Mientras tanto, en el Universo, Terra intentaba hallar el lugar al cual, el maestro Yen-Sid, le encomendó para encontrar la nueva luz.
"Un mundo dentro de otro mundo…" pensó el joven Terra, recordando lo que había escuchado del maestro "sin embargo, el segundo mundo es el principal" se repitió por tercera vez en su viaje, intentando no olvidar ningún detalle o encontrar alguna pista de su paradero.
Esto no tenía mucho sentido para el joven Terra, un mundo dentro de otro mundo… ¿Algo como Espacio Paranoico en Vergel Radiante? O ¿Cómo el libro de Pooh?... No lo sabía a ciencia cierta, sin embargo algo le decía que estaba a punto de descubrirlo.
El peliblanco seguía en su travesía, de vez en vez un Descorazonado aparecía pero con su Llave-Propulsor a la mano no había mayor inconveniente, pasaron unas horas hasta que un portal se abrió frente a él y en un abrir y cerrar de ojos ya se encontraba del otro lado.
King's Cross, Londres. 11:45 am
Terra salía del portal, el cual se cerró rápidamente, se encontraba en una estación de trenes común y corriente, claro, para él le eran muy extrañas esas edificaciones, sin embargo decidió ignorar su curiosidad y analizar el ambiente. A su alrededor habían varias personas con sus familias, principalmente mujeres con sus hijos, quienes al darse cuenta de su presencia se le quedaban mirando más de lo normal, era comprensible si tomas en cuenta que el pelo blanco lo hacía ver más viejo de lo que en realidad era, por esta razón, varias madres, reprendían a sus hijos para que no se le quedaran viendo al hombre ya que era muy grosero de su parte.
"Gracias Xehanort… te debo unos 20 años de más…" se quejaba para sí mismo mientras caminaba.
A pesar de que su cabellera, antes marrón, ahora blanca, varias chicas se le quedaban mirando, de todas formas aún era guapo y aún más por sus llamativas ropas, ya que llevaba una camisa que estaba bastante ceñida a su tonificado cuerpo, de un color café claro de mangas largas que, obviamente, marcaban de más sus musculosos brazos, unos pantalones ajustados de la cintura pero anchos en sus piernas y tobillos, de un color beige oscuro, los cuales eran sus favoritos.
Sería mentira decir que Terra no se había vuelto más guapo en esos años, a pesar de todas sus adversidades aún conservaba ese aire maduro, salvaje y galán que cualquier alma viviente desearía poseer, adicionando que ya estaba empezando a salir vello facial, el cual, si se la cuidaba correctamente, quedaría como una barba abierta, eso a él le parecía bien, siendo honesto consigo mismo, quería parecerse a su fallecido maestro, en honor a él, ya que, obviamente él… no lo consideraba solo como su maestro.
"Señor, estoy perdida ¿ha visto a mi familia?" escuchó preguntar a una voz bastante joven, miro a todos lados y no encontró a nadie, claro, siendo un tipo de 1.85 de estatura, era obvio que normalmente no voltearía la mirada hacia abajo cuando te hablan por la espalda, pero aun así no tardó en ubicar a la pequeña niña que pidió ayuda.
"No damita, no la he visto… pero si gustas podemos buscarla juntos" le comentó muy cálidamente.
No quería asustar a la pequeña quien le asintió sonriente mientras le tomaba de la mano, a la par que ambos empezaban a caminar, fueron unos metros en los cuales Terra pensaba algunas cosas, pero se detuvo en seco cuando se dio cuenta de un diminuto detalle… no sabía el nombre de su pequeña acompañante.
"Ejem… dime Pequeña ¿cuál es tu nombre?" pregunto un poco avergonzado al no darse cuenta de aquella minucia, a lo cual la niña solo sonrió con amabilidad.
"Mi nombre es Lucy, Lucy Pevensie y ¿usted señor?" pregunto dulcemente, mientras Terra quedaba en un pequeño shock mental, ya que decirle señor… bueno, estaba de acuerdo que la pequeña no pasaba de los 13 años y era educada pero… ¡él tenía apenas 20 años!
"Terr…ence… si, Terrence Bradford" contestó en cuanto salió de su pequeño shock mental, algo así como una milésima de segundo, con una sonrisa algo nerviosa, a lo cual, la pequeña e inocente Lucy le devuelve otra con alegría, en eso se da cuenta de algo y se le queda mirando.
"Espera un segundo… tú no eres tan viejo como pareces, ¿verdad?" pregunto la niña mirándolo más detalladamente, para estas alturas el pobre Terra reprimió un suspiró y, lentamente, negó con la cabeza "¿Por eso no estás en el ejército? ¿Porque te ves viejo?" solo dos preguntas, dos simples preguntas hechas con la inocencia de alguien pueden llegar a ser más dolorosas que una patada en las partes nobles, y más si ese alguien es tan orgulloso como el pobre Terra.
"Exacto…" comento incomodo, intentando no molestarse, cosa que le fallo, ya que la niña se estaba asustando un poco "pensaron que un vejete de 50 años quería participar…" comento rápidamente intentando aligerar el ambiente.
La joven Lucy rio con ganas ante tal comentario, el pobre Terra intentaba no lanzarse frente a un tren al ver como su orgullo era pisoteado… aún más por el hecho de que él mismo se lo pisoteaba, agradecía de sobremanera que Sora, Aqua, Vanitas y Ventus no estuvieran cerca, conociéndolos, a estas alturas del partido, se estarían revolcando de la risa.
Tan sumido en sus pensamiento estaba que apenas logró esquivar un golpe dirigido a su persona, sus reflejos no se habían oxidado con el coma, cosa que agradeció el mayor, en cuanto esquivo el golpe, Terra propino una fuerte patada en la espalda de la persona que lo ataco por mero reflejo, aquel corpazo tiró al atacante al suelo con un sonoro ruido sordo.
"¡¿Quién te crees que eres para atacar de esa forma tan cobarde?!" habló seriamente el peliblanco, de todas las cosas que odiaba, los cobardes que atacaban por la espalda eran los que más aborrecía.
"¡Aléjate de mi hermana maldito viejo verde!" gritó el joven que se levantaba del suelo muy adolorido, mirando con rabia a Terra, quien tenía una vena en su cabeza, y preocupación a su hermana.
