, se percato de que el joven se mantenía inmóvil, como una estatua, y podía decirse de que esperaba ansioso la ofensiva. Aunque viéndolo desde un punto positivo, era prácticamente la última oportunidad que tendrían de atacarlo tan abiertamente, no podían desaprovecharla. Corrieron hacia él, con los puños en alto, asemejando valientes soldados listos para la guerra, creyendo que todos juntos acabarían con Jack y que Damian se había preocupado por insignificancias. Grueso error.
Cuando lo considero oportuno, Jack rasgó el aire que tenía enfrente con su espada tan violentamente que los Titanes salieron disparados hacia atrás con ferocidad, chocándose contra el comodísimo (nótese el sarcasmo) piso. Sonrío, y él sólo sonreía cuando sabía que había ganado.
El dolor que atacó el sistema nervioso de nuestros bien amados héroes les impidió razonar que había sucedido. O siquiera recordarlo. Lo único presente ahora era el horrible, pero cuando digo horrible era verdaderamente horrible, dolor que les inundaba el cuerpo. Sentían que se extendía a través de sus músculos, que llegaba hasta sus huesos y se arrastraba despacioso sobre su piel. ¿Cómo carajo hizo eso? Nadie lo sabía, pero les asusta…preocupaba saber que más podía hacer ese desgraciado.
A pesar de que la espalda les suplicaba, casi llorando, que se quedaran tirados pusilánimes en la tan consoladora tierra, se levantaron con un honor digno de todo héroe. Ahí estaba el gato encerrado, para el maldito hijo de pe… esto solo era un juego. Un enfermizo, perverso y anodino juego.
-¿Les gusto mi truquito? –Preguntó el muy descarado, bajando la espada por un momento –Admito que pudo ser más refinado, pero es que francamente comenzaron a desesperarme –dijo con una desfachatez irritante –No se preocupen, Titanes, el show recién empieza.
Dicho esto, Jack se abalanzó sobre los héroes, claramente divertido con la situación. Y aunque tenían la guardia en alto y eran cinco contra uno, el joven desaprecio frente a sus ojos. Totalmente asombrados (menos Raven por que… bueno, era Raven) buscaron imperiosos a Jack, pero no lo veían por ningún lado y eso solo incrementaba su preocupación general. Su asombro se desvaneció en una fracción de segundo, cuando recordaron lo que había hecho el pelinegro con su espada momentos antes y volvieron a ponerse en guardia, listos todo el tiempo para atacar o defenderse.
No supieron de donde salió el maldito, el punto es que de un solo movimiento los barrió a todos y terminaron de nuevo en el suelo. Ahí estaba él, con esa despreciable sonrisa llena de sorna, cruzado de brazos, esperando de lo más relajado su siguiente ataque. Todo era un juego, para Jack todo esto era sólo un maldito juego…
"Dios, me duelen los músculos, pero no puedo parar… descansar. Tengo que hacer lo que dice Batman: Olvida el dolor, las heridas… ¡Sigue adelante!" Era lo único que podía pensar Robín mientras se levantaba, repetía esa frase reiteradas veces intentando convencerse de que el dolor era mental y no físico, pero por más que quería creerlo; el punzante dolor en sus músculos le hacía dudar.
Se limpió la sangre que corría de su nariz y con una expresión de cólera inimaginable se lanzó sobre Jack, dándole una patada seca y veloz en la mandíbula. El joven de ojos acerados se tambaleó ligeramente cuando recibió el impacto, escupió un poco del líquido carmesí que ahora medio inundaba su boca y aunque intentó pegarle al enmascarado, este lo atajó con una clase de patada voladora que termino estrellándose en su sien. Después experimentó un fuerte puño que lo dobló, dejándolo arrodillado, y el puño enguantado se encajó una y mil veces en su estomago y su pecho, llenando cada vez más su boca de sangre. Los nudillos de Dick le pegaron en el entrecejo, tumbándolo de espalda.
-Te dije que no lo lograrías –dijo el petirrojo ásperamente, en tanto sacaba el bastón y le pisaba el pecho. (Debo conseguirme uno de esos, ¿se imaginan?)
