Quiero ser escritora
Epílogo
Seamos felices ahora y para siempre
Nuestro viaje de regreso se pospuso unos días más en tanto estábamos recuperándonos en el hospital. Me dieron de alta primero que a Raimundo, pero no podía irme sin él. Entonces en las próximas horas me instalé a hacerle compañía. Pues, llegamos juntos y lo afrontaríamos juntos. Fue como si nunca me hubiese ido. ¡Ay no! La universidad me aplastaría en cuanto volviese; de seguro me entenderían si les llevo la constancia médica, nomás no justifica que me tengan más consideración. Lo sé, tengo esa manía de preocuparme por cosas tontas en los peores momentos, ¡es cierto! Liam, el siguiente hermano mayor en la familia nos llevó a mí y mi novio en su coche hasta la casa Pedrosa, allí la familia entera —incluso Sagrario— preparó una calurosa bienvenida para nosotros. Fue divertido, lo admitiré, aunque sentimos que acabábamos de resucitar en lugar de que celebrábamos un pequeño agasajo.
No le sonsaqué a Raimundo si ya habló con sus padres y disipó sus dudas, ¿me disculpan el exceso de franqueza? Sentí que había cumplido con mi deber y no quise incomodarlo en un interrogatorio, lo menos que podía hacer era concederle un momento de privacidad porque en realidad no era mi asunto y odiaría convertirme en la novia entrometida. Si algún día quiere compartirlo conmigo, ahí estaré. Sin embargo, accidentalmente escuché a Sagrario y a su hermano platicar poco después de la fiesta. Quedamos limpiando todo la Sra. Pedrosa, Raquel y yo. Había que acostar a los pequeños y mañana era día de escuela, por lo cual me ofrecí a terminar yo sola. No tenía problemas. Estaba en la cocina, ellos en la sala. Salí de barrer e iba a enjuagar los platos, los metí al lavadero y abrí el grifo. Como no hay ventana, dejé la puerta entrecerrada para que entrara el aire y refrescara. De repente oí unas voces y disminuí el volumen del agua.
—Sagrario... —la primera voz era la de Raimundo.
—Raimundo, yo... —debido a que respondió no era necesario adivina que era ella.
—Lo lamento —se disculparon al mismo tiempo, ríen para disimular los nervios.
Ninguno añade más; puede que no sean consanguíneos, empero sus personalidades está tan acopladas que se la llevan de maravilla. No sé si Sagrario se parece a Raimundo o al revés. Nadie dudaría que sean hermanos. Es tan hilarante, apuesto a que saben lo que piensa en el otro. Estiran el silencio hasta asegurarse de tener el valor. Ella tomó el derecho a la palabra.
—Habla tú —susurró.
—Bueno —vaciló haciendo un breve intermedio meditabundo, se golpeó el muslo— quería que supieras que estoy muy avergonzado, herí tus sentimientos evitándote aposta. Creía que te hacía un favor, resultando mejor para ambos, alejándome en vez de permanecer a tu lado cuando me necesitabas más cerca. Jamás tuve que escuchar a Hannibal, debí consultarte a ti directo...
—Raimundo, no importa de quién haya sido la culpa —lo calmó—. Yo elegí no hacer nada y fue mi decisión, también tuve mi responsabilidad. El pasado conforma parte de nosotros, es imposible que lo olvidemos pero no debemos atarnos a ella o podríamos perdernos. Y no digas que no estuviste ahí, tú pagaste mi tratamiento ¿o no? A pesar de la distancia seguiste cuidándome —sequé mis manos en el pañuelo colgado al manubrio del manubrio y con tiento me asomé a verlos. Raimundo sonrió cabizbajo, Sagrario estaba de espaldas—. Dicen que las cosas ocurren por una razón, quizá si te hubieras quedado aquí, en este pueblucho, ni conocerías a Kimiko. La traté un par de veces y es adorable. Me sorprendí mucho. No imaginé que sería la clase de chica que te gustaba sin ánimos de ofender.
