Hola, ¿que tal?, ¿como están?, espero que bien. Sinceramente me alegra que este fanfic sea de su agrado, pues me he gastado horas y horas para poderlo escribir. No, no estoy diciendo que "a cambio de todo el tiempo que me tomo para escribir, a ustedes obligadamente les tiene que gustar" ¡NO! Si les gusta, bien. Si no les gusta, bueno, no importa, ya habrá otro que si les gustará. Cambiando de tema, las cosas se pondrán mas interesantes a partir de este capítulo, pues estoy bastante inspirado. Ojalá les siga gustando todo lo que escribo, eso me anima muchísimo, enserio. Bueno, ahí los dejo para que lean.

NOTA: Los personajes de MLP le pertenecen a Hasbro y a Lauren Faust, este fanfic se ha realizado sin fines de lucro, solo para el entretenimiento del público.


Unas horas después, Shun y Carlos ya estaban en Los Ángeles, todo estaba saliendo a la perfección. Pasados unos minutos, ambos se adentran en la ciudad, en busca de la mansión.

– Ojalá las armas sigan allí – suspiró Shun.

– Cierto, de ser lo contrario, solo estaríamos perdiendo tiempo – afirmó Carlos.

– Espera, espera... sigue derecho, allí está la mansión – indicó Shun.

Después de eso, ambos entran a la mansión.

– Bien, aquí es. Será mejor que tu vigiles aquí afuera, mientras yo reviso a haber si las armas siguen ahí dentro – señaló Shun.

– De acuerdo – aceptó Carlos.

Sin perder tiempo, Shun entra a la mansión. Dicho lugar estaba muy bien decorado, tenían puertas en todos lados. Pero la que el pelinegro buscaba era la del sótano, pues se suponía que ahí es donde se encontraban las armas guardadas, junto con las municiones. Luego de buscar y buscar, exitósamente las encontró. Rápidamente, tomó todas las armas que se encontraban allí, excepto una... La Mini-Gun. Después de llevar las demás armas al camión, regresó junto con Carlos para cargar la Mini-Gun.

– ¿No la puedes cargar tu solo? – preguntó Carlos confundido.

– Si estuviera armada, claro. Pero esta es una Mini-Gun especial, está desarmada y es algo mas pesada que la Mini-Gun normal – respondió Shun.

– De acuerdo, llevemos esta cosa al camión para ir a San Francisco – indicó Carlos.

Luego de llevar el arma pesada al camión, ambos se retiraron de allí. Al parecer todo estaba despejado... quizás demasiado, pero era bueno pues no querían estar haciendo ruido. Rápidamente agarraron carretera ya que Carlos por alguna razón había acelerado el paso, ¿acaso ocurría algo si no se iban rápido? Bueno, eso no importaba. Cuando cayó la noche, Shun y Carlos ya habían llegado a San Francisco sin problemas. Luego de unos pocos minutos, por fin habían llegado a la prisión.

– Bien, llegamos antes de tiempo, esperaremos a Austin y a Mike en este lugar – aseguró Carlos.

Mientras tanto, en otro lado, se encontraban Rainbow Dash y Applejack junto a Jake, quien les ofreció un lugar donde quedarse y comida. Por algún motivo, los cuervos que estaban volando por allí cerca estaban algo alborotados. Rainbow como no tenía sueño, decidió quedarse un rato, observando kilómetros y kilómetros de territorio abandonado. Algo que también se debía destacar, es que la chica de un momento para otro se había puesto seria... bastante seria, ya no era la misma de antes.

– Rainbow, ¿que haces aquí afuera a esta hora? – preguntó Applejack.

– Solo mirando lo que alguna vez fue un lugar normal, ahora solo es un lugar abandonado con zombies en todos lados – respondió Rainbow Dash fríamente.

– Se como te sientes, pero lo que mas me asusta es como te estas comportando, es decir, no eres la misma – observó Applejack.

– Esa Rainbow no existe hasta nuevo aviso, mientras estemos en esta crisis, solo está la Rainbow fría – afirmó Rainbow Dash.

– Vaya, no pensé que esto te había afectado tanto. Mira, es mejor que entres, recuerda que a esta hora esas cosas están en todas partes – recordó Applejack.

– En un rato, aún no tengo ganas de acostarme – aseguró Rainbow Dash.

Mientras tanto, en la prisión de San Francisco...

– Vaya, también llegaron antes de tiempo – observó Mike.

Shun y Carlos estaban escondidos en una parte un poco elevada de un edificio, en el cuál se podía mirar la entrada de la prisión, repleta de zombies vigilando.

