Bueno, aquí de nuevo yo, entregándoles el 2do capítulo de esta historia. Ahora las cosas se ponen mas intensas, así que prepárense para lo que estan apunto de leer, ahí los dejo.

NOTA: Los personajes de MLP le pertenecen a Hasbro y a Lauren Faust, este fanfic se ha realizado sin fines de lucro, solo para entretenimiento del público.


Después de una larga caminata, Rainbow, Applejack y Shun llegan a un pueblo abandonado. Sin ninguna intensión de perder tiempo, se separan para buscar comida en buen estado. Luego de unos minutos, los tres se vuelven a reunir en la entrada del pueblo para informase entre sí sobre lo que hayaron o no hayaron.

– ¿Encontraron algo? – preguntó Applejack.

– Nada, solo comida podrida – respondió Rainbow Dash.

– Bueno, yo encontré un lugar de comida rápida, toda la comida de allí está en buen estado – aseguró Shun.

– Entonces vayámos – sugirió Applejack.

Mientras tanto, en la estación naval...

– La verdad es lamentable la pérdida que tuvimos, ahora solo quedan unos quince máximo – se lamentó Sebastian.

– Lo se, pero creo que tendremos que marcharnos a otro lugar, tengo un ligero presentimiento de que ya no estamos seguros aquí – aseguró Sterling.

– Un momento, ¿nos iremos sin buscar a nuestros amigos? – preguntó Rarity.

– Me temo que si, no sabemos en donde estan. O probablemente esten muertos por la explosión – recordó Sebastian.

– No, no están muertos. Yo los vi cuando estaban por saltar, a lo mejor aterrizaron en un lugar mas lejos pues la explosión no fue tan leve que digamos – explicó Lex.

– Lex tiene razón, yo también los vi cuando estaban apunto de saltar. Estén vivos o no, deberíamos buscarlos – sugirió Sterling.

– Bueno, en ese caso, dentro de una hora saldremos a realizar una búsqueda de cuatro días – anunció Sebastian.

– ¿Cuatro días? Eso es mucho, en nuestra ausencia ¿quien cuidaría de estas personas? – preguntó Lex.

– No te apures, tengo a la persona indicada – aseguró Sterling.

Después de una hora, una chica llamada Nelly hace acto de presencia en la estación naval.

– Bien, Nelly, espero que te puedas encargar de la seguridad de estas personas – suspiró Sterling.

– Claro que sí, estan en buenas manos – afirmó Nelly.

– Bueno, muchachos, no perdamos mas tiempo, es hora de iniciar la búsqueda – anunció Sebastian.

Y así, comenzó la búsqueda de Applejack, Rainbow y Shun por cuatro días. Según los cálculos de Sebastian, revisarían tres lugares por día. Si no encontraban nada, darían por muertos a Rainbow, Applejack y a Shun. Aunque para ser precisos, el tiempo estaba en su contra, y por si fuera poco, mas mutaciones estaban siendo llevadas a San Francisco. Sin duda alguna, debían darse prisa con la búsqueda, pues no disponían del tiempo necesario para poder hacer eso.

Mientras tanto, en el pueblo en el cuál se encontraban Applejack, Rainbow y Shun, ya estaban empezando a aparecer los zombies. La ventaja era que no pasaban tan seguidos, pero tenían un problema, no tenían nada con que defenderse, lo máximo que podían hacer era escapar de manera silenciosa y mas adelante encontrar armas para así protegerse en caso de emergencia.

– Esto es inutil, por muy separados que pasen, de alguna u otra manera nos descubrirán – aseguró Shun.

– ¿Como estas tan seguro de eso? – preguntó Applejack.

– Solo mira, ya hay dos vigilando esta parte derecha, obviamente ya no podemos salir por la puerta principal. Si tenemos suerte, podemos salir por la puerte trasera y caminar con mucho cuidado para así estar a salvo – respondió Shun.

– Ya veo tu plan, entonces hay que ponernos... – decía Applejack pero luego notó que Rainbow Dash no estaba – ¿Donde está Rainbow?.