—Descuida no eres la primera ni la última —repone aun sonriente. La comisura de su labio le tembló un pelín—. Viéndolo así hermana, tienes razón. Ella me hace muy feliz como yo a ella.
—¿Ves lo que te digo? ¡Allí está! —aclamó—. Lo que intento decirte es que no debes estar nada más pendiente de nosotros, tienes que ocuparte de tus propias cosas. Por ejemplo esa y tu éxito con los libros, eres un gran escritor. Es uno de los logros que obtuviste aislándote de nosotros. Me he leído casi todas tus obras (y digo "el casi" porque espero que cambies de opinión y pronto escribas más obras). Gracias por dedicarme la última.
—Ah, es lo mínimo que pude hacer —contestó alzando los hombros—. Aparte de que te lo merecías: Eres una de las mujeres más luchadoras y valientes que he visto. ¿Y tú qué dices, Sagrario? Mamá me ha dicho que has ido evolucionado con el tratamiento ¿crees que algún día de estos podrás caminar de nuevo?
—No lo sé —gimió meneando la cabeza—. Cuido de armarme de ilusiones, pero no pierdo la fe. Habrá que colocarlo en manos del tiempo y esperar sobre la marcha.
—¿Estarás bien? —indagó Raimundo tornándose grave. Sagrario subió la mirada sin salirse de su asombro, su voz sostenía la impresión que estaba sonriendo.
—¡Claro! ¿Quién crees que soy? He surgido delante. Un tutor está ayudándome, trabajo en internet para empresas internacionales en sistemas de seguridad y diseñando páginas webs, no es en exactitud mi trabajo soñado pero cobro tarifas por ello y no precisa que me pare de la silla. A más de que hay en particular un chico que me ha atraído bastante la atención.
—¡Caramba! —silbó Raimundo cruzando los brazos bajo el pecho— ¿cuándo mi hermanita creció y se hizo tan madura? En ese caso deberás presentarme al afortunado para que reciba mi visto bueno.
—¡Ah, ah! ¡Ni en tus sueños!
Él le echó un brazo alrededor de sus hombros en un gesto cariñoso. Claro, tuve que suponer que bromeaban. Me pegué de la pared y clavé los ojos al techo exhalando un suspiro, estaba tan seca mi garganta que las risitas eran apenas balbuceos perceptibles. Sin excepciones, los Pedrosa fueron a despedirse a la mañana siguiente. No me fui con las manos vacías: Ya que la señora madre me regaló un recipiente lleno de pasta gratinadas con salsa de tomate, ajo, cebolla, carne y albahaca ¡ñam! Prometimos que lo visitaríamos pronto, a más tardar en las vacaciones de verano. Los miré por encima del hombro otra vez: Estaban en orden desde el integrante más grande al más pequeño. Estaba segura que Hannibal no volvería a perturbar la paz y alegría de esta familia. Y por esta ocasión no me equivoqué. Unas semanas después exigieron a Hannibal rendir cuentas ante la justicia por violar los derechos de autor y daños y perjuicios, tal cual lo sospechábamos Raimundo y yo el castigo fue pagar una multa. A lo mejor les parezca poco suficiente, no obstante, examínenlo desde este punto de vista: ¿Qué sería peor para un convulsivo adicto a los juegos de azar que quitarle dinero? ¡En absoluto! La prisión habría sido una especie de albergue y aislamiento del repudio de la humanidad. En cambio, despedirlo de su trabajo y que sus únicos amigos (suponiendo) lo abandonen es un destino terrible. Si bien si estuviera en la posición de Hannibal me dolería más perderlos que me despidieran. El trabajo puede restituirse.