"¡Peter! ¡¿Qué estás haciendo?! ¡¿Qué acaso no vez que pudiste haber lastimado al pobre ancianito?!" exclamo una mujer de edad madura corriendo hacia el chico llamado "Peter" posiblemente era el hermano de Lucy, y la mujer debía ser su madre, a estas alturas el pobre Terra tenía una flecha imaginaria en su cabeza con la inscripción de "Anciano".
"¡Mamá no es un ancianito! ¡Sólo tiene 35 años!" comentó la pequeña Lucy, clavándole otra flecha, ahora en el estómago, con la inscripción de "Adulto mayor".
"¿35? desde aquí se ve de 28" se escuchó decir a otra voz, la hermana mayor de Lucy supuso, ahora era una tinaja de metal que caía sobre su cabeza con un pergamino diciendo "ancestro".
"Con ese pelo canoso no debe ser menor a los 40…" comentó un chico amargado después de la otra chica.
Para ése momento el joven Terra sintió como 5 flechas atravesaban su corazón y se empezaba a hundir en un abismo muy negro del cual no quería volver a salir, del cual se podían leer miles de palabras con el mismo significado "V-I-E-J-O"… su ego había sido maltratado, pisoteado, escupido y luego evaporado de la manera más vil y cruel que jamás se haya imaginado, puede contra nescientes, puede contra descorazonados, incluso contra los incorpóreos, pero esto… preferiría luchar nuevamente contra Xehanort y Vanitas mil veces antes de ser llamado anciano… nuevamente.
"Terrence… ¿estás bien?" Terra reacciono algo aletargado y miró a los presentes con desdén involuntario.
"Para su información tengo 20… muchas gracias" les comento las 5 personas que estaban ahí quienes se vieron muy apenados por el error, bueno, solo 4, Peter no estaba interesado en eso, solo quería insultarlo.
Terra volteó hacia Peter quien le miro con desinterés y con un puñetazo certero en el estómago le susurró al oído: "La próxima vez que pierdas a tu hermana, intenta no ser un cobarde" y de esta forma empezó a alejarse con falsa calma, en eso estaba cuando sintió una manita jalarle de la camisa.
"No queríamos ofenderte, ven, mi madre quiere hablar contigo" habló una vocecita tras de Terra, él suspiró de manera pesada y volteó a ver a la dulce Lucy.
La siguió normal pero luego se fue apenando, algo malo con él era que, a pesar de sus esfuerzos, nunca conseguía mantenerse en calma cuando era más necesario, aun recordaba todas esas veces que peleo y como la oscuridad lo iba consumiendo lentamente, realmente era algo que no quería recordar.
"Tu hermano está bien… ¿verdad?" pregunto con un poco de temor, pero se calmó al ver a Lucy asentir y, cuando llegaron con la madre, ella extendió su mano con una leve sonrisa.
"Helen Pevensie, es un placer" comentó algo sonrojada, el mayor, simplemente, tomó su mano con una tímida sonrisa y la agitó muy suavemente.
"Pido disculpas por el golpe que le di a su hijo" comentó sonrojado y muy apenado, sin embargo, Helen, solo suspiró cansinamente y negó con la cabeza.
"Uno no puede dar un golpe sin esperar que el otro responda… lamento el comportamiento de mi hijo y… lamento su… condición" comentó con una ligera reverencia, a lo cual Terra sonríe y asiente más calmado.
"No hay nada que lamentar, en todo caso, entiendo que tener 4 hijos puede ser… problemático, pero no pueden dejar a la niña atrás entre tanta gente" le comentó Terra con calma y paciencia, a lo cual, Helen asintió y todos miraron al chico menor.
"Edmund, te dije que cuidaras de tu hermana" regaño Helen al menor de sus varones, sin embargo, el tal Edmund, solo vio a Lucy con desprecio y enojo.
"¡Ella corrió hacia no sé dónde y te vine a avisar!" intentó excusarse sin mucho éxito, ya que Peter y Susan vieron a Edmund con el mismo desprecio que él demostraba a su pequeña hermanita.
"Ya déjenlo tranquilo" comentó Terra mientras todos voltearon a verle "Como sea… Lucy me comento que quería hablar de algo conmigo" comentó mientras Helen asentía, se notaba el cansancio en sus ojos y la desesperación en sus hombros.
"No puedo decirlo frente a los niños" susurro mientras aclaraba la garganta, llamando la atención de los niños "por favor, vayan subiendo al tren" les dijo con falsa calma mientras los chicos asintieron tristes, el programa de refugio era sólo para niños, su madre no iría con ellos. En cuanto se fueron Helen suspiró casi vencida por el cansancio "le pido que cuide a mis hijos en este tiempo que estén fuera, se lo suplico" imploró mientras le daba un pequeño fajo de dinero, Terra la miró sorprendido ante tal acto.
"Señora no me de nada" comentó mientras le devolvía de regreso el fajo con una sonrisa amable "Cuidar personas es mi deber, no me tiene que pagar por ello" finalizo para ver como la señora sonreía con unas lágrimas surcando sus mejillas y asintió con verdadera paz.
Terra, de un momento a otro, ya se encontraba entrando al vagón junto con los Pevensie y justo cuando se sentó, el tren empezó a andar, con pesar vio a los chicos despedirse de su madre, algunos más renuentes a llorar, como Edmund y Peter, y otros más efusivos como Susan y la pequeña Lucy, ver aquella escena le recordó algo muy doloroso de su pasado que él creía olvidado.
Tierra de Partida; hace 10 años.
Frente a un enorme castillo con dos torretas a sus lados unidos por cadenas, con vitrales de vivos y llamativos colores igual que el mismo castillo, llegaban dos personas, venían del pueblo asentado en la falda de la montaña.
Las personas eran un pequeño de cabellera castaña, ojos y rostro finos, pero que estaba haciendo berrinche mientras era llevado de la mano por una mujer alta, de cabello largo amarrado en una coleta alta, dejando dos mechones largos enmarcando su rostro fino y sereno, Sheyla era su nombre.
"Mami… no quiero ir allí, me da miedo" comentaba un Terra de solo 6 años a su madre mientras se aferraba a la pierna de esta.
"Querido, sabes que fue un honor que la llave espada te eligiera, ¿no me dirás ahora que te arrepientes de semejante orgullo?" preguntaba la mayor mientras miraba la academia del Maestro Eraqus.
"Claro que no, mami" dijo enojado el pequeño Terra mientras volvía a mirar la academia- "pero ese lugar es raro" comentó mientras la miraba con sus ojitos cristalinos y su madre suspiraba.