-No debes deleitarte en la victoria, niño –Jack sonrío socarronamente, dejando que un hilillo carmesí se deslizara por la comisura de sus labios.
-¿Qué significa eso, Jack? –ahora el aludido estaba confundido. ¿Qué diablos quería decir eso?
Pero no le contesto. Alzó la mirada retando con esos ojos de acero a los orbes azul cielo que se escondían tras ese antifaz. La mordaz sonrisa desaparecio del rostro de Jack, siendo reemplazada por un gesto de seriedad y misterio. A pesar del gesto desafiante, el chico maravilla no se permitió vacilar y con una voluntad de hierro se dispuso a darle en la cabeza con su barra de metal y dejarle inconsciente.
El bastón se acercaba y él simplemente lo miraba.
Y el bastón seguía acercándose…
Todos esperaron el fuerte estruendo que produciría el arma al chocarse con la cabeza de Jack. La espera se les hizo eterna, parecía que los minutos se alargaran al acercarse el golpe final. Y el golpe jamás llegó.
-¡Ahh! –exclamó el líder titán con cierto deje de dolor en su voz.
Jack enterró sus rodillas en la espalda del pelo pincho y enseguida le dio de lleno en el pecho con los talones. Robín se fue de espaldas cayéndose de culo mientras el dolor se extendía entre sus costillas y no le dejaba pensar con claridad. Sintió como unas manos anchas lo sujetaban con brusquedad de los hombros, obligándolo a ponerse de pie, levantó la barbilla para encontrarse con la cara sangrienta de Jack. Pudo intuir lo que sucedería, más no iba a dejar que sucediera, trató de alzar el brazo para poder pegarle con el bastón, pero algo se lo agarraba, cortando toda posibilidad de movimiento.
Bajó la vista sólo para enterarse de que era la mano de Jack lo que sujetaba tan fuertemente su muñeca. Apretó los labios al sentir que el morocho ejercía más presión sobre su articulación. Volvió a mirarle la cara, descubriendo una sonrisa torcida pintada sobre ella y, repentinamente, sintió toda la fuerza de Jack impactándose en su abdomen con forma de puño. Observó cómo Jack retraía el puño y volvía a estrellárselo en el rostro. Después, sólo sintió dolor, tan sólo pudo ver borrosamente la mano bronceada empuñada que se encajaba en cualquier parte de su fisionomía.
De lo último que Dick Grayson tuvo conciencia antes de perderla, fue de cómo, con una fuerza más allá de la humana, el pelinegro lo tomó de la capa y lo arrojó como si él fuese una bala. Luego de eso, perdió todo conocimiento mientras su cuerpo rasgaba el aire velozmente y volaba casi veinticinco metros para aterrizar al otro lado de la isla (Si que eres realista ¿no?). El equipo de los Teen Titans se quedó boquiabierto, sus neuronas se rehusaban a creer lo sucedido…. Robín, su excepcional líder… había sido vencido. Casi no se lo creían, sí, Robín era humano, no poseía poderes como el resto, pero aún así cualquiera pensaría que él era invencible. Por Dios, por amor a Azar y por la gloria de X´Hal, el petirrojo había acabado con Plasmus, había rescatado a Raven de las infernales garras de su padre, Trigon, el conquistador de dimensiones... y Jack lo había acabado como si de un niño se tratara.
Entonces los ojos de la princesa de Tamaran resplandecieron y sus puños se encendieron con dos ardientes starbolts, y con una voz helada, anormal en ella dijo:
-Te lo advierto, enano, como lo hayas matado mis descargas esterales te harán llegar de aquí a Tamaran.
Jack no lo tomó en serio, así que prefirió recoger su espada y encarar a la pelirroja, quien no dudó ni un instante en atacarle.
El grito de Jack partió el cielo al sentir como la starbolt lo empujaba hacia atrás y su cuerpo ardiente, humeante se chocaba en la tierra y la rasgaba a su paso, dejando un agujero no muy profundo hasta el punto de su impacto. Tenía unas quemaduras de, mínimo, segundo grado repartidas por todo el torso, llenándolo de un dolor indescriptible, parecía que le hubieran bañado en ácido y luego lo arrojaran en lenguas de fuego. Simple y llanamente espantoso.