Ni Raimundo ni yo contamos a más nadie que fuimos emboscados por mi ex Jack y a punto de morir. No es una anécdota bonita de recordar y en adición, tampoco sondeábamos ser el centro de atención. Mortificar a mi padre, mi hermana y el resto de nuestros amigos de algo que ya pasó no tenía sentido. A la larga, los esfuerzos de ambos fueron en vano porque toda la ciudad se enteró. El escándalo que rodeó a Tom Kenny quedó reducido bajo la sombra de Jack. Omi junto a otros chicos colaboró con la policía en la captura de Jack. Claro está que formuló ese plan minutos luego de que se cortara la llamada. Estaba consciente que alcanzó resultados favorables, ¡de todas formas fue arriesgado! Si a Jack no le sacudió el pulso para achicharrarnos, ¡quién sabe de qué era capaz con unos pequeños! Era la ciudad contra Jack. Su anterior acusación por acoso la exhumaron de los archivos. Apareció en la prensa y en las noticias de la televisión. Papá llamó alarmado, reventando en verificar los detalles. Me descubriría si mentía, por tanto le dije la verdad. Fue una de las personas que ejerció mayor influencia pidiendo cadena perpetua o a lo sumo treinta años. Consecuentemente, él rompió relaciones diplomáticas con los Spicer. Sí, da miedo cuando se enfada aunque no lo estaba conmigo. Los abogados de Jack sabían que no existía jurado en el mundo que lo excluyera de los cargos por lo que procuraron insinuarle que lo pusieran a cumplir su sentencia en un hospital psiquiátrico, que se supone sería más benevolente. Si a él no le pidieron/ordenaron que actuara como un lunático, ¡lo estaba haciendo muy bien! Bueno, "muy bien" es poco.
Y sí con esto quiero decir que asistí a su juicio; tanto Raimundo como yo nos llamaron para declarar en merced de la fiscalía. No estaba sola. Mi padre y hermana me brindaron todo su apoyo (incluso Tomoko duró dos semanas durmiendo en casa), a modo que acudieron como parte del público. Juramos decir la verdad y nos realizaron una serie de preguntas. Por las reacciones de ellos supe que lo había hecho bien en seguida que me bajé de la tribuna. Pero me acompañó una sensación de escalofrío. Durante el proceso, parecía que estaba mirando las musarañas. Encerrándose en sí mismo e ignorando su alrededor, eludiendo adrede mirar y escuchar que estaba pasando. Al punto que me paré Jack se reconectó al medio hundiendo sus ojos encendidos en mí. Por un segundo me tragó la fría oscuridad, ¿había tenido todo el tiempo los ojos así o era ahora que yo me daba cuenta? Desviar mi cabeza a otro lado sería demostrarle que me intimidaba y es mentira, entonces humedecí mis labios y después todo lo que salió de mi boca fue cimentado con desenvoltura. No flaqueé. Ni les comentaré que fue lo que expresó ese parásito, cuando la jueza a cargo le prescribió que diera a conocer su versión de los hechos (en repercusión a la ignición), él soltó una risa chiflada e histérica. El veredicto encontró a Jack culpable y lo condenaron a doce años en prisión sometido a una inspección rutinaria de un especialista médico, pese de las protestas de mi padre y la familia Spicer. La policía llevó a Jack a la patrulla. Una avalancha de reporteros trató de abordarlos y no lo consiguió ninguno. Papá nos apartó de las cámaras, de manera que los abogados, los Spicer, la jueza y el fiscal tuvieran que alimentar la sed de los medios de comunicación y no nosotros. Desde lejos y abrazada entre Raimundo y Tomoko observé cuando el delegado Guan lo empujó adentro. A no ser que era producto de mi imaginación, cargaba una sonrisa de oreja a oreja.
En comparación con Hannibal; hay personas como Jack, que privarles de libertad puede ser para ellas un infierno y cambiarles la vida por siempre. Respiré tranquila, un segundo luego que se marchara. Como les estaba narrando, llegó a los oídos de todo el mundo la noticia de que mi ex estaba desquiciado, entre los que destacó mi amiga Keiko — abriré un paréntesis especial aquí porque me parece que es importante explicar lo que viene a continuación— la actitud noble y el incentivo de Raimundo de presentarme con sus padres hablaba bien de él como novio y hombre, alterando su anterior postura renuente. Retomamos nuestros hábitos haciéndonos de cuenta que nada ocurrió. A fin de que cada vez que Clay o Raimundo o yo planificábamos una salida juntos, íbamos los cuatro. Al principio no se dirigía a él a menos que le hablara directamente. Me satisfago de momento porque no esperaba nada inmediato. Ya no me rectifica que lo odia. Con el tiempo, ella se esforzó más en alternar con mi novio. Tal parece que lo había logrado, mas algo dentro de mí me garantizaba que era puro trabajo de Clay y Raimundo. ¡Era fantástico! Funcionaba como antes... ¡Oh no! ¡Creo que hasta mejor!