"Hijo, ser un elegido de la llave espada es uno de los honores más grandes que existen en todos los mundos, esto te hará más fuerte, crecerás sano y fuerte, te convertirás en un hombre muy guapo y llenaras tus expectativas, además…" calló de inmediato, ese tema aún era un poco delicado para ella, pero su hijo no pensaba de la misma manera.
"Debo limpiar nuestro nombre ¿no es así mami?" preguntó triste mientras su madre lo abrazaba y su rostro reflejaba tristeza.
Sheyla sabía que ese tema era muy delicado para ella pero, a pesar de todo, era la verdad, ya que, su marido, y padre de Terra, fue uno de los criminales más buscados por todos los mundos, eso sin contar que era un controlador nato de la Oscuridad. En ese entonces se creía que, cuando se enteró de su afinidad a la oscuridad, se entrenó por años para perfeccionarse.
Pasaron años en los cuales el joven Terra se entrenaba bajo el yugo de Eraqus, con la compañía de la joven Aqua y el pequeño Ventus, pasaron muchas cosas juntos y, poco después de 13 años entrenándose con su maestro fue que Terra se enteró que había sido el mismísimo Xehanort quien había entrenado a su padre, provocando que casi asesinara a Eraqus… pero bueno… de tal palo, tal astilla, ya que el cumplió lo que su padre nunca pudo, eso le hacía sentirse muy mal.
A las afueras de Londres, 12:23 pm.
"… ..Nce… ¡Terrence!" escuchó un grito llamándole a la par que Terra alzaba la vista asustado, Lucy le estaba mirando con una expresión preocupada y triste "¿Estás bien Terrence?" preguntaba la inocente Lucy a la par que Terra asentía y los miraba a todos.
"Su madre los dejó a mi cuidado, lo que significa que están a mi cargo" comentó mirando la cara de desagrado de los chicos "Y sé que creen que no necesitan de una niñera o algo por el estilo pero estoy seguro que un par de ojos extra son de utilidad" comento mirándoles con una sonrisa mientras Susan y Lucy sonreían pero Peter y Edmund lo miraban con recelo, era obvio que lo consideraban una amenaza para sus hermanas, sobre todo para Lucy.
"Terrence… ¿por qué aceptaste cuidarnos?" pregunto la pequeña Lucy a la par que Terra suspiraba, su instinto le decía que la princesa de la luz estaba cerca, y había sentido esa luz en la pequeña Lucy.
"Porque a eso me dedico, protejo a las personas, sean niños o adultos, los cuido por igual" comentó con sinceridad mientras los chicos se rieron con burla, sin embargo las chicas lo miraron con ensoñación.
"¿Algo así como un guardián?" Preguntó la mayor mientras Terra la miraba "por cierto, mi nombre es Susan, un gusto" se presentó mientras Terra le sonreía y asentía con la cabeza.
"Es un placer joven Susan" dijo caballerosamente mientras miraba a la ventanilla y observaba el paisaje, esto ruborizo a la joven un poco pero Terra no lo notó, pasaron algunas horas calladas hasta que Lucy preguntó algo hastiada.
"¿Te sabes algún cuento?" Terra la miraba confundido "Ya sabes, cuentos, como los que te cuentan para ir a dormir" dijo con toda inocencia a la par que Susan la miraba con reproche y vergüenza, con qué cosas salía esta niña pensaba.
"Obviamente no se sabe ningún cuento, es demasiado… bueno… ya no está para saber de cuentos" respondió Susan mientras Terra suspiraba y aclaraba la garganta.
"En realidad sí, me se unos cuantos cuentos" dijo mientras todos lo miraban sorprendido, ante lo cual, el mayor, empezó a relatarle la historia que más le gustaba.
Hace mucho, mucho tiempo, más de lo que uno podría contar, todos los mundos estaban unidos en uno sólo, iluminados por una luz, hermosa y pura, esa luz se conocía como "Kingdom Hearts", quien era custodiado por su contra parte la Espada "χ" o Keyblade "chi".
En fin, el mundo estaba lleno de paz, pero como la oscuridad nace de la luz, todos empezaron a sentir envidia por el poder de la luz, ya que, ellos creían que; "todo aquel que posea a Kingdom Hearts, será el más fuerte de todos los mundos", por tanto, Kingdom Hearts fue deseado por todos, ellos querían la luz para ellos mismos y ser conocidos como el guerrero más fuerte, lo cual empezó a llevar más Oscuridad a los corazones de la gente, y de esta forma una guerra se empezó.
Forjadas por los sentimientos de los corazones de todos, los hombres empezaron a crear "llaves-espadas" para ir a dicha Guerra, la cual, sin embargo, terminó hundiendo a Kingdom Hearts y al mundo en completa oscuridad. Por esta acción, la Espada "χ" se dividió en 20 corazones, 7 de pura luz y 13 de mera oscuridad, se dice que, aquel que reúna aquellos 20 corazones, podrá crear nuevamente la Espada "χ" y podrá tener acceso a Kingdom Hearts y a su enorme poder.
Más tarde, luego de que Kingdom Hearts callera en la oscuridad y la Espada "χ" se separara, nacieron de esa oscuridad suaves luces que empezaron a crecer y fortalecerse, esas luces eran los corazones de los niños y la luz que habitaban dentro de ellos empezó a crecer y crecer y, de esta forma, uno a uno, los mundos lograron ser restaurados, sin embargo, la única cosa que jamás fue restaurada fue la unión de los mundos, por eso, aquellos mundos estaban separados.
Las siete luces principales de la Espada "χ" fueron a dar al corazón de siete damas con un corazón hecho de pura luz que están esparcidas a lo largo del Universo, condenada a jamás encontrarse, pero siempre unidas por el poder de la Luz.
En cuanto termino de relatar la historia de la gran guerra todos se le quedaron mirando con diferentes reacciones, Lucy con una sonrisa inocente y llena de imaginación, Edmund con una cara larga y bastante desprecio para su edad, Susan con un sonrojo y mucha duda y, finalmente, Peter con apatía y desinterés, realmente estaba todo variado pensaba el pobre Terra al sentirse el centro de la atención.
"¿Quieres decir que hay más mundos allá afuera?" preguntó con una sonrisa e inocencia digna de su edad, pero todos la miraron de forma reprobatoria y enojada por tamaña pregunta "¿Quiénes son las chicas que dice la historia?" sin embargo, la pequeña no se inmuto y seguía con sus preguntas, ante lo cual Terra sonrió y sólo dijo la verdad.