– Por mil demonios, está afuera – observó Shun.

– ¡Oigan, asquerosos zombies! ¡Vengan por mi! – exclamó Rainbow Dash.

– Carajo, debemos salir, ahora o nunca y salvar a Rainbow – anunció Shun.

Tal y como Rainbow quería, los zombies comenzaron a perseguirla sin control. Rápidamente, Applejack encontró una camioneta y se subió a ella.

– Sube – ordenó Applejack.

– Maldición – susurró Shun – Ve por el otro lado, allí te esperaré con Rainbow.

– ¿Pero que dices...?

– ¡Solo hazlo! – gritó Shun.

Sin perder tiempo, Applejack arranca y se mete por un callejón. Mientras Rainbow Dash corría para salvar su vida, Shun subió a un techo y esperó a que Rainbow estuviera cerca para levantarla. Luego de eso, Applejack apareció, dándole la señal a Shun para saltar encima de la camioneta.

Segundos después, Applejack arranco e inmediatamente salió del pueblo, tomando la carretera mas cercana.

– ¿Estas bien? – preguntó Shun.

– Si – respondió Rainbow Dash algo asustada y cansada.

– ¿Estas loca? Pudiste haber muerto en ese intento riesgoso de distracción – reprendió Applejack.

– ¿Que querías que hiciera? ¿Ver como ustedes dos pensaban en lugar de actuar? – preguntó Rainbow Dash sarcásticamente – Alguien debía hacer algo, y ese alguien fui yo. Deberías agradecerme, en lugar de regañarme.

– Chicas, chicas, por favor este no es momento de pelear – aseguró Shun – Debemos mantenernos unidos y encontrar la forma de reunirnos con las demás, para la próxima, avisa cuando vayas a hacer una de esas tonterías para así poder estar mas tranquilos.

– Bien, como digas – se rindió Rainbow Dash.

Después de varias horas en carretera, Applejack se estaba cansando, Shun al percatarse de eso decidió tomar su lugar. Hecho eso, ambas chicas se durmieron, mientras que Shun solo pensaba en encontrar un lugar que tuviera armas para tomar algunas. Horas y horas de búsqueda, lo había conseguido, había encontrado una tienda de armas. ¿Pero como haría para entrar sin despertar a Rainbow y a Applejack? Genial, ahora tenía otro problema, ya encontró la tienda de armas, pero aún no podía hacer nada... ¿O si?.

Ni modo, tendré que bajarme con mucho cuidado para no despertarlas – pensó Shun.

Y sin problema alguno, logró bajarse sin hacer mucho ruido. Ahora el siguiente paso, entrar y buscar armas para tomarlas y usarlas en caso de que sea necesario. Después de tener éxito abriendo la puerta, comienza a revisar el lugar. La verdad estaba bastante sucio, por lo cuál aveces estornudaba. En el mostrador na había nada, eso no era buena señal. Sin otra alternativa, decidió ir al almacen de la tienda para ver si encontraba aunque sea una pistola, y así fue, solo que había un zombie.

El putrefacto apenas vió a Shun se lanzó hacia el, pero el chico pelinegro detuvo el ataque y también evitar ser mordido de alguna manera. Luego de lanzarlo hacia el fondo, tomó el arma y le disparó en la cabeza, después tomó un hacha y le cortó la misma. Al ver que ya no había peligro, decidió adentrarse para ver si conseguía algo mas que esa simple pistola 9mm. Pasados unos breves minutos, encontró varias AK-47, Miniguns, entre otras. Sin perder tiempo, las tomó y las llevó a la camioneta, luego volvió a la tienda para buscar municiones pues las armas no tenían muchas balas. Por suerte, encontró unas cinco cajas llenas de municiones, pero como eran pesadas las llevó una por una. Cuando ya estaba listo para marcharse, escuchó el horroroso sonido de los zombies acercándose.

Mierda – pensó Shun tratando de encender la camioneta.