-Ella te lo advirtió, viejo –se burló el joven transformable mientras saltaba sobre él convertido en gorila –Me dieron ganas de terminarle el trabajo, ¿sabes? –dijo alzándolo de la camisa y tirándolo al aire.
Jack se retorció mientras caía de una altura impresionante, pues el transformista lo arrojó con tal fuerza que fácilmente hubiera alcanzado los treinta metros sobre el suelo. Trac, sintió traquear su columna al caer. ¡Caray! Eso sí había dolido, oh fantástico, ahora no sólo se parecía a Makoto Shishio sino que también se había roto un par de costillas, simplemente maravilloso. Pero esos imbéciles se las pagaría, oh, sí que iba a cobrárselas caro, ni todo el dinero de Dios alcanzaría para saldar su deuda. Claro que no.
-Ustedes, desgraciados…oh, me han hecho enojar. Si creen que lo que le hice al cabeza de piña es dolor, sí que están equivocados… –apenas balbuceó el pelinegro, poniéndose de pie –Y… créanme, cabronazos… no les gustara verme enojado –Oh, quién eres, ¿Raven?
-Eso ya lo veremos –el líder suplente, mejor conocido como Cyborg, se puso en posición de ataque y le indicó a los demás que hicieran lo mismo.
-Adelante, bastarborg –Jack se humedeció los labios, endureciendo su rostro con unos verdaderos ojos de asesino.
-¡Titanes ataquen! –el grito de guerra resonó en el espacio abierto.
Los Teen Titans volvieron a lanzarse sobre Jack, queriendo vengar a su compañero caído. El androide le implantó un puño en la mandíbula que por poco se la disloca, luego lo sostuvo por el cuello mientras Starfire lo golpeteaba con puños de fuego, en sentido literal. Cuando creyó que la consciencia iba desaparecer, le soltaron y él cayó al piso como un peso muerto, débil y ardiendo en rabia. Quiso levantarse, pero de repente un inmenso elefante verde, tan grande que Clifford se moriría de envidia, lo agarró por la cintura y lo tiró hacia la torre, atravesando varias paredes antes de caer casi muerto en el gimnasio.
No pudo pensar nada cuando atravesaba las paredes con su espalda y hombros, el dolor era tan abrumante que lo cegaba. Hasta que cayó, entonces pensó que lo habían vencido, quería que el gigantesco hombre metálico le abriera el pecho con un disparo sónico y así terminar con el asqueroso dolor que le estremecía el cuerpo. Pero luego se acordó de que el también tenía poderes. Geniales y asombrosos poderes. No, aún no iba a rendirse.
-¿Lo vencimos? –Preguntó Chico Bestia vacilante -¡Sí! ¡Lo hemos vencido! –gritó eufórico al ver que el joven no se movía.
-No tan rápido, Bestita, no podemos bajar la guardia aún, a lo mejor esta fingiendo –el atleta destrozó la celebración de su amigo despiadadamente –Recuerda lo que dijo Damian.
-Uh. Ese Damian es un presumido, a lo mejor solo se lo invento para llamar la atención –replicó el changeling mientras cruzaba los brazos.
-A lo mejor sí, y a lo mejor no. No debemos ignorar la posibilidad de que Jack sea como Todd lo describió, por pequeña que sea –dijo el joven robot con un tono fríamente calculado.
-Pero…
-Cyborg tiene razón, Chico Bestia, debemos verificar si realmente está inconsciente –Raven secundó la sensata idea del moreno.
-La amiga Raven y yo podríamos ir a revisar –se ofreció voluntariamente la tamarana sonriente, agarrando a la susodicha por el cuello.
-Es una buena idea Star, ustedes tienen más ventaja en ataque y defensa. Vayan, chicas.
-Gracias, amigo Cyborg. Volvemos enseguida –Starfire se llevó a la demonesa prácticamente a rastras.
-¡Tengan cuidado, chicas! –les aconsejó Vic, deseando que no les hicieran ni un rasguño a las féminas.