"Son siete en total, sus nombres son: Blancanieves, Cenicienta, Aurora, Alicia, Jazmín, Bella y una chica llamada Kairi" finalizo sonriendo con dulzura a la pequeña e ignorando a Susan que medio ocultó una risotada por tamaña patraña.
"La mayoría de esas muchachas son de cuentos de hadas, es obvio que es un cuento Lucy" comentó Edmund siendo apoyado por Susan, sin embargo, Lucy negó con la cabeza.
"A lo mejor son cuento de hadas aquí… pero…" en medio de su oración Lucy miró a Terra sorprendida, se había dado cuenta de algo sumamente importante para ella "¡Tú eres de otro mundo!" Con tamaña revelación Terra la miró espantado, pensando lo más rápido que podía para ver como salía de tamaño aprieto, bendita inocencia "¡Lo es, lo es!, ¡Eres de otro mundo!, ¡Y no es que seas viejo, es que en tú mundo las personas tiene el pelo blanco!" habló la niña con tanta emoción y, por aquel comentario, la primera imagen que apareció en la mente de Terra fue de Riku por un segundo, pero luego se centró en Lucy y, haciendo un esfuerzo sobre humano, empezó a hablar de corrido.
"Bueno… no, no es eso, es… uh… es que mi condición, ya sabes, una enfermedad…" mintió muy nervioso, las mentiras no eran su fuerte, sin embargo, Lucy saltó de su asiento y su fue a sentar al lado de Terra emocionadísima.
"¿Cómo es tu mundo? Dime ¿tienes un tercer ojo escondido? ¿Manos extras? ¿Hablas otros idiomas no terrestres?" Terra estaba realmente atontado y no sabía que contestar, tantas preguntas eran mala para su salud mental.
"¡Lucy basta! ¡Terra es tan humano como todos nosotros!" exclamó Susan bastante acalorada, mira que seguirle el juego a la niña era una cosa, pero esto ya era ridículo… ¿o no? "Ésa es sólo una historia ¿cierto?" preguntó mirando fijamente a Terra, el pobre tuvo que sacar valor de donde no sabía que tenía, ya que, en esa historia se basaban muchos de los principios de los Maestros de la Llave-Espada en las cuales el creía, era evidente que esta filosofía era por lo que vivía… fue por lo que su Maestro murió…
"S-S-Sí… lo es…" sin embargo, aún estaba en cubierto y no podía darse el lujo de lo contrario, claro, Lucy no se lo tragó, pero, por no querer que Susan se enojara más decidió regresar a su lugar original pero mirando con complicidad a Terra, podría ser una niña dulce e inocente, pero era una niña demasiado inteligente… eso y, si agregamos que Terra era malo, pero que se dice malo, mintiendo… tendrían una pequeña plática después para poder aclarar algunas cosas con la pequeña.
El resto del viaje pasó sin muchas novedades, más que nada, por el hecho de que Lucy seguía aburrida y Terra decidió contarle más historias, ganándose miradas desaprobatorias, poco a poco la ciudad se dio paso al campo y, después de unas horas solo se veía campo, simplemente campo… y más campo… y más campo… hasta que, por fin, llegaron a su destino… más campo.
Se quedaron un buen rato esperando a que llegara alguien, de hecho Terra vio pasar varios coches pero ninguno paro frente a ellos, pasaron varios minutos, por no decir horas, hasta que un coche paro y este… no era para los chicos.
"Gracias señor, andábamos un poco perdidos" –comento una mujer mayor mientras su marido volvía a conducir el viejo Cadillac negro en dirección a las montañas, en verdad debían estar ciegos para no verla, aunque, claro, la edad juega en contra.
"Oigan chicos… ¿seguros que debían bajarse aquí?" –pregunto Terra mirando a Peter con preocupación.
"Debiste de haberle preguntando a madre ¿no lo crees?" –Comento Peter mientras se cruzaba de brazos- "Ahora estamos varados en medio de la nada…" –agrego con cierta ponzoña que amenazaba con acabar la poca paciencia del peliblanco.
"¡¿Estás diciendo que, en serio, no sabes donde debían bajarse?!" –pregunto casi con histeria el mayor del grupo, a punto de sacar su llave espada del simple enojo.
"¡Estoy diciendo que…!" –pero antes de siquiera terminar la oración aparece un coche antiguo jalado por un caballo que aparca al frente de ellos.
"Disculpen" –se escucha la voz de una mujer a la par que Terra casi soltaba el puño preparado para tirarle unos dientes al tal Peter y el otro chico estaba a punto de esquivar dicho puño, aunque sabía que le llegaría otro golpe peor al tratar de reincorporare- "Ejem, disculpen" –volvió a hablar esa voz femenina, se trataba de una señora montada en coche mientras miraba la escena con ojo clínico- "Lamento haber tardado" –comento con clase para luego mirarlos nuevamente de forma acusadora- "espero no se comporten de forma incivilizada en la mansión, de seguro terminarán en la calle por esas muestras de vulgaridad…" –comento con una mirada despectiva que no hizo mella en Terra, ya luego arreglaría las cuentas con Peter, solo debía esperar el momento preciso.
"Ustedes monten la carreta, yo voy a pie" –comento el mayor mirando al mayor de los hermanos con una mueca de superioridad pero la señora lanzó una risotada y, mirándolo divertida, comento.
"Éste caballo es de lo mejor que hay por aquí, nada se compara a su velocidad y es cría de pura sangres de la mejor clase" –comento la señora dándose aires de superioridad, pero menuda sorpresa se llevó al ver a Terra quien la miraba divertido.
"Entonces yo también soy de lo mejor que hay por aquí mi señora" –comento de forma galante realizando una pequeña caravana que le provoco a Susan un rubor bastante notorio ante tan sugestiva idea… después de todo, era cierto, Terra estaba como quería.
Luego de una ligera caminata por el campo, para Terra, quien siguió sin problema la carroza, y un viaje largo e incómodo para los chicos en dichoso transporte, llegaron a un camino de árboles bastante lúgubres, según Lucy, el lugar era amplio, tras pasar el sendero de árboles se encontraron con la mansión, una edificación antigua pero resistente, de color castaña con varias habitaciones, según se miraba a primera vista, luego de que todos llegaran a la puerta de la mansión, la cual fue abierta casi automáticamente, asustando a casi todos los presentes, la mujer empezó a hablar con los chicos… o mejor dicho, a montar un monologo.