– Aquí están – indicó Austin.

– ¿Como sabían que estabamos aquí? – preguntó Carlos.

– Tuvimos un presentimiento – respondió Mike.

– ¿Esa es la entrada? – preguntó Austin.

– Si – respondió Shun.

– Vaya, está totalmente rodeada, no podremos entrar – aseguró Mike.

– Claro que si, hay una forma – contradijo Austin.

– ¿A que te refieres? – preguntó Carlos.

– Escucha, yo tengo bombas "Molotov". Puedo lanzarles unas cuantas y de esa manera no haríamos tanto escándalo – respondió Austin.

– Pero, ¿no crees que nos bloquearías la entrada? – preguntó Shun.

– Ja, no tengo tan mala puntería – respondió Austin.

– Entonces, hazlo – ordenó Carlos.

Dicho eso, los cuatro chicos ponen en lugares estratégicos del edificio en el que estaban. Luego de un pequeño conteo regresivo, Carlos dio la señal, indicándole a Austin que ya podía lanzar las bombas "Molotov". Ya realizada esa acción, los cuatro se dirigen a la entrada de la prisión pues ya tenían el camino libre. Pero inesperadamente, varios zombies comienzan a acercarse.

– Mierda, tendremos que combatirlos – murmuró Carlos.

Sin poder hacer nada, los cuatro comienzan a dispararle a los zombies. Pero al percatarse de que mas cosas de esas se estaban acercando, deciden que ya era hora de entrar, no podían seguir perdiendo tiempo y gastando municiones.

Ya dentro de la prisión, los cuatro se separan para buscar a Paul. Shun bajó unas escaleras, Carlos siguió derecho, Austin se fue por la dereche, mientras que Mike se fue por la izquierda. Los cuatro caminos contenían al menos un prisionero muerto por la infección, la verdad eso fue bastante fuerte. Después de abrir varias puertas, Mike se encontró con un prisionero tendido en el suelo que se estaba convirtiendo en zombie. Luego de pensarlo dos veces, decidió dejarlo así para no llamar la atención. Shun entró a una oficina, en la cuál había un diario que decía una información sobre un refugio en Los Ángeles. Carlos solo seguía topándose con prisioneros muertos tendidos en el suelo, mientras que Austin de la nada se encontró con un zombie que estaba devorando a un chico de gorra roja.

Sin perder tiempo, Austin le dispara al putrefacto, para luego descubrir que el chico que estaba siendo devorado era Paul. Tras los disparos, Shun, Mike y Carlos salen corriendo hacia el lugar de donde provenían los mencionados disparos. Al llegar ahí, fueron informados sobre la situación.

– ¿Que fue lo que pasó? – preguntó Carlos.

– Llegué demasiado tarde, cuando entré Paul estaba siendo devorado por un zombie – respondió Austin.

– Maldición, ahora que le diremos a las demás – se lamentó Carlos.

– La verdad – afirmó Mike.

– Al menos ya no está sufriendo en este mundo infectado – aseguró Shun.

– En eso tienes razón – afirmó Carlos – ¿Alguien encontró algo?.

– No – respondió Mike.

– Yo si, encontré un diario que mencionaba algo sobre un refugio ubicado en un lugar de Los Ángeles – recordó Shun.

– Entonces, vamos por las chicas y luego vamos a ese refugio – indicó Carlos.

Justo cuando los tres sobrevivientes estaban por retirarse, escucharon una gran cantidad de zombies tratando de derribar la entrada de la prisión.

– Demonios, ahora tendremos que encontrar otra salida – dijo Carlos algo molesto.

Mientras tanto, en el lugar secreto ubicado en Las Vegas...

– Ya los encontré, señor – anunció el científico.

– De acuerdo, ya es hora de soltar a "Xion" – indicó el superior.

– Entendido – obedeció el científico.

A un lado de la prisión de San Francisco, de la nada cae una caja del cielo. Luego de unos breves segundos, la caja se rompe, dejando mostrar una bestia mutante super desarrollada con un lanza-misiles. Como primera acción, la bestia se dirige hacia la prisión, mientras apunta con el lanza-misiles para poder disparar.

Mientras tanto, dentro de la prisión, los tres chicos no encontraban ninguna salida. Cuando los tres se disponían a subir unas escaleras, una gran explosión ocurre en un pared, seguido de un misil que impacta a Mike de manera brutal, quitándole la vida instantáneamente.

– ¿Pero que demonios? – se pregunta Carlos a sí mismo para luego observar a la bestia que a asesinó a Mike.