La princesa espacial y la chica demonio se fueron acercando lentamente hacia donde estaba Jack, "inconsciente", deseando con toda su alma que de verdad estuviera fuera de combate. Al llegar soltaron al mismo tiempo un suspiro de alivio, relajando todo cuerpo. Jack "yacía" sobre los escombros, con un poco de sangre en su rostro y espalda, nada de mucha importancia.
-Espera, Starfire –la orden hizo que Koriand´r se detuviera –Debemos revisarlo bien, antes de llevárnoslo.
-Está bien, amiga Raven. Haz lo que consideres apropiado –asintió la pelirroja obedientemente.
Raven caminó hasta el chico, quien no mostraba señal alguna de conciencia, se inclinó sobre él para asegurarse de que no fingía. Le puso una mano en el torso, para comprobar que no tenía conocimiento, y cuando el pecho del espadachín se mantuvo estático se sintió segura. Iba a levantarse, pero sintió que una mano ancha le sujetaba la muñeca.
-Hola, preciosa – el tono fanfarrón que utilizó la obligo a girar la cabeza.
-Azarath… -no alcanzó a recitar su preciado mantra, pues una esfera marrón se estrello en su cuerpo arrojándola unos dos metros.
Star hubiese ayudado a su amiga, sino fuera por que el metálico la llamó insistente, así que no tuvo más opción que retroceder.
-¡Raven! –el titán menor sintió hervir su sangre en furia al presenciar esa escena.
Se convirtió en lince y con toda la velocidad que sus músculos animales le permitían se arrojó sobre Jack, dispuesto a vengarse. Le rasgó la ceja izquierda, luego el pecho, rompiéndole la remera roja, para finalizar lo agarró, enterrándole los dientes en el brazo y lo mandó a un paseo por el cielo. Cuando termino con el desgraciado, se giró y corrió hacia su amiga herida que intentaba por todos los medios levantarse.
-¿Raven, estás herida? –preguntó Beast Dude mientas volvía a su forma humana.
Raven entornó los ojos.
-¿A ti que te parece, idiota?
El aludido la examinó con preocupación brillando en sus ojos, de pies a cabeza. La demonesa sólo tenía unos cuantos cortes en su piel de invierno y un pequeño moretón bajo el mentón, nada por lo que fuera a morirse, pero… ¿y si Raven era hemofílica? ¡Podría desangrarse si no la trataban rápido! ¡¿Qué tal que fuera alérgica a escombros de torres en forma de T?!
Estos pensamientos llenaron al cambiante de paranoia, quien se apresuro a sujetarla por los hombros y obligarla a que le mirara a los ojos.
-¿Estás segura, Rae? ¿No sufres de hemofilia o eres alérgica a los escombros o algo parecido? –parecían que sus orbes fueran a salirse de sus cuencas de lo pávido que se encontraba.
-No, no y NO, imbécil –le contestó la susodicha hartada de la letanía de idioteces que le soltaba Chico Bestia- Estoy bien, no soy hemofílica, ni sufro de alergias estúpidas ni ninguna otra suposición carente de sentido que pueda fabricar tu cerebro de maní (Oh, ¿cómo lo sabe)- remató Raven haciendo que la soltara.
Iba a pararse sola, pero las manos del chico verde la sujetaron por la cintura y la pusieron de pie. Le lanzó una mirada asesina con la cual hizo entenderle que quitara sus manos de ella inmediatamente o le iría mal, a lo que Logan reacciono casi instantáneo con un leve sonrojo.
-¡Rae! –exclamó cuando vio que la joven cojeaba.
-Estoy bien. Gracias –pasó por alto lo de "Rae", tenía cosas más importantes de que ocuparse, como por ejemplo el dolor en su tobillo.
-No lo parece –el insistente de Beast Boy le sujeto por los hombros y con la otra mano le levanto la pierna izquierda.
-¿Acaso no escuchaste, pedazo de tarado? Estoy perfectamente –insistió la violácea molesta por la terquedad del chico.
Chico Bestia no respondió, sólo siguió examinando el pálido tobillo ignorando magistralmente las quejas y amenazas de su compañera. Por su parte, Raven sintió como la sangre subió de golpe a sus mejillas, enrojeciéndolas y ella sin la maldita capucha puesta…. La vida la odiaba.
-Listo –dijo de pronto el changeling alzándose con rapidez -¿Eh? ¿Rae, tienes fiebre? –cuestionó rascándose la barbilla.