"Regla número 1, no correr ni gritar, regla número 2, no tocar nada sin el permiso del amo o mío, regla número 3, todos comerán a la hora que se les digan, no sacaran nada de la cocina…" –y así les decía una mujer con expresión severa, alta, algo demacrada pero fuerte al andar mientras caminaba por los extenuantes pasillos- "regla número 678: no saldrán al patio luego de las 8 de la noche, Regla numero 679: intentaran guardar silencio absoluto a menos de que sea una emergencia y no, los monstruos en armarios u otros factores parecidos no cuentan como emergencia, ¿quedo claro?" –pregunto girándose mirándolos fríamente, los menores casi se orinaron hay mismo del miedo, claro, Peter seguía con su orgullo impidiendo que notaran su miedo y Terra… por favor, él ha derrotado a Nescientes desde que tiene memoria, una vieja demacrada no le daba miedo… aun que si se comportaba como Aqua cuando le escondía la cartera, pues entonces si debía preocuparse- "El profesor no está acostumbrado a recibir visitas, mucho menos de niños, así que no lo molesten ni le agravien, ¿está claro?" –comento mientras todos asentían- "bien, sigamos" –ordenó mientras pasaban por las habitaciones, así estaban caminando a los dormitorios de las chicas cuando Terra vio algo que lo hizo parar en seco, era un retrato muy antiguo, pero aun así le llamo poderosamente la atención y como no si en este se miraban a nada más, ni a nada menos que...
"Ése es el profesor junto con algunos colegas" –comento la mujer regresando mirando el retrato, aun recordaba cuando lo pintaron- "hace mucho que no se saben de ellos, eran tan educados y caballerosos, no se encuentran hombres así actualmente" –dijo la mujer recordando viejos tiempos.
Ya que ahí se veían a cuatro jóvenes, todos bastante singulares entre sí, el primero iba vestido de manera oriental, llevaba el cabello suelto y poseía unos ojos azules bastante llamativos, pero Terra lo identifico de inmediato como el Maestro Eraqus, la cicatriz en su ojo era la misma, al otro lado estaba un muchacho con túnica azul y un sobrero con estrellas de manera bastante despreocupada y animada, sin duda era Yen Sid, claro, antes de ser un amargado como lo es ahora, aun que, con un alumno como lo fue el Rey Mickey… era comprensible, y finalmente, y no menos importante, un chico de cabellos plateados con ojos completamente dorados y expresivos… portaba una sonrisa que aunque fuese misteriosa, era amigable… era Xehanort, antes de ser malvado.
"¿Cómo… se llamaban sus colegas?" –pregunto el joven Terra ganándose una mirada sorprendida de la señora.
"El joven Ernesto, el señor Yael y el joven Xehanort" –hablo la mujer reviviendo amargos recuerdos- "llegaron una noche después… después de que algo ocurriera, se hicieron grandes colegas" –comento para luego suspirar- "actualmente dos de ellos fallecieron hace algún tiempo y, si no me falla la memoria, uno simplemente desapareció en el aire mientras que al otro lo asesino un aprendiz suyo" –comento provocando un remordimiento en el pobre de Terra que no demostró corporalmente- "vaya mal agradecimiento de ese descarriado" –comento con cierto enojo a la par que Terra reprimía lo más que podía sus lágrimas y asintió de forma lenta.
"Si… un mal agradecido y descarriado sin duda…" –comento casi en susurro mientras los chicos miraron en Terra algo que jamás creyeron ver en un joven de anchos hombros, barba cuadrada y mirada fuerte y determinada; vulnerabilidad y remordimiento, en ese preciso momento, Terra era simplemente alguien frágil y sin fuerza.
"Y si mal no recuerdo" –se escuchó la voz de un hombre acercándose- "ése muchacho fue mal guiado por otro de mis colegas" –comentaba la voz a la par que todos voltearon a ver al señor viejo y amable que acababa de llegar- "Profesor Krik, Digory Krik, un placer verlos chicos" –comento mientras Terra le miraba con pesar en sus ojos.
"Un placer… mi nombre es Terrence" –comento mientras el profesor reía un poco y negaba con la cabeza- "Polly, por que no llevas a los niños a sus cuartos, el joven Terrence y yo debemos charlar" –comento mientras la mujer se llevaba a los chicos y ambos quedaban solos- "por favor sígueme" –comento mientras se marchaban al despacho del dueño de casa- "muy bien, hablemos, para empezar, ya sé que ese no es tu verdadero nombre" –dijo mientras el chico se espantaba levemente- "así que… tú eres el famoso Terra" –el chico, apenado, asintió mirando hacia abajo, hombros caídos y un poco encorvado esperando alguna regañadura por parte de su superior- "Hijo mío, no te voy a regañar ni a crucificar, lo hecho, hecho está" Terra miró hacia arriba y le sorprendió la tranquilidad con la cual el profesor se tomó las cosas.
"¿Usted lo…?" -el profesor asintió con una sonrisa antes de que el joven terminara.
"si, lo conocí Cuando apenas eran aprendices" –comento recordando todo- "ellos vinieron en busca de algo que mi tío había encontrado, una forma de pasar entre los mundos" –dijo sacándose sus anteojos y los limpiaba- "pero resultó ser muy peligroso y, accidentalmente, trajimos a un ser tan malvado y horripilante que incluso Maléfica podría llegar a ser un cachorrito inofensivo frente a ella" –comento para ponerse nuevamente sus anteojos limpios mientras Terra le miraba sorprendido, no todos sabían acerca de la presencia de la hada malvada y aún más por decir aquella oración tan descabellada.
"¿Conoce a Maléfica?" –pregunto impresionada a la par que el profesor volvía a reír con alegría.
"Pero por supuesto que sí, incluso conozco otros mundos, sólo que dentro de mi propio mundo, no sé si me doy a entender" –comento el anciano a la par que Terra asentía, ahora todo tenía sentido, el mundo dentro de otro mundo- "Imagino que las princesas siguen a salvo ¿no?" –Pregunto mirando fijamente al joven, el pobre Terra alzó la mirada alarmado, esa fue suficiente respuesta para el profesor quien simplemente suspiro- "¿Qué pasó?" –pregunto a la par que Terra le explicaba la situación haciendo hincapié en que un fragmento de luz vino a dar aquí.
"Presiento que es la más pequeña, la joven Lucy, quien porta esa luz…" -el profesor asiente suavemente ante lo dicho por su acompañante.
"Pues deberás Llévatela y cumplir con tu misión" –dijo con tristeza pero Terra negó fervientemente con la cabeza.