Mientras mas tiempo perdía tratando de encender el vehículo, mas cerca tenía a los zombies de atacarlo. Al percatarse de que la batería de la camioneta estaba por acabarse, no lo pensó dos veces y tomó uno de los rifles y comenzó a combatir a esos putrefactos que se acercaban a el. Rainbow y Applejack se despertaron por el ruido, pero al ver que Shun necesitaba ayuda, se bajaron de la camioneta. No sabían que hacer, bueno... hasta que vieron el montón de armas en la parte trasera de la camioneta, después de tomar unos rifles comenzaron a disparar desde atrás, dando como resultado que Shun pidiera ser libre.

Cuando el peligro pasó, los tres trataron de arreglar la camioneta pues no quería encender con nada. Después de pensar y pensar, decidieron buscar algo que tuviera electricidad para poderla llevar al vehículo de alguna manera. Increíblemente consiguieron otro auto abandonado, pero este no tenía gasolina, así que no les quedó de otra que revisar la batería para ver si la podían sacar. Hecho eso, se llevaron la batería. La reparación les tomó tanto tiempo que se hizo de noche, oh no, eso era mala señal a toda costa. La noche era demasiado peligrosa si estabas en las calles rodeadas de zombies hambrientos. Afortunadamente consiguieron encender la camioneta, pero justo antes de irse, una criatura de aspecto extraño apareció de la nada y se puso en frente de ellos. Esa bestia tenía un aspecto horripilante, Shun, Rainbow y Applejack estaban inmóviles por lo sorprendidos que estaban. Con mucha dificultad, Shun tomó un rifle lentamente y le apuntó a la bestia para dispararle.

– ... S-suban – dijo Shun en un tono casi inaudible pero las chicas escucharon.

Era inevitable, el miedo había tomado el control del cuerpo de Shun. Estaba temblando, no sabía si disparar o quedarse quieto sin hacer nada. Pero de forma inesperada, las bestia comenzó correr hacia el. Shun estaba listo para apuntar, pero luego un pensamiento extraño le llegó a la mente, causando que se subiera rápido a la camioneta y comenzara a andar en reversa para tratar de alejarse de aquella monstruosidad.

– ¡¿Que haces?! – preguntó Rainbow alterada pero no obtuvo respuesta.

– ¡Shun, da la vuelta, en reversa jamás la perderémos! – aseguró Applejack.

Pero de alguna manera, el pelinegro no oía nada de lo que las chicas le decían, solo veía ese extraño pensamiento una y otra y otra vez. Pero por suerte, un auto a toda velocidad llegó de la nada y embistió a la bestia, dejándola sin signos vitales. Después de eso, Shun volvió en sí y se detuvo. Unos segundos después, un hombre de mas o menos 43 años se bajó del auto y se acercó hacia ellos.

– Vaya suerte que estuviera por acá – observó el hombre.

– Gracias por eso, no sabíamos como dar la vuelta para poder perderla de vista – agradeció Applejack.

– No es nada, pero dar la vuelta no les ubiera servido de nada, esa cosa no se cansa de correr hasta que obtiene a su presa – explicó el hombre.

– Wow, ¿que sería esa cosa entonces? – preguntó Rainbow Dash.

– Ni idea, pero desde que la infección comenzó, esas cosas raras andan por ahí – respondió el hombre con toda seguridad – Por cierto, ¿como se llaman?.

– Ella es Rainbow Dash, el es Shun y yo soy Applejack – mencionó Applejack.

– Yo soy Lanz, es un gusto saber que no soy el único sobreviviente de por acá – dijo Lanz con alegría.

– Lo era, pero ya no... oiga, ¿usted vive por acá cerca? – preguntó Rainbow Dash.

– No, vivo mas adelante por esta misma carretera. Por cierto, no me traten de usted, me hace sentir mas viejo de lo que soy, prefiero que me tutéen – aseguró Lanz.

– De acuerdo, Lanz, ¿entonces que hacías aquí? – preguntó Applejack.

– Estaba buscando provisiones, pero no encontré nada, la comida se está acabando – respondió Lanz – ¿Y ustedes que hacían por acá?.

