"Piensa, piensa, piensa"

Cerró los ojos fuertemente ante las visiones que estaba teniendo de nuevo de Snow.

¿Era él?

No, no lo era. Estaba muerto.

"¡Está muerto, Katniss! ¡Entiéndelo! Él ya no debe seguir interfiriendo en mí. Ya no puede hacerme daño, al igual que Coin"

Apenas la puerta se abriera se abalanzaría a esas personas que interfirieron en su casa sin ninguna causa. Escucho ruidos en la habitación que estaba al fondo, estaban registrando puerta en puerta.

La ultima era su habitación. Muy bien, era buena peleando y sabía que podía lanzar bien el cuchillo y poder matar a uno. Daría en el blanco por lo menos en el pecho de alguno.

La luz seguía sin regresar. Y estaba todo oscuro. De todo corazón pensó en que Finnick no llegara en esos momentos.

—Sabemos que estás aquí, Katniss… —dijo uno de ellos.

Por alguna extraña razón la voz se le hizo algo conocida… No, no podía ser nadie que ella conociera, todos estarían en sus casas, protegiéndose del frío.

Con mucho cuidado abrió la puerta del armario, Alene seguía profundamente dormida, estaba demasiado tranquila, era para que en ese momento ella estuviera con Finnick y Alene, en su cama acostados como Finnick hacía cada vez que hacía frío.

Había desperdiciado tanto tiempo.

Cerró la puerta con el mismo cuidado, sin hacer demasiado ruido, se limpió las lágrimas que resbalaban por sus mejillas y se preparó para lo que venía.

Quito el seguro de la puerta con cuidado y giro del pomo, esperando no hacer demasiado ruido.

Ya estaban cerca…

Se lanzó al primer hombre que se encontraba dándole la espalda, cruzo sus manos sobre su cuello, asfixiándolo, el hombre no se quedó quieto tampoco y trato de zafársela, dirigiéndose hasta la pared dando la espalda de Katniss contra la pared.

Katniss gritó ante el dolor pero se sujetó más fuerte a él. Con su codo trato de hacer un golpe sobre su cuello.

No podía ver su rostro, tenía algo que se llamaba pasamontañas, así que trató de quitárselo pero él no se lo permitió, poniendo sus manos sobre la de ella.

—¡No lo hagas! —de nuevo la voz se le hizo familiar.

—¡No! —gritó la otra voz, que extrañamente también se le hizo conocida.

¿Qué estaba pasando?

¿Por qué su mente escuchaba voces familiares?

¿Era una nueva forma de torturarla?

Alejó las voces de todas las personas que una vez le hicieron daño y se concentró de nuevo en proteger a su hija.

El hombre siguió tratando de quitársela. El otro hombre la sujeto sobre los hombros pero ella le dio una patada sobre el estómago, gimió de dolor y cayó al suelo.

Sacó el cuchillo de su pantalón para clavarlo sobre su pecho…

—¡Basta Katniss! —escucho la voz de Haymitch.

Escucho que la puerta de abajó se abría y se cerraba fuertemente pero ella lanzó el cuchillo sobre el hombre que estaba en el piso, dándole en la pierna, gimió de dolor.

—¡Dios que dolor! —chilló.

¡Era la voz de Haymitch!

Alguien corría en las escaleras. No eran solo ellos dos.

Al final del pasillo estaba Finnick. Los rayos de la tormenta iluminaban su rostro.

—¡Soy Tom, Katniss! —ella seguía sobre él, siguió tratando de quitársela.

—Por dios, Haymitch —Finnick se acercó corriendo a él.

Katniss se bajó de la espalda de él. Y le quito el pasamontañas, sin duda era el chico de la veta. Y él que estaba herido era Haymitch, quién estaba sangrando de su pierna.

—Tom, prepara el carro, te voy a pedir de favor que lleves a Haymitch al hospital.

Tom se alejó de ellos, dejándolos solos.

Finnick seguía con Finnick, que trataba de parar la sangre una vez que había retirado el cuchillo que estaba clavado en la pierna derecha de él.

—No pierdes el don —dijo Haymitch, gimiendo.

—¡¿Qué diablos es esto, Finnick?! —gritó preguntándole, acercándose a ellos.

Finnick seguía riendo mientras ayudaba al viejo a levantarse, esté le lanzó una mirada a Katniss de desaprobación, él también estaba vestido de negro y el pasamontañas estaba a su costado. ¡Él era uno de sus atacantes!

Finnick Odair le iba a tener que dar una explicación con demasiada lógica porque ella no la encontraba y lo haría, necesitaba esa jodida explicación ante lo que había hecho ese hombre.

Recogió el cuchillo y lo llevó hasta el cuarto de baño, en donde le retiro la sangre de su mentor, lo enjuago y seco, después lo coloco en el cajón de la mesa de noche, le iba a ser muy útil en el futuro.

Prendió algunas velas y las coloco por todo el pasillo para que se iluminara, dejó unas cuantas en el cuarto de Alene, regresó a su cuarto, sacó a la niña del armario y camino hasta la habitación de ella. Le dio un beso en la frente.