-Deja decirme Rae –y esa fue la amable respuesta de Raven, ni un gracias siquiera.
-¿Ni siquiera vas a decirme gracias? –puso ojitos de cachorro abandonado.
La joven híbrida lo miró fijamente, impenetrable, indescifrable, para después poner una mano en el hombro del chico y con la voz más agradecida dentro de su monótona escala pronunciar:
-Gracias, Chico Bestia.
-D-de nada, Raven –oh, genial, y ahora estaba nervioso. ¿Acaso esto podría ponerse peor?
Con la renegada ayuda del transformista, llegaron hasta donde estaba Cyborg junto a la pelirroja, esperándolos. Recostaron a Raven en el suelo e intentaron atenderla, pero ella no los dejo, alegando que lucharan contra el morocho, que se había levantado hambriento de revancha.
-¿Segura que estarás bien, Rae? –intrigó el androide por trigésimo quinta vez.
-Estaré bien, Cyborg. Pero JumpCity no lo estará si siguen aquí perdiendo el tiempo conmigo –dijo fríamente la oscura.
-"Pero tu no eres una perdida de tiempo, Raven." –aquellas palabras murieron despedazadas en la laringe del más joven de los titanes.
Vic Stone se alejó con los otros, preparado para hacerle frente a ese egocéntrico con aires de grandeza. Pero antes de ir a la guerra, volvió la mirada una vez más, enfrentándose con los iris violetas de su hermanita y con la miró como diciéndole "¿Vas a estar bien?". La oscura asintió, diciéndole con sus ojos que todo estaría bien.
Una vez que sus amigos la dejaron en paz, Raven puso sus manos sobre la herida en el tobillo, cerró los ojos con fuerza y utilizó sus poderes empáticos para sanarse, después de todo ¿de que servía ser empática si no podía curarse a si misma? Cuando por fin fue capaz de disipar el dolor que la embargaba se puso de pie, iba a pelear hasta que cayera, por que si Trigon no la había derrotado, no lo haría un simple mortal. Alzó vuelo y sintiendo como el viento golpeaba su rostro desnudo, voló hasta donde sus amigos batallaban.
Y aunque llegó con la voluntad de pelear, ahora, era demasiado tarde.
El último de los Titanes en pie, Cyborg, cayó vencido ante Jack, quien se erguía orgulloso viendo como el pecho del moreno humeaba constantemente. Stone se desplomó adolorido mientras el joven de ojos grises se preparaba para ultimarlo, sonriendo despreciablemente. Jack posiciono su espada sobre la nuca del chico –la única parte humana del androide– y con una lentitud impensable fue acercando el filo del arma a la piel morena. Tal vez aún no fuera demasiado tarde.
-¡Azarath Metrion Zinthos! –vociferó la hechicera mientras una luz negra salía disparada hacia el joven.
-¡¿Pero que mierda…?! –BlackTodd no pudo terminar su improperio por que el aura oscura lo embistió como un camión.
La oscuridad lo arrastro por casi tres metros y acabo abrasado por la fricción al borde de la isla. Escuchó cómo las olas encrespadas pero tranquilas rompían contra la tierra compacta, el sonido del agua desvaneciéndose al chocar con las rocas. Maldita sea, se le había olvidado a la joven amatista y esta por poco lo mata. Debía acabar con ella rápido si no quería ser hombre muerto. Acabaría con ella a una velocidad que haría sentir envidia al Flash del que tanto parloteaban en las noticias.
Pero mientras el joven reflexionaba en su mente, Raven se preparaba para terminar con esa estupidez de una vez por todas. Tenía los parpados firmemente apretados, el ceño fruncido y la mandíbula tensa. Los brazos estirados como una cruz mientras un aura negra y fría al igual que la noche se iba elevando sobre ella, lentamente la energía tomaba forma. Forma de cuervo. Lo atacaría con su ser alma y luego sanaría a sus amigos. Y a Chico Bestia.
-¿Qué? –musitó el pelinegro observando vagamente la escena frente a él –No, preciosa… eso no –Jack no tenía la más remota y alejada idea de que era eso, pero no permitiría que sucediera.