"No sin sus hermanos, ellos deberán venir también, de otra forma sería inútil ya que su luz se extinguiría por la soledad" –comento de mala gana, no le hacia ninguna gracia tener que llevarse a Edmund y a Peter con ellos, pero así era la familia, el profesor simplemente suspiró pensativo mientras encendía su pipa de tabaco, la cual había rellenado durante la explicación del menor.
"En ese caso" –comento aspirando se su pipa- "mantenlos fuera de peligro, que no se acerquen al ropero" –dijo soltando el humo blanco mientras Terra le miraba extrañado- "Lo reconocerás al verlo hijo, y por lo de Eraqus… no te aflijas, no todo es tu culpa" –finalizo a la par que Terra suspiraba y sonreía con un poco de tristeza.
"La mayor parte al menos… pero bueno profesor, nos vemos en la mañana, ya es tarde y los niños ya debieron haberse ido a dormir" –comento mientras hacia una reverencia y se marchaba dejando al profesor solo con sus viejos recuerdos.
"Es un buen chico Eraqus… bastante bueno" –finalizo para sentarse en la mullida silla de su despacho y fumar tranquilamente de su pipa.
Las horas pasaron y el sueño reino en la mansión del señor Krik, poco a poco la oscuridad de la noche avanzaba, sin embargo, un joven de cabellos plateados se removía angustiado en la cama, de un lado a otro, moviendo la fina tela que cubría su desnudo y marcado cuerpo, el rictus de enfado e ira en su rostro demostraba que tenía una pesadilla, tan habitual como de costumbre, pero aun así muy molesta para el sueño de nuestro protagonista.
El pobre Terra, desde que despertó de aquel coma hace un tiempo, ha estado teniendo muchas pesadillas, o recuerdos, en donde luchaba incesantemente contra su maestro Eraqus, rememorando su muerte mil veces, provocando mella en su psiquis y provocando un estrés mental muy agudo y difícil de sobrellevar.
El alba se hacía presente y, al parecer, la pesadilla del joven Terra habían empezado a cambiar, ahora simplemente soñaba con cosas inexistentes o algún recuerdo de su infancia, podría ser cualquier cosa, de todos modos, nadie controla un sueño.
Pasaron las horas y ya eran las 9:30 am, los pájaros trinaban, los perros ladraban, los jardineros cortaban el césped y las criadas ponían la mesa, a las 9:45, los hermanos Pevensie se encontraban ya vestidos y listos para un nuevo día, todo estaba en orden, hasta que a las 10:01 am, la señora Polly, bastante malhumorada, mira a Susan con un gesto de resignación mal contenido y le hablar fuerte y claro.
"Susan, ve a despertar al haragán de una buena vez, son más de las 10 de la mañana y no se ha dignado a bajar, que osadía de su parte" –comentaba la mujer bastante enojada a la par que Susan asentía y subía al cuarto de Terra- "espero tenga el sueño ligero, la señora Polly es bastante estricta por lo que pude notar" –comentaba mientras llegaba a la habitación de Terra- "este chico es realmente atractivo, ¿Cuánto dijo que tenía?, vaya que estoy distraída, quizás sean unos 21 o unos 22…" –comentaba ida en sus ideas mientras abría la puerta sin darse cuenta de que no había llamado- "o quizás sean unos… veinty… ocho…" –comentaba con los ojos bien abiertos.
Terra estaba completamente desnudo ante ella, como se movía mucho las sábanas normalmente quedaban en el piso y una que otra quedaba sobre su piel, Terra en ese momento estaba boca abajo, su fuerte espalda descubierta, subiendo y bajando al ritmo de su respiración, sus nalgas perfectamente delineadas por el ejercicio daban un camino a seguir hacia sus piernas, fuertes y con un fino vello, y en menos de lo que Susan pudiera abrir la boca para pronuncia palabra alguna Terra se mueve un poco, acomodándose boca arriba, quedando completamente expuesto ante la pobre chica que no tenía idea de qué hacer o donde mirar… bueno, si sabía dónde mirar ya que se quedó admirando sus pectorales, duros como rocas y torneados, su abdomen marcado con un fino vello que se iba espesando hasta llegar a la zona de los oblicuos, los cuales también estaban bastante marcados, y obviamente, como es normal en los hombres saludables, toda su hombría estaba completamente erecta y funcional, eso fue todo lo que pudo ver Susan ya que cerró de un portazo la puerta, espantando a todos en la casa y despertando a un aturdido Terra que no sabía que había pasado.
"¿Qué… paso?" –Preguntaba atontado mirándose en la cama- "de nuevo me moví mucho" –comento mientras arreglaba las sabanas.
"T-Te-Terrence… el desayuno e-está listo" –comento la sonrojada Susan desde la puerta.
"ya veo, gracias ahora bajo" –comento mientras se levantaba, realmente se sentía cansado.
En lo que respecta a Susan, la pobre muchacha caminaba a paso lento, arrastrando sus zapatos y mirando el suelo como si fuera lo más interesante del mundo, bajo con cuidado la escalera y antes de tocar suelo se desmayó, esa visión había sido demasiado para la virgen y tierna mente de una jovencita como ella.
La mañana en la mansión Krik fue de lo más…
"¡CUALQUIERA TE LLAMARÍA UN SINVERGÜENZA! ¡PORQUE ESO ES LO QUE ERES!" -Susan seguía roja después de varios minutos del accidente.
De acuerdo, luego de que Susan fuese sido encontrada, desmayada, fue llevada a una silla en donde intentaron reanimarla, pasaron algunos minutos hasta que Terra por fin bajo con su ropa ya puesta, el joven miraba la escena tranquilamente mientras se servía un vaso con jugo de naranja, pero en cuanto la joven logro recuperar la conciencia y recordar a cierto albino desnudo, el caos llego a la mansión, la pobre pego el grito en el cielo y el enunciado de este provoco que Terra escupiera su jugo de manera avergonzada y, luego de un pequeño ataque de tos empezó el debate.
"Tú eres la desvergonzada, cualquiera hubiese tocado la puerta antes de entrar y tú no lo hiciste"- Terra estaba apenado pero el enojo le ganaba- "era obvio que no tenía mudas de ropa, así que las mande a lavar mientras dormía" –comentaba bastante furioso, una cosa era que le vieran sin polera o sin pantalones, en el caso de Riku o Sora, pero verlo desnudo sin su consentimiento era una falta de respeto digna de un severo castigo.