—Mataría a tu padre por esto —le susurró.

Unos minutos después, Finnick entró a la habitación. Aun con la poca iluminación del cuarto pudo ver que su camisa estaba ensangrentada.

—No creí que hubiese heridos —le dijo él, sentándose en la cama.

—Necesito una explicación a todo. ¿Por qué hiciste eso?

—No quería hacerlo —contestó— en verdad. Me lo pensé muchas veces, Haymitch me regaño y me dijo que era lo incorrecto pero yo no hice caso. Necesitaba darte una lección. Un susto.

—¡¿Una lección?! ¡Tú no entiendes, Finnick!

—Te quiero entender pero tú nunca me lo has permitido. Dime como ayudarte.

—Siquiera me has explicado el propósito de asustarme de ese modo.

—Creí que Alene no te importaba nada, ese pensamiento lo he tenido desde que decidiste no darle pecho, es una actividad que muchas madres gozan pero tú no. Y comencé a recordar que nunca sonreías cuando ella te daba patadas, te sentía fría y constantemente te alejabas de ella y era algo que no me gustaba. Llamar a Effie aquel día en que te la encargue fue la gota que derramo el vaso. Sólo quería saber cuán importante es Alene para ti.

Katniss suspiró y sollozo.

—No estoy bien de la cabeza, Finn. Cada vez que me acercó a Alene siempre están presentas los fantasmas de Snow, Coin y de todos los que he asesinado, nadie me deja en paz. Siempre que estaba cerca de ella me decían que debía alejarme si no quería que la dañaran.

—El miedo te controla —se acercó a ella, abrazándola—. Katniss nada de eso es real. No le va a pasar nada a ella, estamos los dos juntos.

—Mis peores miedos se volvieron realidad apenas escuche ruidos provenientes de esa cocina. Pensé en todo lo que hice en el pasado y en cómo me iba a afectar a mí y a mí hija. Fue la cosa más cruel de todas. ¡Jamás lo pensé de ti!

—¿Desde hace cuánto? ¿Desde hace cuando estás teniendo estas teniendo estás pesadillas? ¿Desde cuándo te están atormentando?

—Han estado desde siempre —susurró—. Regresaron con más fuerza cuando descubrí que estaba embarazada. Es por eso que me alejó de ella, no quiero que la lastimen.

—Nadie la va a lastimar, Katniss —Finnick la arrullo en sus brazos—. Ya no existe nadie en el mundo, te lo voy a repetir siempre, yo voy a estar aquí contigo por siempre.

—Nunca podremos ser una familia normal —se alejó de él—. Quiero serlo porque hemos perdido demasiado tiempo.

—¿Qué quieres que haga para poder convencerte de que estamos a salvo?

—Lo he estado pensando mucho. Y quiero que el doctor Aurelius me atienda. Que me ayude a superar los traumas de mi pasado, que me diga cómo salir adelante, sé que él puede ayudarme más que nadie.

Finnick bajó la cabeza ante lo que su chica estaba diciendo. Él sabía que odiaba todo eso en referencia al Capitolio y no estaba seguro de dejarla ir pero si ese era el único modo…

—¿Realmente estás segura?

—Sí.

—¿Cuándo quieres irte?

—La próxima semana.

—Te llevaré.

La luz regresó en esos instantes, Finnick la abrazó con fuerza. Retiro el cabello que cubría el rostro de Katniss y la besó lentamente.

—Recuéstate.

Finnick salió de la habitación, Katniss sabía que se dirigía al cuarto de Alene, unos segundos después él regresó con la niña en sus brazos. Katniss se hizo a un lado, Finnick acomodo a su hija a un lado de Katniss, después se acostó al otro lado.

—Mi familia —susurró ella.

No todo en la vida iba a ser malo pero necesitaba irse para poder formar la familia que tanto estaba anhelando y ser una madre ejemplar para su hija.

Iba a superar ese obstáculo. Había superado cosas peores.

Muy dentro de su ser, agradeció el plan de Finnick de asustarla porque de no ser así, ella se hubiera alejado más de ellos y eso no era lo que ella quería.

Los próximos días los iba a pasar juntos a ellos y disfrutaría de cada momento.

FIN


¡Muy buen viernes!

Aquí está el final de la historia. Espero que les haya gustado. Cómo pueden ver, ese era el pequeño plan de Finnick, asustar a Katniss para saber realmente si le importaba su hija.

Está historia se me ocurrió estando con mi sobrina, ella tiene cerca de dos años pero se me ocurrió una tarde que fue a mi cuarto a tomar su biberón y yo le dije: "Duérmete" y ella fingió dormirse. Sé que no tiene nada que ver pero de ahí nació está pequeña historia xD.

¡Muchas gracias a las que agregaron la historia a favoritos, follows y los reviews que dejaron!

Espero que pronto nos sigamos leyendo en futuras historias. Y no crean que se libran de mí e.e, que tengo contemplada más historias "Finnis"

¡Nos leemos pronto!