En la actualidad me enlisté en la escuela de manejo y volveré a probarme ante el examen para que me otorguen mi licencia de conducir, ¿qué más? ¡Oh sí! Me estoy preparando para afrontar el segundo semestre de literatura. Voy a empezar la semana entrante y si tienen curiosidad ¡me muero de ganas! Quizás me adelanto demasiado, pero adoraría tener un empleo en una editorial. Bueno, no me apresuraré. Aun me sobra el tiempo. El umbral de interlocución entre papá y yo se ha reabierto, y debo decir que está orgulloso con todo. Insistió volver a ayudarme con los estudios (además de añadir que siempre habría una vacante disponible en su empresa si necesitaba trabajar), mas fui yo quien quise que el asunto prosiguiera como estaba. En lugar de eso, retorné a ayudarlo con los videojuegos, igual que hacía antes, ¿me convierte en socia si acepto a regañadientes una minúscula comisión por ello? Por otro lado Tomoko y él estaban a gusto con que Raimundo fuera mi novio. Se cumplió mi presentimiento. ¡Esperen no se vayan! Guardé lo mejor para lo último ¡adivinen qué puse junto al álbum de fotografías que me obsequió Raimundo! —tan lindo mi novio, me lo dio en motivo de mi cumpleaños. El muy bandido no me había dicho nada, no obstante, lo compró mientras estábamos en el pueblo—. ¡¿Lo saben?! ¡Pues mi novela! No, no gané el concurso ni una enorme fortuna ni jamás fui a Givenchy, pero no quiere decir que no fue publicado. Me dolió como a cualquiera que haya perdido, ¿a quién no? Y me dio un antojo terrible de comer tierra mojada, gracias al cielo que Raimundo me detuvo. No me lo hubiese perdonado. Entonces de puerta en puerta comencé a tocar hasta que por fin una editorial aceptó en imprimir mi recopilación de cuentos. No permití que mi novio escritor ni mi padre acreditado interviniesen. Me lo gané a punta de mis méritos.
Parece que fue ayer: Recién me servía un vaso de leche para el desayuno y ansiosamente, fui a meterme (como de costumbre) a explorar mi correo en la laptop, recibí un email y con el cuerpo temblándome de la emoción lo abrí y lo leí. El vaso se me resbaló de mis manos derramándose la leche entretanto saltaba y bailaba súper contentísima. Ya estamos a mitad de sacar una segunda edición a causa del aumento en ventas. ¡Eh, eh, hay más! No culmino todavía: Alice, la animadora (de seguro ustedes se recuerdan de ella), quiere una entrevista exclusiva ¡mía! ¡Sí señor! Ora es que mi carrera iba en ascenso. Sin embargo, no considero que sea una celebridad, comencé hace poco y me persigue la idea de que me falta bastante por ver, aprender ¡y nuevas metas que concebir y efectuar! Mi trabajo ideal es una, otra que me gustaría es llegar a ser best-seller si bien eso ya se verá en el transcurso y el empeño que demuestre a lo largo. Provisionalmente disfrutaré del aquí y ahora. ¡Upsi, casi lo olvidaba! Estoy en un nuevo proyecto del cual confío en plenitud que será un éxito, el sueño que tuve lo transformé en la secuela de Duelo Xiaolin, lo he llamado Crónicas Xiaolin. Avancé hasta el tercer capítulo, al unísono Raimundo está reeditando su novela y para certificar que hace las cosas bien me muestra página por página que escribe, ¡la imaginación de este hombre! No tengo mucho que decir, ya que de por sí su obra es espectacular, salvo que me agrada el cambio que le hizo a la portada: No aparece registrada bajo el pseudónimo de Tom Kenny, si no Raimundo Pedrosa.