– Esa cosa tiene un lanza-misiles – observó Shun.

– No tenemos salida, debemos combatir – indicó Austin.

Dicho eso, los tres comienzan a dispararle a la bestia. Al parecer era bastante resistente, las balas no le hacían mucho efecto. Después de cargar al menos 9 veces, por fin habían logrado acabar con esa bestia. Sin perder tiempo, salen a través de aquella pared destruida y luego se dirigen hacia sus vehículos para marcharse de ese lugar. Pero rato después de que se fueron, Xion, osea la bestia, se había levantado como si nada.

Tras pasar casi toda la noche en carretera, los tres logran llegar de nuevo a la casa. Pero se encuentran con una sorpresa desagradable, la criatura que los había estado vigilando durante el tiempo que estuvieron allí, estaba muerta tendida en el suelo, junto con una de las chicas.

– ¿Pero que fue lo que pasó aquí? – se preguntó Carlos a sí mismo.

– El cuerpo aún está fresco, eso significa que Alice debe estar cerca – supuso Austin.

– Busquémosla – ordenó Carlos.

Luego de eso, los tres se separan para buscar a Alice. Tras recorrer al menos 5 cuadras, Shun se topa con Alice escondida detrás de un arbusto.

– Tranquila, no soy un zombie – aseguró Shun.

– Ah, eres tu – observó Alice – ¿Que no habían ido a Los Ángeles y luego a la prisión de San Francisco? ¿A poco tan pronto regresaron?.

– Es una larga historia, ven, los demás te están buscando – recordó Shun.

Ya finalizada la búsqueda, los tres se vuelven a reunir, pero esta vez junto a Alice.

– ¿Que lo que pasó con Sara? – preguntó Carlos.

– Lo que ocurrió fue que ella escuchó un sonido afuera, pensó que eran ustedes así que decidió salir. Pero luego lo que escuche fue un grito terrible, por lo cuál sali a revisar y me encontré con la criatura devorando a Sara – respondió Alice – ¿Y Paul? ¿Lograron encontrarlo?.

– Desgraciadamente llegamos tarde, un zombie se lo estaba comiendo – respondió Austin.

– Mierda, ¿y que pasó con Mike? El fue con ustedes – recordó Alice.

– Una bestia con un lanza-misiles lo asesinó – respondió Shun.

– Demonios, esto cada vez está empeorando – aseguró Alice.

– Vayamos al refugio – ordenó Carlos.

– ¿De que hablas? – preguntó Alice.

– Shun encontró un diario en el cuál decía una información sobre un refugio ubicado en Los Ángeles – respondió Carlos.

– Lo siento, chicos, pero no encontrarán ningun refugio – aseguró Alice.

– ¿Por que dices eso? – preguntó Austin.

– Sara me había dicho que antes de venir aquí, ella estaba en un refugio de Los Ángeles que fue atacado por zombies – explicó Alice.

– Mierda, ¿entonces a donde iremos? – preguntó Shun.

– Yo conozco un lugar aquí en Las Vegas, tal vez no pueda servir como refungio – anunció Austin.

– ¿En donde es ese lugar? – preguntó Carlos.

– En una cantera abandonada, está casi a las afueras de Las Vegas – respondió Austin.

– Creo que la conozco – mencionó Shun.

– Yo también la conozco – afirmó Carlos – Como dices, nos podría servir de refugio, al menos estaríamos mas seguros.

– Bueno, primero necesitaríamos revisar que no esté llena de zombies – agregó Shun.

– Si, tienes razón – afirmó Carlos.

Ya tomada la decisión, Shun, Carlos, Austin y Alice comienzan la búsqueda de la cantera abandonada. Todo al principio marcha bien, pero después de unos cuantos kilómetros, el auto que conducía Carlos se detiene.

– Maldita sea – maldijo Carlos.

– ¿Que pasó? ¿Por que te detienes? – preguntó Shun.

– El combustible del auto se ha acabado – respondió Carlos.

– ¿Y ahora? – preguntó Austin.

– Vamos a tener que ir caminando – suspiró Shun.

– Estoy de acuerdo con Shun, pero tendremos que apresurar el paso, recuerden que esta niebla también atrae a mucho zombies – mencionó Carlos.


Bueno, hasta aquí el 4to capítulo, la verdad la inspiración se me fue tras un apagón que me borró gran parte que ya tenía escrita. Pero no importa, ya lo compensaré en el siguiente capítulo. No olviden sus reviews y no se pierdan la próxima actualización. Hasta muy, pero muy, muy pronto.