Vio su espada a unos cuantos centímetros, sólo tendría que estirarse para luego evitar su muerte. Se levanto cauto, con miedo (Él si lo admite. Tiene miedo) de que la chica se enterara de sus acciones y lo aniquilara. Elevó la vista, descubriendo que aquella pálida muchacha estaba muy –quizá demasiado– ensimismada, que no parecía recordar al mundo que la rodeaba. Sonrío.
-Lo siento, señorita, me temo que eso no será posible –el morocho dio un gran salto y arrojó su espada como un boomerang.
Raven abrió los ojos de un golpe, espantada, a penas oyó el grito del varón. Sus orbes alcanzaron a ver la espada que giraba velozmente sobre si misma, sintió como rozaba su pómulo y le cortaba ligeramente. Luego no sintió, ni vio, ni percibió nada. La oscuridad la envolvió y no pudo despertar.
-¡No! –una voz masculina se escuchó desde alguna parte. Una voz que Jack conocía muy bien -¡Raven!
Ni siquiera de dignó a girarse y encararlo. Se limitó a mantenerse de espaldas, con el cuerpo recto y la postura lo más relajada posible en el límite de la desfachatez. Soltó una carcajada estruendosa.
-Llegas un poco tarde, ¿eh, Damian?
¡Though I died to know you love me! ¡I´m all alone! ¡Ah! Débiles mortales, ¿Qué hacen espiándome?, mortales maleducados…
Bueno, volviendo a lo importante, ¡he terminado el vigesimoquinto capitulo! ¡Gracias a Azar! Lo sé soy asombrosa, pero ya basta que me sonrojan. Espero que lo disfruten, lo amen, les encante y los deje intrigados, ya que nadie sabe quien es el sujeto misterioso que acabo de aparecer…
-Es Damian, estúpida.
-¿Qué? ¿Y tú quien eres? Y lo más importante, ¿Por qué arruinaste la incógnita?
-Oh, por favor, no seas pendeja. Lo revelaste al final del capitulo, ¿o ahora iras a decirme que Jack se equivocó de persona?
-Eh, bueno… pues… podría ser… ¡Ay! ¡Lárgate al infierno!
-No quiero.
-*Le lanzó una mirada asesina a mi voz inconsciente que reclama mis estupideces*
-Ok, ok, no me hagas daño gran y poderosa inmortal. Me retiro.
-¿Ven, mortales? No se metan conmigo.
¡No tengo perdón de Dios! ¡Lo sé! Me he demorado una jodida eternidad para actualizar, pero mi computador se daño y ahora mismo estoy subiendo esto desde el computador de mi tía, les ruego me perdonen, adorados mortales.
Y ahora que esa molestia se largó, continuemos con las respuestas a mis adorados reviews:
Esme Mebe 3: ¡Volví! La esperanza es lo último que se pierde y he vuelto, mi maravillosa mortal. Lamento que hayas llorado por la continuación, pero heme aquí de nuevo y esta vez voy hasta el final. Bueno, Damian no ha llegado por que necesito ponerle drama, él es un humano normal y no Wally West, y además la torre esta en un isla en medio del océano, de la única manera que cruce corriendo sería que fuera Flash.
SaritaSan: Estoy empezando a pensar que te gustan las peleas…
¡Sí, he vuelto! ¡Mil Gracias, Hera! Lo sé, los pobres músculos de los desafortunados Titanes deben de doler como el infierno. Eres una vaga, nah, a mi tampoco me gusta hacer educación física. Puse escenas BBxRae, no por que tú me lo pidieras, si no por que sentí que le hacía falta un poco de amor, ¡disfrútalas!
¿Qué hora es? ¡Hora de las fastidiosas preguntas!
¿Los Titanes volverán a levantarse? ¿Damian cruzó el mar en bote o en moto de agua? ¿Jack terminara con el arquero más rápido que un rayo? ¿Podrá Damian hacerle frente a su primo? ¿O morirá en el intento?
Todo esto y más, en el próximo y genial capitulo de ¡Scooby-Doo! Ah, carajo, dije ¡El laberinto de Alicia! ¡AHHH! Esto me frustra… Me frustra mucho.