No obstante, hoy ninguno trabaja en sus historias. Los Bailey armaron una parrillada y han invitado a casi todos, inclusive los Young vinieron a compartir. Patrick el hermano de Clay, asaba unas salchichas para Tomoko y Dashi. Los padres Bailey conversaban animados con mi padre. Clay y Raimundo fueron a traer una cava con más hielo. Kei y Jessie se tendieron a descansar en el césped. En contraste, el Sr. Fung estaba con Dojo debajo de la sombra de un roble. ¡Oigan ¿y Omi?! Lo vi brincando y pegando patadas y de repente se ha esfumado. Tal vez esté en el baño lavándose las manos. Saben no fue una historia tan humillante como especulé que resultaría. No hubo boda ni involucró una enorme suma de dinero ni mi vida mejoró ni dejé de trabajar en este final, pero soy muy feliz y me conforta. Puesto que quería hacerlo todo sola y a menudo alguien tuvo que echarme una mano, quería restregarle —en el vulgar sentido— a papá mi victoria y, en resolución, asentamos en una tregua en buenos términos, quería comprar en Givenchy y ni siquiera pude acercarme a Hermes, yo ya no soy rica (sólo pude disfrutar de mi dinero en mis fantasías, que fue lo más inminente que estuve de embolsarme un millón de dólares), tampoco vivo en un apartamento lujoso. Empero esta experiencia me sirvió de algo: Me enseñó que no todo lo que deseas es lo que necesitas en verdad y que la mayoría de las veces nada sale como tú lo quieres, sin embargo, puede que hasta sea mejor de lo que imaginaste. Raimundo es de lejos el hombre ideal que vislumbré para mí y lo amo, diría que cada día que pasa más lo amo, pronto llegaría un día en que sea la señora de Pedrosa, ¡quién sabe qué suceda después! Manolos no calienta mis pies, mas él se encarga de calentar otras partes mías... ¡ejem! Les decía que me gusta mi hogar así como está, acogedora y pequeña, y trabajar de niñera. Y reuniendo mis ingresos con el de mi otro trabajo y ahora de mis escritos... a lo mejor, algún día, pueda ir a Givenchy. ¡Oigan, tengo a derecho soñar!
Resultó que Raimundo estaba en lo cierto, con lo de ser felices aquí y ahora. Siempre habrá un motivo por el que sonreír. ¡Y con mayor razón! Tenemos el resto de nuestras vidas para ponerlo en práctica. No se crean que también tuve mi colaboración en esto. Mi lema: Nunca está demás creer en el destino, en los actos de buena voluntad y ocasionalmente en la magia o lo que quiere decir en otras palabras: las buenas acciones se pagan con buenas opciones si tienes fe. Hay tanto qué hacer, descubrir y soñar, hoy es una cosa y mañana se me ocurrirá otra, me pregunto si no está muy corto el tiempo... ¡¿Uhm?! Discúlpenme, alguien hala mi vestido. Era Omi y usaba un gorro pescador azul que cubría su nuca.
—Siento interrumpirte, es que aspiraba mostrarte mi nuevo gorro. Mañana papá me llevará a pescar, ¡¿te encanta?! ¡Conoceré un río verdadero!
—Querido Omi, tú nunca serás una interrupción. Me alegra que tu padre y tú pasen tiempo juntos —agregué flexionando las rodillas y acariciándole la cabeza. Él se estremeció.
—¿Lectura ligera? —señaló Omi apuntando su dedito al libro bajo mi axila. Los Bailey me pidieron traer mi novela, no me dijeron más nada. Moví el brazo y lo agarré—. Cuando me contaste un cuento la primera vez, de que escribías un guión de teatro para tu amiga no sé si te acuerdas, no sospeché nada aunque me pareció medio extraño. A la quinta vez fue que lo saqué en claro, en especial que jamás me entregaste los supuestos boletos de la función. Se convirtió en la única oportunidad que me mentiste, a pesar de que lo había descubierto no te quise confesar porque temí que ya no seguirías contándome cuentos (le cogí gusto a la cosa a final de cuentas). Fue que te permití aproximarte... —admitió a voz en cuello.