"¡No esperaba que estuvieras…!" –la pobre estaba por decir algo en su defensa pero la mayor del lugar, en este caso, la señora Polly, decide callarla llamándole la atención de forma amable.
"¡Suficiente!" –amable desde el punto de vista de ella, con semejante grito todos le prestaron su completa atención, más por miedo que por otra cosa- "Joven Terrence, su maestro Yael ya ha contactado con el señor Krik y ha mandado unas cuantas mudas de ropa" –comento con elegancia y tranquilidad- "espero no tenga pretexto para no usar ropas de dormir en algún futuro presente" –agrego mientras se giraba a la avergonzada Susan- "en cuanto a usted, señorita Pevensie, algún día tendría que ver a un hombre desnudo" –dijo mirándola severamente- "¿o me dirá que procreará con la ropa puesta?" –pregunto a la par que Susan enrojecía más de lo que ya estaba, dicha acción provoco que Edmund y Peter rieran calladamente para no enojar más a la señora Polly pero, la pequeña Lucy, se les quedó mirando fijamente de forma curiosa.
"Procrear… ¿Qué es eso?" –pregunto la pequeña niña mientras todos se tensaban, ¿cómo explicarle a una niña lo que son las relaciones sexuales y el proceso de procreación?, en ese momento, la señorita Polly miró a la pequeña con gesto cansado y, suspirando, le comento a la par que relajaba sus hombros.
"Lo sabrá cuando tenga edad señorita Lucy, ahora a desayunar" –finalizo el tema para que todos pasaran a sentarse a desayunar.
Pasaron unos momentos de silencio bastante pesado por la escena anterior, claro, Terra estaba aún bastante enojado con Susan y esta le miraba de vez en cuando de forma nerviosa, intentando decir algo que jamás salió de su garganta, en cuanto a Edmund y Peter, ellos simplemente se dedicaron a desayunar de forma silenciosa, al igual que la pequeña Lucy y la señora Polly.
"Terrence…" –hablo la mayor mirando a Terra- "El profesor Krik ha recibido una carta y deberá salir de la mansión algunas horas, por no decir días, mientras él se encuentra en su junta, yo le acompañare, de paso comprare algunas cosas que hacen falta en la casa" –comentaba la mujer mientras el chico no entendía el punto- "la cuestión es que usted se hará cargo de los jóvenes Pevensie en nuestra ausencia" –comento a la par que un relámpago cruzó el cielo- "además, dudo que quieran salir con ésta lluvia" –enfatizo mirando la ventana, en donde se veía la lluvia caer de forma ligera.
El día pasó lento, demasiado lento para el gusto de Terra, luego de que ambos adultos se fueran, los jóvenes al cuidado del albino se la pasaron jugando, comenzaron con adivinanzas, las cuales siempre ganaba Terra, visitar muchos mundos ayudaba a saber esas cosas, luego a disfrazarse, menuda risotada pego el mayor al ver a Peter y a Edmund travestidos por sugerencia de Lucy y ayuda de Susan, en verdad se la paso bien en ese momento, más tarde decidieron jugar a las cartas, aquí fue donde vieron que la pequeña Lucy, a pesar de lo pequeña e inocente que se veía, era buenísima con las cartas, agradecieron de sobremanera no haber hecho el juego a base de apuestas, tras jugar a las cartas prosiguieron con una clase de esgrima con algunos maderos que encontraron en el ático, la clase duro poco por un pequeño problema entre Peter, Edmund y Terra, el mayor los dejo bastante adoloridos por su método de enseñanza, tras este fallido intento fueron a la chimenea y empezaron a leer algunos libros, eso le consumió gran parte de la tarde hasta que la pequeña Lucy empezó a preguntar por el significado de las palabras y así comenzó a un nuevo juego en donde debían estar adivinando definiciones de estas y de dónde provenían.
"Honestamente… esto es aburrido" -dijo Edmund antes de que Susan dijera otra palabra que parecía más bien una majadería.
"Ya te dije que la palabra Micólogo y Micología son palabras existentes, son sobre el estudio de los hongos" –comento frustrada la muchacha mientras Lucy intentaba razonarlas, cosa bastante difícil.
"Juguemos a las escondidas mejor" -sugirió Lucy sonriendo, su pequeña cabecita estaba hecha un caos y, como todo niño de su edad, prefería estar en movimiento que estar sentado leyendo quien sabe qué cosa, en eso todos vieron a Terra, quien suspiró y negó con la cabeza.
"No…" –estaba por dar una razón bastante convincente pero ver a la joven Lucy con esos ojos de borrego destetado le hizo mella en el cerebro y decidió responder lo primero que se le vino a la mente- "No podría esconderme, sería muy injusto" –comento sonriendo de forma nerviosa, si algún día tuviera hijos rogaba por que no usaran esas tácticas tan sucias para manipularlo.
"Podrías contar ¿si Terrence? ¿Por favo~~~r?" –pidió la pequeña Lucy alargando la última sílaba para parecer aún más tierna de lo que era, a lo que Terra cedió sin resistencia, definitivamente era una Princesa de la Luz y muy manipuladora.
"Está bien, vayan a esconderse" –comento mientras se giraba a un muro y empezaba a contar-"Uno… dos… tres…" –en cuento el conteo empezó todos corrieron de forma despavorida a encontrar un sitio para ocultarse.
El joven Terra contaba de forma pausada para darle tiempo a la pequeña Lucy de encontrar algún escondite, así paso el tiempo hasta que el albino terminó de contar, en ese momento, empieza su búsqueda, no le fue difícil encontrar a Edmund y a Peter, ya que ambos estaban peleando por el mismo lugar, luego de un regaño por pelear y mandarlos a la habitación, siguió con su búsqueda, la pobre Susan fue pillada de una forma un poco jocosa, ya que Terra la había encontrado mirando un pasillo mientras él estaba a su espalda, el grito que pego la chica al sentir la firme mano en su hombro se escuchó hasta las afueras de la mansión, en verdad la chica tenia pulmones sanos o eso dedujo el casi sordo maestro de la Keyblade.
En cuanto la mayor de los Pevensie se recuperó del susto y fuese llevada con los otros dos se percataron de que la pequeña Lucy salía corriendo de un cuarto gritando muy apurada y nerviosa.
"¡Ya regresé!" –comentó recuperando el aliento que sus pequeños pulmones tenían- "perdonen, no me di cuenta del tiempo" –dijo a la par que Terra alzaba una ceja de forma extrañado y, dirigiéndose a mirar el cuarto en donde estaba Lucy, encuentra algo que lo deja impresionado.