– Bueno, al parecer buscando armas... le diríamos todo pero nosotras nos despertamos y el estaba combatiendo a varios zombies – recordó Applejack refiriéndose a Shun.

– Ya veo, creo que todas estas armas les serán muy útiles mas adelante, ahora si quieren síganme y los llevo a mi casa para que descansen – se ofreció Lanz.

– Esta bien, muchas agracias – aceptó Applejack.

– Shun, ¿estas bien? – preguntó Rainbow Dash.

– ¿Ah?... Si, si, estoy bien – respondió Shun – Creo que alguna de ustedes tendrá que conducir, no me siento al cien para poder hacerlo yo.

– Yo lo haré – anunció Rainbow Dash – Applejack ya tuvo su turno, ahora yo me quiero divertir.

– Si... solo recuerda que debes seguir a Lanz y no hacer tonterías – indicó Applejack.

– Si, si, lo que digas, mamá – se rindió Rainbow Dash en tono arrogante.

Luego de eso, los tres siguieron a Lanz hasta su casa, afortunadamente no tuvieron problemas en el camino. Después de estar a salvo, decidieron tomar un descanso, casi todo el día estuvieron utilizando su energía, ya era tiempo de relajarse. Cuando se hicieron las 10pm, las chicas se durmieron, los únicos que quedaron despiertos fueron Shun y Lanz, al parecer ninguno de los dos tenía sueño. Shun estaba afuera observando el cielo sentado en una silla, Lanz al verlo decidió acercarse para conversar un rato.

– ¿Que tienes, chico, todo bien? – preguntó Lanz.

– Si... solo estoy pensando – respondió Shun.

Pero Lanz no era estúpido, el sabía que algo le pasaba a Shun, no había hablado en un principio y de paso seguía con un leve temblor.

– ¿Aún recuerdas a esa cosa? Mi primera reacción fue igual a la tuya, con todo y pensamientos raros – aseguró Lanz.

– ¿Como sabes lo de los pensamientos raros? – preguntó Shun.

– Es muy fácil, ese leve temblor que aún tienes, así mismo estaba yo cuando ví por primera vez a esa cosa. Pero al cabo de unas horas ya se te pasará, debes relajarte si no seguirás con el pulso jodido – recomendó Lanz.

– Lo se, pero es que... esos pensamientos, esas imágenes que me llegaron a la mente... ¿a que se debía? – preguntó Shun nuevamente.

– Mira... lo principal es el miedo, todos le tememos a algo. No se porque pero pienso que tu mayor temor es perderlas a ellas dos, por eso te llegaron esas imágenes a la mente... en fin, ¿que imágenes fueron con exactitud? – preguntó Lanz.

– Unas fueron de mi siendo devorado por esa cosa... y las otras dos, fueron de ellas... tratando de salvarse pero al parecer mueren en el intento – respondió Shun.

– ¿Lo ves? Eso es todo, si tu mayor temor es eso, lo único que debes hacer es protegerlas a cualquier costo – aseguró Lanz – Espero haberte ayudado, ya vuelvo, debo ir ver si consigo comida para la semana.

– Yo voy contigo – anunció Shun.

– ¿Estas seguro? – interrogó Lanz.

– Si, además quien sabe llegas a necesitar ayuda y no tienes nadie cerca – respondió Shun.

– De acuerdo, al menos sabes que tus amigas estan seguras aquí – señaló Lanz.

Después de eso, ambos se van en el auto que anteriormente asesinó a la bestia. Durante todo el camino estuvieron vigilando por si alguna cosa rara pasaba o aparecía. Luego de varios kilómetros, llegaron a otro pueblo abandonado. La única dificultad, zombies en todos lados, pero eso no era problema pues Shun y Lanz estaban armados así que podían combatirlos, además no eran muchos. Cuando estaban apunto de disparar, una idea llegó a la mente de Lanz. Fue a la parte trasera del auto y tomó unas granadas, le dio unas a Shun y otras se las quedó el.

– ... Ya – dijo Lanz como señal para lanzar las granadas.