Le sonreí jubilosa. Abrí el libro en medio de ambos, teníamos los ojos puestos en él como a la expectativa de que sucediera algo sobrenatural, cayó en la página en donde puse mi lápiz la última vez. Lo tomé delicadamente entre dos dedos y se lo extendí. Omi retrocedió, atajé su muñeca y encerré el objeto dentro de su mano.
—Quiero que lo tengas, que a partir de ahora escribas todos tus sueños. ¡Es un obsequio! Y debes de prometerme que cada vez que tengas dudas mires este lápiz y no claudicarás pase lo que te pase aunque todos estén en tu contra y sientas que no puedas aguantar más, sonríe. Verás, al crecer, que incluso las pequeñas cosas nos llenan de felicidad.
—¿Soy solo yo? ¿Por qué siento que es una despedida? —gimió Omi en un tono como si lo estuviera regañando. Solté una gran carcajada y sacudí la cabeza. Acto continuo, Raimundo se sumó a nosotros.
—Ya regresé, ¿me extrañaron? ¡Oye tú, me debes unos grandes por nuestra apuesta! —dijo severo dirigiéndose a Omi. El pequeño vacía sus bolsillos, calcula su dinero y se lo da en la palma.
—Tendrás que aceptar el pago por cuotas, ¿quizás la semana que viene? En este momento no lo llevo conmigo.
—Más te vale, mini granujilla, ¡mira que te estaré esperando y no lo olvidaré! —Omi puso una mueca, resignado, y se alejó corriendo. Enarqué una ceja.
—¿Apuesta? ¡¿De qué apuesta habla?! ¡¿Qué hicieron?! —inquirí rápidamente. El trino de su risotada me desorienta peor, en eso él me echó el brazo sobre los hombros derritiendo mi frustración.
—¡Diablos, como eres de impaciente! Te diré cuando estemos a solas, ¿está bien? Cálmate, tenemos todo el tiempo del mundo —sonríe él uniendo nuestros labios en un tierno y fugaz beso—. Mientras tanto ven, allá están aguardándote para que les relates tu novela.
—¡Yiiija, que me lleve un búfalo! —sonó la estridente voz de Clay sentándose en la grama.
Obviando generalizar, unos cuantos se instalaron a comer hamburguesas; estaban colocados al frente de una sillita. Así que para aquello era. Rodé los ojos dejando escapar un bufido. Era tan obvio. Raimundo me condujo al centro, empujándome suavemente. No quisiera que terminara de este modo, pero ¡ustedes saben cómo se comporta el público! Mejor me voy. Muchas gracias por haber leído mi historia. Ojalá les haya sido de su agrado, sin más ¡adiós vieja vida!
Y bienvenido nuevo comienzo.
FIN
N/A: "Seamos felices ahora y para siempre". Amo ese título. Debido a que escogí una temática de escritores, libros y esas cosas, nombré el primer capítulo de esta historia "Erase una vez", la clásica apertura de un hermoso cuento de hadas, y estaba a punto de titular "Y vivieron felices para siempre" este capítulo. Pero decidí que a Raimundo le debía el honor y lo cambié por la frasecilla que lo distinguió durante todo el proceso Seamos felices. Más original y absolutamente adorable. Para que no me confundieran con Crepúsculo. Este capítulo fue más corto que cualquiera ya que es un epílogo, o sea, un compendio de como acabaron la vida de los personajes tras el final. Esperaré con ansias sus comentarios al respecto. Si son usuarios les contestaré de inmediato. Por el contrario, si son invitados y van a leer la segunda parte de esta historia les dejaré allí mi mensajito de respuesta. Bueno, las notas de autor del día de hoy serán más largas. Las estructuré en tres partes.