Frente al maestro de la Keyblade se erguía alto y majestuoso, hecho de fuerte madera de caoba, grabado preciosamente con detalles que podrían datar del siglo XIII o XV, era imponente e impresionante, era aquel ropero que el viejo señor Krik le había comentado y en verdad ese ropero era especial, podía sentir esa aura mística que desprendía aquel mueble.
"Lucy, sólo un juego a la vez, no todos tenemos tu imaginación" –comento Peter hablando con la menor, quien inflo sus cachetitos en forma de enojo.
"¡Pero es verdad Peter! El señor Tummus me trajo de vuelta" –exclamo la joven mientras los otros se miraban extrañados, ¿Quién era el señor Tummus?- "incluso me advirtió que no volviera allí mientras Maléfica estuviera cerca" -Terra empalideció en el momento, Lucy había dicho lo que el escucho y no le gusto para nada, de un momento a otro tomo a la pequeña Lucy de los hombros y le hablo claramente en forma firme y seria.
"No vuelvas a entrar en ese armario jamás, ¿entiendes?" –hablo de forma enojada pero a la vez preocupadas, todos voltearon a verle impresionado, el pobre Terra estaba espantado y bastante nervioso, que Maléfica estuviera cerca era un indicio de que buscaba a la princesa de ese lugar, eso le dio más certeza de que se trataba de Lucy pero ahora debía mantenerla a salvo de todos los peligros, incluyendo el ropero- "Prométeme que jamás, JAMÁS, volverás a ese lugar, promételo Lucy" –dijo de forma enojada y hasta amenazante, la pobre Lucy estaba que lloraba del miedo, nunca creyó que algo como eso pudiese ser tan grave.
"Lo… lo prometo" –comento la chica con voz algo quebrada.
"bien, ahora vayan a sus habitaciones" –comento con voz de mando, los hermanos estuvieron a punto de replicar, pero con una mirada glaciar, los acallo y todos fueron a sus respectivos cuartos- "Maldita sea, que maléfica este aquí es mala señal, la chica entro al ropero, entonces… si lo sello no habrá problemas con Maléfica" –comentaba mientras sacaba su llave espada y apuntaba al ropero- "¡Locked!" –hablo mientras la espada lanzaba un rayo de luz hacia el cerrojo y un sonido de un candado cerrándose se escuchó.
Luego de haber cerrado la puerta y, cerciorándose de que no se abriría, se fue a su habitación a descansar, tantas cosas lo habían desgastado psicológicamente y un descanso no le vendría mal. En cuanto llegó a su habitación decide acostarse sobre las mantas y, relajándose mentalmente empieza a soñar, primero fueron sueños abstractos, cosas intangibles y luego empezaron a tomar forma, empezaron como recuerdos, como cuando conoció a Aqua, a Ventus, cuando hacían algunas travesuras, los entrenamientos, los juegos, las historias, muchas cosas abordaban su sueño, pero luego de eso se vio en la oscuridad total y empezó a ver algunas escenas de peleas que no le gustaron para nada, había empezado a tener una pesadilla. Primero se vio a si mismo enfrentándose a Sora en una encarnizada batalla, luego se veía raptando a Kairi o intentando matar a Sora y a Riku, estaba actuando como la persona que odiaba ser, estaba actuando como el bastardo de Xehanort, con todo esto y más soñaba el pobre Terra, incluso se vio junto a Maléfica riendo de forma malvada y macabra, así pasaron los minutos hasta que volvió a aquella desesperante oscuridad, el pobre ya estaba arrodillado, intentando calmar su respiración, en verdad odiaba cuando tenía esas pesadillas, le recordaban sus errores y le sacaba en cara que la oscuridad estaba presente en el… como lo fue con su padre.
No fue hasta que, luego de unos minutos torturándose mentalmente, vio una mano llena de luz dirigirse a el, lo primero que hizo fue retroceder pero luego de pensarlo mejor agarra esa cálida mano entre tanta oscuridad y fue asi que escucho un suave sonido, casi un arrullo, que le traje de vuelta a la realidad.
"Terrence…" –hablo la voz algo asustada mientras miraba al pobre Terra retorcerse y despertar abruptamente- "la-lamento haberte asustado Terrence, no era mi intención" –comento nuevamente esa voz y, mirando a su lado, encuentra a la pequeña Lucy con una mano en su cara, en un vago intento por detener unas cuantas lágrimas que empezaban a recorrer sus mejillas- "¿Estás bien?" –pregunto de forma tímida a lo cual Terra sonrió.
"Sí pequeña, lamento si te asuste, estaba teniendo una pesadilla" –comento tranquilizándose, la niña le había sacado de su pesadilla y le había tranquilizado, más razones para dar por hecho de que ella era la princesa que buscaba.
"Qué bueno, estaba preocupada" –comento mientras el joven Terra le miraba con comprensión- "Terrence… puedo… ¿puedo pedirte algo?, pero no te enojes" –hablo como si estuviera a punto de decirle a su padre que había roto algo y esperaba una reprimenda, aquella imagen enterneció al joven Terra.
"Claro princesa, dime, ¿en qué te puedo ayudar?" –hablo de forma tierna y amable, además de que la edad de la pequeña ayudaba a que le pudiera decir princesa sin levantar sospecha, ante esta positiva y el nuevo apodo la jovencita sonrió de forma alegre, pero luego volvió a un estado algo nervioso, ya que su petición era algo… complicada.
"Sé que prometí no volver, pero…" –hablo nerviosa la pequeña mientras el mayor intentaba entender lo que esta quería decirle- "… quisiera ver al señor Tumnus una vez más" –soltó bastante asustada, esperando una reprimenda, por parte de Terra… técnicamente se había desconectado en cuanto escucho esa última frase, en verdad necesitaría un coma nuevo para recuperar la mayor parte de su cordura y paciencia.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
HOLIS A TODOS! :D
7 MESE FUERA?! D: Vaya… maldita escuela me absorbe demasiado eweUuuu aun así gracias a quienes vayan a leer esto :3 muchas gracias a Karouminamoto por ser mi beta y bueno… ayudarme a corregir lo que no me sale XD pero bueno :3 espero les guste!
Lucy es la primera princesa de la luz, entonces… ¿qué pasará con las otras? Y algo más importante… ¿qué está pasando en las islas? Sigan leyendo para saberlo! :D