Después de que estas explotaran, ya tenían el camino libre para poder adentrarse en el pueblo. Sin hacer mucho ruido, ambos pasan lentamente para no llamar atención indeseada. Varios establecimientos después, consiguieron uno de comida. Con mucha rapidéz bajaron y se metieron a revisaron los estantes, refrigeradores, almacen, todo. Hecho eso, se llevaron casi todo pues estaba en buen estado, sin perder tiempo se marcharon de allí ya que se estaban empezando a escuchar los sonidos que hacen los zombies cuando se están acercando.

– Perfecto, esto nos alcanzará como por tres semanas, fue un buen hayasgo ¿no lo crees? – inquirió Lanz.

– Si, pero tenemos otro problema, se nos está acabando la gasolina – observó Shun.

– ¿Estarías dispuesto a ir a una gasolinera para ver si hay gasolina a estas horas de la noche? Debes estar alucinando como para hacer eso – se negó Lanz.

– Esta gasolina solo alcanzará hasta llegar a tu casa, ¿que pasará si mañana tenemos que salir huyendo? Es mejor ir ahorita que tenemos las municiones suficientes como para defendernos en caso de que alguna cosa de esas nos ataque – aseguró Shun.

– Tienes razón – afirmó Lanz – Vayámos por algo de gasolina y luego vamos a casa.

Luego de esa conversación, la decisión ya estaba tomada. Irían a buscar gasolina para el auto ya que se le estaba acabando, pero lo peor de todo, es que era de noche, el hecho de quedarse sin gasolina en una carretera y con esos zombies en todos lados, era como una equivocación mortal.

Ya pasados varios kilómetros, por fin habían encontrado una gasolinera con muchos autos abandonados, si tenían suerte podrían recolectar mucha gasolina. Sin hacer ruido, se bajan del auto y comienzan a revisar los autos, el tanque para ser precisos. Hecho eso, se reunen nuevamente en el auto para informarse sobre lo encontrado.

– Bueno, yo encontré dos autos con medio tanque, eso servirá de algo – dijo Lanz observando hacia los lados.

– Yo encontré uno con tanque lleno, pero no se cuanto tiempo me tome poder sacar toda la gasolina – agregó Shun calculando mentalmente.

– Bien, creo que ya todo está claro, hay que ponerse a trabajar mientras podamos – anunció Lanz.

Después de eso, ambos se dirigen hacia distintos autos para comenzar a sacar combustible. Cuando todo parecía tranquilo, cinco zombies aparecieron de la nada. Antes de que estos pudiesen llegar, Lanz y Shun tomaron armas con silenciador para hacer menos ruido, dando como resultado que todo el camino estuviese despejado otra vez. Ya recolectado todo el combustible posible, se retiran de ese lugar, afortunadamente sin problemas.

Ya en casa, ambos se relajan después de pasar unos malos momentos. Cuando cayó la madrugada, Lanz se fue a dormir para ahorrar energias, Shun se quedó a vigilar pues aún no tenía ganas de dormirse. Al cabo de unos minutos, el pelinegro pudo observar a una extraña criatura que se acercaba lentamente. Sin pensarlo dos veces, Shun se metió a la casa y tomó rifle sin que nada sonara para no llamar la atención de esa criatura. Mientras Shun vigilaba por un agujero diminuto en la pared, la bestia observaba todo como buscando algo que se moviese para poder atacar. Por suerte, nadie se movió en ese momento, por lo cuál la criatura se retiró unos cuantos pasos, pero de allí no se fue. Sin otra alternativa, Shun se quedó despierto para poder vigilar que esa cosa no es acercara.

– Ojalá que nadie se despierte pronto – rogó Shun en voz baja.


Ok, amigos, hasta aquí el segundo capítulo. Como siempre lo he pedido como recompensa por mi trabajo, dejen sus lindos reviews que me motivan para seguir con la historia. No se ustedes, pero yo me asusté nada mas con leer sobre la criatura. ¡Son solo letras! Pero... la imaginación vuela y hace que veas todo como si de verdad estuviese pasando, en fin, hasta la próxima.