La primera es "creando el capítulo". Desde que concluimos el capítulo anterior se veía venir un final feliz. Sentía, yo como autora, que no podía omitir la conversación entre Raimundo y Sagrario, era la reconciliación, en vista que rebosé el episodio precedente a este. Tuve que guardarlo para el epílogo. Hannibal, tenía que darle un final porque no bastaba con que dijera que fuera el responsable. Y Jack... no sé si han notado que en casi todas las películas se ve cuando la policía captura al villano y se lo lleva, no aparece el juicio ni nei, supuse que ustedes les picaría la incertidumbre de comprobar cuántos años pagaría ese desgraciado. A la velocidad de la luz ya que un juicio es muy tedioso y largo, redundaría diciendo que Jack lo mandaron tras las rejas. Lo admitiré, un cierre reflexivo, me pareció adecuado para Kim y otras dos moralejas que adiciona esta historia. Fue muy simbólico cuando Kim le regala a Omi su lápiz: Donde termino yo empiezas tú. Termina Quiero ser escritora y empieza Las dos caras del destino.
Hermoso simple y llanamente además que quería incluir esta conversación, cuando el niño le dice que sabía que ella le narraba cuentos para que no la fastidiara. El final original de Quiero ser escritora, era que Raimundo iba buscar a Kim en el programa de Alice que estaba al comienzo y se reencontraban (habían discutido). Luego decidí cambiarlo, no quería una reunión (pensaba guardarlo para otra historia) y tampoco que se fueran (como últimamente he hecho), no sé por qué de repente se me vino a la mente que acabara como un día de campo, una parillada, pero así me gustó y se quedó. Igualmente fue relativo al título cuando ella se puso a relatar su novela en frente de todos. Me cuidé bastante de poner a los Monjes Xiaolin con sus respectivas familias (Kei se coleó por ser la novia de Clay). No podía introducir a todo el mundo porque sería meter demasiada coba. Varios de los conflictos presentes hallaron su solución en camino al final, no repetiría lo mismo, por lo que ocupó espacio para las conclusiones.
Un final no puede ser un final perfecto sin la palabra "fin". Por eso se lo añado a las historias esas tres letras. Yo no soy de las autoras que matan a todo el mundo porque le da la gana ni que le encantan las tragedias, tiendo a los finales felices a manera de brindar una esperanza. Estoy consciente que hay lectores que prefieren finales felices porque no son realistas. Bueno, Kim no se casó, no ganó el concurso —estaba pautado así, de hecho iba a escribir un capítulo donde se ponía triste empero no cuadraba muy bien con el tiempo del concurso, que eso se tarda, con el asunto de Jack y Sagrario, lo dejé al final entonces—, siguió trabajando y estudiando, no es rica, etc., pero es feliz. De eso se trata. Genial para quien lo haya descubierto. A mí me gusta de esta manera, y porque varios personajes se lo merecían. Sufrieron demasiado. Aspiro que les haya gustado. Y los que son como yo, imagino que deben estar pegando un grito de alegría. ¡Tres hurras a la autora!
—¡Alice, Alice, Alice!
Jajajajaja, les faltó el ra-rá (ya me vanaglorié así que no lo hagan) :P
En esta segunda parte, debería derrochar estas notas de autor dando agradecimientos a un montón de gente que ni estuvo pendiente que escribía una novela llamada Quiero ser escritora, como se ponen en el Oscar. Solo agradeceré a tres: A Dios, a mi amiga pues que me ayudó a decidir en algunas cosas de la historia y ustedes, mis lectores, por seguirme, enviándome sus ánimos y dejándome sus comentarios. ¡Un millón de gracias señores! Ya finalizando, esta tercera parte es una cuña publicitaria a mí misma. Mi próxima historia: Las dos caras del destino. Empiécense a escuchar Rule de Ayumi Hamasaki, es el tema principal de esta historia. Parece que narra desde el punto de vista del protagonista a pesar de que es una mujer. Estará disponible para su total disfrute este miércoles 13 de abril (actualizaciones todos los miércoles). Háganse de cuenta que entre este día y aquel será como Narnia, que cada segundo es un mes o una semana, lo que sea, no sé cómo funciona. De modo que no se sorprendan cuando el casting haya crecido. En seguida les demuestro varias razones por las cuales ustedes no se pueden perder este fic.
