Capítulo 2: Las piezas se preparan.
-Ya me siento mejor señor Dragneel -Dije secándome las lágrimas- Su muerte fue hace unos pocos días y no había pensado en ello demasiado..
-Lo siento, Lucy. -Me miraba con lástima, lo que me hacía sentir un poco peor-
-No, no se preocupe -Agitaba mis manos intentando quitarle importancia a lo ocurrido- Es sólo que todo ha sido muy rápido y extraño.
-¿Extraño? -De repente pareció más interesado en la conversación. Me miraba fijamente a los ojos como incitándome a seguir hablando-
-S-Sí.. Según los curanderos que atendieron a todas las víctimas, no murieron de causas naturales. Sus cuerpos tenían grandes arañazos y quemaduras, estaban irreconocibles. Incluso a mi me costó saber que eran mis padres..
-¿Los viste? -Me cogió con los hombros- ¿¡Vistes de cerca esos cuerpos!? -Subió ligeramente la voz y apretó mi cuerpo con sus manos-
-S-Sí.. Señor.. Me está haciendo daño..
-Oh.. Disculpa..
Los Scarlet se habían percatado de que su invitado de honor llevaba tiempo sin aparecer por la fiesta, a esa familia no se les escapaba ni un grano de arroz, especialmente a la Scarlet más joven y prometida del Dragneel. Los guardias no tardaron en aparecer frente a nosotros y tuvimos que separarnos sin apenas tiempo para despedirnos.
-¡Los guardias están aquí! Si me ven hablando con usted...
-Está bien, adelantate a la fiesta, yo los distraeré un poco. Seguiremos hablando de esto, Lucy. -Me sonrió mostrándome uno de sus colmillos-
Bajé las escaleras a toda prisa y volví al banquete disimuladamente. Estaba segura de que mi presencia no había sido echada en falta ya que no era nadie importante y que esta era la primera vez que trabajaba.
Unos minutos más tarde Natsu regresó con media docena de guardias y con su típica sonrisa traviesa.
-Padres.. Señores Scarlet.. Erza.. Desearía pedirles un favor. -Natsu comenzó a hablar y la música de la sala se detuvo. Todos se mantenían en silencio observando la conversación del joven- Desearía quedarme un tiempo en el castillo de los Scarlet.
La muchedumbre comenzó a susurrar entre sí, ese tipo de actuaciones no estaban muy bien vistas en la corte.
-¿Por qué quieres quedarte aquí, hijo mío? -Le preguntó su padre-
-Me gustaría conocer mejor a mi futura esposa, esta es la primera vez que nos vemos y no sé nada sobre ella. Si los Señores Scarlet me lo permitiesen. -Hizo un pequeña reverencia-
-Por mi está bien, también me gustaría conocerte mejor, Natsu Dragneel. -Comentó Erza cruzándose de brazos-
-Está bien, puede quedarse. Será un hijo más para nosotros. -Sonrió el viejo Scarlet-
-Gracias Señor.
Natsu se levantó del suelo deshaciendo su reverencia y se giró para mirarme. Me sonrió satisfecho levantando su pulgar disimuladamente para que sólo yo pudiese verlo, era un gesto muy poco de la nobleza, ese chico tenía algo extraño.
El banquete continuó hasta largas horas de la noche, la comida se terminó, los últimos borrachos se tambaleaban hasta el final del pasillo donde estaba la puerta de salida, los nobles dormían en sus aposentos y nosotros, los criados, limpiabamos el desastre. Me sentía tan cansada que salté sobre mi cama y antes de caer en ella ya estaba dormida.
Por la mañana todo el mundo dormía en el castillo, menos unos pocos de nosotros. Casualmente pude ver a la Señorita Erza desayunar en la terraza, no estaba sola, un joven de cabellos azules la acompañaba. No pude evitar fijarme en la marca en su ojo derecho y pensar en lo apuesto que era. Mientras yo miraba por la ventana alguien se acercó por mi espalda y me asustó tanto que del grito casi desperté al resto del castillo.
-Buenos días Lucy ~ -Se reía a carcajadas, ¡maldito mocoso malcriado!-
-B-Buenos días.. Señor Dragneel.. -Una venita latía en mi frente-.
-¿Me enseñarás el castillo?
-Creo que eso debería hacerlo la Señorita Erza. -Seguía sonando un poco molesta-
-Pues yo creo que ella está demasiado ocupada en estos momentos -Sonrió pícaramente- Enseñamelo tú.
-Ah.. -Suspiré derrotada- Está bien, como ordeneis.
-No es una orden, es una petición. -Sonrió ampliamente cerrando ligeramente sus ojos, en ese instante me pareció bastante inocente-.
Y así comenzamos un paseo turístico por el castillo. Vimos varias veces a la Señorita Scarlet por la ventana pero Natsu no parecía sentirse celoso, ni siquiera mostraba un poco de interés, estaba más concentrado en los detalles del castillo.
-Erza.. ¿En serio planeas casarte con Natsu?
-Cuida tus palabras Jerall, para ti es el Señor Dragneel.
-¡Estoy hablando seriamente! -Dió un pequeño golpe en la mesa y las bebidas temblaron-
-Sí, no es algo que haya escogido, es algo que debo hacer.
-Escapate conmigo, nos iremos lejos de este reino, a un lugar donde no puedan encontrarnos. -El joven hablaba ahora en susurros, tenía una mirada seria y confiada-
-Me encantaría.. Pero no puedo. Lo siento, Jerall.
-No me rendiré Erza, te amo y no dejaré de luchar por ti tan fácilmente.
Jerall recogió su capa e hizo una reverencia antes de marcharse, besando la mano de su Señora.
-Visítame esta noche.
-Lo haré. -Sonrió algo más calmado-
Dió media vuelta y se marchó lejos de la vista de Erza. Esa noche en el castillo de los Scarlet muchas cosas iban a suceder.
Gracias por leer este capítulo. Hay algo que quiero aclarar, las parejas no están definidas, es un relato en el que me gustaría que os fijaseis en la trama, pero como a todos nos llama el amor es algo inevitable ~ ❤ El destino de nuestros personajes es intrincado, leed hasta el final para saber como acabará ~