Diez razones para ver/o no ver Las dos caras del destino:
Omi es el protagonista y está narrada por él.
Omi y Megan 3
En su mayoría el elenco de Quiero ser escritora vuelve aparecer
Explicación de los hechos que no pudieron ser aclarados en Quiero ser escritora
Parte de la novela está basada en hechos de la vida real
La historia está inspirada libremente en El conde de Montecristo por Alexandre Dumas.
La boda de Kim y Raimundo
Verán quién traicionó a Omi: Si Jermaine o Tiny
¡OMI Y MEGAN! 3
Jack regresa a volver hacer su papel de antagonista repotenciado
—Eh... Alice, Omi y Megan está repetido.
¿Ah sí?... No me había dado cuenta... ¡PERO BUENO! No es la primera vez que trato de meterme en la cabeza de un chico, no es nada del otro mundo, pero siento que no lo he hecho tan bien como debería y ojalá que con todo lo que he evolucionado esta vez sí sea para mejor. Lo que hay dentro de la cabeza de Omi es interesante. ¡Ojo! Quiero aclarar que no me hago responsable por lo que él piense. Ora bien, el sumario del fic:
Omi sigue tras la pista de descubrir lo que ocurrió el día en que mataron a su madre y encontrar a su hermano Chase. Pero cuando su peor enemigo, Jack, es suelto bajo libertad condicional y se cruza con una chica misteriosa, será empujado a tomar decisiones que podrían cambiar su vida para siempre. Pues, son muchas trampas que le aguardan, dependerá de su esfuerzo y la ayuda de algunos cuantos para encontrar el camino correcto.
¡Uf, hasta yo siento escalofríos! A los que se han decidido esta historia les digo que nos vemos en la semana que viene y los que no, ¡pues me despido! ¡Ojalá se hayan sentido tan a gusto con el final igual que yo! No olviden ni una de las moralejas de Kim, ¡sean felices, señores, ahora es el mejor momento! ¡Cuídense, se les quiere y se les respeta! Y espero que nos volvamos a encontrar en otra historia, ¡humildemente les deseo un buen inicio de semana! ¡Adiós!
Mensaje para Isabel: ¡Hola malvavisca asada! Yey, excedimos los sesenta comentarios ¡a celebrar! A mí también me gustó ese capítulo. Fue adorable y por fin se cumplió lo que muchos querían ver, el final del villano. Por cómo se comportó durante todo el fic, es probable que Omi hubiera puesto carotas mientras Jack pasaba. Es verdad. Creo que Raimundo podrá dormir en paz desde entonces y ahora más que se reconcilió con su hermana Sagrario. Pues básicamente fue un resumen de todo, cómo pudiste darte cuenta Kei ya abrió la vía de comunicación y aparte de que está más unida que nunca con su amado Clay, ha decidido darle una oportunidad a Rai.
Pues, el único momento Raikim fue ese tierno beso. No muy romántico a causa que esta historia es Chick-lit, se centra en Kim y sus problemas en resumen. Lo bueno es que están todos juntos y que, en la historia de Omi podemos apreciarlos juntos de vez en cuando. Megan, prefiero reservármelo hasta la continuación de esta historia sobre qué pasó con ella ora como protagonista. Omi lo vimos, aunque no hubo una gran revelación porque su conflicto en sí estaba solucionado y tampoco es que él se fue a vivir a un castillo de algodón de azúcar en el cielo. Uf, qué ocurrencias las mías. Esta es la novela es de Kim a final de cuentas.
Uhm... sí, puede ser que hubiera dado a pie a una secuela de haber terminado con Raimundo sin cambiar (retomando la pregunta de Hurricane), pero no lo tenía en mis planes. Bueno, no necesariamente tuvo que haber estado soltera Kim, ella pudo dejar a su equis novio por Raimundo :) Puedes contar a que sí, ¡tú también disfruta de una exitosa semana! Ojalá que yr hayas regocijado tanto del final de esta encantadora historia al igual o más que yo. ¡Oh, en ese entonces nos veremos en Las dos caras del destino! ¡Cuídate, hasta la semana que viene! ;)
